Arte prerrománico

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Palacio de Teodorico el Grande en Rávena, representado en los mosaicos de San Apolinar el Nuevo (siglo VI).
Tesoro de Guarrazar, orfebrería visigoda (siglo VII).
Oratorio de Santa Maria in Valle, tempietto longobardo del siglo VIII.
Capilla palatina de Aquisgrán, arte carolingio (finales del siglo VIII).
Monograma "chi-rho" (crismón) del Libro de Kells (ca. 800).
Detalle arquitectónico de San Miguel de Lillo, arte asturiano (siglo IX).
Caja de marfil con relieves de Cristo y los apóstoles, talla propia de Francia Occidentalis procedente de San Esteban de Bamberg (ca. 870).[1]
Evangeliario de Otón III, taller del monasterio de Reichenau (ca. 1000).[2]

Prerrománico[3] es la denominación historiográfica del primer gran periodo del arte medieval en Europa Occidental, coincidente en el tiempo con la Alta Edad Media (siglos VI al X -o desde finales del V a comienzos del XI-). Fue acuñada por Jean Hubert[4] en 1938 (L'Art préroman).[5]

Estilísticamente no designa un movimiento estético con formas artísticas bien definidas, sino que es más bien una expresión genérica que engloba la producción artística de la cristiandad latina entre el arte paleocristiano y el arte románico. Mientras que en Oriente la continuidad del Imperio romano permitió el desarrollo del el arte bizantino, la caída del Imperio romano de Occidente y la época de las invasiones abrió en Occidente un periodo de gran inestabilidad política y decadencia cultural (la denominada "época oscura" caracterizada por la escasez y discontinuidad en las fuentes escritas) en la que los pueblos germánicos fusionaron su arte y cultura con la parcial pervivencia de la cultura clásica greco-romana seleccionada y conciliada con el cristianismo por nuevas instituciones (particularmente el monacato); por su parte, desde los siglos VII y VIII el espacio mediterráneo quedó dividido por la expansión árabe que se asentó en la ribera sur, desde España hasta Siria, donde se desarrolló el arte islámico.[6]

En el prerrománico hay determinadas características comunes, como la relativa ausencia de grandes programas arquitectónicos (incluso la reutilización de edificios anteriores y de sus elementos arquitectónicos), la escasez de esculturas de gran tamaño, la predilección por la orfebrería y la ilustración de manuscritos, y la evolución formal hacia la simplicidad, la esquematización y el simbolismo en las artes figurativas para conseguir una mayor expresividad, renunciando al realismo, y con abundancia de motivos decorativos (entrelazado,[7] funicular,[8] estrellado, etc.)[9] que llegan hasta el horror vacui. No obstante, no hay suficiente identificación entre los distintos artes locales como para hablar de un "estilo internacional" como serán los de la Baja Edad Media (románico y gótico).[10]

Estilos prerrománicos locales[editar]

En Italia, la breve dominación de los ostrogodos no permitió más que unos pocos ejemplos de arte ostrogodo (mausoleo de Teodorico, palacio de Teodorico, baptisterio arriano -los tres en Rávena, ciudad donde también se encuentran notabilísimos ejemplos del arte bizantino de época de Justiniano I-);[11] mientras que en España sí se desarrolló más extensamente en el tiempo el arte visigodo. En las Galias y un vasto espacio de Europa Central el reino franco y las entidades políticas que le sucedieron desarrollaron notables programas artísticos (arte merovingio, arte carolingio y arte otoniano). En las islas británicas se desarrolló el arte hiberno-sajón. El arte vikingo de Escandinavia se desarrolló fuera del ámbito del cristianismo en el periodo altomedieval.

La herencia visigoda, la convivencia con el arte islámico andalusí y los contactos con el resto de la cristiandad latina produjeron en los reinos cristianos del norte peninsular formas artísticas de particular interés: el arte asturiano, y el denominado arte mozarabe. Hay discrepancias historiográficas sobre cómo caracterizarlo y denominarlo (en los condados de la Marca Hispánica posteriormente denominados catalanes se ha identificado por algún autor -Puig i Cadafalch- como un «primer románico», muy conectado con el románico lombardo[12] italiano -en parte heredero de la arquitectura longobarda[13] [14] -; mientras que para la Meseta Norte se viene utilizando la etiqueta de «arte de repoblación»). Ya en el siglo XI, conviviendo con el románico pleno, se desarrolló en Sicilia el arte árabe-normando.

Artes suntuarias prerrománicas[editar]

Ante la escasez de monumentos de envergadura, la orfebrería y las artes suntuarias ofrecían una oportunidad para el desarrollo del arte en el periodo de las invasiones, y se acomodaban especialmente al gusto artístico y las necesidades de las nuevas clases dirigentes. La utilización de oro, plata, marfil y piedras finas (no necesariamente preciosas) era particularmente conveniente como atesoramiento. Todo tipo de objetos litúrgicos (cálices, relicarios, cubiertas de libros), así como los símbolos del poder (coronas, cetros, orbes), se convertían en joyas decoradas. También se utilizó una innovación tecnológica: el esmalte.[15]

Pintura prerrománica[editar]

Frente a la escasez de grandes programas pictóricos murales (los mosaicos y frescos de tradición paleocristiana, que se continuaron desarrollando en el arte bizantino) o incluso de iconos, la parte principal de la pintura prerrománca conservada es la que se elaboró en los talleres de miniatura vinculados a los scriptoria de los monasterios.[16]

Escultura prerrománica[editar]

