Julio Cortázar

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Julio Cortázar
Cortázar.jpg
Foto realizada por Sara Facio en 1967.
Nombre de nacimiento Julio Florencio Cortázar Descotte (Speaker Icon.svg escuchar)
Nacimiento 26 de agosto de 1914
Ixelles, Bélgica
Defunción 12 de febrero de 1984
(69 años)
París, Francia
Nacionalidad Bandera de Argentina Argentina
Bandera de Francia Francesa
Seudónimo Julio Denis[1]
Ocupación Escritor, profesor, traductor
Período Siglo XX
Lengua de producción literaria Español
Lengua materna Español
Género Novela, cuento, poesía, prosa poética y microrrelato
Movimientos Surrealismo, realismo mágico
Cónyuge Aurora Bernárdez (1953-1967)
Ugné Karvelis (1967-1970)
Carol Dunlop (1970 -1982)
Firma Julio Cortázar signature.svg
Premios Premio Médicis Etranger (1974)
Premio Konex de Honor (1984)
Sitio web oficial

Julio Florencio Cortázar Descotte (Ixelles, 26 de agosto de 1914 - París, 12 de febrero de 1984) fue un escritor, traductor e intelectual de nacionalidad argentina nacido en Bélgica. Optó por la nacionalidad francesa en 1981, en protesta contra el gobierno argentino.[2]

Se le considera uno de los autores más innovadores y originales de su tiempo, maestro del relato corto, la prosa poética y la narración breve en general, y creador de importantes novelas que inauguraron una nueva forma de hacer literatura en el mundo hispano, rompiendo los moldes clásicos mediante narraciones que escapan de la linealidad temporal. Debido a que los contenidos de su obra transitan en la frontera entre lo real y lo fantástico, suele ser puesto en relación con el realismo mágico e incluso con el surrealismo[cita requerida].

Vivió casi toda su vida en Argentina y buena parte en Europa. Residió en Italia, España, Suiza y París, ciudad donde se estableció en 1951 y en la que ambientó algunas de sus obras.[3]

Además de escribir obras propias, es considerado un reconocido traductor, habiendo trabajado en este oficio para la Unesco.[4]

Biografía[editar]

Infancia[editar]

Julio Cortázar nació en Ixelles, un suburbio situado en el sur de la ciudad de Bruselas, capital de Bélgica que en ese entonces estaba ocupada por los alemanes.[cita requerida] El pequeño «Cocó», como le llamaba su familia,[5] fue hijo de Julio José Cortázar y María Herminia Descotte. Su padre era funcionario de la embajada de Argentina en Bélgica, desempeñándose en esa representación diplomática como agregado comercial. Más adelante en su vida declararía: «Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia».

Hacia fines de la Primera Guerra Mundial, los Cortázar lograron pasar a Suiza gracias a la condición alemana de la abuela materna de Julio, y de allí, poco tiempo más tarde a Barcelona, donde vivieron un año y medio. A los cuatro años volvieron a Argentina y pasó el resto de su infancia en Banfield, en el sur del Gran Buenos Aires, junto a su madre, una tía y Ofelia, su única hermana (un año menor que él). Vivió en una casa con fondo (Los venenos y Deshoras, están basados en sus recuerdos infantiles), pero no fue totalmente feliz. «Mucha servidumbre, excesiva sensibilidad, una tristeza frecuente» (carta a Graciela M. de Sola, París, 4 de noviembre de 1963).

