Hipólito Yrigoyen

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Hipólito Yrigoyen
Hipólito Yrigoyen

12 de octubre de 1928-6 de septiembre de 1930
Vicepresidente   Enrique Martínez
Predecesor Marcelo T. de Alvear
Sucesor José Félix Uriburu (de facto)

12 de octubre de 1916-12 de octubre de 1922
Vicepresidente   Pelagio Luna (1916-1919)
Ninguno (1919-1922)
Predecesor Victorino de la Plaza
Sucesor Marcelo T. de Alvear

1880-1882
Presidente Julio Argentino Roca (1880-1886)
Vicepresidente   Francisco Bernabé Madero (1880-1886)

1878-1880
Presidente Nicolás Avellaneda (1874-1880)
Vicepresidente   Mariano Acosta (1874-1880)

Datos personales
Nacimiento 12 de julio de 1852
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Fallecimiento 3 de julio de 1933 (80 años)
Buenos Aires, Bandera de Argentina Argentina
Partido Partido Autonomista
Unión Cívica Radical
Profesión Abogado, Profesor
Firma Firma de Hipólito Yrigoyen

Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen Alem (Buenos Aires, 12 de julio de 1852 – Buenos Aires, 3 de julio de 1933) fue un político argentino, presidente de la Nación Argentina en dos mandatos (1916-1922 y 1928-1930) y figura relevante de la Unión Cívica Radical. Fue el primer presidente de la historia argentina en ser elegido por sufragio universal masculino y secreto.

"La presidencia de Alvear puede mensurarse en cifras de exportación o índices de crecimiento, pero el gobierno de Yrigoyen debe medirse por la dimensión de sus sueños".

Félix Luna.[1]

Infancia y juventud[editar]

Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen Alem (conocido como Hipólito Yrigoyen), nació el 12 de julio de 1852 justo cuando había terminado la Batalla de Caseros.[2] [3] Pero fue bautizado cuatro años después el 19 de octubre de 1856 en la Iglesia de Nuestra Señora de la Piedad. El padre de Hipólito se casó con la hija de su patrón, Leandro Antonio Alén, un mazorquero rosista, futuro padre de Leandro N. Alem y abuelo de Hipólito Yrigoyen, que sería fusilado y colgado en la Plaza de Mayo.[3] Durante su infancia Yrigoyen vivió en una casa del barrio de Balvanera, tuvo cuatro hermanos Roque, Martín y Marcelina. Luego a los nueve años de edad en 1861 ingresó al Colegio San José de Buenos Aires manejado por los Padres Bayoneses, pero siguió sus estudios en el Colegio de América del Sud, en donde fue profesor fue su tío Leandro Alén. En un principio tuvo una inclinación por los estudios sacerdotales, pero los dejaría al poco tiempo para inclinarse hacia la abogacía.[4] Pero al poco tiempo, a los quince años de edad sus estudios se vieron interrumpidos para ayudar a su padre, quién había adquirido una flota de carros para trabajar en el puerto. Trabajo por un corto tiempo en una tienda y también tuvo un empleo en el tranvía. A los quince años de edad, en 1867 comenzó a trabajar en el estudio jurídico que compartían Leandro Alem y Aristóbulo del Valle.[5]

Según las investigaciones de Roberto Etchepareborda, su apellido original —a diferencia del de Bernardo de Irigoyen— era Hirigoyen, que significa "Ciudad de lo alto". En el país vasco-francés la "h" se aspira como en inglés, mientras que en el país vasco-español no se pronuncia, por lo tanto el apellido Hirigoyen probablemente tiene su origen en Francia, mientras que sus variantes Yrigoyen e Irigoyen lo tienen en España.[6] En 1965, tras la investigación de Etchepareborda, la Academia Nacional de la Historia, se pronunció por nombrar a Yrigoyen, con la "y" inicial.

El dirigente radical utilizaba "Yrigoyen" e "Irigoyen" indistintamente. El uso de "Yrigoyen" fue una utilización política de la cuarta década del siglo XX: Gabriel del Mazo, dirigente de FORJA, recomendaba usar el "Yrigoyen" en contraposición del "Irigoyen" que utilizaban los sectores que respondían a Marcelo T. de Alvear.

Carrera política[editar]

Cuando Yrigoyen terminó el bachillerato en 1869, él y su tío Leandro N. Alem comenzaron su vida política como miembros del Partido Autonomista, conducido por Adolfo Alsina, un partido de base popular enfrentado al Partido Nacional de Bartolomé Mitre.[2] Se destacó la participación del Club electoral, en donde reclamó por un sufragio libre, división de la propiedad rural y reforma del poder judicial, entre otras medidas.[5]

Para 1870 comenzó a ser parte de la administración pública, comenzado a trabajar como escribiente de la Contaduría General en la Oficina de Balances e Información. Pero el nuevo trabajo no le agrado demasiado. Dos años pues cuando Alem fue elegido diputado provincial, Hipólito Yrigoyen, con veinte años, fue nombrado comisario de Balvanera,[4] haciéndose cargo de la seccional 14, paralelamente siguió con sus estudios de abogacía, en marzo de 1874 termino el cuarto año.[7] En 1877 Alem, Aristóbulo del Valle e Yrigoyen en disidencia con el acercamiento de Alsina al mitrismo, forman el Partido Republicano, llevando como candidato al propio del Valle, y sosteniendo una actitud de intransigente oposición a los acuerdos entre dirigentes. El enfrentamiento interno terminó con la expulsión de Yrigoyen de sus funciones policiales en 1877.[4] [3] En 1874 participó de la revolución encabezada por Bartolomé Mitre. En 1878 fue electo diputado provincial por el Partido Republicano con 25 años de edad e integro la Comisión de Presupuesto,[4] pero su mandato se terminó en 1880 producto de la Federilización de Buenos Aires.[8] En el citado año es nombrado administraodr genral de Sellos y Patentes, pero como trabajos anteriores no duraría mucho. Al federalizarse Buenos Aires y frente a la llegada de Julio A. Roca a la presidencia, Alem abandonó la política cuando renunció a su banca de diputado en protesta de la federalización de Buenos Aires, en tanto que Yrigoyen aceptó la federalización y resultó elegido diputado nacional, y allí apareció la primera discrepancia entre ambos.[4] [9] En 1878 terminó de rendir las materias,[4] pero nunca hizo la tesis. Tres años después se sancionó una ley que permitía escribirse de abogado sin realizar la tesis, por medio de un trámite, Yrigoyen obtuvo su título.[5]

