Marcelo Torcuato de Alvear

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Marcelo Torcuato de Alvear
Marcelo Torcuato de Alvear
Marcelo Torcuato de Alvear con la banda presidencial, retrato oficial, Museo del Bicentenario.

12 de octubre de 1922-12 de octubre de 1928
Vicepresidente   Elpidio González
Predecesor Hipólito Yrigoyen
Sucesor Hipólito Yrigoyen

1917-septiembre de 1922
Presidente Hipólito Yrigoyen
Vicepresidente   Pelagio Luna (1917-1919)
Ninguno (1919-1922)

3 de mayo de 1912-3 de mayo de 1916

Diciembre de 1931-Diciembre de 1942
Predecesor José María Martínez
Sucesor Gabriel Oddone

Datos personales
Nacimiento 4 de octubre de 1868
Bandera de Argentina Buenos Aires, Argentina
Fallecimiento 23 de marzo de 1942 (73 años)
Bandera de Argentina Don Torcuato, Argentina
Partido Unión Cívica Radical
Unión Cívica Radical Antipersonalista
Cónyuge Regina Pacini
Profesión Abogado
Alma máter Universidad de Buenos Aires
Fortuna personal ARM 600 mil[1] [2]
Firma Firma de Marcelo Torcuato de Alvear

Máximo Marcelo Torcuato de Alvear (Buenos Aires, 4 de octubre de 1868Don Torcuato, Provincia de Buenos Aires, 23 de marzo de 1942), fue un abogado y político argentino, que se desempeñó como embajador en Francia, diputado y décimo noveno Presidente de la Nación Argentina entre el 12 de octubre de 1922 y la misma fecha del año 1928. Fue el último descendiente de la saga de dirigentes políticos de la familia Alvear.

Participó activamente de las revoluciones radicales acontecidas en los años 1890 y 1893 que darían origen a la Unión Cívica Radical, siendo uno de los pocos miembros de la oligarquía argentina en integrarse en tareas de un partido popular. Allí trabó amistad con personalidades como Leandro N. Alem e Hipólito Yrigoyen. Este último al asumir la presidencia gracias a la ley Saenz Peña nombró a Alvear embajador de Francia, y al terminar su mandato lo eligió para presidir el comité de la UCR para así sucederlo en la presidencia de Argentina. Alvear fue electo mientras estaba radicado en Francia. Su gobierno estuvo marcado por el avance automotor en la Argentina, la exitosa explotación petrolera y el crecimiento económico, demostrado en el gran aumento del PIB por habitante, cuyo índice para el año 1928 alcanzó el sexto puesto entre los más altos del mundo. En el ámbito laboral y social este periodo se caracterizó por un proceso de urbanización concentrado en el Litoral y Gran Buenos Aires, aumento de la clase media, más de medio millón de inmigrantes se radicaron, suba del salario real, y disminución de las huelgas y conflictos similares. En lo que respecta a política educativa, hubo un retroceso de la reforma universitaria impulsada por Yrigoyen, resultando severamente atenuada. Intentó sin éxito, combatir los abusos que existían en esos tiempos por parte de los frigoríficos operados por capitales extranjeros. En materia de política internacional se firmaron varios acuerdos limítrofes con países como Chile, Bolivia y Uruguay. Por otro lado, siempre se opuso a los regímenes totalitarios de regímenes totalitarios de Italia, Alemania y la Unión Soviética, y apoyo al bando aliado en ambas guerras mundiales.

Alvear fue abiertamente simpatizante de la facción "antipersonalista" de la UCR, en oposición a la figura "personalista" de Yrigoyen, pero no aceptó intervenir la provincia de Buenos Aires para ganar las elecciones de 1928, lo que provocó la renuncia de algunos de sus ministros. Los "personalistas" criticaban a Alvear porque en diferencia con Yrigoyen no realizó reformas a fondo, como podría haber sido la nacionalización del petróleo. Alvear al dejar la presidencia se radico en Francia, pero volvería al país pocos años después para reunificar su partido e intentar acceder a la presidencia por segunda vez en 1931. Esa candidatura fue prohibida por el régimen militar, y Alvear al igual que otros políticos de la UCR fueron perseguidos y apresados en la isla Martín García. Volvería a ser candidato por la presidencia en 1937, pero perdió como consecuencia del fraude patriótico orquestado por los conservadores.

Biografía[editar]

Orígenes de la familia Alvear[editar]

Alvear con su madre Elvira, circa de 1875.

El personaje más remoto y conocido del que se puede saber de la familia Alvear es Diego Estanislao de Alvear Ponce de León, de origen español nacido el 13 de noviembre de 1749,[3] que en 1770 llegó a ser brigadier general de la Real Armada Española. En 1804 cuando se encontraba regresando a España en un barco con toda su familia, buques ingleses atacaron su barco, fallecieron todos en el episodio, excepto él y Carlos María de Alvear. Años más tarde este último se casó con una andaluza y tuvo diez hijos, el quinto fue Torcuato Antonio nacido en Montevideo en 1822. En 1854 Torcuato contrajo matrimonio con María Elvira Dolores Pacheco, hija del general Ángel Pacheco. Máximo Marcelo Torcuato de Alvear nació producto de ese matrimonio el 4 de octubre de 1868 en Buenos Aires, era el menor de siete hermanos (tres de ellos fallecieron en plena infancia) sus hermanos se llamaban Carmen, Ángel y Carlos.[4] Durante su juventud perteneció a la aristócracia porteña característica que nunca trató de ocultar, hecho que lo diferenció del carácter popular de Hipólito Yrigoyen.[5]

Juventud[editar]

Sentados (izq a der) Guillermo Leguizamon, Marcelo T. de Alvear, Leandro N. Alem, Francisco A. Barroetaveña y Juan Posse, año 1891.

La juventud que tuvo Alvear fue la típica de un joven de la oligarquía, frecuentaba los distintos circuitos de la noche porteña, los cuales iban desde los respetables teatros del centro de la ciudad de Buenos Aires a lugares de encuentro de dudosa reputación.[6] [7]

Ingresó al Colegio Nacional de Buenos Aires en el año 1879, sus estudios eran muy irregulares, terminó segundo y tercer año sólo en 1881, dos años después el cuarto y quinto, concluyendo sus estudios en 1885, pero había terminado el bachillerato en el Colegio Nacional de Rosario. En febrero de 1886 solicitó al doctor Manuel Obarrio, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, que lo matriculase como estudiante regular para estudiar Derecho. En ese mismo año fracasó en Introducción al Derecho, pero aprobó Derecho Internacional Público. Fue rindiendo las materias con regularidad, sin aplazos y con altas calificaciones, sobre todo en los cursos sobre derecho civil.[6] [4]

Alvear durante su paso por el ejército.

El joven Alvear junto a sus compañeros de estudio y amigos, entre los cuales más tarde serían futuros políticos radicales como José Luis Cantilo, Fernando Saguier y Tomás Le Breton, integraban un grupo con cierta fama, la cual en reiteradas ocasiones produjo alborotos públicos, algunos de esos altercados terminaron con algunos de los integrantes de la banda en la cárcel.[6]

Finalmente en 1891 obtuvo su diploma, apenas un año después del fallecimiento de su padre.[5]

A finales del siglo XIX muchos jóvenes como Alvear fueron participes de ejercicios bélicos ante un eventual conflicto armado con Chile, por diferentes interpretaciones en el Tratado de 1881 (el cual establecías los límites territoriales con Chile), lo que además produjo una carrera armamentística entre ambos países. El conflicto nunca sucedería. En su breve paso por el ejército llegó al grado de Teniente Coronel. Además entre los años 1896 y 1897 comandaba el 4° Regimiento de Infantería dotado de ochocientos soldados dividido entre el 1.er y 2.º batallón bajo las órdenes del Teniente Coronel Tiscornia, tomando parte en las maniobras de Curú Malal, cerca de Pigüé.[4] [8]

Carrera política[editar]

Cuerpo de abogados que se recibieron en 1891, entre ellos están: Marcelo T. de Alvear (fila de abajo sentados cuarto desde la izquierda), Tomás Le Breton y Leopoldo Melo.

