Shabat

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La mesa puesta, lista para la cena de shabat; se ve la copa del kidush, los panes cubiertos y las velas.

El shabat (del hebreo שבת, shabat, "cesar") es el séptimo día de la semana, siendo a su vez el día sagrado de la semana judía.

El shabat se observa desde el atardecer del viernes hasta la aparición de tres estrellas la noche del shabat. Según las prescripciones de la Toráh, debe ser celebrado en primer lugar mediante la abstención de cualquier clase de trabajo. El shabat es en el ethos judío una señal de la relación entre Yahwéh y el pueblo judío. La celebración del shabat está prescrita entre los Diez Mandamientos recibidos por Moisés.

Según el Génesis 2.2 (texto de la Biblia escrito aproximadamente en el siglo VII a. C.): «vaYshbot baYom haShevi'i» ("Y en el séptimo día Dios terminó el trabajo que había hecho, y descansó [vaYshbot]").

Origen[editar]

Etimología[editar]

Judíos alemanes durante el shabat, grabado del siglo XVIII.

Shabat deriva del verbo hebreo shavát. Aunque con frecuencia se traduce como "descanso" o "descansar", otra traducción de estas palabras es "cesar [de trabajar]". La palabra relacionada shevita, usada en el hebreo moderno con el significado de "huelga laboral", tiene la misma consideración al referirse, más que a la abstinencia pasiva de trabajo, al acto de no trabajar. El concepto de cesación activa del trabajo también es considerado como más coherente con una actividad omnipotente de Dios el séptimo día de la creación.

Recordar y cuidar[editar]

En la versión de los diez mandamientos del Deuteronomio 5:12-15, la palabra «acuérdate» (zajor) es sustituida por «cuida» (shamor). De aquí se aprenden los dos principales elementos de la observancia del shabat: recordarlo y honrarlo por medio de rituales y cosas placenteras; y cuidarlo por medio de la abstención de los trabajos prohibidos en él.

Actividades prohibidas[editar]

El Talmud, en el tratado «Shabat», capítulo 7, mishná 2, trae una lista de las 39 categorías de actividades prohibidas en shabat. Éstas fueron establecidas poco tiempo antes de la aparición del cristianismo (periodo que los cristianos llaman intertestamentario).[1] Estas se derivan de los diferentes tipos de trabajo que eran necesarios para construir el Tabernáculo, conocidos como avot melajá. Estas son:

  • plantar
  • arar
  • cosechar
  • atar poleas acanaladas
  • trillar
  • arrojar
  • seleccionar
  • moler
  • tamizar
  • amasar
  • hornear
  • trasquilar lana
  • lavar lana
  • batir lana
  • pintar lana
  • hilar lana
  • tejer
  • hacer dos lazos
  • unir dos hilos
  • separar dos hilos
  • amarrar
  • desamarrar
  • coser
  • romper
  • atrapar un animal
  • matar a un animal
  • despellejar a un animal
  • curtir pieles
  • raspar pieles
  • marcar pieles
  • moldear pieles
  • escribir dos o más letras
  • borrar dos o más letras
  • construir
  • demoler
  • apagar fuego
  • prender fuego
  • tocar un instrumento musical
  • terminar la preparación de un utensilio nuevo
  • transportar un objeto de áreas públicas a áreas privadas y viceversa, o cargarlo 4 cúbitos o más en un área pública.
  • hacer coladas

De estas categorías principales (avot) se derivan otras actividades similares (toldot), por ejemplo, dentro de la categoría de hornear se derivan prohibiciones de cocinar, freír, etc.

Aparte de las actividades prohibidas por la Toráh, existen algunas prohibiciones de origen rabínico, como el utilizar o mover un objeto que se usa para trabajos prohibidos, al que se le llama muktze; y el pedir a una persona no judía que haga un trabajo prohibido dentro de ciertas circunstancias.

