Historia de los judíos en Argentina

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Estrella de David Judíos en Argentina Bandera de Argentina
יהדות ארגנטינה (en hebreo)
אידן אין ארגענטינע (en ídish).
Colectividad israelí en Trelew, Argentina.JPG
Representantes de la colectividad israelí de Trelew (provincia del Chubut), en la Patagonia.
Otros nombres judeoargentinos
Regiones de origen principalmente de Europa central y del este (asquenazíes), seguido de sefaradíes. Asimismo, se registra una pequeña comunidad de israelíes en crecimiento.
Población censal 230 000 hab.[1]
Descendencia estimada 300 000 hab. (2007-2009)[2] [3]
Idiomas español rioplatense, hebreo, ídish, ladino, idiomas de sus países de procedencia como el ruso, polaco, etc.
Religiones judaísmo
Migraciones relacionadas judíos en Brasil, judíos en Uruguay, judíos en Chile
Asentamientos y comunidades activas
1.º Bandera de Ciudad de Buenos Aires Ciudad de Buenos Aires
2.º Bandera de Provincia de Buenos Aires Buenos Aires
3.º Bandera de Provincia de Santa Fe Santa Fe
4.º Bandera de Provincia de Entre Ríos Entre Ríos
Asociaciones civiles destacadas
1.º Asociación Mutual Israelita Argentina, y
Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas
2.º Fundación Tzedaká de Argentina
3.º
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Estrella de David (símbolo judío)
Sol de Mayo (símbolo argentino relacionado con la Revolución de Mayo)

La historia de los judíos en Argentina es bastante extensa, ya que es anterior a la propia República. Los judíos han vivido durante siglos en ese país. Sin embargo, no se tienen registros de grandes poblaciones judías hasta los siglos XIX y XX. Algunos de los judíos que huían de la Inquisición española y portuguesa se establecieron en lo que hoy es territorio argentino, pero se asimilaron en la sociedad rioplatense.[4]

La población judía en la Argentina es la más grande de América Latina, la tercera en el continente y la séptima más grande del mundo fuera de Israel. Al año 2006 se calculaba una población de alrededor de 184 500 judíos según algunas estimaciones,[5] otras, basadas en un informe del JOINT [6] (o JDC: Jewish Joint Distribution Committee, comisión judía de distribución conjunta) fundamentado en una muestra de 30 000 hogares, estimaba (en 2005) 233 000 judíos en Buenos Aires y alrededores, basándose en la definición de judío de acuerdo a la Ley del Retorno de Israel.

Índice

Razones de la inmigración judía[editar]

Dependiendo de las épocas, las razones siempre fueron las mismas: expulsiones, persecuciones, pogromos, antisemitismo. Desde la Inquisición hasta el Holocausto la comunidad judía ha encontrado en las tierras argentinas un hogar donde poder asentarse y progresar.

A partir del siglo XVI llegaban provenientes de España, Portugal y el Norte de África. Posteriormente, en los siglos XIX y XX la región de origen fue principalmente la Europa Occidental, sobre todo Alemania, y Europa Oriental, ante todo Rusia y Rumania. Las causas de la emigración se debieron notablemente a las políticas opresivas (del zarismo del Imperio ruso) o situaciones de crisis que ponían en riesgo la base económica de las familias judías. La discriminación (antisemitismo) que recibieron los judíos en Europa durante el período de entreguerras (Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial), especialmente por el nazismo, fue el motor para que embarcaran hacia los Estados Unidos y América del Sur.

Siglo XVII[editar]

El poeta y ensayista Luis Franco asevera que solo en abril de 1619 llegaron a Buenos Aires ocho navíos con una gran cantidad de pasajeros de origen judío provenientes de Lisboa y Lima

. Gran parte de estos inmigrantes se dedicaron al comercio y a diversas actividades productivas, como la platería, la carpintería ribereña y a la actividad agropecuaria, primero como chacareros, luego como estancieros y propietarios de esclavos. Estos inmigrantes se integraron a la sociedad de Buenos Aires casándose con las hijas y nietas de los primeros vecinos, dando origen al patriciado de Argentina.

Si se analizan los apellidos porteños y principales de los tiempos de entonces, se verá, en efecto, que todos, o casi todos, procedían de cepa hebreo-portuguesa, más o menos modificada por el injerto de sangre aragonesa, navarra o vascongada (Arana, Argañaraz, García, Zabala, Irala, Torres, Pereda, Insiarte, Gaete, Garrigós, Ezcurra, Beláustegui, Otolora, Pereyra, Ramos, Sáenz Valiente, Acevedo, Cueto, Piñeiro, Vidal, Fragueiro, Pinto, Pacheco, Rocha, etc.).

Luis Franco: El otro Rosas.[7]

Siglo XIX[editar]

Durante la época colonial estuvo prohibida la permanencia de personas de fe judía. Además aquellos católicos sospechosos de ser judaizantes eran perseguidos por la Inquisición, como se detalla en la historia del médico Francisco Maldonado da Silva, quemado vivo por dicho tribunal en Lima.[8] A pesar de eso muchos de los comerciantes portugueses en el Virreinato del Río de la Plata eran judíos sefaradíes, pero como comunidad organizada no surgió sino hasta después de que la Argentina se independizara de España. Cerca del año 1810, judíos de Francia y otras partes de la Europa occidental comenzaron a instalarse en territorio argentino. En las Provincias Unidas del Río de la Plata, la Asamblea General Constituyente realizada el día 24 de marzo de 1813 declaró la extinción de la Inquisición. Ello no significó que los judíos podían vivir libremente en lo que sería la actual Argentina. Pasaron muchos años para que empezaran a llegar judíos y se asentaran libremente.[8]

En 1846 una corriente de judíos llegó al país desde Alemania, cuyo número se desconoce. Antes de 1855, los judíos emigraron de la Europa Occidental y se asentaron en Buenos Aires. En el año 1853 comenzó la existencia del judaísmo argentino como comunidad. Esta inmigración continuó hasta mediados del siglo XIX.

A mediados del siglo XIX los judíos que vivían en la Argentina no superaban los 100. En 1862, ante la proximidad de Pésaj, ese reducido grupo pensó en reunirse en una entidad comunitaria. Diez hombres se reunieron para orar y así nació la Congregación Israelita de Buenos Aires, más adelante llamada Congregación Israelita de la República Argentina. Su primer presidente fue Segismundo Aguerbag. En 1876 el gobierno argentino autorizó el ejercicio del Ministerio del Rabinato Judío, promoviendo el impulso de la inmigración judía desde el Imperio ruso. En 1888 ocho familias de agricultores judíos inmigraron y fundaron Moisés Ville (en la provincia de Santa Fe). Luego 50 familias fundaron la desaparecida Colonia de Aronsville.

Para fines del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, muchos judíos asquenazíes llegaron al país desde la Europa Oriental, huyendo de persecuciones y pogromos. Los inmigrantes judíos al llegar a la Argentina, trabajaron como agrónomos y viñateros en Mendoza, y como ingenieros en Tierra del Fuego,[cita requerida] durante los años 1883 a 1886. Otros desempeñaron cargos obreros, estancieros e industriales.

Sinagoga de la Congregación Israelita Argentina.

Entre los años 1885 y 1889, un total de 2385 judíos llegaron al país a bordo del barco Weser, a causa de la intensificación de las amenazas de expulsión de los judíos de las zonas rusas, y de los cuales se sabe que 2260 permanecieron en el país. En 1888 se publicó en Buenos Aires el primer periódico escrito con caracteres hebraicos, con el nombre de El Fonógrafo Hebraico, dirigido por Fabián S. Halevy.

En 1889 llegaron de Alemania unos 1200 inmigrantes, una vez más a bordo del Weser y el Bremer. En general provenían de la región de Podolia en Ucrania. Respetaban estrictamente la religión, así como la vestimenta y el uso de barba.[9] Pero en 1889 se produjo un giro decisivo para la inmigración, ya que hubo cambios en el gobierno y en la política de inmigración y colonización.

Un año más tarde, en 1890, la Argentina lanzó su plan de inmigración, el cual consistió en pagar los pasajes, lo que trajo como consecuencia que desde 1891 hasta 1896 llegaran al país unos 20 121 judíos provenientes de Rusia y Rumania, instalándose en su gran mayoría en Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe. En 1891, el vapor Pampa rentado por el Barón Hirsch trajo 817 inmigrantes judíos desde Ucrania, Polonia, Lituania y Besarabia. Esta inmigración dio origen a las colonias de Carlos Casares y otras en la provincia de Entre Ríos.[9] Desde 1894 existen en Buenos Aires mueblerías de propiedad judía y aparecieron las primeras roperías judías.

