Moisés

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Moisés
מֹשֶׁה
موسىٰ
Guido Reni - Moses with the Tables of the Law - WGA19289.jpg
Moisés, óleo de Guido Reni, 1624.[1]
santo y profeta
Nacimiento c. siglo XIV a.E.C.[2]
Gosén.[3]
Padres Amram y Iojebed
Fallecimiento c. siglo XIII a.E.C.[4]
Monte Nebo
Venerado en judaísmo, cristianismo, islam y bahaísmo
Festividad 4 de septiembre

Moisés es una figura importante para el judaísmo, el cristianismo, el islam y el bahaísmo, donde se lo venera como profeta, legislador y líder espiritual. En hebreo su nombre es "Moshé" (מֹשֶׁה) y en árabe se lo conoce como "Musa" (موسىٰ).[5] Las referencias fundamentales acerca de Moisés se hallan en las Sagradas Escrituras del monoteísmo (Biblia, Torá, Antiguo Testamento, Corán). Para el judaísmo, Moisés es el hombre encomendado por Dios para liberar al pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto y conducir el Éxodo hacia a la Tierra de Israel, siendo por ello el primer profeta y legislador de Israel. Según la tradición bíblica, Moisés era descendiente de Leví, transmitió la Ley al pueblo hebreo y sentó las bases para el sacerdocio y el culto israelita. La tradición judeocristiana atribuye a Moisés la autoría de los cinco primeros libros bíblicos (Pentateuco). En cuanto a evidencia material extra-bíblica acerca de Moisés, los arqueólogos carecen de ella. Fuera del marco de la creencia, la falta de objetos que permitirían corroborar o incluso evaluar la validez de los textos bíblicos, genera hipótesis y conjeturas diversas.[6]

Orígenes etimológicos de su nombre[editar]

Los padres de Moisés. Óleo. Isaac Askenaziy, Rusia, 1891.

Tradicionalmente, el origen del nombre Moisés es relacionado con la noción del agua, tanto en las fuentes egipcias como en las hebreas. En la antigua lengua egipcio el sufijo mses tenía el valor de "engrendrado por (entregado o librado por); al mismo solía anteponerse la fuente de origen o creación.[7] Moisés significaría inicialmente "entregado por las aguas", debiéndose ello a que el infante hebreo fue hallado en ellas, por lo que las aguas del río Nilo fueron interpretadas como su origen.

Moisés, por Miguel Ángel, 1513-1515. San Pietro in Vincoli, Roma.

La narración del Libro del Éxodo tiende a sugerir una idea semejante, donde la acción de engendrar da lugar a aquella de salvar: «"Y cuando el niño [Moisés] creció, ella [su madre biológica] lo trajo a la hija del Faraón, la cual lo prohijó [es decir, lo recibió y adoptó], y le puso por nombre Moisés, diciendo: "Porque de las aguas lo saqué"» (2:10).[8]

A partir de ello tradicionalmente se atribuye al nombre Moisés el significado de "salvado de las aguas".[9] En su registro conocido como las Antigüedades judías (93-94 E.C.), el historiador judeorromano Flavio Josefo reafirma lo expresado por la Biblia, recurriendo además a la etimología egipcia, para finalmente confirmar que el nombre Moisés significa "salvado de las aguas".[10]

Como nombre, Moisés se relaciona con la noción del agua y no sólo en sentido pasivo, dado que la tradición del pueblo hebreo de quien fuera "salvado" hizo un salvador y en aquel por las aguas "librado" encontró su libertador (es decir, quien lo liberó de la esclavitud en Egipto).[11] De ahí que el nombre Moisés en hebreo es pronunciado Moshé, forma activa que denomina tanto a líder de los israelitas como a quien actuará como representante de ellos ante Yavé y, finalmente, los proveerá de la Ley. Moshé es emisario de la voluntad divina y por consiguiente entendido como proveedor o dador tanto de la libertad del pueblo israelita como de "los diez grandes preceptos" a ser desde entonces observados.[12]

Hagiografía de Moisés según la tradición[editar]

"El profeta Moisés sobre las aguas del Nilo". Nehemías ben Amshal de Tabriz, El Libro de Moisés (Mūsā Nāma, por Mulana Shāhīn Shirazi), manuscrito miniado judeopersa, caracteres hebreos, Persia, 1686.[13] Museo de Israel, Jerusalén.

La Torá narra como Moisés lideró junto a su hermano Aarón la salida de los hebreos de Egipto y recibió la Torá de manos de Yahveh —tras haberle sido dictada por inspiración divina— en el monte Sinaí. La Torá comprende la historia de la vida de Moisés y de su pueblo hasta su muerte a la edad de 120 años, que según los cálculos exegéticos tuvo lugar en el año judío de 2488, que equivale a 1272 a. C.

Nacimiento[editar]

Poco antes de nacer Moisés, el Faraón promulgó una ley que exigía que todos los recién nacidos israelitas fueran arrojados al Nilo. Iojebed, la tía paterna y esposa del levita hebreo Arman, dio a luz a un pequeño, y lo escondió durante los tres primeros meses. Cuando no pudo ocultarlo más, lo colocó en una cesta (embadurnada con barro en su interior y brea en el exterior para hacerla impermeable) y llevó ésta al Nilo, bajo el cuidado de Miriam, que siguió desde cerca dicha cesta. En dicho momento, la hija del Faraón se bañaba en el río, cuando encontró a Moisés dentro de la cesta. Miriam se acercó y consiguió que la princesa encargara el cuidado de Moisés a su propia madre.

