Feminicidio

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Cruces en Lomas del Poleo (Ciudad Juárez, México) en el lugar donde fueron encontrados 8 cuerpos de mujeres en 1996.

Feminicidio o femicidio es un crimen de odio, que consiste en el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. El concepto define un acto de máxima gravedad, en un contexto cultural e institucional de discriminación y violencia de género, que suele ser acompañado por un conjunto de acciones de extrema violencia y contenido deshumanizante, como torturas, mutilaciones, quemaduras, ensañamiento y violencia sexual, contra las mujeres y niñas víctimas del mismo. Diana Russell, promotora inicial del concepto, lo definió como «el asesinato de mujeres por hombres motivado por el odio, desprecio, placer o sentido de posesión hacia las mujeres».[1]​ Varios países lo han incluido como delito en sus legislaciones penales, con variaciones en el tipo penal.

La término femicide registra esporádicos antecedentes de uso en el idioma inglés desde comienzos del siglo XIX,[2]​ pero comenzó a difundirse desde que Diana Russell lo utilizara en 1976 ante el Tribunal Internacional de los Crímenes contra la Mujer,[3]​ y sobre todo desde que instalara el concepto con sendas publicaciones realizadas en 1990 y 1992.[1][4][5]​ La introducción al idioma español se produjo a partir de la segunda mitad de la década de 1990, a raíz de la traducción del concepto aportado por Russell y en el marco de las revelaciones sobre impunidad en los asesinatos de mujeres de Ciudad Juárez en México, para poder expresar la gravedad de una conducta generalizada en la sociedad contemporáneo, para la que no había una palabra en especial.[6][5]

El término feminicidio es de uso mayoritario y está reconocido por el Diccionario de la lengua española, pero en algunos casos se utiliza el término femicidio, con un significado sinónimo.[5]​ Algunas personas en cambio hacen una distinción entre femicidio y feminicidio, expresando con el primero el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer, y con el segundo, el «conjunto de femicidios en una situación de absoluta o patente inactividad de los Estados para la persecución y evitación de tales crímenes».[6]

Origen del concepto[editar]

El primer uso detectado de la palabra inglesa femicide es el que realizara en 1801 el escritor John Corry, en el libro A satirical view of London at the commencement of the nineteenth century (Una visión satírica de Londres al comenzar el siglo diecinueve). Corry utiliza el término, no para referirse a un asesinato, sino para referirse a la seducción de una mujer virgen por parte de un hombre casado, con la que mantiene relaciones sexuales. El párrafo en el que utiliza el concepto dice:

This species of delinquency may be denominated femicide; for the monster who betrays a credulous virgin, and consigns her to infamy, is in reality a most relentless murderer![7]

Esta especie de delincuencia puede ser denominada feminicidio; porque el monstruo que traiciona a una crédula virgen, y la somete a la infamia, es en realidad un asesino despiadado!

En las décadas de 1970 y 1980 varias investigadoras feministas comenzaron a aplicar la perspectiva de género en la criminología, especialmente en el homicidio, detectando una gran cantidad de asesinatos de mujeres, a manos de hombres, por motivos relacionados con la dominación de género, que dieron lugar a la publicación de libros como Crimes against women: the proceedings of the International Tribunal (1982) de Diana Russell y Nicole Van de Ven, Gendercide: the implications of sex selection (1985) de Mary Anne Warren, The age of sex crime (1987) de Jane Caputi, The lust to kill (1987) de Deborah Cameron y Elizabeth Frazer y Femicide: the politics of woman killing (1992) de Diana Russell y Jill Radford.[4]​ En el marco de esas investigaciones aparecieron varios términos en inglés para designar el concepto, como femicide y gendercide, entre otros. De este modo el concepto de feminicidio se integró al bagaje teórico feminista.

La expresión femicide comenzó a ser utilizada en español en la segunda mitad de la década de 1990, traducida a veces como feminicidio y a veces como femicidio.[8]​ En 1997 la investigadora mexicana Marcela Lagarde, pionera en la aplicación del concepto en las investigaciones en español, se refirió extensamente al "feminicidio" en un artículo titulado "Identidades de género y derechos humanos; la construcción de las humanas",[9]​ donde dice:

Hoy conceptualizamos la dominación agresiva y lacerante a las mujeres y la llamamos feminicidio, definido por Radford y Russell (1994), como la política del exterminio de las mujeres. Sin embargo es importante conceptualizar al feminicidio, de manera que abarque también los procesos que conducen a ese exterminio, y definirlo como el conjunto de acciones que tienden a controlar y eliminar a las mujeres a través del temor y del daño, y obligarlas a sobrevivir en el temor y la inseguridad, amenazadas y en condiciones humanas mínimas al negarles la satisfacción de sus reivindicaciones vitales. La opresión de las mujeres tiene una profunda marca feminicida.[9]

Otras de las pioneras, la investigadora costarricense Montserrat Sagot, publicó en el año 2000 el libro Femicidio en Costa Rica, con la colaboración de la investigadora hispano-costarricense Ana Carcedo.[10][8][11]​ Ese mismo año la mexicana Julia Monárrez publicó el artículo «La cultura del feminicidio en Ciudad Juárez, 1993-1999».[12]​ En 2001 el Centro de Encuentros Cultura y Mujer realizó en Argentina la campaña "Ni una muerte más" introduciendo el concepto de femicidio en ese país.[13]​ En 2002 la dominicana María Jesús Pola Zapico dio a publicidad el estudio Feminicidio en República Dominicana,[14]​ mientras que la argentina Susana Cisneros dio a conocer un estudio sobre "El femicidio en la ciudad de La Plata, 1997-2001".[15]​ En 2004 la panameña Eyra Harbar publicó un artículo titulado «Notas acerca del femicidio», en la Red Nacional Contra la Violencia,[8]​ y la argentina Moira Soto publicó el artículo «Brujas, el gran femicidio», en el suplemento Las 12 de Página/12.[16]