La primera aparición de la palabra «shabat» en la Toráh se encuentra en Éxodo 16:21-30, en relación con la milagrosa caída del maná antes de la llegada de Israel al monte Sinaí. Se nota aquí que Dios puso énfasis en la importancia del séptimo día de la semana como día de descanso, al proporcionar una doble ración en el día sexto y nada en el séptimo. Este «milagro» semanal comenzó el segundo mes después de la partida de los israelitas de Egipto (Éxodo 1, 14, 15), y duró 40 años, hasta el mes 1º (según Josué 5:10-12; cf Éxodo 12:2-11; 16:35), es decir, más de 2.000 shabats semanales sucesivos.

Esta es una de las muchas transcripciones del cuarto mandamiento:

Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, más el séptimo día es reposo para Yahwéh Tú Dios. No hagas ningún trabajo en él; ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días el Eterno hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, Yahwéh bendijo el día de reposo y lo declaró Kadosh.

Éxodo 20:8-11, versión Reina Valera, 1960.

En el monte Sinaí, Moisés dijo que Dios había prescrito la observancia del reposo del séptimo día con las palabras del cuarto mandamiento del Decálogo (Éx. 20:8-11). La palabra «acuérdate», con que comienza el mandamiento relativo al shabat, no quiere decir que la observancia del cuarto mandamiento es más importante que la de los otros 9, porque todos son iguales (Jacob 2:10-11). El pueblo de Yahwéh tenía que «acordarse» del shabat porque «en seis días hizo Elohim los cielos y la tierra, el mar y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día». (Génesis 2:1-3; Hebreos 4:4) Quizás con esto le estaba diciendo al hombre que ese día era un monumento recordativo del Creador y de la creación.

Aparte de los sábados semanales (Levítico 23:3) la Toráh menciona que había siete shabats ceremoniales por año, diseminados a lo largo del calendario litúrgico:

  • 1 y 2) Los días primero y último de la fiesta de los panes sin levadura (vs 7, 8).
  • 3) Shavuot (v 21).
  • 4) El primer día del séptimo mes (v 24).
  • 5) El Día de la Expiación (v 27). 6 y 7.
  • 6 y 7) Los días primero y último de la fiesta de Sukkot (vs. 34- 36).

Los shabats ceremoniales podían caer en cualquier día de la semana, y de vez en cuando coincidían con el shabat semanal. Además de los shabats semanales y anuales, cada siete años había un año shabático, durante el cual no se trabajaba la tierra (25:3-7). Cada 50 años se proclamaba un jubileo, que duraba un año, durante el cual las propiedades volvían a sus dueños originales.

La preeminencia del shabat sobre los demás días de la semana se acentuó en el ritual del antiguo tabernáculo y del templo mediante la ofrenda de un cordero adicional (Números 28:9, 10) y de la renovación en ese día de los panes de la proposición (Levítico 24:5-8; 1 Cr. 9:32). De acuerdo con la ley levítica, la sanción que merecía la violación del sábado era la muerte (Éxodo 31:14-16), y a lo menos se registra un caso de ajusticiamiento de alguien que violó el shabat voluntariamente (Números 15:32-36).

Actividades permitidas[editar]

Max Weber, Shabat, óleo, 1919. Museo Judío, Nueva York.

La conversación y lectura están permitidas. El judaísmo afirma que cuando un esposo y su esposa se unen carnalmente en Kadosh, allí mora la presencia divina. Kadosh y hacer el amor no son excluyentes en el judaísmo. Por eso, es este el mejor día para recordar la libertad y la creación del mundo haciendo el amor. También bailando y cantando.[2]

Violación del shabat[editar]

Cuando los israelitas fueron cautivos de los babilonios, creyeron que era un castigo divino por algún pecado grave, y supusieron que había sido la violación del shabat (Libro de Jeremías 17:19-27). Tal como Jeremías, el profeta Ezequiel se lamentaba porque en sus días el shabat era ignorado en gran medida (Ezequiel 20:12-24; 22:8, 26; 23:38). Al escrutar el futuro, Isaías previó que extranjeros se unirían al pueblo judío guardando el pacto del Sinaí y prometió una bendición para quienes guardaran el shabat (lsaías 56:2-6; cf 58:13). Después del cautiverio los judíos cayeron de nuevo en el descuido con respecto a la observancia del shabat, y Nehemías impulsó una reforma con el fin de fomentar dicha observancia (Nehemías 10:31; 13:15-22).

