Incendio forestal

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Cartel informativo en catalán acerca del incendio en el Parc Natural del Montgrí, les Illes Medes i el Baix Ter en el 2001. Dicho incendio arrasó 376 ha de masa forestal.

Un incendio forestal es el fuego que se extiende sin control en terreno forestal o silvestre, afectando a combustibles vegetales, flora y fauna. Un incendio forestal se distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras, ríos y cortafuegos.

Causas[editar]

Paisaje tras un incendio, en Alcalá la Real, Jaén, España.

Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.

El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30 % las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.

Por otro lado, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que destacar que en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o no.

Las causas que originan un incendio forestal se clasifican en cinco grandes grupos:[1]

  • Intencionados: según datos del Gobierno de España, representan cerca del 60 % de los casos (entendiéndose intencionalidad tanto cuando hay acción dolosa como culposa del causante). Las motivaciones son variadas, siendo con diferencia las más comunes la quema no autorizada, ilegal e incontrolada de superficies agrícolas, ya sea para la eliminación de rastrojos o matorrales (lo que se conoce como quema agrícola) o para la regeneración de pastos para el ganado.[2]​ Tras estas destacan también la piromanía, usos cinegéticos, vandalismo o venganzas personales. Por último, en algunas ocasiones la motivación tiene que ver con ahuyentar animales (lobos, jabalíes), la especulación urbanística, la animadversión contra repoblaciones forestales, bajar el precio de la madera, y otras varias. Cabe señalar que el delito de incendio está tipificado en muchas legislaciones.
  • Negligencias y causas accidentales: representan un 20 %-25 % de los casos. En este apartado, las quemas agrícolas (en este caso autorizadas, pero en las que los autores perdieron el control del fuego extendiéndose éste por la superficie forestal colindante) están también entre las causas habituales. Otras causas son las colillas y hogueras mal apagadas, motores y máquinas, quema de matorral, líneas eléctricas, quema de basuras, trabajos forestales, etc.
  • Rayo: esta causa natural representa cerca de un 4-5 % de los casos.
  • Desconocidas: en cerca de un 15 % de los incendios forestales no es posible determinar la causa.
  • Reproducciones de incendios anteriores: en contadas ocasiones (cerca del 2 %) un incendio es una reproducción de un incendio anterior que no llegó a extinguirse del todo y se extiende a una nueva zona.

Los porcentajes indicados son valores promediados –la frecuencia de la intencionalidad, por ejemplo, puede variar mucho de unas regiones a otras–.

Fases del incendio[editar]

Fase de propagación de un incendio forestal

Un incendio posee tres fases distintivas: iniciación, propagación y extinción:

  • Iniciación: es el comienzo del incendio producido por causas naturales o mayoritariamente por la acción humana.
  • Propagación: es la extensión del incendio por la vegetación cercana.
  • Extinción: es la finalización del incendio por causas naturales (lluvia o falta de vegetación) o por acción humana (labores de extinción)

La propagación del fuego dependerá de las condiciones atmosféricas, de la topografía del lugar en el que se produzca y de la vegetación presente en el mismo. Normalmente se ocasionan en climas secos o subsecos, como el mediterráneo, donde la vegetación sufre estrés hídrico y además algunas especies vegetales como los pinos contienen resinas que ayudan a que el incendio se propague mejor y sea más virulento. Asimismo generalmente también poseen mecanismos de adaptación al fuego como por ejemplo las piñas serotinas.

Tipos de incendio[editar]

Incendio forestal cerca de castillo de Aro.

El estudio de los incendios forestales distingue entre distintos tipos de fuegos, lo cual resulta útil a la hora de considerar las medidas más apropiadas de prevención y/o de extinción dado que pueden ser diferentes para uno u otro caso.

Según por donde se propaga[editar]

  • Fuego de suelo o subsuelo: El fuego se propaga por la materia orgánica en descomposición y las raíces. Casi siempre se queman despacio y en combustión incandescente (poca o ausencia de llama) al no disponer de suficiente oxígeno.
  • Fuego de superficie: El incendio se propaga por el combustible que encontramos sobre el suelo, incluye la hojarasca, hierbas, arbustos y madera caída pero no inmersa en la hojarasca en descomposición.
  • Fuego de copas:
    • Antorcheo o Coronamiento: Paso de fuego de superficie a fuego de copas, pero solo de forma puntual en algunos pies.
    • Copas pasivo: Es el fuego que avanza por las copas de los árboles acoplado y dependiente de un fuego de superficie, si se extingue este se detiene el de copas.
    • Copas activo: Es el fuego que avanza por las coronas de los árboles independientemente de la superficie. Solo se puede atacar de forma indirecta y suele necesitar un viento mayor de 30 km/h y proximidad de copas (alta densidad aparente de copas y largas copas).

