Peste

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Peste
Yersinia pestis fluorescent.jpeg
Yersinia pestis, bacteria causante de la peste vista con un microscopio de fluorescencia.
Clasificación y recursos externos
Especialidad Infectología
CIE-10 A20
CIE-9 020
MedlinePlus 000596
eMedicine med/3381
MeSH D010930
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La peste es una enfermedad infectocontagiosa que afecta tanto a animales como a humanos. Está causada por la bacteria Yersinia pestis.[1]​ Es una de las enfermedades bacterianas más agresivas, provocando frecuentemente la muerte de la persona afectada si no se instaura el tratamiento antibiótico adecuado. Generalmente se transmite por picadura de pulgas infectadas procedentes de roedores, originando bubones en ingles y axilas, cuadro clínico conocido como peste bubónica. Si la transmisión tiene lugar por vía respiratoria, se produce una forma particular de la enfermedad conocida con el nombre de peste neumónica.[1]​ A la gran epidemia de peste que afectó a Europa a partir del siglo XV se la denomina en ocasiones como peste negra.

Etiología[editar]

Imagen microscópica mostrando una aglomeración de Yersinia pestis

El género Yersinia, integrante de la familia Enterobacteriaceae, está integrado por tres especies patógenas humanas: Yersinia pestis, Yersinia pseudotuberculosis y Yersinia enterocolitica.

Yersinia pestis es un cocobacilo gramnegativo, inmóvil, no esporulado, que exhibe una marcada tinción bipolar con Giemsa. Al igual que otras bacterias entéricas consta de una pared celular compuesta por un lipopolisacárido capsular (LPS) donde residen sus propiedades antigénicas y endotóxicas. Presenta además una cubierta glicoproteica antifagocítica conocida como antígeno capsular o fracción 1. El citoplasma de Yersinia pestis alberga tres plásmidos que vehiculan los genes de virulencia relacionados con la enfermedad.[2][3]

Epidemiología[editar]

Pulga de la rata (Xenopsylla cheopis) agente transmisor de la peste

La peste es una enfermedad que afecta principalmente a los roedores, transmitiéndose al ser humano mediante la picadura de pulgas infectadas. El reservorio natural de la peste son los roedores silvestres como las ardillas, aunque las especies concretas varían dependiendo de la zona geográfica. Las grandes epidemias en humanos se han producido por pulgas de la rata (Xenopsylla cheopis) que han transmitido la infección desde una rata enferma a un humano sano por picadura. El bacilo de la peste se desarrolla en la pulga infectada, multiplicándose en su esófago y produciendo el bloqueo de su sistema digestivo, lo que ocasiona que el insecto realice repetidas tentativas por alimentarse picando a cualquier mamífero cercano y regurgitando las bacterias infectantes en la herida de la picadura que penetran de esta forma en los vasos sanguíneos y vasos linfáticos por donde la infección se disemina. Las pulgas infectadas solo viven entre 3 y 5 días, pero durante este periodo actúan como un vector sumamente eficaz de transmisión de la enfermedad. En ocasiones el mecanismo de transmisión tiene lugar directamente desde un humano infectado a uno sano a través de pequeñas gotitas de saliva expulsadas por vía respiratoria que entran en el aparato respiratorio de las personas cercanas, provocando afectación pulmonar directa, esta variedad se conoce como peste neumónica y en ella la transmisión es directa de una persona enferma a una sana, sin intervención de la pulga.[4][5]

Manifestaciones clínicas[editar]

Normalmente se pueden producir tres formas de peste: bubónica, septicémica y neumónica. Las más frecuentes son las dos primeras. La forma bubónica se caracteriza por fiebre, dolor de cabeza, escalofrío, hinchazón y dolor de los ganglios linfáticos zonales. Normalmente se ven afectados los axilares, cervicales e inguinales. Se puede producir la fistulización del ganglio, con drenaje de su contenido. Debido a la coagulación intravascular diseminada, se pueden desarrollar trombos con áreas isquémicas en determinadas zonas de la piel que adopta un color azulado o negruzco, circunstancia ésta que da nombre a la enfermedad (peste negra). Si se produce diseminación por la sangre (septicémica) se puede desarrollar sintomatología respiratoria, neumonía, esputos sanguinolentos o complicaciones neurológica que provocan convulsiones y opistótonos, siendo el pronóstico muy malo sin el tratamiento adecuado.[5]

Diagnóstico[editar]

El diagnóstico se sospecha por los síntomas, puede resultar evidente en caso de epidemia. Las pruebas de laboratorio son esenciales para confirmar la sospecha clínica. Puede aislarse yersinia pestis de una muestra clínica de tejido afectado o utilizarse la seroconversión.

