Violencia contra el varón

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Pintura Kalighat "Mujer golpeando a un hombre con una escoba", Calcuta, India, 1875

La violencia contra el varón[1] [2] [3] —o violencia contra los hombres[4] es una expresión utilizada por algunos investigadores para aglutinar a diversos fenómenos de violencia contra este grupo de personas en varios contextos, entre los que se encuentran la violencia intrafamiliar, violencia en el noviazgo, violencia de género, violencia infantil, entre otras.[5] [6] [7] [8] [9]

Algunos investigadores consideran que la violencia contra el hombre es un problema social serio, porque aunque se habría prestado mayor atención a la violencia que se ejerce contra las mujeres, sería posible argumentar que la violencia contra los hombres en varios contextos es un problema social sustancial digno de atención;[10] [11] [12] [13] sin embargo, éste sería un tabú social[14] [15] y «un fenómeno distinto a la violencia contra las mujeres y debe analizarse como tal»,[16] debido a que su naturaleza, causas y consecuencias serían distintas,[17] así como los espacios en que se manifiesta.[18]

Dentro de las razones por la que se considera un tabú social a la violencia contra los varones[14] [15] estarían la contradicción que su existencia tiene con el rol de género estereotipado que ve a los varones como el sexo fuerte,[19] por lo que «es despreciada y de pocos países se conocen estudios sobre la violencia específica de mujeres contra varones, aunque sí existen».[20]

Los varones están sobrepresentados como víctimas[21] [22] y como perpetradores de la violencia.[23] [24]

La violencia sexual contra los varones es tratada de manera diferente según la sociedad dada, y puede no ser reconocida por la ley internacional.[25] [26] [27] [28]


Percepción[editar]

Algunos estudios muestran que la violencia es percibida como más o menos seria dependiendo del género de la víctima y del perpetrador[29] [30] [31] De acuerdo con un estudio en la publicación «Aggressive Behavior», la violencia contra mujeres tenía un tercio más de probabilidades de ser denunciada a la policía por terceras partes, sin importar el sexo del atacante,[32] aunque la combinación de sexos con más probabilidades de ser denunciada era la de un perpetrador masculino con una víctima femenina.[32] El uso de estereotipos por las fuerzas de la ley es un tema reconocido,[33] y la académica internacional Solange Mouthaan sostiene que, en escenarios de conflicto, la violencia sexual contra varones ha sido omitida en favor de un enfoque hacia la violencia sexual contra mujeres y niños.[34] Una explicación para estos diferentes enfoques es la mayor potencia física que los hombres tienen a comparación con las mujeres, haciendo que las personas tiendan más a condenar la violencia gracias a esta configuración sexual.[35] El concepto de hombres sobrevivientes a la violencia va en contra de las percepciones sociales del rol de género del hombre , conduciendo a un bajo reconocimiento y a pocas previsiones legales que amparen estos hechos.[36]

Los historiadores de la religión Katherine K. Young y Paul Nathanson han sostenido el uso de estereotipos por periodistas y por los medios con misandria cultural, en los que los hombres son vistos como de menor valor y en consecuencia no significativos como víctimas de la violencia.[37]

Violencia de género[editar]

Diversos investigadores afirman que ningún tipo de violencia que se ejerza contra el hombre es violencia de género, y la acotan sólo al caso de aquella que es la ejercida contra las mujeres en diferentes ámbitos tomando como referente la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de 1993;[38] [39] otros investigadores sostienen que este es un concepto más amplio e incluye a aquel tipo de violencia física o psicológica ejercida contra cualquier persona sobre la base de su sexo o género.[38] [40] [41] [42] [43] [44] De acuerdo a Naciones Unidas, el término es utilizado «para distinguir la violencia común de aquella que se dirige a individuos o grupos sobre la base de su género»,[43] enfoque compartido por Human Rights Watch en diversos estudios realizados durante los últimos años,[45] [41] [46] y por el Estatuto de Roma al indicar en su artículo 7(3) que el término género implica a ambos sexos.[47] [48]

Este tipo de violencia presenta diversas características diferentes a otros tipos de violencia interpersonal,[49] y aunque comúnmente es asociada a la violencia contra la mujer —sin ser sinónimos—,[50] [51] la violencia de género es un problema que puede incluir a los varones en ciertas situaciones: ataques o violaciones sexuales contra sujetos en prisión, prostitución forzada, explotación laboral, tortura en tiempos de guerra, tráfico de personas, patrones de acoso u hostigamiento en organizaciones masculinas,[38] ataques homofóbicos hacia personas o grupos de homosexuales, bisexuales y transgéneros,[52] entre otros.

