Hadiz

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Un hadiz o jadiz (árabe: en árabe: حديث ḥadīṯ; en general, «narración, referencia»; plural: en árabe: أحاديث ʼaḥādīṯ) literalmente significa un dicho o una conversación, que para el Islam representa los dichos y las acciones del profeta Mahoma (y de los imanes en el caso de los chiíes) relatadas por sus compañeros y compiladas por aquellos sabios que les sucedieron.[1] Los hadices son el pilar fundamental de la Sunna, la segunda fuente de la ley musulmana después del Corán y que significa, literalmente, "conducta, manera de comportarse" o "costumbre".[2]

Designación y uso[editar]

El término hadiz designa toda narración o relato referido al profeta Mahoma, directa e indirectamente, sobre lo que este dijo (recomendando, ordenando, prohibiendo), enseñó o simplemente se vio que solía hacer, aunque no lo recomendara específicamente a sus seguidores. Hay incluso hadices en los cuales se narra simplemente que el Profeta aprobó tácitamente cierta conducta en otros, y en consecuencia tal conducta se vuelve vinculante para los musulmanes.[3]

El Corán incita a que se debe seguir la guía, enseñanza y el ejemplo de Mahoma como en los siguientes versículos:

Tenéis en el Mensajero de Dios un bello y perfecto ejemplo, para quien deposita su esperanza en Dios y en el Día Final, y recuerda a Dios frecuentemente.

Corán 33:21

Vuestro compañero [Mahoma] no se extravía, ni se descarría, no habla por propio impulso, no es sino una revelación que se ha hecho, se la ha enseñado el Muy Poderoso, Fuerte, Majestuoso.

Corán 53:2-6

También le concede a Mahoma la misión de explicarlo:

A ti también te hemos revelado la Amonestación para que expliques a los hombres lo que se les ha revelado. Quizás, así, reflexionen.

Corán 16:44

Esta es la razón de que desde la primera época del Islam, el ejemplo del Profeta se utilizó como recurso de autoridad para todo tipo de eventualidades. La legislación musulmana se basaba y se sigue basando en muchos aspectos de la vida del Profeta recogidos en las compilaciones de hadices que se fueron reuniendo a lo largo de los siglos. Pero no sólo se observan los hadices en el plano jurídico. El modo de vida (Sunnah) de todo musulmán está condicionado muy a menudo por estas costumbres iniciadas por Mahoma.

Asimismo, los hadices eran poderosas armas en las luchas políticas, y pronto se vio la necesidad de evitar su continua manipulación atribuyéndoles un valor en función de quién hubiera transmitido la tradición y quién estuviera en el origen de ésta. No obstante, se llegó a la conclusión, por medio de otro hadiz transmitido por Aysha (la madre de los creyentes) cuando se le preguntó que cómo era la conducta del ilustre Profeta del Islam y ella respondió: "el Corán".

La cadena de autoridades (Isnad)[editar]

Todo hadiz viene acompañado de una lista de autoridades que lo avalan en forma de cadena de transmisión oral: "X afirma, refiriéndose a las palabras de Y, quien oyó a Z decir...". Estas cumplen una función esencial a la hora de determinar la validez y el alcance de la tradición. Los hadices atribuidos a Mahoma son necesariamente más valiosos que los demás. Asimismo, existen transmisores de tradiciones que gozan de la confianza de los entendidos en la materia, mientras que otros son ignorados. Las cadenas pueden ser bastante largas. Sin embargo, la mayor parte de los hadices que nos llegan no surgen más allá de un siglo o dos después de la muerte de Mahoma, pues, evidentemente, la aparición de huecos en la cadena se hacía frecuente con el paso del tiempo y así se reducía su credibilidad.

En cualquier caso, según el arabista Joan Vernet, "la transmisión oral de los hadices en el islam primitivo no fue siempre tan fiel como cabría desear y, por ello, se encuentran versiones contradictorias de un mismo hecho".[4]

Verificación de un hadiz[editar]

Cuando la clasificación de los hadices se desarrolló, en el tiempo entre el tercer califa ortodoxo, Osmán ibn Affan y el final de la dinastía Omeya, los hadices tuvieron que pasar un análisis por parte de los ulemas especializados, los muhaddiz, quienes acababan por desechar la tradición por falsa o aceptarla otorgándole uno de los siguientes grados:

  • Admisibles (مَقْبول [maqbūl], aceptable; admitido; plausible)
Sagrados (قُدْسِيّ [qudsīy], sagrado). Estos se consideran portadores de la palabra divina y no la de Mahoma.
Auténticos (صَحيح [ṣaḥīḥ], auténtico).
Notables (مُتَواتِر [mutawātir], recurrente; repetido).
Buenos (حَسَن [ḥasan], bonito; bueno)
  • Inadmisibles (مَردود [mardūd], rehusado; descartado)
Débiles (ضَعيف [ḍa‘īf], débil; desfalleciente; frágil). Normalmente se trata de apócrifos.

