Policía de la Provincia de Buenos Aires

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Policía de la Provincia de Buenos Aires
Policia bonaer emblem.png
Emblema de la Policía Bonaerense.
Información
Jurisdicción Bandera de la Provincia de Buenos Aires.svg Provincia de Buenos Aires, Argentina
Sede La Plata
Empleados 72.000 (enero de 2014)
Dirección Hugo Matzkin (Comisario General)
Dependiente de Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires
Sitio web
Sitio oficial
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La Policía de la Provincia de Buenos Aires (también denominada Policía Bonaerense o solo la Bonaerense) fue creada para velar por la seguridad pública en la Provincia de Buenos Aires. Es la mayor fuerza policial de la Argentina.

Depende del Ministerio de Seguridad provincial (con sede en 2 y 51, de La Plata; cuyo titular es Alejandro Granados; comandada por el comisario general Hugo Matzkin,[1] quien reemplazó a Juan Carlos Paggi el 30 de noviembre de 2011.[2]

Cifras[editar]

La Ciudad de Buenos Aires, en su carácter de ciudad autónoma, no forma parte de la provincia del mismo nombre. Por este motivo, no se encuentra bajo jurisdicción de la Policía Bonaerense, sino en la de la Policía Federal Argentina y de la Policía Metropolitana de la Ciudad de Buenos Aires.

La Policía bonaerense cuenta con unos 82.000 efectivos aproximadamente en actividad (Diciembre de 2014). Además, tiene a su cargo una población aproximada de 15 millones de habitantes,[3] cerca del 38% de la población total del país y una de las más numerosas, en cuanto a la cantidad de efectivos que posee, en toda Sudamérica.

En la Provincia de Buenos Aires, hay 7 policías cada 1000 habitantes.