Violación[editar]

Históricamente la violación masculina ha sido un tema tabú debido al estigma que involucraría el ser violado,[53] [54] [55] y «la literatura revela que tanto los perpetradores/as hombres como las mujeres pueden ser heterosexuales u homosexuales»;[56] además, la gran mayoría de las investigaciones dedicadas a evaluar este tipo de agresiones no incluyen a los hombres como víctimas o solamente los consideran como perpetradores.[57] [58] [59] [60]

Su abordaje en el ámbito de la investigación criminalística se remonta recién a partir de la década de 1980,[61] mientras que legalmente la definición de ataque sexual y violación explícitamente consideraba como víctima a la mujeres, por lo que la posibilidad de incluir a los hombres en tal estatus era inexistente.[54] Por otro lado, la inclusión de este flagelo en las estadísticas nacionales es reciente en muchos países, principalmente debido a lo arcaico en la definición del término; por ejemplo, en el caso de Estados Unidos, sólo el año 2012 se amplió el concepto para incluir, entre otros crímenes, a la violación masculina dentro de sus informes agregados de criminalización.[62] [63]

Al respecto, en 1999 se estimó que los varones son 1.5 veces menos propensos a reportar este tipo de abusos perpetrados por otro hombre a la policía en comparación a las mujeres, probablemente porque pone en juego su masculinidad o por temor a ser asociado a la homosexualidad.[53] [61] [64] Dentro de la población gay, las bajas denuncias de agresiones sexuales se relacionarían a la baja confianza en el sistema judicial[65] o por el estereotipo de que dichos sujetos «disfrutan ser violados»,[66] entre otras razones.

Una investigación croseccional realizada en un grupo de varones ingleses en 1999 sugirió que alrededor de un 2.89% había sufrido alguna experiencia sexual no consensuada como adultos y un 5.35% abuso sexual siendo niños.[65] Por otro lado, de acuerdo al Departamento de Justicia de Estados Unidos, el año 2003 un 13% de los casos reportados provinieron de varones,[64] mientras que en Alemania, dos estudios de 2003 indicaron que entre un 25.1% y 30.1% de los sujetos reportaron al menos un incidente sexual no consensuado con una mujer, teniendo como elemento la poca resistencia de los varones a este tipo de ataques.[54]

Dentro de la población homosexual, una investigación del Reino Unido en 1994 indicó que un 27,6% señaló que había sufrido algún abuso sexual durante su vida.[65]

Violencia sexual en guerras[editar]

En la guerra, la violencia sexual es cometida por hombres contra hombres como guerra psicológica con el objeto de desmoralizar al enemigo.[67] La práctica se puede remontar hasta la Antigua Persia y las Cruzadas.[68] La castración es utilizada como un medio de tortura física, con fuertes efectos psicológicos, tales como la perdida de la capacidad de procrear y la perdida del estatus de «Hombre completo».[68] El derecho penal internacional no considera la violencia sexual contra varones basada en el género como un tipo diferente de ofensa, y la trata como crimen de guerra o tortura.[69] La cultura del silencio que rodea este problema a menudo deja a los varones sin apoyo.[70]

En 2012, un informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, {en inglés UNHCR, United Nations High Commissioner for Refugees}) afirmó que la violencia basada en género y sexo contra varones (adultos y niños) ha sido por lo general mencionada solo como una nota al pie en los informes.[71] En un estudio, menos del 3% de las organizaciones que consideran la violación como un arma de guerra menciona a los hombres o provee atención a las víctimas masculinas.[26] [28] [72] Se observó en 1990 que el idioma inglés "carece de términos y frases que describan apropiadamente la violación de varones"[73]

Violencia doméstica y de pareja[editar]

A pesar de numerosos estudios que informan sobre la preponderancia de la violencia doméstica es perpetrada por los varones contra las mujeres,[74] otros estudios sugieren que las tasas de violencia doméstica de las mujeres y los hombres son equivalentes.[75] Eso ha generado muchas controversias y discusiones entre los investigadores.