Honrar el shabat[editar]

Hay varias maneras, para los judíos, de honrar el shabat. Una de ellas es consagrarlo a su principio y su final. El kidush de la noche del viernes y la havdalá de la noche del sábado.

La havdalá se recita después de haber terminado el shabat por la noche. Asimismo se recita sobre vino y se bendicen especias (comúnmente canela o clavo), así como una vela. Habiéndose concluido la havdalá, no se procede a la bendición del pan, pues no necesita decirse al principio de una comida.

Otro mandamiento, de carácter rabínico, para honrar el shabat es el encendido de velas antes de iniciar el shabat, el viernes por la tarde. Este mandamiento fue hecho preferentemente para la mujer, aunque en caso de no haber ninguna mujer en la casa puede hacerlo un varón. Se acostumbra prender un mínimo de dos velas, aunque se llegan a prender más según diferentes costumbres.

Otras maneras de honrar el shabat es comiendo y vistiendo de una manera agradable. Se suele comer pescado, así como carne en las comidas de shabat y comida caliente (que se ha dejado calentando desde antes del shabat según las leyes apropiadas). Se acostumbra comer 3 comidas en shabat (a diferencia de la costumbre de comer 2 comidas al día en la antigüedad). Para cumplir con este precepto se prepara una comida ligera llamada seuda shelishit (tercera comida) en hebreo o bien shalosh seudos en yidis. En las comidas de shabat se acostumbra a cantar canciones tradicionales llamadas zemirot, así como canciones jasídicas.

Se suele usar ropa limpia en shabat, y antiguamente se acostumbraba a usar prendas blancas. Hoy en día esto es inusual. Los varones jasidíes visten de manera especial, con un sombrero de piel llamado shtraimel y un saco largo de seda llamado bekishe. En algunas otras comunidades se usa vestimenta formal.

En los judaísmos conservador y reformista[editar]

En teoría el judaísmo conservador difiere muy poco del ortodoxo en lo que refiere a la observancia del shabat. Por muchos años, el movimiento conservador permitió, a diferencia de la ortodoxia, el viajar en automóvil para trasladarse a la sinagoga cuando la distancia era demasiado grande, aunque esta postura ya ha sido retractada. El judaísmo conservador, en contraposición a los ortodoxos, autoriza el uso de luz eléctrica argumentado que no involucra fuego, lo que sí tiene cierto precedente en la Halajá. A su vez el movimiento reformista reconoce la observancia del shabat ortodoxo, solo que cada individuo puede decidir si seguirlo o no.

Importancia del shabat[editar]

El Muro de los Lamentos durante el shabat.

La práctica del shabat es una de las más representativas costumbres judías. El shabat , lejos de ser solo un día dedicado al rezo, es un día de descanso y, potencialmente, de enriquecimiento espiritual. El famoso escritor polaco Ajad Ha'am dijo: «Más que guardar Israel el shabat, el shabat ha guardado a Israel».[cita requerida]

Con el correr del tiempo, la práctica y conservación del shabat se hizo el símbolo para el cumplimiento de los preceptos del judaísmo. Durante la larga historia del pueblo judío, los judíos han enfatizado la observancia del shabat. Aun así el shabat se puede realizar la excepción para salvar la vida, por lo que algunas acciones normalmente prohibidas se permiten a personal médico, servicios de seguridad y en ocasión de una emergencia.