Si bien muchos de esos inmigrantes se establecieron en las principales ciudades, muchos otros adquirieron tierras a través de la Jewish Colonization Association para establecer pequeñas colonias agrícolas (comunas) en el interior del país, especialmente en las provincias Santa Fe y Entre Ríos.[10] En cada colonia la explotación agrícola se adaptó a las condiciones especiales de la zona donde se encontraba. La explotación era mixta, basada sobre la agricultura, la cría de ganado con sus derivados, apicultura, horticultura, etc. Los habitantes de estas colonias rurales judías son conocidos culturalmente bajo el nombre de los «gauchos judíos» a raíz de un libro con ese título de Alberto Gerchunoff.

En Entre Ríos fueron establecidas las siguientes colonias judías:

El 27 de septiembre de 1897 se colocó la piedra fundamental de la actual Sinagoga de la Congregación Israelita Argentina, en Libertad 785, frente a la Plaza Lavalle, ceremonia a la que asistió el Intendente Municipal, Francisco Alcobendas.[9]

Siglo XX[editar]

Placa conmemorativa en Oberá por la inmigración judía en Misiones, en agradecimiento a la provincia por abrir sus puertas a la comunidad hebrea.
Jacobo Joselevich, líder comunitario de comienzos del siglo XX. Fue presidente de la Federación Sionista Argentina.

Entre los años 1906 y 1912, la inmigración judía aumentó a un ritmo de alrededor de 13 000 inmigrantes por año, siendo la mayoría de la Europa Oriental, también de Marruecos y el Imperio otomano. Los inmigrantes judíos en la Argentina rápidamente se adaptaron y llegaron a desempeñar un papel importante en la sociedad argentina.

En 1920, aproximadamente 150 000 judíos vivían en la Argentina. A partir de 1928,[12] oleadas de inmigrantes judíos llegaron desde la Alemania nazi y el resto de la Europa ocupada, especialmente después de que Adolf Hitler llegara al poder en 1933. Entre los inmigrantes judíos alemanes ingresados después de 1928, hubo miles que escapaban de las políticas antisemitas implementadas durante ese régimen.

Pese a ciertas restricciones, Argentina fue el país latinoamericano que incorporó más refugiados judíos entre 1933 y 1945. Desde 1928 el país recibió alrededor de 45 000 judíos europeos, de los cuales probablemente la mitad ingresó de manera ilegal.[13]

Durante los años treinta y cuarenta, en la Argentina el sector manufacturero creció en número pero manteniendo su anterior composición de unas pocas grandes fábricas y muchas pequeñas empresas. Fabricar era una ocupación para extranjeros: en 1939 la mitad de los propietarios y trabajadores de pequeñas plantas de fabricación eran inmigrantes, muchos de ellos refugiados judíos recién llegados de la Europa Central.[14]

Conformación del Estado de Israel[editar]

Artículo principal: Antigua embajada de Israel en Argentina.

La primera embajada de Israel en Argentina.

A comienzos de los años cincuenta la inmigración judía comenzó a disminuir, y al mismo tiempo el país estableció relaciones con el Estado de Israel.

Desde 1950 hasta el 17 de marzo de 1992 la embajada de Israel funcionó en el número 910 de la calle Arroyo en la esquina con la calle Suipacha[15] en el barrio de Retiro de Buenos Aires.

El 15 de febrero de 1949, la cancillería argentina informó que el Poder Ejecutivo reconocía al Estado de Israel como Estado soberano. Las expectativas por la llegada del primer embajador de Israel en Argentina y Uruguay eran inmensas. Cinco días antes de mudar su residencia desde Montevideo a Buenos Aires, la comunidad uruguaya le ofreció a Jacob Tsur (primer embajador israelí)[16] y a su familia pasar unos días en Punta del Este. Allí se encontró con dos argentinos que le sugirieron comprar en Buenos Aires una casa en un barrio distinguido, destinada a ser legación y vivienda. Siete meses después de la llegada de Tsur a Buenos Aires, se adquirió un petit hotel en pleno barrio diplomático. Las tratativas se habían realizado con la familia Mihanovich, que tenía su residencia en el número 910 de la calle Arroyo. Luego de adquirir el edificio se realizaron obras de remodelación, que finalizaron en 1950, inaugurándose oficialmente el 23 de abril.[17]

Tsur la describió «como una de las más hermosas embajadas israelíes del mundo»; mientras que Elías Teubal, uno de los argentinos que había conocido en Punta del Este, le decía que el edificio «debe superar, en belleza y comodidades a la Embajada del Líbano», que en ese tiempo era la única representación diplomática de Oriente medio que funcionaba en Buenos Aires.[17]

Cuando el edificio comenzó a funcionar como misión diplomática, fue parte importante de la colectividad judía en Argentina, siendo lugar de celebraciones y reuniones. Varias personas de la colectividad colaboraron con mobiliario, obras de arte, libros, etc. En el segundo piso se encontraba la recepción, donde se realizaban reuniones y fiestas.[17]

Actualmente la embajada funciona en el décimo piso de la Torre La Buenos Aires, en la Avenida de Mayo.[18]

Siglo XXI[editar]

Bandera de Israel en la Plaza de las Colectividades, en la ciudad de Trelew (provincia del Chubut).

Durante la crisis económica de 1999-2002, alrededor de 4400 judíos argentinos hicieron aliyá a Israel.

A la comunidad judía le están legalmente concedidos los feriados de Rosh Hashaná, Yom Kippur y los dos primeros y dos últimos días de Pésaj.[19]

La población judía en Argentina al año 2006 se calculaba en alrededor de 184 500 habitantes según algunas estimaciones, otras la cifraban por sobre los 250 000.[5] La mayoría vive en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Tucumán y otras grandes ciudades. La población judía de Argentina es la tercera comunidad judía de América (después de la de los Estados Unidos y Canadá), y la más grande de América Latina. Estas cantidades representan alrededor del 0.5 % del total de la población argentina, que durante el censo del año 2001 se determinó en 36,26 millones de argentinos.

Se calcula que el 1,4 % del total de los judíos del mundo viven en ese país[5] El 60 % de la comunidad judía reside en Buenos Aires y en Córdoba y Rosario, así como en las colonias agrarias de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe fundadas para albergar a los inmigrantes, de las cuales las mayores son hoy Basavilbaso, Moisés Ville y Villa Domínguez.[20]

La provincia de Tucumán alberga la colectividad más populosa en el norte argentino, donde por primera vez en la historia un gobernador de la colectividad juró ante los rollos de la Torá. Sinagogas, centros y clubes tienen lugar en ciudades como San Miguel de Tucumán, Yerba Buena y Concepción.

En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hay barrios caracterizados por su cantidad de población judía, en la que se pueden destacar Balvanera, Villa Crespo, Belgrano, Barracas, entre otros. En varios de estos, también hay diversas sinagogas y clubes judíos.

Cerca del 70 % del total es asquenazí, provenientes de la Europa Central y Oriental, en tanto que un 30 % es sefaradí, provenientes de España, Portugal, Marruecos, los Balcanes, Siria, Turquía y África del Norte.

La ley 20.843 de 1907 determinó que el titular del Poder Ejecutivo, a pedido de los padres, se convertía en padrino religioso de los séptimos hijos varones. En 2009 la ley fue modificada para incluir las séptimas hijas mujeres, niños de religión judía y madres o padres solteros. A fines del 2014 se anunció que un séptimo hijo varón cuyos padres son judíos será amadrinado por Cristina Fernández de Kirchner a través de una ceremonia realizada en una sinagoga de Buenos Aires.[21]

Antisemitismo[editar]

Los árboles de tilo en la Plaza Embajada de Israel, Buenos Aires, Argentina. Plantados en memoria de cada una de las víctimas del atentado terrorista en la embajada de Israel ocurrido en 1992.

Los primeros síntomas antisemitas aparecen con la llegada del barco Wester el 14 de agosto de 1889, cuando el director de Inmigraciones, Lix Klett, intentó no dejar desembarcar a los judíos, a pesar de que habían desembarcado ya los restantes pasajeros del barco. Luego de dos días de discusiones y ante presiones de la prensa y la comunidad judía, al fin fueron autorizados a ingresar a la Argentina. La razón final para que Lix Klett cediera fue que «los inmigrantes eran ya dueños de tierra argentina, comprada a Hernández».[8] Los inmigrantes judíos en Argentina rápidamente se adaptaron y llegaron a desempeñar un papel importante en la sociedad argentina, pero estaban sujetos a episodios de antisemitismo.