Algunos autores indican que tanto en la violencia doméstica contra las mujeres como en la que es realizada contra los hombres se pueden encontrar motivos similares,[76] mientras que la idea de que el hombre pueda ser víctima de la mujer genera resistencias y no está exenta de controversias, en las que se trata, por ejemplo, el sesgo al entender la idea de violencia física como la única forma de violencia realmente importante.[77]

El estudio de 2013 «Proyecto sobre el estado del conocimiento del abuso por la pareja» (PASK por las siglas en inglés de «Partner Abuse State of Knowledge Project»,[78] publicado por el Grupo de Investigación de la Violencia Doméstica, {Revista Springer Publishing "Partner Abuse"[79] }) reiteró los hallazgos de paridad en las tasas para hombres y mujeres tanto como agente activo como agente pasivo del abuso. El «Estudio sin precedentes de la violencia doméstica afirma se necesita reconocer a las víctimas masculinas» (en inglés «The Unprecedented Domestic Violence Study Affirms Need to Recognize Male Victims»),[80] condujo a la conclusión de su título.

Los varones que son víctimas de la violencia doméstica a veces son reacios a denunciarla o a buscar ayuda. También existe un paradigma establecido de que solo los hombres perpetran violencia doméstica y que nunca son víctimas.[81] Esto ha sido relacionado con las afirmaciones de que las mujeres solo son violentas en casos de represalia y de autodefensa, aún cuando la evidencia global de múltiples fuentes contradice esta idea.[81] Como con otras formas de violencia contra el varón, la violencia de pareja es generalmente menos reconocida en la sociedad cuando las víctimas son varones.[82] [83] La violencia de las mujeres contra los varones es a menudo banalizada[23] [84] [85] debido al la supuesta debilidad física de las mujeres; en tales casos, se omite considerar el uso de objetos peligrosos y armas que se puede efectuar.[23] Una investigación llevada adelante desde 1990 ha identificado problemas en la percepción y un real sesgo cuando la policía esta involucrada, negándose a reconocer a la víctima masculina incluso cuando se encuentre herida.[86]

Leyes y medidas[editar]

No se observa la inclusión de este fenómeno como violencia de género dentro de los ordenamientos jurídicos de España o América Latina por ejemplo, aunque algunos países han adoptado legislaciones neutrales con el fin de hacerlas aplicables de manera equivalente.[47] Adicionalmente, en la bibliografía académica existe consenso en no considerarlo como violencia de género,[38] aunque los casos registrados podrían reflejar como un problema social de dimensión cuantificable.[10] [11] [12] [13]

En la legislación uruguaya la ley sobre violencia doméstica está expresada de tal forma que incluye a ambos géneros, sin embargo relega al «Instituto Nacional de la Familia y la Mujer» la tarea de seleccionar peritos para evaluar qué está incluido dentro de este tipo de violencia.[87]

Por ley Orgánica 1/2004 se regula en España las medidas de protección integral contra la violencia de género. La ley conceptúa la violencia de género como un tipo de violencia contra la mujer cometida por el hombre.[88] Se distingue de la violencia doméstica que se castiga en el Código Penal, según la reforma aprobada por Ley Orgánica 11/2003, que considera violencia doméstica, en los artículos 173,153 y concordantes del Código Penal,[89] la violencia cometida contra

quien sea o haya sido su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aún sin convivencia.

La interpretación de las leyes fue objeto del planteamiento de la cuestión de inconstitucionalidad, que fue desestimado por el Tribunal Constitucional.[90] En 2009, la diputada Rosa Díez pidió la apertura de centros similares a las casa de acogida, alegando la desigualdad creada por la ley.[91]

El 10 de febrero de 2009 se inauguraron en Holanda cuarenta centros de acogida para hombres víctimas de violencia familiar.[92] [93]

Matanzas masivas[editar]

En situaciones de violencia estructural que incluyen guerra y genocidio, hombres y niños varones a menudo son apartados y asesinados.[94] Se evidencia el asesinato de objetivos por sexo durante la Guerra de Kosovo, donde la estimación de víctimas civiles masculinas sugiere que constituyeron más del 90% de las bajas civiles.[94] Otros ejemplos de matanzas masivas de civiles masculinos incluyen algunas de las Represión política en la Unión Soviética.[95]

Hombres y niños varones no combatientes han sido, y continúan siéndolo, los objetivos más frecuentes de las matanzas en masa y masacres genocidas, así como de una gran cantidad de atrocidades y abusos menores.[96] Gendercide Watch, un grupo independiente de derechos humanos, documenta múltiples asesinatos de género enfocados en varones (adultos y niños): Operación al-Anfal,[97] (Kurdistán iraquí), 1988 - Genocidio Armenio[98] (1915–17) - Genocidio en Ruanda,[99] 1994. La conscripción forzada también puede considerarse una violencia contra los varones basada en el género.[100]

Homicidio[editar]