El shabat en el mundo no judío[editar]

Tomando como base al judaísmo, se aceptó la idea de un día de descanso y observancia religiosa en las otras religiones monoteístas, aunque sea el domingo en el caso del cristianismo o el viernes en el caso del islam. Si bien el domingo cristiano y el shabat judío mantienen cierta similitud, no es correcto pensar que son lo mismo. En español, shabat puede entenderse como sinónimo del sábado. De hecho el término proviene del latín sabbatum, y éste su vez del hebreo shabat. Para los Adventistas del Séptimo Día el sábado no ha dejado de ser el «día de reposo»:

El bondadoso Creador, después de los seis días de la creación, descansó el séptimo día e instituyó el sábado para todas las personas, como recordatorio de la Creación. El cuarto mandamiento de la inmutable ley de Dios requiere la observancia de este sábado del séptimo día como día de descanso, adoración y ministerio, en armonía con la enseñanza y práctica de Jesús, el señor del sábado.[3]

Es muy importante recordar que el cristianismo tiene su origen en el judaísmo. Jesús guardaba el shabat aunque dándole una interpretación muy personal ya que "el Hijo del Hombre es señor del shabat" (Lc 6, 5) según la cual hacía y permitía algunos comportamientos que, en opinión de algunos, suponían una violación del shabat (cfr. Lc 6, 1). El apóstol Pablo en el shabat hablaba de Jesús a sus compatriotas en las sinagogas para ganar discípulos para Jesús. Además de hablar de Jesús en las sinagogas en el shabat, había reuniones en otros días donde se presentaba la predicación del evangelio a los gentiles. De esto atestigua Hechos de los Apóstoles 20:7.

Los cristianos gentiles, conforme a la ortodoxia hebrea, no guardaban la Toráh sino solo las leyes noájidas[4] (Hechos cap 15), por lo que la observancia del shabat al estilo judío les estaba prohibida en tanto no fueran prosélitos, por esta razón la observancia de un día de descanso fue paulatinamente reemplazada por la del domingo. Con el tiempo llegó a existir un gran cuerpo de legislación sobre el descanso dominical lado a lado con la eclesiástica. Comienza con un edicto de Constantino, el primer emperador cristiano, quien prohibió a los jueces celebrar sesiones y a la gente trabajar en domingo. Él hizo una excepción a favor de la agricultura. El violar la «ley del descanso dominical» era castigado por la legislación anglosajona en Inglaterra como otros crímenes y delitos menos graves.[5]

El shabat según Erich Fromm[editar]

El shabat es un día de alegría, porque ese día el individuo es plenamente él mismo. Por ello el Talmud llama al shabat la anticipación del tiempo mesiánico, y al tiempo mesiánico el shabat interminable: el día en que la propiedad, el dinero y la aflicción y la tristeza no tiene cabida; un día en que es abolido el tiempo, y solo domina el ser puro espiritual. Su predecesor histórico, el shapatu babilónico, fue un día de tristeza y de temor. El domingo moderno es un día lleno de consumo y de huir de sí mismo.

Erich Fromm[6]


Referencias[editar]

  1. Siegfried H. Horn, y Don F. Neufeld (editor): Diccionario bíblico adventista del séptimo día (pág. 1018), en español. Asociación Casa Editora Sudamericana, 2002); ISBN 950-573-530-8.
  2. rabino Schulweis, Harold M. (enero-marzo 1983, Shevat - Nisan 5743). «Sexo y dios único». Maj'shavot Pensamientos, Consejo Mundial de las Sinagogas (año XXII nº1, pág. 42). 
  3. Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día (2006 ubicación = www.adventistas.ec). «Creencias fundamentales de la Iglesia Adventista del Séptimo Día». Consultado el 2008.
  4. Ver también Noajísmo
  5. Enciclopedia católica (2000). «Domingo». Consultado el 2009.
  6. Erich Fromm: ¿Tener o ser? (pág. 62). México: Fondo de Cultura Económica, 1978. ISBN 968-16-0171-8.

Enlaces externos[editar]