Según el tamaño[editar]

Imagen tomada del satélite Aqua de la NASA muestra una perspectiva desde el espacio de los incendios forestales sobre Centroamérica.
  • Los grandes incendios forestales (GIF). Se definen así aquellos incendios que superan las 500 hectáreas forestales afectadas.[3]​ Se caracterizan por un comportamiento que queda fuera de la capacidad del sistema de extinción, ya sea por las elevadas longitudes de llama, por las altas velocidades de propagación o por la presencia de actividad de fuego de copas. Estos incendios no son muy frecuentes pero son el problema real, ya que calcinan enormes superficies en pocas horas o días. En España son GIF menos del 0,20% de los incendios forestales declarados, pero en términos de superficie quemada representan cerca del 40% en un año típico. [3]
  • Incendios normales. Aquellos con una extensión entre 1 ha y 500 ha. En España pertenecen a este tipo cerca del 35% de los incendios declarados.
  • Conatos. Los que no superan 1 hectárea de superficie quemada. En España representan casi un 65% del total. Cuanto mayor es el porcentaje de incendios que se quedan en conatos, mayor efectividad se supone en los sistemas de extinción.[4]

Según el elemento que rige el incendio:[5][editar]

Combustible, gas, topográfico, conducido por viento

Prevención[editar]

La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en crear condiciones que minimicen sus consecuencias una vez declarados. En tal sentido, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas:

  • La concienciación social, con la finalidad de educar a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas[6]​ y multas coercitivas.
  • El cuidado y planificación de las masas forestales y los bosques, mediante la realización de cortafuegos y una planificada y extensa red de pistas forestales y depósitos de agua.
  • La limpieza periódica de bosques mediante las oportunas labores selvícolas, así como las labores de desbroce.
  • Incentivar un mejor aprovechamiento económico de los montes (como por ejemplo la biomasa), ante la observación de que el monte no arde allí donde es rentable, al tener gente que lo cuide por interés propio.[7][8]
  • La introducción en franjas delimitadoras de especies con un bajo poder combustible.
  • La realización de quemas preventivas (quema prescrita) durante períodos de bajo riesgo de incendio.
  • La adopción de medidas legislativas orientadas a prevenir que existan personas o colectivos que puedan sacar beneficio de los incendios.
  • Reforzar la persecución policial y judicial de los incendiarios para evitar que puedan quedar impunes, así como la vigilancia de aquellos que tras cumplir condena vuelven a quedar en libertad.
  • Ofrecer recompensas que incentiven a cualquiera que conozca al responsable de un incendio a dar el paso de denunciarlo.[9][10]
  • Reforzar los medios de vigilancia de los montes (patrullas, puestos fijos de observación, cámaras, aviones, satélites...) en períodos de alto riesgo de incendio.[11][12]​ Recientemente se ha empezado también a usar drones (aviones no tripulados) de vigilancia, con efecto disuasorio.[13]

Extinción[editar]

Camión cisterna de bomberos en tareas de extinción.

La extinción del fuego forestal comprende una variedad de técnicas, equipamientos y formación que difieren de las utilizadas en los incendios urbanos o de construcciones. En zonas sin recursos o del tercer mundo las técnicas utilizadas pueden ser tan simples como lanzar arena, golpear el fuego con ramas o arrojar cubos de agua. En las zonas desarrolladas, la defensa contra incendios forestales ha experimentado una continua tecnificación.[14]​ Las brigadas antiincendios, convenientemente entrenadas y equipadas, trabajan en conjunción con los equipos aéreos de extinción para apagar llamas, habilitar cortafuegos y proteger recursos naturales y humanos.

La gran mayoría de los incendios son apagados antes de volverse fuera de control, pero algunos de ellos, declarados en condiciones climáticas extremas, pueden ser difíciles de extinguir sin un cambio en las condiciones atmosféricas.

Técnicas[editar]

Hidroavión arrojando su carga.

