Robinson Crusoe

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Robinson Crusoe
de Daniel Defoe
Robinson Cruose 1719 1st edition.jpg
Portada de la primera edición
Género Novela
Edición original en inglés
Ilustrador d:q6252938
Editorial W. Taylor
País Bandera del Reino Unido Reino Unido
Fecha de publicación 25 de abril de 1719
Serie
Robinson Crusoe Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
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Robinson Crusoe rescatando a su compañero Viernes de los caníbales.

Robinson Crusoe es la obra más famosa de Daniel Defoe, publicada en 1719 y considerada la primera novela inglesa. Se trata de una autobiografía ficticia del protagonista, un náufrago inglés que pasa 28 años en una remota isla tropical. Probablemente la historia tuvo como inspiración hechos reales ocurridos a Pedro Serrano y Alexander Selkirk, a partir de donde construiría, con una trama sencilla y auténtica, un símbolo del colonialismo, del hombre perfecto y de la moral suprema.

Robinson Crusoe es la clásica novela de aventuras por antonomasia. Aunque por lo general a esta obra se le conoce simplemente por el nombre del protagonista, el título original, tal como aparece en la portada de su primera edición es: «La vida e increíbles aventuras de Robinson Crusoe, de York, marinero, quien vivió veintiocho años completamente solo en una isla deshabitada en las costas de América, cerca de la desembocadura del gran río Orinoco; habiendo sido arrastrado a la orilla tras un naufragio, en el cual todos los hombres murieron menos él. Con una explicación de cómo al final fue insólitamente liberado por piratas. Escrito por él mismo».

Argumento[editar]

Robinson Crusoe es un marinero de York que, en una expedición por África en barco, es capturado por unos piratas y se convierte en esclavo. Consigue escapar y es ayudado por un capitán de marina portugués, Rubén Catalin, que se dirige a Brasil. En este último lugar se establece por un tiempo pero surge la opción de navegar nuevamente a África en busca de negros para asistir las necesidades domésticas de él y un grupo de inmigrantes en Brasil; es allí donde el barco naufraga y es el único superviviente, logrando llegar a una isla de la que parece ser el único habitante. Como medio para sobrevivir, toma todas aquellas armas y provisiones del barco que necesita, a la espera de ser rescatado. Cuando por fin empieza a adaptarse a la soledad (gracias, entre otras cosas, a su conversión al cristianismo) e instalarse en la isla, descubre que no está solo en ella, ya que una tribu indígena caníbal reside allí. Crusoe inmediatamente considera a los indígenas como enemigos, y ayuda a escapar a uno de sus prisioneros que estaba a punto de ser ejecutado. Como se han conocido un viernes, Crusoe le llama “Viernes” y forjan una sincera amistad, a pesar de que no coinciden ni en el idioma ni en la cultura. Juntos deciden ayudar a los demás prisioneros capturados por los indígenas, uno de los cuales es un español que también es un náufrago que aguarda la llegada de un barco.

Este argumento, mil veces revisado, constituye la forma más palpable de materializar la frase “La inteligencia es la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas”. En este sentido, resulta admirable el personaje creado por Defoe, en la medida que representa el perfecto colonialista británico, según los estudios posteriores del novelista James Joyce. Crusoe cree en la justicia suprema, posee unas creencias religiosas estables y coherentes, no siente tentaciones sexuales y actúa según una eficiencia máxima. El hecho de que Crusoe enseñe a Viernes todo lo que sabe tiene indicios del imperalismo, del colonialismo cultural, dado que también le convierte al cristianismo y le expone las riquezas del mundo occidental. En ningún momento Crusoe se da por vencido, y mantiene una perspectiva optimista respecto a su futuro, mostrando en numerosas ocasiones su aprecio y afecto por Viernes, refiriéndose a él como su amigo.

A pesar de estar escrita en primera persona, el hecho de contar acontecimientos lejanos en el tiempo, hace que el estilo sea sencillo y poco dado a la subjetividad, dando más importancia a los sucesos que a los sentimientos del propio protagonista. Da la sensación de que Crusoe apenas pensaba: actuaba. Esto decrementa la verosimilitud del texto, presentando a un personaje beatificado y engrandecido por el relato. No obstante, llama la atención cuando Crusoe se autoproclama rey de la isla, entrando en unos matices políticos antes mencionados. Y también es curioso que, a pesar de que el marino toma dinero del barco, éste es completamente inútil en la isla, mientras que las herramientas y provisiones son tremendamente valiosas y fundamentales para su supervivencia en el lugar.

La influencia en obras y reflexiones posteriores ha sido inconmensurable, como en el caso del antes nombrado James Joyce, Karl Marx o el premio Nobel J. M. Coetzee, que realizó una revisitación de la trama.

