Bazo

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Bazo
Illu spleen.jpg
Bazo in situ.
Latín [TA]: splen (griego)
[TA]: lien
TA A13.2.01.001
TH H3.10.03.0.05001
Arteria Arteria esplénica
Vena Vena esplénica
Nervio Plexo esplénico
Enlaces externos
Gray pág.1282
MeSH Spleen
FMA 7196
[editar datos en Wikidata]
1. Vías biliares:
   2. Conducto biliar intrahepático
   3. Conductos hepáticos derecho e izquierdo
   4. Conducto hepático común
   5. Conducto cístico
   6. Colédoco o Conducto biliar común
   7. Ampolla de Vater o hepatopancreática
   8. Carúncula mayor o Papila de Vater
9. Vesícula biliar
10-11. Lóbulos derecho e izquierdo del hígado.
12. Bazo
13. Esófago.
14. Estómago.
15. Páncreas:
   16: Conducto de Santorini o pancreático accesorio
   17: Conducto de Wirsung o pancreático.
18. Intestino delgado:
   19. Duodeno
   20. Yeyuno
21-22: Riñones derecho e izquierda (siluetas).
El borde anterior del hígado está levantado hacia arriba (flecha en marrón). Sección longitudinal de la vesícula biliar, y frontal del duodeno y páncreas. Estómago y conductos intrahepáticos en transparencia.


El bazo es un órgano de tipo parenquimatoso presente en casi todos los vertebrados. Su función principal es la destrucción de células sanguíneas rojas viejas, producir algunas nuevas y mantener una reserva de sangre. Forma parte del sistema linfático y es el centro de actividad del sistema inmune.

El bazo humano es aplanado, oblongo y muy friable. Se sitúa en el cuadrante superior izquierdo de la cavidad abdominal, relacionado con el páncreas, el hemidiafragma y el riñón izquierdo. Aunque su tamaño varía de unas personas a otras suele tener una longitud de 13 cm, un ancho de 8.5 cm y un grosor de 3.5 cm así como un peso de 125-175 g aproximadamente.

Localización en el cuerpo humano[editar]

En el ser humano, el bazo es el mayor de los órganos linfáticos, está peritonizado, se sitúa habitualmente en el hipocondrio izquierdo de la cavidad abdominal, detrás del estómago y debajo del diafragma, unido a él por ligamento frenoesplénico. El bazo está sujeto por bandas fibrosas unidas al peritoneo (la membrana que reviste la cavidad abdominal). Se relaciona posteriormente con las 9°, 10° y la 11° costillas izquierdas. Reposa sobre la flexura cólica izquierda o ángulo esplénico del colon unido a éste por el ligamento esplenomesocólico y hace contacto con el estómago por el epiplón gastroesplénico así como con el riñón izquierdo. Está irrigado principalmente por la arteria esplénica, rama terminal del tronco celíaco. Dicha arteria se divide en 2 ramas, una superior y otra inferior, luego de ingresar al órgano a través del hilio, estableciendo así un criterio de segmentación esplénica.[1]

Función[editar]

El bazo desempeña diversas funciones:

Funciones inmunitarias[editar]

  • Inmunidad humoral y celular: hace setenta años se notificó una mayor predisposición a una infección de gravedad tras haberse realizado la extirpación del bazo, pero no sería hasta el año 1952 cuando se comenzaron a obtener pruebas concluyentes. En la actualidad, se conoce que el bazo es sumamente importante en la inmunidad tanto humoral como celular. Los antígenos son filtrados desde la sangre circulante y se transportan a los centros germinales del órgano, donde se sintetiza inmunoglobulina M. Además, el bazo es fundamental para la producción de opsoninas tuftina y propertina, que cobran importancia en la fagocitosis de las bacterias con cápsula.[2]

Funciones hemáticas[editar]

  • Hematopoyesis: durante la gestación, el bazo se caracteriza por ser un importante productor de eritrocitos (glóbulos rojos) en el feto. Sin embargo, en los adultos esta función desaparece reactivándose únicamente en los trastornos mieloproliferativos que merman la capacidad de la médula ósea para producir una cantidad suficiente.[2]
  • Maduración y destrucción de los glóbulos rojos (Hemocateresis esplénica): en el bazo se produce el moldeo de los reticulocitos hasta que se forman discos bicóncavos, así como se produce la eliminación de los glóbulos rojos viejos, anómalos o que se encuentran en mal estado. Cuando por diferentes motivos, el bazo tuvo que ser extirpado, los eritrocitos anormales que en presencia del órgano habrían sido destruidos aparecen presentes en la sangre periférica; encontrándose entre ellos, dianocitos y otros elementos con inclusiones intracelulares; esta función es retomada por el hígado y médula ósea. A pesar de que la función del bazo en el ser humano no consiste en el almacenamiento de eritrocitos, es un lugar clave para el depósito de hierro y contiene en su interior una parte considerable de las plaquetas y macrófagos disponibles para pasar al torrente sanguíneo en el momento que sea necesario.[2]

El bazo es parte del sistema inmunológico y del sistema circulatorio humano que acompaña a los capilares, vasos, venas y otros músculos que tiene este sistema.