Alvear tuvo una destacada actuación al organizar con éxito el meeting en el Jardín Florida, hecho acontecido el 1 de septiembre de 1889, reunión que ayudó a dar a conocer el nombre de Leandro N. Alem para la juventud porteña, quien se encontraba retirado de la vida política desde los años 1880, lugar además en donde se ideó la Revolución del Parque. Alvear se encargó de la organización del evento, el cual tuvo gran concurrencia. Inmediatamente después de la reunión en el Jardín Florida Alvear comenzó a trabajar como secretario de Alem, en el partido recién fundado Unión Cívica en 1890. A su vez fue Vocal y luego Presidente del Club del Socorro, miembro de la Comisión Directiva de la Unión Cívica y secretario del Comité Nacional.[6] [9] No existen muchos registros de la actuación de Alvear en la Revolución del Parque, ya que este actuó de forma anónima.[4]

Miembros de la Revolución del Parque (izquierda a derecha): Marcelo T. de Alvear, Jose Crotto, Enrique Pérez, Luis Basaíl, Tomás Valleé y Mariano de la Riestra.

Este levantamiento civil produjo el renunciamiento del presidente Miguel Ángel Juárez Celman, reemplazado por el vicepresidente Carlos Pellegrini. Fue en vísperas de esta revolución cuando Alvear entró en contacto con Yrigoyen, más precisamente cuando se estaba buscando un jefe de policía para la ciudad de Buenos Aires. Aristóbulo del Valle propuso a un pariente de Alem, quién había sido comisario, Yrigoyen entró en contacto con Alvear y otras personalidades del civismo como Le Breton, Apellániz y Senillosa. Alvear e Yrigoyen se siguieron viendo en el Café de París y en reuniones de comités. Yrigoyen siempre conservaría un especial aprecio por Alvear, inclusive en los últimos años de vida del peludo, cuando años atrás ambos dirigentes radicales estaban enfrentados. El joven Marcelo comenzó a organizar comités, participó en revoluciones, recorrió el interior del país para realizar giras, planifico reuniones y acciones de propaganda. Este tipo de vida política era excepcional para un joven con su origen social. Los firmantes de los sucesivos encuentros de 1889 y de los años inmediatamente posteriores fueron también miembros de familias más tradicionales, quienes se empezaban a lanzar a la acción política. Luego de la Revolución del Parque decidió asistir al curso que daba el crítico literario Ferdinand Brunetière en la Universidad de París, ya que el joven consideró que su cultura era escasa.[6] [9] [4]

Cuando se produjo la división de la Unión Cívica a mediados del año 1891, Alvear eligió quedarse del lado de Leandro N. Alem puesto que Alvear era de tradición antimitrista (su padre fue autonomista), y firmó el manifiesto de 2 de julio de 1891, el acta fundacional de la Unión Cívica Radical. En el citado año, Alvear acompaño al caudillo radical en una gira por el interior del país para lanzar la fórmula Bernardo de Irigoyen-Juan M. Garro. Además de ser la primera vez que Alvear salió de Buenos Aires, el joven aristócrata vivió el delirio popular de la gente en los actos políticos, como también amenazas de agresiones hacia los dirigentes radicales. Fue en Jujuy donde trabó amistad con Remigio Lapo y Delfor del Valle. La gira terminó cuando el 2 de abril de 1892 la policía detuvo a todos los dirigentes radicales presentes, Alvear es apresado por primera vez en su vida. Primero fue confinado en la corbeta La Argentina, después lo trasladaron a la cañonera Paraná, junto a Juan Posse, Julio Arraga y Celindo Castro. Una vez que fueron trasladados al pontón Rossetti, donde se encontraban apresados todos los dirigentes radicales, incluyendo a Alem, los presos fueron deportados a Montevideo. El 27 de mayo regresó al país.[4]

Marcelo Torcuato de Alvear circa de 1890.

En las elecciones de gobernador de Buenos Aires que se desarrollaron en 1892, el Comité de la provincia de Buenos Aires le había encomendado la dirección del partido en Chacabuco. En seguida, Alvear comprobó que existía un "arreglo" entre el comisario y el caudillo conservador. El dirigente radical se dirigió a la comisaría, cuenta Félix Luna en Alvear:

- No le haga caso, comisario...


Pero el joven delegado [Alvear] se hace respetar. Se quita su chalina de vicuña y golpea con ella el rostro del insolente.
- ¡Fuera de acá...! ¡Fuera de acá...! -repite, rojo de ira, llevándolo hacia la puerta, mientras la mano izquierda, en el bolsillo del saco, se cierra firmemente sobre un innegable revólver.
- Calma, doctor... Tranquilícese, doctor... -es lo único que atina a decir el comisario, mientras Marcelo hecha a ponchazos y empujones al entrometido.

Y cuentan las crónicas locales que esa vez en Chacabuco, no hubo fraude...
Félix Luna.[4]

Durante la tarde del 30 de julio de 1893 un emisario le informó al joven (quién se encontraba en el palco del Teatro Lírico), que en media hora debía partir para participar de la revolución radical. Se retira en horas de la noche, y con la ayuda de Aurelio Bagú como guía junto a otros jóvenes toman la comisaría de Temperley. Tres días después llega Hipólito Yrigoyen con 1500 hombres luego de sublevar todo el centro de la provincia de Buenos Aires. El coronel Martín Yrigoyen (hermano de Hipólito) con tres mil quinientos civiles luego de efectuar algunas acciones bélicas, desalojan al gobernador Carlos Costa y toman la ciudad de La Plata. Hipólito Yrigoyen junto a cuatro mil hombres ingresan a la ciudad en donde son ovacionados por los pobladores de la misma. El 4 de agosto el jefe de la rebelión crea varios batallones para defender su asentamiento en Temperley. El 7 del citado mes se reúne en Lomas de Zamora el Comité de la Provincia para elegir al gobernador provisorio, designando así a Juan Carlos Belgrano como gobernador, este nombra a Alvear Ministro de Obras Públicas. Este gobierno provisorio duraría solo nueve días, cuando el gobierno mando tropas para intervenir, Belgrano no opuso resistencia y entregó el poder al interventor Eduardo Olivera.[10] [11]

El 10 de julio de 1896 se suicido Leandro N. Alem, Alvear, colaborador cercano de Alem dijo al respecto:

"Leandro Alem fue el tribuno que con su temperamento romántico concibió esta gran fuerza y se entregó a ella enteramente. El destino lo quebró en un momento de amargura, tal vez dudando de que la obra a la que entregaba su vidapudiera realizarce: ¡triste destino! Por eso su memoria tiene contornos trágicos de emoción profunda para todos los radicales".

Alvear.[6]

Regina y sus años en Francia[editar]

Marcelo T. De Alvear (cuarto) Jorge Newbery, (el quinto desde la izquierda), Eugemio Pini, director de la sala de esgrima del Jockey Club, (octavo) y Julián Matínez (noveno).

En 1898 Alvear conoció a la soprano portuguesa Regina Pacini, cuando ella estaba dando una temporada en Buenos Aires, en el teatro San Martín. En esa temporada Alvear conocería a su futura esposa, sin embargo un primer intento de cortejarla no tuvo éxito. Así Alvear partió hacia Europa en el más prolongado viaje de los numerosos que realizó, decidido a ir tras la soprano portuguesa, llegando a seguirla por toda Europa, la "persecución" duraría ocho años. Finalmente se casaron un sábado 29 de abril de 1907 en la iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación (construida en 1567 en el Chiado), en el barrio de Lisboa, se casaron a las siete de la mañana,[12] desde aquel momento, gracias a la herencia millonaria que poseía Alvear, el matrimonio vivió sin ocupación conocida. Regina tendría un papel cultural destacado durante la presidencia de su esposo. Había nacido en Rua de Loreto, Portugal, tenía ascendencia italiana y andaluza. El matrimonio Alvear Pacini residía en una finca situada en París, adonde se mudaron varios familiares de él. Alvear había heredado tierras en General Pacheco y San Isidro: tres estancias, ganado y mucho dinero. Hasta llegar a dedicarse a la política, vivió de estos bienes, los cuales se fueron vendiendo poco a poco. Pero en aquella época no estaba bien visto que un aristócrata se casara con una artista. Ángel de Alvear -hermano de Marcelo- le pidió a Tomás Le Breton que hiciese recapacitar a su hermano de casarse con "una cantante". Existió cierta hostilidad por parte de la alta sociedad porteña hacia Regina, sería paradójicamente, el general Julio Argentino Roca quién ayudó a disipar ese ambiente, nombrando al futuro matrimonio "invitados de honor" en una recepción en su hogar. Luego de casarse vivió varios años en París, siguió manteniendo contacto con Yrigoyen y otros miembros de la Unión Cívica Radical como Melo, Gallo, Saguier y Le Breton.[6]

Diputado y Embajador[editar]

El diputado Alvear dando un discurso en el Teatro Argentino (1915).