Estadísticas de homicidios de acuerdo con la Ofic. de Estadísticas de Justicia de los EE.UU.
Delincuente masculino/Víctima masculina 65.3%
Delincuente masculino/Víctima femenina 22.7%
Delincuente femenina/Víctima masculina 9.6%
Delincuente femenina/Víctima femenina 2.4%

En los Estados Unidos, las estadísticas de crímenes desde 1976 en adelante muestran que los hombres constituyen la mayoría de los homicidas, sin importar si la víctima es varón o mujer. Los varones también están sobre representados como víctimas de homicidio, tanto para perpetradores varones como mujeres.[101] De acuerdo con las estadísticas del Departamento de Justicia de los EE.UU., las mujeres que asesinan varones más probablemente maten conocidos, esposos o novios, mientras que los hombres más probablemente maten extraños.[102] En muchos casos, las mujeres asesinan varones a causa de haber sido víctimas de violencia por parte de sus parejas íntimas.[103]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Vargas Flores, José de Jesús; Rodríguez Cruz, Mariana; Hernández Lira, María Luisa (2010). «La diferenciación del yo y la relación hacia la violencia en el varón». Revista Electrónica de Psicología Iztacala 13 (4). ISSN 1870-8420. 
  2. Trujano, Patricia; Martínez, K.; Benítez, J. (2002). «Violencia hacia el varón». Psiquis 23 (4): 133–147. ISSN 0210-8348. 
  3. Toldos Romero, María de la Paz (2013). Hombres víctimas y mujeres agresoras. La cara oculta de la violencia entre sexos. Editorial Cántico. p. 370. ISBN 978-849-403-689-7. 
  4. Kaplan, Steven (2011). The Routledge Spanish Bilingual Dictionary of Psychology and Psychiatry. Taylor & Francis. ISBN 978-11-3677-120-0. 
  5. Felson, Richard B. (spring de 2006). «Is violence against women about women or about violence?». Contexts (en inglés) 5 (2): 21–25. ISSN 1536-5042. 
  6. Gelb, Joyce; Lief Palley, Marian (2009). Women and Politics Around the World: A Comparative History and Survey, Volumen 1 (en inglés). ABC-CLIO. p. 657. ISBN 978-18-5109-988-7. 
  7. Bundesministerium für Familie, Senioren, Frauen und Jugend (2004). Jungnitz, Ludger; Lenz, Hans-Joachim; Puchert, Ralf; Puhe, Henry; Walter, Willi, eds. Gewalt gegen Männer, Personale Gewaltwiderfahrnisse von Männern in Deutschland (en alemán). Bundesministerium für Familie, Senioren, Frauen und Jugend. 
  8. Gemünden, Jürgen (1996). Gewalt gegen Männer in heterosexuellen Intimpartnerschaften: ein Vergleich mit dem Thema Gewalt gegen Frauen auf der Basis einer kritischen Auswertung empirischer Untersuchungen (en alemán). Tectum Verlag DE. p. 323. ISBN 978-38-9608-966-3. 
  9. Mooney, Jayne (2000). Gender, Violence and the Social Order (en inglés). Palgrave Macmillan. p. 274. ISBN 978-03-1223-157-6. 
  10. a b Strauss, M. (2005). «Women's violence toward men is a serios social problem (pp. 55-77)». En Loseke, D. R.; Gelles, R. J.; Cavanaugh, M. M. Current controversies on family violence (en inglés). Newbury Park: Sage Publications. 
  11. a b Gutton, Donald; Nicholls, Tonia; Spidel, Alicia (2006). «Women's Female Perpetrators of Intimate Abuse (pp. 1-32)». En Buttell, Frederick P.; Mohr Carney, Michelle. Women who perpetrate relationship violence: moving beyond political correctness (en inglés). Newbury Park: The Haworth Press. 
  12. a b Rabinovitch, Dina (26 de noviembre de 2001). The Guardian, ed. «Domestic violence can't be a gender issue» (en inglés). Archivado desde el original el 27 de agosto de 2009. 
  13. a b Kelly, Linda. «Disabusing The Definition of Domestic Abuse: How Women Batter Men And The Role of The Feminist State» (PDF). Florida State University Law Review (en inglés) 39 (2): 791–855. 
  14. a b Seifert, Tina (2007). Macht und Gewalt unter dem Aspekt der Geschlechterdifferenz: Die Gewalt der "Friedfertigen" (en alemán). GRIN Verlag. p. 30. ISBN 978-36-3885-013-1. 
  15. a b Lenz, Karl (2003). Frauen und Männer: zur Geschlechtstypik persönlicher Beziehungen (en alemán). Beltz Juventa. p. 326. ISBN 978-37-7991-371-9. 