Comenzó a trabajar como profesor de historia argentina, instrucción cívica y filosofía en 1880, en la Escuela Normal de Maestros, no si antes haber sido designado presidente del Consejo Escolar de Balvanera por el expresidente Domingo Faustino Sarmiento. Dicto esas materias durante cerca de veinticuatro años, hasta que fue expulsado por orden del presidente Manuel Quintana, producto de la revolución de 1905, dirigida por Yrigoyen. Donó su sueldo de 150 pesos para el Hospital de Niños y el Asilo de Niños Desvalidos, pese a que su situación económica no era favorable para él.[4] [5] Para 1882 Yrigoyen había finalizado las materias teóricas de la carrera de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires y le faltaban los prácticos.[3] En esa época descubrió el pensamiento filosófico de Karl Krause, a través de los krausistas españoles: Julián Sanz del Río, Francisco Giner de los Ríos, que influirá considerablemente en su pensamiento.[10]

En esa década Hipólito Yrigoyen habría de enriquecerse, dedicándose a la invernada, es decir la compra de vacunos ya criados, para su engorde y venta al frigorífico. Para ello rentó una estancia y compró tres más. En total, casi 25 leguas de tierra.[5] Entre otros campos, fue propietario de la estancia El Trigo, cerca de Las Flores, Provincia de Buenos Aires, una de las mejores zonas de pastoreo del país; la Seña en Anchorena, provincia de San Luis y El Quemado cerca de General Alvear, Provincia de Buenos Aires, además de arrendar los campos de Santa María y Santa Isabel en el partido de 9 de Julio, en Buenos Aires.[4] Yrigoyen realizó una gran fortuna de varios millones de pesos, que fueron utilizados casi completamente en la actividad política, a tal punto que, al momento de morir, su sucesión dejó un déficit.[9]

En 1889, Yrigoyen se mudó a su propia casa, frente a lo que hoy es la Plaza Congreso en la Ciudad de Buenos Aires, en la calle que lleva su nombre, a la altura del 1600. Por esa época entabló una profunda amistad con dos amigos de su hermano trágicamente fallecido, y que tendrían mucho que ver con los cambios institucionales que llevarán a Hipólito Yrigoyen a la presidencia de la Nación: Carlos Pellegrini y Roque Sáenz Peña.

La lucha armada[editar]

Hipólito Yrigoyen, jefe revolucionario en 1893. Dibujo de Demócrito (Eduardo Sojo) publicado en la Revista Don Quijote.
Hipólito Yrigoyen en 1893.

Participó de la Revolución del Parque de 1890 y en la de 1893. En la primera era candidato a jefe de policía, en caso de triunfar la revolución mientras que en la segunda organizó, condujo y financió un ejército radical de 8000 hombres.[11] Fue uno de los fundadores, siguiendo a su tío y a Aristóbulo del Valle, tanto de la Unión Cívica como de la Unión Cívica Radical que serán dirigidas por Leandro Alem. A pesar del afecto que sentía por su tío, desconfiaba de sus condiciones para el liderazgo, lo que lo llevó a enfrentarse políticamente y a organizar la Unión Cívica Radical de la provincia de Buenos Aires como un partido político autónomo.

Este levantamiento civil produjo el renunciamiento del presidente Miguel Ángel Juárez Celman, reemplazado por el vicepresidente Carlos Pellegrini. Fue en vísperas de esta revolución cuando Yrigoyen conoció a Marcelo T. de Alvear, más precisamente cuando se estaba buscando un jefe de policía para la ciudad de Buenos Aires. Aristóbulo del Valle propuso a un pariente de Alem, quién había sido comisario, Yrigoyen entró en contacto con Alvear y otras personalidades del civismo como Le Breton, Apellániz y Senillosa. Alvear e Yrigoyen se siguieron viendo en el Café de París y en reuniones de comités. Yrigoyen siempre conservaría un especial aprecio por Alvear, inclusive en los últimos años de vida del caudillo, cuando años atrás ambos dirigentes radicales estaban enfrentados.[12] [11] Como hecho anecdótico entre ambos dirigentes, se puede mencionar que en 1897 Lisandro de la Torre retó a un duelo de esgrima a Yrigoyen. Alvear tuvo unos pocos días para enseñarle algunos aspectos básicos de esgrima a Yrigoyen, puesto que este desconocía esa disciplina mientras que de la Torre era un experto. El duelo se produjo el día 6 de septiembre e Yrigoyen le produjo varios cortes en la cara a de la Torre, saliendo victorioso.[13]

Tras el suicidio de su tío Leandro Alem y la muerte de Aristóbulo del Valle, en 1896, Yrigoyen se manifestó en profundo desacuerdo con la orientación acuerdista con el mitrismo que imponía el presidente del Comité Nacional, Bernardo de Irigoyen, como táctica para enfrentar a Roca, cuando éste se encaminaba a su segunda presidencia en 1898.[14] Cuando la Convención Nacional de la UCR sancionó la llamada política de las paralelas para concurrir a elecciones junto con los mitristas, Yrigoyen disolvió el Comité de la UCR de la provincia de Buenos Aires, desbaratando la estrategia de los bernardistas. Desde entonces, el radicalismo entraría en un estado de desorganización hasta la reorganización partidaria de 1904. Los pactos con los conservadores llevarían al quiebre de la Unión Cívica en la Unión Cívica Nacional fundada por Bartolomé Mitre y por el otro lado la Unión Cívica Radical fundada por Yrigoyen y Alem.