Miembro de la familia del faraón[editar]

Cuando la princesa Batía escogió que una mujer hebrea cuidara de Moisés, la escogida fue nada más y nada menos que su madre biológica. Durante dos años lo amamantó y después fue entregado a la princesa. Cuenta la tradición oral (recopilada en la Mishná) que con tres años, Moisés estaba sentado junto a la familia del faraón y los ministros. Moisés bajó del regazo de Batía, caminó hacia el faraón, levantó su corona y la colocó sobre su propia cabeza. El consejero del faraón exclamó que se trataba de una acción profética y que Moisés le arrebataría el trono. Por tal motivo, otro ministro sugirió una prueba: sugirió colocar enfrente del pequeño un diamante y un trozo de carbón ardiendo para valorar la astucia del niño. Moisés no sólo agarró el carbón ardiente, también se lo llevó a su boca. Se quemó los labios y la lengua, dificultándole el habla (una característica que está mencionada en la Torá) y, por tal motivo, la tradición oral determina que el pueblo hebreo, a sabiendas de la incapacidad de Moisés para la oratoria, comprendió que su líder solo podía dirigirse a ellos por una influencia divina.

Cuando Moisés se hizo adulto, empezó a visitar asiduamente a los esclavos. Un día, al ver cómo un capataz egipcio golpeaba brutalmente a un supervisor hebreo llamado Datán, Moisés mató al capataz egipcio y ocultó su cuerpo bajo la arena, esperando que nadie estuviera dispuesto a revelar algo sobre el asunto. Al día siguiente, vio al joven que había salvado, peleando con su hermano e intentó separarlos. Los dos hermanos, enfadados por la intromisión de Moisés, lo delataron al faraón y Moisés tuvo que huir de Egipto.

Exilio personal[editar]

En una de sus exégesis, Najmánides señala que transcurrió un período prolongado entre la partida de Moisés de Egipto y su arribo a Madián.

Allí trabajó para Jetró (יִתְרוֹ, itró, ‘sacerdote’ en hebreo) de Madián, con cuya hija Séfora se casó más tarde. Allí trabajó durante cuarenta años como pastor, tiempo durante el cual nació su hijo, Gershom.

Revelación en la zarza ardiente[editar]

Moisés ante la zarza ardiente, con la mano de Dios que emerge del cielo.[14] Fresco parietal proveniente de la Sinagoga de Dura Europos, 244 E.C. Detalle. Museo de Damasco, Siria.

Según se narra en la Biblia, en cierta ocasión Moisés llevó a su rebaño al monte Horeb y allí vio una zarza que ardía sin consumirse. Cuando se volvió a un lado para observar más de cerca aquella maravilla, Yahvéh le habló desde la zarza, revelando su nombre (es decir su verdadero significado) a Moisés.

En tiempos del emperador Constantino (siglo IV E.C.), el monte Horeb fue identificado con el monte Sinaí.

De acuerdo con la tradición, Yahveh dijo a Moisés que debía volver a Egipto y liberar a su pueblo de la esclavitud. Moisés declaró a Yahveh que él no era el candidato para realizar dicha obra encomendada, dado que al parecer padecía de tartamudez. Yahveh le aseguró que le proporcionaría el apoyo para su obra entregándole las herramientas adecuadas.

Moisés obedeció y regresó a Egipto, donde fue recibido por Aarón, su hermano mayor, y organizó una reunión para avisar a su pueblo de lo que debían hacer. Al principio, Moisés no fue muy bien recibido; pero la opresión era grande y Moisés realizó señales para que su pueblo lo siguiera como un enviado de Yahveh.

Sin embargo, según el relato bíblico, lo más difícil fue persuadir al faraón para que dejase marchar a los hebreos. De hecho, estos no obtuvieron el permiso para partir hasta que Yahveh envió diez plagas sobre los egipcios. Estas plagas (palabra mal empleada, pues en el hebreo bíblico se habla más bien de «señales»), culminaron con la matanza de los primogénitos egipcios, lo cual causó tal terror entre los egipcios que ordenaron a los hebreos que se fueran.

Inicio del éxodo hebreo[editar]

La gran caravana de los hebreos se movía lentamente y tuvo que acampar hasta tres veces antes de dejar atrás la frontera egipcia, la cual se cree que estaba establecida en el Gran Lago Amargo. Otros han sugerido que como muy lejos estaría en la punta más septentrional del Mar Rojo (una mala traducción de la expresión hebrea yam Suf, que significa Mar de juncos). Mientras tanto el faraón cambió de opinión y salió tras la pista de los hebreos con un gran ejército. Atrapados entre el ejército egipcio y el Mar Rojo, los hebreos se desesperaron, pero Yahveh dividió las aguas del mar por mediación de Moisés, permitiendo a los hebreos cruzarlo con seguridad. Cuando los egipcios intentaron seguirlos, las aguas volvieron a su cauce ahogando a los egipcios.

Moisés en el Monte Sinaí. Óleo de Jean-Léon Gérôme, c. 1895.

Fecha del Éxodo[editar]

Aunque la Biblia no cita al faraón del Éxodo por su nombre, sí da la fecha exacta del Éxodo. En 1Reyes 6:1 se lee que Salomón comenzó a construir el Templo en el cuarto año de su reinado, 480 años después que los hijos de Israel salieron de Egipto. Se estima que el cuarto año del reinado de Salomón fue hacia el año 966 a. C.[15] A partir de ello la fecha de Éxodo podría haber sido 1446 a. C., cuando gobernaba Tutmosis III. Pero dado que la Biblia indica específicamente que los hebreos partieron de la ciudad llamada "Ramesés" y a hacia Sucot,[16] ciudades que no existían en tiempos de Tutmosis III y que son datadas en el siglo XIII a.E.C., durante el período en que Ramsés II gobernaba Egipto, en el campo de la investigación se considera el año 1250 a.E.C.[17] H.W.F. Saggs, profesor de lenguas antiguas, observa en sus escritos académicos que:

La mención de la ciudad de Ramesés en Éxodo 1:11 en tanto que localidad de almacenaje, construida en parte por los esclavos israelitas, ofrece de hecho un indicio cronológico, dado que [hoy] es sabido que Ramsés II construyó una ciudad, Per-Ramsés [i.e., Pi-Ramsés], la cual se corresponde con el nombre proporcionado por la Biblia. Ello tiende a posicionar la esclavitud [de los hebreos] en Egipto y su salida de ese país en el siglo XIII a.E.C. Es en ese mismo siglo que ocurre la primera mención extra-bíblica de Israel. Se trata de una inscripción del sucesor de Ramsés, Merenptah.[18]