En 1911 se sancionó la Ley Sáenz Peña, y en los comicios para renovar diputados el radicalismo ganó en Santa Fé, y en la ciudad de Buenos Aires. En el listado de candidatos a diputados se encontraba en tercer lugar Alvear, quién había ganado la banca para el periodo de 1912 a 1916, en ese momento estaba residiendo en París, no había participado de la campaña. Al regresar al país es nombrado presidente del Jockey Club.[4] Durante su periodo como diputado presentó proyectos para la reglamentación del código civil, debatió sobre la organización del ejército, apoyó la ley de hogares de bajo coste conocida como Ley Cafferatta Ley n.° 9677 impulsada por Juan Félix Cafferata, y la de responsabilidades e indemnizaciones por accidentes de trabajo (Ley n.° 9688).[13] [4] [14] También apoyó junto a los diputados Carlos Saavedra Lamas, Julio Argentino Pascual Roca, Lisandro de la Torre y José Félix Uriburu, una ley para crear un cuerpo de Gendarmería que protegiera las fronteras argentinas, sin embargo el proyecto no prospero.[15]

Las primeras elecciones con la nueva ley se llevaron a cabo en 1916, la Unión Cívica Radical ganó con amplio margen bajo la fórmula Yrigoyen-Martínez. El nuevo Presidente le propuso en privado el cargo de Ministro de Guerra, pero Alvear lo rechaza, entonces le ofrece ser Embajador en Francia, cargo que mantendría hasta 1922. Ya como Embajador ayudó en las gestiones para la venta de cosechas a los aliados. Aquí aparecieron las primeras diferencias entre ambos dirigentes, cuando Yrigoyen sostenía que Argentina debía mantener una posición neutral, Alvear se mostraba a favor de que el país se declare al bando de la Triple Entente.[6] [4]

El presidente electo Marcelo T. de Alvear con su esposa Regina Pacini, en el barco que lo trajo de vuelta a la Argentina, circa de septiembre de 1922.

Poco tiempo después que se firmara el tratado de Versailles, George Clemenceau presidente del Consejo Supremo de la Sociedad de las Naciones le envió un telegrama al presidente Hipólito Yrigoyen el 20 de enero de 1920, en donde invitaba a la Argentina a participar del Pacto de la Sociedad de las Naciones. Así el poder ejecutivo nombró a la delegación integrada por Honorio Pueyrredón, Marcelo T. de Alvear, Felipe Pérez, Roberto Levillier y Daniel Antokoletz. Las instrucciones básicas que mandó el Presidente argentino era que en el futuro no se debería discriminar entre naciones beligerantes y neutrales para los Estados que formen parte de esta Sociedad, Argentina no apoyaría la guerra de conquista, por lo que repudiaría cualquier apropiación de territorio, además de respetarse la libertad de mares y el principio de la autodeterminación de los pueblos, entre otros puntos.[16] [nota 1] En París cuando Pueyrredón planteó estos puntos a sus compañeros hubo discrepancias. Al llegar el momento en donde la comisión argentina debía plasmar sus planteos, Pérez y Alvear se negaron a que se propugne la admisión a todos los países de la Liga. Pueyrredón intentó defender la posición de Yrigoyen, pero influenciado por sus compañeros, pensaron que la Sociedad quizás termine aceptando a los países derrotados sin necesidad de insistir. A los tres días llega un telegrama de Buenos Aires escrito por Yrigoyen, en donde dice que de seguir con esa postura, la comisión debe dar por terminada su misión. Alvear respondió con un telegrama ratificando su posición, pero esta vez no obtuvo respuesta. Al otro día Pérez y Alvear emiten un nuevo telegrama otra vez exponiendo en conjunto sus discrepancias, tampoco obtienen contestación. La delegación partió de Ginebra el 6 de diciembre del citado año. Por este episodio Alvear estuvo a punto de dejar su cargo, pero Yrigoyen le mando un telegrama que le hizo cambiar de idea.[4]

Elecciones presidenciales de 1922[editar]

Yrigoyen y Alvear se abrazan en el puente del barco que trajo a este último de Francia.
Alvear haciendo una escala en Río de Janeiro, en su viaje de regreso a la Argentina.

Tras el primer gobierno radical de Hipólito Yrigoyen, se planteaba el problema de la sucesión presidencial. Ante las disputas en el seno del partido, en marzo de 1922 la Convención Nacional de la UCR, pese al episodio de la comisión en Ginebra que ventiló el hecho de las diferencias ideológicas, Yrigoyen resuelve dar apoyo a Alvear, en ese momento embajador en Francia. La Convención Nacional lo eligió candidato en marzo de 1922 por 139 votos contra 33 (que reunieron diversos candidatos). Alvear pertenecía a la facción más conservadora de la UCR, de origen social patricio y terrateniente, y con pocos vínculos con la base popular del partido. Alvear triunfa sobre los conservadores en las elecciones del 2 de abril de 1922, y accede a la presidencia ganado con el 47,5 % de los votos, o sea 419 172 votos y el 12 de junio 235 electores radicales sobre 88 opositores consagraron a Alvear como presidente de la república. La radio argentina trasmitió la ceremonia del traspaso del mando, por primera vez en la historia Argentina se escuchó la voz de un presidente por radio.[7] Yrigoyen y sus correligionarios habían designado a Alvear como candidato con la intención de que este acepte órdenes impuestas por su antecesor, pero esto no fue posible.[6]

En el viaje de regreso de Francia a Argentina a bordo del buque francés Massilia, Alvear visitó varios países europeos e hizo escalas en Río de Janeiro (Brasil) y Uruguay, aceptando invitaciones en su carácter de presidente electo. En septiembre retornó a la Argentina; a su llegada fue recibido por su predecesor, con quien se abrazó en la cubierta del barco que lo traía de regreso.[5]

Presidencia[editar]

Marcelo Torcuato de Alvear asumió la presidencia de Argentina el 12 de octubre de 1922, pero su gabinete provocó una mala impresión entre muchos radicales, ya que casi ninguno de los ministros era partidario del expresidente, aunque se trató, en todos los casos, de personalidades destacables.[17] Ciertos nombramientos de ministros resultaron sorpresivos, como fue el caso del almirante Manuel Domecq García, ferviente represor de las manifestaciones en huelga durante el gobierno de Yrigoyen, como así también el nombramiento del general Agustín Justo.[6] [18] El 1 de mayo de 1923 Alvear leyó el discurso presidencial.[19]

Política económica[editar]

Su periodo de gobierno comenzó justo cuando terminaba la crisis mundial de la posguerra, lo cual permitió mejorar la economía y las finanzas sin mayores contratiempos.[17] La economía argentina alcanzó durante su gobierno la situación más próspera que jamás haya tenido en su historia, el PIB por habitante para 1928 alcanzó el sexto puesto entre los más altos del mundo,[20] y la renta aumentó en casi 100 000 000 pesos oro, además durante tres años el intercambio comercial había sido positivo.[4] Estas condiciones se dieron fundamentalmente gracias al favorable frente externo, con la reactivación posterior a la Primera Guerra Mundial produjo que los países europeos compraran las cosechas argentinas. Por ello, el gobierno de Alvear se centró en las políticas agroexportadoras, sobre todo en carnes y cereales. Hubo un gran crecimiento en las áreas sembradas con cereales, como en el caso de la pampa húmeda.[21] Para 1925 Argentina cubría el 72 % de la exportación mundial de lino, el 66 % de maíz, el 50 % de carne, el 32 % de avena y el 20 % de trigo y harina. También aumentaron exponencialmente aquellos cultivos industriales como el algodón, pasó de 2000 hectáreas en 1914 a 122 000 en 1930, además subió el área sembrada de yerba mate, maní, arroz, vid, caña de azúcar y tabaco.[19]

El Ministro de Hacienda Rafael Herrera Vegas presentó un proyecto de ley para promover la producción industrial local, mediante la suba de un 25 % de todos los aranceles aduaneros, logró ser aprobado, aunque no estuvo exento de la oposición de legisladores liberales.[22] El Ministro había intentado sin éxito elaborar una ley para crear un impuesto sobre la renta de carácter provisorio.[23] Tras la renuncia de Herreras lo sucedió Víctor M. Molina, quién también fracasó en un nuevo intento de imponer el impuesto a la renta. No obstante, llevó adelante una política librecambista, abiertamente liberal. Este giro político sería una de las causas de la división de la Unión Cívica Radical entre yrigoyenistas y antipersonalistas.[24]

El Ministerio de Agricultura Tomás Le Breton dio un gran impulso de la investigación científica aplicada a la producción agraria. Fue especialmente importante la contratación de especialistas extranjeros como Thomas Bregger y William Backhouse para el mejoramiento genético de trigo y maíz en Pergamino. Asimismo fue decisiva su acción para promover el cultivo del algodón en el Chaco.[25]