  16. Weldon, S. Laurel (2002). Protest, Policy, and the Problem of Violence Against Women: A Cross-National Comparison (en inglés). University of Pittsburgh Pre. p. 287. ISBN 978-08-2295-774-4. 
  17. Pan American Health Organization (2002). Health in the Americas (en inglés). Pan American Health Organization. p. 1128. ISBN 978-92-7531-587-3. 
  18. Ramos de Souza, Edinilsa (2005). «Masculinidade e violência no Brasil: contribuições para a reflexão no campo da saúde». Ciência & Saúde Coletiva (en portugués) (1): 59–70. ISSN 1413-8123. 
  19. Ternieden, Hendrik; Schulz, Benjamin (28 de mayo de 2013). Spiegel, ed. «Gewalt gegen Männer: "Ich habe die Messer im Haus versteckt"» (en alemán). Consultado el 25 de noviembre de 2013. 
  20. Moral de la Rubia, José; López Rosales, Fuensanta; Díaz Loving, Rolando; Cienfuegos, Yessica (2011). «Diferencias de género en afrontamiento y violencia en la pareja». Revista CES Psicología 4 (2): 29–46. ISSN 2011-3080. Consultado el 25 de noviembre de 2013. 
  21. Felson, Richard (2002). Violence and gender reexamined.. American Psychological Association. p. abstract. ISBN 1557988951. 
  22. «What Is Gendercide?». gendercide.org. Gendercide Watch. Archivado desde el original el 02-03-2015. 
  23. a b c «The Surprising Truth About Women and Violence: Traditional stereotypes have led to double standards that often cause women’s violence—especially against men—to be trivialized.». TIME. 25 de junio de 2014. 
  24. «Our attitude to violence against men is out of date». The Telegraph. 9 de abril de 2014. Consultado el 9 de abril de 2014. 
  25. Lewis, Dustin (2009). «Unrecognized Victims: Sexual Violence Against Men in Conflict Settings Under International Law». Harvard Law School Program on International Law and Armed Conflict (PILAC). 
  26. a b DelZotto, Augusta; Jones, Adam. «Male-on-Male Sexual Violence in Wartime: Human Rights' Last Taboo?». Paper presented to the Annual Convention of the International Studies Association (ISA), New Orleans, LA, 23–27 March 2002. WebCite. 
  27. Zeljka Mudrovcic, National Programme Officer United Nations Population Fund (2001). The Impact of Armed Conflict on Women and Girls, A Consultative Meeting on Mainstreaming Gender in Areas of Conflict and Reconstruction. Bratislava: United Nations. p. 64. Archivado desde el original el 12-05-2013. 
  28. a b Stemple, Lara (febrero de 2009). «Male Rape and Human Rights». Hastings Law Journal 60 (3): 605–647. 
  29. Golden, Tom. «Male Bashing in Mental Health Research». Men Are Good. Archivado desde el original el 02-03-2015. 
  30. MUNIRKAZMI, SYEDA SANA; MOHYUDDIN, ANWAAR (2012). «VIOLENCE AGAINST MEN (A CASE STUDY OF NAIABAADICHAAKRA, RAWALPINDI)». nternational Journal of Environment, Ecology, Family and Urban Studies (IJEEFUS) (Trans Stellar, Journal Publications) 2 (4): 1–9. ISSN 2250-0065. Archivado desde el original el 02-03-2015. 
  31. Feather, N.T. (1996). «Domestic violence, gender, and perceptions of justice». Sex Roles 35 (7-8): 507–519. doi:10.1007/BF01544134. 
  32. a b Felson, Richard (2009). «When a Man Hits a Woman: Moral Evaluations and Reporting Violence to the Police». Aggressive Behavior. doi:10.1002/ab.20323. (requiere suscripción). 
  33. Brown, Grant A. (Summer–Fall 2004). «Gender as a factor in the response of the law-enforcement system to violence against partners». Sexuality and Culture 8 (3-4): 3. doi:10.1007/s12119-004-1000-7. 
  34. Mouthaan, Solange (2013). «Sexual Violence against Men and International Law: Criminalising the Unmentionable.». International Criminal Law Review. doi:10.1163/15718123-01303004. (requiere suscripción). 
  35. Hamby, Sherry (2010). «Size Does Matter: The Effects of Gender on Perceptions of Dating Violence.». Sex Roles. doi:10.1007/s11199-010-9816-0. (requiere suscripción). 
