Dolor y gloria

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Dolor y gloria[2]​ es una película española escrita y dirigida por Pedro Almodóvar y protagonizada por Antonio Banderas, Asier Etxeandia, Leonardo Sbaraglia, Nora Navas y Julieta Serrano, con la colaboración especial de Penélope Cruz.

Almodóvar dice que Dolor y gloria supone el cierre de una trilogía de la que también forman parte La ley del deseo (1987) y La mala educación (2004). Todas ellas protagonizadas por personajes masculinos que son directores de cine y en las que el tema central son el deseo y la ficción.[3]​. Este film español es un proyecto muy personal. Según ha explicado Pedro Almodóvar es un proyecto que «habla de la creación, cinematográfica y teatral, y de la imposibilidad de separar la creación de la propia vida».[4]

La película fue seleccionada para representar a España en la categoría de Mejor película internacional de la 92.ª edición de los Premios Óscar.[5]

Ha sido elegida como la mejor película de 2019 por la revista 'Time'.[6]

Sinopsis[editar]

La película narra una serie de reencuentros de Salvador Mallo (Antonio Banderas), un director de cine en su decadencia. Algunos de estos reencuentros se desarrollan en tiempo real, otros se recuerdan a través de flashbacks: su infancia en la década de 1960, cuando emigró junto con su familia al primitivo pueblo de Paterna, su educación, su primer amor adulto en Madrid en la década de 1980, el dolor por la ruptura de esta relación, escribir como una terapia para olvidar, el descubrimiento del cine, enfrentar la imposibilidad de continuar filmando, etc.

El director de cine español Salvador Mallo (Antonio Banderas) se encuentra en medio de una crisis creativa, afectada por dolencias físicas y mentales justo cuando una película anterior de él (Sabor, o 'Flavor') ha sido remasterizada y relanzada para audiencias apreciativas. Él llama a Alberto Crespo (Asier Etxeandia), el actor principal de Sabor, con quien no ha hablado durante 30 años debido a una disputa sobre la actuación del actor, refiriéndose a la pelea de Almodóvar con Banderas. Crespo le presenta a Salvador el consumo de heroína. Al tomar la droga, Salvador revisita algunas de sus experiencias de la infancia: cómo se muda a una casa cueva encalada con su padre (Raúl Arévalo) y su madre Jacinta (Penélope Cruz), donde un trabajador local (César Vicente) aprende a leer y escribir bajo su tutela. Crespo trae un monólogo de Salvador ' Recuerdos del Madrid de los años ochenta al escenario, en el que se menciona al amante de Salvador Federico (Leonardo Sbaraglia), que está sentado en la audiencia. Federico (que se casó y tuvo hijos) encuentra el departamento de Salvador (que en realidad es la propia casa de Almodóvar en Madrid) donde la pareja brinda, recuerda y coquetea brevemente antes de separarse de manera amigable. Salvador reconoce que su lucha con la heroína y la drogadicción refleja aquello de lo que fue testigo en Federico durante su tiempo juntos y le dice a su médico que necesita tratamiento.

En un flashback, su madre ahora mayor (Julieta Serrano) lo acusa de haberla dejado y de no haber sido una buen niño. Antes de que él pueda demostrarle su amor, ella muere en el hospital en lugar de en el campo, como había deseado. El asistente de Salvador le entrega una invitación para asistir a una exposición de arte y se reconoce a sí mismo como el niño en una pintura en exhibición. Su memoria regresa a la cueva cuando el trabajador estaba alicatando la cocina. El trabajador se detiene para dibujar a Salvador sentado al sol, luego dice que necesita bañarse. Salvador se va a acostarse en su cama, sudando por el calor, y se desmaya por la insolación cuando busca una toalla para el trabajador (aunque esto podría ser una metáfora de la homosexualidad del niño que aparece al ver al trabajador desnudo durante su striptease (lavar).