Otorgamiento de la Ley[editar]

Moisés con las Tablas de la Ley, por Tissot.[19]

Luego de transcurridos dos meses desde que los hebreos habían salido de Egipto y durante la travesía por el desierto, Dios confirió los Diez Mandamientos directamente a Moisés y lo hizo en el monte Sinaí.[20] Según la tradición bíblica, Moisés subió a dicho monte y fue allí, donde recibió las Tablas con Sus Preceptos. Estuvo allí Moisés durante cuarenta días, hasta que recibió de Dios, ya sea de hecho o bien por inspiación divina, dos tablas de piedra escritas con Su dedo (Deuteronomio 9:9-10, Éxodo 31:18).[21]

Las Tablas en cuestión recogían los Diez Mandamientos, leyes básicas de cumplimiento obligatorio para el pueblo hebreo.[22] Dado que las distintas tribus hebraicas:

Hasta entonces conservaban la fe en un Dios único y algunas costumbres que habían heredado de sus antepasados. Pero no poseían un concepto claro acerca de Dios [...], tampoco poseían leyes fijas sobre la vida social y moral. Habiendo residido en Egipto algunos de ellos copiaron allí ciertas costumbres paganas. Era necesario, por consiguiente, enseñar a los israelitas en qué consistía su verdadera fe y a qué leyes debían atenerse.[20]

Cuando Moisés bajó a notificar a su pueblo, descubrió que en su ausencia los israelitas habían fundido metales preciosos y construido un becerro de oro, a semejanza de un quadrúpedo ídolo egipcio,[23] y comprendió que lo veneraban.[24] Indignado, Moisés montó en cólera y arrojó las Tablas de la Ley, destruyendo el ídolo de oro. Las prescripciones divinas no obstante serían reescritas y subsecuentemente reestablecidas por Moisés, mas la eventual idolatría cometida por el pueblo provocó la ira de Dios, quien lo castigó haciéndolo vagar por el desierto durante cuarenta años.

Iconográficamente, Moisés es representado como legislador del pueblo hebreo y portando las Tablas de la Ley con los Diez Mandamientos, siendo dichas Tablas su principal atributo en la imaginería colectiva tanto judía como cristiana.

Travesía por la península de Sinaí[editar]

La travesía por una serie de parajes inhóspitos de la gran masa de personas fue dura y muchos empezaron a dar rumores y a murmurar contra sus líderes (Moisés y Aarón), aduciendo que era mejor estar bajo el yugo egipcio que padecer las penurias de la travesía. Moisés realizó innumerables milagros para aplacar la dureza de la travesía y demostrar al pueblo de Israel que Yahveh los guiaba. Las manifestaciones divinas fueron pródigas.

Tras golpearla con su vara, Moisés hace manar agua de la roca (cuadro por Tintoretto).[25]

Para alimentarlos, Yahveh hizo llover maná del cielo. Para beber, les dio múltiples fuentes de agua, como la fuente de agua amarga convertida en agua dulce. Mas, para dar agua a los israelitas, Moisés una vez golpeó con su vara una roca y perdió a causa de ello el derecho de entrar en la Tierra Prometida.

En su travesía por los desiertos, Israel lucha por primera vez contra los amalecitas, que eran un pueblo principal y vencen solo por la pujanza de Moisés. (Éxodo 17:8). Israel además vence a Arad, a los amorreos liderados por Sehón (Números, 21) y rodean tierras por donde no se les permite combatir ni se les da el paso, como es el caso de las tierras de Edom.

En el monte Sinaí, el pueblo judío fue organizado doctrinalmente por el sacerdocio menor de Aarón. Se les inculca estatutos, mandamientos y por sobre todo el desarrollar fidelidad a los convenios con Yahveh. Esta historia es contada en el Levítico.

En el mismo monte, Yahveh entrega el Decálogo de los Diez Mandamientos, pero al bajar Moisés junto a Josué, encuentra a su pueblo adorando un becerro de oro. Esta perversión a los ojos de Yahveh fue castigada con la muerte, así en el Éxodo se cuenta: «Y él les dijo: Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: Poned cada uno su espada sobre su muslo: pasad y volved de puerta á puerta por el campo, y matad cada uno a su hermano, y a su amigo, y a su pariente. Y los hijos de Leví lo hicieron conforme al dicho de Moisés: y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres».[26] Situaciones como esta se sucederían varias veces en el trayecto hacia la tierra prometida.

Yahveh le volvió a dictar sus diez mandamientos y para transportar las sagradas escrituras, se construyó el arca de la alianza. Para portar dicha arca, se construyó el Tabernáculo, que sería el transporte del arca hasta que se llegara a la tierra prometida, donde se construiría un templo donde albergarla.

Ya cerca de la tierra prometida, Moisés encomienda a 12 espías el investigar y dar un reporte de las bondades de la tierra de promisión, pero al volver, 10 de los 12 espías dan un reporte sumamente desalentador sobre las gentes que moraban sobre estas tierras, inculcando miedo a las huestes armadas y por sobre todo desconfianza a las promesas de Yahveh. Esta historia es contada en el libro de Números.

Monumento a Moisés en Monte Nebo, Jordania.

Según esos textos, Yahveh ―al ver el miedo de su pueblo elegido― prohibió la entrada de todo varón de guerra (mayores de 20 años) a la tierra de promisión, incluyendo al mismo Moisés a quien solo se le permitió verla desde lo alto de un monte (Nebo). Hay que aclarar, sin embargo, que la prohibición no incluía a los levitas (tribu a la que pertenecía Moisés), quienes no estaban registrados para la guerra, ni tampoco a Josué y Caleb, quienes sí mostraron fe en las promesas divinas. A Moisés no se le permitió entrar por un incidente posterior en el que se atribuyó crédito personal por un milagro de Yahveh (Números capítulo 20)

Ya estando cerca de Moab, Balac, rey de los moabitas ve venir a Israel por el margen oriental y teme del pueblo de Israel, manda a llamar a Balaam, adivino de Mesopotamia (Números 22) para que maldiga al pueblo de Israel; pero Yahveh envía a un ángel a interponerse en el camino de Balaam hacia el monte de Bamot-Baal y es persuadido a bendecir al pueblo israelita y lo hace tres veces a pesar de los deseos de Balac.