En 2005 el concepto comienza a generalizarse en español. Ese año, la guatemalteca Ana Leticia Aguilar publicó Femicidio... la pena capital por ser mujer;[8]​ la nicaragüense Alma Chiara D'Ángelo publicó el libro Femicidio, forma extrema de violencia doméstica;[17][8]​ Lagarde publicó Feminicidio: justicia y derecho; la bancada parlamentaria de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) publicó Femicidio en Guatemala: Crímenes contra la humanidad,[18]​ y en Argentina Silvia Chejter editó el libro Femicidios e impunidad con trabajos de varias investigadoras.[19]

También en 2005 Marcela Lagarde conoció a Diana Russell y se ofreció a traducir al español su libro Femicide: the politics of woman killing, escrito con Jill Radford, acordando entre ambas traducir la palabra femicide como feminicidio.[20][21]​ Pese a ello, Lagarde sostuvo en el prólogo a la traducción del libro, que además del concepto de feminicidio instalado por Russell, debía adoptarse también el concepto de femicidio, con el fin de reservar la noción de feminicidio para los casos en que hubiera impunidad para los perpetradores.[20]​ Russell por su parte expresó su desacuerdo, tanto con la nueva definición del concepto feminicidio realizado por Lagarde, como por la duplicación feminicidio/femicidio, generadora de confusiones y enfrentamientos.[20]

Finalmente, las palabras feminicidio y femicidio terminaron predominando frente al término genericidio.[22][23]​ La palabra feminicidio fue incluida en el Diccionario de la lengua española en la edición de octubre de 2014, definida como «asesinato de una mujer por razón de su sexo»,[24]​ definición que ha sido criticada por insuficiente.[25]

Características[editar]

El feminicidio o femicidio define un acto de violencia extrema contra las mujeres, en una cultura patriarcal. Forma parte del concepto más amplio de violencia de género en una sociedad patriarcal. Los científicos sociales y las normas nacionales e internacionales tienen considerables diferencias tanto en la definición sociológica, como en la definición jurídica del término, diferencias que se extienden a los conceptos vinculados de género y violencia de género. El problema de definición del concepto se agrava por la dualidad feminicidio/femicidio, que en algunos casos se consideran sinónimos y en otros casos definen diferentes actos y situaciones sociales.

El concepto se instaló a partir de la década de 1990 para focalizar y estudiar una de las expresiones más extremas de la violencia de género, como es el asesinato de mujeres, revelando que se trata un mal global con mecanismos generalizados de impunidad, que alcanza proporciones epidémicas.[26][27]

El feminicidio no se circunscribe exclusivamente al acto homicida, sino que se extiende a un contexto más complejo que incluye la trama social, política, cultural, institucional y económica que lo propicia, lo encubre y despliega los mecanismos para que quede impune (Monárrez, 2009). Apunta a hacer visibles las relaciones de poder de una sociedad masculinizada, que mediante estructura, propaganda, ritos, tradiciones y acciones cotidianas, reproducen el sometimiento de las mujeres y establecen los mecanismos para ejercer la violencia de género necesaria para garantizar su preservación. Para Pierre Bourdieu (2000) actos como matar, violar y torturar, o el deseo de dominar, explotar y oprimir, se vinculan directamente al temor de los hombres de ser excluidos del mundo de los hombres. En el mismo sentido Rita Segato —que incluye en el feminicidio al asesinato de aquellas personas con cuerpos feminizados— ha puesto de manifiesto la relación del femicidio con la masculinidad en la sociedad patriarcal moderna, explicando que se trata de un título precario que debe ser permanentemente revalidado mediante actos de dominación, para demostrar que cada hombre adhiere y reproduce los valores de supremacía del género masculino y la heteronormatividad, bajo pena de exclusión del estatus viril, enviando a la vez mensajes de violencia ilimitada de tipo mafioso a toda la comunidad, que conforman una "pedagogía de la crueldad".[28]

Para Lagarde (2006), «En el marco de la supremacía patriarcal de género de los hombres [...] como un mecanismo de control, sujeción, opresión, castigo y agresión dañina que a su vez genera poder para los hombres y sus instituciones formales e informales. La persistencia patriarcal no puede sostenerse sin la violencia que hoy denominamos de género».