BREVE RESEÑA HISTÓRICA. La Revolución de Mayo trajo aparejada la necesidad de crear nuevos medios para paliar los problemas de la seguridad pública, bastante amenazada en esos momentos de zozobra. Es así como el gobierno revolucionario promulgó en enero de 1813 el Reglamento Provisional de Policía. Por primera vez, desde 1580, tanto el jefe como los integrantes de la Partida Celadora –así se llamaba el cuerpo organizado de acuerdo a las normas de dicho decreto- percibían un sueldo a cambio de sus riesgosas misiones. En el año 1821, durante la gobernación del General Martín Rodríguez y por directa influencia de su ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores don Bernardino Rivadavia, se modificaron sustancialmente los regímenes imperantes desde la época de la fundación. Entre la importante legislación de este gobierno, ocupó lugar especialísimo la ley del 24 de diciembre que disponía la supresión de los Cabildos y creaba la Justicia de Primera Instancia, los Jueces de Paz, y el empleo de Jefe de Policía y de Comisarios para todo el territorio bonaerense. Con la designación de don Joaquín de Achaval para ocupar la flamante jefatura, Rivadavia creaba la Primera Policía de Seguridad del Estado en las Provincias Unidas del Río de la Plata. Así inició su marcha la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Sus reglamentos y estructuras orgánicas sirvieron en diversas ocasiones de modelo para la concreción de fuerzas policiales en otros países. Sus filas fueron integradas por hombres que supieron dejar su sello indeleble no solo en la abnegada lucha que presupone servir a sus semejantes, sino también en el campo de la guerra, de las artes, de las ciencias, en el de la jurisprudencia y la investigación. Ya en la década del 80 –Siglo XIX-, Argentina necesitaba consolidarse definitivamente como Nación. La Provincia, como prenda de paz y unión, cedió su capital –la ciudad de Bs. Aires-, para asiento de las autoridades federales. Y junto con el territorio, también entregaron los organismos administrativos existentes, entre ellos las dependencias y personal policial que figuraban en el territorio cedido. El viejo edificio aledaño al Cabildo, que desde los tiempos de Rivadavia había sido asiento del Departamento General de Policía, albergó por unos años más a los órganos conductivos de ambas policías: la de Buenos Aires recién creada y la de la Provincia de Buenos Aires. El 14 de enero de 1884, por fin, la sede central de la Policía de la Provincia de Buenos Aires se afincó definitivamente en el edificio construido especialmente en la flamante ciudad de La Plata, nueva capital bonaerense. El mismo ha sido mudo testigo de los desvelos de uno de uno de sus integrantes, don Juan Vucetich en pos de la identificación humana; quién creó un método que fue bautizado como Sistema Dactiloscópico Argentino y luego adoptado por todos los países del mundo –hasta nuestros días- a propuesta de la Academia de Ciencias de París, luego que Vucetich recorriera el planeta comisionado por el gobierno y en representación de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Divulgó su obra en la mayoría de las capitales del mundo y fue directo creador, por ejemplo, de la primera cédula de identidad de nuestro país, Chile, Uruguay, Brasil y otros países de Latino américa; creó y organizó personalmente la documentación de identidad en la república de China y su método fue copiado por la mayoría de las capitales europeas y asiáticas de esos tiempos. Creó el registro Provincial de la Personas; inspirador de la Ley de enrolamiento y régimen electoral; y pionero de una oficina internacional de policía, actual INTERPOL. O de los escarceos filosóficos del Dr. Alejandro Korn; y de tantos otros estudiosos y soñadores que dejaron su recuerdo imborrable en la institución y en la historia grande de la Nación. El transito de la institución por el Siglo XX fue de pleno crecimiento, adaptándose a los requerimientos cada vez mayores de la sociedad bonaerense, que proveía sin cesar los medios económicos para el desarrollo y permanente modernización de su policía, a cambio de un completísimo servicio social y humano que iba mucho más allá de la seguridad propiamente dicha, como es el caso de las funciones de policía judicial. Durante prácticamente un siglo la Policía de la Provincia tuvo a su cargo la instrucción de todos los sumarios judiciales y bajo la estricta supervisión de los Jueces que garantizaban la juridicidad de todo procedimiento. Durante un siglo las cárceles estuvieron colmadas de delincuentes condenados en juicios justos, precedidos de investigaciones eficientes y ajustadas a derecho, realizadas por los distintos organismos policiales. Los ciudadanos no tenían miedo de denunciar ni testimoniar, porque los delincuentes entraban por una puerta y no salían por la otra. Los damnificados y las víctimas tenían respuesta. No había justicieros ni puebladas. Los vecinos vivían seguros y los únicos inseguros eran los mal vivientes. La Policía, durante toda su existencia, se nutrió y se nutre de los mejores hombres y mujeres que le aporta la sociedad. De todos los niveles sociales, desde los hogares más humildes a los más acomodados; de todas las religiones e ideologías; la única condición es la probada honradez y vocación de servir. Luego la formación policial se construye sobre los pilares de la moral y la ética. Era, y debe ser, una distinción y motivo de orgullo vestir el uniforme policial, aunque lamentablemente hoy no es así. Y no es así porque la policía no tiene para sus necesidades una generación de hombres espaciales extra planetarios. Sus efectivos provienen de la sociedad que tenemos, cuyos hijos no escapan a las influencias producto de los desequilibrios y desajustes sociales, económicos, políticos, éticos y de desarrollo que en los últimos años perturban al país Los Institutos de formación policial, como el Liceo Policial –en su momento único en América-, la Escuela de Cadetes Juan Vucetich y la Academia Superior –entre otros- fueron verdaderos modelos; por sus aulas pasaron alumnos becados de Policías hermanas de otras provincias y también de países vecinos. Hoy,disuelta la Escuela de Suboficiales y el Liceo Policial, la Escuela Juan Vucetich y sus anexos de reciente creación,hacen grandes esfuerzos por mejorar en sus aulas la calidad que los aspirantes a policía traen de la vida civil, de sus hogares. No obstante, en una institución tan expuesta como ninguna otra a los embates de la corrupción; con sus miembros en contacto permanente con el mal que contamina, siempre hubo quienes erraron el camino enredándose en actividades corruptas o pasándose al bando de los delincuentes. Pero el sistema de control y depuración siempre funcionó con eficiencia ejemplar. Muy pocas reparticiones públicas tuvieron la velocidad de reacción y respuesta que tuvo la Policía ante la menor denuncia, tanto de un ciudadano común como de funcionarios de cualquier nivel o de sus propios miembros. Nunca actuó corporativamente ante el delito, ni encubrió jamás a quienes valiéndose del uniforme desviaron la conducta. La lista de policías investigados por la propia fuerza en todos los tiempos, luego echados o encarcelados, es prueba suficiente de la lealtad de la inmensa mayoría de los efectivos. En la actualidad y desde el año 2001, su personal esta en la búsqueda del reconocimiento sindical, a través de la ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE POLICÍAS DE LA PROVINCIA DE BS AS, cuya sigla es APROPOBA, procurando que el gobierno les otorgue personería gremial, conforme a lo recomendado por la Organización Internacional de Trabajadores (OIT)