Finalmente, tras cuarenta años de vagar por el desierto, los hebreos de aquella generación murieron en el desierto (Éxodo 16: 35; Números 14: 33, 34: Deuteronomio 1: 1-3; 2: 7; 8: 2, 4).

Una nueva generación de hebreos libres, nacidos en el éxodo, llegaron a la Tierra Prometida y entraron por fin a ella guiados por Josué. Moisés, permaneció con aquellos que no iban a entrar a las tierras prometidas y sabiendo que no estaba lejos la hora de su muerte, le pasó el mando a Josué. Josué cruza el río Jordán dejando atrás casi 40 años de permanencia en el desierto de Parán y una distancia recorrida cercana a los 1000 km (a razón de 25 km/años) desde que dejaron Pi-Ramsés en Egipto.

Cuando murió Moisés, a la edad de ciento veinte años, fue llorado por su pueblo durante treinta días y treinta noches.

Moisés en el judaísmo[editar]

La principal fuente en relación a Moisés es la Torá (Biblia hebrea), cuyos ejemplares son preservados en todas las sinagogas e instituciones israelitas. Dentro de los textos sagrados del judaísmo, particularmente importantes son los libros del Pentateuco, cuya redacción definitiva tuvo lugar en tiempos del monarca Josías, quien gobernó el Reino de Judá en el siglo VII a.E.C.[27] Existe además una multitud de otros tantos documentos, literatura, historias e información adicional sobre Moisés en las exégesis rabínicas conocidas como el Midrásh, así como en las compilaciones de textos más importantes de la ley oral judía, a los que se conoce como la Mishná y el Talmud.[28]

Tradicionalmente durante Pésaj (Pascua judía), y desde por lo menos la Edad Media, los observantes judíos leen el texto de la Hagadá, donde se narra el proceso de liberación de los hebreos de su esclavitud en Egipto y la intervención de Moisés en el mismo.

Moisés en el cristianismo[editar]

Moisés es un precursor de Jesús, a menudo se los compara e indica que Moisés es considerado un profeta y por consiguiente portador de la palabra de Dios.[30] El en Evangelio, las enseñanzas y hechos de la vida de Jesús son comparados con aquellos de Moisés para explicar la misión de Jesús.

Moisés figura a su vez en varios de los mensajes de Jesús. Cuando conoce al fariseo Nicodemo por la noche, en el tercer capítulo del Evangelio de Juan, compara el alzado de la serpiente de bronce en el desierto, que cualquier hebreo podía mirar para ser curado, con su propia ascensión a los cielos (tras su muerte y resurrección) de modo que la gente lo vea y ser curada. En el sexto capítulo, Jesús responde a sus seguidores que Moisés hizo que cayera el maná en el desierto diciendo que no había sido él, sino Yahveh, quien había obrado el milagro. Llamándolo el «pan de la vida», Jesús afirma que ahora es él quien alimenta al pueblo de Yahveh. En la carta de Judas contiene una breve mención de una disputa entre el arcángel Miguel y el diablo por el cuerpo de Moisés.[31]

La iglesia católica venera a Moisés como santo, tal como a todos los demás patriarcas y profetas del Antiguo Testamento.

Iconográficamente, Moisés figura en relieves, mosaicos, manuscritos miniados, íconos, vitrales, pinturas y esculturas que responden a las diferentes expresiones de la fe cristiana. Moisés es además santo patrono de iglesias en Monte Nebo, Venecia y Ámsterdam.

Moisés en el islam[editar]

En el Corán, el libro sagrado del Islam, la vida del profeta Moisés (Nabi Musa) se narra y se recuerda más que la de cualquier otro profeta reconocido por los musulmanes. Junto con Abraham, Moisés es considerado uno de los profetas más importantes del monoteísmo en el período anterior a Mahoma.[37] El Corán nota que Moisés es una figura principalmente judía y establece pocas diferencias en relación a la creencia tanto de hebreos como de cristianos. El Corán afirma que Yahvé reveló el texto sagrado a Moisés y numerosas secciones del texto bíblico directamente relacionadas con Moisés se hallan incorporadas dentro del más sagrado texto de los musulmanes,[38] quienes, por otra parte, veneran lo que ellos consideran ser el sepulcro de Nabi Musa y al que denominan "Maqam El-Nabi Musa", situándolo en el camino entre Jericó y Jerusalen.[39] Como localidad, Nabi Musa se halla bajo la administración de la Autoridad Palestina y pertenece a la jurisdicción de Jericó.[40]

Iconografía[editar]

En la Historia del Arte, la figura de Moisés es frecuente tanto en el arte judío como en el arte cristiano. Moisés es generalmente representado como profeta y las Tablas de la Ley constituyen entonces su principal atributo. En tal caso suele figurar como un hombre ya maduro, barbudo, portando una túnica hebrea y una vara o báculo en su mano. En imágenes que conciernen a la juventud de Moisés se lo representa con los atributos de un príncipe egipcio.[43]

Otro atributo singular de Moisés es la luminosidad que emerge de la piel de su rostro y que tiene su referente último en el texto bíblico, donde este concepto encuentra expresión mediante el haz de luz que hacía que resplandeciera el rostro de Moisés luego de haber estado éste en presencia del Creador. En términos visuales ello es a menudo expresado mediante dos haces de luz que parten desde la frente del hombre que se ha vuelto profeta.