Según el propio escritor, su infancia fue brumosa y con un sentido del tiempo y del espacio diferente al de los demás.[6] Fue un niño enfermizo y pasó mucho tiempo en cama, por lo que la lectura fue su gran compañera. Su madre le seleccionaba lo que podía leer, convirtiéndose en la gran iniciadora de su camino de lector, primero, y de escritor después.[cita requerida] A los nueve años ya había leído a Julio Verne, Victor Hugo y Allan Poe, padeciendo por ello frecuentes pesadillas durante un tiempo.[5] Solía además pasar horas leyendo un diccionario Pequeño Larousse.[5] Leía tanto que su madre primero acudió al director de su colegio y luego a un médico para preguntarles si era normal, y éstos le recomendaron que su hijo dejara de leer o leyera menos durante cinco o seis meses, para que en cambio saliera a tomar el sol.[5]

También fue un escritor precoz. A los nueve o diez años, ya había escrito una pequeña novela —afortunadamente perdida, según el propio autor— e incluso antes algunos cuentos y sonetos.[5] Dada la calidad de sus escritos, su familia dudó de la veracidad de su autoría, desconfiando incluso su madre de que había sido él quien los había escrito, lo que generó una gran pesadumbre en Cortázar,[5] quien compartió ese recuerdo en entrevistas posteriores.[7]

Muchos de sus cuentos son autobiográficos y relatan hechos de su infancia, como Bestiario, Final del juego, Los venenos y La señorita Cora, entre otros.

Juventud[editar]

Tras realizar los estudios primarios en la Escuela Nº10 de Banfield, se forma como maestro normal en 1932 y profesor en Letras en 1935 en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta.

De aquellos años surgió «La escuela de noche» (Deshoras). Fue en aquella época que comenzó a frecuentar los estadios a ver boxeo, donde ideó una especie de filosofía de este deporte «eliminando el aspecto sangriento y cruel que provoca tanto rechazo y cólera» (La fascinación de las palabras). Admiraba al hombre que siempre iba para adelante y a pura fuerza y coraje conseguía ganar (Torito, Final del juego).

A los diecinueve años recién cumplidos, leyó en Buenos Aires Opio: diario de una desintoxicación de Jean Cocteau, traducido por Julio Gómez de la Serna y con un prólogo de su hermano Ramón. Este lo deslumbró y se convirtió en uno de sus libros de cabecera, acompañándolo por el resto de su vida.[5]

Cortázar en su juventud.

Comenzó sus estudios de Filosofía en la Universidad de Buenos Aires. Aprobó el primer año, pero comprendió que debía utilizar el título que ya tenía para trabajar y ayudar a su madre. Dictó clases en Bolívar, Saladillo (ciudad que figura en su Libreta Cívica como oficina de enrolamiento); y luego en Chivilcoy. Vivió en cuartos solitarios de pensiones aprovechando todo el tiempo libre para leer y escribir (Distante espejo). Entre 1939 y 1944 Cortázar vivió en Chivilcoy, en cuya Escuela Normal daba clases como profesor de literatura y era asiduo concurrente a las reuniones de amigos que se hacían en el local de fotografía de Ignacio Tankel. A propuesta de éste, realiza su primera y única participación en un texto cinematográfico colaborando en el guion de la película La sombra del pasado, que se filmó en esa ciudad entre agosto y diciembre de 1946. Ese episodio fue tratado en el filme documental Buscando la sombra del pasado, dirigido por Gerardo Panero, que se estrenó en 2004.[8]

En 1944 se muda a la ciudad de Mendoza, en cuya Universidad Nacional de Cuyo imparte cursos de literatura francesa.

Su primer cuento, «Bruja», fue publicado en la revista Correo Literario. Participa en manifestaciones de oposición al peronismo. En 1946, cuando Juan Domingo Perón ganó las elecciones presidenciales, presentó su renuncia. «Preferí renunciar a mis cátedras antes de verme obligado a sacarme el saco, como les pasó a tantos colegas que optaron por seguir en sus puestos». Reunió un primer volumen de cuentos, La otra orilla. Regresó a Buenos Aires, donde comenzó a trabajar en la Cámara Argentina del Libro y ese mismo año publicó el cuento «Casa tomada» en la revista Los Anales de Buenos Aires, dirigida por Jorge Luis Borges, así como también un trabajo sobre el poeta inglés John Keats, «La urna griega en la poesía de John Keats» en la Revista de Estudios Clásicos de la Universidad de Cuyo.