El inicio del cambio político largamente postergado se produjo con la llegada a la presidencia de Roque Sáenz Peña, un opositor interno del Partido Autonomista Nacional. Éste centró toda su gestión gubernamental en sancionar una ley para garantizar elecciones secretas, universales y obligatorias para todos los ciudadanos.[15] Tras superar la resistencia de los conservadores más contrarios al ejercicio de la democracia plena, su proyecto se convirtió en la llamada Ley Sáenz Peña.[16]

El problema de sufragio se atendió con tres leyes, la n.° 4161 del 29 de diciembre de 1902, que posibilito al Partido Socialista su primera representación, la 4578 del 24 de julio de 1905 destinada a calmar la revolución de ese año, y la famosa Ley Sáenz Peña (n.° 8871), promulgada el 10 de febrero de 1912. Si bien esto era predecible, es destacable la actitud de Roque Sáenz Peña que atendió las demandas populares consciente de que ello hería gravemente a la hegemonía conservadora.[17] Sin embargo cabe remarcar que la nueva ley sólo alcanzaba a las elecciones para cargos nacionales, es decir, para presidente y vicepresidente, diputados nacionales y senadores nacionales por la Capital Federal. Mientras que las demás elecciones se celebraban según las leyes provinciales. No obstante, en 1812 se produjo la intervención federal a la Provincia de Santa Fe, y el interventor organizó las elecciones para gobernador y legisladores de acuerdo con la Ley Sáenz Peña. La UCR decidió participar, y logró la victoria, llevando a la gobernación a Manuel Menchaca, primer gobernador elegido por la ley de elecciones secretas.[18]

Elecciones presidenciales de 1916[editar]

Las elecciones de 1916 fueron las primeras en la historia argentina en adoptar la Ley Saénz Peña, que garantizaba el voto secreto y obligatorio. La fórmula Hipólito Yrigoyen-Pelagio Luna se impuso cómodamente superando a las fórmulas del Partido Conservador (Ángel Rojas-Juan Eugenio Serú) ganado con 339 332 sobre 153 406 del Partido Conservador.[19] Además ganó en el colegio electoral con 152 votos. Después de prestar juramento ante la Asamblea Legislativa, el nuevo presidente es, literalmente, llevado por un alud de personas hasta la Casa Rosada, sin ningún tipo de guardia personal.[3]

La falta de un programa de gobierno y el hecho de nombrar ministros pertenecientes a sectores económicos medios fueron algunos de los argumentos en contra por parte de los conservadores.

Recién con las elecciones legislativas de 1918 el radicalismo obtuvo la mayoría en la cámara baja.[20]

Primera presidencia (1916-1922)[editar]

Yrigoyen el día de su asunción.
Primera urna electoral empleada en las elecciones de 1916, expuesta en el Museo del Bicentenario.

Yrigoyen fue el primer presidente en mantener una línea nacionalista, pensaba que el país tenía que manejar su propia moneda, su crédito, y por sobre todo debía tener el control de sus transportes como redes de energía y explotación petrolera. Para ello proyecto un Banco Central estatal, para así nacionalizar el comercio exterior, manejado por las exportadoras de cereales, fundó YPF y dicto controles a las concesiones de empresas extranjeras que manejaban los ferrocarriles.[21] El historiador del radicalismo Gabriel del Mazo, dice que el gobierno de Yrigoyen se caracterizó por su "Plan de Tierra y Petróleo".[22]

El impulso inicial de la conquista de los derechos democráticos se vio frenado, ya que la UCR no controlaba el Senado ni la gobernación de muchas de las provincias. Yrigoyen recurrió en varios casos a la intervención federal, ahondando el enfrentamiento con los sectores conservadores. Durante su primera presidencia se produjeron veinte intervenciones a provincias, solo cinco lo fueron por ley, y diez intervenciones fueron a provincias gobernadas por radicales.[3] El gobierno argumentaba que aquellas provincias con gobiernos cuyas elecciones se habían celebrado antes de la nueva ley electoral, no se trataban de gobernaciones legitimas.[23]

Economía[editar]

Yrigoyen debió enfrentar en la Argentina los problemas derivados de la Primera Guerra Mundial. Su política fue mantener la neutralidad, que implicaba en términos económicos continuar con el abastecimiento de los aliados, clientes tradicionales.[24] Las naciones en guerra demandaban alimentos baratos, como algunos artículos industriales tales como frazadas y carne enlatada, cuyas exportaciones se triplicaron durante el periodo 1914 a 1920. Se estancaron, en cambio las exportaciones de maíz y carne refrigerada (de mejor calidad que la enlatada). A su vez se frenaron las importaciones de manufacturas industriales que antes se producían en Europa, ya que los países participantes de la contienda centraron sus recursos en la industria bélica. Este hecho produjo que empezaran a surgir industrias para producir aquellos productos que antes eran importados. Entre 1914 y 1921 creció el comercio con Estados Unidos, ya que Inglaterra y los demás países Europeos no tenían que ofrecer a la Argentina.[21]

Una de las pocas leyes que nacieron del Poder Ejecutivo que se pudieron sancionar con éxito fue una norma de 1918 que establecía un impuesto del 5% a las exportaciones, esa recaudación sería utilizada para la compra de semillas y otras materiales de labranza, como también en la construcción de puentes y caminos.[25]

Así fue como en el rubro metalúrgico surgieron las empresas Tamet y La Cantábrica, la primera nació como un pequeño taller y siguió creciendo hasta convertirse en la mayor empresa metalúrgica de América del Sur en la década de 1920. En estos momentos el parque automotor era de 48.000 unidades, un promedio de 187 habitantes por automóvil.[26] También se destacaban la fábrica de sanitarios (existente hoy en día) Ferrum, tres fábricas de bolsas de arpillera y la Compañía General de Fósforos. La empresa CATE (de capitales alemanes), dominó el mercado de generación de energía eléctrica de la ciudad de Buenos Aires en pocos años.

El gobierno logró que se sancionasen una serie de leyes de arrendamientos rurales para proteger a los colonos y chacareros frente a los grandes propietarios de tierra. En el mismo sentido reorganizó el Banco Hipotecario Nacional para apoyar con crédito subsidiado a los pequeños propietarios rurales.[27] En 1918, por primera vez, el Estado intervino como vendedor único de la cosecha de cereales en el exterior, siendo la Argentina quien fijaba los precios de venta.[24]

Producto de los problemas derivados de la guerra para trasladar mercancías, el gobierno creó la Marina Mercante Nacional.[24] Se impulsó también una política de expansión y fortalecimiento de los ferrocarriles estatales, y se enfrentó con las poderosas empresas ferroviarias extranjeras al vetar la ley de formación de una empresa de ferrocarriles mixta, sancionada por la oposición. Realizó el llamado Tren de las Nubes (Huaytiquina), del Ferrocarril General Belgrano, conectando Salta con el océano Pacífico en Antofagasta (Chile), a través de la cordillera de los Andes, una gigantesca obra de ingeniería.[28]