En enero de 1919, hubo en Buenos Aires pogromos fomentados por la policía pretextando una respuesta a una huelga general, culpando a los ciudadanos judíos y consecuentemente les destruyeron importantes bienes. A raíz de la huelga grupos paramilitares, como la Liga Patriótica, actuaron como pandillas de asalto, siendo sus víctimas, en su mayoría judíos de Rusia, los que fueron falsamente acusados de planear una conspiración comunista. Muchos tuvieron que emigrar.[14]

A partir de 1928, oleadas de inmigrantes judíos llegaron desde Alemania, especialmente después de que Hitler llegó al poder en 1933. Argentina desarrolló una política migratoria antisemita destinada a evitar la inmigración de judíos y a negarles refugio ante las persecuciones que sufrían en Europa desde el advenimiento del dictador.

Entre los inmigrantes judíos alemanes ingresados después de 1928, hubo miles que escapaban de las políticas antisemitas implementadas durante ese régimen. Muchos de ellos ingresaron ilegalmente.[13] [12]

Mural de la AMIA que recuerda a las víctimas fatales del atentado terrorista ocurrido en 1994.

En 1937, el cónsul argentino en la ciudad de Gdynia (Polonia), envió varias notas al ministro Carlos Saavedra Lamas, bajo el título de «problema semita». En la carta del 14 de julio de 1937, en vísperas de la invasión nazi, escribió: «Soy de la opinión de que convendría que se pusieran más trabas a la inmigración de esa raza, que parte de Polonia animada del más profundo rencor hacia el cristiano, y dispuesta a cometer los mayores excesos».[22]

En 1938, poco antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno argentino del presidente Roberto M. Ortiz, a través de una circular secreta firmada por el canciller radical José María Cantilo, se ordenó a cónsules argentinos en Europa negar visados a «indeseables o expulsados», lo cual afectó a ciudadanos judíos de ese continente.[13]

Pese a las restricciones, Argentina fue el país latinoamericano que incorporó más refugiados judíos entre 1933 y 1945. Desde 1928 el país recibió alrededor de 45 000 judíos europeos, de los cuales probablemente la mitad ingresó de manera ilegal.[13]

Durante los años cincuenta y sesenta, el Movimiento Nacionalista Tacuara, una organización fascista con vínculos políticos, inició una serie de campañas antisemitas con peleas en la calle y vandalismo en las sinagogas y profanaciones en los cementerios judíos.[23]

Todo comenzó a partir de la captura de Adolf Eichmann: vandalismo contra instituciones judías, ataques con cargas explosivas en distintas sinagogas y ataques contra estudiantes judíos. Por ejemplo, Edgardo Manuel Trolnik, estudiante de 15 años, fue herido por las balas de un ataque antisemita el 17 de agosto de 1960 en un acto en el Colegio Nacional Sarmiento en Buenos Aires. Graciela Narcisa Sirota, estudiante de 19 años, fue secuestrada el 21 de junio de 1962 en plena vía pública. Fue torturada salvajemente, según sus captores, como venganza por la captura de Adolf Eichmann, quienes mientras la quemaban con cigarrillos le dejaron grabada una svástica en el pecho. La comunidad judía llamó a una huelga de comerciantes para el 28 de junio de 1962, que trascendió a la colectividad judía y se complementó con secundarios enteros vaciados de sus alumnos.[23]

El 29 de febrero de 1964 fue asesinado, en la puerta de la casa de sus padres, Raúl Alterman, un militante del Partido Comunista de 32 años. Aunque la DAIA reclamaba frente a las autoridades y organizaba manifestaciones de repudio, la consecuencia de tantos actos antisemitas y el temor de los padres los llevó a la creación de las primeras escuela judías integrales en ese período.[24] [25] [26]

El 3 de agosto de 1988, durante la presidencia de Raúl Alfonsín, se sancionó la Ley 23.592, conocida también como Ley Antidiscriminatoria, cuyo ideólogo fue el abogado penalista Bernardo Beiderman.[27] [28]

Durante los años noventa la comunidad judía en Argentina fue objeto de dos grandes ataques terroristas, que siguen sin resolverse: el ataque terrorista contra la embajada de Israel el 17 de marzo de 1992, causando la muerte de 29 personas y 242 heridos, y el ataque terrorista contra la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en Buenos Aires, el 18 de julio de 1994, que mató a 85 personas e hiriendo a más de 300.[29]

En 2001, la cancillería argentina colocó una placa en la sede del ministerio en honor a doce diplomáticos argentinos que, a pesar de las prohibiciones, contribuyeron a dar refugio a judíos perseguidos. El Centro Simon Wiesenthal y la Fundación Internacional Raoul Wallenberg han cuestionado la decisión debido a que al menos uno de esos honrados ignoró la situación de un centenar de judíos argentinos que vivían en Grecia, Holanda y Polonia y que los demás funcionarios solo cumplieron su trabajo consular.[13]

El 16 de mayo de 2005, el canciller Rafael Bielsa firmó la «Resolución 999», que determinó finalmente que se retirara la polémica placa.[30] Con documentos en mano, la Fundación Wallenberg advertía que Luis H. Irigoyen, uno de los diplomáticos homenajeados por su paso en la embajada de Berlín, en 1943 se «desentendió de la suerte de 100 argentinos judíos», que el régimen de Adolf Hitler ofreció repatriar a la Argentina como gesto de buena voluntad hacia el país con el que mantenía muy buenas relaciones.[31]

Circular Número 11 del año 1938[editar]

La Circular 11 estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi.

La Circular Número 11 del año 1938 fue uno de los secretos más celosamente custodiados por el Estado argentino. Firmada por el canciller José María Cantilo el 12 de julio de 1938 y enviada a todas las delegaciones de este país en el mundo,[32] la Circular 11 estaba destinada específicamente a detener la entrada al país de judíos europeos que huían del régimen nazi. La instrucción negaba tácitamente la visa a ciudadanos de origen judío, en tiempos en que la Alemania nazi ponía en marcha el Holocausto.[33]

En su primer párrafo, la circular se refiere a la Conferencia de Evian, que sesionó del 6 al 13 de julio de ese mismo año en Francia, donde más de 30 países, incluyendo Estados Unidos y Argentina, firmaron un acuerdo buscando un destino seguro para los refugiados judíos que huían de Alemania nazi y Austria. O sea que al mismo tiempo que participaba en una conferencia sobre estos refugiados, Argentina dictaba una norma prohibiendo su ingreso al país.[33]

Así, la circular neutralizaba secretamente «los compromisos [...] que puedan derivar de nuestra participación en las conferencias y organizaciones internacionales que estudian en estos momentos una solución general al respecto». La organización internacional mencionada era nada menos que la Liga de las Naciones, que a principios de ese mismo año trató también el tema de los refugiados judíos que huían de la Alemania nazi.[33]

La circular citaba asimismo «los convenios bilaterales últimamente celebrados para la admisión de agricultores extranjeros», una clara alusión a los acuerdos de colonización que Argentina había firmado para la admisión de agricultores judíos alemanes.[33]

Para detener el influjo que pudiera resultar de estos acuerdos, la circular ordenó a los cónsules argentinos «negar la visación... a toda persona que fundadamente se considere que abandona o que ha abandonado su país de origen como indeseable o expulsado».[32] La referencia «indeseable» como sinónimo de judío era de uso corriente en documentos de Cancillería de la época. El archivo de Cancillería guarda también cartas en las que los cónsules argentinos invocaron la «Circular 11» como justificativo para la negación de visas a judíos. Así, sin emplear explícitamente la palabra «judíos», la circular dejó bien en claro su objetivo.[33]

La Circular Número 11 del año 1938 fue descubierta en 1998 por la investigadora Beatriz Gurevich durante su paso por la CEANA (Comisión de Esclarecimiento de las Actividades del Nazismo en la Argentina), una entidad creada por el canciller Guido Di Tella durante el gobierno de Carlos Menem. La señora Gurevich encontró la circular «perdida» entre los cajones de la embajada argentina en Estocolmo (Suecia).[31] Sin embargo, la investigadora decidió abandonar su cargo luego que reportó su hallazgo y las autoridades de entonces decidieran nuevamente archivarlo y, presumiblemente, destruirlo[30] y no revelar su contenido.[34]

Fue solo desde que la Fundación Wallenberg decidió hacer pública una copia en su sitio de internet cuando la Circular 11 comenzó a ser conocida de modo masivo en Argentina y el resto del mundo.[30] La orden secreta también vio la luz cuando se presentó en el libro La auténtica Odessa del investigador argentino Uki Goñi, publicado en 2002.[32]

Finalmente la medida, que estaba en desuso pero vigente desde 1938, fue derogada después de casi setenta años el 8 de junio de 2005 durante el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner, quien estuvo presente en el acto en que el canciller Rafael Bielsa derogó la circular secreta de su ministerio.[31] En el acto de derogación, realizado en el Salón Sur de la Casa de Gobierno, también se encontraban el ministro del Interior argentino, Aníbal Fernández, y Natalio Wengrower, vicepresidente de la Fundación Wallenberg.[32] [31]

Colonias fundadas por inmigrantes judíos en Argentina[35] [editar]

Escuela judía en Moisés Ville (provincia de Santa Fe).
Interior de una sinagoga en Moisés Ville.
Paseo Estado de Israel en la ciudad de Mendoza.