Las mujeres entre los 15 y los 44 años tienen una mayor probabilidad de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de cáncer, malaria, accidentes de tráfico o guerra combinados.[29]

De acuerdo al Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecen demográficamente.[29]

Esta brecha es el resultado de diversos mecanismos:

Esto implica que cada año entre 1,5 y 3 millones de mujeres de toda edad son víctimas de la violencia de género. La falta de cuidados médicos implica el fallecimiento de 600 000 mujeres al año durante el parto.[29]

Diferencias entre homicidio y feminicidio[editar]

Isabel Claudia Martínez Álvarez sistematizó las diferencias entre el homicidio y el feminicidio.[30]

Homicidio:
  • Existe un bien jurídico tutelado, la vida.
  • Es instantáneo, es decir, son excepcionales las acciones fuera de tiempo a la comisión del delito.
  • El sujeto pasivo no requiere una calidad específica del sujeto activo o pasivo.
  • En los casos específicos como homicidio calificado se tiene que hacer un análisis de las calificativas, por lo general, alevosía, premeditación y ventaja, las cuales contienen elementos subjetivos que quedan a la interpretación del operador jurídico que las interpretará.
  • En el caso del homicidio se parte de la premisa de que éste puede ser doloso o culposo, es decir, se parte de la voluntad del sujeto activo para acreditar la conducta.
Feminicidio:
  • Existen diversos bienes jurídicos tutelados: la vida, la dignidad, la integridad, entre otros.
  • El delito se configura una vez que se priva de la vida a una mujer y se actualiza una de las hipótesis que se puede generar antes o después de la privación de la vida de una mujer.
  • El sujeto pasivo tiene como calidad específica el hecho de ser mujer.

Para la acreditación de la hipótesis que acredita el delito no se requiere de medios comisivos, pues las razones de género no son medios comisivos.

  • Se requiere la realización de una o varias conductas, la última conducta puede ser la privación de la vida o viceversa.
  • Es un delito que en sí mismo es doloso, esto es por las conductas realizadas y por los bienes jurídicos tutelados diversos.

Tipos de feminicidio[editar]

Entre los tipos de feminicidio, se distingue el feminicidio íntimo, que es cometido por una persona con la cual la víctima tenía o había tenido una relación sentimental (esposo, exesposos, novios, amantes, etc.), del feminicidio no intimo, que es cometido por una persona o un grupo de personas que no ha tenido ninguna relación sentimental con la víctima, ni se encuentran unido a la misma por un vínculo de parentesco.

Contagio mediático[editar]

Entre los especialistas y los periodistas se debate si la difusión mediática de los feminicidios produce un efecto contagio como está probado que sucede con los suicidios. En 2009 los investigadores españoles Vives, Torrubiano y Álvarez demostraron por primera vez que existía una relación entre el tipo de difusión mediática y la violencia de género, concluyendo que "la cobertura periodística en TV de los femicidios íntimos –perpetrados por la pareja– puede incrementar en un 42 por ciento la probabilidad de muertes por esta causa", mientras que "las noticias sobre medidas para abordar la violencia de género parecen mostrar un efecto positivo que reduce en un 10 por ciento la probabilidad de muerte por esa causa".[31]

El tema también fue investigado por la investigadora española Isabel Marzabal Manresa en 2015, quien concluyó que "se amplía significativamente la probabilidad de que se produzca un nuevo asesinato de pareja en los diez días siguientes a aparecer en los medios de comunicación la información de otro u otros anteriores".[32]​ La publicación de feminicidios, concluye Marzábal, permite a los potenciales victimarios aprender y asimilar la conducta de “matar a su pareja o expareja”, de modo tal que en "una situación de tensión, puede que se lleve a cabo el fatal desenlace", o debilitando "inhibiciones que, en otras circunstancias, habrían podido impedir la comisión del asesinato (por ejemplo, el miedo a las consecuencias)".[32]​ Marzábal Manresa concluyó también que el 91,5 % de las noticias periodísticas no informa sobre las consecuencias judiciales del hecho; que la víctima suele ser más identificada que su agresor, incluyendo en muchos casos datos como el domicilio y el lugar de trabajo; que las noticias suelen incluir datos morbosos que introducen confusión en la comprensión del fenómeno; que los medios suelen incluir detalles atenuantes; que el recurso de los medios a profesionales del Derecho reduce considerablemente las imprecisiones y aumenta la comprensión del hecho.[32]​ Marzábal llama también la atención sobre el "efecto narcotizante" y el "efecto imitación" de los medios de comunicación en materia de violencia de género.[32]

En 2012, la organización Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación No Sexista elaboró un decálogo para el tratamiento de la violencia hacia las mujeres, que entre otras recomendaciones incluye: hablar de femicidio en lugar de crimen pasional —ninguna pasión justifica la violencia—, evitar la información morbosa con detalles innecesarios de cómo se produjo el homicidio, dar teléfonos donde pedir ayuda e informarse de la problemática y contextualizar el tema dando a conocer que no se trata de crímenes excepcionales, sino que son la consecuencia de una matriz cultural, donde la discriminación hacia las mujeres es el caldo de cultivo que favorece la violencia machista.[33]

Feminicidios por países[editar]

Argentina[editar]

Teresa Peramato Martín, en su artículo[34]​ para El Derecho, escribe:

Marcela Lagarde definió el acto de asesinar a una mujer, sólo por el hecho de su pertenencia al sexo femenino, como "feminicidio", pero intentando dar a este concepto un significado político para denunciar la inactividad, con claro incumplimiento de las convenciones internacionales, de los Estados, en una lucha eficaz, contundente, seria e inflexible contra estos brutales crímenes y sus autores, y , así, eligió la voz feminicidio para denominar al conjunto de hechos que contienen los crímenes y las desapariciones de mujeres cuando concurra, el silencio, la omisión, la negligencia, la inactividad de las autoridades encargadas de prevenir y erradicar estos crímenes.[34]

