Guerra del Líbano de 2006

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Guerra del Líbano de 2006
Parte de Conflicto árabe-israelí
Mapa de la región en conflicto
Mapa de la región en conflicto
Fecha 12 de julio14 de agosto de 2006
(Alto el fuego a las 05:00 UTC)
Lugar Líbano y norte de Israel
Resultado Alto el fuego estipulado por la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU
Casus
belli
Según Israel: Incursión de Hezbolá en territorio israelí contra la IDF, dando muerte a ocho soldados y capturando a otros dos.[1]

Según Hezbolá: Incursión de tropas israelíes en Aita al Chaab (Líbano) y captura de dos soldados para canjear por presos árabes en cárceles israelíes.[2]

Beligerantes
Hezbolá Israel
Comandantes
Hasan Nasrallah Dan Halutz (Ramatcal),
Moshe Kaplinsky,
Udi Adam
Fuerzas en combate
600-1.000 en activo
10.000-30.000 reservistas[cita requerida]
10.000 infantes (30.000 en los últimos días)
(Más FAI y MI)[3]
Bajas
440 muertos anunciados por la FDI (estimados 800)
250 muertos confirmados por Hezbola
13 capturados
119 muertos[4]
400 heridos
2 secuestrados

todos los datos son confirmados por el gobierno israelí

La Guerra del Líbano de 2006, conocida en Israel como Segunda Guerra de Líbano (en hebreo מלחמת לבנון השניה, Miljemet Lebanon Ha-Shniá) y como Guerra de julio en el Líbano, fue un conflicto armado asimétrico entre las Fuerzas de Defensa Israelíes y la organización chiíta Hezbolá, considerada como una organización terrorista por Estados Unidos,[5] la Unión Europea e Israel, y que opera desde territorio libanés y sirio contra Israel.[6] Dicho enfrentamiento comenzó el 12 de julio de 2006 y finalizó el 14 de agosto al entrar en vigencia la Resolución 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que estableció un alto el fuego a partir de las 05:00 horas UTC de ese mismo día.[7]

Tabla de contenidos

[editar] Origen del conflicto

El día 12 de julio de 2006 la organización Hezbolá, a través de su teledifusora Al-Manar, comunicó que había capturado a dos soldados israelíes (Ehud Goldwasser y Eldad Regev), acto justificado en la promesa que hiciera para liberar a los prisioneros árabes de las cárceles israelíes.[8] Hezbolá manifestó[cita requerida] que la captura se hizo en el sur del Líbano, en un enfrentamiento que se habría producido contra fuerzas israelíes que habrían penetrado en la ciudad fronteriza de Aitaa al-Chabb, cerca de las granjas de Shebaa. En la misma acción habrían bombardeado varios poblados y asentamientos agrícolas israelíes, hiriendo a cinco civiles, y atacado una patrulla israelí, resultando muertos ocho soldados israelíes, mientras que otros dos fueron capturados.[9] Israel afirmó que el ataque se produjo en su territorio y que fue invadida y atacada por Hezbolá.[10] El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, responsabilizó al Gobierno del Líbano de la acción de Hezbolá, y aclaró que “los sucesos de esta mañana no se definen como un ataque terrorista, sino como el acto de un Estado soberano que atacó a Israel sin razón y sin provocación”.[cita requerida]

El ejército israelí, en respuesta a las acciones de Hezbolá, inició la Operación Recompensa Justa,[11] [12] su primera ofensiva militar aérea y marítima sobre territorio libanés desde la retirada total israelí en el año 2000, de acuerdo con los límites reconocidos por las Naciones Unidas.[13] Esta operación conllevó el bombardeo de instalaciones de transportes, comunicaciones, energéticas y militares, así como cuarteles de Hezbolá y zonas urbanas, provocando en 24 horas decenas de víctimas civiles,[14] [15] cuantiosos daños materiales y un bloqueo israelí de todo el Líbano por mar y aire.

El 1 de febrero de 2007, en el marco de la Comisión Winograd, Ehud Olmert declaró que la captura de ambos soldados activó los planes de contigencia aprobados cuatro meses antes para lanzar una intervención a gran escala en el Líbano. Asimismo, añadió ante la comisión que su gabinete empezó a estudiar las consecuencias de la inestabilidad en la frontera libanesa el 8 de enero de 2006, cuatro días después de sustituir a Ariel Sharón, quien había sufrido un derrame cerebral. Tras estudiar de nuevo el asunto con altos mandos militares durante marzo, abril y mayo, Olmert aceptó la postura del entonces Ramatcal, Dan Halutz, que señalaba que Israel perdería su capacidad de disuasión si no respondía a una eventual captura de soldados. La valoración se fundaba en un hecho similar acaecido en octubre de 2000, en el que Hezbolá capturó a tres militares israelíes, y en varios intentos posteriores por parte de esta guerrilla, el último en noviembre de 2005.[16] En su defensa, Olmert argumentó que basó su decisión en lo que Dan Halutz le había confirmado, esto es, que disponía de un ejército de calidad, fuerte y listo para llevar a cabo cualquier misión, expresando que "(...) no podía saber que ése no era el caso", aunque añadió que "(...) actuamos de manera apropiada y responsable".[17] No obstante, un sector de la población israelí interpretó la respuesta militar de Olmert como una reacción impulsiva y no premeditada, propia de un líder carente de experiencia militar.[18] Por su parte, Meir Dagan, jefe del Mossad, expresó que el 12 de julio de 2006 había solicitado al ejército que retrasara su respuesta militar.[19]

La intensidad de la respuesta israelí despertó reacciones encontradas en la comunidad internacional; mientras que algunos estados consideraron que las acciones eran duras pero normales dentro de un contexto bélico de legítima defensa,[cita requerida] la ONU repudió lo que consideró un peligroso exceso de fuerza por parte de Israel.[20] Ante el despliegue militar israelí, Hezbolá declaró la guerra abierta a Israel,[21] lo que en un principio causó el rechazo público de Fuad Siniora, el primer ministro libanés.

