Arte de la Antigua Grecia

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Diadúmeno, de Policleto (3er cuarto del siglo V a. C.).

El arte de la Antigua Grecia es el estilo elaborado por los antiguos artistas griegos, caracterizado por la búsqueda de la belleza ideal, recreando el mundo ideal del modelo platónico, o mediante la imitación de la naturaleza en el sentido de la mímesis aristotélica.

La cultura desarrollada por los antiguos griegos establece los fundamentos de la cultura occidental. De ella surgieron los conceptos y principios del arte, la filosofía y el saber posterior.

Períodos[editar]

La historiografía del arte ha identificado varios estilos que periodizan el arte de la Antigua Grecia:

No hubo ninguna ruptura radical entre un período y otro. Las distintas formas de arte evolucionaron a ritmos distintos en diferentes lugares del mundo griego y, como en cualquier época, algunos artistas elaboraron estilos más innovadores. Fuertes tradiciones locales, el carácter conservador, y las exigencias de los cultos religiosos, permiten a los historiadores localizar el origen de la mayor parte de las obras de arte conservadas, incluso en el caso habitual de que hayan sido desplazadas del lugar para el que fueron creadas, o de que sean copias.

El arte de la Grecia arcaica[editar]

El periodo arcaico se inicia a finales del siglo VIII a. C. y abarca hasta comienzos del siglo V a. C. En este periodo se produce una expansión de la polis griega, instaurándose un nuevo orden ciudadano, con la tiranía como marco político principal, sistema que pronto desaparecerá frente al ideal igualitario de ciudadanía del siglo V a. C. La legitimación de este tipo de mandato ciudadano supone la promoción de grandes obras públicas, representativas del prestigio del tirano, quien apoya la creación de edificios civiles y religiosos en las ciudades donde gobierna, para lo cual manda remodelar su entramado urbano. Esta actuación tuvo como objeto otorgar a cada urbe una identidad propia, al tiempo que mostrar su preponderancia sobre el resto de ellas. Consecuentemente, el arte desempeña en esta etapa un nuevo papel propagandístico de la tirania, cuyos gobernantes lo utilizan para justificar su poder escasamente legitimado. A partir del siglo VI a. C. el centro político de la polis se convierte en un lugar de gran relevancia artística, convirtiéndose la plaza pública o ágora en el corazón de las actividades cívicas de la sociedad. Entre todas ellas sobresale la de la ciudad de Atenas, impulsada por el legislador Solón y monumentalizada en la época de los Pisistrátidas.

El culto religioso desempeñó también un papel fundamental en la sociedad griega de este periodo, de manera que todas aquellas ciudades que dispusieron de medios económicos suficientes promovieron la construcción de edificios religiosos en piedra, los cuales cumplieron un importante papel a la hora de cohesionar las diferentes clases de la nueva sociedad, menos igualitaria que la de siglos anteriores. Se crean ahora santuarios panhelénicos, como Delfos y Olimpia, donde los distintos tiranos realizan grandes ofrendas votivas para exhibir su poder, y se fomentan nuevos cultos populares, al tiempo que surgen mitos relacionados con dioses y héroes locales, lo que incrementa las identidades políticas de las distintas polis que necesitan sentirse independientes y destacar sobre el resto.

Vestigios[editar]

Grabado de la estatua de Zeus en Olimpia.

El arte antiguo griego ha perdurado en la forma de esculturas y arquitectura; también en artes menores como el diseño de monedas, el grabado de alfarería y gemas.

Pintura[editar]

Los griegos, como la mayoría de las culturas europeas, consideraban la pintura como una de las formas más altas de arte. Las obras de Polignoto de Tasos,[1] que trabajó en el siglo V a. C., seguían siendo admiradas incluso 600 años después de su muerte, como después ocurrió con las de Leonardo da Vinci o Miguel Ángel, sin embargo en este caso no solo no se han conservado ninguna de sus obras sino tampoco ninguna reproducción.

