Hegemonía cultural

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El concepto de hegemonía cultural fue desarrollado por el filósofo marxista Antonio Gramsci a fin de explicar cómo una sociedad aparentemente libre y culturalmente diversa es en realidad dominada por una de sus clases sociales: las percepciones; explicaciones; valores y creencias de ese sector llegan a ser vistos como la norma, transformándose en los estándares de validez universal o de referencia en tal sociedad, como lo que beneficia a todos cuando en realidad solo beneficia o beneficia preferencialmente a un sector dado.

Hegemonía cultural como legado gramsciano[editar]

La hegemonía, desde Antonio Gramsci, era un proceso en el cual los subordinados debían imponer otro "escenario" con la pena de venir en la misma estructura social anterior. Un ejemplo posterior de esto fue lo que se convirtió la experiencia de la Revolución rusa. Se puede pensar que una teoría de la hegemonía gramsciana puede contradecir a la teoría de clases de Marx, esto porque habría idealmente bases de contacto entre el ejercicio de la dirección política y el de la dirección intelectual (en una base social) y la importancia será avanzar, sumando cualquier tipo de alianza (interclasista si es necesario) con el fin de conquistar un modelo cultural y contraponerlo contra el hegemónico con lo que se lograría superar el desnivelamiento entre opresión y moral histórica, fractura que también se podría entender anteriormente como contradicción de clase. El evolucionismo spenceriano fue fundamental a la hora de dotar de un esquema pro-capitalista aún en los proyectos que iban contra el liberalismo, como el comunismo. Bajo ese influjo, en el cual cayeron hasta los marxistas, la teoría de la hegemonía cultural se cumplía: en el Estado social o fuera de éste, la lógica del progreso se mantiene.

Hegemonía cultural y pensamiento único[editar]

Cuando Jürgen Habermas cuestiona la idea de opinión pública, la idea que está detrás es la misma: la cultura es un poderoso inmovilizador de la capacidad reinventiva de los pueblos y sus valores son la manera en que todo orden burgués se perpetúa más allá de los lamentos de elementos más ortodoxos de distintas tendencias económicas capitalistas. Sin embargo, él mismo declara no transar en ese sentido y declina abandonar la cultura burguesa en pos de un proyecto invisible; pese a ser un pensador marxista y el último gladiador de la Escuela crítica.

En la globalización, el problema se radicaliza. El Mercado adopta un sitial -incluso discursivamente irrenunciable- y su dominio profundiza la manera en que el capitalismo se transforma en la única manera de entender el desarrollo de la raza humana. Para autores contemporáneos que trabajan el tema de hegemonía y cultura (Noam Chomsky, Ignacio Ramonet, Samir Amin), la globalización extiende el control de la minoría privilegiada contra la mayoría subordinada en un marco en el cual se anexa progresivamente el pensamiento desregulado de Mercado con un proyecto cultural hegemónico en el planeta.

Bibliografía[editar]

  • Broccoli, Angelo (1979): Antonio Gramsci y la Educación como Hegemonía, Editorial Nueva Imagen, México.
  • Habermas, Jürgen (1981): Historia y Crítica de la Opinión Pública: La Transformación de la Vida Pública, Editorial Gustavo Gili, S.A., Barcelona.
  • Martín-Barbero, Jesús (1987): De los Medios a las Mediaciones: Comunicación, cultura y hegemonía, Ediciones Gili S.A., Barcelona
  • Mouffe, Chantal, (texto, 1991) "Hegemonía e Ideología en Gramsci"

Véase también[editar]