Primeros habitantes de la ciudad de Buenos Aires

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Los primeros vecinos o vecinos pobladores de Buenos Aires fueron aquellos que acompañaron a Juan de Garay en la segunda fundación de Buenos Aires.

Conformación del núcleo original[editar]

El emperador Carlos V designa a don Pedro de Mendoza gobernador de la gobernación de Nueva Andalucía. Esta se extendería de océano a océano –pues no se intersecaba con la línea de Tordesillas- al sur de la gobernación de Nueva Toledo, asignada al mariscal Diego de Almagro, hasta el río que llaman de Solís, al sur del cual se extendía la gobernación de Nueva León, adjudicada al noble portugués Simón de Alcazaba y Sotomayor.

En 1536 Mendoza llega al río de la Plata, antiguamente reconocido como Mar Dulce, río Iordá -o Iordam o Jordán-, o río de Solís, al frente de una expedición integrada por dos mil doscientas personas entre marineros, soldados y colonos, algunos de estos con sus familias. Llegaban individuos de todos los rincones europeos del imperio español, y no sólo andaluces -aunque es sabido que los primeros conquistadores fueron mayoritariamente andaluces castellanos y extremeños-, sino también flamencos, valones, franceses, ingleses, italianos, alemanes y portugueses. De ese núcleo original se desgranaron distintos contingentes, uno de las cuales concluyó fundando y poblando un fuerte que luego fue la ciudad de Asunción del Paraguay.

Mendoza no llegó a fundar ciudad en el río de la Plata, y consecuentemente la población no fue dotada de su correspondiente cabildo, quizás porque entendió que este puerto de los Buenos Aires podría quedar fuera de su jurisdicción que culminaba en el río de Solís a los 35° de latitud Sur, en el que coinciden difusamente la Punta del Este, límite norte del Mar Dulce y el extremo sur del continente africano. Ruy Díaz de Guzmán le adjudica a Buenos Aires latitud 36°S. Por otro lado, la relación con los indígenas, que inicialmente fue cordial, casi de inmediato trocó en abierta confrontación. El asedio de los indígenas y el hambre diezmaron a los conquistadores.[1]

Con el tiempo los españoles lograron establecer relaciones no beligerantes con los indígenas y además pudieron establecer también sus sementeras, con lo cual se alejó el fantasma de la inanición. Pese a ello, en 1540 Domingo Martínez de Irala y el veedor Alonso de Cabrera ordenan a los escasos sobrevivientes que aún perseveraban a orillas del Río de la Plata abandonar Buenos Aires. La medida fue resistida, pero hacia junio de 1541 se había cumplido manu-militari, quemando la nave que encallada hacía las veces de fortaleza y la iglesia y casas de madera.

Irala pretendía concentrar en la Asunción al mayor número de conquistadores, convirtiendo a esa ciudad en un fuerte centro consolidado de la presencia castellana en la región. El tiempo confirmó lo acertado de esta medida, pues el éxito finalmente coronó la conquista y colonización española a partir del núcleo humano que se fue forjando en la Asunción del Paraguay.

Asunción del Paraguay: nace el pueblo criollo.[editar]

Fue fundado el 15 de agosto de 1537 por Juan de Salazar y Espinosa de los Monteros, fue llamado Nuestra Señora de la Asunción. Dicho fuerte se convirtió en ciudad luego de que Irala reuniera en la Asunción al remanente de la fallida expedición de Mendoza, y con la creación de su Cabildo el 16 de septiembre de 1541, ya que hasta ese entonces el gobierno revistió carácter militar. La población de esta república de españoles se vio paulatinamente incrementada, tanto por europeos llegados en sucesivas nuevas expediciones –la de los adelantados Álvar Núñez Cabeza de Vaca y Juan Ortiz de Zárate-, como por naturales, en general indias guaraníes de la parcialidad de los carios que los conquistadores tomaban por mujer. Domingo Martínez de Irala fomentó estas uniones haciendo de ellas una política integradora que aseguraba la paz entre europeos y americanos. De este modo, de la fusión de aquellos recientemente llegados del Este con los pueblos llegados algunos miles de años antes desde el Oeste, se formaba un nuevo pueblo originario de América: los mestizos (hijos de indígena y europeo), y también los criollos, aquellos que fueron llamados los mancebos de la tierra (hijos nacidos en América de padres europeos).