Ferrocarriles[editar]

Durante el periodo de la hegemonía conservadora las concesiones a los ferrocarriles británicos fueron en muchos casos abusivas, ya que muchos directivos de estas empresas eran importantes políticos y legisladores. Se llegó a pactar secretamente concesiones en Londres por 40 años.[29]

En materia ferroviaria se dictaron rigurosos controles a los ferrocarriles en manos de los británicos, sobre todo en lo que respecta a tarifas y fijación de cuentas capitales ya que estas empresas mantenían una falsa contabilidad, declarando bajas ganancias y altos costos. Además se dio impulso a la obra de Ferrocarriles del Estado, buscando la salida al Pacifico para facilitar el transporte de las producciones del noroeste y sur oeste -centro- del país para llegar a Perú, Chile y Bolivia. La concesión fue anulada en 10 000 km de vías en construcción.[29] Con la huelga de ferroviarios de 1917 los patronales le aconsejaron a Yrigoyen reemplazar a obreros por maquinistas de la marina, pero el Presidente se negó.[21]

Los empresarios ferroviarios decidieron armar una maniobra parlamentaria para no perder parte de sus intereses, la iniciativa fue la creación de una empresa de ferrocarriles mixta.[29]

Educación[editar]

El 23 de junio de 1918 en la Universidad de Córdoba, el legislador Alfredo Palacios encabezo una movilización en donde junto a diez mil estudiantes convocados por la Federación Universitaria de Córdoba, reclamaron cambios en los programas de estudio, renuncia de docentes, modernización del sistema universitario y un gobierno tripartito compuesto por profesores, estudiantes y egresados, este movimiento fue conocido como reforma universitaria, al poco tiempo la Universidad de La Plata se adhirió al movimiento. Yrigoyen veía con simpatía este movimiento, por lo cual creo nuevas casas de estudio para que las clases medias tuvieran mayor acceso a la universidad.[24]

En la ciudad de Buenos Aires se fundaron treinta y siete escuelas secundarias, y doce institutos de artes y oficios. Además se construyeron 3126 escuelas primarias a lo largo de todo el territorio argentino. Durante los seis años de gobierno el alumnado escolar aumentó en más de cuatrocientos mil. Se redujo el analfabetismo del 20% al 4%. Fue introducido el bachillerato nocturno, de gran concurrencia para la clase obrera. En este periodo se implementó el guardapolvo, para igualar socialmente al alumnado.[3]

Política petrolera[editar]

Hipólito Yrigoyen fundó YPF en 1922.

Cuando en 1918 terminó la Primera Guerra Mundial, se inició un período expansivo para la naciente industria petrolera argentina. La paz permitió normalizar las relaciones comerciales y financieras internacionales; así se pudo lograr mayor disponibilidad de materiales, equipos, fletes y capitales. En esa época apareció el motor de combustión interna, que ocasionó una segunda revolución industrial y aumentó la demanda de combustibles. La expansión de los automóviles como medio de transporte auguraba una demanda sostenida de productos derivados del petróleo, principalmente combustibles, aceites y grasas. En el periodo citado las empresas estadounidenses y europeas también empezaron a expandirse en busca de reservas; estas acciones estaban avaladas por el gobierno, preocupado por contar con el tan requerido mineral estratégico.[30]

El general Enrique Mosconi fue nombrado por el siguiente gobierno radical, Marcelo T. de Alvear.

El gobierno de Hipólito Yrigoyen anunció el Plan de Tierra y Petróleo, por el cual se trató que el Estado se reservara un papel de intervención decisivo. Durante su gobierno, se creó en 1922 la empresa más grande destinada a explotar y comercializar el petróleo: YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales), el recién electo presidente Marcelo T. de Alvear le ofreció la conducción de esta nueva empresa al general e ingeniero Enrique Mosconi, quien ocupó la dirección de YPF entre 1922 y 1930, e impulsó la idea de: "La propiedad del subsuelo es un derecho inalienable del país".[31] Mosconi se propuso romper con los trusts cuando ejerciendo la Dirección del Servicio de Aeronáutica del Ejército en 1922, la West India Oil (subempresa de la Standard Oil de Nueva Jersey) le pidió pagar por adelantado la nafta para aviones.[32] Algunas ciudades como Comodoro Rivadavia, en Chubut, Plaza Huincul, en Neuquén, Las Heras, Cañadón Seco y Caleta Olivia, en Santa Cruz se asentaron debido a la proximidad de los yacimientos.[33]

Para 1914, las estaciones surtidoras de combustibles se repartían mayoritariamente entre las compañías Energina y Wico, inglesa y estadounidense respectivamente, precisamente en el citado año se instaló el primer surtidor en plaza Lorea. La instalación de estas empresas extranjeras fue habilitada mediante una ordenanza de diciembre de 1915, la cual prohibía que dos surtidores se coloquen a menos de cuatrocientos metros.[31] Sin embargo, hacia 1917 existía un monopolio de la empresa estadounidense West India Oil Company (WICO), el 95 % de querosén y el 80 % de la nafta era vendido por la empresa, además tenía el monopolio del abastecimiento de los surtidores en la ciudad de Buenos Aires.[34]

Pese a las destacables obras petroleras, Yrigoyen no logró la nacionalización de los hidrocarburos, sin embargo dejó las bases para evitar convenios contra la independencia económica local.[29]

Política obrera[editar]

Durante la primera gestión radical los afiliados a gremios aumentaron de forma exponencial. Mientras que para 1916 había solo 70, cuatro años después el número subió a 750, y los afiliados de 40 000 al comienzo del gobierno de Yrigoyen, a 700 000 para 1920. Desde 1915 la FORA del Noveno Congreso y la FORA del Quinto Congreso dominaban las organizaciones obreras.[21] Entre 1914 y 1918 fue mayor el número de emigrantes que el de inmigrantes, pues muchos retornaron a sus tierras de origen para combatir en la Primer Guerra Mundial. Para 1919 muchos de esas personas que se fueron a Europa, retornaron al país. La enorme afluencia de colonias agrícolas, la proliferación de las granjas, la intensificación de los cultivos por el sistema de medieros, la localización urbana del comercio y las industrias incipientes, obligó a atender diversos problemas rurales y urbanos intervinculados: reforma agraria y asuntos laborales.[17]