  • Bacteriológico: sobre sangre, exudados o aspirados de ganglios de los casos sospechosos. El cultivo es de crecimiento lento. El material patológico contaminado es infeccioso y muy peligroso; debe manejarse, envasarse y enviarse a laboratorios autorizados con las máximas precauciones, y esterilizar a la mayor brevedad.
  • Inmunológico: mediante inmunofluorescencia directa. Serológico por hemaglutinación pasiva con antígeno capsular. En áreas enzoóticas hay que demostrar seroconversión.

Prevención y control[editar]

  • Prevención: Es básico desratizar, puesto que ratas y ratones pueden infectarse desde el reservorio salvaje, tanto directamente como a través de los carnívoros domésticos. Igualmente básico es combatir las pulgas de los carnívoros, y en áreas enzoóticas, limitar sus contactos con roedores salvajes.
  • Control: El tratamiento con antibióticos es eficaz, pero únicamente si se administran de forma precoz. La mortalidad sin tratamiento oscila entre el 66 % y 93 %. En cambio con la administración de antibióticos solo es del 16 % si se inicia el tratamiento de forma temprana. La forma bubónica responde mucho mejor que la septicémica o la neumónica.
  • Erradicación: requiere la eliminación de reservorios; ni practicable ni deseable con roedores salvajes, pero muy deseable, aunque difícilmente realizable, con ratas y ratones de ciudad.
  • Vacunación. En general no está recomendada como protección ante un brote de la enfermedad. Sí está indicada en grupos de alto riesgo como personal de laboratorio o individuos en contacto permanente con roedores potencialmente transmisores en ciertas zonas geográficas.[6]

Aquellas personas que hayan estado expuestas a pulgas infectadas por yersinia pestis o a enfermos con peste neumónica o sufrido un accidente de laboratorio mientras manipulaban material contagioso, deben recibir tratamiento preventivo con antibióticos específicos en el caso de que la exposición haya tenido lugar en los últimos 6 días.[7]

Historia[editar]

Médico alemán con vestimenta para prevenir el contagio de la peste (siglo XVII).
Regimiento Staffordshire desinfectando viviendas de Hong Kong durante la epidemia de peste de 1894

Se estima que a lo largo de la historia han muerto de peste más de 200 millones de personas, convirtiéndose así en una de las enfermedades infecciosas más letales. En términos generales se considera que han existido tres grandes pandemias de la enfermedad: la peste de Justiniano que se desarrolló entre los siglos VI y VIII; la segunda pandemia que se ha llamado la peste negra produjo sucesivos brotes en Europa entre los siglos XIV y XVIII; y la tercera pandemia de peste, que surgió en China durante el siglo XIX.

  • Peste negra. En la mitad del s. XIV se desarrolló una epidemia que se cree partió de la península de Crimea (en la ribera norte del mar Negro entonces ocupada por distintas tribus de mongoles (tártaros). En el año 1340 los tártaros, aliados de los venecianos, se enfrentan con los genoveses, que se ven obligados a refugiarse en la ciudad de Caffa (actualmente Teodosia). La enfermedad afectó a los genoveses, los cuales diseminan el mal por todos los puertos donde recalan. Según distintos cronistas, una buena parte de la tripulación de los barcos yacía ya muerta en cubierta al llegar a Constantinopla. Otras naves continuaron el viaje hasta Mesina (Sicilia), donde se les impidió entrar, aunque ello no evitó que buena parte de las ratas abandonaran el barco y diseminaran la enfermedad entre la población local. En toda Europa tuvieron lugar desde entonces hasta el siglo XVIII brotes sucesivos de peste que produjeron gran mortalidad, sobre todo en Andalucía occidental: Sevilla (uno de los puertos principales) y en las ciudades gaditanas de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda (antepuerto de Sevilla, al estar conectada con esta por el río Guadalquivir).[8]​ La peste no se contagia a través de cadáveres por lo que las historias sobre diseminación de la epidemia catapultando cadáveres a ciudades sitiadas carecen de cualquier fundamento científico.[9]
  • La tercera gran pandemia de peste se originó en la provincia China de Yunnan en 1855, afectó gravemente a Hong Kong en 1894 y se extendió a otros continentes provocando numerosos casos en la India. Se calcula que causó alrededor de 10 millones de fallecimientos entre 1898 y 1918. Alcanzó a lugares tan lejanos como Cuba y Puerto Rico donde se produjeron casos en 1914.[10][11][12][13]