El gasto público total ascendió del 8,5 % en 1920 a 13 % en 1929, el déficit de la administración nacional llegó a superar el 4 % del producto bruto.[26]

Además del crecimiento en el agro, también se propago el desarrollo industrial, instalándose en 1922 la primera planta de producción automotriz Ford de Latinoamérica, con una inversión de 240 000 dólares para la construcción de la misma. Tan solo un año después, la estatal YPF instaló el primer surtidor de nafta, en la esquina de Bartolomé Mitre y Rosales, en la ciudad de Buenos Aires. En 1925 salió a la venta el popular Ford T, a los dos años la producción llegó a las 100 000 unidades.[27] [28]

En 1923 Hampton y Watson alquilaron un galpón en la calle Garay, y al año siguiente comenzaron a producirse las primeras unidades del modelo Doble Phaeton, por General Motors Argentina. Durante la gestión de Alvear, fue muy notable el crecimiento del parque automotor, tanto por la fabricación de los automotores como por la importación: en 1920 el mismo era de 48 000 unidades, un promedio de 187 habitantes por automotor, para 1930 aumentó a 435 822 unidades, a un promedio de 27,6 habitantes por automotor. Ejemplo del crecimiento automotriz fue la producción de Ford: logró vender a los nueve meses de abrir su planta, un total de 6663 unidades.[29]

A partir del año 1925 se registró un grandísimo aumento en las inversiones extranjeras provenientes de los Estados Unidos, se realizaron a través de las empresas relacionadas con la industria frigorífica, con las organizaciones de distribución y producción de energía, y de bienes de consumo. Esta "invasión" repentina de capitales estadounidenses provocó una competencia con los capitales provenientes del Reino Unido, aquella rivalidad se vio reflejada en áreas tales como los transportes (entre los productos automotores exportados de Estados Unidos y los ferrocarriles ingleses). Pero también se agudizo la competencia con empresas frigoríficas vinculadas con estos dos países. Estos conflictos llevaron al deterioro de las relaciones con los ingleses.[21]

Cuando asumió Alvear existía una crisis en el sector ganadero, ya que las carnes congeladas que producía Argentina no servían para una economía de guerra, así en años anteriores las exportaciones de carne congelada se mermaron. Los criadores que tenían ganado en exceso tuvieron que vender sus animales a precios bajos. Los criadores de ganado habían pedido en 1921 protección por parte del gobierno argentino hacia los manejos de los trusts de la carne.[30] Por ello el gobierno sancionó en 1923 tres leyes, la n.° 11.226, 11.227 y 11.228, la primera establecía un régimen de control del comercio de carnes, la segunda fijaba los precios mínimos y máximos para la venta, y la tercera instauró un régimen de control para las transacciones comerciales de ganado vacuno para evitar los vales, comunes en el interior. Se creó así un frigorífico Estatal, años más tarde bautizado con el nombre de Lisandro de la Torre. Se procuró evitar especulaciones, y establecer formas de comercialización y control, asegurando el abastecimiento a precios razonables.[26] [31] [14]

Política laboral[editar]

Las vacaciones de Alvear en Mar del Plata en 1927 con su ministro Agustín Pedro Justo, la foto de la revista Caras y caretas decía: "'Alvear contempla el mar' como un griego antiguo, gusta de la vida plena al aire libre".

Se sancionaron leyes de previsión social como la ley n.º 11.289 en 1923; aunque significó un avance hacia la jubilación universal y obligatoria, más tarde en 1926, la Unión Industrial consiguió anularla, argumentando que sería muy costoso mantenerla. El movimiento obrero también se quejó de ella, ya que no querían que se descontara de sus salarios el 5 % correspondiente a los aportes obreros. La ley n.º 11.317 sancionada en 1924 reglamentó el trabajo de mujeres y menores en Capital Federal y en los territorios nacionales, Pablo Troncoso destacó que el artículo 23 de dicha ley faculta a las sociedades gremiales a denunciar y acusar criminalmente cualquier infracción a sus disposiciones).[14] [6] [32] [30] La ley que declara feriado el Primero de mayo, enviada al Congreso por el Poder Ejecutivo en 1924, no recibió sanción legislativa en 1926. El texto decía que era: "deber de los poderes públicos propender a que sea día sereno y auspicioso, de solidaridad social y paz espiritual", bajo la forma de Día del Trabajo reconocido por el Estado, enlazaba la conmemoración obrera con la fecha de sanción de la Constitución de 1853.[6] En 1926 una comisión encabezada por el socialista Mario Bravo logró elavorar y sancionar la ley n.º 11.388 llamada "Régimen Legal de de las Sociedades Cooperativas", cuyo segundo artículo expresaba los principios de asociación libre y voluntaria, fomento de la educación y eludir privilegios para los fundadores de las mismas. Casi paralelamente se promulgó la ley n.º 11.380 llamada de "fomento cooperativo", la cual autorizaba al Banco de la Nación Argentina como al Hipotecario a gestionar créditos a las entidades cooperativas, además de liberar a estas sociedades de aquellos impuestos nacionales de papel sellado, como también del valor de los edificios e instalaciones y de patentes.[33]

También se sancionaron leyes previsionales como: la jubilación para los bancarios (ley n.° 11.232) y maestros primarios (ley n.° 11.312), se creó por ley n.° 11.275 la Caja de Previsión Social para jubilaciones a empleados y obreros, la ley n.° 11.275 de identificación de mercancías de industria argentina, con la ley n.° 11.278 se reglamentó el pago de sueldos en moneda nacional (para evitar el uso de vales de cambio), gracias a la ley n.° 11.287 se establecieron impuestos a las herencias para reforzar la educación popular.[14] En el año 1924 se aumentó la jubilación de los maestros, antes la misma era muy baja. Se reguló el cierre de los comercios a las 20:00.[34]

Durante su presidencia y con motivo de la finalización de la guerra se reactivó el flujo de inmigración hacia la Argentina. Desde 1924 a 1929 entraron al país casi dos millones de personas, de las cuales quedaron radicados en el país 650 000.[32]

La primera Feria del Libro en Argentina tuvo lugar en Buenos Aires, en septiembre del año 1928, en la foto se encuentra el Presidente con sus ministros Roberto Marcelino Ortiz y José Tamborini, recorriendo en el día de la inauguración.

Si bien fueron escasos los conflictos y apuros, sí existió una profunda crisis en la industria azucarera tucumana, desembocando en una huelga por parte de los cañeros (amparados por la Federación Agraria Argentina), a la que se sumaron los obreros de los ingenios, que además incluyó el asalto a trenes de carga, cañaverales e instalaciones industriales. Al año siguiente, Alvear intervino a través de un laudo, que estableció un precio promedio de venta de la caña al ingenio, e instituyó un organismo provincial para resolver los conflictos de allí en adelante. El resultado fue apreciado como abiertamente favorable para los cañeros. Durante sus giras políticas en la década de 1930, esta política la tomaría como ejemplo de justicia social.[6] En 1924 hubo grandes huelgas y protestas obreras por el veto de la ley que extendía la jubilación a amplios sectores de trabajadores. En abril de ese año la Unión Sindical Argentina (USA), organizó una huelga general, pero como no había sido apoyada por los anarquistas ni por los socialistas, la huelga se canceló.[35]

Pese a que en las elecciones de diputados nacionales de 1926, el yrigoyenismo logró ganar en los distritos más importantes, aún así el Congreso pudo sancionar con éxito varias leyes, entre ellas se encontraban: la ley n.° 11.338 que prohíbe el trabajo nocturno en las panaderías, ley n.° 11.357 reconocimiento de los derechos civiles de las mujeres, la que deja sin efecto la reglamentación sobre jubilaciones (expresada anteriormente), la de profilaxis de la lepra, la que regula la actividad de las sociedades cooperativas, la que destina una importante suma para renovar el armamento naval,[30] [36] la que dispone un nuevo enrolamiento general y el Registro Electoral.[34]

Política internacional[editar]

Durante la gestión de Alvear se firmaron acuerdos fronterizos con Uruguay, Chile y Bolivia. Se intentó cancelar la deuda que tenía Paraguay con Argentina por la Guerra de la Triple Alianza, también se intentó implementar un programa que limitaba el tonelaje de los barcos de guerra junto a Chile.