En 1947 colaboró en varias revistas, entre ellas, Realidad. Publicó un importante trabajo teórico, Teoría del túnel, y en Los Anales de Buenos Aires donde aparece su cuento «Bestiario».

Al año siguiente obtuvo el título de traductor público de inglés y francés, tras cursar en apenas nueve meses estudios que normalmente llevan tres años. El esfuerzo le provocó síntomas neuróticos,[n. 1] uno de los cuales (la búsqueda de cucarachas en la comida) desaparece con la escritura del cuento Circe, que junto con los dos anteriores citados aparecidos en la revista Los anales de Buenos Aires, serían incluidos más adelante en el libro Bestiario.

En 1949 publicó el poema dramático «Los reyes», primera obra firmada con su nombre real e ignorado por la crítica. Durante el verano escribió una primera novela, Divertimento, que de alguna manera prefigura Rayuela, que escribiría en 1963.

Además de colaborar en la citada revista Realidad, lo hace también en otras revistas culturales de Buenos Aires, como Cabalgata y Sur (8 textos, principalmente de crítica literaria y cine). En la revista literaria Oeste de Chivilcoy publica el poema «Semilla» y colaboraciones en otros tres números.

En 1950 escribió su segunda novela, El examen, rechazada por el asesor literario de la Editorial Losada, Guillermo de Torre. Cortázar la presentó a un concurso convocado por la misma editorial, sin éxito, y, como la primera, verá la luz solo en 1986.

En 1951 publicó Bestiario, una colección de ocho relatos que le valieron cierto reconocimiento en el ambiente local. Poco después, disconforme con el gobierno de Perón, decidió trasladarse a París, ciudad donde, salvo esporádicos viajes por Europa y América Latina, residiría el resto de su vida.

Parejas[editar]

En 1953 se casó con Aurora Bernárdez, una traductora argentina. Vivían en París con condiciones económicas bajas y le surgió el ofrecimiento de traducir la obra completa, en prosa, de Edgar Allan Poe para la Universidad de Puerto Rico. Dicho trabajo sería considerado luego por los críticos como la mejor traducción de la obra del escritor estadounidense. Juntos se fueron a vivir a Italia durante el año que duró el trabajo, luego viajaron a Buenos Aires en barco y Cortázar se pasó el trayecto escribiendo en su máquina portátil una nueva novela.

En 1967, rompió su vínculo con Bernárdez y se unió a la lituana Ugné Karvelis, con quien nunca contrajo oficialmente matrimonio, pero quien le inculcó un gran interés por la política.[9]

Con su tercera pareja y segunda esposa, la escritora estadounidense Carol Dunlop, realizó numerosos viajes, uno de los primeros fue a Polonia, donde participó en un congreso de solidaridad con Chile. Otro de los viajes que hizo junto a Carol Dunlop fue plasmado en el libro Los autonautas de la cosmopista que cuenta el trayecto de la pareja por la autopista París-Marsella. Tras la muerte de Carol Dunlop, Aurora Bernárdez lo acompañará durante su enfermedad y se convertirá en la única heredera de su obra publicada y de sus textos.[10]

Cortázar social[editar]

«La Revolución cubana… me mostró de una manera cruel y que me dolió mucho el gran vacío político que había en mí, mi inutilidad política… los temas políticos se fueron metiendo en mi literatura» (La fascinación de las palabras).

En 1963 visitó Cuba invitado por Casa de las Américas para ser jurado en un concurso. A partir de entonces, ya nunca dejaría de interesarse por la política latinoamericana.

En ese mismo año aparece lo que sería su mayor éxito editorial y le valdría el reconocimiento de ser parte del boom latinoamericano: Rayuela, que se convirtió en un clásico de la literatura en español.

Según declaró en una carta a Manuel Antín en agosto de 1964, ese no iba a ser el nombre de su novela sino Mandala: «De golpe comprendí que no hay derecho a exigirle a los lectores que conozcan el esoterismo búdico o tibetano; pero no estaba arrepentido por el cambio».