A partir de la tercera década del siglo XX se produjo una disminución importante en la incidencia y gravedad de la enfermedad, debido a una mejor higiene, el aumento en la inmunidad de las ratas y los humanos, el desarrollo de los antibióticos, etc. A pesar de ello siguen existiendo focos enzoóticos en Asia, África y América. En el 2003, se registraron a nivel mundial más de 2000 casos y alrededor de 180 fallecimientos, la mayor parte en África. Otros países con casos declarados en el siglo XXI son: Estados Unidos, China, India, Vietnam y Mongolia.[14]​ En 2017 se produjo un brote en Madagascar que provocó al menos 1200 casos y más de 100 fallecimientos.[15]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b «Plague». World Health Organization. octubre de 2017. Consultado el 8 de noviembre de 2017. 
  2. Sulakvelidze, A. (abril de 2000). «Yersiniae other than Y. enterocolitica, Y. pseudotuberculosis, and Y. pestis: the ignored species.» [Yersinias diferentes a Y. enterocolitica, Y. pseudotuberculosis, y Y. pestis: las especies ignoradas]. Microbes Infect. (en inglés) (Maryland, Estados Unidos) 2 (5): 497-513. PMID 10865195. doi:10.1016/S1286-4579(00)00311-7. Consultado el 8 de junio de 2016. 
  3. Kotetishvili, Mamuka; Kreger, Arnold; Wauters, Georges; Morris Jr., Glenn; Sulakvelidze, Alexander; Stine, O. Colin (junio de 2005). «Multilocus Sequence Typing for Studying Genetic Relationships among Yersinia Species» [Tipificación multilocus de secuencia para el estudio de las relaciones genéticas entre las especies de Yersinia]. J. Clin. Microbiol. (en inglés) (Washington D.C., Estados Unidos: American society for microbiology) 43 (6): 2674-2684. doi:10.1128/JCM.43.6.2674-2684.2005. Consultado el 8 de junio de 2016. 
  4. Yersin, Alexandre (1894). «La peste bubonique à Hong-Kong». Annales de l'Institut Pasteur 8: 662-67. 
  5. a b Pedroso, Placido. «La peste, enfermedad infectocontagiosa reemergente.» Revista Cubana de Medicina General Integral, v.26 n.2 Ciudad de La Habana abr.-jun. 2010.
  6. Organización Panamericana de la Salud: Información general: peste.
  7. Organización Panamericana de la Salud: Información general: peste.
  8. José María Hermoso (8 de marzo de 2018). «La peste de 1569 en Sanlúcar: una ciudad asolada por la muerte». PasionSanlucar.org. Consultado el 12 de marzo de 2018. 
  9. La Peste Negra, 1346-1353: La historia completa (Universitaria), 2011. Autor: Ole J. Benedictow
  10. Infectious Diseases: Plague Through History, sciencemag.org
  11. Informe técnico sobre la peste negra o bubónica de Hong-Kong presentado al Excmo. Sr Gobernador General de Filipinas por José Martín y Martínez. Hong-Kong, 12 de junio de 1894.
  12. Plague. Centers for Disease Control and Prevention. Consultado el 28 de enero de 2018
  13. The History of Plague – Part 1. The Three Great Pandemics. Journal of Military and Veterans' Health. V. 20 Nº 2. Autor: John Frith. Consultado el 28 d enero de 2018
  14. «La peste.» National Geographic. Consultado el 20 de enero de 2018.
  15. «El brote más mortífero de peste del siglo XXI en Madagascar obliga a adoptar medidas de control.» 29 de octubre de 2017. ABC.