Hembrismo

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Hembrismo es un neologismo en español usado para referirse a la misandria o desprecio a los hombres.[1][2][3][4]​ El término se ha ido popularizando y ha sido definido como autoritarismo contra los varones,[5]​ sesgos de género que perjudican a los varones en acciones u opiniones,[6]​ o al uso interesado del prestigio político ganado por el feminismo para promover un ideario represivo contra los hombres.[7]​ La palabra ha sido construida en analogía a la palabra machismo.[8]

Algunos identifican al hembrismo como una tendencia de victimismo femenino institucionalizado en el Estado y cultura contemporáneas, que se asocia al ascenso de la perspectiva de género y al feminismo radical, y que difunde la idea de que el varón es privilegiado y domina todas las esferas sociales para de este modo justificar que este sea «discriminado por el creciente poder del feminismo institucional» o «dictadura del feminismo institucional de género».[9]​ Para otros, en especial desde la postura feminista, el uso del término hembrismo habría aparecido por el miedo de ciertos varones «a perder los privilegios que obtienen por el sistema patriarcal en vez de por una misandria institucionalizada».[10][11]

Definición del concepto[editar]

El hembrismo alude a una actitud de dominio, represión o prepotencia de las mujeres respecto de los hombres, o bien a la discriminación favorable a la mujer en acciones u opiniones.[6][8]​ Su significación es en muchos aspectos contraria a la del machismo, pero también puede incluirse dentro del fenómeno del sexismo y la discriminación sexual, sólo que con este término se expresarían aquellas discriminaciones y prejuicios que favorecen a las mujeres y dañan a los hombres. En las Actas de Léxico Español Actual, de marzo de 2005,[5]Manuel Alvar Ezquerra, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid, aporta la siguiente definición del término:

hembrismo, ‘discriminación sexual, de carácter dominante, adoptada por las mujeres’

El término se ha popularizado entre activistas de colectivos como puedan ser las Asociaciones de Padres de Familia Separados (APFS) y movimientos que se engloban dentro del masculinismo o activismo de derechos de los hombres. Haciendo uso de este término han criticado aquellas acciones llevadas a cabo por sectores sociales y políticos las cuales han desarrollado, según sus oponentes, un ventajismo político, social, cultural y legal a favor de la mujer perjudicando directamente a los hombres.[12]

Para los usuarios del término, el hembrismo parte de un proceso de análisis parcial y selectivo de la discriminación sexual considerando únicamente dentro de la misma aquellos aspectos sociales e históricos que han perjudicado a la mujer, a la vez que mantiene en la invisibilidad los que han perjudicado a los hombres.[8]

El escritor Enrique Serna considera que el hembrismo es el ensañamiento que tiene el feminismo «contra la parte derrotada por sus logros», lo que deriva en algo muy parecido al machismo que aquella ideología criticaba.[7]

Esta es también la definición aportada por Carlos Gallego Martín, quien ofrece tres libros sobre el tema bajo el formato de impresión bajo demanda con el objetivo de exponer su visión sobre «el engaño al que estamos siendo sometidos por el feminismo radical».[13]​ Carlos Gallego Martín indica, en su blog, que el hembrismo es el resultado de una transformación del feminismo en la década de los 70, cuando el movimiento feminista se desvanecía ya que la igualdad ante la ley a grandes rasgos ya había sido alcanzada en la civilización occidental, surge entonces el feminismo radical con su idea de «patriarcado» que revitaliza el feminismo en el ocaso, y donde la consigna dejó de ser la igualdad entre hombres y mujer y pasa a ser el poder social y político de la mujer. Usando la idea de patriarcado opresor el feminismo radical habría ganado más poder tanto en instancias políticas así como ejerciendo una censura no escrita sobre sus oponentes (corrección política). Gallego Martín también considera que el interés de grupos organizados de activistas por recibir fondos de subvenciones es un elemento a considerar en este alargamiento de la causa feminista. Según su definición del concepto, un planteamiento hembrista sería aquel que pretende mantener una posición de dominación de las mujeres sobre los varones fundamentalmente en el plano privado y familiar, usando la manipulación para explotar los puntos débiles de los varones para someterlos y dominarlos.[9]

A diferencia de la definición más conocida que vincula el hembrismo al feminismo radical o de género, el término hembrismo fue usado tiempo antes dentro de ciertos círculos académicos de la sociología y la psicología, para referirse a patrones que consideraban como sumisión femenina extrema.[14]​ Por ejemplo, el sociólogo Pierre Bourdieu, en su clásico La dominación masculina,[15]​ considera que la cultura impone a las mujeres una actitud extremadamente sumisa y Juan Plaza señala que, para el sociólogo, el machismo sería el rol de dominador que reproducen los varones mientras que el hembrismo sería el rol de dominada que reproducen las mujeres.[16]​ El concepto de hembrismo, entonces, se refiere al hembrismo como el rol de dominada que reproducirían las mujeres dentro de la sociedad. Así es como lo definen la filósofa Victoria Sendón de León,[17]​ o el psicólogo Víctor Albores García, para quien el hembrismo «se caracteriza por una exagerada actitud de sumisión, pasividad, dependencia, abnegación y resignación».[18]