Provincia de Buenos Aires[editar]

Provincia de Entre Ríos[editar]

Provincia de Santa Fe[editar]

Provincia de La Pampa[editar]

Provincia de Santiago del Estero[editar]

Contribuciones de los judíos en la cultura argentina[editar]

La cultura judía ha realizado y continúa realizando aportes considerables a la cultura argentina, en las ciencias, el arte, la música, el humor, el teatro, el deporte, la educación, los medios de comunicación, la literatura, etc. A modo de ejemplo, uno de los tres premios Nobel de ciencias con que cuenta el país, César Milstein era judío, así como el reconocido juez Yejezkel Vangowert, quien co-creó junto con su hermana Clara Vangowert el Teatro Edén, destacado en artes escénicas.

La música y los músicos judíos desempeñaron un papel fundamental en el desarrollo del chamamé, estilo folclórico de la Mesopotamia argentina.[36]

Cine judío en la Argentina[editar]

Historia[editar]

Entre las primeras grandes figuras del cine nacional argentino se encuentra el empresario Max Glücskmann (1875-1946), que desde los primeros años del siglo XX impulsó la naciente actividad cinematográfica (producción, venta, distribución y exhibición de documentales y cortos). Fue creador de varias de las películas más importantes de la época, que se destacaron en los géneros de drama, policiales y temas históricos. Entre las más conocidas se encuentran Moisesville (1925) y Asilo de huérfanos (1927), que conforman un documento único sobre el proceso de colonización judía en el país.

Otro de los pioneros fue el cineasta porteño León Klimovsky (1906-1996) quien dirigió conocidos largometrajes. Entre ellos, El túnel (1952, basado en la novela de Ernesto Sábato). Además fundó en 1928 el primer cineclub del país. [37]


Educación judía en Argentina[editar]

Educación formal[editar]

Desde fines del siglo XIX comenzaron a funcionar las escuelas en las colonias de los inmigrantes judíos. Estas cumplieron una función social relevante no sólo para continuar con la cultura judía, sino también para transmitir la cultura nacional. Al ser estos colegios mantenidos por las sinagogas, la educación que recibían los niños era principalmente religiosa: aprender a rezar y leer la Torá en hebreo para poder interpretarla.Los maestros que comenzaron con estas instituciones, generalmente eran personas que habían hecho cursos en pedagogía o que simplemente tenían experiencia en la enseñanza. Se podían encontrar tanto profesores ashkenazíes (Rusia, Polonia y Lituania) y sefaradíes (Bulgaria, Turquía y Marruecos). Algunos maestros de este último grupo habían estudiado en las escuelas de la Alliance, por lo cual, manejaban perfectamente el castellano.

Algunos maestros que comenzaron con los colegios y con la acción de educar a los chicos en la colonia:

  • El gran rabino Samuel Halphon
  • Leopoldo Najenson
  • Miguel Wollach
  • Iehuda Leib Winocur (autor del primer diccionario hebreo-castellano)
  • Moisés Rúbin

Luego de unas décadas continuaron:

  • José Menedelson (quien fue organizador y director del seminario de maestros hebreo)
  • José Monín
  • Jaime Finkelstein
  • N. Naihois
  • P. Erlich
  • Rosa Neinschelbaum de Ziperovich

A través del Consejo Cental de Educación Judía en la República Argentina se fortalece el desarrollo comunitario mediante una educación diversa y pluralista, la cual se compromete con la vida judía local, que integra todas las expresiones institucionales bajo los principios proféticos de la justicia social y con una activa participación en la sociedad argentina.

Tiene un rol clave en la formación, capacitación y perfeccionamiento de recursos humanos para todos los niveles del sistema educativo, desarrolla y controla los planes y programas de estudio, edita y publica materiales pedagógicos y representa a las instituciones de la red en los diferentes marcos educativos municipales y nacionales.[38]

En la actualidad algunas de las escuelas judías mas reconocidas en la Argentina son: • ARLENE FERN (Niveles Inicial y Primario) • BET EL (Niveles Inicial y Primario) • BETH (Niveles Inicial y Primario) • BIALIK DEVOTO (Niveles Inicial y Primario) • BIALIK LA PLATA (Niveles Inicial, Primario y Secundario) • HAMAKOM SHELI (Educación especial) • HEIJAL HATORA (Niveles Inicial, Primario y Secundario) • YESHURUN TORA HIGH SCHOOL (Niveles Inicial, Primario, Secundario Y Terciario) • TORATENU (Niveles Inicial, Primario, Secundario Y Terciario) • IONA (Niveles Inicial y Primario) • IOSEF CARO (Niveles Inicial, Primario y Secundario) • LA ESCUELA DE HILEL (Niveles Inicial y Primario) • MAIMONIDES (Niveles Inicial y Primario) • BAMI MARC CHAGALL (Niveles Inicial y Primario) • MARTIN BUBER (Niveles Inicial, Primario y Secundario) • MAX NORDAU (LA PLATA) (Niveles Inicial y Primaria) • NATAN GESANG (Niveles Inicial y Primaria) • OHOLEY JINUJ • OR TORA (Nivel Primario) • ORT 1 (Nivel Primario y Secundario) • ORT 2 (Nivel Primario y Secundario) • SCHOLEM ALEIJEM (Niveles Inicial, Primario y Secundario) • TARBUT (Niveles Inicial, Primario y Secundario)

[39]

Primeras escuelas en la República Argentina[editar]

Las primeras escuelas judías se formaron con maestros traídos por la Alliance. Hacia 1912, en las colonias funcionaban ya 61 escuelas. Sin embargo, en una época en la que para el Estado Nacional era fundamental nacionalizar al inmigrante, o por lo menos transmitirles a sus hijos el sentimiento de nacionalidad argentina, estas escuelas comunitarias eran sospechosas. En 1908 el inspector de escuelas Ernesto Bavio escribió en El Monitor de la Educación Común, revista oficial del Consejo Nacional de Educación, en contra de las escuelas judías, argumentando que al enseñar el ídish dificultaban la integración de los inmigrantes o sus hijos. Ricardo Rojas, en La restauración nacionalista, denunció a las escuelas judías como “uno de los factores activos de disolución nacional, juntamente con las escuelas alemanas, italianas e inglesas”. Para él, el objetivo de las escuelas debía ser "argentinizar" a los hijos de los inmigrantes, transformando el patriotismo en una especie de religión que reemplazara a Dios por la Patria en la escuela. A pesar de las voces de alarma, hasta la década del treinta las escuelas judías estaban sólo en un estadio embrionario. Las primeras escuelas en este período estaban ubicadas en el Once (1906),en Barracas (1908) y una en Caballito (1909). En la ciudad de Buenos Aires tuvieron lugar las escuelas laicas recién hacia 1920. Los alumnos judíos de esa época concurrían por la mañana a escuelas estatales, y por la tarde a las escuelas judías. En 1935 se creó el Vaad Hajinuj o Consejo de Educación, que se ocupaba de la educación de unos 1700 alumnos.

Educación no formal[editar]

La educación no formal surge al reconocer que la educación formal es limitada en el espacio y el tiempo. En los años ochenta en la Argentina se notó una falta de educadores en las escuelas y ahí se comenzó a pensar en la necesidad de abrir nuevos espacios donde la educación no formal se desarrolle.

Se basa en actividades grupales, recreativas y educativas, deporte, arte, campamentos, transmisión de valores y contenidos judíos, así de este modo ayudan a los chicos a incorporar conocimientos variados sobre diferentes temáticas de manera vivencial.

En Buenos Aires, hay más de 50 instituciones que practican este tipo de educación con diferentes orientaciones, como por ejemplo, FACCMA (Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos), las comunidades NOAM, y los Centros Juveniles sionistas. En la semana, hay actividades que imparten temáticas judías y no judías, a través de juegos, debates, canciones y manualidades.