  36. Onyango, Monica (2011). «Social Constructions of Masculinity and Male Survivors of Wartime Sexual Violence: an Analytical Review». International Journal of Sexual Health. doi:10.1080/19317611.2011.608415. (requiere suscripción). 
  37. Katherine K. Young; Paul Nathanson (2010). Sanctifying Misandry: Goddess Ideology and the Fall of Man. McGill-Queen's Press - MQUP. p. xi. ISBN 978-0-7735-3615-9. 
  38. a b c d Kilmartin, Christopher; Allison, Julie (2007). Men's Violence Against Women: Theory, Research, and Activism (en inglés). Routledge. p. 304. ISBN 978-08-0585-771-9. 
  39. Casique, Irene (2008). «El complejo vínculo entre el empoderamiento de la mujer y la violencia de género». En Castro, Roberto; Casique, Irene. Estudios sobre cultura, género y violencia contra las mujeres. México, D. F.: Universidad Nacional Autónoma de México. p. 337. ISBN 9789703248148. 
  40. Izumi, Kaori (2007). «Gender-based violence and property grabbing in Africa: a denial of women's liberty and security». En Terry, Geraldine; Hoare, Joanna. Gender-Based Violence (en inglés). Oxfam. p. 195. ISBN 978-08-5598-602-5. 
  41. a b Long, Scott (2009). "They Want Us Exterminated": Murder, Torture, Sexual Orientation and Gender in Iraq (en inglés). Human Rights Watch. p. 67. ISBN 978-15-6432-524-2. 
  42. The Women's Health Council (febrero, 2009). «Translating pain into action: a study of gender-based violence and minority ethnic women in Ireland» (PDF) (en inglés). The Women's Health Council. Consultado el 14 de noviembre de 2012. 
  43. a b United Nations High Commissioner for Refugees (mayo, 2003). Sexual and Gender-Based Violence against Refugees, Returnees and Internally Displaced Persons: Guidelines for Prevention and Response (PDF) (en inglés). UNHCR. 
  44. Interagency Gender Working Group. «Gender-based Violence Initiative: A project of the Reproductive Health for Refugees Consortium designed to improve international and local capacity to address gender-based violence (GBV) among refugee and internally displaced populations». Reproductive Health for Refugees RHR Consortium (en inglés). Consultado el 14 de noviembre de 2012. 
  45. Human Rights Watch (2008). These Everyday Humiliations: Violence Against Lesbians, Bisexual Women, and Transgender Men in Kyrgyzstan (en inglés). Human Rights Watch. p. 45. ISBN 978-15-6432-381-1. 
  46. Higonnet, Etelle (2007). "My Heart is Cut": Sexual Violence by Rebels and Pro-government Forces in Côte D'Ivoire, Volumen 19 (en inglés). Human Rights Watch. p. 133. 
  47. a b United Nations (2010). Handbook for Legislation on Violence Against Women, Volumen 1 (en inglés). United Nations Publications. p. 68. ISBN 978-92-1130-290-5. 
  48. Naciones Unidas. «Rome Statute of the International Criminal Court» (en inglés). Office of Legal Affairs - United Nations. Consultado el 17 de noviembre de 2012. 
  49. Fuentes Soriano, Olga (2007). «Acciones positivas, tutela penal y tutela judicial en la Ley Integral». En Gómez Colomer, Juan Luis. Tutela procesal frente a hechos de violencia de género: la protección procesal de las víctimas de la violencia de género en España y en países relevantes de nuestro entorno cultural. Universitat Jaume I. p. 619. ISBN 978-84-8021-608-1. 
  50. Terry, Geraldine (2007). «Introduction». En Terry, Geraldine; Hoare, Joanna. Gender-Based Violence (en inglés). Oxfam. p. 195. ISBN 978-08-5598-602-5. 
  51. Roxane, Richter (2011). «Disparity and Disasters: A Frontline View of Gender-Based Inequities in Emergency Aid and Health Care». En Wies, Jennifer R.; Haldane, Hillary J. Anthropology at the Front Lines of Gender-Based Violence (en inglés). Vanderbilt University Press. p. 242. ISBN 978-08-2651-781-4. 
  52. Engle Merry, Sally (2009). «Gender violence». En Forsythe, David P. Encyclopedia of Human Rights, Volume 1 (en inglés). Oxford University Press. p. 2428. ISBN 978-01-9533-402-9. 
  53. a b Stermac, L.; Del Bove, G.; Addison, M. (2004). «Stranger and acquaintance sexual assault of adult males». Journal of Interpersonal Violence 19: 901–915. 