Una minoría de los musulmanes dicen que cualquier hadiz, no importa cuál haya sido la cadena de transmisión, que contradiga el Sagrado Corán debe considerarse como una fabricación, ejemplificando hadices como uno narrado por Abu Bakr, quien declaró haber escuchado decir al Sagrado Profeta: "Nosotros los Profetas no dejamos herencias, todo aquello que dejamos como legado es para la caridad." Dicen que son contrapuestos a este pronunciamiento varias aleyas o versos del Sagrado Corán confirmando lo contrario: "Y Salomón fue el heredero de David", Capítulo 27: verso 16. Y sobre el Profeta Zacarías el Sagrado Corán dice que él imploró: "Por tanto concédame Usted un heredero que me herede a mí y a la casa de Jacob", Capítulo 19: versos 5-6. Quedando establecido así que la primera prueba para verificar la autenticidad de un hadiz es verificar si contradice los postulados del Sagrado Corán o no. Pero la mayoría de los eruditos islámicos no encuentran contradicción alguna entre este relato y los versículos coránicos, ya que en esas aleyas se menciona que a David se le concedió el conocimiento y Salomón lo heredó, así como Zacarías heredó la profecía a su descendencia. De la misma manera Aisha, quien relató el hadiz sobre que la conducta de Mahoma era el Corán, también relató el mismo hadiz de Abu Bakr, explicándole a los herederos del Profeta que ella asimismo lo escuchó de él. El mismo Bujari, Ahmad bin Hanbal recopilan esta narración y varios de los grandes de los compañeros del Profeta la calificaron como auténtica, siendo un hadiz recopilado también por Muslim y pasa a ser reconocido como "Mutafaqun alahi", es decir, de común acuerdo sobre su autenticidad.[5]

El profesor indio Muhammad Mustafa Al-A'zami defiende el procedimiento de verificación de los recopiladores más célebres. Al-A'zami cataloga cuatro modos para verificar un hadiz:[6]

  1. La comparación entre los hadices de diferentes alumnos de un mismo maestro.
  2. La comparación entre las declaraciones de un mismo maestro en diferentes momentos.
  3. La comparación entre el recitado oral y los documentos escritos.
  4. La comparación entre el hadiz en cuestión y el texto del Corán con el que está relacionado.

Los autores que siguen esta metodología, según Al-A'zami, son dignos de confianza.

Algunos historiadores modernos han señalado que a la hora de aceptar un hadiz como auténtico, la tradición musulmana ha preferido históricamente ceñirse al isnad (la cadena de transmisores de una información) antes que al contenido mismo del hadiz, aunque éste incurriera en contradicciones con el Corán o en evidentes anacronismos. Así lo expresa, por ejemplo, Alfred Guillaume: "Un hadiz no se criticaba desde el punto de vista de lo que era inherentemente razonable y observado como digno de crédito sino a partir de la consideración que tuviera la reputación de los garantes del pozo de la tradición".[7]

Así pues, muchos estudiosos sostienen que la tradición, más que la verosimilitud o el sentido común, fue el pilar sustentador de los hadices. Según Ignaz Goldziher, "a nadie le está permitido decir: puesto que el matn (el texto del hadiz) contiene una contradicción lógica o una ridiculez histórica, yo dudo de la exactitud de la isnad (la cadena de autoridades)".[8]

Otros, como el célebre arabista francés Louis Massignon, van más lejos en su crítica y opinan que no sólo el relato (matn) es dudoso sino también la cadena de autoridades en la que se sustenta. Según Massignon, la mayoría de los hadices clasificados como auténticos (صَحيح [ṣaḥīḥ]) son apócrifos por este motivo:

Si los críticos del hadiz hubieran conseguido hacer prevalecer su método y eliminado de los relatos auténticos [ṣaḥīḥ] aquellos hadices en los que la isnad es apócrifa, los creyentes [Massignon se refiere a los místicos sufíes] no encontrarían entre ellos [entre las costumbres del Profeta] más que "carne seca" como alimento para su meditación: algunas prescripciones sobre higiene y civismo, las relativas a la limpieza de las babuchas o al palo que se utiliza como mondadientes.[9]

Louis Massignon

Crítica a los hadices[editar]

Históricamente, la crítica a los hadices ha girado en torno a su autenticidad: a la cadena de transmisión y a si los hechos y palabras que describen son realmente atribuibles a Mahoma. Pero más allá de la discusión sobre quién dijo qué y a quién se lo transmitió, lo que se ha puesto esencialmente en cuestión es la legitimidad de las autoridades posteriores a Mahoma para adaptar y reconfigurar a golpe de hadiz lo que dice (o no dice) originalmente el Corán. Y lo que puede ser más grave: convertir eso en ley (sharía). El Corán se declara a sí mismo, en multitud de versículos, "completo", "claro", "detallado" y "perfecto" (por ejemplo, 11:1, 12:1, 6:115, 6:38, 6:114, 16:89, 77:23).

Hay musulmanes críticos con la tradición de los hadices que recurren al Corán, la primera fuente en importancia del Islam, para desacreditarlos. Sobre la veracidad de los hombres en comparación con la de Dios, dice el Corán:

¡Alá! ¡No hay más dios que Él! Él ha de reuniros para el día indubitable de la Resurreción. Y, ¿quién es más veraz que Alá cuando dice algo?

Corán 4:87

Sobre lo que se haya anunciado, recopilado o escrito después del Corán, dice:

¿No han considerado el reino de los cielos y de la tierra y todo lo que Alá ha creado? ¿Y que tal vez se acerque su fin? ¿En qué anuncio, después de éste, van a creer?

Corán 7:185


Entre estos musulmanes críticos puede citarse al erudito indio Ghulam Ahmad Parwez (1903-1985). A su juicio, la autenticidad de cualquier hadiz debería basarse en el principio de contradicción: "Ningún hadiz que vaya en contra de las enseñanzas o los mandamientos del Corán debería ser aceptado".[10] Parwez rechaza el principio de abrogación, en el que se basa el concepto de que ciertos hadices pueden sustituir los mandatos del Corán.

Dentro y fuera de la tradición musulmana, no faltan quienes consideran los hadices como una exclusiva "obra del hombre", al contrario de lo que ocurre con el Corán, que para los creyentes es "la Palabra de Dios" relevada al profeta Mahoma. La exdiputada jordana Toujane Fayçal se expresaba así en el documental Mahomet, de la cadena franco-alemana Arte: "Uno de los errores cometidos con el Profeta y que contribuyeron a la petrificación del Islam durante los siglos siguientes fue la sacralización de los hadices, es decir, de sus palabras y sus actos (...). Seamos realistas, los compañeros del Profeta [que constituyen el primer eslabón en la cadena de transmisión de los hadices] eran, antes que nada, políticos (...). [Tras la muerte de Mahoma] los políticos se repartieron el poder y lucharon por él. En este contexto se reajustaron los hadices, que dan carácter sobrehumano a [Mahoma,] un individuo sencillo que decía: 'Soy simplemente un hombre".[11]

Así pues, puede entenderse que los califas posteriores a Mahoma usaran políticamente su figura para extender el Imperio Árabe, utilizando el Islam como pretexto. Encontramos un buen ejemplo en la compilación de hadices de Muslim bin Al Haÿÿâÿ, redactado unos 200 años después de la muerte del Profeta:

"Ha sido narrado bajo la autoridad de Abu Hurairah que escuchó al Mensajero de Alá (la paz y las bendiciones de Dios sean con él) decir: 'Se me ha ordenado luchar contra la gente hasta que atestigüen que no hay más dios que Alá y crean en mí y en lo que yo he transmitido. Y cuando hagan esto estarán a salvo de mí su sangre y sus bienes excepto por un derecho cierto, y Alá tomará cuenta de sus asuntos".[12]

La contradicción es evidente con multitud de versículos del Corán, pero como ejemplos bastarían los siguientes:

No tienes tú por qué dirigirles sino que Alá dirige a quien Él quiere.

Corán 2:272

No tienes tú que pedirles cuentas de nada, ni ellos a ti.