La presencia de cuernos (en vez del empleo de un haz de luz) en el caso de las imágenes que involucran a Moisés se debe a un error de interpretación al traducirse la Biblia del hebreo al latín: la antigua expresión hebrea keren or (קָרַ֛ן עֹ֥ור),[44] que se refiere al estado replandeciente del rostro de Moisés, fue interpretada por Jerónimo de Estridón equivocadamente como "cuernos" e incluida como tal en la Vulgata;[45] ello dio lugar a un Moisés con cuernos en varias imágenes eclesiásticas del período gótico tardío.[46] No obstante, ello fue en su momento notado por la Iglesia y los cuernos en cuestión fueron a partir de entonces reemplazados por formas visualmente comparables a rayos de luz que en términos unívocos expresan la resplandecencia del rostro de Moisés.[47]

En el celebérrimo caso del Moisés de Miguel Ángel, el artista florentino recurrió a un par de cuernos no por ignorancia o falta de información, sino porque deseaba expresar la noción de que Moisés, luego de su encuentro con el Creador, se había transformado y ya no era meramente un hombre, sino un ser prácticamente sobrenatural debido al extraordinario papel que le tocaba desempeñar ante Dios.[48]

En la imaginería cristiana, tanto católica como ortodoxa, cuando se expresa la noción de santidad, Moisés puede a veces presentar una aureola en aquellas representaciones icónicas que le son propias.[49]

Escenas de la vida y obra de Moisés[editar]

Moisés como profeta y civilizador[editar]


Predecesor:
fundador
Guía del pueblo de Israel
Sucesor:
Josué

Teorías e hipótesis[editar]

Historicidad de Moisés. Una parte de la historiografía[54] sugiere que Moisés nunca existió como figura histórica, y que el Éxodo es un mito. Por ejemplo, si el Éxodo tuvo lugar durante el fin de la era de los hicsos en Egipto, tal y como afirman algunos expertos (siglo xvi a. C.), entonces sus documentos sobre Moisés probablemente habrían sido destruidos deliberadamente cuando los egipcios los expulsaron[cita requerida]. Si bien esta teoría plantea el problema de que los hicsos conocían la escritura y que el alfabeto hebreo fue inventado siglos más tarde. Las primeras incripciones en protohebreo datan del siglo x a. C.[55]

Las referencias adicionales sobre Moisés datan de muchos siglos después de la época en la que supuestamente vivió. Se desconoce si se basan únicamente en la tradición judía o si también han tomado aspectos de otras fuentes. Algunos como Flavio Josefo, Filón de Alejandría y Manetón hablan de él. También existen, por supuesto, los relatos antes mencionados en la Mishná y el Corán. En el siglo iii a. C., Manetón, un cronista y sacerdote heleno-egipcio, afirmó que Moisés no era judío, sino un sacerdote egipcio resentido, y que el Éxodo fue en realidad la expulsión de una colonia de leprosos.

Incluso si Moisés se acepta como figura histórica, hay varios aspectos del relato bíblico que pueden ser reinterpretados. La hipótesis de Manetón de que Moisés era egipcio es absolutamente plausible. Se ha sugerido que pudo haber sido un noble o príncipe egipcio influido por la religión de Atón (véase la hipótesis de Freud más abajo), o simplemente un simpatizante de la cultura hebrea. Mosés es un nombre egipcio que significa ‘hijo’ y se utilizó a menudo en los nombres de los faraones (como por ejemplo TutMoses). Los hebreos pudieron haber creado la historia a partir de los relatos de Sargón de Acad (mesopotámico) o Edipo (griego) para legitimar su creencia. Por otra parte, antiguamente las clases más bajas abandonaban a veces a sus hijos, y Moshe es una palabra hebrea que significa ‘rescatado de las aguas’.

Asimismo, la historia del nacimiento de Moisés presenta puntos en común con la leyenda asiria de Sargon de Acadia,[56] lo que puede sugerir un carácter mítico.

Aunado a esto, poner fecha al Éxodo también ha sido un gran reto. Hay diferentes hipótesis, pero ninguna prueba histórica que lo confirme:

