Música de Italia

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La música de Italia abarca un amplio espectro de ópera y música instrumental, los estilos tradicionales de cada región del país, y un conjunto de música popular y romantica basada tanto en fuentes nativas como extranjeras.

La música ha sido tradicionalmente una de las caractéristicas culturales de la identidad étnica y nacional de Italia, y mantiene un sitio relevante en la sociedad y la política del país. Las innovaciones en la escala musical, la armonía, la notación y la música teatral, produjeron el desarrollo de la ópera a finales del siglo XVI así como mucha de la música clásica europea, incluyendo la sinfonía y el concierto.

En el caso particular de la ópera, debe resaltarse que constituye parte fundamental de la cultura musical italiana, con influencias que han alcanzado fuertemente a la música popular. La tradición de la canzone napolitana y del cantautor representan estilos populares que además forman parte importante de la industria musical italiana, junto a géneros importados como el jazz, la música rock y el hip hop.

La música folclórica italiana es primoridial en la herencia cultural del país, y abarca un amplio conjunto de estilos regionales, danzas e instrumentos.

Características[editar]

Tal como otros elementos de la cultura italiana, la música es generalmente ecléctica. No existieron en la práctica movimientos proteccionistas para mantenerla libre de influencias foráneas, a excepción quizá del movimiento fascista de la década de 1920.[1] En consecuencia, la música italiana ha tomado elementos de las varias culturas que dominaron o influenciaron en el país, incluyendo la música de las tribus germánicas, la música árabe, la música griega, la francesa y la española.

Las contribuciones históricas del país en el campo de la música forman parte del orgullo nacional. La relativamente reciente historia de Italia como país unificado incluye el desarrollo de la tradición operística difundida por todo el mundo. Incluso antes de la formación de Italia como nacíon, fue cuna de importantes innovaciones en cuestiones como la notación musical y el canto gregoriano.

Historia[editar]

Gioachino Rossini (1792-1868).
Niccolo Paganini (1782-1840).

Guido de Arezzo, monje benedictino, inventó en el siglo XI un método de canto añadiendo los preceptos y reglas de sus predecesores y contemporáneos. En los siglos XIII, XIV, y XV sobresalieron por sus trabajos Marchetto Prosdocimo de Beldamantis, los dos de Padua, Franchino Gaffurio, Lodi, Juan Spatario de Bolonia y otros muchos.[2]

En el siglo XVI la capilla del Papa y las de las Cortes de Italia estaban pobladas de cantantes Flamencos y Picardos. En toda la Italia y aun en Roma se cantaba música de compositores flamencos y franceses. A fines del siglo XVI, Italia apareció sobre la escena y ocupó como verdadera creadora del período melódico el primer rango en los canales de la música. Ottaviano Petrucci natural de Fossomblona, inventó en 1503 en Venecia, los caractéres de la música e imprimió en el mismo año algunas misas de Pedro de la Calle, español. En el mismo siglo se introdujeron algunas reglas muy útiles para la modulación por los grandes compositores Constancio Porta y Claudio Monteverdi ayudados por los célebres Palestrina, el Abate Mateo Asola de Verona, Juan María Vanini de Valerano y otros maestros. También pertenece a esta época la fundación del conservatorio tan nombrado de Nápoles y la invención de los Oratorios en música obra del piadoso Felipe Neri. En este siglo se inventó el fagote o bajón por el Canónigo Afranio de Pavía y se fundó la Sociedad filarmónica de Verona. La estructura del violín fue muy perfeccionada en el siglo XVII por los Amatí de Cremona que después ha llegado al más alto grado de perfección por los Stradivari también de Cremona. La primera Sociedad música de Bolonia fue fundada en 1615 por el Padre Arian Banchieri y se llamó sociedad de los Gloridi. En 1662 el Maestro de capilla Geromo Giacobbi estableció otra bajo el nombre de Filomuso y en 1663 una tercera llamada Filoschici. Estas tres sociedades fueron absorbidas por la Sociedad filarmónica o Academia filarmónica fundada en 1666 por Vicente Cavati.[2]

Algunos de los principales maestros de las diferentes escuelas son los siguientes:

La gloria de Italia en el siglo XIX reside, incontestablemente, en el genio de Gioachino Rossini. Después de Rossini, los compositores más notables fueron Valentino, Trovavanti, José Nicolini, Paër, Spontini, Morlacchi, Carrafa, Coccia, Generali, Mercadante, Paccini, Rellini y Donizetti, que, hasta su fallecimiento, cuenta con sesenta óperas, gran número de piezas para canto, instrumentos, misas, etc.[2]

Entre los grandes aportes italianos a la música del siglo XIX está Paganini, nacido en Génova en 1784 y muerto en 1840, quien fue el violinista más extraordinario que ha existido. Luego, el repertorio italiano fue sostenido por la genialidad de Giuseppe Verdi nacido en Busseto, cerca de Parma, el 27 de octubre de 1813.[2]

Referencias[editar]

  1. Niccolodi, Musica e musicisti nel ventennio fascista
  2. a b c d e Diccionario enciclopédico de música, Carlos José Melcior, 1859


Enlaces externos[editar]