[editar] Contexto

La crisis aparece en un contexto diferente del habitual en el conflicto árabe-israelí, debido a la retirada unilateral de Gaza por parte de Israel en septiembre de 2005, y a la victoria de Hamás en las elecciones legislativas (enero de 2006).[22] Las semanas previas a la crisis israelo-libanesa habían estado marcadas por el significativo aumento de los cohetes Qassam,[23] lanzados desde Gaza por grupos palestinos sobre objetivos civiles israelíes, y las consiguientes respuestas israelíes, causantes de numerosas bajas entre los palestinos, además de la presión sobre la Autoridad Nacional Palestina.[cita requerida]

Localidades bombardeadas en Israel.
Localidades bombardeadas en Israel.
Localidades bombardeadas entre el 12 de julio hasta el día 27 del mismo mes.
Localidades bombardeadas entre el 12 de julio hasta el día 27 del mismo mes.

El 24 de junio se producía en la Franja de Gaza la captura, por parte de efectivos israelíes, de dos palestinos, identificados como los civiles Osama Muamar, médico de 31 años, y su hermano Mustafá, de 20 años,[24] [25] [26] sospechosos según el ejército israelí de militar en Hamás.[27]

Al día siguiente, un grupo de milicianos palestinos reaccionaron cruzando la frontera entre Gaza e Israel mediante un túnel de 250 metros para atacar un puesto del ejército israelí. Durante este ataque murieron dos milicianos palestinos, así como dos soldados israelíes, mientras que cuatro soldados más fueron heridos, y el cabo Gilad Shalit fue secuestrado.[28] Los captores de Shalit propusieron un intercambio negociado por los prisioneros menores de 18 años tomados por los israelíes (aproximadamente 400 de los 10.000 presos palestinos en cárceles de Israel). En represalia, Israel capturó a más de 30 políticos palestinos relacionados con Hamás[29] y destruyó varios ministerios e infraestructuras. Dos semanas después, en plena ofensiva israelí sobre Gaza para recuperar al soldado secuestrado, Hezbolá atacó a una patrulla israelí, secuestrando a dos soldados y matando a otros ocho en una emboscada.

Lugar de captura de los dos soldados israelíes secuestrados según mapas de UNIFIL.
Lugar de captura de los dos soldados israelíes secuestrados según mapas de UNIFIL.

Algunos analistas, como David Hirts, consideraron que Hezbolá lanzó este ataque como una nueva estrategia dentro del conflicto regional árabe-israelí,[30] en concreto como un apoyo al partido gobernante Hamás, que en esos momentos se hallaba acosado en la Franja de Gaza.[31] [32] [33] Por su parte, otros analistas y políticos, como el líder libanés Druso Walid Jumblat, lo han relacionado con una maniobra de distracción hacia la negativa de Irán sobre las exigencias de la ONU para que suspendiese su programa nuclear.[34]

La ofensiva israelí sobre el sur del Líbano se vio facilitada por el hecho de que las tropas sirias abandonaran el país tras la llamada Revolución del Cedro en febrero de 2005, y por la caída del gobierno pro-sirio.

[editar] Inicio del conflicto

En horas de la mañana del día 12 de julio de 2006, dos vehículos blindados del Ejército Israelí que patrullaban la frontera con el Líbano, fueron atacados por una emboscada de Hezbolá, en la que murieron tres soldados y otros tres resultaron heridos (uno de ellos de gravedad), y otros dos fueron tomados prisioneros. Paralelamente, y como método de distracción, la organización armada bombardeó asentamientos civiles del norte de Israel con cohetes Katiusha, hiriendo a cinco civiles. El propio Nasralá había señalado tiempo atrás la intención de Hezbolá de capturar a soldados israelíes, después de que el ex primer ministro Ariel Sharon incumpliera la ratificación de los acuerdos —tres en total— acerca de la liberación de todos los prisioneros de Hezbolá durante el último intercambio de prisioneros entre Hezbolá e Israel.[35]

Apartamentos destruidos durante un ataque de Hezbolá a la ciudad de Haifa (Israel) el 17 de julio de 2006
Apartamentos destruidos durante un ataque de Hezbolá a la ciudad de Haifa (Israel) el 17 de julio de 2006

En una fallida incursión dentro del territorio libanés, realizada en las horas subsiguientes al ataque por tanques del Ejército Israelí con la intención de rescatar a los soldados capturados, explotó un tanque Merkavá israelí mediante una potente bomba emboscada de antemano por Hezbolá, matando a los cuatro soldados que lo tripulaban. En el intento de las tropas israelíes por rescatar los cadáveres de los tanquistas, murió un octavo soldado israelí bajo fuego nutrido de Hezbolá, los cuerpos pudieron ser repatriados sólo al día siguiente.

Mezquita destruida en Sidón en un ataque aéreo israelí
Mezquita destruida en Sidón en un ataque aéreo israelí

Ante el ataque sorpresa al Estado de Israel, el gabinete del Gobierno Israelí presidido por el premier Ehud Ólmert, respaldado inicialmente por un amplio consenso en los diversos estamentos de la sociedad israelí, decidió en sesión de emergencia poner fin a los ataques esporádicos y sorpresivos del grupo armado Hezbolá, que controla el sur del Líbano desde la retirada del Ejército Israelí en mayo de 2000, ordenada por el primer ministro Ehud Barak.[36]

El Gobierno de Israel se fijó como metas de la operación en el Líbano,[37] la liberación de los dos soldados secuestrados, el cese de los disparos de cohetes a poblaciones israelíes, y la aplicación de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que ordena el desarme y el desmantelamiento de Hezbolá, y el despliegue en su lugar del Ejército Libanés a lo largo de la frontera israelo-libanesa.[38]

En una primera etapa, el Ejército Israelí voló puentes y carreteras del sur del Líbano, inutilizó las pistas de aterrizaje del Aeropuerto de Beirut, e impuso un bloqueo marítimo al país, ante el temor de Israel de que los soldados secuestrados sean sacados del país y entregados a manos sirias o iraníes. Posteriormente, los ataques se centraron en presionar a las autoridades libanesas a salir de su indiferencia y pasividad ante la inmunidad e impunidad otorgadas a Hezbolá, mediante daños infligidos a la economía, el turismo y las infraestructuras del Líbano.