Hay feminicidio cuando el Estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en el hogar, ni en el lugar de trabajo, en la vía pública o en lugares de ocio.[34]

En la misma línea, pero ampliando aún más el concepto al incluir bajo tal terminología no sólo la muerte dolosa sino otros actos de violencia previa, Julia Monárrez dice que «El feminicidio comprende toda una progresión de actos violentos que van desde el maltrato emocional, psicológico, los golpes, los insultos, la tortura, la violación, la prostitución, el acoso sexual, el abuso infantil, el infanticidio de niñas, las mutilaciones genitales, la violencia doméstica y toda política que derive en la muerte de las mujeres, tolerada por el Estado».[34]

Teniendo en cuenta lo anterior, es evidente que estamos ante términos complementarios siendo el Feminicidio, el homicidio o asesinato de la mujer por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino y Feminicidio, el conjunto de feminicidios, en una situación de absoluta o patente inactividad de los Estados para la persecución y evitación de tales crímenes.[34]

A este último concepto se están refiriendo las diferentes Organizaciones internacionales cuando al definir la violencia de género se refieren a la violencia tolerada o perpetrada por el Estado y sus agentes.[34]

Teresa Peramato Martín

Canadá[editar]

También hay sospechas de que hay feminicidio entre las mujeres indígenas canadienses. Quinientas mujeres aborígenes han sido declaradas como desaparecidas o han sido asesinadas desde 1980, un número desproporcionado si se tiene en cuenta lo reducido de la población indígena canadiense. Estudios sociológicos explican que estas mujeres son vistas como blanco fácil para la violencia porque su raza las sitúa en lo más bajo de la jerarquía social[cita requerida] y económica. Muchas de las mujeres desaparecidas han sido descartadas como prostitutas, que supone un factor de riesgo, y su desaparición no ha sido investigada. Uno de los hechos que ha llevado la atención internacional sobre las mujeres de Canadá fue el asesinato de Helen Betty Osborne en 1971.

Honduras[editar]

Honduras presenta la tasa de homicidios más alta del planeta debido a que el 90 % de los casos no son investigados, debido a esto es uno de los países con los niveles más altos de feminicidios, entre 2002 y 2013 fueron asesinadas 3923 mujeres.[35]

México[editar]

El feminicidio es usado para describir los repetidos asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez (Chihuahua, México)l debido a que se considera que la justicia local no estaba investigando los crímenes. La mayoría de las mujeres son violadas y algunas mutiladas, torturadas o incluso descuartizadas.

El 29 de junio de 2011, en el Distrito Federal, fue aprobada la iniciativa para incluir reformas en contra del feminicidio, adicionándose el artículo 148 Bis del Código Penal dentro del Título Primero referentes a los "Delitos contra la vida, la integridad corporal, la dignidad y el acceso a una vida libre de violencia" Capítulo VI. Feminicidio, el cual establece que; "Comete el delito de feminicidio quien, por razones de género, prive de la vida a una mujer... existen razones de género cuando se presente cualquiera de los siguientes supuestos: I. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo; II. A la víctima se le hayan infligido lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones, previas o posteriores a la privación de la vida; III. Existan datos que establezcan que se han cometido amenazas, acoso, violencia o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima; IV. El cuerpo de la víctima sea expuesto, depositado o arrojado en un lugar público; o V. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a su fallecimiento. A quien cometa feminicidio se le impondrán de veinte a cincuenta años de prisión. Agravantes: Si entre el activo y la víctima existió una relación sentimental, afectiva o de confianza; de parentesco, laboral, docente o cualquiera que implique subordinación o superioridad, y se acredita cualquiera de los supuestos establecidos en las fracciones anteriores, se impondrán de treinta a sesenta años de prisión."

Para el Observatorio Ciudadano Nacional sobre Feminicidio de México,[36]​ el feminicidio se refiere al asesinato de mujeres por parte de hombres que las matan por el hecho de ser mujeres. Los Feminicidios son asesinatos motivados por la misoginia, porque implican el desprecio y el odio hacia las mujeres; y por el sexismo, porque los varones que las asesinan sienten que son superiores a las mujeres y que tienen derecho de terminar con sus vidas; o por la suposición de propiedad sobre las mujeres (OCNF 2009:11).

Perú[editar]

En Perú, los estudios sobre el concepto feminicidio fueron iniciados por las organizaciones feministas. En este artículo, Liz Melendez, directora del Centro de la mujer peruana, Flora Tristán, hace un repaso de los trabajos promovidos desde la sociedad civl, que condujeron a la tipificación del feminicidio como delito autónomo (y su reciente modificación con ampliación de penas para el victimario), su prevención y tratamiento punitivo.

Actualmente en el país se cuenta con estadísticas oficiales, que evidencian la magnitud del problema. Según el Ministerio Público, entre el 2009 y 2010, se registraron 283 Feminicidios; y entre enero y julio del 2011, se perpetraron 48. Cerca del 70 % de estos crímenes corresponden a feminicidio íntimo. Así mismo, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), informa de forma periódica los casos que se presentan y los resultados pueden observarse en el siguiente cuadro: [cita requerida]

Legislación y jurisprudencia por países[editar]

Argentina[editar]

3 de junio de 2015: multitudinaria protesta contra el feminicidio en Buenos Aires.

En 2009 se sancionó la ley 26.485 Para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que se Desarrollen sus Relaciones Interpersonales. La ley fue reglamentada por Decreto 1011/2010.

