Pesadilla

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Pesadilla
Síntoma
John Henry Fuseli - The Nightmare.JPG
La pesadilla por Johann Heinrich Füssli, 1781.
Clasificación y recursos externos
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Una pesadilla es un ensueño que puede causar una fuerte respuesta emocional, comúnmente miedo o terror, aunque también puede provocar depresión, ansiedad y una profunda tristeza. La pesadilla puede contener situaciones de peligro, malestar o pánico físico o psicológico. Regularmente, las personas que la sufren o las sufren, se despiertan en un estado de angustia y con imposibilidad de regresar al sueño por un prolongado periodo de tiempo.[1]

Las pesadillas pueden tener causas físicas —dormir en una posición incómoda o tener fiebre— o fisiológicas —estrés, ansiedad e incluso ingestión de drogas opioides—. Comer antes de dormir, lo que incrementa el metabolismo del cuerpo y la actividad cerebral, es una potencial causa de pesadillas.[2] Las pesadillas recurrentes que interfieren en los patrones de sueño y causan insomnio pueden requerir de ayuda médica.

Descripción[editar]

La pesadilla es una parasomnia relacionada con el sueño REM (de rapid eye movements). La persona que duerme tiene un sueño caracterizado por el miedo y la ansiedad que puede llegar a despertarle. Las pesadillas llegan a ser consideradas un trastorno del sueño cuando por su frecuencia e intensidad interfieren con la actividad cotidiana de la persona. Las pesadillas tienen lugar durante períodos de sueño con movimientos oculares rápidos (la llamada fase MOR, en español "Movimientos Oculares Rápidos", también llamada fase o sueño REM). Durante esta fase el sujeto permanece inmóvil mientras duerme. Son más frecuentes en la segunda mitad de la noche. También puede presentarse en la fase II del sueño. En este caso es posible que se acompañen de movimientos mioclónicos. No deben confundirse las pesadillas con los Terrores Nocturnos que aparecen en las fases III y IV del sueño. Las pesadillas son más frecuentes entre los 4 y 12 años, y suelen disminuir según avanza la edad. En ocasiones puede presentarse acompañadas de sensación de opresión en el pecho y dificultad para respirar (ver parálisis del sueño).

Historia[editar]

Hasta cerca del siglo XVIII, las pesadillas eran a menudo consideradas obras de monstruos, los cuales se creía que se sentaban sobre el pecho de los durmientes, oprimiéndolo con su peso, lo que originó el nombre de pesadilla (nombre derivado de peso). Varias formas de magia y posesión espiritual también se consideraban causas. En la Europa del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX se creía que las pesadillas eran causadas por problemas digestivos.

Actualmente se sabe que las pesadillas son provocadas por causas fisiológicas, tales como fiebre elevada, o por causas psicológicas, tales como un trauma psíquico inusual o estrés en la vida del durmiente. Los movimientos corporales ocasionales en las pesadillas pueden servir para despertar al durmiente, ayudando a evitar la sensación de miedo, que es uno de los componentes de las pesadillas. Generalmente, cuando el individuo despierta tras haber tenido una pesadilla, no vuelve a experimentarla al dormirse nuevamente.

En el arte y la literatura[editar]

Henry Fuseli

Coleridge

Gabriel García Márquez El 20 de septiembre de 1954, el periodista y escritor Gabriel García Márquez se refirió a sus propias pesadillas durante una entrevista en el programa radial ¿Cuál es su hobby? de la Emisora HJCK.[3]

Hay tres clases de pesadillas: las terroríficas, que son una clase inferior, el tipo perfecto de las pesadillas vulgares; las absurdas, que son las más comunes, y, por último, las pesadillas absolutas, casi imposibles de definir, cuyas diferencias con los sueños más inefables y ordinarios sólo pueden establecerlas los expertos.

El primero (tipo de pesadilla) está reservado exclusivamente a los aprendices. Dentro de ellos se cuenta la indecorosa pesadilla del soñador perseguido por el toro, la de la infinita escalera de caracol y, en general, todas las protagonizadas por animales repugnantes: ratones, murciélagos, serpientes, arañas. Son pesadilla demasiado fáciles que, por lo general, se evitan con un buen laxante como el 'delirium trémens'.

... Cualquier persona con una experiencia mínima en el hábito de los sueños puede incorporarse en la mitad de una pesadilla absurda y llamarla al orden. La típica pesadilla absurda, absolutamente indecorosa, es la del hombre que sueña que está espulgándose a sí mismo con la destroncada cabeza puesta en las rodillas. Padecer esa clase de pesadillas es confundir el hobby con la esquizofrenia...

Jorge Luis Borges

En una conferencia dictada en 1977 habló de sus pesadillas particulares e hizo una reseña histórica de las diversas interpretaciones de las pesadillas. Esta charla se encuentra en la recopilación publicada bajo el título de "Siete noches".[4] [5]

Folclore[editar]

La explicación popular de la pesadilla como ataque de un ser sobrenatural puede observarse en estos dos testimonios, catalán el primero y neohelénico el segundo:

La Pesanta, perrazo negro, grueso y pesado cual plomo, intensamente peludo, con una terrible pata de hierro, con la que zurra a cuantos halla a su paso de noche por la calle. Pasa por el ojo de las cerraduras, por debajo de las puertas y, si le precisa, se filtra por las paredes. Se complace poniéndose encima del pecho durante el sueño y oprime la respiración, provocando pesadillas y sueños muy agitados y desesperados.

Joan Amades, «Los ogros infantiles», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 13, 1957, p. 262.

La Mora es una Lamna rica y muy poderosa. Pasea solo de noche y cada vez que se encuentra en su camino a hombres que duermen se sienta en su pecho y los aplasta. Y es tan pesada que aquél al que aplasta muge como un buey. Sin embargo, si el hombre no está sumido en el sueño y la ve y le arrebata su fez, entonces, cualquier cosa que le pida, riqueza y pelo, se lo dará, con tal de que le devuelva el fez.

Nikolaos Politis, Tradiciones, nº 899.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]