Estructura[editar]

Estructura jerárquica
Subescalafón comando
Jerarquías Insignia
Comisario General
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Comisario Mayor
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Comisario Inspector
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Comisario
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Subcomisario
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Oficial Principal
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Oficial Inspector
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Oficial Subinspector
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Oficial Ayudante
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Oficial Subayudante
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Subescalafón general
Mayor
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Capitán
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Teniente 1º
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Teniente
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Subteniente
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Sargento
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Oficial
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La Policía de la Provincia de Buenos Aires se subdivide en cuatro fuerzas autárquicas.[4] Estas son:

  • Policía de Seguridad
    • Policía de Seguridad de Distrito
    • Policía de Seguridad Comunal
    • Policía de Seguridad Vial
    • Policía de Seguridad Buenos Aires 2
  • Policia de Seguridad Rural
  • Policía de Investigaciones e Inteligencia Criminal
    • Policía de Investigaciones de Delitos Complejos
    • Policía Científica
  • Policía de Comunicaciones y Emergencias
    • Sistema de Atención Telefónica de Emergencias
  • Formación y Capacitación Policial

División Halcón[editar]

Emblema del Grupo de la División Halcón.

La División Halcón es la división de operaciones especiales de la policía de la provincia. Creada en 1986,[5] su misión primordial es el rescate de rehenes y la intervención en cualquier otra situación en la que la policía regular sea insuficiente.[6]

Grupo de la División Halcón.

Además, se encarga de la seguridad del presidente de la Nación, del gobernador provincial y de funcionarios o diplomáticos extranjeros mientras se encuentren en territorio bonaerense.[6]

Conformación[editar]

La división está compuesta por tres escalones de combate con 25 efectivos cada uno. Además, hay una sección de snipers (francotiradores) y otra de negociadores. Cada escalón de combate, a su vez, se divide en tres equipos con ocho miembros cada uno y se le suma el jefe de Asalto Táctico. Además, cada equipo puede repartirse en dos grupos de cuatro miembros.[7]

Los brecheros son los encargados de utilizar métodos mecánicos, balísticos o explosivos para entrar a un lugar determinado por medio de puertas o ventanas, o de lozas, paredes o pisos. Los francotiradores de la división Halcón tienen varias funciones. Entre ellas, se encuentra la neutralización de objetivos por el fuego o la recopilación de inteligencia.[7]

La Unidad de Negociación se utiliza en tomas de rehenes y casos como personas atrincheradas, contención a suicidas y mediación en graves conflictos sociales. Se creó el 5 de diciembre de 1998 y, según el sitio oficial del Ministerio de Seguridad provincial, es la primera de su tipo en el país.[7]

Formación y capacitación[editar]

Vehículo de la Policía Bonaerense.