En la actualidad, Salvador compró la pintura que el trabajador había terminado de él y le envió a su madre mientras Salvador estaba en la escuela, pero se lo había escondido. En el reverso hay una carta del trabajador agradeciendo a Salvador por enseñarle a leer y escribir. El asistente de Salvador dice que sería fácil encontrar al trabajador nuevamente a través de Google o preguntando en la aldea, pero Salvador descarta la idea como demasiado descabellada, a pesar de las diversas coincidencias que ya habían surgido durante la película. Salvador se somete a una cirugía para eliminar un crecimiento que afecta su garganta y que ocasionalmente lo asfixia sin motivo. En la escena final, volvemos a visitar al joven Salvador con su madre en camino a su nuevo hogar en el pueblo de casas-cueva: están teniendo que dormir en el piso de una estación de tren porque el pueblo por el que están pasando celebra su fiesta local. El joven Salvador observa maravillado los fuegos artificiales del pueblo, obsesionado con el espectáculo, mientras su madre está visiblemente ansiosa y molesta por su situación. La cámara retrocede y revela a un ingeniero de sonido que graba que la pareja está en el piso de un set de película. Vemos a Salvador detrás de la cámara, recreando un recuerdo de su infancia en el cine, superando su crisis creativa.

"Dolor y Gloria": Penelope Cruz, Julieta Serrano y Las madres de Almodóvar[editar]

Omnipresente y fundamental, el personaje de la madre ha sido una constante en la filmografía de Almodóvar. Desde Chus Lampreave a Emma Suárez, pasando por Carmen Maura, Marisa Paredes o Cecilia Roth, son muchas las actrices que las han dado vida en sus películas. En ‘Dolor y gloria’, esta ‘responsabilidad’ cae sobre Penélope Cruz y Julieta Serrano, que dan vida a Jacinta, madre del protagonista en sus distintas etapas.[7]

Producción[editar]

Pedro Almodóvar confirmaría que el punto de partida en la escritura del guion de Dolor y gloria habría sido su propia vida, constituyendo el filme una autoficción.[8]​ El rodaje de la película tendría lugar a lo largo de 44 días entre Madrid y la Comunidad Valenciana durante los meses de agosto y septiembre de 2018, tal y como el productor Agustín Almodóvar comunicaría a través de su perfil de Twitter el 15 de septiembre.[9]​ Como en trabajos anteriores del cineasta, el compositor Alberto Iglesias sería el encargado de la composición de la banda sonora original de la película. La primera colaboración de este fue en La flor de mi secreto (1995) y le siguieron, entre otras, Carne trémula (1997), Hable con ella (2002) y Volver (2006).

De nuevo, la fotografía de la película la firma José Luis Alcaine, colaborador de Pedro Almodóvar en muchos de sus filmes, entre ellos La piel que habito (2011), La mala educación (2004), ¡Átame! (1989) o Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988)

El 22 de marzo de 2019 se estrenó en salas de cines de España y diversos países de Hispanoamérica. Además, desde el 12 de julio 2019 los usuarios de Netflix España y diversos países de Hispanoamérica podrán ver esta película a través de la plataforma.[10]

El 4 de octubre de 2019 se estrenará en sala de cines de Estados Unidos y Canadá, entre otros países. El 8 de noviembre de 2019 se estrenará en Netflix de estos países, entre otros.

Críticas[editar]

"Dolor y gloria es una historia dura y emotiva, poderosa e intimista a la vez, que aborda cuestiones como la degradación física, la vejez, la relectura y resignificación de distintos momentos clave de la vida personal (desde las experiencias iniciáticas de la infancia hasta la forma de lidiar con la muerte de la madre) y la posibilidad de reencontrarse con los demás y con uno mismo".[11]

La escena final, la honestidad como narrador, el dominio de las transiciones temporales en un flujo discontinuo que dota a la cinta de una perfecta armonía interna… Nuestra crítica Beatriz Martínez solo ha encontrado una pega: “Que alguien intente buscarle fallos a una película redonda”.[12]

Ha sido elegida como la mejor película de 2019 por la revista 'Time'.

Reparto[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]