Las actividades son llevadas a cabo a través de los madrijim (líderes), que son los educadores, estos son chicos mayores de diecisiete años que se ofrecen voluntariamente para enseñar lo que alguna vez aprendieron a chicos de entre dos y dieciséis años.

La palabra madrij en hebreo significa ‘el que marca el camino’. ¿A quién? A los janijim, es decir, a los alumnos no formales.

Teatro en ídish en Argentina[editar]

Comienzos[editar]

Las primeras "troupe" surgieron en 1908: la «limpia» (que no permitía la entrada de rufianes) era liderada por Gutentag-Marienhof, y la otra por artistas del exterior: Akselrod, Shilling, Rosa Bry y algunos locales, y cuyas puertas estaban abiertas para todos. Ambas compañías empezaron a actuar con más frecuencia; de una vez por semana pasaron a dos y, en 1913, el empresario de la segunda compañía trajo de Londres una pareja de artistas, Vaksman y señora, para los cuales alquila un teatro, un pequeño local en la calle Corrientes, llamado Bijou.

La compañía «limpia» quiso presentar una estrella que se impusiera, y es así como trajo a Moris Moshkovitz, que había sido el iniciador de Goldemburg; se alquila el teatro Olimpo ―que quedaba en la calle Pueyrredón pero que ya no existe―. Moshkovitz representó El cadáver viviente (de León Tolstoy), Father (de August Strindberg), Caín (de Alejandro Dumas), Los malos pastores (de Mirabeau), Shylock y otras obras (de Gordin); «hizo época» en el teatro judío de la Argentina. El Olimpo se convirtió desde entonces en el templo del arte judío.[40]

Desarrollo[editar]

El teatro en ídish llegó a Buenos Aires junto con los judíos ashkenazim. Alrededor de 1902 ya había en Argentina, especialmente en Buenos Aires cantidad de judíos rusos, polacos, húngaros, rumanos, que llegaban huyendo de persecuciones antisemitas y de una pobreza extrema. Aquí los inmigrantes concurrieron asiduamente al teatro en idioma ídish.

Concurrir al teatro implicaba no solo un momento de esparcimiento sino también, el encuentro con los paisanos, la oportunidad de hablar y escuchar el idioma materno, el espacio donde combatir los sentimientos que producían el desarraigo y el lugar donde recobrar fuerzas para adaptarse a la nueva realidad y a un ambiente social y cultural a menudo hostil.

En el repertorio que se ofrecía desde el escenario predominaban melodramas populares y comedias musicales que expresaban en forma semi-realista los problemas del alter heim (del viejo hogar), con sus clásicos conflictos: matrimonios arreglados, novias desconsoladas, diferencias generacionales y desarraigos de todo tipo. Dichas obras eran cálidamente reconocidas por los espectadores, que acompañaban con comentarios, aplausos y coros de las canciones. Lo que ocurría en el escenario representaba todo aquello que se había abandonado para siempre y ayudaba a no abandonar la identidad, tan vulnerada por el esfuerzo de adaptación a la vida nueva, a costumbres y necesidades desconocidas. Con el tiempo, también se representaron textos traducidos de la dramaturgia universal o de autores que trataron temática judía en otros idiomas.

Las compañías que se presentaban eran extranjeras (venían de Europa o de Estados Unidos) por lo cual el problema de la financiación del teatro era un obstáculo dentro de una comunidad con pocos capitales para arriesgar.

En 1916 funcionaban en Buenos Aires dos teatros, que traían de Europa un repertorio de mayor nivel y actores de calidad que dieron a conocer los estilos más nuevos e interpretativos en auge dentro de las capitales europeas.

En los años veinte, tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, llegaron a la Argentina nuevas camadas de inmigrantes, con experiencia en la lucha social y gran necesidad de desarrollo cultural. El teatro judío tuvo un gran desarrollo tanto artístico como económico al punto que el actor judeoestadounidense Boris Tomashevsky introdujo la modalidad de una función diaria (Rollansky, 1944) [41]

El sindicato de actores judíos, fundado en 1922 (Actiorn farein), peleó duramente por convencer a los empresarios teatrales judíos de la necesidad de organizar temporadas con elencos íntegramente formados por actores residentes en Argentina que, en algunos casos, eran de calidad superior a los visitantes, pero no tenían su fama y, por lo tanto, no garantizaban al empresario el éxito económico de la temporada.

No obstante, el periodo que va de 1930 a 1950, fue brillante para el teatro en idish, que llegó a tener seis salas de teatro funcionando simultáneamente.

Buenos Aires era considerada una de las cuatro plazas teatrales de mayor prestigio en el mundo junto con Rusia, Polonia y Estados Unidos.

El correr del tiempo y algunas circunstancias concretas marcaron el punto de inflexión de este proceso y el comienzo de la decadencia.

Las nuevas generaciones de judíos argentinos, aquellos que, de niños, asistían con sus padres al teatro idish como a una ceremonia, fueron abandonando el idish y, si bien no se asimilaron totalmente, desarrollaron sus ideas y actividades en castellano y se volcaron a la problemática sociopolítica argentina y latinoamericana.


El teatro en idish en la Argentina, da cuenta del aporte de la colectividad judía a la cultura nacional y al teatro argentino en particular. Una gran cantidad de actores, dramaturgos, críticos, etc., aportaron toda su producción creativa a su proceso de integración nacional.


Actores de teatro[editar]

- Max Berliner

- Norman Briski

- Cipe Lincovsky

- Berta Singerman

- Julio Chávez

- Golde Flami

- Andrea Frigerio

- Daniel Hendler

- Cecilio Madanes

- Peto Menahem

- Melina Petriella

- Sergio Renán

- Cecilia Roth

- Paulina Singerman

- Kive Staiff

- Marcos Zucker

- Sergio Kleiner

- Juana Bertha Moscovish Holm

- Hugo Yoffe

- Leon Zuckerberg

- Celia Zuckerberg-Zylbercweig

- Felipe Godínez

Literatura judía en Argentina[editar]

Orígenes

La literatura judía en Argentina se ocupó de integrar tanto la identidad histórica hebrea como la nacional. Según Solomon Lipp, la obra literaria de los autores de ascendencia judía en Argentina en particular y en Latinoamérica en general constituye un aporte significativo, que "(...) ofrece una nueva perspectiva a la visión del hombre que lucha por sobrevivir en su ambiente." Aunque hubieron casos aislados de inmigración judía durante el período colonial y después de la Independencia, no aparece una literatura verdaderamente hispano-judía hasta el siglo xx, gracias a la llegada de los judíos de la Europa oriental.Gracias a las actividades del Barón Mauricio de Hirsh, de Baviera, se fundaron en las provincias argentinas de Santa Fe y Entre Ríos varias colonias agrícolas. Aquí llegaron las víctimas de los "pogroms" para empezar una nueva vida. Así surgieron los primeros colonos judíos de Hispanoamérica, y de estos llamados "gauchos judíos" nacieron los escritores que enriquecieron con sus obras a la literatura argentina. Sus principales temas se definen por el agradecimiento a la Argentina por la oportunidad de permitirle a estos integrantes del pueblo judío un lugar donde establecerse y renovarse. Otros temas, como consecuencia de la inmigración y característica típica de los problemas del al "hombre marginal," son el ajuste de los recién llegados a su nuevo ambiente y a sus nuevos vecinos. En el caso específico del judío se presenta la dificultad de afrontar la asimilación joven frente a la lucha por parte de la vieja generación por conservar los valores culturales y tradicionales.

Movimientos literarios judíos en Buenos Aires[editar]

Los principios de la literatura judía en Argentina datan de la revista Mundo Israelita (de 1923). Sus colaboradores más importantes fueron Salomon Resnik y León Dujovne, que introdujo la literatura ídish en la misma, traduciendo y promocionando diversos libros. Su base fue recuperar la tradición del pueblo hola judío, especialmente entre los jóvenes.[cita requerida]

Otra institución fundamental es la Sociedad Hebraica Argentina (1926), a través de la cual se publicaron libros y se difundió la cultura judía. Entre los propósitos específicos de esta sociedad era la difusión del conocimiento de la historia y la cultura judía y sus manifestaciones en filosofía, literatura, en el arte y en la ciencia, el fomento del idioma hebreo, la literatura judía, la formación de una biblioteca especializada de estudios judaicos. La actividad editorial era uno de los fines de la sociedad.[42]

Algunos de los escritores judíos argentinos más importantes fueron Alberto Gerchunoff, Marcos Aguinis, Jaime Barylko y Santiago Kovaloff.

