Violencia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Violento»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Las estimaciones de años de vida potencialmente perdidos por la violencia física, por cada 100.000 habitantes en 2004.      sin datos      <200      200-400      400-600      600-800      800-1000      1000-1200      1200-1400      1400-1600      1600-1800      1800-2000      2000-3000      >3000
Triángulo de la violencia de Johan Galtung: la violencia es un iceberg del cual solo asoma y es visible una parte.

La violencia[1]​ es el tipo de interacción entre sujetos que se manifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, aprendida o imitada,[2]​ provocan o amenazan con hacer daño, mal o sometimiento grave (físico, sexual, verbal o psicológico) a un individuo o a una colectividad, o efectivamente lo realizan,[3]​ afectando a sus víctimas de tal manera que limitan sus potencialidades presentes o futuras.[4]​ Puede producirse a través de acciones y lenguajes, pero también de silencios e inacciones, y es (generalmente) condenada por la ética, la moral y el derecho.

Se trata de un concepto complejo que admite diversas matizaciones y graduaciones según el punto de vista desde el que se trate; en ese sentido, su aplicación a la realidad depende en ocasiones de apreciaciones subjetivas.

Etimología[editar]

Caín asesina a Abel (pintura del siglo XV).

La violencia fue asociada desde tiempos muy remotos a la idea de la fuerza física y el poder. Los romanos llamaban vīs a esa fuerza, al vigor que permite que la voluntad de uno se imponga sobre la de otro. Vis tempestatis se llama en latín a la "fuerza de una tempestad". En el Código de Justiniano se habla de una "fuerza mayor, que no se puede resistir" (vis magna cui resisti non potest), el concepto jurídico de fuerza mayor.

Vīs dio lugar al adjetivo violentus que, aplicado a cosas, se puede traducir como ‘violento, impetuoso, furioso, incontenible’ y, cuando se refiere a personas, como ‘fuerte, violento, irascible’. De violentus se derivaron violare (con el sentido de ‘agredir con violencia, maltratar, arruinar, dañar’) y violentia, que significó ‘impetuosidad’, ‘ardor (del sol)', ‘rigor’ (del invierno), así como ‘ferocidad’, ‘rudeza’ y ‘saña’.

Cabe agregar que vīs, el vocablo latino que dio lugar a esta familia de palabras, proviene de la raíz prehistórica indoeuropea wei-, ‘fuerza vital’.

Concepto[editar]

Dibujo del Álbum de Madrid de Goya, realizado entre 1796 y 1797 que refleja una escena de violencia doméstica.

La violencia es el uso inmoderado de la fuerza (física o psicológica) por parte del violento o agresor para lograr objetivos que van contra la voluntad del violentado o víctima. Pero la violencia puede proyectarse no solo contra personas, sino contra animales (crueldad hacia los animales), plantas, objetos artísticos o religiosos (iconoclastia) o no y entornos naturales o medioambientales (contaminación ambiental). Puede incitarse con diversos estímulos y puede manifestarse también de múltiples maneras asociada igualmente a los variados procedimientos de la humillación, la amenaza, el rechazo, el acoso o las agresiones verbales, emocionales, morales o físicas. La consecuencia puede ser y es casi en todos los casos la lesión o destrucción en parte o en todo de un ser o grupo humano, por un lado; de un animal o de una especie natural, por otro; o de objetos, bienes y propiedades raramente propios y más frecuentemente ajenos o comunes, por último.

Aparte de la violencia física, hay que mencionar también la violencia emocional independiente o que la suele acompañar, según la índole de la agresión. Es el daño en forma de desconfianza o miedo sobre el que se construyen algunas relaciones interpersonales insanas y se halla en el origen de problemas en las relaciones grupales bajo formas como la polarización, el resentimiento, el odio etcétera; algo, que, a su vez, ocultan, disimulan y potencian las redes sociales en la tecnológica sociedad moderna.

Triángulo de Galtung (teoría y práctica).

Otro aspecto de la violencia para tener en cuenta es que no necesariamente se trata de algo consumado y confirmado; la violencia puede manifestarse también como una amenaza latente, sostenida y constante en el tiempo, que causa sin embargo daños y destrozos psicológicos severos en quienes la padecen, así como repercusiones negativas sobre la sociedad. Pues, en efecto, la violencia posee también un componente social.

En otro orden de cosas, cuando la violencia es la expresión contingente de algún conflicto social, puede darse de manera espontánea sin una planificación previa minuciosa. La violencia puede además ser encubierta o abierta; estructural o individual.