Exploración del bazo[editar]

Solamente el polo inferior del bazo es palpable y solo en situaciones en que esté agrandado o empujado hacia abajo. En situaciones normales, por lo general, el bazo no es palpable en adultos. En la exploración del bazo, se busca identificar el tamaño y la consistencia del órgano.[3]

Posición[editar]

En humanos, el bazo se explora con el paciente acostado boca arriba, posición conocida como decúbito supino y el examinador a la derecha del individuo y se le pide que respire normalmente. Se obtienen mejores resultados durante la palpación si el paciente coloca su mano derecha debajo de su cabeza, en la región occipital.[4] Una alternativa es la llamada posición de Schuster en la que el individuo se recuesta sobre su flanco derecho, con su pierna izquierda flexionada sobre su pierna derecha extendida y su mano izquierda abrazando la parte posterior de su cuello. El examinador se sitúa a la izquierda del examinado para más comodidad en la palpación del bazo. La desviación del hombro se puede evitar colocando el brazo del examinado sobre su abdomen en lo que se denomina posición de Naegeli, manteniendo todos los demás detalles de la posición de Shuster. El cambiar de una posición a otra puede no resultar ventajosa, si se tiene experiencia o éxito con una modalidad por sobre la otra.[5]

Percusión[editar]

Comenzando desde el 4.º espacio intercostal, se percute siguiendo la línea axilar media y luego la línea axilar anterior. Esa es un área con sonoridad pulmonar consciente. Al pasar por el 9o espacio intercostal, la sonoridad pulmonar comenzará a ser sustituida por un área de submatidez que se extiende hasta el espacio intercostal número 11. Esa zona de submatidez, donde se pierde la sonoridad pulmonar, corresponde con la localización del bazo y no debe por lo general extenderse más de 5 cm, ni debe sobrepasar a la línea axilar anterior.

Esplenectomía[editar]

La esplenectomía, que es el término médico usado para referirse a la extirpación quirúrgica total o parcial del bazo cuando este se encuentra dañado por diversos motivos, puede realizarse por medio de dos técnicas quirúrgicas diferentes: por medio de la extirpación abierta o por medio de la extirpación laparoscópica.

En la primera de ellas, el cirujano procede a la realización de una incisión en el medio o en el lado izquierdo del abdomen, concretamente debajo de las costillas. Tras localizar el órgano, el cirujano lo extirpará (en el supuesto caso de que la persona intervenida se encuentre recibiendo tratamiento para el cáncer, cabe la posibilidad de que los ganglios linfáticos abdominales sean extirpados también). Una vez que el equipo médico al cargo de la operación certifica que no existe ningún tipo de sangrado en el abdomen, se sutura la incisión.

En otros animales[editar]

Vista laparoscópica del bazo de un caballo (el órgano moteado púrpura y gris).

En los peces cartilaginosos y con aletas radiadas se compone principalmente de pulpa roja y normalmente es un órgano alargado un poco, ya que en realidad se encuentra en el interior del forro de la serosa del intestino. En muchos anfibios, especialmente ranas, que toma la forma más redondeada y con frecuencia hay una mayor cantidad de pulpa blanca.[6]

En reptiles, aves y mamíferos, pulpa blanca es siempre relativamente abundante, y en los dos últimos grupos, el bazo es típicamente redondeada, aunque ajusta su forma algo a la disposición de los órganos circundantes. En la gran mayoría de los vertebrados, el bazo continúa produciendo glóbulos rojos a lo largo de la vida; en mamíferos que esta función se pierde en los adultos. Muchos mamíferos tienen estructuras bazo como pequeños conocidos como ganglios hemáticos en todo el cuerpo que se presume que tienen la misma función que el bazo. Los bazos de los mamíferos acuáticos difieren en algunos aspectos de los de totalmente mamíferos terrestres que habitan. En general, son de color azulado. En los cetáceos y los manatíes que tienden a ser bastante pequeñas, pero en pinnípedos de buceo profundo, que pueden ser muy masiva, debido a su función de almacenar células rojas de la sangre.

Los únicos vertebrados que carecen de un bazo son las lampreas y los mixinos. Incluso en estos animales, hay una capa difusa del tejido hematopoyético dentro de la pared del intestino, que tiene una estructura similar a la pulpa roja y se presume que es homóloga con el bazo de los vertebrados superiores.

En ratones, el bazo almacena la mitad de los monocitos del cuerpo de modo que detrás la lesión que pueden migrar a la tejido lesionado y se transforman en células dendríticas y macrófagos y así ayudar a la curación de heridas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Enfermedades del bazo.
  2. a b c M. Henry, Michael (2005). Cirugía Clínica. Masson. p. 294. ISBN 84-458-1233-5. 
  3. Escuela de Medicina - Pontificia Universidad Católica de Chile: Manual de Semiología. [1]
  4. Universidad Nacional de Córdoba
  5. Blanco Aspiazu, Miguel Ángel; Álvarez Rivero, Annette; Suárez Rivero, Birsy et al. "Theoretical model to assess the quality of physical examination of a patient" (En inglés). Rev Cubana Educ Med Super. [En línea]. July-Sept. 2006, vol.20, no.3 [cited 07 August 2007], p.0-0. Disponible en el World Wide Web: [2]. ISSN 0864-2141.
  6. Romer, Alfred Sherwood; Parsons, Thomas S. (1977). The Vertebrate Body (En inglés). Philadelphia: Holt-Saunders International. pp. 410-411. ISBN 0-03-910284-X. 

Bibliografía[editar]

  • Carneiro, José y Junqueria L.C. (1996). Histología Básica. Barcelona: Masson. ISBN 84-458-0370-0. 

Enlaces externos[editar]