Se crearon las cajas de jubilación para obreros y empleados de servicios públicos como gas, energía eléctrica, telégrafo y teléfono como también para ferroviarios, por medio de la ley 11.110 se reglamentó el régimen jubila torio para empleados y obreros de empresas privadas de servicios públicos. En 1921 gracias a la ley 11.156 se modifico el Código Civil, en relación al arrendamiento de la propiedad, mejor conocida como "Ley de Alquileres", así por primera vez se atiende la función social de la propiedad privada en general.[17] [3] [20] Con la ley 10.505 sancionada en 1918 se reglamentó el trabajo a domicilio, mientras que con la ley 10.903 se creó el Patronato de Menores y el régimen de protección al menor. En 1917 se sancionó la ley n.° 10.284 de Régimen de amparo a la familia, más conocida como homestead, la misma establece la inembargabilidad de los bienes y herramientas de trabajo indispensables para asegurar la subsistencia de la familia.[17]

Si bien intentó sin éxito impulsar una serie de reformas agrarias -como fue el caso del Banco Agrícola- si se llegaron a concretar algunas políticas destacables. Las tierras públicas habían sido el mayor deseo de la clase oligárquica argentina, los dueños de ferrocarriles se habían beneficiado con la adquisición de tierras al rededor de sus vías férreas gracias a una ley de 1862, luego las revendieron a mayores precios a componías de tierras que no eran más que empresas paralelas. Yrigoyen se oponía a que se sigan vendiendo tierras fiscales, en cambio se quiso resguardar para el Estado esta fuente de riqueza. Así el gobierno obligó a los dueños que ocuparon ilegalmente las tierras que las devolvieran, pagando cánones por el tiempo en que las ocuparon. El Banco Agrícola fue creado para salvaguardar los intereses de los agricultores, pero la iniciativa no prospero, en cambio, los intereses de los agricultores quedaron a cargo del Banco Hipotecario Nacional, que logró un inusitado desarrollo. Los diputados Francisco Beiró y Carlos J. Rodríguez mandaron un proyecto conocido como Ley de Tierras Ociosas, que hacía perder el derecho sobre aquellas tierras que no se habían usado en quince años, para evitar así que las clases altas tuvieran en su poder grandes campos por muchos tiempo. Pero la reglamentación tampoco prospero.[29]

Semana trágica[editar]

Las consecuencias económicas producto de la primera Gran Guerra produjeron centenares de huelgas y enfrentamientos violentos durante el gobierno de Yrigoyen. Una serie de paros largos afectaron a la economía nacional, sobre todo en áreas como ferroviaria, portuaria y metalúrgica. En 1919 en los talleres metalúrgicos Vasena se produjo uno de los enfrentamientos más sangrientos de la historia, la conocida semana trágica, cuando en diciembre comenzó una huelga por reclamos salariales y horarios de trabajo.[3]

A comienzos de enero de 1919 comenzaron una serie de paros sin procedentes en el área metalúrgica, muchos de sus adherentes era inmigrantes que volvían de Europa tras la Primera Guerra Mundial. Se huelga se volvió general, y desembocaron en sangrientos choques entre obreros y policías, y para empeorar la situación, el entierro de cadáveres de ambos bandos dieron lugar a luchas más sangrientas. La policía pidió ayuda el gobierno de Yrigoyen para controlar la situación, y el presidente designo al general Luis Dellepiane (gobernador militar de la ciudad de Buenos Aires), según los sumarios instruidos, se descubrió una conjuración dirigida integramente por extranjeros calificados de "extremistas", que aparentaban apoderarse del gobierno. La Ley de Residencia fue aplicada en nombre de la "defensa social".[17]

A fin de atenuar la huelga, empresarios contrataron a gente de la Liga Patriótica que en conjunto con las fuerzas policiales persiguieron a obreros, ocasionaron en muchos casos la muerte de trabajadores. Se produjeron saqueos a armerías, destrozos de iglesias y toma de talleres. El general Dellepiane comando a las tropas para repeler la rebelión que duro una semana.[23]

Patagonia rebelde[editar]

Otro hecho de violencia extrema es conocido como Patagonia rebelde, cuando en una rebelión en provincia de Santa Cruz, Patagonia argentina, entre 1920 y 1921, una huelga contra la explotación de los obreros por parte de sus patrones, fue reprimida por el ejército al mando del teniente Héctor Benigno Varela.[23]

Gabinete[editar]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Primer Gobierno de
Hipólito Yrigoyen
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Ramón Gómez
Francisco Beiró
12 de octubre de 191610 de abril de 1922
11 de abril de 1922 - 12 de octubre de 1922
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Carlos A. Becú
Honorio Pueyrredón
12 de octubre de 191630 de enero de 1917
30 de enero de 191712 de octubre de 1922
Ministerio de Hacienda Domingo Salaberry 12 de octubre de 191612 de octubre de 1922
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
José Santos Salinas 12 de octubre de 191612 de octubre de 1922
Ministerio de Agricultura Honorio Pueyrredón
Alfredo Demarchi
Eudoro Vargas Gómez
Carlos J. Rodríguez
12 de octubre de 1916 – septiembre de 1917
septiembre de 1917 – marzo de 1922
marzo de 19229 de agosto de 1922
9 de agosto de 192212 de octubre de 1922
Ministerio de Obras Públicas Pablo Torello 12 de octubre de 191612 de octubre de 1922
Ministerio de Guerra Elpidio González
Julio Moreno
12 de octubre de 19161917
191712 de octubre de 1922
Ministerio de Marina Federico Álvarez de Toledo
Tomás Zurueta
12 de octubre de 1916 – febrero de 1921
febrero de 192112 de octubre de 1922

Segunda presidencia (1928-1930)[editar]

Yrigoyen al asumir en 1928.

Yrigoyen fue electo presidente nuevamente en 1928, para un período que debió ser 1928-1934, derrotando a una coalición de conservadores y radicales antipersonalistas.

En 1929 se produjo la Gran Depresión mundial. El radicalismo dirigido por Yrigoyen no supo responder a las nuevas tendencias socioeconómicas que la crisis estaba señalando, en un contexto de desintegración de todo un paradigma económico mundial.