Es un comportamiento deliberado, que provoca, o puede provocar, daños físicos o psicológicos a otros seres, y se asocia, aunque no necesariamente, con la agresión física, ya que también puede ser psicológica, o maltrato emocional, la represión política o la intolerancia religiosa a través de amenazas, ofensas o acciones. Algunas formas de violencia son sancionadas por la ley o por la sociedad; otras son crímenes. Y distintas sociedades aplican también diversos estándares de tolerancia y castigo de la misma en cuanto a las formas de violencia que son o no son aceptadas.

El individuo violento se impone por la fuerza. Existen varios tipos de violencia, incluyendo el abuso físico, el abuso psíquico y el abuso sexual. Sus causas pueden variar, las cuales dependen de diferentes condiciones.

Se denomina estilización de la violencia a la estetización que de la violencia se hace en distintas expresiones del arte, la cultura y los medios de comunicación.

Tipología[editar]

Violencia representada en el teatro

Según Johan Galtung, existen diferentes tipos de violencia: directa, estructural y cultural. Puede ser ejercita contra otros, pero también autoinfligida (autolesiones, suicidio). Además, se considera como tal cualquier forma de ella que lesione o sea susceptible de dañar la dignidad, honor, integridad o libertad de las personas. Puede presentarse prácticamente en cualquier ámbito: en la pareja, familia, escuela, trabajo, comunidad o instituciones y puede llegar en último extremo a la muerte.

La violencia puede ser física cuando se ejerce contra el cuerpo de otros seres humanos, animales o cosas; emocional cuando se ofenden sus sentimientos, e intelectual cuando se miente deliberadamente a un individuo o a una colectividad (posverdad), por lo que esta última se solapa y es especialmente difícil de detectar, además de que suele conducir a las otras (sus formas históricas más frecuentes son la ideología -política o religiosa- excluyente, la censura, el adoctrinamiento, el racismo, la publicidad maleducada, la obsolescencia programada, la manipulación informativa interesada (por ejemplo, cuando grupos de presión orquestan campañas de posverdad y demonización contra medidas beneficiosas para la mayoría de los otros, como el Obamacare[5]​...). La violencia intelectual es tal vez, por ello, la más peligrosa a largo plazo, pudiendo acarrear incluso genocidios. Otras formas de violencia intelectual consisten en enmascararla superficialmente con "lavados de cara" (Pinkwashing, Purplewashing, Redwashing, Greenwashing...)

Los muchos tipos de violencia distinguibles varían (y sus definiciones) según las épocas, los lugares, los medios, las culturas, los ordenamientos legales, las distintas evoluciones sociales y tecnológicas, etcétera.

Violencia interpersonal[editar]

Es la conducta de dominio o asertividad que emplea la fuerza física (golpes, violación, tortura…), verbal o psicológica (injurias, doble vínculo, hostigamiento, acoso, estrés, gaslighting, privación de derechos humanos y jurídicos o libertad, abuso de posición dominante…). Estos comportamientos pueden ser conscientes o no. Esta categoría incluye la violencia de pareja, violencia en el noviazgo, violencia contra la mujer, violencia contra el varón, violencia doméstica contra el varón, violencia psicológica en la pareja, la violencia doméstica, de género, de padres a hijos (y viceversa), así como diferentes formas de adoctrinamiento; las violencias externas son las cometidas en el contexto laboral por parte de elementos externos a su organización (clientes, usuarios, alumnos...). En efecto, parece ser que los trabajos en que se trata con gente en forma directa suelen ser especialmente duros psicológicamente y más expuestos a este tipo de violencia (sanidad, periodismo, enseñanza, policía...).

Violencia de Estado[editar]

Desde antiguo se constata la preferencia del mal menor sobre el bien y la utopía para gobernar, doctrina conocida como razón de Estado y sostenida desde El Príncipe de Maquiavelo. Los Estados practican discretamente o reivindican, según la célebre definición de Max Weber, un «monopolio de la violencia legítima», para ejecutar las decisiones judiciales, asegurar el orden público o, en caso de guerra o riesgo de guerra (se intenta entonces legitimarla con las doctrinas de la «guerra justa»). Esta última puede degenerar en terrorismo de Estado u otras formas de violencia más extremas como el genocidio. El periodista Dan Rather dijo al respecto: "Si matas a un hombre, te envían a la silla eléctrica; si matas a diez, te llaman asesino en serie y ruedan una película; y si matas a cien mil, te invitan a Ginebra, a negociar". Y Stalin: "La muerte de un hombre es una tragedia; la de cien mil, una estadística". Véase banalidad del mal.