Corán 6:52

No te hemos enviado sino como nuncio de buenas nuevas y como monitor.

Corán 17:105

Al Enviado no le incumbe más que la transmisión clara.

Corán 24:54

... y de su dicho: «¡Señor! Ésta es gente que no cree». Aléjate, pues, de ellos y di: «¡Paz!» ¡Van a ver...!

Corán 43:88 y 89

Pero, sin duda, lo que más polémica ha acarreado a los hadices es que se hayan utilizado como sustento de la ley islámica (sharía). Así, por ejemplo, la prohibición de las imágenes (aniconismo), ausente en el Corán, se estableció en la sharía atendiendo a los hadices.[13] Según recoge al-Bujari, Aisha, esposa del Profeta, le compró un almohadón estampado con dibujos para que descansara y Mahoma, cuando lo vio, no quiso entrar en su casa:

"El Apóstol de Alá dijo: 'Los pintores [y propietarios] de esas imágenes serán castigados el Día de la Resurrección. Se les dirá, dota de vida a lo que has creado'. El Profeta añadió: 'Los ángeles no entran en las casas en las que hay imágenes".[14]

A partir de esta tradición, recogida también por Muslim bin Al Haÿÿâÿ y de la que no hay rastro en el Corán, la jurisprudencia islámica prohibió la representación figurativa de seres humanos o animales para prevenir que estos objetos pudieran fomentar la idolatría.

Del mismo modo, el Corán no menciona en ningún momento el castigo por lapidación. De hecho, siempre que se habla de él en el Corán se lo asocia a sociedades anteriores a Mahoma y a prácticas habituales entre los idólatras. Así ocurre por ejemplo en 11:91, 19:46, 26:116 o 36:18, siempre como una amenaza de los incrédulos hacia los Mensajeros de Dios (Abraham, Noé, Jetró...). Pero los hadices recuperaron esta práctica primitiva para castigar a los pecadores (musulmanes o no).

La lapidación se prescribe como pena capital en múltiples hadices. El siguiente ejemplo está firmado por Muslim bin Al Haÿÿâÿ, citando a 'Ubadah ibn al-Samit:

"Entonces para los casados (la pena por el adulterio son) cien latigazos y la lapidación con piedras (hasta morir)".[15]

De esta forma, nuevamente un hadiz posterior a Mahoma reescribe el castigo que le fue revelado originalmente al Profeta y que fue incluido en el Corán:

Llamad a cuatro testigos de vosotros contra aquéllas de vuestras mujeres que cometan deshonestidad. Si atestiguan, recluidlas en casa hasta que mueran o hasta que Alá les procure una salida.

Corán 4:15

En virtud a este tipo de hadices, la pena de muerte por lapidación sigue aplicándose hoy[16] en Afganistán, Brunéi, Indonesia, Irán (que la incluye en su código penal),[17] Irak, Nigeria, Pakistán, Arabia Saudí, Sudán, Somalia, Emiratos Árabes Unidos y en los territorios controlados por el Estado Islámico.

Más del 90% de la ley islámica (sharía) está basada en los hadices más que en el Corán, "y sus más infames medidas legislativas (la ejecución de los apóstatas, la reclusión de las mujeres, la prohibición de las Bellas Artes, la lapidación de las adúlteras y otros castigos violentos al comportamiento pecaminoso) surgen de los hadices y de los comentarios basados en ellos".[18]

Recopilaciones de hadices[editar]

Conjunto de libros de hadices entre los que se incluyen las recopilaciones de Al-Bujari y Muslim

Durante las primeras centurias del Estado musulmán, los legisladores, las facciones enfrentadas por el poder y otros se vieron inmersos en una frenética búsqueda de hechos de Mahoma que sirvieran a sus respectivos intereses o respondieran a sus necesidades o dudas. Del caos existente, los estudiosos intentaron depurar y unificar en códices las diversas costumbres conocidas. Así, el mundo islámico (suníes, chiíes, ibadíes) acepta casi unánimemente los siguientes recopiladores:

  1. al-Bujari (fallecido en 870) incluía 7275 hadices extraídos de 600.000 posibles.
  2. Muslim b. al-Haŷŷaŷ (f. 875) incluía 9200 extraídos de 300.000 posibles.
  3. Abu Da'ud (f. 888)
  4. al-Tirmidhi (f. 892)
  5. al-Nasa'i (f. 915)
  6. Ibn Maŷa (f. 886)

Los dos primeros son los más respetados y sus obras se consideran sólo inferiores en santidad al propio Corán por los sunitas.