Interpretaciones[editar]

James Joyce vio en Robinson el prototipo del colonialismo británico (la isla la consideró desde un principio como de su propiedad), así como un símbolo del puritanismo: el hombre hecho a sí mismo, la perseverancia incluso en las más difíciles condiciones, la apatía sexual, el autocontrol, etc.[1] Cabe también ver en la obra una alegoría de la propia vida de Defoe, que había quebrado económicamente y debió sobreponerse a esta situación con dureza y trabajo. Por otra parte, aunque acaso no haya estado nunca en el designio del autor, el lector ha de enfrentarse filosóficamente a la novela como metáfora de la desnudez humana ante las fuerzas abrumadoras de la naturaleza, como puesta en evidencia de la denodada lucha ante esas fuerzas para someterlas y así crear un mundo habitable y cómodo para el hombre (tal como la "cultura" y la "técnica" lo han hecho en la historia humana).

La isla, que Defoe ubica en el delta del Orinoco, cerca de Trinidad,[2] puede verse como una especie de tierra prometida a la que el trabajo laborioso de un hombre blanco puede convertir en un vergel.

El éxito de la novela fue inmediato y universal, considerada la novela inglesa más popular de todos los tiempos y el segundo libro más leído después de la Biblia. A finales del siglo XIX ningún otro libro en la historia de la literatura occidental tenía más ediciones, traducciones e imitaciones que Robinson Crusoe, con más de 700 reimpresiones, traducciones e imitaciones.[3]

Defoe escribió una continuación menos conocida, Nuevas aventuras de Robinson Crusoe.

Economía[editar]

En la economía clásica y neoclásica, Robinson Crusoe es frecuentemente usado como instrumento para ilustrar la teoría de la producción y la elección del consumidor en ausencia de comercio, dinero y precios. Bajo tal contexto, Crusoe debe elegir la combinación óptima de tiempo dedicado a la producción y tiempo dedicado al ocio. A su vez, debe elegir qué cosas producir en el tiempo que dedica a la producción (usualmente las alternativas consisten en recolectar cocos o elaborar herramientas de caza y pesca).

Selkirk y Serrano como fuentes de inspiración[editar]

Portada de Classic Comics.

La novela está basada, tomando elementos de una y de otra, en las historias reales de dos náufragos.

Uno de ellos, un marinero escocés, Alexander Selkirk, que fue rescatado en 1709 tras pasar cuatro años en una isla desierta que hoy lleva su nombre, en el archipiélago Juan Fernández, frente a Chile, donde también está la isla Robinson Crusoe, que pasó a llamarse así en honor a la fama mundial de la pieza literaria.

El otro, un capitán de marina español llamado Pedro Serrano, que siendo el único superviviente del naufragio de un patache español en un banco de arena del mar Caribe, pasó ocho años aislado hasta que fue rescatado en 1534. El banco de arena sigue existiendo hoy, con el nombre de banco Serrana.

Robinson Crusoe en el cine y cultura popular[editar]

La novela Robinson Crusoe ha conocido múltiples adaptaciones cinematográficas desde los mismos orígenes del cine. El cineasta francés Georges Meliès dirigió una versión en 1902. Entre otros directores, Luis Buñuel también rodó en 1952 una versión de la novela de Defoe y también la versión interpretada por el exitoso Peter O'Toole en 1973 junto con el actor estadounidense Richard Roundtree, pese a no ser exactamente igual a la novela de Daniel Defoe. La versión de 1997, dirigida por Rod Hardy y con la actuación de Pierce Brosnan como Robinson Crusoe, también muestra ciertos detalles diferentes a la obra.

En 2000, Tom Hanks como actor principal y Robert Zemeckis como director, rodaron la película Náufrago, en la que se relata la historia de un ejecutivo (Hanks) de una empresa de paquetería que queda varado en una isla después de un accidente aéreo. Al igual que Robinson Crusoe, el protagonista de la película queda varado en una isla desierta y, además, encuentra un compañero, en este caso una pelota de voleibol a la que llama "Wilson".

Básicamente, una gran cantidad de películas y libros (por no decir todos) acerca de naufragios y supervivientes en tierras deshabitadas y desconocidas por las civilizaciones europeas o sus colonias, tienen algunas características e ideas en común con este libro. Robinson Crusoe podría ser la primer gran novela con ideas de supervivencia en islas o territorios extraños y dificultosos para vivir.

Notas[editar]

  1. James Joyce, “Daniel Defoe,” traducido de un manuscrito italiano y editado por Joseph Prescott, Buffalo Studies 1 (1964): pags. 24–25
  2. Robinson Crusoe, capítulo 23.
  3. Ian Watt. "Robinson Crusoe as a Myth", de Essays in Criticism (Abril 1951). Reimpreso en la Norton Critical Edition (segunda edición, 1994) de Robinson Crusoe.

Enlaces externos[editar]