Los pintores griegos trabajaron generalmente sobre paneles de madera, que se estropeaban rápidamente (a partir del siglo IV a. C.), cuando no eran bien protegidas. Hoy en día no queda casi ninguna pieza de pintura griega, excepto algunos restos de pinturas en terracota y de algunas pinturas en las paredes de tumbas, sobre todo en Macedonia e Italia. De las obras maestras de la pintura griega tenemos solamente algunas copias realizadas en las épocas romanas, la mayoría de ellas son de una calidad inferior.[cita requerida] Las pinturas en cerámica, de las que han sobrevivido muchas piezas, sobre todo del período arcaico, dan un cierto sentido de estética a la pintura griega.

La arquitectura[editar]

La gran mayoría de edificios griegos no han perdurado, debido a varias razones: fueron destruidos en guerras, saqueados para obtener materiales de construcción o abatidos por terremotos. Solamente un puñado de templos, tales como el Partenón y el templo de Hefesto en Atenas. De las cuatro maravillas del mundo creadas por los griegos ninguna ha perdurado:

El templo griego[editar]

La diferencia principal del templo arcaico al templo pre-helénico es que se hace el alma de la ciudad, es decir, antes los palacios eran, a su vez, refugios para los ciudadanos en caso de guerra, en la época arcaica son los conjuntos de templos, es decir la acrópolis, es la casa del dios y el refugio de los ciudadanos, ya que estaban situados en una colina y además estaban fortificados, probablemente para las utilidades de antes.

Las ceremonias, cualquiera pese a su importancia, se realizan fuera del templo para que el olor de los sacrificios llegase a la estatua divina para que esta se lo agradeciese y les diese buenas cosechas, etc.

Al principio los templos son muy pequeños y apenas se diferencian de una casa, pero con el tiempo, además de la sustitución de elementos blandos por rocas o sillares, se establecen los órdenes: el dórico, el jónico y el corintio son los tres órdenes, los dos primeros surgen al principio de la época mientras que el corintio se origina después derivando del jónico. Además la arquitectura griega es adintelada o arquitrabada por la viga que se pone en el pórtico llamada dintel. Ignora los arcos y otros tipos de arquitectura.

  • La planta: al templo se accede por el pórtico, que está entre dos columnas, que lleva a la sala que cobija al dios (cella), que lleva al opistodomos, lugar sellado donde se encuentra el tesoro del templo, aunque a veces se puede acceder desde el exterior.

Si el templo está rodeado de columnas, se le llama períptero y si las columnas se limitan al pórtico, se llama próstilo, según las columnas que tenga el pórtico, será dístilo (dos columnas), tetrástilo (cuatro), y así sucesivamente siempre siendo pares.

  • El orden dórico: tiene como base tres escalones los dos primeros por abajo llamados estereobatos y el primero por arriba llamado estilobato. No tiene basa y el diámetro del fuste es más pequeño desde el estilobato hasta el capitel, pero no es regular ya que se abomba en el centro (éntasis). La separación entre el fuste y el capitel es el collarino, que da al equino, que es el núcleo principal y tiene forma de plato, y después da al ábaco, que es un prisma rectangular. Encima del ábaco se coloca el arquitrabe, que es una viga que une las dos columnas, que después sujeta la tenia, que es una cinta fina, y las régulas, que son triglifos cortados. El friso se compone de triglifo y metopa, los mútulos son los ya mencionados antes triglifos cortados, y el geison es un alero que marca profundidad en el frontón la delimitación triangular del tejado en el templo y que hace posible el frontón es la sima.
  • El orden jónico: tiene la misma base y se le añade un elemento que permite decorar el fuste, la basa. El fuste recibe el mismo trato que en el jónico excepto en el éntasis, ya que no tiene. El capitel, aunque puede ser más compuesto, está decorado con volutas, y el collarino pasa a formar parte del capitel y no se le da tanta importancia como antes.

El arquitrabe pasa a tener tres bandas horizontales que se llaman fasciae y que rebasan cada una a su inmediata inferior. El friso es un espacio liso dedicado a realizar esculturas en él. Los demás elementos son iguales que el dórico.

