Delito de incendio

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El incendio provocado es un crimen que se define ordinariamente en la ley como el daño delictivo o la destrucción ilícita de alguna propiedad por medio del fuego.[1]

En casi todos los países a excepción de Gran Bretaña, un incendiario es culpable de homicidio si alguna persona muere como resultado de su acción, aun cuando el delincuente no haya tenido la intención de matar. En Alemania y en algunos estados de los Estados Unidos, también se dictan serias penas por el delito de incendio cuando se comete para disimular o destruir la prueba (o pruebas) de otro acto criminal.

Aunque la quema accidental o el descuido ordinario no se consideran como incendio premeditado, una persona puede ser declarada culpable del delito de incendio, si causa uno sin tener la debida prudencia por las consecuencias de sus actos.

Referencias[editar]

  1. «Incendios». Enciclopedia Jurídica. Consultado el 12 de enero de 2015.