El 30 de octubre de 1922 el embajador en Bolivia Horacio Carrillo firmó un acta con el canciller boliviano Severo Fernández Alonso, en donde se acordó revisar el tratado de 1889 para modificar la frontera. En 1924 asumió otro canciller boliviano, Ramón Paz y ahora Carrillo tuvo que acordar de vuelta con él. Paz propuso que la ciudad de Los Toldos permanezca en el dominio boliviano. Esta discusión duró por todo el 1924, hasta que pudieron acordar con un nuevo canciller, Eduardo Díez de Medina quien no pretendía mayores cambios en el límite. El presidente de Bolivia aceptó modificar alguna línea limítrofe con tal de compensar a Argentina y sellar el acuerdo. El tratado Carrillo-Díez de Medina fue firmado el 9 de julio de 1925.[37]

El Gobierno decidió, a partir de 1922, rechazar la correspondencia postal, telefónica y telegráfica desde y hacia las Islas Malvinas con el fin de añadir presión concreta al reclamo diplomático. El gobierno de las islas intentó paliar la acción argentina mediante la contratación de vapores montevideanos, y la protesta británica no tardó en llegar. Buenos Aires respondió alegando que la medida no era oficial, sino que se trataba de iniciativas de funcionarios individuales. En todo caso, para marzo de 1928 las comunicaciones con las islas estaban plenamente restablecidas, hecha la aclaración que la reanudación del servicio de ninguna manera implicaba una renuncia a los derechos argentinos.[38]

A cambio, Alvear reanudó su reclamo ante la Unión Postal Universal, confirmando su reclamo sobre las Islas Malvinas, las Orcadas del Sur y las Georgias del Sur como parte integral del territorio de la República:

"(...) cumple a esta Cancillería manifestar que si bien es exacto que desde 1833 esas islas han estado bajo ocupación británica, no lo es menos que desde esa fecha y en diversas oportunidades el Gobierno Argentino ha protestado por dicha ocupación y por el acto originario que la determinó".[39]

En 1923 fallece el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mariano A. Espinosa. Para su reemplazo, el Senado propuso una terna y el Presidente propuso el nombre de monseñor Miguel D'Andrea. El Vaticano rechazó a D'Andrea —presionado por sectores católicos argentinos conservadores que consideraban a D'Andrea como muy liberal y cercano a los sectores obreros— y Alvear insiste con su postulación. El conflicto se hace público y la opinión pública se divide entre los que apoyan al Presidente y D'Andrea, y los que se mantenían fieles al Vaticano. El nuncio Giovanni Beda Cardinale anuncia el nombramiento de Juan A. Boneo como administrador de la sede vacante del arzobispado, cosa a la que Alvear también se opone. La Corte Suprema dictó la ilegalidad de ese nombramiento. El ministro de Relaciones Exteriores, Ángel Gallardo propuso una solución: el retiro de la candidatura de monseñor D'Andrea, la renuncia del nuncio Cardinale y la designación del obispo José Bottaro como sucesor de Espinosa, candidato aceptado tanto por Alvear como por el Vaticano.[40] [41]

Durante la V Conferencia Paramericana acontecida en Santiago de Chile en 1923, este país propone a la Argentina limitar el armamentismo de ambos países. La delegación chilena aceptó un primer acuerdo de los Estados Unidos del Brasil, que consistía en un límite de 80 000 toneladas para los barcos de guerra, pero Argentina rechazó el acuerdo, respondiendo con una propuesta de 55 000 toneladas como tope para las naves bélicas, pero la nueva propuesta tampoco avanzó. Por este motivo las relaciones diplomáticas con Chile se enfriaron durante la corta administración de Emiliano Figueroa, además Chile se rearmó militarmente en 1926, como respuesta a lo propio que hizo Argentina en 1924. Hubo otro intento chileno de desarme por parte del nuevo gobierno del coronel Carlos Ibáñez del Campo, pero también fue rechazado por Argentina.[42]

El presidente Alvear con el príncipe Eduardo de Windsor en Argentina.

Mediante un proyecto del ministro Manuel Domecq García se determino el límite entre Argentina y Uruguay.[43]

Se enviaron al Congreso varios proyectos para eliminar la deuda pública que tenía Paraguay con Argentina, consecuencia de la guerra de la Triple Alianza. El primero de ellos fue en 1922 que no tuvo sanción, luego en 1925 se debatió el proyecto presentado por Guillermo Sullivan y en 1928 el de 1928 Leopoldo Bard, pero otra vez no prosperaron.[44]

El 6 de agosto de 1924 se realizaron festejos y agasajos oficiales, con motivo de la visita al país del príncipe heredero del trono de Italia, Humberto de Saboya.[35] Alvear entregó condecoraciones al futuro príncipe, además asistió a un desfile de 25 000 niños de escuelas públicas argentinas en la Plaza del Congreso.[45] Sin embargo, la visita del príncipe de Italia produjo un sobrepaso en los gastos previstos para el acontecimiento. El monto total fue alrededor de 500 000 pesos. Víctor Molinas le comunicó al Presidente que se habían pasado en el monto. Molinas quiso pasar el gasto a rentas generales, pero no obstante, el mismo Alvear fue quién pago el medio millón de pesos, gracias al loteo y venta de parte de sus tierras heredadas de Don Torcuato.[46]

Por iniciativa del Presidente se intentó volver a la Liga de las Naciones durante la VI Conferencia Panamericana acontecida en La Habana, pero no se llegó a aprobar en el Congreso el Pacto Constitutivo.[30] Logró mediar ante un posible conflicto entre Paraguay y Bolivia, gracias a una reunión de delegados de ambas naciones llevada a cabo en Buenos Aires el 29 de septiembre de 1927. El 31 de agosto de 1928 el gobierno anunció que no reanudaría relaciones diplomáticas con Rusia, bajo el régimen de la Unión Soviética.[34]

Con motivo del Centenario de la batalla de Ayacucho, en 1924 el gobierno argentino mandó una delegación a Perú. Fue el ministro de guerra, el General Agustín P. Justo, junto a (entre otros), el poeta Leopoldo Lugones.[35]

El 24 de marzo de 1925 vino a la Argentina el científico Albert Einstein junto a su esposa Elsa, se hospedó en el país durante exactamente un mes, ya que partió del país el 24 de abril, si bien no hay registros ni testimonios que se haya entrevistado con el Presidente, es un hecho destacable que Einstein haya arribado a la Argentina, durante este periodo prospero de la historia argentina. La visita histórica connota el buen estado del país en aquel momento. Einstein quien ya era mundialmente conocido por su Teoría de la Relatividad, vino al país por una invitación de la Universidad de Buenos Aires y la Sociedad Hebraica Argentina. Durante su visita brindó doce conferencias, la gran mayoría para explicar su nueva teoría.[47]

En el año 1925 Alvear se entrevistó con el presidente de Chile Arturo Alessandri, el 17 de agosto arribó a Argentina el príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, heredero de la corona británica.[6]

Política petrolera[editar]

Alvear en 1923 en el Colegio Nacional Histórico de Concepción de Uruguay.

Una de las primeras acciones del gobierno de Alvear fue nombrar al general Enrique Mosconi como Director General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF). Con el apoyo gubernamental este impulsó el crecimiento de YPF con el objetivo de alcanzar el autoabastecimiento de petróleo, vital para el desarrollo autónomo del país, y promovió medidas tendientes a disminuir la competencia de empresas extranjeras. En 1924 se promulgaron los primeros decretos que restringían las concesiones de exploración, limitaban posibles zonas productivas y fijaban los plazos de vencimiento para efectuar exploraciones. Al comienzo del gobierno de Alvear la producción de naftas en el país era prácticamente inexistente, gracias a la gestión de Mosconi frente a YPF, la empresa estatal llegó vender 25 millones de litros de kerosene para 1925.[19] En ese mismo año se finalizó la construcción de la destilería en La Plata (en funcionamiento hoy en día). Esta realiza elaboraciones de nafta, kerosene y fuel oil. Pocos meses después de su habilitación comenzó la producción de nafta para aviones. Esta planta industrial fue la décima destilería más grande del mundo.[48]

Tanto el petróleo como la cuestión de lograr el autoabastecimiento, se convirtieron en temas de campaña para las elecciones del año 1928,[49] en ese mismo año comenzó la explotación de petróleo en la provincia de Salta, y en 1933 se descubrió petróleo en Tranquitas.[50]

Política armamentística[editar]

Alvear con Agustín Pedro Justo visitando al primer cuerpo de artillería.