Para llegar a ser un efectivo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires se deberá cursar, actualmente, como cadete en cualquiera de los siguientes institutos:

  • Escuela de Policía Juan Vucetich.
  • Escuela de Policía Juan Vucetich, sede Coronel Julio Dantas
  • Escuela de Investigaciones Crio. Gral Jorge Vicente Schoo (ex Liceo Policial)
  • Escuela de Policía Juan Vucetich, sede Olavarría.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede La Plata.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede La Matanza.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Moreno.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Mar Del Plata.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Bahía Blanca.
  • Escuela de Policia "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Rafael Obligado (Rojas).
  • Escuela de policia "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Partido De La Costa (Santa Teresita).
  • Escuela de policia "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Dolores.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede 3 de Febrero.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Lomas de Zamora.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Cañuelas.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede San Nicolas.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Rivadavia.
  • Escuela de Policia "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Luján.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede San Martín.
  • Escuela de Policía "Descentralizada", Juan Vucetich, Sede Berazategui.
  • Escuela de Policía "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Morón
  • Escuela de Policía "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Ezeiza
  • Escuela de Policía "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Tigre.
  • Escuela de Policía "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Quilmes.
  • Escuela de Policía "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Coronel Suarez.
  • Escuela de Policía "Descentralizada" Juan Vucetich, Sede Necochea.

Los cadetes egresarán luego de cursar 8 meses, con la jerarquía de oficial de Policía (Subescalafón General). Los que se ubiquen en el 10% de los mejores promedios, podrán realizar otro curso de complementación de 32 semanas (8 meses) en la Escuela de Policía Juan Vucetich para poder obtener el rango de Oficial Subayudante (Subescalafón Comando).

División Halcón[editar]

Para ingresar al grupo Halcón, los postulantes deben rendir un examen eliminatorio y aprobar un curso de seis meses. De este curso, los alumnos salen con la aptitud de comando policial. No obstante, debe pasar un año de experiencia como mínimo para que el agente consolide sus conocimientos.[5]

Según datos oficiales, aproximadamente el 40% supera la prueba de ingreso, mientras que solo el 10% de los que realizan el curso logra aprobarlo.[5]

De acuerdo con el sitio oficial de la fuerza, la división Halcón se capacitó con la DEA (la oficina antidrogas estadounidense), el equipo de rescate de rehenes del FBI, el SWAT y otras fuerzas de la Argentina, América y Europa.[5]

En los cursos se dictan materias de tiro, negociación, manejo de situaciones de crisis y custodias especiales. Asimismo, se establecieron convenios de intercambio con la Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional Argentina y las Fuerzas Armadas.[5]

Corrupción y derechos humanos[editar]

La policía bonaerense es fuertemente criticada por casos de ineficiencia y corrupción por parte de los habitantes de la provincia. El teléfono oficial para denunciar irregularidades en la fuerza policial recibe un promedio de 165 denuncias mensuales y el 25% de todos los efectivos de la Bonaerense –unos 13.000 policías– está bajo investigación.[8]

Entre 2008 y 2009, se expulsaron a 872 efectivos y 1.779 fueron desafectados del servicio que brindaban. Estos policías están acusados de abusos de autoridad, extorsión, amenazas, castigos ilegales, asociación ilícita, participación en delitos, mal manejo de fondos públicos y violencia familiar.[8]

Las críticas incluso provienen del mismo gobierno provincial. La secretaria bonaerense de Derechos Humanos, Sara Derotier de Cobacho, denunció "nichos de corrupción" en la policía.[9] Incluso, el entonces ministro de Seguridad de la provincia, Carlos Stornelli, denunció un complot de efectivos de la Bonaerense contra el gobierno provincial.[10]

Casos emblemáticos[editar]

La siguiente enumeración es parcial:

  • El 14 de noviembre de 2009, la familia Pomar desapareció mientras viajaba desde la localidad de José Mármol (ciudad bonaerense cercana a la ciudad de Buenos Aires) hacia el partido de Pergamino, al norte de la provincia. La familia fue encontrada muerta 24 días después, habían tenido un accidente de tránsito el mismo día de su desaparición.[12] El auto y los cuerpos de la familia fueron hallados en un lugar supuestamente rastrillado ocho veces por la policía bonaerense. Los resultados negativos de los rastrillajes mal realizados provocaron que se descartara erróneamente la hipótesis del accidente de tránsito y evaluaran otras como secuestro, homicidio o incluso drama pasional durante más de 20 días.[12] El hecho produjo la renuncia, en febrero de 2010, de Paul Starc, subsecretario de Investigaciones e Inteligencia Criminal.[13]
Otros casos
Cambios

Enlaces externos[editar]

Referencias[editar]