Escritores famosos[editar]

Alberto Gerchunoff[editar]

Nació en Rusia en 1883, instalándose a partir de su infancia en la colonia judía de Moisés Ville. Años más tarde se mudó junto a su familia a Entre Ríos. Estudió en Buenos Aires conociendo allí a muchos intelectuales protagonistas de su época que influirían en sus ideas: José Ingenieros y Juan B. Justo son algunos de ellos. En su singular literatura se mezclan la tradición religiosa que cultivó desde su infancia, el humor judío y la identidad gauchesca. Ejemplos serían sus citas a los Salmos y al Kadish de duelo. El libro más reconocido que escribió es Los gauchos judíos (1910), integrado por cuentos que rememoran la tierra argentina y describen la situación histórica de un pueblo sometido a la miseria que encuentra la paz y el sustento en dicho territorio. Murió en Buenos Aires en 1950, trascendiendo los límites de las poblaciones que se encargó de retratar en sus relatos. Ezequiel Martínez Estrada dijo de él: "Su mayor gloria estaba, a mi juicio, en que era un apóstol laico de la justicia y de la dignidad."

César Tiempo[editar]

Israel Zeitlin -más conocido por su seudónimo, César Tiempo- nació en Ekaterinoslaw (actualmente Dniepropetrowsk), Ucrania, el 3 de marzo de 1906. En diciembre de ese mismo año, llegó junto a su familia a Buenos Aires. Su infancia transcurrió entre los barrios Villa Crespo y San Cristóbal. Tuvo una educación judía y empezó a escribir siendo un niño. Logró su primera publicación literaria a los veinte años. En 1926 aparece su primer libro de poemas llamado Versos de una... cuya autoría esconde detrás de la personalidad literaria de Clara Beter, joven poeta y prostituta rusa. El libro fue publicado por Claridad, editorial y revista del grupo literario Boedo. La multiplicidad de perspectivas y la continua migración de subjetividades que atravesó César Tiempo ya se ven en este primer poemario, donde se entrelazan la temática social (como lo son los temas de la prostitución en toda su sinceridad) y la estética (Tiempo se desprende de su "yo" uniforme y despliega una poesía de una gran sensibilidad). César Tiempo recorrió muchas áreas del ambiente artístico, desde notas periodísticas publicadas en la prensa gráfica hasta la adaptación de guiones teatrales o cinematográficos para la televisión, pasando también por la radio, el cine y el teatro. Mantuvo un mismo eje temático en casi todas sus obras, el judaísmo, pero mediante diferentes perspectivas, ya sea como un narrador interno en las costumbres judías o denunciando la discriminación sufrida por los judíos en territorio argentino siendo un intelectual comprometido con su realidad social, bajo un tono humorístico particular. Falleció en Buenos Aires en 1980. Dijo de él Jorge Luis Borges: "¿Necesitaré recordar a César —Israel Zeitlin— Tiempo, tan abundoso de eruditos epígrafes y de guturales cursivas, que hay un estilo hebreo, una como respiración natural de la poesía judaica? Esa respiración, ese modo, es el de los más incompatibles hombres de letras que proceden de Abrahán —el de David, el de Isaías, el de Jesús, el de Aben Gabirol, el de Yejudá Levi, el del rabí Sem Tob, el de Heine, el de James Oppenheim, el de Spire, el de Rafael Cansinos Assens (...)"

Marcos Aguinis

Escritor nacido en Córdoba. Se desarrolló como conferencista en instituciones científicas, artísticas, políticas y universitarias en América, Europa e Israel. Es autor de varios libros y artículos sobre judaísmo y democracia, entre ellos: “Maimónides. Un sabio de avanzada ", primer libro que menciona como un error de juventud. En el campo de los derechos humanos enfrentó temas polémicos que pusieron en riesgo su vida. Durante la última dictadura en la Argentina fue limitada la circulación de sus libros. Es reconocido mundialmente por su visión profética sobre el conflicto árabe-israelí, las tensiones internas de la Iglesia Católica, el autoritarismo y el resurgimiento del fundamentalismo étnico y religioso.

Eliahu Tocker

Escritor argentino nacido en el barrio de Once, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Proviene del seno de una familia judía, en donde se hablaba idish. Docente de Hebreo recibido en el seminario de maestros hebreos y arquitecto por la Universidad de Buenos Aires. Toker tradujo una gran cantidad de obras escritas en ídish al castellano de muy diversos autores, tales como Jacob Glatstein, Halpern Leivik y Abraham Sutzkever, entre otros. A su vez es autor de recopilaciones de textos de Alberto Gerchunoff, César Tiempo y Carlos Grünberg.

Jaime Barylko

Nacido en Buenos Aires, doctor en Filosofía y con un posgrado en la Universidad Hebrea de Jerusalem. Ha dictado clases en varias universidades alrededor del mundo y es autor de 25 fascículos de la biblioteca popular judía, sobre personajes y hechos de la historia judía. Es reconocido por haber escrito: “Crisis y pensamiento judío” y “5000 años de pensamiento judío”, entre otros.

Alejandra Pizarnik[editar]

Alejandra Pizarnik nació en Buenos Aires, el 29 de Abril de 1936, en una familia de inmigrantes judíos. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y pintura con Juan Batlle Planas. Entre 1960 y 1964, Pizarnik vivió en París donde trabajó para la revista "Cuadernos" y algunas editoriales francesas, publicó poemas y críticas en varios diarios, tradujo a Antonin Artaud, Henri Michaux, Aimé Cesairé e Yves Bonnefoy. Estudió literatura francesa en la Sorbona. Luego de su retorno a Buenos Aires, Pizarnik publicó tres de sus principales volúmenes, "Los trabajos y las noches", "Extracción de la piedra de locura" y "El infierno musical", así como su trabajo en prosa "La condesa sangrienta". En 1969 recibió una beca Guggenheim, y en 1971 una Fullbright. El 25 de septiembre de 1972, Pizarnik murió de una sobredosis intencional de seconal. Es una de las poetas hispanoamericanas más interesantes del siglo XX. Aunque su obra es un intento de despojamiento de la tradición heredada (moral, religiosa y cultural) en sus poemarios existen ciertos rasgos de humor idish y menciones a algunos Salmos. Durante el Holocausto fue parte de la generación de judíos que niños escuchaban noticias de familiares muertos y exiliados, esa experiencia indirecta dotó a su poesía de un dolor existencial profundo y cierta culpa por el mero hecho de haberse salvado.

Jacobo Fijman[editar]
Manuela Fingueret[editar]
Tamara Kamenzsain[editar]

Deportes[editar]

El deporte forma parte de la vida social y cultural de la comunidad judía en la Argentina y fue esencial para su integración tanto dentro de la sociedad argentina como en el deporte en particular. Muchos judíos se han destacado a lo largo del tiempo en distintas especialidades deportivas. No pocos han ganado Medallas en los Juegos Olímpicos, y han sido campeonas y campeones mundiales en sus deportes. Es tanta la importancia que se ha dado al deporte entre los judíos, que desde hace muchos años se desarrollan las Macabíadas, que son el equivalente a las Olimpíadas, en las que participan sólo deportistas judíos de todos los países del mundo. Con la llegada de los sucesivos contingentes migratorios, en poco tiempo las actividades crecieron, se multiplicaron y diversificaron, abriendo las posibilidades para los judíos en el ámbito deportivo.

Federación Argentina de Centros Comunitarios Macabeos[editar]

FACCMA es una organización sin fines de lucro que abarca 43 instituciones , tales como centros comunitarios, entidades socio deportivas y clubes. Todas ellas conforman una extensa red nacional comunitaria que agrupa mas de 50.000 personas. La Misión de FACCMA es conectar y colaborar con sus asociadas en la tarea que ellas realizan para el desarrollo de programas culturales, educativos y deportivos y para el enriquecimiento del tiempo libre de sus socios, en un marco judaico. El objetivo de FACCMA es apoyar a las Instituciones Afiliadas en toda la gestión que ellas realizan, para incentivar la vida judeo-argentina y comunitaria.

Instituciones judías en Argentina[editar]

A continuación presentaremos las principales instituciones judías en Argentina que trabajan en ámbito deportivo.