Muy escasos son los ejemplos de escultura exenta (como la estatuilla ecuestre de Carlomagno). Algo más abundantes son los relieves que decoran ciertas iglesias (excepcionales son los estucos del tempietto de Cividale[17] o las cruces celtas), donde se fueron iniciando los modelos iconográficos de los "evangelios de piedra" del románico posterior.[18]

Arquitectura prerrománica[editar]

Se utilizó tanto la planta basilical como la centralizada. Las cubiertas, bien planas de madera (artesonados sobre las vigas de la estructura del tejado a dos aguas), o bien abovedadas de piedra (bóvedas de cañón en los espacios longitudinales -naves-, bóvedas de arista o cúpulas en los espacios cuadrangulares, poligonales o circulares). Las dimensiones eran pequeñas (en comparación con las extraordinarias dimensiones del arte imperial romano o de Santa Sofía de Constantinopla); aunque, en algunos casos, la combinación de una planta pequeña con una altura modesta, produce espacios de una particular estilización. Comienzan a utilizarse las torres y a diseñarse algunas fachadas con las nuevas convenciones de la arquitectura medieval. El palacio, la catedral y el monasterio se definen como los edificios de mayor representatividad.[19] [20]

Notas[editar]

  1. Helmut Glück: St. Stephan 1808–2008. 200 Jahre evangelische Kirchengemeinde St. Stephan Bamberg. Herausgegeben im Auftrag des Kirchenvorstandes St. Stephan. Privatdruck. Kirchengemeinde St. Stephan, Bamberg 2008. Fuente citada en en:St. Stephan (Bamberg)
  2. Walther, Ingo F. and Norbert Wolf. Codices Illustres: The world's most famous illuminated manuscripts, 400 to 1600. Köln, TASCHEN, 2005. Fuente citada en en:Gospels of Otto III
  3. Aunque hay algún uso bibliográfico de la forma pre-románico, el DRAE sólo incluye la palabra compuesta sin guión («prerrománico», Diccionario de la lengua española (22.ª edición), Real Academia Española, 2001, http://lema.rae.es/drae/?val=prerrom%C3%A1nico )
  4. Dictionary of art historians
  5. Christian Sapin, Pre-Romanesque Art, en Encyclopedia of the Middle Ages, Routledge, 2000, vol. 1, pg. 1182.
  6. Es la tesis clásica de Henri Pirenne, Mahoma y Carlomagno.
  7. Bain, George (1973). Celtic Art: The Methods of Construction. Dover Publications, Inc. ISBN 0-486-22923-8. Fuente citada en en:interlace (visual arts).
  8. La que utiliza como motivo las cuerdas (véanse ejemplos de uso bibliográfico). Es muy habitual en el arte asturiano. Se seguirán utilizando en el arte bajomedieval y en el protorrenacimiento -es el signo distintivo del manuelino-.
  9. Se suele identificar este tipo de motivos como de origen germánico, aunque muchos de ellos estaban presentes en el mundo clásico. El arte islámico reúne todo tipo de influencias decorativas, que lleva a su máxima expresión, llegando a la teselación geométrica del espacio decorado.
  10. El arte prerrománico en Artehistoria, especialmente la sección Arte germánico
  11. Deliyannis, Deborah Mauskopf. Ravenna in late antiquity. Cambridge: Cambridge University Press, 2010 ISBN 0-521-83672-7. Fuente citada en en:Ostrogothic Ravenna
  12. Giulio Carlo Argan, L’architettura protocristiana, preromanica e romanica, Bari, 1978. Fuente citada en it:Romanico lombardo. Carlo Tosco, « Architetti e committenti nel romanico lombardo », in Édition Viella, Rome - 1997 (ISBN 8885669549) Fuente citada en fr:Art roman lombard
  13. Piero Adorno, L'Alto Medioevo in L'arte italiana, Firenze, D'Anna, 1992, Vol. 1, tomo II, pp. 558-579. Fuente citada en it:Architettura longobarda
  14. J. J. Martín González, Historia del Arte, Gredos, 1974-1992, vol. 1, pg. 328:

    Tras los ostrogodos vinieron los longobardos, que desarrollaron la llamada arquitectura lombarda. No está muy claro si los edificios lombardos son auténticamente de los siglos VII y VIII o si están luego rehechos por los carolingios, o incluso pertenecen ya a la época románica. En todo caso, cabe pensar que los longobardos aporaron las bases de la arquitectura lombarda, después desarrollada.

  15. Origen y desarrollo de los esmaltes en el período prerrománico en Orfebrería y esmaltes románicos. Artes Suntuarias.
  16. Pintura prerrománica, el arte de una encrucijada histórica - La decoración de San Julián de los Prados, San Miguel de Lillo y San Salvador de Valdediós atesora influencias que van de los romanos a la estética islámica, con innovaciones como «El músico» - Las paredes de Santullano y Lillo todavía albergan frescos originales ocultos bajo revestimientos posteriores que en el futuro podrían enriquecer unos conjuntos pictóricos ya de por sí excepcionales
  17. Piero Adorno, L'Alto Medioevo in L'arte italiana, Firenze, D'Anna, 1992, Vol. 1, tomo II, pp. 558-579. Pierluigi De Vecchi; Elda Cerchiari, I Longobardi a Cividale in L'arte nel tempo, Milano, Bompiani, 1991, Vol. 1, tomo II, pp. 315-317. ISBN 88-450-4219-7. Fuentes citadas en it:Tempietto longobardo
  18. Arthur Haseloff, Pre-Romanesque sculpture in Italy, Hacker Art Books, 1971.
  19. Antonio López, Arquitectura prerrománica en Arquitectura e historia: curso de historia de la arquitectura, vol. 1, pg. 75.
  20. Romanesque Architecture by Periods - Pre-Romanesque Architecture

Enlaces externos[editar]