Violencia criminal[editar]

El crimen espontáneo u organizado, puede tener unas causas sociales y económicas (anomia, pobreza, exclusión social) o psicológicas (paranoia, esquizofrenia, etc.). Se manifiesta en formas penalizadas por la ley como la violación y el asesinato, entre muchas otras. Esta forma de violencia constituye según algunos autores el anverso de una violencia estática y/o simbólica. Sus causas identificadas son el urbanismo, los conflictos (violencia institucional, estructural, sistémica, patronal, interpersonal…); la pobreza y las desigualdades.

Violencia política[editar]

Agrupa todos los actos violentos por parte del Estado (véase antes violencia de Estado) o de sus súbditos contra él que sus autores legitiman en nombre de un objetivo político (revolución, resistencia a la opresión, derecho a la insurrección, tiranicidio, «causa justa», terrorismo...). En su forma intelectual consiste en distintos tipos de mentira, propaganda y manipulación. Ciertas formas de respuesta violenta pero proporcionadas (y de resistencia o servicio al restablecimiento del Estado de derecho), cuando otras soluciones no son ya posibles son corrientemente admitidas por la moral, por el derecho y por la doctrina de los derechos del hombre; en caso de legítima defensa, por ejemplo, o de estado de necesidad, o en caso de resistencia a la opresión de un tirano.

Violencia simbólica[editar]

Es la tesis de Pierre Bourdieu, quien designa numerosas variedades de violencias: verbal (eventual primera etapa antes de pasar al hecho); o invisible, institucional: es también la violencia estructural (Johan Galtung) cara a la cual los individuos parecen impotentes. Esta última designa numerosos fenómenos diferentes que favorecen el dominio de un grupo sobre otro y la estigmatización de pueblos, y puede conducir hasta la creación de un chivo expiatorio o "cabeza de turco".

Violencia económica[editar]

En derecho civil, la violencia económica es un caso reciente de falta de consentimiento que justifica anular los contratos cuya conclusión se fundó sobre esta falta. Es admitida con ciertos límites por los tribunales. Y es en la actualidad considerada por ciertos juristas como una nueva forma de violencia tradicional[6]​". En Francia, la primera cámara civil del Tribunal de Casación, en una sentencia del 3 de abril de 2002, y sobre el fundamento del artículo 1112 del Código civil francés, ha juzgado así que «la explotación abusiva de una situación de dependencia económica, hecha para aprovechar el temor del mal que amenaza directamente a los intereses legítimos de la persona, puede viciar el consentimiento de la violencia[7]​ ».

Violencia psicológica y patológica[editar]

Es cualquier acto u omisión que dañe la estabilidad psicológica y puede consistir en: negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia, insultos, humillaciones, devaluación, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas, rechazo, restricción a la autodeterminación... Ciertos desórdenes mentales se acompañan de raptos de violencia; en el ámbito sexual, por ejemplo, el sadismo. En el psicoanálisis también puede manifestarse como un tipo de represión aprendida patógena, esto es, que origina enfermedades nerviosas o mentales. Se encontrado recientemente en la orina y en la sangre de pacientes afectados por ciertas enfermedades mentales una toxina que parece anormalmente producida por su organismo. Esta toxina (una bufotenina) no ha sido encontrada en esas dosis más que en pacientes que presentan trastornos psíquicos y también en pacientes no drogados y sin contacto con anfibios, pero violentos.[8]​ Se la encuentra en la orina o sangre de pacientes para todas las grandes enfermedades psiquiátricas, hasta el punto de que se la ha propuesto como indicador de diagnóstico.[9]
La toxina es idéntica a la que se encuentra entre las bufotoxinas (alucinógenos que provocan síntomas como una psicosis de tipo esquizofrenia) del veneno de numerosas especies de sapos. Pero se ignora aún si el mismo proceso está implicado en los dos casos[10]​ y en determinar si esta molécula está en el origen de los trastornos mentales en el hombre,[11]​ o si ella misma es un subproducto de otro proceso patológico. Unos indicios argumentan en todo caso en favor de ciertas similitudes entre la acción de la bufotoxina sobre el cerebro, y en particular sobre la degradación de la serotonina y unos procesos que intervienen en los desórdenes mentales.[12]

Violencia natural[editar]

Es la violencia de las fuerzas de la naturaleza; de las tempestades, inundaciones, seísmos, incendios forestales, tsunamis y otras catástrofes naturales. Es a veces la violencia que el ser humano percibe del mundo animal (el instinto de caza, rituales de dominación, etc). Para el filósofo Jean-François Malherbe, no se podría propiamente hablar de violencia en este último caso:

