Profetas del islam

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Cada uno de los profetas del islam predicaba las mismas ideas básicas: la creencia en la unicidad de Dios o Alá y el rechazo de la idolatría y el pecado. Tanto un nabí como un rasul es, según los musulmanes, aquél elegido por Dios como profeta. Cada uno vino a predicar el islam y la venida final del enviado de Dios, Mahoma, y dirigió su mensaje a un pueblo diferente.

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Roseta con el nombre de Alá.

A diferencia del judaísmo y del cristianismo, el islam distingue entre un mensajero de Dios (rasul) y un profeta (nabí). Ambos tienen una misión inspirada en la revelación de Alá, pero los rasul transmiten su mensaje a través de un libro; mientras que cada rasul es un nabí, no todo nabí es un rasul.

La tradición islámica sostiene que Dios envió mensajeros a cada nación. Solamente Mahoma fue enviado para transmitir el mensaje divino al mundo entero, los demás se dirigieron a cada uno de los distintos pueblos o naciones.

Etimología[editar]

Tanto en árabe ( نبيّ, plural: anbiyāʾ أنبياء) como en hebreo, el término nabí (formas plurales: nabiyyūn y anbiyāʾ) se refiere al profeta. El Corán usa este nombre 75 veces. Rasul (رسول, "mensajero"; plural: rusul) y mursal ("apóstol"; plural: mursalūn), aparecen cerca de 300 veces. En cambio risāla ("mensaje profético") solo puede verse en diez ocasiones.[1]

Nabí y rasul[editar]

La diferencia entre los nabi y los rusul en el Corán es similar a la que existe en el Nuevo Testamento cristiano, que coloca en lugar superior a los apóstoles (rasul) que a los profetas.[2] Por ejemplo, siempre que en el Corán aparecen ambos títulos, rasul viene antes. Los comentaristas coránicos indican que un rasul es un profeta a quien se le da un mensaje, un libro que debe ser transmitido. Según el erudito musulmán al-Baydawi, un rasul establece una nueva norma religiosa (sharia) mientras que un profeta predica la antigua. Además, un nabí experimenta la revelación solamente en sueños mientras que un rasul la recibe directamente de un ángel. Por eso los anbiyā eran más numerosos que los rusul, y tienen un rango inferior.[1] Según A. J. Wensinck, Dios envía a los profetas y los mensajeros tanto como predicadores como para advertir a su gente. En el caso de los mensajeros sin embargo, parece haber una relación más cercana entre ellos y su comunidad (umma): Dios envía solamente uno a cada pueblo. Este rasul será el testigo de esa comunidad al que Dios llamará en el Yaum al-Qiyamah, el día del Juicio Final.[3] Según el Corán, Mahoma fue enviado también para aquellos que todavía no habían recibido ningún rasul.[1]

También es necesario diferenciar entre los mensajeros celestiales y los humanos. Alá ha enviado ángeles como mensajeros, pero no como profetas. Los mensajeros humanos son también profetas, aunque no todos los profetas sean mensajeros.[1]

El verso 69 del sura 4 del Corán enumera varios grupos virtuosos entre los hombres, entre los cuales los anbiyaa (que incluyen a los rusul) ocupan la fila más alta.[1]

Quienes obedecen a Dios y al Enviado, están con los profetas, los veraces, los testigos y los justos a los que Alá ha agraciado. ¡Qué buena compañía!

Sura 4: 69

Profetas del islam[editar]

Los musulmanes estiman que todos los profetas predicaban el islam, ya que Dios es uno solo. Consideran a Abraham (Ibrahim) como el primer profeta y a Mahoma como el último, al que le dan el título de Sello de los profetas, ya que después de él no habrá nuevas revelaciones.[4] Los musulmanes creen que Dios ha enviado unos 124.000 mensajeros a todo el mundo, según lo mencionado en la Hadith. Cinco de ellos, conocidos como Ulul Azmi o imanes de los rasul, son reconocidos con la mayor reverencia por su inusualmente fuerte compromiso con Dios a pesar de sufrir grandes sufrimientos. Estos cinco son:

  1. Nuh (Noé),
  2. Ibrahim (Abraham),
  3. Musa (Moisés),
  4. Isa (Jesús) y
  5. Muhammad (Mahoma).

Isa es considerado como rasul porque recibió la Wahy, *a través de la cual Dios le reveló el Inŷīl (Evangelio).[5]

El islam atribuye a todos los profetas los siguientes atributos:

  • ʿiṣmat: son inocentes y que no cometen actos pecaminosos.
  • imānat: son dignos de confianza.
  • fitānat: son muy inteligentes.
  • ṣidq: son siempre sinceros, jamás mienten.
  • tablīġ: cumplen todos los mandamientos y prohibiciones de Dios sin la menor vacilación.
Adán Henoc Noé Sala(?) Eber Abraham Lot Ismael Isaac Jacob José Job Mosque.svg
ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar
Ādam Idrīs Nūḥ Ṣāliḥ Hūd Ibrāhīm Lūṭ Ismāʿīl Isḥāq Yaʿqūb Yūsuf Ayyūb

Jetró Moisés Aarón Ezequiel David Salomón Elías Eliseo Jonás Zacarías Juan Jesús Mahoma
ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar ar
Šuʿayb Mūsā Hārūn Ḏū'l-Kifl Dāwūd Sulaymān Ilyās al-Yāsʿa Yūnas Zakarīyā Yahyā ʿĪsā Muḥammad

El islam prohíbe pedir ayuda a los fallecidos, aunque en vida hubieran sido profetas muy respetados. Dado que es una religión que se practica en pueblos con costumbres muy diferentes, en algunos países islámicos se acude a los santos difuntos en busca de auxilio milagroso.

Mahoma[editar]

La diferencia entre Mahoma y otros mensajeros es doble:

  • Dios envió a todos los mensajeros anteriores a una nación específica en una región determinada. Sus enseñanzas también fueron limitadas a un momento específico y un período. Sin embargo, Mahoma fue enviado a toda la humanidad.[6] El Corán lo llama «el Enviado».[7]
  • La enseñanza de todos los anbiyāʾ, e incluso de los rusul, anteriores a Mahoma ha desaparecido, y lo que permanece está alterado y mezclado con falsas historias, mientras que la enseñanza de Mahoma se preservará en su totalidad y originalidad.[6]

Notas[editar]

  1. a b c d e Uri Rubin, Prophets and Prophethood, Enciclopedia del Corán.
  2. 1 cf. Epístolas a los corintios 12: 28-31 y Efesios 3: 5; 4: 11
  3. Corán, suras 10: 48; 16: 38; 23: 46; 11: 5; 4: 45; 27: 75.
  4. Corán, Sura 33:40
  5. Corán, Sura 3:45 y 46
  6. a b Corán, Sura 15:9
  7. Corán, Sura 33:36

Bibliografía[editar]