Yrigoyen intervino las provincias de Mendoza y San Juan, gobernadas por radicales opositores (el lencinismo en la primera, y el bloquismo de los Cantoni en la segunda). A fin de año, el Senador opositor mendocino Carlos Washington Lencinas fue asesinado por un militante yrigoyenista. El crimen causó estupor en el país y lógicamente, Yrigoyen fue acusado de haberlo ordenado, aunque no es probable que ello haya ocurrido. Un mes más tarde, hubo un atentado anarquista contra Yrigoyen al salir de su casa para ir a la Casa Rosada, el atentado término con el militante anarquista muerto por la custodia. La opinión pública comenzó a opniar negativamente del caudillo, ya que tiempo atrás transitaba las calles sin custodia, mientras que ahora,sus guardias habían matado a una persona.[35]

La Policía custodia la puerta de la casa de Yrigoyen, en la calle Brasil 1039, luego de haber sido saqueada. (Foto: AGN)
Golpe: manifestantes saquean la casa de Yrigoyen.

El año 1930 se inició con otro asesinato de un opositor en una provincia intervenida por el gobierno, el del abogado bloquista Manuel Ignacio Castellano. El 2 de marzo se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias, en las que la Unión Cívica Radical perdió estrepitosamente en la Ciudad de Buenos Aires, frente a los 100 000 votos obtenidos por el Partido Socialista Independiente, seguidos del Partido Socialista original, con 84 000, los radicales habían obtenido solo 83 000 votos. En todo el país, la UCR retrocedió en su caudal electoral, obteniendo 655 000 votos, mientras la oposición alcanzó 695 000.[9]

En plena crisis económica y política, y cuando aún faltaban cuatro años para las elecciones presidenciales, la debilidad del gobierno de Yrigoyen se hizo crítica. El radicalismo estaba completamente dividido y el gobierno no tenía diálogo con la oposición. El hecho más importante y duradero del segundo gobierno de Yrigoyen fue la decisión tomada el 1 de agosto por parte de la empresa petrolera estatal YPF de intervenir en el mercado petrolero para fijar el precio y romper los trusts.

Treinta y siete días después, el 6 de septiembre de 1930, fue depuesto por el primer golpe de Estado de la época constitucional, apoyado por la gran prensa de las familias oligárquicas, el ejército y la oposición de la élites conservadoras. La clase media, clave para su llegada al poder, había dejado de respaldarlo tras la debacle económica.[36] Varios historiadores han vinculado, al menos parcialmente, el golpe militar con la decisión de YPF. En el curso del golpe de Estado, turbas de manifestantes ingresaron a la casa de Yrigoyen para saquearla. El general José Félix Uriburu, dejó el poder dos años más tarde para permitir la llegada de un nuevo gobierno por parte del general Agustín Pedro Justo como presidente y Julio Roca (h) como vicepresidente. La fórmula resultó electa en medio de comicios viciados por la virtual proscripción del radicalismo, dando comienzo a la denominada "década infame" caracterizada por un desenfadado fraude electoral.

Gabinete[editar]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Segundo Gobierno de
Hipólito Yrigoyen
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior Elpidio González 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Horacio Oyhanarte 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Hacienda Enrique Pérez Colman 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
Juan de la Campa 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Agricultura Juan B. Fleitas 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Obras Públicas José Benjamín Ábalos 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930
Ministerio de Guerra Luis Dellepiane 12 de octubre de 19283 de septiembre de 1930
Ministerio de Marina Tomás Zurueta 12 de octubre de 19286 de septiembre de 1930

Después de la presidencia[editar]

El golpe militar de 1930, derrocó al presidente Hipólito Yrigoyen, determinó que la Unión Cívica Radical volviese al estado conspirativo que había mantenido desde sus orígenes hasta la ley Sáenz Peña de 1912. Tanto en Buenos Aires como en las provincias -todas intervenidas- el Ejército y la Policía mantenían atenta vigilancia sobre los dirigentes de aquel partido. El 27 de agosto de 1931, se descubrió una conspiración radical en Tucumán. Según el Ministerio del Interior, sus cabecillas habían tratado de complicar a "algunos elementos militares", quienes los denunciaron. El jefe del movimiento era el exsenador nacional, doctor Alberto Aybar Augier, quien fue detenido. Hubo un remezón el 31 de agosto, cuando otro dirigente radical, el doctor José Lozano Muñoz, trató sin éxito de sublevar la Policía y el Cuerpo de Bomberos, y terminó arrestado, junto a otros implicados. Tanto Aybar Augier como Lozano Muñoz fueron puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional, y enviados a Buenos Aires. Dos años más tarde, en enero de 1933, el Gobierno Nacional (ya a cargo del general Agustín Pedro Justo, tras las elecciones que la UCR execró por fraudulentas), hizo otra redada de supuestos conspiradores radicales. Detuvo a los expresidentes Hipólito Yrigoyen y Marcelo T. de Alvear y los envió a la isla Martín García. También arrestaron a Honorio Pueyrredón, José P. Tamborini, Carlos Noel, Manuel Ruiz Moreno, Miguel Tanco y Alberto Aybar Augier, y dispuso confinarlos en la remota localidad de San Julián, en Santa Cruz. Se los trasladó en barco, y permanecieron allí en desde el 26 de enero hasta el 4 de mayo de 1933.[11]

Últimos años[editar]

En Febrero de 1932, Yrigoyen regresaba de su encarcelamiento en la Isla Martín García.
La gente observa el cortejo fúnebre de Yrigoyen en la Av. Callao (1933).