  54. a b c Krahé, Barbara; Scheinberger-Olwig, Renate; Bieneck, Steffen (2003). «Men's Reports of Nonconsensual Sexual Interactions with Women: Prevalence and Impact» (PDF). Archives of Sexual Behavior (en inglés) 32 (5): 165. doi:10.1023/A:1022456626538. 
  55. Johnston, Nicole. ABC Local Radio, ed. «Male rape victims left to suffer in silence» (en inglés). Consultado el 9 de junio de 2013. 
  56. Ellis, Colin Derek (2002). «Male Rape – The Silent Victims». Collegian (en inglés) 9 (4): 34–39. 
  57. Yeager, Jennifer C.; Fogel, Joshua. «Male Disclosure of Sexual Abuse and Rape». Topics in Advanced Practice Nursing (en inglés) 6 (1). Consultado el 6 de diciembre de 2012. 
  58. Davies, Michelle (2002). «Male sexual assault victims: a selective review of the literature and implications for support services». Aggression and Violent Behavior (en inglés) 7 (3): 203–214. doi:10.1016/S1359-1789(00)00043-4. 
  59. Davies, Michelle; Rogers, Paul (2006). «Perceptions of male victims in depicted sexual assaults: A review of the literature». Aggression and Violent Behavior (en inglés) 11 (4): 367–377. doi:10.1016/j.avb.2006.01.002. Consultado el 6 de diciembre de 2013. 
  60. Struckman-Johnson, Cindy (1988). «Forced sex on dates: It happens to men too». Journal of Sex Research (en inglés) 24: 234−241. doi:10.1080/00224498809551418. 
  61. a b Groth, A.N.; Burgess, A.W. (julio de 1980). «Male rape: Offenders and victims». The American journal of psychiatry (en inglés) 137 (7): 806–810. 
  62. Goode, Erika (28 de septiembre de 2011). «Rape Definition Too Narrow in Federal Statistics, Critics Say». En The New York Times. Politics (en inglés). Consultado el 6 de diciembre de 2013. 
  63. Savage, Charlie (6 de enero de 2012). «U.S. to Expand Its Definition of Rape in Statistics». En The New York Times. Politics (en inglés). Consultado el 6 de diciembre de 2013. 
  64. a b Pino, N. W.; Meier, R. F. (1999). «Gender differences in rape reporting». Sex Roles (en inglés) 40: 979–990. doi:10.1023/A:1018837524712. ISSN 0360-0025. 
  65. a b c Hickson, E, Davies, P., Hunt, A., Weatherburn, P., McManus, T., Coxon, A. (1994). «Gay men as victims of nonconsensual sex». Archives of Sexual Behavior (en inglés) 23 (3): 281–294. doi:10.1007/BF01541564. ISSN 0004-0002. 
  66. Kendall, Christopher N. (2005). Gay Male Pornography: An Issue Of Sex Discrimination (en inglés). UBC Press. p. 270. ISBN 978-077-481-077-7. 
  67. Will Storr. «The rape of men: the darkest secret of war». the Guardian. 
  68. a b Sivakumaran, Sandesh (2007). «Sexual Violence Against Men in Armed Conflict». School of Law, University of Nottingham. 
  69. «The invisibility of gender violence in International Criminal Law - addressing sexual violence against men and women in conflict». TransConflict. 18 de febrero de 2015. Consultado el 18 de febrero de 2015. 
  70. «HEALTH: Rape as a "weapon of war" against men». Irin News. 2011. 
  71. «UNHCR issues guidelines on protection of male rape victims» (Press release). UNHCR. Oct 8, 2012. Archivado desde el original el 2013-03-23. 
  72. «Rape as a Weapon of War: Men Suffer, Too». TIME. 3 de agosto de 2011. Consultado el 3 de agosto de 2011. 
  73. Richie McMullen (septiembre de 1990). Male rape: breaking the silence on the last taboo. GMP. p. 83. ISBN 978-0-85449-126-1. 
  74. Johnson, Michael (2006). «Conflict and Control». Violence Against Women 12 (11). 
  75. Nowinski, Sabrina N.; Bowen, Erica. «Partner violence against heterosexual and gay men: Prevalence and correlates». Aggression and Violent Behavior (en inglés) 17 (1): 36–52. ISSN 1359-1789. 
  76. Felson, Richard (2002). Violence & Gender Reexamined (Law and Public Policy: Psychology and the Social Sciences) (en inglés). Washington, D. C.: American Psychological Association. p. 273. ISBN 9781557988959. 