El ataque al fuego puede ser directo o indirecto. El ataque directo es el que aplica cualquier tratamiento directamente sobre el material en combustión, como es mojarlo, axfisiarlo, o aplacarlo químicamente, o separando físicamente el combustible que está ardiendo del que aún no. En esto juega un papel fundamental el uso de camiones cisterna e hidroaviones, con los que se aplica agua o agente extintor al fuego. Por su parte, el ataque indirecto es el que prepara tácticas de extinción a una cierta distancia del fuego que se aproxima. Reducción de combustible, cortafuegos de contingencia, contrafuegos y el empapado de combustibles aún no quemados son algunos ejemplos.

Riesgos[editar]

Apagar incendios forestales es una actividad que puede poner en riesgo la vida. El frente de un fuego puede cambiar de dirección inesperadamente y/o superar barreras naturales o artificiales. El intenso calor y humo pueden causar desorientación y pérdida de la apreciación de la dirección del fuego. Solo en España, más de 120 personas fallecieron en el período 1990-2010 participando en tareas de extinción de incendios forestales.[15]

Tiempos[editar]

La rapidez con la que se detecta y se acude a extinguir un incendio forestal es determinante para la minimización de los daños. Según datos del Gobierno de España, en este país se tarda de media 20 minutos en desplazar medios terrestres al lugar del fuego desde el momento en que se detecta, 64 minutos en controlarlo, y 120 minutos en extinguirlo.[4]​Huelga decir que los tiempos de control y extinción pueden variar mucho de unos incendios a otros, se trata de unos valores promediados. También existen variaciones importantes entre las distintas regiones debido a las diferencias en el tipo de terreno, acceso, vegetación, etc.

Consecuencias[editar]

Área quemada por un incendio forestal en el Bosque Encantado, Parque nacional de Garajonay, La Gomera, España.

Los incendios forestales naturales han ocurrido desde siempre como un elemento normal en el funcionamiento de los ecosistemas. El fuego ha permitido la regeneración de diversos ecosistemas y la producción de una serie de hábitats en los que distintos organismos pueden prosperar. No obstante, la enorme proliferación de los incendios a causa de la actividad humana en estas últimas décadas sobrepasa la capacidad de recuperación natural.

Entre las diversas formas de impacto que producen los incendios forestales se pueden destacar las siguientes:[16][17]

  • Erosión del suelo al desaparecer la capa vegetal. Esta desprotección del suelo frente a la elevada erosividad de las lluvias provoca grandes pérdidas de suelo y nutrientes, pero no es solo este el efecto sobre el sistema edáfico. Las altas temperaturas modifican la composición biológica y química del suelo.
  • Muerte o daños físicos a una parte de la población animal de la zona, especialmente la que tenga menos movilidad (invertebrados, crías de aves o mamíferos, etc.), por quemaduras o intoxicación respiratoria.
  • En algunas ocasiones, muerte o daños físicos a las personas que intervienen en la extinción de los incendios o que resultan atrapadas por él.
  • Ocasionalmente, perjuicios a la salud de las poblaciones humanas próximas.[18]
  • Destrucción de bienes e infraestructuras (casas, almacenes, postes de electricidad y comunicaciones, etc.)
  • Corte temporal de vías de comunicación.
  • Perjuicios económicos por la pérdida de madera y/o productos alimenticios, así como los costes de las labores de regeneración de las zonas afectadas.
  • Alteraciones, a veces de forma irreversible, del equilibrio del medio natural.
  • Contaminación de ríos que reciben las aguas de lluvia que atraviesan la zona quemada arrastrando partículas y cenizas en suspensión.
  • Impacto sobre el paisaje.

Ecología del fuego[editar]