Después de su derrocamiento, Yrigoyen fue detenido y confinado reiteradamente en la Isla Martín García. En los últimos años Yrigoyen y Alvear habían recompuesto su relación, viéndose con más frecuencia. Durante la presidencia de Alvear solo se llegaron a cruzar con motivo de la inauguración en 1925 de la bajada de Maipú y el Paseo de Julio.[37]

Falleció en Buenos Aires el 3 de julio de 1933. Fue acompañado a su última morada por una de las manifestaciones espontáneas más masivas y sorpresivas de la historia argentina. Sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires. El diario El Orden del viernes 7 de julio de 1933 con el titulo Los oradores que hablaron primero, uno de los primeros oradores fue Honorio Pueyrredón, quien fue anunciado como gobernador de la provincia de Buenos Aires. En esa misma tribuna hablaron Alberto Aybar Augier, Amadeo Sabattini, Gonzalez Zimmermann, Rébora y Pugnalin. En otra tribuna mientras tanto, hablaron Marcelo Torcuato de Alvear, Carlos Noel, Horacio Oyhanarte, Taleans, O'Farrel y Ricardo Rojas.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la calle Sarmiento 948, adosada a una de las columnas de granito que sostiene el actual edificio de catorce pisos, se encuentra una placa de bronce que reza: "En este sitio el 3 de julio de 1933 murió Don Hipólito Yrigoyen...", declarado Solar Histórico por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Una placa similar se encuentra en el cruce de las calles Brasil y Bernardo de Irigoyen, en donde estuvo hasta mediados de la década de 1970 el edificio donde Yrigoyen vivió durante su Presidencia (Brasil 1039). Con la construcción de la Autopista 9 de Julio Sur, toda la manzana fue demolida y hoy en día una plaza pública ocupa el lugar de la antigua casa del presidente.

Personalidad[editar]

La personalidad de Hipólito Yrigoyen es posiblemente el rasgo más recordado de él. Siempre mantenía un perfil bajo, no daba extensos discursos ni le agradaba mostrarse en público (cuando asistía a alguna celebración se iba en seguida), a la vez que escapaba de las fotografías. Se destaco por su solidaridad, ya sea donando su sueldo al Hospital de Niños, o donando sus trajes hechos por sastres a las personas más necesitadas. Su austeridad lo llevó a vivir en barrios humildes, como dice David Rock:[4]

Este habito y el apartamiento en el que vivía, le valieron el apodo de El Peludo.

Aún cuando era un exitoso estanciero, siguió viviendo en su misma casa en calle Brasil con su hija Elena y su secretaria. Su hogar no contaba con calefacción ni muebles lujosos, y rechazo cualquier casa que se lo ofreciera cuando asumió su primer puesto de legislador.[4]

Hay unanimidad para afirmar que Yrigoyen mantuvo una intensa vida afectiva, pero siempre marcada por el perfil bajo que lo caracterizó. En una de esas relaciones informales, Yrigoyen tuvo una hija que lo acompañará toda la vida, Elena. Nunca admitió tener otros hijos, aunque se sabe que tuvo muchos más, al menos seis, aunque, según las investigaciones planteadas en Los amores de Yrigoyen de Araceli Bellota, Hipólito habría tenido cinco hijos. Elena, la mayor, hija de Antonia Pavón (la criada de su tía Tomasa Alem, la cual vivió un período en la casa familiar), los tres siguientes, Sara Dominga, un hijo que falleció luego de nacer y Eduardo Abel con Dominga Campos, hija del comandante Pedro Campos (acompañó a Roca en la Conquista del Desierto) que estaba en desacuerdo con que su hija fuera pareja de Hipólito. Su último hijo fue Luis Hernán, nacido el 7 de marzo de 1897, fruto de Luisa Bacichi. Aunque Hipólito nunca se casó, y ni siquiera convivió con Antonia y Dominga, estaba en contra de la ley de divorcio, ya que sostenía que la familia era la base que sostenía al país. Según otros autores, Hipólito habría tenido nueve hijos, con el fallecimiento de tres de ellos. Entre los distintos autores hay, obviamente, pequeñas variantes, aunque todos coinciden en que no reconoció a ninguno de ellos legalmente).[38]

El yrigoyenismo y la educación[editar]

Las políticas educativas desarrolladas durante las presidencias de Hipólito Yrigoyen devolverán la mirada democrática sobre la escuela, transformarán los vínculos pedagógicos y reverán el concepto de niñez.

Durante esos períodos se dará lugar a algunos cambios: se crearán más de 50 colegios, entre ellos nacionales, industriales, comerciales, y de artes y oficios; el nivel de analfabetismo se reducirá considerablemente; comenzará a dársele importancia a escuelas técnicas, de oficios y de adultos, con el ideal de lograr una educación para el trabajo; se impregnará la educación de la nueva corriente conocida como Escuela Nueva, intentando modificar los rituales y métodos de enseñanza tradicionales usados hasta la fecha.

En este último sentido, hubo una gran reforma en las escuelas primarias conocida como Reforma Rezzano, que respetando la ley 1420 de Educación Común, y siguiendo algunas líneas ideológicas de la Escuela Nueva, colocará en el centro del proceso educativo al niño y a sus intereses, e incluirá la enseñanza a través de la vivencia y experimentación; usará los conceptos pestalozzianos para la organización de los contenidos según su naturalidad y colocará al juego y a lo lúdico en un lugar de privilegio en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

En nivel superior se darán grandes cambios con la denominada Reforma Universitaria, que comenzará en Córdoba en 1918 (hogar de la universidad más tradicional y antigua), y dejará sentados cambios trascendentales que se explican a continuación muy sencillamente:

Autonomía universitaria: de allí en adelante las políticas internas de la universidad sería completamente autónoma de los gobiernos de turno, y se regiría por sí misma.

Libertad de cátedra: se respetaría los contenidos y el currículo de cada materia ó área, pero cada profesor podría elegir el modo de abordar la temática y los autores a utilizar.

Cogobierno: la toma de decisiones ya no sería exclusiva de las autoridades, sino que intervendrían en ella los alumnos, docentes y personal no docente. Esta forma de actuar fue creada e implementada aquí en Argentina, y luego sería copiada por varios países de Latinoamérica.

Sin embargo, Yrigoyen no logrará consolidar una propuesta pedagógica. Ésto se debió en gran medida a que carecía del apoyo de gran cantidad de docentes (quienes a pesar de los avances de este gobierno se encontraban con varias demandas insatisfechas), y a que no pudo luchar contra la clase oligarca (dueña de los campos) que arraigándose al modelo económico agroexportador del momento no estaban dispuestos a perder poder ni riquezas apoyando la educación de sus trabajadores.

De este modo, la educación en este período se enfrentó al positivismo y tradicionalismo, pero no perdió sus bases, e intentó un cambio en la relación educación-trabajo, pero ambos se mantuvieron finalmente por caminos separados.