El 14 de noviembre de 2012 el Congreso sancionó la ley 26.791 creando el delito de feminicidio como causal autónoma del homicidio agravado, tipificándolo como el homicidio realizado contra "una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediante violencia de género".

Bolivia[editar]

Evo Morales, presidente de Bolivia promulgó el 9 de marzo de 2013 la ley 348 que castiga el delito de feminicidio de hasta 30 años de prisión sin derecho a indulto. La norma pretende acabar con la violencia machista y otorgar a la mujer una protección integral. La ley se denomina Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una vida libre de violencia.[37]

Chile[editar]

Acto en favor de la ley de feminicidio en Chile.

Ecuador[editar]

En 2014, la Asamblea Nacional del Ecuador dio el visto bueno al nuevo código penal denominado Código Orgánico Integral Penal, donde incluye este neologismo de la violencia hacia la mujer. "Artículo 141.- Feminicidio. La persona que como resultado de relaciones de poder manifestadas en cualquier tipo de violencia de muerte a una mujer por el hecho de serlo o por su condición de género, será sancionada con pena privativa de libertad de veintidós a veintiséis años."

México[editar]

El 16 de noviembre de 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos pronunció una sentencia considerada ejemplar sobre el asesinato en 2001 de varias jóvenes mexicanas de Ciudad Juárez.[38]​ Aquel año fueron descubiertos en un lugar conocido como «campo algodonero» los cadáveres de Claudia González, de 20 años, Esmeralda Herrera, de 15 años, y Laura Berenice Ramos, de 17 años, junto a los restos de otras cinco mujeres que no pudieron ser identificadas. Los cuerpos mostraban signos de que las mujeres habían sido violadas con extrema crueldad. Frente a la indiferencia y al desinterés de las autoridades mexicanas por investigar esas muertes, la abogada de las familias llevó el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ocho años más tarde, la Corte condenó por primera vez en la Historia a un país, México, por considerarle responsable de feminicidio. Lo declaró «culpable de violentar el derecho a la vida, la integridad y la libertad personal, entre otros delitos» así como culpable de «no investigar adecuadamente» las muertes.[39]

En esta sentencia, el alto tribunal define el feminicidio como «homicidio de mujer por razones de género». La condena no se limita a los cinco casos denunciados sino que incluye una serie de deberes impuestos al Estado mexicano para investigar e impedir los feminicidios en su territorio.[38]

La Corte, utilizó la expresión «homicidio de mujer por razones de género» y no el término «feminicidio» y consideró que no es necesario ni posible pronunciarse de manera definitiva sobre cuáles homicidios de mujeres en Ciudad Juárez desde 1993, constituyen homicidios de mujeres por razones de género, más allá de los homicidios de las tres víctimas del presente caso. Por esta razón, se pronunció ante los casos de Ciudad Juárez como homicidios de mujeres, aunque entienda que algunos o muchos de éstos puedan haber sido cometidos por razones de género y que la mayoría han ocurrido dentro de un contexto de violencia contra la mujer.[40]​ Incluso la Comisión no calificó los hechos ocurridos en Ciudad Juárez como lo que actualmente se reconoce como feminicidio, solo los representantes de las víctimas, expresaron que los homicidios y desapariciones de niñas y mujeres en Ciudad Juárez, son la máxima expresión de la violencia misógina, por lo que alegaron que esa violencia se ha conceptualizado como “feminicidio”.[41]

Perú[editar]

En Perú la violencia contra la mujer va en aumento. En 2014 ocupó el segundo lugar en feminicidios en América Latina según un informe de la Cepal.[42]​ En el 2012, según el Ministerio de la Mujer, se registraron 174 casos de feminicidio o tentativa de feminicidio, el 2015 la cifra aumentó a 293 casos y en el 2016 la cifra a mitad del año en ascendía a 172. A esta fecha se calcula que todos los días hay cerca de 16 violaciones y una mujer es golpeada o asesinada por su pareja.[43]

Con frecuencia las agresiones y asesinatos se producen con impunidad. Así lo denunció la Ministra de la Mujer Marcela Huaita Alegre que se reunió con el Presidente del Poder Judicial tras las leves condenas que recibieron los agresores de las jóvenes Cindy Arlette Contreras y Lady Guillén, ambas víctimas de violencia y que se convirtieron en dos casos especialmente mediáticos.[44]​ La impunidad fue el centro de la campaña #NiUnaMenos contra la violencia hacia la mujer y en la marcha celebrada en agosto de 2016 para detener la violencia contra la mujer.[45]