Protesta a favor del Líbano en Sídney (Australia), el 22 de julio de 2006
Protesta a favor del Líbano en Sídney (Australia), el 22 de julio de 2006[39]

[editar] Centro del conflicto

El Comandante en Jefe del Ejército de Israel, de ese momento, el Teniente General Dan Halutz, anunció previamente que si Hezbolá no liberaba a los soldados israelíes, harían "retroceder 20 años el reloj de Líbano".[40] La respuesta de Hezbolá ha sido un ataque masivo y sin precedentes de cohetes «Katiusha» a todo el norte de Israel, incluyendo poblaciones que por largos años no habían sido blanco de bombardeos desde el Líbano, como Safed y Carmiel, y el ataque a un buque de guerra apostado en aguas territoriales libanesas, realizado con un misil antibuque moderno de fabricación iraní, que se saldó con cuatro marineros israelíes muertos.

En la última etapa de la crisis, ambas partes han escalaron sus posiciones: Israel se dedicó principalmente a atacar con dureza a Hezbolá en todo el país, destruyendo arsenales y depósitos de armamento, instalaciones, oficinas, medios de comunicación y otras infraestructuras de la organización, incluyendo sus cuarteles generales del sur de Beirut. Al mismo tiempo destruyo numerosas infraestructuras civiles y barrios de mayoría musulmana, especialmente chií, como los barrios del sur de Beirut, sobre los que Israel había sido acusado de hacer un simulacro de ataque en enero.[41] Ello causó cientos de muertos[42] y la huida masiva de miles de personas. El Ejército israelí declaró lamentar la pérdida de vidas humanas, atribuyendo la responsabilidad de las mismas al grupo armado:

la responsabilidad de poner en peligro a la población es de la organización terrorista Hezbolá, que dirige y lanza misiles desde zonas pobladas por civiles

citado en Página/12, art. cit.

Los ataques israelíes llegaron al norte del Líbano, hasta Trípoli, donde parte de la población del sur se había refugiado en su huida del teatro de operaciones.

Protesta a favor de Israel en Londres (Reino Unido), el 30 de julio de  2006
Protesta a favor de Israel en Londres (Reino Unido), el 30 de julio de 2006

En la tercera semana de lo enfrentamientos, Israel sumó al ataque aéreo el ingreso de tropas terrestres al sur del Líbano, que avanzaron hasta seis kilómetros. El objetivo, según Israel, era derribar la líneas de puestos de vigilancia de Hezbolá a lo largo de la frontera, destruir la infraestructura de Hezbolá en el sur del país y desplazar al grupo armado hacia el norte.

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El Presidente del Líbano denunció el uso por parte de Israel de bombas de fósforo blanco, en bombardeos sobre zonas civiles. El Colegio de Médicos de Líbano decidió solicitar, una vez comprobada la existencia de ciertas "heridas anormales" entre víctimas civiles, varios análisis en el extranjero dada la imposibilidad de aquél momento de que sean llevados a cabo en el país[43] Posteiores análisis confirmaría el uso del Fósforo blanco contra civiles.[44] [45] [46] [47]

Por otro lado, organizaciones de derechos humanos (como Human Rights Watch) denunciaron la utilización de bombas de racimo por parte del Ejército de Israel en sus ataques sobre el Líbano. "Las bombas de racimo son armas inaceptablemente imprecisas y poco confiables cuando se usan cerca de civiles", dijo Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW, en un comunicado. Esta organización denunció que las bombas de racimo son particularmente peligrosas[48] porque se dividen en partes que pueden no explotar en el momento inmediato del ataque, quedando semienterradas dichas submuniciones, susceptibles de explotar por su manejo accidental por parte de civiles.[49] Según indicó Tekimiti Gilbert, jefe de operaciones en el Líbano del Centro de Coordinación y Acción de Minas de la ONU, Israel lanzó bombas de racimo en al menos 170 pueblos y otros puntos del sur del Líbano durante los 34 días del conflicto.[50] Como el propio Gilbert sostuvo, Israel había impactado deliberadamente zonas urbanas con bombas de racimo, lo que podría violar la Convención de Ginebra que determina que tales municiones no deben ser utilizadas en áreas donde residen civiles por causar daños innecesarios[51] y así sostiene en un informe el Gobierno Libanés.[52] El subsecretario general para Asuntos Humanitarios de la ONU, Jan Egeland, acusó a Israel del uso "totalmente inmoral" de bombas de racimo en el Líbano. Aseguró que los expertos de la ONU han encontrado hasta 100.000 de estos artefactos sin explotar en 359 localidades afirmando que "lo que es chocante y para mí completamente inmoral es que el 90% del lanzamiento de estas bombas ocurrió en las últimas 72 horas del conflicto, cuando se sabía que había una resolución para poner fin a la guerra. Las bombas de racimo han afectado a grandes áreas, incluidas viviendas privadas, tierras de cultivos, negocios comerciales y tiendas. Estarán con nosotros por muchos meses, posiblemente años. Cada día, hay gente herida o que muere por estas armas. Los civiles morirán de forma desproporcionada otra vez, incluso después de acabada la guerra".[53] Por su parte UNICEF ha realizado sobre el terreno una evaluación del impacto sobre la población infantil libanesa de este tipo de armamento;[54] no obstante, Israel niega haber utilizado estas armas de forma ilegal y defendió su utilización al señalar que "es legal según el derecho internacional" y que su ejército las utiliza "de acuerdo con las normas internacionales".[55] En la discusión sobre el efecto de las bombas de racimo, el obispo Silvano Maria Tomasi, observador permanente ante la Oficina de las Naciones Unidas de Ginebra, ha pedido en nombre del Vaticano, la moratoria en su uso. «Las víctimas de conflictos pasados y las víctimas potenciales de conflictos futuros no pueden esperar años de negociaciones y de discusiones»[56] [57]

Detalle de los daños provocados por la metralla y las bolas de acero con que van cargados los katiushas con que Hezbolá bombardea las ciudades israelíes.
Detalle de los daños provocados por la metralla y las bolas de acero con que van cargados los katiushas con que Hezbolá bombardea las ciudades israelíes.

Hay que recordar que, del otro lado, Hezbolá –que no necesita atenerse a la legalidad internacional al ser una organización irregular– ha lanzado ya varios miles de misiles[58] de forma indiscriminada sobre ciudades israelíes del norte, cargados de bola de acero[59] y con cabezas explosivas de hasta cien kilos capaces de derribar edificios enteros.