  • Alrededor del final de la era de los hicsos
  • Alrededor del 1420 a. C., puesto que existen documentos sobre la invasión de Canaán por parte de los habiru cuarenta años más tarde ―esta hipótesis casa bien con la idea actual de que el personaje histórico de Moisés era el décimo quinto príncipe del rey de Egipto del siglo xv a. C. llamado Ra-mose, que también desapareció de los expedientes egipcios alrededor de la época de la muerte de la reina Hatshepsut.
  • Durante el siglo xiii a. C., pues el faraón durante la mayoría de ese tiempo fue Ramsés II, el cual se considera habitualmente que fue el faraón con el cual se tuvo que enfrentar Moisés –conocido como «el faraón del Éxodo» o «el faraón opresor» de quien se dice haber obligado a los hebreos a construir las ciudades de Pithom y Ramesés. Estas ciudades se conocen por haber sido construidas bajo Seti I y Ramsés II, haciendo a su sucesor Merenptah el posible «faraón del éxodo». Sin embargo, en la estela de Merenptah del 5.º año del citado faraón (1208 a. C.), se narra que «Israel está acabado, no queda ni la semilla». Además, en 1898 se descubrió la momia de Merenptah, pues no había perecido ahogado.
  • Una hipótesis más reciente y controvertida afirma que Moisés era un noble de la corte del faraón Akenatón. Muchos estudiosos, desde Sigmund Freud hasta Joseph Campbell sugieren que Moisés pudo haber abandonado Egipto tras la muerte de Akenatón (1358 a. C.) cuando las reformas monoteístas del faraón fueron rechazadas violentamente.[57] Las principales ideas que apoyarían esta hipótesis serían que la religión monoteísta de Akenatón era la predecesora del monoteísmo de Moisés, y una colección contemporánea de las Cartas de Amarna,[58] escritas por los nobles para Akenatón, describen bandas asaltantes de habirus atacando territorios egipcios.[59]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Cuadro exhibido en la Galleria Borghese, Roma.
  2. Rabí Yosef ben Halafta, Seder Olam Rabá, 160 E.C. Texto inicialmente incluido en el Talmud de Babilonia como "Seder Olam" (Shab. 88a; Yeb. 82b; Nazir 5a; Meg. 11b; Ab. Zarah 8b; Niddah 46b); publicado como Seder Olam Rabbahen Mantua en 1514 (Jewish Encyclopedia: Seder Olam Rabbah). Se trata de una fuente rabínica en hebreo (סדר עולם רבה), provista de una extensa cronología. Desde un punto de vista científico, el historiador Michael Brenner indica que "la historia de Israel hasta comienzos del primer milenio anterior a la era cristiana nos es en gran parte desconocida" (Breve historia de los judíos [2008], Buenos Aires, 2012, p. 23), pero su colega Gabrielle Sed-Rajna ubica el Éxodo hacia 1250 a.E.C. y el establecimiento de los hebreos en Canaán hacia 1220 a.E.C. (L'abecedaire du Judaïsme, París: Flammarion, 2000, p. 116), fechas también sostenidas por la arqueóloga Sarah Kochav (Grandes Civilizaciones del Pasado: Israel, Barcelona: Folio, 2005, p. 26).
  3. Philip Wilkinson, Religions, Londres: Dorling Kidersley, 2008.
  4. Ben Halafta, Seder Olam Rabá, 160 E.C.; compatible también con los escritos de Sed-Rajna y Kochab.
  5. Denominacines de Moisés:
  6. Estas hipótesis y conjeturas abarcan hoy un espectro sumamente amplio, comprendiendo a veces el razonamiento legítimo, mas otras tantas la aprensión e incluso el escepticismo y la negación. Raramente las teorías en cuestión van acompañadas de argumentos completamente convincentes. La ciencia necesita pruebas, cosa que no sucede en el campo de la fe. Y ello, por supuesto, no le quita mérito ninguno al hallazgo arqueológico auténtico (dado que las fabricaciones con fines pecuniarios y/o de autopromoción no son para nada ajenas a la cultura materialista y arribista de los últimos lustros del siglo XX y los que inician el siglo XXI).
  7. Thomas Römer, "Moïse: un héros royal entre échec et divinisation", en: Interprétations de Moïse: Égypte, Judée, Grèce et Rome, Leiden-Boston: Brill, 2010, p. 189. Así, por ejemplo, Ramsés significaba "engendrado por Ra" e involucraba una previa contracción del nombre egipcio original (Ra-mosé[s]); Christiane Desroches Noblecourt, Ramsès II, París: Pygmalion, 1996, p. 250.
    ms s B3

