Bomba de racimo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Una bomba de racimo CBU Mark 20 «Rockeye II».

Una Bomba de racimo o bomba «clúster» es una bomba de caída libre, o dirigida, lanzada desde el aire o desde la superficie, que al alcanzar una cierta altura medida por un altímetro, se abre dejando caer cientos de sub-municiones o bombetas de diversos tipos, de alto poder explosivo, antipista, antipersona, perforantes, incendiarias, etc.

Desarrollo[editar]

Existe una discrepancia entre algunas personas. Para algunos, fue creada en la Alemania nazi, pero esa teoría quedó descartada, ya que, la bomba SD 2 (o también conocida como "Bomba mariposa"), es diferente a la bomba de racimo (Ver bomba SD 2).Fue creada en los años 70 por el científico y químico Chileno Carlos Cardoen, Cardoen produjo cerca de 12 millones de bombas en los años 70 al 90 para su venta bajo la autorización del gobierno Chileno. Este tipo de municiones se encuentran en los arsenales de la mayoría de los ejércitos. Algunos gobiernos y organizaciones civiles, como Greenpeace,[1] concertaron en mayo de 2008 un acuerdo donde se prohíbe el uso de bombas de racimo, realizado en Dublín por más de cien países, esperando lograr deponer la tendencia de países no firmantes, como Estados Unidos, para respetar la prohibición de esas armas explosivas. La «Convención sobre las bombas con submuniciones», dispone que cada Estado firmante «se comprometa a nunca emplear estas armas, bajo ninguna circunstancia».

Debido a su amplitud y al gran número de sub-municiones, hasta 300, esta arma es usada para atacar a objetivos militares dispersos, como concentraciones de tropas, columnas de blindados, o para negar el uso de una zona o instalaciones como el caso de aeródromos. Pero también debido a estas características, a menudo hiere y mata a civiles, especialmente cuando es usada en zonas urbanas.

Los efectos de las bombas de racimo en la población civil[editar]

Un B-1 Lancer estadounidense saturando un área con munición de racimo.

Las submuniciones esparcidas tienen un rango de fallo de entre el 5% y 30%, por lo que pueden quedar bombas enterradas sin explotar siendo peligrosas tiempo después de terminada la guerra, especialmente a los niños por sus formas llamativas, como pelotitas de tenis o latas de refrescos. Varios países han usado este tipo de arma en conflictos diferentes a pesar de causar problemas muy serios bajo el derecho humanitario internacional. Rusia las usa en Chechenia, el Reino Unido las usó en Kosovo e Irak, Israel en el Líbano en el año 2006 y Gaza en 2009,[2] Estados Unidos utilizó estas bombas en Afganistán, Kosovo, Laos e Irak, entre otros. En Irak se estima que entre los Estados Unidos y el Reino Unido ya se han lanzado cerca de un millón. Una campaña internacional, la Coalición de las Bombas de Racimo fue establecida en el 2003 para parar el uso, la producción, la transferencia y el almacenamiento de estas armas. Hoy en día, más de 160 ONGs de todo el mundo se están dedicando a la educación, la investigación, y la presión a diferentes gobiernos para cambiar sus políticas acerca de estas armas.

No obstante los fabricantes de estas armas han desarrollado importantes esfuerzos en los últimos años para minimizar los peligros de las municiones no explotadas, incorporando mecanismos de autodestrucción pasado un lapso de tiempo y aumentando los controles de calidad para reducir el porcentaje de municiones defectuosas.

En el Líbano[editar]

Amnistía Internacional (AI) ha pedido al Gobierno israelí que entregue los mapas detallados con las coordenadas precisas de las zonas del sur de Líbano en que sus fuerzas arrojaron las bombas de racimo[3] [4] en los meses de julio y agosto de 2006, provocando graves estragos en la población civil de ese país. Estas bombas racimo también están siendo en la actualidad utilizadas en el Sahara Occidental, problema del que gran parte de la población no está concienciado. Para más información sobre el Sahara: "International Association of Jurists for Western Sahara" www.iajuws.org

Tratados internacionales[editar]

Naciones que han suscrito el acuerdo en contra de las bombas de racimo.

Otras armas, como las Minas, han sido prohibidas en muchos países por instrumentos legales, como el Tratado de Ottawa y la Convención en ciertas armas convencionales. Las bombas de racimo, sin embargo no están prohibidas por ningún tratado internacional, y son consideradas legítimas por algunos gobiernos. Deliberaciones gubernamentales internacionales en la Convención sobre ciertas armas convencionales han vuelto a poner en el tapete de la discusión el tema de los explosivos remanentes post bélicos, un problema en el que las bombas de racimo tienen un importante contribución. Sin embargo, a pesar de los llamados de las Organizaciones humanitarias y de al menos 30 gobiernos menos el de EE.UU., negociaciones internacionales no han sido viables por la cantidad de intereses económicos en juego.

Contra este trasfondo, un nuevo proceso multilateral flexible similar al proceso que condujo a la prohibición mundial de las minas antipersonal en 1997 (el Tratado de Ottawa) se anunció en noviembre de 2006[5]

La convención de Oslo y el papel de los países de habla hispana en él[editar]

Los casi 100 Gobiernos que el día 3 de diciembre de 2008 firmaron el Tratado contra las bombas de racimo se comprometieron en un paso histórico. Entre ellos había muchos de los productores de este armamento, otros que tienen arsenales y algunos que los han usado en el pasado.

Por parte de España se han producido varios sucesos importantes. Por un lado el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, estuvo en Oslo para firmar el Tratado. Además, el 18 de marzo de 2008 el Congreso lo ratificó, convirtiéndose en el quinto país en ratificar en todo el mundo. Y el mismo día, el Ministerio de Defensa anunció que había terminado la destrucción de los arsenales de bombas de racimo del ejército, con un total de casi 6.000 armas desmanteladas, convirtiendo a España en el primer país del mundo en desmantelar completamente todas sus arsenales de bombas de racimo. Contradictoriamente España sigue fabricando este tipo de armas para otros países, ya que sólo destruyo las de su propio arsenal. Casi el 100% de las bombas de racimo y armamento que hay en el norte de África,y que causan muchas muertes al año, son de fabricación española.[6]

Con la presencia de delegados de 14 países, Colombia destruyó el día 24 de noviembre de 2009 las últimas 41 bombas tipo racimo que tenía en su poder, cumpliendo de esta manera el tratado de Oslo, La operación se realizó en Vichada, específicamente en la base militar de Maranduá. [7]

Bibliografía[editar]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]