Hezbolá es también acusada de haber instalado sus arsenales y sus lanzaderas de misiles en zonas densamente pobladas, ir vestidos con ropas de civil y mezclarse entre la población,[60] lo que maximiza el riesgo de bajas civiles entre los libaneses (lo cual es aprovechado por Hezbolá como propaganda). En ese sentido, el sub-secretario de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, Jan Egeland, ha dicho que "Hezbolá debe de dejar de mezclarse cobardemente entre mujeres y niños".[61]

El 30 de julio, un edificio de apartamentos en la ciudad libanesa de Caná se desplomó tras un bombardeo israelí.[62] Numerosos medios hablaron de 54 personas muertas, 27 de ellos niños, y provocó una gran conmoción internacional (véase: Bombardeo de Caná de 2006). Una vez que un informe de Human Rights Watch cuestionó las cifras de fallecidos,[63] el hospital libanés de Tiro ha reconocido que el número de muertos en Caná son en realidad la mitad, es decir, 28, entre ellos 16 niños.[64] La cifra de muertos es una de las inconsistencias que se estaban señalando desde fuentes hebreas[11]. El Primer Ministro Israelí, Ehud Ólmert, lamentó las muertes de inocentes, alegando que los habitantes de la localidad habían sido advertidos con octavillas de que debían abandonar Caná ante la inminencia de los bombardeos.

Balaustrada destruida en una vivienda de Beirut por un bombardeo israelí el 20 de julio
Balaustrada destruida en una vivienda de Beirut por un bombardeo israelí el 20 de julio

Otras fuentes señalan la imposibilidad de escapar de la ciudad debido a los continuos ataques de los israelíes sobre carreteras y transportes de todo tipo. Ólmert afirmó que la ciudad era utilizada como base de operaciones por Hezbolá, lo que posteriormente fue cuestionado por el Gobierno Libanés. Kofi Annan, Secretario General de la ONU, declaró tras el ataque: "nadie duda del derecho de Israel a la legítima defensa, pero que la manera en que actúa está causando muertes y sufrimiento en proporciones inaceptables".[65] Por su parte, la Fuerza Aérea Israelí está investigando el suceso, incluida la causa de que el edificio bombardeado se desplomase siete horas después del ataque.[12]. En el informe oficial, dado a conocer el 3 de agosto, el Ejército Israelí acusa a Hezbolá de usar a la población como escudos humanos y sostiene que el bombardeo se efectuó porque se desconocía que en el edificio de Caná hubiese civiles.[66] Según declararon pilotos de cazas, la táctica de Hezbolá –sin uniformes, sin separación entre milicia y población– supone un dilema permanente para la aviación israelí.[67]

A 3 de agosto la ofensiva de Israel en el Líbano ha causado la muerte a más de 900 personas y herido a otras 3.000, y un tercio de las víctimas tiene menos de 12 años, según información del Primer Ministro Libanés, Fuad Siniora. Según sus cifras un cuarto de la población del país —un millón de personas— había sido desplazada debido al conflicto armado.[68] Por el lado israelí, ya son 55 los muertos a 2 de agosto, entre ellos 19 civiles[13]. 300.000 israelíes han abandonado sus casas en el norte del país.[69]

Ataque aéreo israelí sobre la ciudad libanesa de Tiro el 26 de julio.
Ataque aéreo israelí sobre la ciudad libanesa de Tiro el 26 de julio.
Casa destruida el 31 de julio por impacto de katiusha en Ma'alot-Tarshiha, Israel.
Casa destruida el 31 de julio por impacto de katiusha en Ma'alot-Tarshiha, Israel.

El 4 de agosto la Agencia para los Refugiados de la ONU (UNHCR) advirtió que la continua destrucción de carreteras y puentes en el Líbano por parte de la aviación israelí está dificultando la distribución de la ayuda humanitaria. Por su parte el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) dio la voz de alarma sobre la situación humanitaria en el sur del Líbano debido a los continuos bombardeos israelíes. Un portavoz de la organización señaló los problemas de escasez de agua y de combustible en la zona, así como la amenaza de epidemias.[70] Por su parte la Organización Internacional de las Migraciones (OIM) afirmó que los bombardeos israelíes de la pasada madrugada sobre el norte de Beirut "han cortado una vía de comunicación vital con la frontera siria" que se utilizaba para evacuar personas hacia el país vecino.[71]

El mismo día (4 de agosto) un ataque israelí sobre un grupo de agricultores libaneses dejó la cifra de entre 23 y 33 (según fuentes) muertos civiles cerca de la frontera con Siria. Por otro lado, al menos 17 personas murieron y varias más resultaron heridas en un ataque israelí contra un edificio en la ciudad sureña de Taiba (Sur de Líbano), cerca de la frontera con Israel. También las zonas cristianas del norte del país, hasta la fecha ajenas a la guerra, sufrieron por primera vez ataques israelíes.[72] Ocho civiles y cuatro soldados murieron ese mismo día en lo que fue el día más mortífero para Israel desde el comienzo de los ataques del Hezbolá sobre el norte israelí. Decenas de personas resultaron heridas por la ola de cohetes que azotó el norte durante esta tarde. La policía dijo que unos 130 cohetes fueron disparados hacia Israel en solo 90 minutos entre las 16 y las 17:30 horas.

Un portavoz de la policía israelí informó que, a 10 de agosto, han impactado en suelo israelí 3526 misiles, 716 en ciudades, con el resultado de 51 ciudadanos israelíes muertos, 810 heridos, de ellos 59 heridos graves. Estos datos no incluyen a soldados muertos y heridos en suelo libanés.[73]

[editar] Efectos sobre países y territorios implicados

Los efectos en ambos territorios fueron negativos. En el norte de Israel, la ciudad de Haifa sufrió numerosos daños. En el Líbano, la ciudad de Tiro, además de Beirut, sufrieron muchos bombardeos.

[editar] Opiniones dentro de Israel y Líbano

Al principio,en Israel, el apoyo a la guerra era total,[74] pero ante las perdidas humanas, esa situación cambió. Además el otro 20 % contrario a la guerra estaba formado por los palestinos del 48 o arabe-israelies(como los denomina Israel)y los pequeños grupos pacifistas israelies.