    Jeroglífico egipcio M-S-S correspondiente al nombre "Mosés".
  8. Éxodo 2:10, Versión Reina Valera 1960; Versión Multilingüe.
  9. Simón Dubnow, Manual de la historia judía: desde los orígenes hasta nuestros días, Buenos Aires: Sigal, 1977, p. 26. "la hija del Faraón [...] lo educó como si fuera un hijo suyo, dándole el nombre de Moisés, que significa "salvado de las aguas".
  10. El nombre hebreo de Flavio Josefo era Yosef bar Mattityahu. La explicación dada por Josefo es consonante con las tradiciones del judaísmo y el sentido que se le da al nombre "Moisés" tanto en la literatura rabínica como en la tradición y exégesis cristianas. Estudios académicos indican que el nombre Moisés presenta similitudes con los vocablos coptos Mo (agua) e iuses (salvar o entregar); Gesenius, Lexicon, 1906: "מֹשֶׁה" (también Jones: Dictionary of Old Testament Proper Names).
  11. Como texto masorético, Moisés retoma la forma netamente activa proveniente de la Biblia hebrea; H.A.W.: Theological Wordbook of the Old Testament; T.O. Lambdin, Introduction to Biblical Hebrew, Nueva York: Charles Scribner's Sons, 1971. pp. 18-19.
  12. Dubnow, Historia judía, 1977, pp. 36-38.
  13. Mūsā Nāma es una compilación poética de los libros bíblicos de Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, inicialmente escrita en judeopersa en 1327 por Mulana Shāhīn Shirazi, prominente autor judío de la Persia medieval. Incorporando tradiciones y leyendas judías, musulmanas y persas, su texto contiene los principales eventos de la vida de Moisés. El Libro de Moisés comprende 19 miniaturas realizadas por Nehemías ben Amshal de Tabriz, presentando ellas influencias estilísticas y exegéticas provenientes de la tradición musulmana, incluyendo la reprentación de Moisés con un velo cubriendo su rostro de un modo summente reminiscente a la represntación de Mahoma y otros santos en el arte islámico (Museo de Israel: División de Manuscritos Hebreos, consultado 20 de julio de 2014).
  14. Como motivo, la mano de Dios implica un modo anicónico de representar a Yahvéh.
  15. Salomón accedió al trono hacia el año 970 a.E.C.
  16. Éxodo 12:37
  17. Simón Dubnow, Manual de la Historia Judía, Buenos Aires: Sigal, 1977, pp. 34 y 673; Gabrielle Sed-Rajna, Abecedaire du Judaïsme, París: Flammarion, 2000, p. 116; Philip Wilkinson, Religiões (Religions, 2008), Río de Janeiro: Zahar, 2011, p. 62.
  18. H.W.F. Saggs, "Le monde juif d'avant l'Exil", en: Le monde du Judaïsme (The Jewish World, 1979), ed. Elie Kedourie, Londres y París: Thames & Hudson, 2003, p. 42. Análoga es la posición de Kenneth A. Kitchen (Rehabilitación del Antiguo Testamento, Michigan: William B. Eerdmans, 2003). El texto bíblico narra que "los hijos de Israel [...] edificaron para el faraón las ciudades de almacenaje, Pitón y Ramesés" (Éxodo 1: 6, 11).
  19. Gouache, c. 1896-1902, preservado en el Jewish Museum, Nueva York.
  20. a b Simón Dubnow, Manual de la historia judía: desde los orígenes hasta nuestros días, Buenos Aires: Sigal, 1977.
  21. Aunque parezca existir una contradicción con Éxodo 20, el texto bíblico de este último pasaje indica simplemente que Dios habló dichas palabras a Moisés.
  22. En el monte Sinaí, Dios le encomendó a Moisés muchas otras leyes que enseñan cómo todo descendiente de Israel debe conducirse en la vida; Moisés posteriormente formuló y estableció dichas leyes y prescripciones en relación al culto y las observancias de conducta a cumplirse a diario (Dubnow, Manual de la historia judía, p. 28, donde se refiere específicamente al Pentateuco).
  23. Apis
  24. Apis, sagrado toro de los antiguos egipcios, era uno de sus tantos dioses y respondía a la noción de fertilidad en la mitología egipcia.
  25. Pintura exhibida en la Scuola di San Rocco, Venecia.
  26. Éxodo 32 26-28
  27. Israel Finkelstein and Neil Asher Silberman, The Bible Unearthed, Nueva York: Free Press, 2001 (traducido al español como "La Biblia desenterrada"); isbn 84-323-1124-3.
  28. Compilaciones cuya versión definitiva data de los siglos III y V E.C., respectivamente (Gabrielle Sed-Rajna, Abecedaire du Judaïsme, París: Flammarion, 2000, p. 116.
  29. En este manuscrito preservado en el Museo de Israel en Jerusalén, las figuras con cabeza de ave también bendicen el vino, se lavan las manos antes de comer vegetales y recitan poemas litúrgicos llamados en hebreo como paytanim (Le monde du Judaïsme, ed. Elie Kedourie, Londres y París: Thames & Hudson, 2003, pp. 117-118, 259).
  30. Philip Wilkinson, Religions, Londres: Dorling Kindersley, 2008; traducción portuguesa de M.L. Borges: Religiões, Río de Janeiro: Zahar, 2011, p. 297.
  31. Judas 1:9
  32. La forma roja que se halla sobre la derecha de la imagen representa la zarza ardiente.
  33. En italiano, Chiesa di San Moisè. Se trata de una iglesia de confesión católica.
  34. La basílica original es bizantina y data del siglo VIII E.C.; la fachada es barroca y fue terminada en 1668 bajo la dirección de Alessandro Tremignon.
  35. En holandés, Mozes en Aäronkerk. Se trata de una iglesia neoclásica concebida por el arquitecto Tilman-François Suys; el templo es de confesión católica.
  36. Este templo reemplazó a su antecesor, que existía ya desde 1649.
  37. Philip Wilkinson, Religions, Londres: Dorling Kindersley, 2008; traducción portuguesa de M.L. Borges: Religiões, Río de Janeiro: Zahar, 2011, p. 297.
  38. Entre las secciónes en figuran: los atributos de Moisés, sus profecías y milagros, la Torá, la relación entre Moisés y Faraón, la matanza del capataz egipcio, Midián, el viaje hacia la Tierra Prometida, incluyendo, entre otros, el diálogo entre Dios y Moisés y las características de los israelitas; existen además un punto de vista islámico respecto a Moisés, Versos Coránicos sobre Moisés, una Narración Detallada sobre Moisés y Aarón por Ibn Kathir.
  39. Según la tradición islámica, "Maqam El-Nabi Musa" se encuentra en el Desierto de Judea, a 11 kilómetros al sur de Jericó y a 20 kilómetros al este de Jerusalén; Israel and the Palestinian Territories, Londres: Penguin Books, 1998, p. 531; Amelia Thomas, Michael Kohn, Miriam Raphael y Dan Savery Raz, Israel & the Palestinian Territories, Lonely Planet, 2010, p. 319.
  40. Perfil de Nabi Musa, Jerusalem Media and Communications Center, 9 de febrero de 2007 (accedido 4 de julio de 2012).
  41. Edición ilustrada del Khamsa-e-Nizami (por Amir Khusrow, 1253-1325); ejemplar preservado en el Museo Nacional de Polonia, Cracovia.
  42. Presenta, de arriba hacia abajo, inscripciones en hebreo, árabe e inglés; fotografiado en enero de 1970.
  43. Ejemplo de ello es una estampa titulada Ej joven Moisés (Der junge Mose) realizada por Ephraim Moses Lilien para los Libros de la Biblia publicados en Alemania en 1908 (Dubnow, Historia judía, 1977, p. 27).
  44. En relación al rostro de Moisés la expresión keren or tiene lugar en tres versículos del Libro de Éxodo:
    1. Éxodo 34:29 - וּמֹשֶׁ֣ה לֹֽא־יָדַ֗ע כִּ֥י קָרַ֛ן עֹ֥ור פָּנָ֖יו (y no sabía [Moisés] que la tez de su rostro resplandecía).
    2. Éxodo 34:30 - וַיַּ֨רְא אַהֲרֹ֜ן וְכָל־בְּנֵ֤י יִשְׂרָאֵל֙ אֶת־מֹשֶׁ֔ה וְהִנֵּ֥ה קָרַ֖ן עֹ֣ור פָּנָ֑יו (Y miró Aarón y todos los hijos de Israel á Moisés, y he aquí la tez de su rostro era resplandeciente).
    3. Éxodo 34:35 - וְרָא֤וּ בְנֵֽי־יִשְׂרָאֵל֙ אֶת־פְּנֵ֣י מֹשֶׁ֔ה כִּ֣י קָרַ֔ן עֹ֖ור פְּנֵ֣י מֹשֶׁ֑ה (Y veían los hijos de Israel el rostro de Moisés, que la tez de su rostro era resplandeciente).
  45. Éxodo 34:29-30 y 34:35 en la Vulgata:
    29 "et ignorabat quod cornuta esset facies sua ex consortio sermonis Dei"
    30 "videntes autem Aaron et filii Israhel cornutam Mosi faciem timuerunt prope accedere"
    35 "qui videbant faciem egredientis Mosi esse cornutam sed operiebat rursus ille faciem suam si quando loquebatur ad eos"
    Fuente consultada y citada: Biblia Sacra Vulgata.
  46. Presentando a Moisés como un santo con cuernos, problemática como imagen es un busto de madera policroma en la Iglesia de San Gergorio en Baden-Wurtemberg. Históricamente, situaciones análogas ya eran conocidas en el marco de la Iglesia (institución), siendo tanto o más problemáticas las imágenes de la Santísima Trinidad en términos de tres rostros agrupados en una misma cabeza, que en su momento también inquietaron profundamente a los creyentes católicos, pero continuaron siendo representadas como tal e intentando de ese modo dar expresión visual al Dogma de la Santísima Trinidad por lo menos hasta el siglo XVII.