La tradición chií[editar]

Los chiíes suelen considerar más fiables aquellos hadices recogidos por sus propios seguidores, pese a que éstos son más tardíos. Más tardíos quizás en popularidad, pero no en proximidad a la fuente generadora de los hadices: el mismo Mahoma, ya que entre las recopilaciones de los chiíes se encuentra la colección de tafsir de Ibn Abbás, quien fuera compañero muy allegado a Mahoma. Las compilaciones chiitas son derivadas de la transmisión directa de la "Casa del Profeta", como suele llamarse a los descendientes del Imam Ali y de su esposa Fátima. De todas formas, los hadices auténticos no difieren mucho entre los chiitas y los sunitas, excepto quizás por la cadena de transmisión. A este respecto, por ejemplo, uno de los testigos más utilizados para verificar un hadiz en la tradición suní es Abu Hurairah, pero es considerado por los chiíes como un enemigo de Alí (yerno de Mahoma y cuarto califa ortodoxo, a partir del cual se separan las tradiciones suní y chií). Por eso sus hadices (narró más de 5.000) no son fiables desde la perspectiva chií, que también considera poco fidedignas las narraciones de Aisha, esposa predilecta del Profeta.[19] Los recopiladores predilectos de la tradición chií son

  1. Abu Yafar Muhammad ibn Yaqub ibn Ishaq Al-Razi, conocido como Al Kilayni (fallecido en 940), autor de Kitab al-Kafi (El libro suficiente).
  2. Ibn Babawayh (f. 991), autor de Man la yahduruhu al-Faqih (Cada hombre es su propio defensor).
  3. Abu Ja'far al-Tusi (f. 1067), autor de Tahdhib al-Ahkam (La rectificación de los dogmas) y de Al-Istibsar (El examen).

Estas obras conforman lo que los chiitas llaman Los Cuatro Libros, que recogen las tradiciones válidas desde su perspectiva.[20]

Revisión de los hadices[editar]

En 2013, la Diyanet (la Presidencia de Asuntos Religiosos de Turquía) presentó una obra de siete volúmenes con una reinterpretación y puesta al día de los hadices.[21] Mehmet Görmez, estudioso del hadith y presidente de la Diyanet, supervisó un trabajo que duró seis años, implicó a multitud de teólogos islámicos e indignó a muchos tradicionalistas. Este trabajo presenta los hadices desde la perspectiva de la Turquía del siglo XXI. Según Gormez, el significado de muchos hadices se ha perdido y el contexto cultural o geográfico del texto se ha olvidado.[22]

Cuando en 2008 se empezó a elaborar esta revisión, el entonces presidente de la Diyanet, Ali Bardakoğlu, negó que se tratara de una "revolucionaria reinterpretación del Islam y una polémica y radical modernización de la religión", como se dijo en la prensa.[23] "No estamos reformando el Islam, estamos reformándonos a nosotros mismos, nuestra propia forma de religiosidad", dijo Bardakoğlu.[24]

El objetivo de esta revisión es, según el director del proyecto Mehmet Ozafsar, explicar los pasajes sexistas y los castigos violentos recogidos en los hadices como "algo histórico"[25] que no puede regir las sociedades islámicas del siglo XXI.

Notas[editar]