En este sentido es elocuente el testamento de Irala, dado en Asunción el 13 de marzo de 1556, que reza:

Digo y declaro y confieso que yo tengo y Dios me ha dado en esta provincia ciertas hijas y hijos que son: Diego Martínez de Yrala y Antonio de Yrala y doña Ginebra Martínez de Yrala, mis hijos, y de María mi criada, hija de Pedro de Mendoza, indio principal que fue desta tierra; y doña Marina de Yrala, hija de Juana mi criada; y doña Isabel de Yrala, hija de Águeda, mi criada; y doña Úrsula de Yrala, hija de Leonor, mi criada; y Martín Pérez de Yrala, hijo de Escolástica, mi criada; e Ana de Yrala, hija de Marina, mi criada; y María, hija de Beatriz, criada de Diego de Villalpando, y por ser como yo los tengo y declaro por mis hijos y hijas y portales he casado a ley y a bendición, según lo manda la Santa Madre Iglesia...[2]

Los mancebos de la tierra o criollos[editar]

Juan de Garay pregona bandos para poblar nuevas ciudades río abajo. Santa Fe será fundada el 15 de noviembre de 1573 con ochenta mancebos criollos (89,89%) y apenas nueve españoles peninsulares (10,11%); Buenos Aires con cincuenta y dos mancebos criollos (82,54%) y solo once peninsulares (17,46%).[3]

Por su parte, los mestizos serían producto de dos culturas, hablaban el castellano de sus padres y el guaraní de sus madres, conocían las aberraciones de la antropofagia de los guaraníes y también la de la quema de herejes de los castellanos, pero heredaban también las virtudes de ambos. Hernando de Montalvo los describe: “Tienen poco respeto a la justicia, son amigos de cosas nuevas, vanse cada día más desvergonzados con sus mayores, tiénenlos y los han tenido en poco, fuertes en los trabajos, curiosos, diestros y amigos de la guerra”.[4]​ A este mismo personaje corresponde la injusta e inexacta frase que en carta al rey del 29 de marzo de 1573 juzgaba a los miembros de la expedición de Ortiz de Zárate la mayor parte de esta gente fue la escoria de Andalucía. En algo acertaba: Nada llegó a América que no hubiere existido primeramente en Europa.

Los pobladores de Buenos Aires[editar]

Varios se postularon en Asunción para emprender la jornada. Algunos, como Hernando de Montalvo, fueron rechazados. Garay les ofrecía la posibilidad de recibir tierras y encomiendas, lo que beneficiaba tanto a los recién llegados de Europa como a aquellos descendientes de los primeros pobladores de Asunción que no resultaban ser segunda cabeza de encomienda, heredada de sus padres encomenderos. Estas mercedes serán las que se constituyan en los diversos pagos pampeanos.

Existía un atractivo adicional en el caso de que se tratase de personas de origen plebeyo, que era el acceder al estado noble, en la categoría de los hidalgos, que son los nobles de sangre. En consecuencia serían los fundadores de un linaje noble. Al margen del ascenso social, propio y de su progenie, existía un beneficio práctico que consistía en quedar eximidos del pago del pecho o pechera, tributo del que los hidalgos estaban exentos. Este privilegio fue otorgado por el rey Felipe II, “Por honrar las personas, hijos y descendientes legítimos de los que se obligaren a hacer población y la hubieren acabado y cumplido su asiento, les hazemos Hijosdalgo de solar conocido para que en aquella población, y otras cualesquier partes de las Indias, sea Hijosdalgo y personas nobles de linage, y solar conocido, y por tales sean havidos y tenidos, y les concedemos todas las honras y preeminencias, que deven haver y gozar todos los Hijosdalgo, y Cavalleros destos Reynos de Castilla, según fueros, leyes y costumbres de España.” La ley siguiente esta fechada en el Pardo, el 26 de septiembre de 1575.[5]

Los peninsulares[editar]

Garay expresa que sólo diez de los primeros pobladores eran españoles peninsulares. En todos los casos, las mujeres e hijos son americanos. La única excepción sería Isabel de Becerra, esposa de Garay, y él mismo sería el decimoprimero de los peninsulares.[6]