La herencia política de Yrigoyen[editar]

Grupos y movimientos de la mayor parte de los partidos políticos argentinos han reivindicado la herencia política de Hipólito Yrigoyen el yrigoyenismo

Entre estos grupos puede mencionarse a FORJA, creada en 1935; el Movimiento Intransigente y Renovador de la UCR creado en 1945, el propio Juan Domingo Perón que en más de una oportunidad reclamó una línea popular Rosas-Yrigoyen-Perón.[39] También la reivindicaron algunos socialistas, como Guillermo Estévez Boero, Hermes Binner, o comunistas como Rodolfo Puiggrós, entre otros.

En 2005, a través de la Ley 26.040, el Gobierno Argentino creó el Instituto Nacional Yrigoyeneano, figura jurídica con la que continuaría una institución creada en 1948, cuyo presidente es el ex-vicepresidente argentino Víctor Martínez.[40]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Luna, Félix (1999). Alvear. Editorial Sudamericana. ISBN 950-07-1522-8. 
  2. a b Yrigoyen, en defensa del petróleo nacional El Historiador.
  3. a b c d e f g h i Primera presidencia de Yrigoyen País Global.
  4. a b c d e f g h i j Herrera de Noble, Ernestina (2010). Grandes biografías de los 200 años (Hipólito Yrigoyen edición). Editorial Sol 90. ISBN 978-987-07-0844-5.
  5. a b c d e Yrigoyen un hombre de pueblo Diario Clarín.
  6. Etchepareborda, Roberto (1983). Yrigoyen. Centro Editor de América Latina. ISBN 950-25-0019-9. 
  7. Comisario y abogado Clarín.
  8. Biografía de Yrigoyen Portal Planeta Sedna.
  9. a b c Luna, Félix 1999. Yrigoyen. Editorial Sudamericana. Disponible en Google Books.
  10. Gott, Richard (2002). Karl Krause and the Ideological Origins of the Cuban Revolution. University of London Institute of Latin American Studies Occasional Papers. London: Institute of Latin American Studies. ISSN 0953-6825. Consultado el 8 May 2014. 
  11. a b c Luna, Félix (1999). Alvear. Editorial Sudamericana. ISBN 950-07-1522-8. 
  12. Cattaruzza, Alejandro (1997). Los nombres del poder: Marcelo T. de Alvear. Fondo de Cultura Económica. ISBN 950-557-230-1. 
  13. «El duelo entre Lisandro de la Torre e Hipólito Yrigoyen» Acciontv. Consultado el 19 de mayo de 2014.
  14. Rosa, José María (1951). «Don Bernardo de Irigoyen». Pensamiento Nacional.
  15. Castro, Martín O. (2012). El ocaso de la república oligárquica: poder, política y reforma electoral, 1898 – 1912. Edhasa. Páginas 297-304.
  16. Mayón, Carlos Alberto. «La Ley Sáenz Peña en el contexto mundial de los siglos XVIII, XIX y XX». Instituto de Derecho Constitucional y Político, Universidad Nacional de La Plata.
  17. a b c d e Amuchástegui, Antonio (1965). Mentalidades argentinas 1860-1930. Editorial Universitaria de Buenos Aires. 
  18. Sáenz (1988): 49-57.
  19. Presidencia de Yrigoyen, año 1916 Todo Argentina.
  20. a b Presidencia de Yrigoyen 1918 Todo Argentina.
  21. a b c d «Los gobiernos radicales» Argentina Histórica. Consultado el 25 de julio de 2014.
  22. Del Mazo (1984):52
  23. a b c Primera presidencia de Yrigoyen Portal Planeta Sedna. Consultado el 21 de julio de 2014.
  24. a b c d Primera presidencia de Yrigoyen Todo Argentina.
  25. Presidencia de Yrigoyen, año 1918 Todo Argentina.
  26. (8 de abril de 2009) «Cronología» Coche argentino. Consultado el 13 de agosto de 2010.
  27. Yrigoyen, el mantenimiento de la tierra fiscal y su subdivisión El Historiador.
  28. Tren de las Nubes historia
  29. a b c d e Yrigoyen, la reforma económica: La tierra Diario Clarín.
  30. «El petróleo en la Argentina luego de la guerra mundial» Portal planeta Sedna.
  31. a b Autos, bencina y surtidores La Nación. Consultado el 9 de mayo de 2012.
  32. «General Enrique Mosconi» Integración Nacional. Consultado el 16 de mayo de 2012.
  33. «El petróleo y la Unión Cívica Radical» Noticiar.com.ar Consultado el 16 de mayo de 2012.
  34. «El petróleo en la década infame» (en español). Río Negro. Consultado el 30 de marzo de 2010.
  35. Luna, Félix (1993). Breve historia de los argentinos. Editorial Divulgación. ISBN 987-1144-85-7.
  36. David Rock (1988). Argentina, 1516-1987. Desde la colonización española hasta Alfonsín. Buenos Aires: Alianza. p. 129. 
  37. «Presidencia de Marcelo T. de Alvear (año 1925)» (en español). Todo Argentina. Consultado el 17 de mayo de 2010.
  38. Bellota, Araceli (2010). Los amores de Yrigoyen. Editorial Ediciones B. ISBN 978-987-627-330-5.
  39. Sebreli, Juan Josén (2011). Críticas de las ideas políticas argentinas. Editorial Sudamericana. Enlace a Google Books ISBN 978-950-07-3426-4.
  40. «Instituto Nacional Yrigoyeneano».

Bibliografía[editar]

  • LUNA, Félix (1964). Yrigoyen. Buenos Aires: Desarrollo. 
  • GáLVEZ, Manuel (1939). Vida de Hipólito Yrigoyen. Buenos Aires: El elefante blanco. 
  • OYANHARTE, Horacio Bernardo (1934). El hombre. Buenos Aires: Tor. 
  • FELISATTI, Antonio (1984). Hipólito Yrigoyen. 
  • ZANINI, Eduardo (2003). Hipólito Yrigoyen, a 150 de su nacimiento (biografía). Quintana Ediciones. 
  • ROCK, David (1988). Argentina, 1516-1987. Desde la colonización española hasta Alfonsín. Buenos Aires: Alianza. 

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Victorino de la Plaza
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1916-1922
Sucesor:
Marcelo T. de Alvear
Predecesor:
Marcelo T. de Alvear
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Presidente de la Nación Argentina

1928 - 1930
Sucesor:
José Félix Uriburu (de facto)