  1. Dr. Bilal Philips, Abu Aminah (2006). Estudios Islámicos (Libro 1) p.96. Riyadh: IIPH. ISBN 9960-698-46-7. 
  2. La Grande Encyclopédie Larousse - Vol. 18 (en francés). París: Larousse. 1976. p. 10520. http://gallica.bnf.fr/ark:/12148/bpt6k1200529v/f565.image. 
  3. Muslim bin Al-Hayyay (1998). Traducción al español de Sahih Muslim (Tomo 1 - pág. xi). Argentina: Oficina de Cultura y Difusión Islámica. ISBN 987-20945-1-9. 
  4. Vernet, Juan (1991). Los orígenes del islam. Barcelona: Acantilado. ISBN 978-84-95359-62-9. 
  5. Ibn Kathir (2006). El inicio y el fin (Al-Bidaiah wa Nihaiah -البداية و النهاية) Tomo 3, p. 380-386. El Cairo: Dar Al-Baian Al-‘Arabi. ISBN 987-20945-1-9. 
  6. Al-A'zami, Muhammad Mustafa (1977). Studies in Hadith Methodology (en inglés). Edición revisada en 2002. Kuala Lumpur: Islamic Book Trust. pp. 73-74. ISBN 978-983-9154-27-6. 
  7. Guillaume, Alfred (1924). The traditions of Islam : an introduction to the study of the Hadith literature, p.80. Oxford: Clarendon Press. ISBN 978-0-8369-9260-1. 
  8. Goldziher, Ignaz (1890). Mohammedanische Studien, Vol. 2, p.148. Halle: Max Niemeyer. urn:nbn:de:gbv:3:5-18155. 
  9. Massignon, Louis (1922). Essai sur les origines du lexique technique de la mystique musulmane (en francés). París: Librairie Orientaliste Paul Geuthner. p. 103. OCLC 3881500. 
  10. Parwez, Ghulam Ahmad (2015). The Eclipse of Islam: What happened to Islam after Umar? (en inglés). Lahore: Tolu-e-Islam Trust. p. 72. ISBN 978-0-9909766-0-8. 
  11. Youssef Seddik, Tugrul Artunkal y Chema Sarmiento (autores) (2001). Mahomet. Episode 5: Le Coran (Serie documental). Francia/Canadá: ARTE France, Compagnie des Phares et Balises, NMO y Cine Qua Non Films. Escena en 16:58-18:09. Consultado el 19 de septiembre de 2015. 
  12. Muslim bin Al-Hayyay (1998). Traducción al español de Sahih Muslim (Libro de la Fe, Capítulo 9, Número 31), p. 23. Argentina: Oficina de Cultura y Difusión Islámica. ISBN 987-20945-1-9. 
  13. Lammens, Henri (1944). L'Islam : croyances et institutions (3e éd. rev. et augm.), p.86. Beirut: Imp. catholique. ark:/12148/bpt6k22369n. 
  14. Muhammad Ibn Ismail Al-Bujari (1997). The Translation of the Meanings of Sahîh Al-Bukhâri, Vol. 3, p., p.186. (en inglés y árabe). Traducido al inglés por Muhammad Muhsin Khan. Riad: Darussalam. ISBN 9960-717-34-8 (v.3). 
  15. Muslim bin Al-Hayyay (1998). Traducción al español de Sahih Muslim (Libro de las penas por los delitos, Capítulo 3, Número 4192), p. 494. Argentina: Oficina de Cultura y Difusión Islámica. ISBN 987-20945-1-9. 
  16. International Society for Human Rights (Consultado en septiembre de 2015.). Abolish Stoning and Barbaric Punishment Worldwide!. 
  17. Iran Human Rights Documentation Center (Abril de 2014). English Translation of Books I & II of the New Islamic Penal Code. New Haven: IHRDC. 
  18. Mustafa, Akyol (16 de julio de 2006). «(Sexism Deleted) in Turkey» (en inglés). The Washington Post. Consultado el 21 de septiembre de 2015. 
  19. Andrea, Alfred J.; Overfield, James H. (2012). The Human Record: Sources of Global History, Volume 1: To 1500 (en inglés) (7ª edición). Boston: Wadsworth, Cengage Learning. p. 230. ISBN 978-0-495-91307-8. 
  20. Bowker, John (2006). Diccionario abreviado Oxford de las religiones del mundo. Barcelona: Paidós. p. 35. ISBN 84-493-1878-5. 
  21. Lepeska, David (17 de mayo de 2015). Foreign Affairs : Turkey Casts the Diyanet. Nueva York : Council on Foreign Relations. 
  22. Jones, Gareth (7 de marzo de 2008). «Turkish project aims to give Muslims guidance» (en inglés). Ankara: Reuters. Consultado el 21 de septiembre de 2015. 
  23. Pigott, Robert (26 de febrero de 2008). «Turkey in radical revision of Islamic texts» (en inglés). BBC News. Consultado el 22 de septiembre de 2015. 
  24. Heneghan, Tom (29 de febrero de 2008). «Turkey “not reforming Islam, but itself” with hadith review» (en inglés). Reuters. Consultado el 22 de septiembre de 2015. 
  25. Heneghan, Tom (29 de mayo de 2013). «Turkey presents Prophet's sayings for the 21st Century» (en inglés). Reuters. Consultado el 22 de septiembre de 2015. 

Enlaces externos[editar]