  • Juan de Garay y su mujer Isabel de Becerra.
  • Don Gonzalo Martel de Guzmán –alcalde de primer voto del primer cabildo de la ciudad y único en la expedición que ostentaba el título de don, por lo cual actuó de alférez real- y su mujer Isabel de Carvajal. Regresó a Santa Fe.
  • Rodrigo Ortiz de Zárate –alcalde del primer cabildo de la ciudad- y su mujer, Juana de la Torre.
  • Antón Higueras de Santana, alcalde de Buenos Aires.
  • Antón Bermúdez –regidor del primer cabildo-, su mujer Inés de los Reyes y su hija Mariana.
  • Rodrigo de Ibarrola, ejerció en el Cabildo de Buenos Aires como primer regidor. Regresó a Asunción.
  • Diego de Olabarrieta, o Labarrieta, regidor del primer cabildo porteño. Poblador de Santa Cruz de la Sierra. Recibió tierras y encomienda, fue alcalde y procurador en Asunción, donde era vecino. Falleció antes de 1619.
  • Cristóbal Altamirano, llegado en la armada de Juan Ortiz de Zárate, y su mujer Ana Méndez. Fue prisionero de los charrúas y de los pampas, logrando escapar y dar aviso del inminente ataque a la ciudad que culminó en el combate de la Matanza.
  • Miguel Navarro y su hijo Felipe. Llegado a América con Alvar Núñez Cabeza de Vaca. Vecino encomendero, recibió mercedes de tierras.
  • Alonso de Vera y Aragón.
  • Antonio Roberto y su hijo. Recibió mercedes de tierras y encomienda. Posiblemente se trasladara a Corrientes.

Los mancebos de la tierra[editar]

En este caso resultan americanos tanto hombres como mujeres, padres como hijos.[6]

  • Pedro de Izarra, quizás hijo de un homónimo llegado con Ortiz de Zárate, encomendero, recibió tierras y fue alcalde y regidor.
  • Pedro Morán y su mujer María Christal. En 1582 se retiró a Córdoba del Tucumán, por lo cual no fue encomendero. Sin embargo retornó a Buenos Aires alrededor de 1627 y fue alcalde. Le correspondió la chacra N° 38, que es la hoy Quinta Presidencial de Olivos.
  • Andrés Vallejo, recibió tierras y encomienda. Fue regidor y alcalde del cabildo.
  • Luis Álvarez Gaytán –regidor del primer cabildo-, su mujer Ana de Somoza y su hijo Francisco.
  • Alonso de Escobar –regidor del primer cabildo-, su mujer María Cerezo y sus hijos Tomás y Margarita. En segundas nupcias casó en Buenos Aires con Inés Suárez de Toledo, hermana de Hernandarias.
  • Francisco Bernal, o Bernal de la Banda, quien fue encomendero, alférez real y regidor, su mujer Ana de los Cobos y su hijo Francisco.
  • Víctor Casco de Mendoza, segunda cabeza de la encomienda de su padre en Asunción y encomendero también en Buenos Aires, y su mujer Luisa de Valderrama.
  • Miguel del Corro, quien recibió mercedes de tierras y encomienda, y su mujer María de Aguilera. No dejó hijos.
  • Juan Fernández de Zárate, recibió encomienda y mercedes de tierras.
  • Juan de Garay, el mozo, hijo natural del fundador, recibió encomienda y mercedes de tierras.
  • Alonso Gómez del Mármol, quien recibió encomienda y mercedes de tierras, su mujer Lorenza Fernández de Benavides y sus hijos Felipa y Gerónimo.
  • Miguel Gómez, quien como vecino poblador recibió encomienda y mercedes de tierras, su mujer Beatriz Luyz de Figueroa y sus hijos Benito y Úrsula.
  • Pedro Luyz, y su mujer Elena de Payva. Recibió mercedes de tierras y encomienda.
  • Andrés Méndez, su mujer y Juan, su hijo. Recibió mercedes de tierras y encomienda de indios.
  • Pedro Rodríguez de Cabrera y su mujer Juana de Enciso. Recibió mercedes de tierras y encomienda de indios.
  • Juan Ruiz de Ocaña y su mujer Bernardina Guerra. Recibió encomienda y mercedes de tierras. Construyó el primer molino de agua junto al río Reconquista. Tuvo destacada actuación industrial, mercantil y agrícola.
  • Pedro de Sayas Espeluca y su mujer Beatriz de Cubillas. Recibió mercedes de tierras y encomienda de indios.
  • Ana Díaz. Constituye un caso llamativo ya que no venía acompañada de hombre alguno. Quizás fuese viuda y suegra de Juan Martín. Recibió un solar de un cuarto de manzana en la ciudad y chacra en lo que hoy es el partido de San Isidro.