Se dice que Grecia en la Antigüedad consideraba que la cuestión de la violencia ("bia") no se planteaba para los animales ("zôoi"), sino solamente en el dominio de la vida humana ("bios"). Esto significa precisamente que la cuestión de la violencia tiene que ver con la palabra propia de lo humano y sugiere que los animales no son, propiamente hablando, violentos: sus comportamientos obedecen simplemente a las leyes inexorables de la naturaleza. La «violencia animal» no es pues más que una proyección antropomórfica sobre el comportamiento animal

[13]

Estos son también por otra parte otros tipos de violencia que tienen por característica la ausencia aparente de conciencia o de voluntad.

Ciberviolencia[editar]

Violencia que consiste en que una persona use la violencia (física o verbal) para ridiculizar a alguno y haga un vídeo, una publicación o cualquier otra forma de comunicación y la divulgue por Internet o en sus redes sociales. El 7 % de los vídeos publicados por Youtube en 2010, esto es, 50.000, pertenecen a ciberviolencia. Y hay una escalada notable en importancia de la popularidad de este agresivo y agresor fenómeno estimada en un aumento de más del 57 %.

Violencia de género[editar]

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la violencia contra la mujer como todo acto que cause “un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”. Esto es, violencia doméstica, asaltos o violaciones sexuales, prostitución forzada, discriminación laboral, el aborto selectivo por sexo, violencia física y sexual contra personas que ejercen la prostitución, infanticidio en base al género, feminicidio, castración parcial o total, ablación de clítoris, tráfico de personas, violaciones sexuales en guerras o situaciones de represión estatal, acoso y hostigamiento sexual —entre ellos el sadismo y el acoso callejero—, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas, represión de la sexualidad heterodoxa y ataques homofóbicos y transfóbicos hacia personas o grupos o su tolerancia, entre otras. La erradicación de la violencia de género puede ser llevada a cabo bajo la transmisión de información y modelos de vida. Las dependencias gubernamentales, el sector empresarial y los medios de comunicación tienen un papel de suma importancia en esta acción así como la constante participación de la sociedad.

Cultura de violencia[editar]

Es la que se ejerce sobre el individuo y la colectividad heterodoxa por medio de una cultura ortodoxa acrítica, autorizándola como una respuesta legítima a cualquier forma de conflicto moral, social o político e imponiéndola por medio de una ideología, una religión, una cultura, una moral, una conducta, una educación o simplemente un rol. Según Johan Galtung crea un marco legitimador de la violencia y se concreta en actitudes. Se divulga por medio de prejuicios y se plasma en juguetes, narraciones, películas, dibujos animados, series de televisión y deportes violentos (caza, toreo, boxeo...) o mediante el fomento y protección del coleccionismo de armas o la permisividad ante las mismas por parte de los estados (venta libre de armas sin control en los Estados Unidos, uso de minas antipersonales y de armas de destrucción masiva, etc.) o de las redes sociales de Internet (ciberviolencia). La educación además interviene en autorizar o asumir unos roles o conductas violentas u hostiles determinadas hacia animales, personas, razas o sexos. Impregna la literatura generando incluso estructuras narrativas que se repiten incesantemente en culturas como la occidental y dan lugar a lo que Walter Wink ha llamado el "mito de la violencia redentora".[14]​ La facilita el soslayamiento o evitación de conductas empáticas como los modales o urbanidad. Otro aspecto de esta violencia es la creación de posverdad o propaganda invisible por medio de la manipulación, por parte de los medios de comunicación de masas, del pensamiento colectivo, común o gregario, generando la llamada por Antonio Gramsci hegemonía cultural. Este tipo de violencia puede ser tácita o implícita, cuando se ejerce como persecución subliminal, la censura implícita o en forma de autocensura y autocontrol que se espera generar en diferentes individuos sin que se pida abiertamente.

Violencia religiosa[editar]

Entre las creadas por el fenómeno denominado ideología, es la que inspiran las distintas religiones o creencias exclusivistas contra aquellos (casi siempre en proporción minoritaria) que no son de su fe o credo o no comparten similares ritos, a causa de no haberse desarrollado en su sociedad un grado suficiente de tolerancia humana y social. Véase ortodoxia y heterodoxia.