Cortázar en 1967.

Los derechos de autor de varias de sus obras fueron donados para ayudar a los presos políticos de varios países, entre ellos Argentina. En una carta a su amigo Francisco Porrúa de febrero de 1967, confesó: «El amor de Cuba por el Che me hizo sentir extrañamente argentino el 2 de enero, cuando el saludo de Fidel en la plaza de la Revolución al comandante Guevara, allí donde esté, desató en 300 000 hombres una ovación que duró diez minutos».

En noviembre de 1970 viajó a Chile, donde se solidarizó con el gobierno de Salvador Allende y pasó unos días a Argentina para visitar a su madre y amigos, y ahí el delirio fue una especie de pesadilla diurna contó en una carta a Gregory Rabassa.

Al año siguiente, junto a otros escritores cercanos —Mario Vargas Llosa, Simone de Beauvoir, Jean-Paul Sartre—, se opuso a la persecución y arresto del autor Heberto Padilla, desilusionado con la actitud del proceso cubano. En mayo de 1971 reflejó su sentir ambivalente hacia Cuba en «Policrítica en la hora de los chacales», poema publicado en Cuadernos de Marcha y reproducido después incluso por Casa de las Américas.[11]

A pesar de ello, sigue de cerca la situación política de Latinoamérica. En noviembre de 1974 fue galardonado con el Médicis étranger por Libro de Manuel y entregó el dinero del premio al Frente Unificado de la resistencia chilena.[12] Ese año fue miembro del Tribunal Russell II reunido en Roma para examinar la situación política en América Latina, en particular las violaciones de los Derechos Humanos. Fruto de esa participación fue el cómic editado posteriormente en México Fantomas contra los vampiros multinacionales, que Gente Sur editó en 1976.[13] También en 1974, junto a otros escritores tales como Borges, Bioy Casares y Octavio Paz, pidieron la liberación de Juan Carlos Onetti, apresado por deliberar como jurado en favor del cuento El guardaespaldas de Nelson Marra, y cuyo encarcelamiento le significó secuelas traumáticas.[14]

Su obra poética[editar]

Aunque Cortázar es reconocido principalmente por su narrativa, escribió gran cantidad de poemas en prosa (en libros mixtos como Historias de cronopios y de famas, Un tal Lucas, Último round); e incluso poemas en verso (Presencia, Pameos y meopas, Salvo el crepúsculo).

Colaboró en muchas publicaciones en distintos países, grabó sus poemas y cuentos, escribió letras de tangos (por ejemplo con el Tata Cedrón) y le puso textos a libros de fotografías e historietas. Grabó en Alemania con el bandoneonista Juan José Mosalini el poema Buenas noches, che bandoneón[15] y, con otros autores latinoamericanos, Poesía trunca, discos de Casa de las Américas en homenaje a vates revolucionarios (1978).[16]

Nicaragua y Costa Rica[editar]

En 1976, viaja a Costa Rica donde se encuentra con Sergio Ramírez y Ernesto Cardenal y emprende un viaje clandestino y plagado de peripecias hacia la localidad de Solentiname en Nicaragua. Este viaje lo marcará para siempre y será el comienzo de una serie de visitas a ese país.

Luego del triunfo de la revolución sandinista visita reiteradas veces Nicaragua y sigue de cerca el proceso y la realidad tanto nicaragüense como latinoamericana. Estas experiencias darán como resultado una serie de textos que serán recopilados en el libro Nicaragua, tan violentamente dulce.

En 1978, a pedido del grupo musical chileno Quilapayún, remodeló parte del texto de la Cantata Santa María de Iquique, lo que causó el disgusto de su autor, el compositor Luis Advis, que no había sido consultado. La versión con las correcciones de Cortázar fue grabada en dos oportunidades, pero después Quilapayún volvió a interpretar la obra de acuerdo al original de Advis.[17]

Tumba de Cortázar en Montparnasse, París. Sobre la lápida se yergue la imagen de un cronopio, personaje creado por el escritor

Últimos años[editar]

En agosto de 1981 sufrió una hemorragia gástrica y salvó su vida de milagro. Nunca dejó de escribir, fue su pasión aun en los momentos más difíciles.