También los siguientes mancebos fueron pobladores pero se ausentaron de la ciudad, o no dejaron rastros en ella. Se cree que la dureza de la represión a la rebelión de los mancebos de Santa Fe, conocida como revolución de los siete jefes, pudo haber incidido en el ánimo de muchos de los criollos, enemistándolos con Garay. Otros partieron a nuevas fundaciones, o simplemente regresaron a sus ciudades de origen.[6]

  • Pedro de Quirós, regidor del primer cabildo de Buenos Aires.
  • Pedro de Xerez, escribano del acta fundacional.
  • Juan Fernández de Enciso, primer procurador de la ciudad. Retornó a Asunción donde fue regidor. En el combate de la Matanza decapitó al cacique de los querandíes, Tabobá, lo que decidió el resultado de la batalla.
  • Ambrosio de Acosta, quien posteriormente se radicó en la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, de la cual fue primer poblador.
  • Esteban de Alegre, quien también estuvo presente en la fundación de la ciudad de Corrientes.
  • Pedro Álvarez Gaytán, hermano de Luís, y luego primer poblador de Corrientes.
  • Domingo de Arcamendía.
  • Juan de Basualdo, quien se radicó en Santa Fe hacia 1584.
  • Sebastián Bello.
  • Balthasar Carbajal.
  • Juan Carbajal, hermano de Balthasar.
  • Juan Domínguez.
  • Juan de España.
  • Pedro Franco.
  • Rodrigo Gómez, quizás hermano de Miguel.
  • Los hermanos Lorenzo y Lázaro Gribeo. Lorenzo se estableció en Santa Fe y Lázaro se ausentó de la ciudad, por lo que fue desposeído de sus mercedes, las que le fueron otorgadas a su hermano Domingo, quien por haber sido menor de veinticinco años al momento de la fundación no las había recibido entonces. Domingo Fue alcalde de Buenos Aires.
  • Pedro Hernández. Después de 1583 se radicó en Santa Fe.
  • Sebastián Hernández.
  • Domingo de Irala. Probablemente nieto del conquistador, si bien recibió encomienda y mercedes, debió haberse marchado de la ciudad de la Trinidad.
  • Pedro Isbrán, su mujer Agustina de Aguilera.
  • Miguel López Madera o Lope de Madera.
  • Juan Márquez de Ochoa y su mujer. Recibió mercedes de tierras. Regresó a Santa Fe.
  • Juan Martín, y su mujer Bartola Martínez. Recibió mercedes de tierras y encomienda. Regresó a Santa Fe.
  • Pedro de Medina. Primer poblador de Santa Fe y de Buenos Aires. Recibió mercedes de tierras pero no encomienda, por lo que o falleció antes de 1583 o retornó a Santa Fe o Asunción.
  • Hernando de Mendoza, y su mujer Agustina de Zárate. Era nieto de Irala. Recibió tierras y encomienda. Retornó a Asunción.
  • Gerónimo Núñez.
  • Francisco Pantaleón.
  • Alonso Pareja.
  • Gerónimo Pérez.
  • Antón de Porras. Recibió mercedes de tierras y encomienda. Posiblemente retornó a Asunción.
  • Juan Rodríguez de Cabrera.
  • Pedro Esteban Ruiz de Ocaña, hermano de Juan. Seguramente marchó a Córdoba del Tucumán.
  • Jusepe de Sayas. Quizás hermano de Pedro de Sayas Espeluca.
  • Pedro de la Torre.
  • Bernabé Veneciano.
  • Pablo Zimbrón.
  • Bernabé Veneciano, recibió tierras aunque no encomienda.

Los americanos[editar]

La expedición de Garay incluía 200 indios guaraníes que venían con las familias, y si bien en la sociedad estamental no fueron considerados vecinos se los debe recordar entre quienes poblaron inicialmente la ciudad, dándole el carácter criollo y mestizo que fue impronta de la primitiva Buenos Aires.[6]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Ruy Díaz de Guzmán, La Argentina, Emecé, Buenos Aires,1998, ISBN 950-04-1886-6.
  2. Historia Integral Argentina, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1970.
  3. Narciso Binayán Carmona, Historia genealógica argentina, Emecé Editores, Buenos Aires, 1999, ISBN 950-04-2058-9.
  4. Enrique Peña, Fragmentos históricos sobre temas coloniales, 1935, citado en Hialmar Edmundo Gammalsson, Op. Cit.
  5. Recopilación de leyes de los reinos de las Indias, Libro IV, Título VI, ley VI, Madrid, 1681, en Hialmar Edmundo Gammalsson, Op. Cit.
  6. a b c d Hialmar Edmundo Gammalsson, Los pobladores de Buenos Aires y su descendencia, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaría de Cultura, Buenos Aires, 1980.