[editar] Reacciones de la comunidad internacional

La reacción unánime de la comunidad internacional fue de honda preocupación por el deterioro de la frágil situación geopolítica en el conflictivo Oriente Medio, y por la estabilidad del Gobierno del Líbano.[cita requerida] A ello se sumó por un lado la comprensión de los argumentos israelíes y el apoyo a su derecho de defensa propia frente a los ataques de Hezbolá, conjuntamente con críticas por la dureza de los ataques y la muerte de civiles, interpretada como reñida con el principio de proporcionalidad establecido por el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.[75] Otros estados, principalmente aquellos enfrentados con Israel o Estados Unidos, se pronunciaron condenando la ofensiva israelí.

Por su parte, Israel resaltó la provocación y beligerancia de Hezbolá, después de que las Naciones Unidas certificaran en el año 2000 la retirada total del país de territorio libanés, y se quejó de la falta de comprensión por parte de algunos gobiernos europeos de las circunstancias en que Israel se ha visto obligada a actuar.[76] El Gobierno Libanés pidió ante el Consejo de Seguridad de la ONU un inmediato alto el fuego, sin que el Consejo aprobara una resolución al respecto.


En Europa, las críticas más duras a la acción israelí fueron hechas por el Presidente Francés, Jacques Chirac, aliado del Líbano[cita requerida], quien se preguntó si Israel buscaba la destrucción del Líbano y consideró que su reacción a la captura de sus soldados era totalmente desproporcionada.[77] El Presidente del Gobierno Español, José Luis Rodríguez Zapatero, también fue muy crítico[78] y declaró: «Los silencios ante lo que hoy se vive en Oriente Medio pueden ser arrepentimientos mañana», declaraciones del 16 de julio de 2006 en Alicante y por el Vaticano,[79] quienes fustigaron la dura reacción israelí, aunque salvaguardaron su derecho a la legítima defensa. Los gobiernos cubano y venezolano emitieron sendos comunicados condenando enérgicamente a Israel,[80] [81] al tiempo que las reacciones más duras vinieron por parte de Irán y Siria.[82] [83] Por su parte, el Presidente Ruso, Vladímir Putin, no excluyó que Israel persiguiese "objetivos mucho más amplios" que la liberación de sus militares secuestrados.[84]

El Primer Ministro Británico, Tony Blair y el Presidente Estadounidense George W. Bush, en tanto, han respaldado el derecho a la defensa de Israel y acusado a Hezbolá de comenzar el conflicto,[85] y han hecho un llamamiento a Siria y a Irán para que ejerza su influencia y detengan a Hezbolá. Arabia Saudí por su parte, atacó las acciones de Hezbolá, tildándolas de "inesperadas, inadecuadas e irresponsables", y culpando a la organización de hacer retroceder a la región en años, secundado en su posición por Egipto, Jordania, Irak, la Autoridad Palestina, los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin[86] y Kuwait.[87] El propio Primer Ministro libanés, Fuad Siniora, criticó con dureza a Hezbolá, acusándolo de haberse convertido en un «problema gravísimo», al ser un «estado dentro de un estado» que responde a las agendas políticas de Irán y Siria, e hizo un llamado al mundo a «ayudar en el desarme» de la organización.[88]

El 26 de julio el Secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pidió a Israel una investigación por la muerte de cuatro observadores de la ONU en un bombardeo del Ejército Israelí en Khiam donde están desplegadas las fuerzas de UNIFIL y en donde los israelíes fueron advertidos en diez ocasiones por el propio organismo internacional que les estaban bombardenado[89] y ha declarado estar "conmocionado y profundamente desolado por el ataque deliberado de las Fuerzas de Defensa Israelíes contra un puesto de observación de la ONU" al tiempo que ha considerado la acción como un "trágico asesinato". El Primer Ministro Israelí, Ehud Ólmert, expresó a Annan su "profundo pesar" por la muerte de los observadores internacionales y aseguró que se investigarán los hechos, aunque negó las imputaciones de que haya sido una acción deliberada, tachando las palabras de Kofi Annan como «prematuras y erróneas».[90] Un día después de las graves acusaciones del secretario de la ONU, se ha conocido un correo electrónico del observador canadiense[14] muerto en Khiam en el que informaba unos días antes de que Hezbolá estaba usando el puesto de UNIFIL como escudo de su posición y que las IDF israelíes les bombardeaban «por necesidades tácticas, no por ser el objetivo».[15] El día 3 de agosto un comunicado de las Naciones Unidas comunicó que un misil de Hezbolá impactó directamente en una posición de UNIFIL en el área de Hula, y media hora más tarde, otro misil de Hezbolá impactó en la misma posición.[91]

El Presidente Venezolano, Hugo Chávez, un estrecho aliado de Irán[16], ordenó el 3 de agosto la retirada del embajador de Venezuela en Israel por su rechazo al "genocidio" que, a su juicio, ese Estado "comete" contra los pueblos libanés y palestino, según ha declarado el propio Presidente. Chávez también ha condenado que EE.UU. se haya "negado a permitir que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tome alguna decisión para frenar el genocidio que Israel está cometiendo contra los pueblos palestino y del Líbano".[92] Por su parte, el Presidente Iraní, Mahmud Ahmadineyad, principal soporte político y militar de Hezbolá, ha declarado que la "mejor solución" a la crisis del Líbano es la eliminación de Israel, aunque pidió, como primera medida, un "inmediato alto el fuego" entre Israel y la milicia chií libanesa Hezbolá.

Tales palabras fueron pronunciadas en la cumbre de la Organización de la Conferencia Islámica, que se celebraba en Malasia. Ahmadineyad, además pidió a todos los estados musulmanes que "corten todas sus relaciones políticas y económicas, abiertas y secretas, con el falso e ilegal régimen sionista" en represalia por los ataques contra Líbano. Asimismo, instó a todos los países islámicos que "aíslen" a Estados Unidos y Reino Unido por apoyar la ofensiva israelí en Líbano.[17] El Presidente de Francia, crítico de la ofensiva israelí, desestimó las declaraciones del Presidente de Iraní al acusar a Irán de tener "una parte de responsabilidad en el conflicto actual" ya que alegó disponer de informaciones que demostrarían que Irán "proporciona armas sofisticadas y financiación" a Hezbolá para atacar a Israel, lo que la República Islámica niega.[18] [19]. Irán, que no reconoce el Estado de Israel y que ha amenazado en numerosas ocasiones con destruirlo, ha hecho público su total respaldo a la milicia islamista Hezbolá.[20]

[editar] Actividad diplomática

John Bolton, Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.
John Bolton, Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas.