La violencia como fenómeno filogenético[editar]

Un grupo de investigadores españoles ha investigado la violencia como fenómeno filogenético, manejando coeficientes de violencia de especies animales y humanas a lo largo de la prehistoria y de la historia. Sus resultados estiman que el progreso humano ha bajado la violencia del homo sapiens del 2% al 0,001 moderno actual.[15]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. El término en español es un cultismo; se corresponde con el sustantivo latino violencia, que deriva del adjetivo violens, -entis, que significaba «impetuoso», «furioso». En última instancia, el origen latino de la palabra es el sustantivo vis («fuerza», «poder», «potencia»); Cf. myetymology.com, «Etymology of the Latin word violentia».
  2. Freud, El inconsciente
  3. Cf. Amalio Blanco, «Los cimientos de la violencia», Mente y cerebro, 49, 2001, pp. 9-15 (10).
  4. Galtung, Johan (1995) Investigaciones teóricas. Sociedad y cultura contemporáneas. Madrid: Tecnos.
  5. Paul Krugman, "Obamacare se ha salvado porque funciona", en El País, 5 de agosto de 2017: https://economia.elpais.com/economia/2017/08/04/actualidad/1501845203_251459.html
  6. Audrey Huigens ; La Violence économique; Mémoire de DEA, sous la direction du Pr Christophe Jamin, école doctorale de l'Université de Lille II
  7. Legifrance
  8. Ktirkktiinen J., Rtiisstinen M., Huttunen M., Kallio E., Naukkarinen H., Virkkunen M. Urinary excretion of bufotenin (N,N-dimethyl-5-hydroxytryptamine) is increased in suspicious violent offenders: A confirmatory study. Psychiatry Res. 1995 ; 58 : 145-52.
  9. Takeda N., Ikeda R., Ohba K., Kondo M. Bufotenine reconsidered as a diagnostic indicator of psychiatric disorders. Neuroreport. 1995 ; 6(17) : 2378-80
  10. Ciprian-Ollivier J., Cetkovich-Bakmas M.G. Altered consciousness states and endogenous psychoses : a common molecularpathway ? Schizophr. Research. 1997; 28: 257-65
  11. Forsstrom T, Tuominen J., Ktirkktiinen J. ; Determination of potentially hallucinogenic N-demethylated indole amines in human urine by HPLCIESI-MS-MS. ; Scand. J. Clin.Lab. Invest. 2001 ; 61 : 547-56.
  12. Takeda N. Serotonin-degradative pathways in the toad (Bufo bufo japonicus) brain : clue to the pharmacological analysis of human psychiatric disorders. Comp. Biochem. Physiol. 1994 ; 107C : 275-81.
  13. Jean-François Malherbe (doctor en filosofía de la universidad católica de Lovaina y en teología de la universidad de París), en Violence et démocratie, Sherbrooke, CGC, 2003.
  14. Walter Wink, "Facing the Myth of Redemptive Violence", en Ekklesia, 15-XI-2014 (publicación original, 2007): http://www.ekklesia.co.uk/content/cpt/article_060823wink.shtml
  15. José María Gómez, Miguel Verdú, Adela González-Megías et Marcos Méndez, « The phylogenetic roots of human lethal violence », Nature, vol. 538, no 7624,‎ 13 octobre 2016, p. 233-237 (DOI 10.1038/nature19758).

Bibliografía[editar]

  • J. Galtung (1998). Tras la violencia 3R: reconstrucción reconciliación, resolución, afrontando los efectos visibles e invisibles de la guerra y la violencia. Bilbao: bakeaz, gernika gogoratuz. Pág. 15.
  • Palermo G.(2005), La violenza intrafamiliare tra diritto e mediazione, La città del sole, Napoli, ISBN 88-8292-285-5.
  • William Golding (1954), El señor de las moscas. Vergara, Carmen, (tr.) Edhasa ISBN 84-350-0951-3.
  • Desmond Morris (1967), El mono desnudo (The Naked Ape, en el original en inglés) Ferrer Aleu, J., (tr.) Nuevas Ediciones de Bolsillo ISBN 978-970-780-241-4.
  • Ashley Montagu (1990), La naturaleza de la agresividad humana. Escohotado, Antonio, (tr.) Valencia: Alianza Editorial, S.A. ISBN 84-206-2222-2.
  • José Sanmartín Esplugues (2000), La violencia y sus claves. Barcelona: Ariel. ISBN 84-344-4454-2. Sexta Edición actualizada Ariel-QUINTAESENCIA, 2013.
  • José Sanmartín Esplugues (2004), El laberinto de la violencia, Barcelona: Ariel.
  • Mundos violentos
  • Desmond Morris, sinopsis de su libro El mono desnudo
  • Robert Ardrey, Extractos del Génesis de África

Enlaces externos[editar]