El Congreso del Perú impuso cadena perpetua para los sujetos que violaron y asesinaron a niñas. También sanciona el ataque contra las mujeres por el solo hecho de su género, con 28 años sin indulto, y el juez tiene el total derecho de ascenderlo a una pena mayor y hasta cadena perpetua, esto también en caso de que el agresor sea liberado y vuelva a incidir en contra de la mujer.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Caputi, Jane; Russell, Diana (septiembre-octubre de 1990). «Femicide: speaking the unspeakable». Ms. 1 (2): 34-37. ISSN 0047-8318. 
  2. Cladem (2007). «Investigación feminicidio. Monitoreo sobre femicidio/feminicidio en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá». Cladem, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. p. 173. 
  3. Radford, Jill; Russell, Diana, eds. (1992). «prefacio». Femicide: the politics of woman killing. Nueva York y Ontario: Twayne Publishers y Maxwell Macmillan Canada. pp. xiv. ISBN 0-8057-9028-4. 
  4. a b Radford, Jill; Russell, Diana, eds. (1992). Femicide: the politics of woman killing. Nueva York y Ontario: Twayne Publishers y Maxwell Macmillan Canada. ISBN 0-8057-9028-4. 
  5. a b c Comité de Expertas del Mecanismo de Seguimiento de la Convención de Belém do Pará (MESECVI) (15 de agosto de 2008). «Declaración sobre el femicidio». Organización de Estados Americanos. 
  6. a b Cladem (2007). «Investigación feminicidio. Monitoreo sobre femicidio/feminicidio en El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Panamá». Cladem, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España. pp. 178-179. 
  7. Corry, John (1801). A satirical view of London at the commencement of the nineteenth century, by an observer. Londres. p. 60. 
  8. a b c d e Situación y análisis del femicidio en la Región Centroamericana. Consejo Centroamericano de Procuradores en Derechos Humanos. agosto de 2006. 
  9. a b Lagarde, Marcela (7 y 8 de agosto de 1997). «Identidades de género y derechos humanos; la construcción de las humanas». VII Curso de Verano. Educación, Democracia y Nueva Ciudadanía. Universidad Autónoma de Aguascalientes. 
  10. Carcedo, Ana; Sagot, Montserrat (2000). Femicidio en Costa Rica 1990-1999. San José: Organización Panamericana de la Salud. 
  11. Anfossi, Katerina; Obando, Ana Elena (noviembre de 1999). «Feminismo en Costa Rica. Entrevista a Montserrat Sagot». Radio Feminista. Costa Rica. 
  12. Monárrez Fragoso, Julia Estela (enero-junio, 2000). «La cultura del feminicidio en Ciudad Juarez, 1993-1999». Frontera Norte 12 (23): 87-117. 
  13. «Descripción Campañas». Cecym. Argentina. «2001. NI UNA MUERTE MÁS. Esta campaña del año 2001... fue una de las primeras campañas que introdujo el concepto de femicidio, incluyéndolo como la forma más extrema de la violencia contra las mujeres.» 
  14. Pola Zapico, María Jesús (2006). Feminicidio. Monitoreo sobre feminicidio/femicidio en República Dominicana. Santo Domingo: Cladem. 
  15. Cisneros, Susana Mariel (2002). «El femicidio en la ciudad de La Plata, 1997-2001». Adenda de las Mujeres. 
  16. Soto, Moira (29 de febrero de 2004). «Brujas, el gran femicidio». Página/12. 
  17. Chiara D'Ángelo, Alma (2005). Femicidio, forma extrema de violencia doméstica. Managua. 
  18. Muralles Bautista, Myra (noviembre de 2005). «Femicidio en Guatemala: Crímenes contra la humanidad. Investigación preliminar». CIDH. Guatemala: Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. 
  19. Chejter, Silvia; Barcaglione, Gabriela; Cisneros, Susana; Fontenla, Marta; Kohan, Jimena; Labrecque, Marie France; Pérez, Diego (2005). Femicidios e impunidad. Buenos Aires: Centro de Encuentros Cultura y Mujer. 
  20. a b c Russell, Diana (diciembre de 2011). «The origin and importance of the term femicide». Página oficial de Diana Russell. 
  21. Radford, Jill; Russell, Diana, eds. (2006) [1992]. Femicide: the politics of woman killing (Marcela Lagarde, trad.) [Feminicidio: la política del homicidio de mujeres]. México DF: CEIIICH-UNAM, CEDSIFRMPJV, Cámara de Diputados de México. 
  22. Qué es un gendercidio (Genericidio: las implicaciones de la selección por sexos)
  23. Qué es el feminicidio
  24. Santoro, Sonia (7 de abril de 2014). «En el diccionario de la RAE aparecerà el término 'feminicidio' impulsado por una antropóloga. La Real Academia aceptó ponerle nombre». Página/12. 
  25. Zas Marcos, Mónica (13 de abril de 2014). «La RAE no ha legitimado el feminicidio». 
  26. «Femicidio: un mal global». BBC. 23 de noviembre de 2007. 
  27. Medina, Ari (5 de noviembre de 2015). «The growing epidemic of femicide and impunity». Global Citizen. 
  28. Segato, Rita Laura (2014). Las nuevas formas de la guerra y el cuerpo de las mujeres. Puebla: Tinta Limón. pp. 96-98. 
  29. a b c «No place for your daughters». The Economist. 24 de noviembre de 2005. 
  30. Martínez Álvarez, Isabel Claudia (julio de 2014). Consultoría para el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF).
  31. Vives Cases, Carmen; Torrubiano-Domínguez, Jordi; Álvarez-Dardet, Carlos (2009). «The effect of television news items on intimate partner violence murders». European Journal of Public Health 19 (6): 592-596. 
  32. a b c d Marzabal Manresa, Isabel (2015). «Los feminicidios de parejaefecto imitación y análisis criminológico de los 30 casos sentenciados por la Audiencia Provincial de Barcelona (2006-2011)». 
  33. Carbajal, Mariana (15 de junio de 2012). «Ni una mujer más quemada». Página/12. 
  34. a b c d e f «El feminicidio y el feminicidio». Elderecho.com. 5 de enero de 2012. 
  35. «Cerca de 4.000 mujeres fueron asesinadas en Honduras entre 2002 y 2013». El Mundo. 29 de abril de 2014. 
  36. Observatorio Ciudadano Nacional sobre Feminicidio de México.
  37. «Bolivia pena el 'feminicidio' con 30 años de cárcel.», 9 de marzo de 2013, Público.
  38. a b Caso González y otras (“Campo Algodonero”) Vs. México, sentencia de 16 de noviembre de 2009, Serie C Nº 205, de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
  39. Lorite, Ana: «Una pandemia de violencia machista desgarra Latinoamérica.» 18 de febrero de 2011. El País.
  40. cfr, Corte Interamericana de Derechos Humanos, “Caso González y otras, Campo Algodonero” VS. México Sentencia de 16 de noviembre de 2009 (excepción preliminar, fondo, reparaciones y costas)"., punto 1.6. Sobre el alegado feminicidio, Numeral, 143 a 145, pp. 41 y 42.
  41. cfr. Corte Interamericana de Derechos Humanos,“Caso González y otras, Campo Algodonero” VS. México Sentencia de 16 de noviembre de 2009 (excepción preliminar, fondo, reparaciones y costas)", punto 1.6. Sobre el alegado feminicidio, Numeral 137 y 138 pp. 41.
  42. «El Perú ocupa el segundo lugar en feminicidios en América Latina». Peru21. 8 de noviembre de 2014. Consultado el 19 de abril de 2017. 
  43. «Feminicidio en el Perú: se han registrado 172 casos en este año». América Noticias. Consultado el 19 de abril de 2017. 
  44. «Huaita: "El feminicidio no solo ocurre cuando hay una relación de pareja"». América Noticias. Consultado el 19 de abril de 2017. 
  45. «#NiUnaMenos: América Noticias y Canal N se suman a campaña contra la violencia de género». América Noticias. Consultado el 19 de abril de 2017. 