Paralelamente a la intensificación y el agravamiento de la situación, y al cabo de cinco días de hostilidades, se notó una febril actividad diplomática tanto en el terreno bilateral como a nivel de las relaciones multilaterales.[cita requerida]

La principal iniciativa en tal sentido provino por parte de los líderes de los países industrializados (G-8), en su reunión cumbre de San Petersburgo del 16 de julio de 2006. Tras evidenciar una profunda disparidad de criterios durante la reunión, los países lograron consensuar un comunicado conjunto que llama al cese del fuego y a la liberación de los militares israelíes prisioneros,[93] afirmando el derecho israelí de defensa propia, y culpando a "los elementos extremistas y los que los apoyan" de arrastrar a la zona al caos.[94]

Dentro del transcurso de la crisis, Estados Unidos, haciendo uso de su poder de veto, ha evitado que el Consejo de Seguridad condene explícitamente determinadas acciones de Israel en territorio del Líbano, pese a las peticiones del Secretario General al respecto.[95] [96] Pese a lo anterior, respecto a la muerte de observadores del organismo y la masacre de Caná, el Consejo ha emitido una serie de declaraciones consensuadas en las cuales expresa su preocupación por "la amenaza de la escalada de violencia, con graves consecuencias humanitarias".[97]

Por su parte, el Primer Ministro Italiano, Romano Prodi, mantuvo contactos con el premier Israelí, y comunicó al Líbano que este país estaría dispuesto a un cese del fuego, en caso de ser devueltos los soldados, y que Hezbolá se retirase al norte del río Litani, en el sur libanés.[98]

En tanto, el Alto Comisionado de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Javier Solana, efectuó una visita sorpresa al Líbano,[99] junto con el representante de las Naciones Unidas para Oriente Medio, Terje Rød-Larsen. El Primer Ministro Libanés, Fuad Siniora, por su parte, se expresó dispuesto a desplegar el Ejército de su país hasta la frontera internacional, según la resolución 1559 del Consejo de Seguridad y la demanda del gabinete de Ehud Ólmert.[100]

El Presidente del Congreso Libanés, Nabih Berri, ha manifestado que su Gobierno busca la mediación de un tercer actor para obtener un alto al fuego. Parte de la población israelí se ha manifestado en ese sentido: el 16 de julio, una manifestación ante la Knéset pidió el fin de las acciones militares y la reanudación de un proceso político.[101]

El día 29 de agosto, el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, realizó una visita a Jerusalem, capital de Israel, y declaró que esperaba que las fuerzas de paz fueran reunidas a la mayor brevedad para que así el ejército israelí pudiera regresar a casa.[102]

Durante su visita a Israel, durante los días 10 y 11 de septiembre, el Primer Ministro Británico, Tony Blair, afirmó que sería "insensato" ignorar la amenaza que supone Irán y emplazó a Israel y al Gobierno palestino a reforzar el proceso de paz en una entrevista publicada hoy por el diario israelí Haaretz.[103]

El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos, se reunió el dia 11 de septiembre en la capital del Estado de Israel, Jerusalen, con Ehud Olmert y con la ministra israelí de Asuntos Exteriores, Tzipi Livni y afirmó que España no necesita "garantías" del Gobierno de Israel para el despliegue de sus tropas en el sur de Líbano porque son dos países "amigos" y "no nos atacamos mutuamente". Israel, por su parte, dice apreciar la participación española pero recuerda que no ha pedido el despliegue de una fuerza internacional para garantizar su defensa. El titular de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, admitió que "fue Hezbolá quien desencadenó la crisis.[104]

[editar] Acción diplomática de la ONU

Kofi Annan intentó desde el primer momento lograr una resolución del Consejo de Seguridad para un inmediato alto al fuego de las hostilidades, pero el representante de EE.UU., John Bolton, se negó sistemáticamente a dichas peticiones, vetando los proyectos que se presentaban, hasta que finalmente se llegó a un acuerdo con todos los miembros de dicho consejo.

[editar] Ultimos días de guerra

En los últimos dos días, ante el anuncio de un acuerdo para una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que llamaba a un alto al fuego, ambos bandos intesificaron sus acciones bélicas. Hezbolá intensificó sus ataques con misiles sobre la ciudad de Haifa, bombardeando instalaciones civiles de forma indiscriminada. Por su parte Israel procedió a desplegar una amplia operación de invasión terrestre hasta el río Litani, 24 horas antes de la vigencia del cese al fuego.

[editar] Armamento utilizado

El armamento utilizado en ambos bandos incluyó armas no convencionales y con usos no admitidos por el Derecho internacional humanitario. Hezboláh, que usó estrategias similares a las de las Guerra de guerrillas uso misiles para los mencionados ataques sobre la ciudad de Haifa, con munición de fragmentación, Israel afirma que dichos misiles son de origen iraní, los dirigentes de Hezbolah expresan que sus misiles son de fabricación estadounidense[105] Sin embargo existe un consenso mayoritario que indica que los misiles son de origen sirio e iraní,[106] aunque no hay una confirmación al respecto.

Además de las armas propias de un ejército altamente organizado, Hezboláh contó con un arma que le sería clave para su relativa victoria[107] [108] [109] sobre las Fuerzas de Defensa Israelíes, el lanzagranadas ruso RPG-29[110] con la cual Hezboláh habría destruido una división completa de tanques de las fuerzas terrestres israelíes, lo cual retrasó la invasión terrestre en el sur del Líbano.