  77. House of Commons, Home Affairs Office (2008). Domestic Violence, Forced Marriage and 'honour'-Based Violence: Sixth Report of Session 2007-08, Volume I (en inglés). London: The Stationery Office. p. 168. ISBN 9780215520869. 
  78. «PARTNER ABUSE STATE OF KNOWLEDGE PROJECT (PASK)». domesticviolenceresearch.org. Editorial Board of the Peer-Reviewed Journal, Partner Abuse http://www.springerpub.com/pa and the Advisory Board of the Association of Domestic Violence Intervention Programs. 
  79. John, Hamel (ed.). Partner Abuse New Directions in Research, Intervention, and Policy (Springer). ISSN 1946-6560 http://www.springerpub.com/journals/partner-abuse.html |url= sin título (ayuda). 
  80. «Unprecedented Domestic Violence Study Affirms Need to Recognize Male Victims». Springer. PRWEB. May 21, 2013. 
  81. a b Woods, Michael (Oct 19, 2007). «1 The Rhetoric And Reality Of Men And Violence». Men's Health Australia. Archivado desde el original el 02-03-2015. 
  82. Das Dasgupta, Shamita (noviembre de 2002). «A Framework for Understanding Women's Use of Nonlethal Violence in Intimate Heterosexual Relationships». Violence Against Women 8 (11): 1364–1389. doi:10.1177/107780102237408. Consultado el 2 de julio de 2014.  Se requiere subscripción
  83. This_Way_to_the_Revolution_114: A Memoir. Peter Owen Limited. 1 de junio de 2011. p. 114. ISBN 978-0-7206-1521-0. 
  84. Eva Schlesinger Buzawa; Carl G. Buzawa (2003). Domestic Violence: The Criminal Justice Response. Sage Publications. p. 150. ISBN 978-0-7619-2448-7. 
  85. Donald G. Dutton (1 de enero de 2011). Rethinking Domestic Violence. UBC Press. p. 148. ISBN 978-0-7748-5987-5. 
  86. Buzawa, Eve S.; Austin, Thomas (1993). «Determining police response to domestic violence victims: The role of victim preference.». American Behavioral Scientist 36 (5): 610–623. doi:10.1177/0002764293036005006. 
  87. Ley 17.514 (Uruguay)
  88. [1]
  89. [2]
  90. véase [3]
  91. «Rosa Díez pide al Gobierno centros de acogida para hombres maltratados, colectivo que va en aumento». Europa Press. Consultado el 1 de octubre de 2009. 
  92. Aguilar Cuenca, José Manuel. «El paso del tiempo». Diario de Sevilla. Consultado el 2 de marzo de 2009. 
  93. «Holanda abre 40 centros de acogida para hombres víctimas de violencia doméstica». EFE, Canarias7. 10 de febrero de 2009. 
  94. a b Jones, Adam Gendercide and Genocide. Journal of Genocide Research, 2: 2 (June 2000), pp. 185-211. DOI:10.1080/713677599
  95. Jones, Adam (2000). Journal of Genocide Research, 2: 2, p. 188.
  96. Human Security Report 2005: War and Peace in the 21st Century, p. 111.
  97. «Case Study: The Anfal Campaign (Iraqi Kurdistan), 1988». gendercide.org. Gendercide Watch. 
  98. «Case Study: The Armenian Genocide,1915-17». gendercide.org. Gendercide Watch. 
  99. «Case Study: Genocide in Rwanda, 1994». gendercide.org. Gendercide Watch. 
  100. Carpenter, R. Charli (2006). «Recognizing Gender-Based Violence Against Civilian Men and Boys in Conflict Situations». Security Dialogue 37 (1): 83–103. doi:10.1177/0967010606064139. Consultado el 02-03-2015. 
  101. «Homicide trends in the United States». 
  102. Greenfeld, Lawrence A.; Snell, Tracy L. (December 1999). «Bureau of Justice Statistics - Special Report - Women Offenders». Bureau of Justice Statistics. p. 14. Consultado el 6 March 2015. 
  103. Farr, Kathryn Ann (julio de 1997). «Aggravating and Differentiating Factors in the Cases of White and Minority Women on Death Row». Crime & Delinquency 43 (3): 260–278. «They [women] typically kill people they know, primarily men - most often husbands or lovers in domestic encounters (Mann 1996; Campbell 1993; Silverman et al. 1993; Weisheit 1993; Browne 1987; Goetting 1987; Wilbanks 1983). ... Many female murderers have killed husbands or boyfriends who battered them repeatedly (Gillespie 1989; Browne 1987).» 

Bibliografía no citada[editar]

  • Dutton, Donald G. (2006). Rethinking Domestic Violence. Vancouver, BC, Canada: UBC Press. OCLC 64670496. 0774813040.