    La imagen del siglo XVI, Realizada por Jerónimo Cosida, fue realizada en tiempos del Renacimiento ya avanzado e incluye un diagrama del "Escudo de la Trinidad"; es preservada en el Monasterio de Santa María de la Caridad en Tulebras, Navarra, España; las características enunciadas reaparecen en la Trinidad ejecutada por Gregorio Vasquez de Arce y Ceballos en 1680, exhibida en el Museo Nacional de Colombia, Bogotá.

  47. En el siglo XII eventualmente se emplearon además imágenes donde un velo cubre la resplandecencia del rostro de Moisés (Brian Britt, "Concealment, Revelation, and Gender: The Veil of Moses in the Bible and in Christian Art", 2003; Cheryl Spinner: The Veiled Moses, consultado 20 de julio de 2014).
  48. Debido a que el rostro del Moisés de Miguel Ángel fue declaradamente inspirado por el aquél del principal representante de Dios en la tierra y vicario de Cristo dentro del marco de la Iglesia Católica, papa Julio II, difícilmente pueda nadie imputarle a Miguel Ángel, artista erudito, sensible y sobre todo profundamente creyente, el haber intentado representar a Moisés como si fuese el diablo. Basta con contemplar las épicas configuraciones que Miguel Ángel ha formulado subrayando la dignidad y el ejemplo de los profetas hebreos tanto a través del carácter monumental de sus figuras en el cielorraso de la Capilla Sixtina como en el ideal que hasta hoy constituye su David preservado en la Academia de Florencia, para dispar toda posible duda respecto a la integridad de aquél al quien sus compatriotas no por casualidad apodaban "divino" (Ludovico Ariosto, Orlando furioso, 1532, canto XXXIII, 2, 4: "Michel, più che mortale, Angel divino"; traducción: Miguel, más que mortal, Ángel divino).
  49. Véanse las imágenes incluídas en el presente artículo en la sección dedicada a Moisés en el cristianismo.
  50. Según esta imagen, que es solo parcialmente consonante con el relato bíblico, pese a que Moisés ya ha roto las tablas, el pueblo aún no se da por aludido y continua celebrando alegremente el quadrúpedo ídolo metálico. Xilografía de las Crónicas de Núremberg, 1493, fol. 31r.
  51. Fotografía tomada por Jean-Pol Grandmont.
  52. Entre el pueblo figuran numerosos israelitas piadosos, representados todos ellos cerca de Moisés; mas distantes del profeta y civilizador hebreo, Chagall ha representado cinco israelitas quienes aún se esmerán en rendirle culto al dorado ídolo quadrúpedo.
  53. En hebreo, Knéset Israel significa "Asamblea de Israel" (no debe confundirse con beit ha-knéset, que es el nombre dado a la sinagoga como lugar de culto y cuyo sentido literal no es otro que el de "casa de la asamblea"). La Asamblea o Knéset de Israel posee miembros de unos doce partidos políticos, ya sean ellos judíos o no. Fotografía tomada por Avishai Teicher en 2012.
  54. I. Finkelstein y N. A. Silberman, La Biblia desenterrada. Una nueva visión arqueológica del antiguo Israel y de los orígenes de sus textos sagrados, Siglo XXI España, Madrid, 2005
  55. Dominique Valbelle, p.2026 du Dictionnaire de l'Antiquité, éditions PUF 2005 ,ISBN 9782130589853
  56. André, Paul (2012). Autrement, la Bible (en francés). Bayard. p. 104. ISBN 978-2-227-48356-9. 
  57. Freud, Sigmund. Moisés y la religión monoteísta.
  58. Amarna es el nombre actual de la capital fundada por Akenatón, llamada Ajetatón.
  59. Joseph Campbell: Transformations of myth through time (pág. 87-90). Harper & Row.

Bibliografía[editar]

  • Baladier, Charles. Le grand atlas des religions, París: Encyclopaedia Universalis, 1991.
  • Brenner, Michael. Breve historia de los judíos (Kleine jüdische Geschichte, 2008), Buenos Aires: La Marca, 2012.
  • Dubnow, Simón. Manual de la historia judía: desde los orígenes hasta nuestros días, Buenos Aires: Sigal, 1977.
  • Eisenberg, Josy. Une histoire des Juifs, París: C.A.L., 1970.
  • Fortino, Carla, ed. O livro das religiões, San Pablo: Globo, 2014.
  • Germa, Antoine, Benjamin Lellouch, y Évelyne Patlagean. Les Juifs dans l'histoire, Seyssel: Champ Vallon, 2011.
  • Kedourie, Elie, ed. Le monde du Judaïsme, Londres y París: Thames & Hudson, 2003.
  • Kochav, Sarah. Grandes civilizaciones del pasado: Israel, Barcelona: Folio, 2005.
  • Parker, Victoria. The Old Testament, Londres: Hermes, 2002.
  • Roth, Cecil, ed. Jewish Art, Tel Aviv: Massadah, 1961.
  • Roudinesco, Élisabeth. A vueltas con la cuestión judía, Barcelona: Anagrama, 2011.
  • Sed-Rajna, Gabrielle. L'Abcedaire du Judaïsme, París: Flammarion, 2000.
  • Smilevitch, Éric. Histoire du judaïsme, París: Presses Universitaires de France, 2012.
  • Wilkinson, Philip. Religiões (Religions, 2008), Río de Janeiro: Zahar, 2011.

Enlaces externos[editar]

Contenido enciclopédico

Arqueología

Hipótesis, teoría y aprensión