La piroecología o ecología del fuego se ocupa de los procesos que conectan la incidencia natural del fuego en un ecosistema y los efectos ecológicos de dicho fuego. Muchos ecosistemas, en particular la pradera, la sabana, el chaparral y los bosques de coníferas, han evolucionado con el fuego como un elemento necesario para la vitalidad y la renovación del hábitat. Muchas plantas germinan muy bien tras incendios y otras rebrotan (reproducción asexual) de modo eficaz.[19]​ El pino canario es un buen ejemplo como se puede ver en UOFF. Diversos autores han relacionado los conceptos de piroecología[20]​ y biodiversidad. No es nuevo el considerar que existe un papel del fuego en nuestros ecosistemas. Hay un desarrollo teórico y aplicado muy importante y se pueden citar muchos trabajos. Mención especial se merecen autores australianos.[21][22][23][24]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. [1], Estadísticas de Incendios Forestales del Ministerio de Medio Ambiente de España. Decenio 2001-2010.
  2. Molina, D.M. 1997. Origins of Arson in Northwestern Spain; Fire Management Notes, 57(3):18-23, USDA, Washington, USA. www.fs.fed.us/fire/fmt/fmt_pdfs/fmn57-3.pdf
  3. a b «1 enero – 31 diciembre 2016 Avance Informativo». Los Incendios Forestales en España. (Ministerio de agricultura y pesca, alimentación y medio ambiente del Gobierno de España.). 
  4. a b «¿Quién detecta los incendios?». Civio. Consultado el 2017-11-21. 
  5. MIRALLES, M.. KRAUS, D., MOLINA, DM., LOUREIRO, C., DELOGU, G. & RIBET, N. VILALTA, O. 2010. Improving suppression-fire capacity In EFI Research Report nr. 23.“Fire Paradox”, Project no. FP6-018505, European Commission, p. 204-215. http://www.efi.int/files/attachments/publications/efi_rr23.pdf
  6. Vigo, Faro de. «'Faite Cortalumes', la campaña de la Xunta para concienciar frente a los incendios en Galicia». Consultado el 1 de septiembre de 2017. 
  7. Jiménez, José Carlos del Álamo (2017-09-05). «Tribuna | ¿Cómo acabar con los incendios forestales? Los montes rentables no arden». Cinco Días. Consultado el 2017-10-23. 
  8. «Así se explota y protege el monte gallego». La Voz de Galicia. 2017-10-30. Consultado el 2017-10-30. 
  9. «El Gobierno ofrece una recompensa por delatar a los pirómanos. El Correo». www.elcorreo.com. Consultado el 2017-10-23. 
  10. «Recompensarían por delatar a incendiarios». Consultado el 2017-10-23. 
  11. Vigo, Faro de. «La Brilat inició este mediodía su despliegue para vigilar los montes gallegos frente a los incendios». Consultado el 1 de septiembre de 2017. 
  12. «Patrullas vecinales contra los incendiarios en Galicia». Faro de Vigo. 25 de agosto de 2017. Consultado el 1 de septiembre de 2017. 
  13. «Vuelos no tripulados, una de las armas para combatir los incendios donde las patrullas terrestres no pueden llegar». laSexta.com. Consultado el 1 de septiembre de 2017. 
  14. MOLINA, DM; GRILLO-DELGADO, F; GARCIA-MARCO, D, 2006. Uso del fuego prescrito para la creación de rodales cortafuegos: estudio del caso “Las Mesas de Ana López”, Vega de San Mateo, Gran Canaria, España. Invest Agrar: Sist Recur For (2006) 15(3), 271-276, Madrid http://www.inia.es/gcontrec/pub/271-276-(15)-Uso_del_fuego_1166008640062.pdf
  15. Aragón, El Periódico de. «Más de 120 fallecidos en extinción de incendios en los últimos veinte años». El Periódico de Aragón (en español). Consultado el 2017-10-25. 
  16. (http://WWW.CONSUMER.ES/), EROSKI CONSUMER. «Consecuencias ecológicas de los incendios forestales | EROSKI CONSUMER». Consultado el 30 de agosto de 2016. 
  17. Greenpeace. «Incendios forestales, ¿qué perdemos?». www.greenpeace.org. 
  18. Tacconi, Luca. Center for International Forestry Research. «Fires in Indonesia: Causes, Costs, and Policy Implications.» (CIFOR Occasional Paper No. 38) [PDF]; February 2003 [cited 2009-02-06].
  19. Pausas, J. G. 2012. Incendios forestales. Ed Catarata-CSIC (http://www.uv.es/jgpausas/incendios.html)
  20. Molina, D. 2009. «Fuego prescrito.» En: Incendios Forestales: Fundamentos y Aplicaciones (Vélez, R. ed.). McGraw-Hill, pp. 407-411 ISBN 978-84-481-6891-9
  21. Noble, I. R. 1981. «The use of dynamic characteristics in vegetation classification.» CSIRO
  22. Noble & Slatyer, 1978. «The effects of disturbance on plant succession.» Proceedings of the Royal Society of Victoria 10:135:148
  23. Noble & Slatyer 1980. «The use of Vital attributes to predict successional changes in plant communities subject to recurrent disturbance.» Vegetatio, 43:5-21
  24. Noble & Slatyer 1981. Concepts and models of succession in vascular plant communities subject to current fire: Fire and the australian biota, Australia, acad.sci. Camberra ppp 311-335

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]