Bibliografía[editar]

En español[editar]

  • Bidaseca, Karina, 2015, Escritos en los cuerpos racializados. Lenguas, memoria y genealogías (pos)coloniales del feminicidio. Col.lecció Estudis de Violència de Gènere. Edicions Universitat de les Illes Balears.
  • Bourdieu, Pierre, 2000, La dominación masculina. Madrid. Anagrama
  • Devalle, Susana B.C., 2000, Violencia: estigma de nuestro siglo, en Devalle Susana B.C. (comp.), Poder y cultura de la violencia, El Colegio de México, México, pp. 15-31.
  • Fisas, Vicenç, 1998, “Introducción”, El sexo de la violencia: Género y cultura de la violencia, Icaria, Barcelona, pp.7-18.
  • Foucault, Michel, 1998, Vigilar y castigar, trad. de Aurelio Garzón del Camino, Siglo XXI editores, México.
  • Fuentes, Noé, Brugues, Alejandro y Cortez, Willy, 1998, “Inseguridad en la Frontera Norte”, Ciudades, núm. 40, Red Nacional de Investigación Urbana, octubre-diciembre, pp. 18-24.
  • Grupos de estudios de género de la UACJ/Comité Independiente de Chihuahua de los Derechos Humanos / Grupo Ocho de marzo de Ciudad Juárez, Mujeres asesinadas 1983-1998, Ciudad Juárez, Chihuahua.
  • Izquierdo, María Jesús, 1998, “Los órdenes de la violencia: especie, sexo y género”, en Vicenç Fisas (ed.), El sexo de la violencia: género y cultura de la violencia, Icaria, Barcelona, pp.61-91.
  • Lagarde, Marcela, 1997, Identidades de género y derechos humanos. La construcción de las humanas, VII curso de verano. “Educación, democracia y nueva ciudadanía”, Universidad Autónoma de Aguascalientes, 7 y 8 de agosto.
  • Lagarde, Marcela, 1999, Una mirada feminista en el umbral del milenio, Instituto de Estudios de la Mujer/Facultad de Filosofía y Letras/Universidad Nacional, Costa Rica.
  • Lagarde, Marcela. 2006, Prefacio. En: Rusell, D. y Radford, J. Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres. México: Ceiich/Unam. Citada en Izabel Solyszko Gomes, Feminicidio y feminicidio: Avances para nombrar la expresión letal de la violencia de género contra las mujeres, Centro de Atención a Mujeres víctimas de violencia: “Centro de Referencia de las Mujeres de la Maré-Carminha Rosa”
  • Lovera López, Sara. 2006 Psicología y género en la procuración de justicia. Fiscalía Especial Para la Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia contra las Mujeres en el País (FEVIM)& UNAM, México, D.F.
  • Manieri, Rosaria, 1978, Mujer y capital, trad. de Benito Gómez , Tribuna Feminista, Madrid.
  • Marx, K., y Engels, F., 1980, Obras escogidas I y III, Editorial Progreso, Moscú.
  • Monárrez, Julia E., 2000, “La cultura del feminicidio en Ciudad Juárez, 1993-1999”, en Frontera Norte, núm. 23, vol. 12, enero-junio, pp. 87-117.
  • Monárrez Fragoso, Julia Estela 2009, Trama de una injusticia-feminicidio sexual sistémico en Ciudad Juárez, México. Revista Región y sociedad vol. 12 no. 47. 2010 PP. 328 . Colegio de Sonora y Miguel Ángel Porrúa ISSN-3925.
  • Organización de los Estados Americanos (1994), “Convención Interamericana Para Prevenir, Sancionar Y Erradicar La Violencia Contra La Mujer ". Belém do Pará. OEA.
  • Procuraduría General de Justicia del Estado/Subprocuraduría Zona Norte, Homicidios cometidos en perjuicio de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua en el periodo de 1993-1998, Averiguaciones previas.
  • Poulantzas, Nicos, 1977, Las clases sociales, en Raúl Benítez Zenteno et. al., Las clases sociales en América Latina, Siglo XXI, México, pp. 96-126.
  • Russell, Diana y Harmes, Roberta A. (2006) Feminicidio: una perspectiva global. UNAM[1]