El ministro de guerra Agustín Pedro Justo aumentó los gastos en equipamientos de guerra, para modernizar las Fuerzas Armadas, entre otras cosas se compraron quinientos cañones Schneider de 155 mm.[51]

El ministro Manuel Domecq García fue autor del anteproyecto de formación de la Marina Mercante argentina de ultramar y de la remodelación del puerto de Quequén.[43] También por iniciativa de Domecq se instaló la base de submarinos en Mar del Plata y se renovaron las unidades de la flota argentina.[52] El almirante Domecq apoyado por el Presidente, alentaron la construcción de submarinos en el país, por lo que se construyó un astillero, bautizado Astillero Ministro Manuel Domecq García, actualmente se encuentra en la costanera sur de la ciudad de Buenos Aires.[53]

Por un decreto del Presidente, en 1923 se cambió el nombre del Puerto Militar de Bahía Blanca a Puerto Belgrano, en honor al creador de la bandera argentina.[54]

En 1924 se fundó la Escuela de Mecánica de la Armada, el predio había sido cedido por el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires al Ministerio de Marina[55] y allí había funcionado años atrás el Aeropuerto Rivadavia.[56] El 12 de octubre de 1928 se inauguró el complejo de edificios principal.[57]

En octubre del año 1927 se construyó la Fábrica de aviones de Córdoba, esta fue la primera fábrica de alta tecnología en Argentina.[31]

Sin embargo estos gastos en equipamiento militar despertaron muchas críticas por parte de la oposición.[32]

Obras públicas y culturales[editar]

Alvear en la inauguración del Ferrocarril Oeste.
Regina Pacini y Alvear en una exposición de pintura y escultura, desde el gobierno se incentivaron por primera vez en la historia argentina este tipo de actividades artísticas.

Por primera vez en la historia argentina se iniciaron obras para fomentar la cultura, se construyeron teatros, museos, instituciones artísticas. En materia de obras públicas se inició la construcción del Ministerio de Hacienda, de Obras Públicas, de Guerra y Marina y el edificio del Banco Nación en Plaza de Mayo. Contrastando con su antecesor, Alvear siempre se presentaba a inauguraciones y toda clase de eventos sociales. En esta gestión se construyeron más monumentos y se celebraron tantas ceremonias oficiales presenciadas por el Jefe de Estado como nunca antes se había visto.[6]

En 1923 se inauguró el Museo de Luján. En Buenos Aires desarrollo una gran gestión el intendente Carlos Noel. Entre las obras de dicha gestión figuran la finalización del paseo de la Costanera Sur, la construcción de hornos para la incineración de basura y la compra de la finca de Lezica para construir el parque Rivadavia. Noel también mandó asfaltar muchas calles de la ciudad. El verano de ese mismo año fue uno de los más calurosos de la historia, con temperaturas superiores a los 40 °C.

Alvear con la nadadora Lilian Harrison.

Al ver que en cada oficina y cada iglesia se regia por horas distintas, en 1923 se decreto la hora oficial.[58]

En 1925 se inauguró la bajada de Maipú y el Paseo de Julio, un monumento en conmemoración a Leandro N. Alem, en este acto se ven al Presidente con Hipólito Yrigoyen, es una de las pocas veces que aparecieron juntos, ya que para ese momento ambos se había separado en distintas líneas del radicalismo.[59]

Desde su juventud, Alvear fue un admirador de las artes, durante su gestión de gobierno se crearon varias instituciones para la propagación de las mismas. En 1925 se creó el Conservatorio Nacional de Música,[60] por medio de un decreto se fundó el Departamento de Artes Musicales y Sonoras en 1924. Se crearon los cuerpos estables del coro, orquesta y ballet para el Teatro Colón. Por iniciativa de su esposa, Regina Pacini el Presidente fundó la Casa del Teatro, en donde se hospedaron artistas retirados.[52]

El 2 de agosto de 1924 el Presidente creó una comisión para componer una versión oficial del Himno Nacional Argentino, la misma estaba constituida por Floro Ugarte, Carlos López Buchardo y José André. Gracias al hallazgo de una partitura en el Museo Histórico Nacional atribuida a Blas Parera, a la cual la comisión introdujo arreglos, se pudo estrenar al público en el Teatro Colón el 25 de mayo de 1927. Sin embargo, debido a las críticas que trajo el "nuevo himno", por medio de un decreto de septiembre de 1928 Alvear armó una nueva comisión, en donde se aconsejó hacer una versión más fiel a la de Juan Pedro Esnaola.[61] [62]

Alvear fue uno de los socios fundadores de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos (SAAP) en 1925, una institución sin fines de lucro, la cual ha sido testigo de varias corrientes artísticas en todas las disciplinas de las artes visuales.[63]

En el mes de julio de 1924, el Club Atlético Boca Juniors debuta en su nuevo estadio enfrentando al Club Nacional de Football, el puntapié inicial fue dado por el presidente Marcelo T. de Alvear.[35] [64]

El 7 de noviembre de 1924 gracias a la gestión del ingeniero Felipe Bonoli para adquirir 5000 hectáreas de tierra en nombre de la Compañía Italo Argentina de Colonización para fundar una futura ciudad. Un año más tarde, el Presidente firmó el decreto de aprobación de los estatutos de la colonia, avalando y compartiendo este proyecto y, en honor a su esposa, Regina Paccini, la colonia pasó a denominarse Villa Regina. Ese mismo año llegan colonos de Italia.[65]

Alvear inauguró el Monumento de los españoles el 13 de marzo de 1927.[66] Contó con la presencia del conde de Amalfi, quien en nombre del rey Alfonso XIII hizo la simbólica entrega del mismo al Presidente.

El 5 de septiembre de 1927 se fundó Aeroposta Argentina S.A. (filial de la Compagnie Genérale Aéropostale de Francia) para transportar correspondencia a Europa.[67]

En 1928 poco antes de asumir Yrigoyen por segunda vez, el Presidente estrena el Palacio de Correos y recibe el primer avión construido por la Fábrica Nacional de Aeroplanos, un Avro Gosport. El 6 de septiembre de ese mismo año comienzan las obras de construcción para la subterráneo Lacroze, que une Lacroze, Plaza de Mayo con Chacarita (actual línea B de subte).[68]

En septiembre de 1928 se lleva a cabo por primera vez la Feria del libro de Buenos Aires, inaugurada por el presidente Alvear, acompañado por sus ministros Roberto Marcelino Ortiz y José Tamborini.[69]

La división del radicalismo[editar]

La división del partido radical, se fue volviendo inevitable en 1923: nueve senadores radicales se declararon "antipersonalistas", es decir, contrarios al "personalismo" de Hipólito Yrigoyen, y brindaron su apoyo al presidente Marcelo Torcuato de Alvear, también hubo roces entre éste y su vicepresidente Elpidio González, ya que este último era yrigoyenista. El yrigoyenismo tomaba a los antipersonalistas como conservadores. Por otra parte los antipersonalistas decían que Yrigoyen violaba las reglas del juego político. Estas disputas siguieron, y lo que fue peor, se trasladaron al Congreso, en donde los diputados fieles a Yrigoyen solían obstaculizar las iniciativas del Poder Ejecutivo, ya fuese a través de discusiones o bien retirándose del recinto para evitar dar cuórum. En este contexto, el presidente Alvear clausuró por decreto las sesiones extraordinarias, en vista de que la actividad legislativa era casi nula.[6] Según Felix Luna en Yrigoyen, Alvear no había alentado la creación de la facción antipersonalista, pero su alejamiento del caudillo basto para que los sectores más conservadores dentro del radicalismo se enemistaran con los "personalistas".[70]

Cuando se acercaban las elecciones presidenciales del año 1928, la Unión Cívica Radical se dividió en dos caminos: por un lado los seguidores de Yrigoyen, llamados "personalistas", impulsaron al propio caudillo como candidato a Presidente de la Nación junto a Fracisco Beiró,[nota 2] mientras que la UCRA (con la que simpatizaba Alvear), presentó la fórmula Leopoldo Melo-Vicente Gallo, los conservadores liderados por Julio A. Roca decidieron abstenerse y apoyar a los antipersonalistas. La victoria de Yrigoyen en las elecciones de 1928 fue aplastante, con el 62 % de los votos, Yrigoyen fue electo nuevamente presidente.[19]

Los "antipersonalistas" presionaron a Alvear para que interviniera la provincia de Buenos Aires gobernada por José Luis Cantilo, pensaban que así tendrían mayor probabilidad de ganar las elecciones presidenciales. Pero Alvear se negó a realizar tal acto. Debido ello, renunció el ministro del Interior, Vicente Gallo, y el 5 de agosto de 1925 el presidente tomó juramento a José P. Tamborini, quien adhería al legalismo de Alvear.[59]