Club Náutico Hacoaj[editar]

Hacoaj es un club privado con fines tanto sociales como deportivos situado en la Avenida Luis García 943 en la ciudad de Tigre en la Provincia de Buenos Aires a unos 30 km de la ciudad de Buenos Aires. Luego de que su solicitud de inscripción en un tradicional club de remo fuese rechazada, la noche del 24 de diciembre de 1935, un grupo de jóvenes judíos argentinos liderados por Mauricio Schverlij crearon el Club Náutico Israelita, nombre tomado como provisional, hasta tanto una asamblea de socios decidiese el definitivo, lo que ocurrió poco tiempo después, cuando se adoptó el de Club Náutico Hacoaj. El domingo 11 de octubre de 1936 Hacoaj inauguró oficialmente sus instalaciones en Tigre, en una pequeña quinta. Sus remeros han participado en competencias nacionales e internacionales, destacando en estas últimas la participación en las Macabeadas Internacionales que cada 4 años se realizan en Israel. Sus instalaciones suelen utilizadas por el intendente, para actos políticos, para recibir donaciones para personas en situaciones de crisis como durante las inundaciones, o para lanzamientos de pruebas deportivas y maratones.

Sociedad Hebraica Argentina[editar]

Hebraica es un club socio-deportivo situado en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina. El club posee 2 sedes: Sede Sarmiento y Sede Pilar.Hebraica brinda actividades para sus asociados a partir de los 6 meses, en las áreas de Educación Física, Juventud, Adultos, Cultura y Adultos mayores.Es su principal argumento las dinámicas recreativas, el arte y la expresión, el deporte, el dispositivo de grupos por edades e intereses, la recreación de las festividades del pueblo judío, la vida en la naturaleza y la generación de marcos de pertenencia desde la primera infancia. Quienes llevan adelante esta honorable tarea son los Madrijim, quienes desde hace más de 40 años dedican su tiempo en su juventud, para liderar los espacios grupales y contribuir con la continuidad del pueblo judío tomando la antorcha de la educación en valores como bandera.

La Organización Hebrea Argentina Macabi[editar]

Macabi es una institución deportiva fundada el 30 de diciembre de 1930. Macabi participa en los campeonatos organizados por diversas Federaciones deportivas, entre otras las de Fútbol (L.I.D.E.), Vóley, Básquet, Lucha, Gimnasia Rítmica, Gimnasia Artística, Tenis, Tenis de Mesa, golf y Hóckey interviniendo con más de 2000 asociados que están federados en los diversos torneos que organizan dichas asociaciones y federaciones. Se desarrollan múltiples talleres y actividades grupales. Pero todas las actividades que se desarrollan en la Institución están impregnadas de un profundo contenido humanista resumido en el lema: ¨Educar para la vida¨.

Lamroth Hakol[editar]

Lamroth Hakol fue fundada el 3 de mayo de 1944 en el Partido de Vicente López por judíos alemanes que habían emigrado a la Argentina en los años previos al comienzo de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento tan difícil para la Comunidad Judía, sus fundadores decidieron denominarla "Lamroth Hakol"—que en hebreo significa "a pesar de todo"— con la convicción de que "a pesar de todo" lo que había ocurrido, la vida judía podía y debía continuar. Con más de 2000 asociados es en la actualidad la congregación más importante de la zona norte del Gran Buenos Aires, además de ser una de las más destacadas y activas de la Argentina. Este club tiene como mision Enriquecer la vida judía y alentar su continuidad en un marco religioso Masortí y comunitario, abierto a la diversidad, que permita a cada persona crecer espiritualmente, transitando el camino de los valores de su nuestro pueblo.

Reconocidos deportistas judíos de la Argentina[editar]
Alberto Daniel Brailovsky [editar]

Brailovsky es un exfutbolista y fue entrenador argentino. Jugó como volante entre los años del 1973 hasta en 1988. Actualmente es un comentarista que colabora en Fox Sports. Mejor conocido como "el Ruso", es uno de los pocos jugadores en el mundo en haber sido parte de tres selecciones nacionales distintas, siempre con el consentimiento de FIFA (Uruguay, Argentina e Israel). Fue campeón con distintos equipos en todo el mundo.También ganó dos veces el título nacional en Israel como entrenador del Maccabi Haifa (1997-1998) y llevó a su equipo a los cuartos de final de la Recopa de Europa.

León Genuth [editar]

Genuth fue un deportista argentino de origen judío de lucha libre y grecorromana. En la Argentina, consiguió el primer puesto en los campeonatos de Lucha en la categoría de los pesos medianos desde 1948 a 1957. Representando a la Argentina, fue campeón en los Juegos Panamericanos de 1951 (siendo el primer argentino en ganar en esa especialidad en esta competencia) y de 1955, en ambos casos en la categoría de hasta 87 kilos. En los Juegos Maccabiah consiguió el 1º puesto representando a Macabi Argentina en ambos estilos de lucha tanto en la 3º Macabeada (1950) como en la 2º (1953). En 1954 se consagró campeón mundial de Lucha en Japón. A nivel olímpico, obtuvo un 6º puesto en lucha libre hasta 79 kilos en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. León Genuth, una vez retirado del ejercicio activo del deporte, pasó a preparar a las nuevas generaciones de luchadores, siempre en el club Macabi de Buenos Aires.

Darío Andrés Siviski [editar]

Siviski (nacido el 20 de diciembre 1962 en Avellaneda) es un ex-argentino de fútbol centro campista que jugó en varios clubes de Argentina, México, Suiza y Japón. Representó a Argentina en los Juegos Olímpicos de 1988 y jugó para la completa selección de Argentina en la Copa América 1987. Siviski comenzó su carrera como jugador en 1981 con Temperley pasó algún tiempo en México con Toluca antes de volver a Temperley en 1985. Hacia el final de su carrera como jugador jugó en el Grupo Universitario de Tandil antes de regresar a su primer club Club Atlético Temperley en 1997. Representó a Argentina en los Juegos Olímpicos de 1988 y jugó para la completa selección de Argentina en seis ocasiones, incluyendo juegos en la Copa América 1987. Después de retirarse como futbolista ha trabajado en diversas funciones, entre ellas agente de fútbol, ​​entrenador y director deportivo.

Gastronomía.[editar]

Los judíos de que llegaron a la Argentina además de su música, sus costumbres religiosas y otros aspectos culturales trajeron consigo su cocina. Cada región de la cual provenían los nuevos inmigrates aportó sus sabores mezclados con las costumbres culinarias de sus países de procedencia. Así los judíos de Oriente medio (o sefaradíes) trajeron especias, anís, nueces, frutos secos, pistachos, peladillas (utilizadas en las fiestas para el buen augurio), canela, trigo molido, agua de rosas, agua de azar, pan de pita que con el tiempo se lograron traer de Oriente medio. [43]

Del mismo modo los judíos ashkenazíes introdujeron productos y sabores provenientes del centro, norte y este de Europa entre los cuales se destacan la papa, las masas, la combinación de pescados, los productos hervidos.

McDonald's kosher.

El patio de comidas del centro comercial Abasto de Buenos Aires cuenta con un McDonald's kosher, único en el mundo fuera de Israel e inaugurado en 1998. Parte de su personal es judío y un rabino se encarga de la supervisión.[44] [45] [46] [47]

Vease también, el recetario de gastronomía judía

Prensa[editar]

En Argentina hay numerosos medios que se encargan de transmitir la actualidad del pueblo judío a nivel mundial en el país y también la actualidad del judaísmo en Argentina.

Por ejemplo los distintos medios son: Agencia Judía de Noticias, De La Cole, Itón Gadol,

Humor[editar]

Historia del humor judío[editar]

El humor judío en el la cultura nacional tiene un claro referente en Hollywood. Si bien hay pocos comediantes judíos en nuestra historia, ninguno de ellos evitó hacer humor con su identidad judía. La influencia se dio también por la destacada tradición del humor de monologuistas en la revista porteña, que, en los últimos años, devino en un calco del género humorístico norteamericano, el stand up, que, al igual que en Estados Unidos, también cuenta con mayoría de comediantes judíos. Pese a que el papel estelar de estos comediantes se dio principalmente en teatro o en televisión, el cine lo tomó en contadas ocasiones. Los personajes judíos que interpretaban estos comediantes siempre se encontraron ligados al estereotipo del inmigrante ruso, que fue expuesto en el cine argentino antes de la aparición de artistas como Adolfo Stray.

Humoristas famosos[editar]

Adolfo Straijer[editar]

Adolfo Straijer, más conocido por el nombre artístico de Adolfo Stray (Buenos Aires, 1915-Buenos Aires, 28 de septiembre de 1980) fue un actor y comediante argentino, muy destacado en el teatro de revista. En la década de los ’60 fue precursor del humor judío en tv. Fue famoso por caracterizar al estereotipo del judío inmigrante que vivía en Buenos Aires, que hablaba en un castellano con un fuerte acento de Europa Central, al que representaba con algunas palabras en ídish. Para personificar a este tipo de inmigrantes apareció “Don Jacobo”, personaje creado por él. Éste estereotipo luego fue trabajado y desarrollado por Tato Bores y Norman Erlich, entre otros. Stray también se ocupó de caracterizar el estereotipo del porteño, mostrándolo como un hombre común que siempre sale ganando en las situaciones difíciles. En la época de oro de la revista porteña (décadas de los cuarentas, cincuentas y sesentas) Stray deslumbró y conformó un famoso dúo cómico con Dringue Farías.