Por su parte Israel hizo mayor uso de su superioridad aérea, usando su arsenal de bombas convencionales, sobre todo bombas antibúnkeres, que fueron lanzadas principalmente en Beirut, sobre posiciones del Hezboláh e instalaciones civiles. También hizo uso de Bombas de Fósforo blanco lanzadas incluso sobre población civil[111] [112] [113] [114] [115] [116] [117] [118] y hay supuestas pruebas del posible uso de bombas nucleares antibunker, según una publicación hecha por Robert Fisk;[119] [120] [121] [122] conocidas en inglés como Nuclear Bunker Buster; cuyos efectos radiactivos podrían incluso afectar a la población civil israelí, aunque se sospecha que las bombas que se usaron son de un nuevo tipo, una investigación de la ONU descartó el uso de munición de uranio empobrecido.[123] y la RAI expuso un documental que certifica el uso de un nuevo tipo de bomba de uranio,[124] no existe ni afirmación ni negación alguna del gobierno israelí al respecto, tampoco del gobierno libanés; por tanto sólo se cuenta con lo publicado por Fisk, en The Independent y la RAI . Sin embargo las armas más controvertidas, por su uso, fueron las Bombas de Racimo cuya utilización ha sido cuestionada fuera y dentro de Israel[125] [126] [127] [128] [129] [130] y que causaron víctimas mucho tiempo después de concluidas las hostilidades.

Con los buques de guerra, las Fuerzas de Defensa Israelíes bloquearon marítimamente al Líbano, realizando estos buques esporádicos ataques con misiles.

Finalmente, las fuerzas terrestres contaban con divisiones blindadas de tanques de origen estadounidense y de tanques Merkava, de fabricación israelí, además de equipos de última generación para la infantería y comandos de élite como las Brigadas Golani; en inglés Golani Brigade.

[editar] Incumplimiento del alto el fuego

El 14 de agosto de 2006, pocas horas después del comienzo del alto el fuego, cuatro morteros fueron disparados desde el sudeste libanés, confirmado por el UNIFIL en un comunicado de prensa,[131] mientras que un portavoz militar israelí afirmó que Israel no responderá a esta acción[cita requerida]. En ese mismo día se registraron otros cuatro incidentes cuando miembros armados de Hezbolá se aproximaron a posiciones militares israelíes, sufriendo cuatro bajas.[132]

El 15 de agosto soldados israelíes abrieron fuego de nuevo cuando cuatro combatientes de Hezbolá, según la versión de las IDF, se acercaron a sus posiciones, sufriendo la milicia chií tres nuevas bajas.[133] Ese mismo día, 10 misiles Katyusha fueron disparados por Hezbolá desde el Líbano. Israel reiteró que no respondería, puesto que los cohetes no cruzaron la frontera.[134]

El Ministro de Exteriores libanés, Fawzi Sallukh, ha informado al enviado especial de la ONU a Líbano e Israel, Terje Roed-Larsen, del enfrentamiento entre soldados israelíes y milicianos de Hezbolá durante la madrugada del 19 de agosto, debido a una operación armada llevada a cabo por el ejército israelí para evitar la entrada desde Siria de nuevas armas destinadas al rearme de la milicia chií,[135] en lo que sería el incumplimiento más destacado del alto el fuego desde su entrada en vigor.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha declarado en un comunicado de prensa que el ataque israelí de este sábado contra Hezbolá en Líbano constituye "una violación" del cese de hostilidades. "El secretario general está profundamente preocupado por una violación, por la parte israelí, del cese de hostilidades previsto por la resolución 1701 del Consejo de Seguridad", explica un comunicado hecho público por el portavoz de Annan.[136] El secretario general de la ONU ha hablado por teléfono con el primer ministro israelí, Ehud Ólmert, que ha indicado que el ataque trataba de evitar el tráfico de armas a Hezbolá y no constituye, en opinión de Israel, una violación de la resolución 1701.[137]

Por su parte, el primer ministro libanés, Fuad Siniora, afirmó que "la incursión llevada a cabo por las fuerzas de ocupación israelíes hoy en Bekaa es una flagrante violación del cese de hostilidades anunciado por el Consejo de Seguridad de la ONU", y ha pedido a la delegación de la ONU encabezada por Larsen que "pregunte a Israel cómo piensa aplicar la resolución 1701 del Consejo de Seguridad, que debe velar por el cumplimiento del alto el fuego entre Israel y Hezbolá". "Si las violaciones continúan, la responsabilidad recaerá sobre el Consejo de Seguridad de la ONU, el cual tendrá que exigir a Israel que pare sus agresiones" añadió Sallukh[138] [139]

A su vez, el Ministerio del Exterior de Israel ha asegurado en un comunicado que la operación militar israelí ayer en el este de Líbano fue "una respuesta a una clara violación del alto el fuego", ya que la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de la ONU prohíbe la transferencia de armas de Siria e Irán a Hezbolá.[140]

El Ejército Israelí afirmó que su incursión en el valle del Bekaa pretendía impedir la entrega de armas a Hezbolá por estos dos países, sin que haya demostrado a la comunidad internacional que tal transferencia de armas se haya producido o se estuviera produciendo, y sin que reclamase la actuación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

El portavoz del Ministerio del Exterior de Israel, Mark Regev, dijo que "el alto el fuego se basa en la resolución 1701 la cual llama a una fuerza militar internacional en la región. En ausencia de esa presencia, el envío de armas a Hezbolá es una violación clara de la resolución 1701 e Israel tiene derecho a responder. Cuando las fuerzas internacionales y el ejército libanés estén haciendo cumplir el alto el fuego, la acción israelí no será necesaria."[141]

UNIFIL constató cuatro violaciones del espacio aéreo libanés por parte de las Fuerzas Aéreas de Israel el 20 de agosto[142] y otras dos violaciones similares al día siguiente, así como enfrentamientos entre Hezbolá y la Fuerzas Armadas Israelíes al este de Shamaha[143]

Según uno de los informes de la ONU, el 29 de agosto el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, se reunió con el Ministro de Defensa Israelí, Amir Peretz, en Jerusalen, y le hizo saber que Israel violo el cese el fuego más cantidad de veces que Hezbolla.[144]

[editar] Consecuencias del conflicto

El Gobierno Libanés a fecha 27 de agosto de 2006 estimaba que los daños causados por la guerra en su país se elevaban a 1.187 nacionales muertos, 4.060 heridos, 256.000 desplazados y 15.000 viviendas destruidas, muchos de los muertos y heridos eran miembros de Hizbollá.[145] Por parte de Israel, las cifras ofrecidas por los medios de comunicación, citando como fuente las Fuerzas Armadas Israelíes, cifraban en 116 los soldados muertos y 450 los heridos. Entre los civiles, 41 muertos y 604 heridos.[146]