En inglés[editar]

  • AJIC, Aboriginal Justice Implementation Commission. “The Death of Helen Betty Osborne.”
  • Andersen, Margaret L., 1983, Thinking About Women, Macmillan Publishing Co., Nueva York.
  • Bellhouse, Mary L., 1999, Crimes and Pardons: Bourgeois Justice, Gendered Virtue, and the Criminalized Other in Eighteenth-century France, Signs, vol. 24, núm. 4, verano, pp. 959-1010.
  • Britton, Dana M., 2000, Feminism in Criminology: Engendering the Outlaw, Annals of the American Academy of Political and Social Science, vol. 571, Thousand Oaks, CA, septiembre, pp. 57-76.
  • Bunster-Bunalto, Ximena, 1993, Surviving Beyond Fear: Women and Torture in Latin America, en Feminist Frameworks, McGraw-Hill, pp. 252-261.
  • Burgess, Ann, W. et. al., 1995, Sexual Homicide: Patterns and Motives, Free Press, Nueva York.
  • Antonio Mendoza, Killers on the Loose: Unsolved Cases of Serial Murder, (Virgin Books 2002), ISBN 0-7535-0681-5 — Study of unsolved serial killing around the world, including Ciudad Juárez.
  • Cameron, Deborah y Elizabeth Frazer, 1987, The Lust To Kill, Nueva York University Press, Nueva York.
  • "Canada: Stolen Sisters: A Human Rights Response to Discrimination and Violence against Indigenous Women in Canada." Amnesty International of Canada, 4 Oct. 2004, 30 Oct. 2005 *Caputi, Jane, 1987, The Age of Sex Crime, Bowling Green State University Popular Press, Ohio.
  • Caputi, Jane, 1989, The Sexual Politics of Murder, Gender & Society, vol. 3, núm. 4, diciembre, pp. 437-456.
  • Caputi, Jane, 1990, The New Founding Fathers: The Lore and Lure of the Serial Killer in Contemporary Culture, Journal of American Culture, vol. 13, núm. 3, pp. 1-12.
  • Culhane, Dara. Their Spirits Live within Us: Aboriginal Women in Downtown Eastside Vancouver Emerging into Visibility. American Indian Quarterly 27 (2003): 593-606.
  • Daly, Mary, 1990, Gyn/Ecology The Methaetics of Radical Feminism, Beacon Press, Boston.
  • Dobash, Rebeca E., y Dobash, Russell P., 1998, Violent Men and Violent Contexts, en Dobash y Dobash (comps.), Rethinking Violence Against Women, Sage Publications, Thousand Oaks, CA, pp. 141-168.
  • Domingo, Chris, 1992, What the White Man Won’t Tell Us: Report from the Berkeley Clearinghouse on Femicide, en Femicide: The Politics of Woman Killing, Twayne Publishers, Nueva York, pp. 195-202.
  • Dworkin, Andrea, 1997, Life and Death, Free Press, Nueva York.
  • «No place for your daughters». The Economist. 24 de noviembre de 2005. 
  • Gibson, Lisa. “Innocence and purity vs. deviance and immorality: the spaces of prostitution in Nepal and Canada” Institute of Development Studies, University of Sussex, Brighton. MA Thesis. September 2003
  • Gunder Frank, Andre, 1999, A testimonial contribution to the 25th Anniversary Issue of Social Justice, Social Justice, verano, vol. 26, núm. 2, pp.1-15.
  • Jenkins, Phillip, 1994, Using Murder: The Social Construction of Serial Homicide, Aldine de Gruyter, Nueva York.
  • Kelly, Liz y Jill Radford, 1998, Sexual Violence Against Women and Girls: An Approach to an International Overview, en Dobash y Dobash (comps.), Rethinking Violence Against Women, Sage Publications, Thousand Oaks, CA, pp. 53-76.
  • Leyton, Elliot. Hunting Humans: The Rise of the Modern Multiple Murderer. 1995, McClelland & Stewart, Canadá.
  • McWilliams, Monica, 1998, Violence Against Women in Societies Under Stress, en Dobash y Dobash (comps.), Rethinking Violence Against Women, Sage Publications, Thousand Oaks, CA, pp. 111-140.
  • Pally, Marcia, 1997, Pornography Does Not Cause Sexual Violence, en Mary E. Williams y Tamara L.
  • Roleff (eds.), Sexual Violence: Opposing Viewpoints, Greenhaven Press, San Diego, pp. 24-28.
  • Whitechapel, Simon. Crossing to Kill: The True Story of the Serial-Killer Playground. Virgin Books 2002, ISBN 0-7535-0686-6 — Updated edition of the first detailed study of the Juárez murders.

Enlaces externos[editar]

En español

Wikinoticias

En inglés
En francés
En alemán