En 1983, vuelta la democracia en Argentina, Cortázar hace un último viaje a su patria, donde es recibido cálidamente por sus admiradores, que lo paran en la calle y le piden autógrafos, en contraste con la indiferencia de las autoridades nacionales. Después de visitar a varios amigos, regresa a París. Poco después François Mitterrand le otorga la nacionalidad francesa.

Placa conmemorativa en la calle Martel

En París vivió sus últimos años en dos casas, una en la rue Martel y otra en la rue de L'Eperon. La primera correspondía a un pequeño apartamento de tercer piso sin ascensor, cómodo, luminoso y lleno de libros y discos de música, donde solía recibir amablemente continuas visitas de otros escritores que pasaban por la ciudad, en compañía de su gata Flanelle.[18]

Carol Dunlop había fallecido el 2 de noviembre de 1982, sumiendo a Cortázar en una profunda depresión. Julio murió el 12 de febrero de 1984 a causa de una leucemia. Sin embargo, en 2001 la escritora uruguaya Cristina Peri Rossi afirmó en su libro sobre el escritor que creía que la leucemia había sido provocada por el sida, que Cortázar se habría contagiado durante una transfusión de sangre en el sur de Francia.[19] [20] Dos días después, fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, en la misma tumba donde yacía Carol. La lápida y la escultura que adornan la tumba fueron hechas por sus amigos, los artistas Julio Silva y Luis Tomasello.[21] A su funeral asistieron muchos de sus amigos, así como sus ex parejas Ugné Karvelis y Aurora Bernárdez.[18] Esta última lo atendió durante sus últimos meses de vida, luego del fallecimiento de Dunlop.[18] Es costumbre dejar sobre su lápida distintos recuerdos, tales como guijarros, notas, flores secas, lápices, cartas, monedas, billetes de metro con una rayuela dibujada, un libro abierto o paquetes de cerezas.[18]

En abril de 1993, Aurora Bernárdez donó a la Fundación Juan March de Madrid la biblioteca personal del autor, de la calle Martel, correspondiente a más de cuatro mil libros, de los cuales más de quinientos están dedicados al escritor por sus respectivos autores, y la mayoría de ellos poseen numerosas anotaciones del propio Cortázar, acerca de las cuales habla la obra Cortázar y los libros (2011), de Jesús Marchamalo.[22]

Reconocimientos[editar]

La Plaza Cortázar en el barrio de Palermo, Buenos Aires
  • En Buenos Aires lleva su nombre la plaza Cortázar ―antes conocida como plaza Serrano―, situada en la intersección de las calles Serrano y Honduras (en el barrio Palermo Viejo).
  • El puente Julio Cortázar, situado sobre la avenida San Martín, en el barrio de Agronomía (en la ciudad de Buenos Aires), debe su nombre a que el escritor vivió en el cercano Barrio Rawson algunos años antes de marcharse a París.
  • Varias instituciones educativas llevan su nombre:
  • En 1984 la Fundación Konex le otorgó posmórtem el Premio Konex de Honor por su gran aporte a la historia de la literatura argentina.
  • La Universidad de Guadalajara (México), inauguró, el 12 de octubre de 1994, la Cátedra Latinoamericana Julio Cortázar, en honor al escritor. Dicha inauguración contó con la presencia del escritor mexicano Carlos Fuentes, del colombiano Gabriel García Márquez y de la viuda de Cortázar, Aurora Bernárdez. Esta cátedra rinde homenaje a la memoria, la persona, la obra y las preocupaciones intelectuales que rigieron la vida del argentino.