Gabinete[editar]

Una característica del gobierno de Alvear fue que dejaba conducir tanto por su presidente como por sus ministros, quienes ejercían de secretarios de Estado, por ello, los ministros lograron importantes iniciativas económicas y diplomáticas.[4]

 Estandarte Presidencial
Ministerios del Gobierno de
Marcelo Torcuato de Alvear
Cartera Titular Período
Ministerio del Interior José Nicolás Matienzo
Vicente Carmelo Gallo
José Pascual Tamborini
12 de octubre de 192226 de noviembre de 1923
12 de diciembre de 192327 de julio de 1925
5 de agosto de 192512 de octubre de 1928
Ministerio de Relaciones
Exteriores y Culto
Ángel Gallardo 12 de octubre de 192212 de octubre de 1928
Ministerio de Hacienda Rafael Herrera Vegas
Víctor M. Molina
12 de octubre de 19228 de octubre de 1923
9 de octubre de 192312 de octubre de 1928
Ministerio de Justicia
e Instrucción Pública
Celestino Marcó
Antonio Sagarna
12 de octubre de 192219 de octubre de 1923
22 de octubre de 192312 de octubre de 1928
Ministerio de Agricultura Tomás Le Breton
Emilio Mihura
12 de octubre de 19221 de septiembre de 1925
1 de septiembre de 192512 de octubre de 1928
Ministerio de Obras Públicas Eufrasio Loza
Roberto Marcelino Ortiz
12 de octubre de 192213 de enero de 1925
13 de enero de 192512 de octubre de 1928
Ministerio de Guerra Agustín Pedro Justo 12 de octubre de 192212 de octubre de 1928
Ministerio de Marina Manuel Domecq García 12 de octubre de 192212 de octubre de 1928

Actividades posteriores a la presidencia[editar]

Marcelo Torcuato de Alvear realizando una campaña para promoverse hacia la presidencia en 1938.

Una vez finalizado su gobierno, Alvear se radico en París en 1930, ciudad que le apasionaba. Instalado en Europa, sus allegados desde Argentina le mandaban cartas explicándole la caótica situación de la política argentina, como la deteriorada figura de Hipólito Yrigoyen. Así fue como se enteró del golpe de Estado de José Félix Uriburu, este hecho no lo sorprendió, ya que la situación de Yrigoyen en el poder se había deteriorado rápidamente, debido al choque que había tenido la Crisis de 1929 y a la falta de reacción por parte de un Yrigoyen anciano y enfermo.[6] Dos días después del golpe de Estado, Alvear declaró:

"Tenía que ser así. Yrigoyen, con una ignorancia absoluta de toda práctica de gobierno democrático, parece que se hubiera complacido en menoscabar las instituciones. Gobernar, no es payar... Mi impresión, que transmito al pueblo argentino, es de que el ejército, que ha jurado defender la Constitución, debe merecer nuestra confianza y que no será una guardia pretoriana ni que esté dispuesto a tolerar la obra nefasta de ningún dictador".[71]

En marzo de 1931 el gobierno militar convocó a elecciones de gobernador en la provincia de Buenos Aires para concretarse el 5 de abril. El radicalismo se encontraba desorganizado y dividido. A mediados de marzo se logró constituirse la Convención Provincial. Fernando Saguier, Roberto Marcelino Ortiz, Vicente Gallo, Carlos Noel y Jose P. Tamborini telefonearon a París para avisar a Alvear que propiciarán su nombre en la Convención Provincial. Pero los delegados terminaron eligiendo a Honorio Pueyrredón. El escrutinio de las elecciones empezó recién el 8 de abril, que dio la victoria al radicalismo, resultando vencedores Pueyrredón y José María Guido. El 11 de ese mismo mes Alvear se embarcó para volver a Argentina, llegó el 25 y fue recibido por una gran multitud.[4]

Una calle es asfixiada por afiches de propaganda política, en ellos se pueden observar los de la fórmula Alvear-Mosca, y también se pueden observar afiches del candidato que ganó bajo el fraude electoral, Roberto Marcelino Ortiz.

Una vez en Argentina, Alvear se entrevistó con el presidente de facto Uriburu. El dictador le dijo al dirigente radical que podría volver a acceder a la presidencia, siempre y cuando le garantice que en su lista no hubiese yrigoyenistas, pero Alvear rechazó esa propuesta. En consecuencia, el 16 de mayo apareció un manifiesto en donde convocaba al radicalismo de todo el país a la reorganización, "dignamente fortificada en la adversidad". El 28 del mismo mes se organizó la Junta del City integrada por Alvear, Adolfo Güemes, Enrique Mosca, Julio Borda y Obdulio Siri, decidieron sustituir al Comité Nacional, prácticamente disuelto tras el golpe de Estado. Mientras Yrigoyen seguía preso, los radicales reabrieron los comités. Producto de una fallida revolución encabezada por el coronel Gregorio Pomar, el gobierno denunció que existía un plan terrorista, los locales partidarios son allanados y varios dirigentes políticos tuvieron que exiliarse (salvo Güemes que logró esconderse), entre ellos estaba Alvear.[4] [6] A las diez de la noche del 28 de julio de 1931 se embarco al exilio, el día anterior había elaborado un manifiesto que se difundió clandestinamente (puesto que había sido prohibido por la dictadura), en una parte decía: Antes del exilio, Alvear dijo:

"Contemplo desde lejos, en el barco que me aleja, la ciudad natal en donde se levantan las estatuas de mis antepasados. Me consideraba con derecho al respeto de todas las clases sociales, porque supe gobernarlas con legalidad, orden y prudencia. Me apartan de su seno manos crispadas".

Alvear en 1931.[6]

Alvear se instaló en el Palacio Copacabana en Río de Janeiro, en donde se enteró que el gobierno militar en julio había decretado que en elecciones no aceptarían candidatos que hubiesen apoyado a Yrigoyen. Ante la ausencia de Alvear y la desaparición de Güemes (que era el vicepresidente), Gallo asumió la conducción del partido. Pero al poco tiempo apareció Güemes, quién debía asumir la presidencia del partido, pero Gallo se niega. Tras este episodio renunció casi la totalidad de la Mesa Directiva de la junta, entonces el cuerpo decide conferir funciones ejecutivas a Güemes, Gallo, Saguier, Juan O'Farrel, Mosca, Aramburu, Borda y Noel. La candidatura de Alvear con Güemes cobraba aceptación, pero trascendió que Alvear no aceptaría tal candidatura, no antes que este reunida la Convención Nacional de la UCR. Finalmente el 25 de septiembre se reunió la Convención Nacional y se reconstituyó el Comité Nacional. Se eligió como presidente a Alvear, mientras que como vicepresidente estaban Saguier y Güemes, pero Saguier renunció para dejarle la candidatura libre a Güemes. La Convención Nacional presidida por Benjamín Zorrilla aprobó esa plataforma electoral, se procedió a la votación, resultando victoriosa la fórmula Alvear-Güemes. En una comunicación telefónica a Río de Janerio, Alvear decide renunciar a la candidatura por dos motivos: posiblemente la candidatura podría ser anulada ya que no había pasado un periodo presidencial luego de la presidencia de Alvear, además este creía que se tenía que producir una renovación en las figuras políticas.[4]

Alvear abraza a Alfredo Palacios, cuando este último ayudó para liberar al dirigente radical.

Producto de la trunca revolución de 1933, el gobierno de Agustín Pedro Justo responsabilizó al radicalismo, por lo que varios de sus dirigentes son detenidos, Alvear fue apresado en la isla Martín García. Aunque esta no era la primera vez que fue apresado, si estuvo sometido bajos condiciones prácticamente inhumanas, en soledad, muy lejos de los refinamientos a los que acostumbraba. Su esposa Regina viajó cerca de cincuenta veces en bote atravesando el Río de la Plata ante las inclemencias del tiempo, para abastecer a su esposo de comida y mudas.[72] [73] Gracias a una corrección en la interpretación del artículo 23 de la Constitución Nacional elaborada por el legislador Alfredo Palacios, Alvear quedó en libertad.[74]

Durante el liderazgo de Alvear[75] la UCR mantuvo una postura internacional de cuestionamiento a los regímenes totalitarios de Italia, Alemania y la Unión Soviética,[76] y participó activamente en apoyo a la República durante la Guerra Civil española,[77] en un contexto político nacional atravesado por los conflictos bélicos e ideológicos mundiales.[71]

El 1 de mayo de 1936 la UCR convocó a un acto multitudinario, en el que por primera vez se reunieron todos los partidos de la oposición y el movimiento obrero. Ese mismo año la presión sindical obtuvo la sanción de la Ley 11.729 de contrato de trabajo para el sector servicios. Ese mismo año, las divisiones en el seno del radicalismo se acentuaron nuevamente por el escándalo de la concesión de la Compañía Hispano-Americana de Electricidad (CHADE), que había sobornado a políticos conservadores y radicales para obtener la concesión. Si bien Alvear no aceptó los sobornos, aconsejó a los concejales radicales que votasen a favor de la concesión, lo que despertó críticas al expresidente.[78]

Durante los últimos años de su vida, comenzó a realizar giras partidarias por todo el país. En los actos políticos era acompañado por jóvenes radicales que más tarde fueron políticos destacados del partido como Ricardo Balbín y Crisólogo Larralde.