Según un informe publicado por Amnistía Internacional el 14 de setiembre, la milicia chií libanesa Hezbolah cometió "graves violaciones" de los derechos humanos al atacar "deliberadamente" a la población civil israelí durante el conflicto. Amnistía Internacional asegura que Hezbolah lanzó cerca de 4.000 cohetes contra el norte de Israel, causando la muerte de civiles y heridos graves y obligando a miles de civiles a cobijarse en refugios o huir. Aproximadamente, una cuarta parte de los cohetes se dispararon directamente contra zonas urbanas, especifica el documento. Según la Secretaria General de AI, Irene Khan, "la escala de los ataques de Hezbolah contra ciudades y pueblos israelíes, el carácter indiscriminado de las armas utilizadas, y las declaraciones de los dirigentes del grupo confirmando su intención de atacar a civiles dejan perfectamente claro que Hezbolah violó las leyes de la guerra".

El informe de Amnistía Internacional incluye datos que indican claramente que:

- Hezboláh disparó unos 900 cohetes Katyusha inherentemente inadecuados contra zonas urbanas del norte de Israel, en clara violación del principio de distinción establecido por el derecho internacional entre objetivos civiles y militares:
- Hezboláh utilizó cohetes Katyusha modificados que contenían rodamientos de metal destinados a causar el mayor número posible de muertes y lesiones; uno de esos cohetes mató a ocho trabajadores del ferrocarril;
Otros cohetes cayeron en el Hospital para la Galilea Occidental, uno de ellos destrozo el servicio de oftalmología. - Hasan Nasrallah y otros altos dirigentes de Hezbolá declararon que el grupo pretendía atacar a civiles como forma de represalia, lo que viola la prohibición tanto de lanzar ataques directos contra civiles como de tomar represalias con la población civil;
- La huida de civiles del norte de Israel y la existencia de refugios evitaron una cifra de muertos superior a las 43 bajas civiles registradas.[147] [148] [149] [150]

[editar] Daños ambientales al Líbano y a Israel

En un informe publicado por la ONU, se concluye que el daño ambiental provocado por los intensos bombardeos israelíes sobre el Líbano, contra blancos civiles ajenos al conflicto, han provocado un impacto ambiental negativo para la región. En una parte el informe señala:

Muchos de los sitios bombardeados, las fábricas quemadas y los complejos industriales están contaminados con una variedad de tóxicos y sustancias dañinas para la salud.[151]

A ello se suma el derrame de petróleo provocado por el bombardeo contra los depósitos de la planta energética de la ciudad de Djubayl o Biblos, en el Líbano.


Según Paul Ginsberg que dirige el Departamento Forestal del Fondo Nacional Judío, Israel también sufrió graves daños ambientales, expresó que Va a demorar 50 años, dos generaciones enteras, para que nuestros bosques vuelvan a ser como eran antes de la guerra[152] En total, según el informe difundido por la citada organización, se quemaron 750 mil árboles y 6.680 héctáres por los incendios provocados por los cohetes del movimiento islamista.


Gidon Bromberg, director de Amigos de la tierra de oriente medio expresó que Israel fue empujado 50 años atrás y que se necesita urgentemente un plan de reforestación para el norte de Israel[152]

[editar] Fin del bloqueo aéreo y maritimo

El 6 de septiembre Israel anunció de forma oficial, tras recibir una fuerte presión internacional, el levantamiento del bloqueo marítimo del Líbano para el día 7,[153] lo que se ha considerado en algunos medios como una "marcha atrás" del Gobierno de Olmert después de afirmar que también levantará por completo el bloqueo aéreo. Esa posiblidad de levantar el bloqueo fue negada el 3 de septiembre. La decisión ha sido tomada tras anunciar una empresa dependiente de British Airways, y con el consentimiento del gobierno británico, su intención de volar a Beirut sin solicitar el permiso de Israel[154] [21], además de las gestiones del secretario general de la ONU y las amenazas del Ministro de Asuntos Exteriores Libanes el día 6, Fauzi Salluj, "Esperaremos a las 48 horas dadas por (el secretario general de la ONU, Kofi) Annan, y si la situación se resuelve, le daremos las gracias. Si no, el Gobierno libanés tomará las medidas necesarias y romperá el bloqueo"[155] si no era levantado unilateralmente por Israel.

A pesar de las declaraciones amenazantes, Israel mantiene aun el bloqueo maritimo, "El bloqueo aéreo ha acabado. En coordinación con las Naciones Unidas, el bloqueo naval continuará hasta que la fuerza naval internacional esté en el lugar", dijo Miri Eisin, portavoz del primer ministro israelí, Ehud Olmert.[156]

Al preguntársele por qué se había demorado el fin del embargo naval dijo Siniora en una rueda de prensa "Hubo un problema en Naciones Unidas que está siendo resuelto. Estén seguros de que el embargo será levantado (...) Hay un pequeño problema por la noche, y pienso que por la mañana, si Dios quiere, esto estará levantado", agregó.]].[157]

Finalmente el bloqueo fue levantado el dia 8 de setiembre. Israel entrego la custodia de las costas libanesas a una fuerza naval de la ONU con tropas de Italia, Francia y Grecia que comenzaron a patrullar las costas de Libano.[158]

[editar] Retirada de Israel

El 20 de setiembre, el Ministro de Defensa de Israel, Amir Peretz, declaro que "Israel pretende completar la retirada de tropas de Líbano este fin de semana. Esa es nuestra intención, definitivamente queremos completarlo"]]. Las Fuerzas de Defensa Israelíes se han retirado gradualmente del territorio que capturaron durante la guerra de un mes con las guerrillas de Hezbolá que acabó con un alto el fuego el 14 de agosto. El Ejército dijo que se había retirado de más del 80 por ciento del territorio conquistado durante la guerra, cediéndolo a los cascos azules de la ONU, bajo la misión de pacificación FPNUL II, una versión ampliada de la existente en el área.[159]

El 30 d