Durante 2014, con motivo de los cien años desde su nacimiento, como homenaje se publicaron diversos libros y realizaron diversas exposiciones sobre el autor en diversos países.[23]

Amistades[editar]

Cortázar fue amigo de numerosos escritores, lo que queda plasmado en los más de quinientos libros calurosamente dedicados de su biblioteca personal al momento de su muerte.[24] Mantuvo correspondencia entre 1965 hasta 1973 con la escritora argentina Graciela Maturo [25] . También tuvo varios amigos pintores, como Luis Seoane, Julio Silva, Luis Tomasello, Eduardo Jonquières o Chumy Chúmez, extendiéndose su interés artístico hacia las artes plásticas.[5]

Dentro de sus grandes amigos literarios se encuentran, además de muchos otros, Lezama Lima,[1] Octavio Paz, Pablo Neruda y Carlos Fuentes.[24] Cortázar también cultivó junto a su esposa Aurora Bernárdez una estrecha y calurosa relación con la poeta Alejandra Pizarnik, adoptando hacia ella una actitud de hermanos mayores.[26]

Estilo e influencias[editar]

Cortázar sentía un gran interés por los antiguos escritores clásicos. En este interés fue fundamental la presencia del profesor argentino Arturo Marasso, quien lo incitó a leerlos prestándole frecuentemente libros de su propiedad.[5] Un punto de inflexión juvenil en su manera de escribir se debió al libro Opio: diario de una desintoxicación de Jean Cocteau, que fue uno de sus libros fijos de cabecera. Cortázar sostuvo así desde su juventud una gran admiración por la obra de este autor, así como por la de John Keats, que continuó siendo con los años uno de sus poetas favoritos.[5]

Asimismo, siempre sintió una gran admiración por la obra del argentino Jorge Luis Borges,[22] una admiración que fue mutua pese a sus insalvables diferencias ideológicas, pues mientras Cortázar era un activista de izquierdas,[4] Borges fomentaba el individualismo y rechazaba los regímenes totalitarios en general, pese a haber aceptado recibir condecoraciones de países en dictadura.[27] Sus gustos literarios eran muy amplios, y sentía una especial atracción por los libros de vampiros y fantasmas, lo que debido a su alergia al ajo, era motivo de bromas por parte de sus amistades.[5]

El mismo Cortázar afirmaba haber leído más novelas francesas y anglosajonas que españolas, lo que compensaba leyendo mucha poesía española, incluyendo a Salinas y Cernuda, a quienes dedicó comentarios entusiastas.[4]

Obras[editar]

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Rayuela cuenta con traducciones en 30 idiomas diferentes.[28] En China aparecieron versiones en mandarín de la pluma del académico Fan Yan.

«Yo creo que desde muy pequeño mi desdicha y mi dicha, al mismo tiempo, fue el no aceptar las cosas como me eran dadas. A mí no me bastaba con que me dijeran que eso era una mesa, o que la palabra madre era la palabra madre y ahí se acaba todo. Al contrario, en el objeto mesa y en la palabra madre empezaba para mí un itinerario misterioso que a veces llegaba a franquear y en el que a veces me estrellaba. En suma, desde pequeño, mi relación con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.»

Julio Cortázar.[29]

Rayuela es probablemente su obra más reconocida, escrita en 1963. La historia del protagonista, Horacio Oliveira, y su relación con "La Maga", es narrada de un modo tal que juega con la subjetividad del lector. A esta obra suele llamársela «antinovela», aunque el mismo Cortázar prefería denominarla «contranovela». La obra ofrece diferentes lecturas, de modo que es "un libro que es muchos libros", pero sobre todo dos. El primero se lee desde el principio y termina en el capítulo 56. El segundo se comienza a leer en el capítulo 73 y al final de cada capítulo se indica dónde continuar la lectura.