Fallecimiento[editar]

El 23 de marzo de 1942, fulminado por una crisis cardíaca, falleció Marcelo Torcuato de Alvear al lado de su esposa Regina Pacini, en su casa de Don Torcuato. Quedó entonces un vacío en la UCR que no se llenaría durante algunos años. Sus restos se encuentran en el mausoleo familiar del Cementerio de la Recoleta, diseñado por el arquitecto Alejandro Christophersen en 1905.[12]

Homenajes y opiniones[editar]

Medallas y condecoraciones de Alvear, expuestas en el Museo del Bicentenario.

La gestión de Marcelo Torcuato de Alvear tuvo la característica de gobernar bajo la legalidad, el orden y no generar ningún tipo de crispamiento en la sociedad, haciéndolo una figura destacada en la historia argentina y una de las mayores figuras del radicalismo junto a Yrigoyen.

Uno de los primeros homenajes a Marcelo Torcuato de Alvear fue la inauguración del Teatro Presidente Alvear, el 23 de marzo de 1942, un mes después del fallecimiento del ex presidente.

Una de las zonas de los hogares hechos por la Comisión Nacional de Casas Baratas lleva el nombre de "Barrio Alvear".[79]

El homenaje más reciente es una estatua emplazada en una plazoleta que es parte de la Plaza Intendente Alvear. El 22 de julio de 2010 se sancionó una ley que establece: "Acéptase la donación de un monumento en homenaje al ex presidente Marcelo Torcuato de Alvear efectuado por el Instituto 'Marcelo T. de Alvear' [...] para ser emplazado en la plaza ubicada en la Avenida Alvear y las calles Presidente Roberto M. Ortiz y Presidente Eduardo Víctor Haedo".[80] [81]

Monumento a Carlos María de Alvear (en el fondo) y Marcelo Torcuato de Alvear.

El historiador argentino Félix Luna habló sobre el orden, paz, y legalidad de la gestión de Alvear:

"El gobierno de Alvear, en la memoria de los argentinos, se mantiene como uno de los períodos políticos más felices de la historia nacional. Democracia consolidada, reivindicaciones sociales y prosperidad económica fueron características de la gestión de un hombre que hizo de la legalidad y la ética política directamente un estilo de vida".[82]

Félix Luna.

El padre y geógrafo Alberto María de Agostini le puso el nombre de Sierra Alvear, a una sierra de la Cordillera de los Andes.[83]

Existe un bar en la Avenida Santa Fé al 772, al frente de la Plaza General San Martín, en Retiro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires cuyo nombre Torcuato & Regina, es un homenaje al matrimonio entre el Presidente argentino y la soprano portuguesa Regina Pacini.[84] [85]

Aspecto físico[editar]

Los dibujantes caricaturizaban a Alvear como una persona muy grande sentada de costado. Otras personas en el recinto legislativo decían de que cuando Alvear se sentaba en su banca de diputado, tenía que sentarse de tal forma de poner sus piernas al costado, ya que había desarrollado un enorme físico durante su juventud, al practicar todo tipo de deportes.[6] [4]

Alvear y los deportes[editar]

Práctico la mayoría de los deportes de su época, llegó a coronarse como mejor tirador de revólver a 50 metros, también realizaba tiro al blanco con máuser y pistola. Participó del Campeonato Mundial de Tiro de 1903 en Buenos Aires, ganado la madalla de bronce. Fue cofundador del Tiro Federal Argentino, además de haber integrado las primeras comisiones directivas.[86] Frecuentaba la Sociedad Deportiva como también el Bois de Boulogne en donde montaba a caballo, hacía nado, y fundó con ayuda de otros miembros el salón de esgrima del Jockey Club, además hizo boxeo en la casa del doctor César Viale.[4]

Alvear fue protagonista en la primer carrera de automóviles en Argentina, celebrada el 16 de noviembre de 1901. Primero habían corrido siete coches, ganando la carrera Juan Cassoulet con un Rochester a vapor, a una velocidad de 73 km/h. Pero Alvear compitió en la segunda carrera, únicamente corriendo contra el Barón Aarón de Anchorena, en una contienda de tres mil metros, Alvear salió victorioso.[87]

Participaciones en Mundiales de Tiro[editar]

Mundial Sede Resultado Puntos
Campeonato Mundial de Tiro de 1903 Bandera de Argentina Argentina Bronze medal.svg Medalla de bronce 451

Véase también[editar]

Audio y video[editar]

Referencias[editar]

  1. Alvear, Marcelo T. de, s/sucesión. Archivo de los Tribuanles de la Capital Federal. Legajo n.° 3799.
  2. Pacheco de Alvear, Elvira s/sucesión. Archivo de los Tribunales de la Capital Federal. Legajo n.° 7661.
  3. «Brigadier Diego Estanislao de Alvear Ponce de León» Genealogía Familiar. Consultado el 5 de junio de 2011.
  4. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q Luna, 1999
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Notas[editar]

  1. «II- La delegación sostendrá que, tratándose de una sociedad llamada a establecer la paz futura entre las naciones, no cabe distingo de "beligerantes" y "neutrales" para los Estados que formen parte de ella. III- Sostendrá, como cuestión fundamental, que sean por igual admitidos a incorporarse a la Sociedad de las Naciones, todos los Estados reconocidos como tales por la comunidad internacional. IV- La delegación procurará que se suprima del pacto la denominación de potencias "aliadas y asociadas", así como cualquier otra expresión que importe establecer un vínculo entre la nueva institución que se crea y la pasada guerra. (...) IX- Propondrá que los miembros del Consejo sean elegidos por la Asamblea, conforme al principio de la igualdad de los Estados y a base de que, dentro de un período de tiempo, todos los Estados que formen la Sociedad lleguen a estar representados en el Consejo. (...) XI- La delegación tendrá presente que la República Argentina repudia la guerra de conquista y considera ilegítima toda apropiación violenta de territorio ajeno. XII- Sostendrá el principio del arbitraje general y obligatorio para todos los asuntos que no hayan podido solucionarse por la vía diplomática, con excepción de las cuestiones que afecten preceptos de la constitución política de los Estados. Para las controversias internacionales que según las leyes locales deben resolverse por los tribunales de cada país, se establecerá la facultad de no someterlos al juicio arbitral antes que la jurisdicción nacional se haya pronunciado definitivamente. (...) XVI- Respecto a los mandatos coloniales, propiciará la fórmula que coloque a los pueblos incapaces de gobernarse por sí mismos en condiciones de progresar moral y materialmente y constituir con el tiempo Estados libres e independientes. XVII- La delegación tendrá presente, como fundamentales, los siguientes principios: a) La igualdad de todos los Estados soberanos; b) El principio de la autodeterminación de los pueblos; c) La libertad de los mares; d) La inviolabilidad de la propiedad privada en la guerra marítima; e) La restricción del concepto de contrabando y la adopción de reglas precisas y uniformes al respecto; f) La declaración de que los productos naturales del país no deben calificarse de contrabando de guerra, pues sirven para satisfacer las necesidades normales y primordiales de la humanidad; g) La existencia de una moral internacional. XVIII- Todas las cuestiones serán consideradas por la delegación dentro de las orientaciones generales de las presentes instrucciones y teniendo en cuenta los fines que persigue la Sociedad de las Naciones. Los puntos dudosos serán consultados con el Poder Ejecutivo de la Nación». extraído de Silva, op. cit., pp. 557-559.
  2. Al fallecer el compañero de fórmula Fracisco Beiró, tuvieron que volver a juntarse los colegios electorales para elegir a Enrique Martínez.

Bibliografía consultada[editar]

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  • Amuchástegui, Antonio (1965). Mentalidades argentinas 1860-1930. Editorial Universitaria de Buenos Aires. 

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Hipólito Yrigoyen
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1922 - 1928
Sucesor:
Hipólito Yrigoyen