Tato Bores[editar]

Mauricio Rajmín Borezstein “Tato Bores” nació el 27 de abril de 1927 en un inquilinato de la calle Tucumán y Carlos Pellegrini. Desde chico tuvo que salir a trabajar para ayudar en su casa. Fue un hombre que supo ser al mismo tiempo capocómico e historiador.

A los 15 años decidió abandonar para siempre los estudios y se empezó a dedicar a la música, ya que entendió que lo suyo eran las artes. Él sabía que había nacido para otra cosa y no dudó en perseguir su sueño. Su primer contacto con el humor fue a través del programa Pepe Iglesias “El Zorro”, en Radio Splendid. Trabajó en teatro y en 1957 se inicia en televisión en Caras y Caretas –Canal 7–, aunque su humor aún no tomaba como eje la política. Su carrera como humorista político comienza en 1958, cuando se presenta en el programa vestido con frac, habano, lentes y peluca “por si le ofrecían algún ministerio”. Había nacido “Tato Bores”, el personaje de los monólogos vertiginosos. Fue el inicio de un clásico de la televisión argentina que se prolongó durante más de treinta años. Hubo años donde fue interrumpido por la censura ejercida, primero por el Onganiato, luego por López Rega y, por último, por Menem. Tato Bores renovó absolutamente el lenguaje del humor político. En los ciclos de Tato, si bien los monólogos eran el eje del programa tienen una importancia innegable su galería de personajes que complementaban y escenificaban sus monólogos. Ya en los ’80 –con esa renovación absoluta dirigida por sus hijos, productores del programa–, llegaron los patines, la lluvia de papelitos, los teléfonos cada vez más estrambóticos y personajes como los encarnados por Roberto Carnaghi. De esta época también son inolvidables, el plato de fideos sobre el final de programa, con que convidaba a sus entrevistados y el champagne con el que brindaba. Tato Bores, a través del humor, dijo lo que nadie podía o quería decir. La sagacidad de sus comentarios, la crítica sutil que evitaba la censura cautivó a los televidentes. Por eso, su desaparición fue tan sentida y su pérdida fue irreparable. Quien alguna vez se autoproclamó “el actor cómico de la Nación” dejó un vacío imposible de llenar. Cada uno de los ciclos televisivos encabezados por este mito de la comicidad argentina, inmediatamente se consagraba en éxito absoluto, demostrando el interés del público en el mensaje que expresaba Tato Bores, que a la vez hacía poner incómodos a los políticos de turno. Fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires y, pocos años después, la muerte llegó implacable el 11 de enero de 1996.

Gerardo Sofovich[editar]

Gerardo Sofovich fue una figura clave para el espectáculo de nuestro país. Se desempeñó como conductor, guionsta y productor. Su carrera fue sumamente prolífica y dejó marcas memorables como: Polémica en el bar y La noche del domingo. Asimismo, fue realizador cinematográfico de films como Los caballeros de la cama redonda y Johny Tolengo, el majestuoso. Su última intervención se produjo en el programa Los 8 escalones. Durante cinco décadas, su nombre estuvo íntimamente ligado al humor argentino. Nació el 18 de marzo de 1937 en Buenos Aires, y junto a su hermano Hugo conformó una dupla imbatible al momento de escribir gags para televisión. "Operación ja ja", "La Peluquería de Don Mateo", "La Noche del Domingo" y "Polémica en el Bar". Muchas de sus producciones fueron trabajos conjuntos junto a su hermano Hugo Sofovich, quienes crearon éxitos rutilantes no solo de los hermanos, sino de la televisión argentina. Distanciado de su hermano, emprendió su camino en solitario hacia mediados de los 70. Por esa época, Gerardo (“El Ruso”, como lo llamaban en los medios), hizo historia en teatro, escribiendo y dirigiendo comedias humorísticas primero espectáculos revisteriles. En cine, fue artífice de títulos como Los caballeros de la cama redonda (1973), La guerra de los sostenes (1976) y Las minas de Salomón Rey (1986), películas que no siempre fueron bien recibidas por la crítica pero que tuvieron gran aceptación en el público. Pero Sofovich no se conformó con quedarse detrás de cámara: además de hacer pequeñas participaciones como actor en cine, probó con la conducción de periodísticos en televisión como Las dos campanas (1973) y, más tarde, se decidió por el entretenimiento. Así, en 1986, se puso al frente de La noche del domingo, un histórico ciclo que impondría segmentos como "El corte de la manzana" o "El campeonato de pulseadas". Ya en los 90, Sofovich fue nombrado interventor de ATC por el entonces presidente Carlos Menem. Amigo confeso del ex mandatario y apasionado por la política, se postuló como jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por el Frente por la Lealtad durante las elecciones de 2003. Sin embargo, "se bajó" de la candidatura cuando Menem hizo lo propio unos meses antes, frente al ballotage que lo dejó ante Néstor Kirchner en las presidenciales.

Daniel Rabinovich[editar]

Daniel Rabinovich (18 de noviembre de 1943, Buenos Aires, Argentina) es un actor y humorista integrante del grupo argentino de música y humor "Les Luthiers". Tiene un título de escribano público. Daniel es, posiblemente, el miembro de Les Luthiers más popular (tal vez en disputa con Marcos Mundstock por este puesto), y quien acapara las miradas de todos en escena. De él puede decirse que tiene la capacidad de cambiar la mirada de dirección y conseguir que todo el público se percate de ello de inmediato. Sus cualidades musicales no son escasas, pues toca muy bien la guitarra, y con corrección el violín, además, se encarga de instrumentos informales tan difíciles como el "bass-pipe a vara" o el "calephone". Pertenece al grupo Les Luthiers desde su fundación en el año 1967.

Santiago Bal[editar]

Santiago Bal (Buenos Aires, 5 de enero de 1936), es un reconocido actor, comediante, autor y director argentino de cine, teatro y televisión. Desempeñó diversos roles de carácter cómico asumiéndolos más como un aficionado, que como actor de carácter. Aun así generó una cierta aceptación en gran parte del público y aún hoy es muy recordado. Siempre se caracterizó por ser un referente en comedias teatrales con un sentido picaresco, y también por ser un gran autor y director del teatro de revistas, en el cual trabajó con las grandes vedettes de la época y los consagrados capocómicos.

Norman Erlich[editar]

Norman Erlich nació el 9 de marzo de 1932, en Buenos Aires. Fue en el teatro donde, a temprana edad, el actor dio los primeros pasos de su carrera realizando piezas en Hebreo. En 1950, ya de forma profesional, se suma al elenco del Teatro Soleil de Buenos Aires y se mueve por diferentes géneros. En esa época subió al escenario con actores como Jacob Ben Ami, Maurice Schwartz, Joseph Buloff y Paul Burstein. Fueron cinco años de intensa actividad, en los cuales participó de 35 obras. En los ´70, comienza a ampliar su panorama laboral y a codearse con figuras de la talla de Luis Sandrini y llega a trabajar a la Avenida Corrientes. En los próximos años, generó sus propios espectáculos unipersonales y de café concert siendo el primero Humorovich.

Jorge Guinzburg[editar]

Jorge Guinzburg fue un periodista, conductor, guionista, humorista, publicista. Su ductilidad lo llevó casi por todos los recovecos profesionales de los medios. Entrevistador sagaz, incisivo, pero al mismo tiempo simpático, fue una marca que instaló desde sus primeros programas. Pero tenía dos cualidades que lo diferenciaban de los demás: era inteligente e informado. El reconocimiento lo tuvo en audiencias masivas. Pero también en galardones. Ocho Premios Clarín Espectáculos y diez Martín Fierro muestran el nivel que había adquirido.

Destacados[editar]

Véase también[editar]

Tumbas judías en el cementerio de Puerto San Julián (provincia de Santa Cruz), en la Patagonia.
Mapa que muestra la presencia judía por país, albergando los países de azul más oscuro las comunidades más numerosas. La comunidad judía es una de las más destacadas en el país sudamericano y en el mundo debido a su integración, participación y aporte cultural. Los judíos en Argentina conforman una de las comunidades hebreas más importantes en el mundo, tercera a nivel continental y quinta a nivel mundial.

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]