Esta visión se caracterizaría, según el psicólogo Roberto Swazo, por la abnegación que les inspiraría el marianismo basado en una imagen idealizada de la mujer siguiendo a la Virgen María, lo cual les otorgaría una «superioridad moral» por sobre los varones, por ejemplo, al aceptar abnegadamente las infidelidades de sus esposos ya que serían las mujeres las responsables de mantener la unidad del hogar y la familia. Según esta definición de hembrismo, les cabría a las mujeres la devoción hacia sus esposos e hijos por encima de sus propias necesidades.[19]​ Desde este punto de vista el hembrismo estaría relacionado con la religión católica y el marianismo, a través del cual las mujeres hembristas tomarían como propio el ideal de sumisión, autosacrificio, abnegación, modestia y humildad que caracteriza a la Virgen. Según la psicóloga Joanna English Morse, esto es lo que las mujeres latinas consideran que les daría «superioridad moral por sobre los varones».[20]

Cuestionamientos a la definición del concepto[editar]

Para la periodista Monserrat Barba, desde el punto de vista del feminismo de género, el uso de la palabra «hembrismo» para criticar a las feministas es un producto derivado del machismo, y el término se usa con el objeto de ridiculizar las posiciones feministas y así perpetuar un desequilibrio social favorable a los hombres frente a las mujeres. Esta autora critica su equiparación al machismo, porque para ella no existen grupos organizados cuyo propósito sea menoscabar los derechos de los hombres.[11]​ La escritora María Elena Simón Rodríguez también considera equivocado el uso del término como sinónimo de feminismo radical.[21]​ Vanessa Rivera de la Fuente sugiere que el término hembrismo se usa para dividir a las mujeres y evitar que formen un frente común frente a las discriminaciones de género que aún existen.[10]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Ulibarrena, Joxe. Feminismo, hembrismo, etnología (1994).
  2. Mirell, Pablo (1998). «El Hembrismo.»
  3. Serna, Enrique (2002). Artículo.
  4. Hembrismo según Miguel Ángel Sánchez Padilla (2014)
  5. a b Actas de Léxico Español Actual, Venecia-Treviso 14-15 de marzo de 2005, edición de Luis Luque Toro, ISBN 978-88-7543-180-8, capítulo “El Neologismo Español Actual”, página 23.
  6. a b El término hembrismo no está registrado en el Diccionario de la Real Academia pero sí aparece en obras lexicográficas, como en SECO, M.; ANDRÉS, O.; RAMOS, G.: Diccionario del español actual. Madrid: Aguilar, 1999; pág. 2449. En esta misma obra se recoge también el adjetivo «hembrista». La iniciativa para promover su inclusión en el Diccionario de la RAE en 2012 logró 167 firmas de apoyo: «Petición dirigida a: Real Academia Española de la Lengua - La inclusión de la palabra "Hembrismo" en del diccionario» (2012), a través de Change.org
  7. a b Serna, Enrique (abril de 2002). «Hembrismo». Letras Libres (40): 44—45. 
  8. a b c Gustavo Revilla Olave (1 de noviembre de 2013). El librepensador, ed. «Hembrismo, misandria, femicentrismo, feminazismo, masculinismo… Hablemos por la igualdad». Consultado el 4 de julio de 2014. 
  9. a b Carlos Gallego Martín (2008). «Radicalizando el tema: machismo y hembrismo». Por Ellas, Para Ellas... Y de Ellos. pp. 88 y 114. ISBN 978-1-4092-2489-1. Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  10. a b Vanessa Rivera de la Fuente. «El hembrismo: Un mito producto de los miedos machistas». 
  11. a b Barba Pan, Montserrat. «'Hembrismo' y 'feminazismo', dos conceptos del machismo». 
  12. Juan Antonio Aguilera Monchón (3 de marzo de 2012). Diario de León, ed. «El hembrismo, ese abuso institucionalizado». Consultado el 4 de julio de 2014. 
  13. «Carlos Gallego Martín». Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  14. Anna Macías (2002). Contra Viento Y Marea/ Against Winds and Tides. Universidad Autónoma de México. ISBN 968-36-8506-4. Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  15. Bordieu, Pierre. La dominación masculina. Anagrama. ISBN 84-339-0589-9. Consultado el 9 de julio de 2016. 
  16. Juan Plaza. Género y comunicación. pp. pág. 44. Consultado el 16 de agosto de 2014. 
  17. Victoria Sendón de León (2007). «Coeficiente simbólico femenino». Género y comunicación. Madrid: Fundamentos. p. 44. ISBN 978-84-245-1136-4. Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  18. Víctor Albores García (2001). «La identidad de género en México». Caminos del desarrollo psicológico, Volumen 3. México: Plaza y Valdéz. p. 63. ISBN 968-856-911-9. Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  19. The Bilingual Counselor's Guide to Spanish: Basic Vocabulary. New York: Routledge. 2013. ISBN 978-0-415-81022-7. Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  20. English Morse, Joanna (2007). A Review of the Literature Concerning Intimate Partner Violence Among Latino families living in the United States. Spalding University, OCLC 226394533. Consultado el 3 de diciembre de 2014. 
  21. Mª Elena Simón Rodríguez (1999). Democracia vital: mujeres y hombres hacia la plena ciudadanía. Narcea Ediciones. ISBN 9788427712706. 

Enlaces externos[editar]