Si bien el estilo que se mantiene a lo largo de la obra es muy variado, se la considera una de las primeras obras surrealistas de la literatura argentina. «De alguna manera es la experiencia de toda una vida y la tentativa de llevarla a la escritura», dijo Cortázar de Rayuela cuando se le preguntó qué significaba para él. En Rayuela Cortázar crea incluso un nuevo lenguaje, el glíglico, un lenguaje musical que se interpreta como un juego exclusivo, compartido por los enamorados, que los aísla del resto del mundo. El capítulo 68 está completamente escrito en glíglico.[30]

Alguien anda por ahí, selección de cuentos publicada en 1977. Su publicación fue censurada en Argentina por el régimen militar (1976 - 1983). En estos relatos, Cortázar abarca diversos géneros, morfologías literarias y temáticas. El primer cuento Cambio de luces, es una narración típica de su escritura donde hilvana una historia de una Buenos Aires melancólica con un final inesperado. Cierra el libro con una historia de violencia policial La noche de Mantequilla, que recuerda al espíritu de la novela Libro de Manuel.

Novelas[editar]

Prosas breves[n. 2] [editar]

Cuentos[editar]

Misceláneas[editar]

Teatro[editar]

  • 1949: Los reyes (con el seudónimo de Julio Denis).
  • 1995: Adiós Robinson y otras piezas breves (obra póstuma).

Poesía[editar]

  • Presencia, 1938 (sonetos, con el seudónimo de Julio Denis).
  • Pameos y meopas, 1971
  • Salvo el crepúsculo, 1984

Epistolario[editar]

  • Correspondencia Cortázar-Dunlop-Monrós, 2009
  • Cartas a los Jonquières, 2010
  • Cartas 1. 1937 - 1954, 2012
  • Cartas 2. 1955 - 1964, 2012
  • Cartas 3. 1965 - 1968, 2012
  • Cartas 4. 1969 - 1976, 2012
  • Cartas 5. 1977 - 1984, 2012

Ensayos y artículos[editar]

  • La urna griega en la poesía de John Keats[5]
  • Buenos Aires, Buenos Aires, 1967
  • Viaje alrededor de una mesa, 1970
  • Prosa del observatorio, 1972
  • La casilla de los Morelli, 1973
  • Fantomas contra los vampiros multinacionales, cómic, 1975
  • Estrictamente no profesional, 1976
  • Nicaragua tan violentamente dulce, 1983.
  • Silvalandia (basado en ilustraciones de Julio Silva), 1984
  • Alto el Perú (en colaboración con Manja Offerhaus), 1984
  • Imagen de John Keats (obra póstuma, escrita entre 1951 y 1952).
  • Clases de literatura. Berkeley, 1980 (publicación póstuma en 2013).

Traducciones[editar]

Audiolibros[editar]

  • Cortázar lee a Cortázar, 1966
  • Voz de América Latina, 1968
  • Cortázar por él mismo, un libro sonoro, 1970
  • Casa de las Américas, 1978

Sobre Cortázar y su obra[editar]

Libros[editar]

Julio Cortázar y el relato fantástico (clic en la imagen para leer)
  • Álvarez Garriga, Carles; Bernárdez, Aurora, eds (2014). Cortázar de la A a la Z. Alfaguara. pp. 320. ISBN 978-8-420415-93-2. 
  • Goloboff, M.; Goldchluk, L.; Juárez; Rogers, G.; Piatti, G.; Souilla, S.; Featherston, C. (2002). Julio Cortázar y el relato fantástico. Monografía N.º 41 de la Serie Estudios-Investigaciones. Argentina: Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata. ISSN 1514-0075. 
  • Gyurko, Lanin A. (2011). Twilight zone. Reality and fantasy in the short stories of Julio Cortázar. Nueva Orleans: University Press of the South. ISBN 978-1-937030-00-1. 
  • Marchamalo, Jesús (2011). Cortázar y los libros (I edición). Madrid: Fórcola Ediciones. pp. 112. ISBN 978-84-15174-12-7. 

Filmografía[editar]

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Por la descripción que hizo de los síntomas —meticulosidad para comer temiendo que los alimentos tuvieran cuerpos extraños o estuvieran sucios— es probable que Cortázar hubiera padecido de una neurosis obsesivocompulsiva con visos paranoides.
  2. Aunque Alfaguara ha incluido estos dos libros en los Cuentos completos de Cortázar, no se trata de cuentos, como bien señala el especialista Saúl Yurkiévich en su edición de los relatos del escritor en Galaxia Gutenberg: «Ninguna de las otras prosas breves cortazarianas, aunque narrativas, pueden confundirse con un cuento. Ni las Historias de cronopios y de famas y de Un tal Lucas ni los relatos de los almanaques ―La vuelta al día en ochenta mundos y Último round―, libros todos que en nuestra edición forman parte del volumen V, que agrupa la prosa varia»).

Referencias[editar]

  1. a b Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «Drácula con reloj», pp. 19-29.
  2. Cortázar, Julio (2005). Saúl Yurkievich. ed. Obras completas. Barcelona: RBA Instituto Cervantes. 
  3. clubcultura.es. «Biografía de Cortázar». Consultado el 10 de marzo de 2009.
  4. a b c Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «El lector caprichoso», pp. 45-63.
  5. a b c d e f g h i j k l m Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «El vampiro lector», pp. 31-44.
  6. Revista Plural, México, mayo de 1975.
  7. Entrevista a Cortázar, video en el sitio web YouTube.
  8. «Buscando la sombra del pasado», artículo de Sebastián Fernández en el sitio web Oocities. Consultado el 6 de enero de 2013.
  9. Goloboff, Mario (1998). «Cap. 11: De otros lados». Julio Cortázar - La biografía. Espasa Calpe. pp. 170-174. ISBN 950-731-205-6. 
  10. «Las cartas de Cortázar», artículo en el diario El Mundo (Madrid) del 15 de julio de 2012.
  11. «Policrítica en la hora de los chacales», texto del poema reproducido por Ciudad Seva, suplemento de la revista Casa de las Américas, n.º 67, julio-agosto de 1971; consultado el 4 de septiembre de 2012.
  12. Goloboff, Mario. «Cap. 14: Guerrilla y Literatura». Ob. cit. pp. 228-229. 
  13. Lectura en línea de Fantomas contra los vampiros multinacionales publicado en el sitio web Literatura.org; y archivo PDF descargable. Consultado el 4 de septiembre de 2012.
  14. Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «Cariño no literario», pp. 73-91.
  15. Video de una interpretación del poema «Buenas noches, che bandoneón», en el sitio web YouTube. Consultado el 4 de septiembre de 2012.
  16. Poesía trunca; Consultado el 4 de septiembre de 2012.
  17. Cantata Santa María de Iquique en la página consagrada a Advis en SCD, s/f; acceso 01.08.2013
  18. a b c d Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «Los libros de la Rue Martel», pp. 15-18.
  19. Una nueva biografía sostiene que Cortázar habría muerto de sida clarin.com, 7.06.2001
  20. «Peri Rossi: “Cortázar murió de sida por una transfusión”», artículo en el diario ABC del 25 de enero de 2009. Consultado el 21 de noviembre de 2012.
  21. El Espectador (24 de julio de 2008). «Cortázar el enorme». Consultado el 9 de septiembre de 2011.
  22. a b Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «Prólogo: Un lector llamado Cortázar» pp. 9-12;
  23. Careaga, Roberto (15 de enero de 2014). «México, Francia y Argentina celebrarán los 100 años de Cortázar». La Tercera. Consultado el 15 de enero de 2014.
  24. a b Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «Cariño no literario», pp. 73-91.
  25. [1]
  26. Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «Un sueño para el verano y otro para el invierno», pp. 65-71.
  27. Vargas Llosa, Mario (noviembre de 1999). «Borges, político». Letras Libres. Consultado el 11 de febrero de 2014.
  28. «“Rayuela” de Julio Cortázar cumple 50 años» (28 de junio de 2013). Consultado el 30 de octubre de 2013.
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  31. Marchamalo, Jesús (2011), op. cit. «El último round», pp. 93-107.

Bibliografía[editar]

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