Escultura[editar]

Todas las esculturas y obras de arquitectura que han perdurado, sólo son una pequeña muestra de la inmensa colección de obras griegas. Muchas esculturas de dioses paganos fueron destruidas durante la era cristiana. Desgraciadamente, cuando se calcina el mármol se produce la cal, y ése era el destino de muchas obras de mármol griegas durante la Edad Media.[2] Durante ese mismo período, debido a la escasez de metales, la mayoría de las estatuas de bronce eran fundidas.[3] Actualmente muchas de las obras que hoy tenemos son copias romanas.

Otras artes[editar]

A partir del período arcaico del arte griego, las cerámicas pintadas y las esculturas son casi las únicas formas de arte que han perdurado. La pintura estaba en sus inicios durante aquel período, y ningún ejemplo ha perdurado. Aunque las monedas fueron inventadas en el siglo VII a. C., no eran comunes en la mayor parte de Grecia hasta el siglo V a. C.

Cerámica[editar]

De éste período destacan la elaboración de cerámicas para uso cotidiano, o de carácter fúnebre, donde se emplearon grandes jarrones.[4] Estos jarrones estaban ornamentados con representaciones lineales, y motivos relacionados con la muerte, como batallas marítimas o terrestres. La mayor parte de la alfarería está compuesta por piezas domésticas, de las que perduraron recipientes tales como las ánforas,[5] pequeñas cráteras[6] e hidrias.[7] Por otra parte, de la cerámica funeraria se han encontrado varias urnas. También se fabricaron figurillas en barro cocido, principalmente para ser depositadas como ofrenda en los templos. Durante el período helenístico, fue elaborada una gran variedad de objetos de alfarería, aunque sólo algunas poseen valor artístico.

Durante los períodos más antiguos, hasta las pequeñas ciudades griegas producían objetos de alfarería para el mercado local, siendo sus estilos y modelos muy variados. Entre los años 550 y 480 a. C. el arte en cerámica sufrió una gran transformación; además, los autores incluyeron sus nombres, el nombre del alfarero o del pintor que decoraba aquellas piezas (también existían algunos artistas que practicaban ambos labores). La cerámica ática y corintia destacaron por sobre las demás. Atenas creó las primeras representaciones del estilo bello: recipientes con figuras rojas sobre fondo negro.

La historia de la cerámica griega antigua está subdividida en los siguientes períodos:

Período A partir del año
Progeométrico 1050 a. C.
Geométrico 900 a. C.
Estilo orientalizante finales del siglo VIII a. C.
Figuras Negras siglo VII a. C.
Figuras Rojas 530 a. C.

La gama de colores que podía ser utilizada sobre la alfarería fue restringida por las técnicas de cocción: negro, blanco, rojo y color amarillo eran los colores más comunes. Durante los tres primeros períodos, las cerámicas guardaban su color natural claro con algunos motivos negros.

Arquitectura[editar]

Uno de los signos más fácilmente reconocibles de los logros artísticos griegos es su agraciada arquitectura, caracterizada por las elegantes columnas de piedra y los frontones triangulares esculpidos de los tres estilos arquitectónicos que se desarrollaron entre el 600 y el 300 a. C.

Estos estilos fueron creados para construir más templos a los dioses que eran muy importantes para ellos. Esculpidos en mármol, ellos imitaron las técnicas de corte de la madera de los edificios hechos originalmente en este material.

El estilo dórico es el más antiguo y el más simple, con columnas firmes y frentes cubiertos con esculturas que, al mismo tiempo, podían pintarse de rojo o azul para generar impacto; cabe destacar que no tiene base comparado con otros estilos. El mejor ejemplo superviviente de un templo dórico es el Partenón (438 a. C.) en la Acrópolis de Atenas.

El estilo jónico apareció alrededor del mismo tiempo en las ciudades más ricas de Asia Menor. Produce la sensación de más ligereza y es más decorativo, con columnas esbeltas destacando volutas ensortijadas en cada esquina del capitel. El estilo alcanzó su apogeo en el desaparecido Templo de Artemisa en Éfeso, una de las Siete Maravillas del Mundo. Se puede admirar la arquitectura jónica en el Templo de Atenea Niké en la Acrópolis.

Hacia el año 400 a. C. surgió una nueva versión, más elaborada, de la arquitectura jónica: la corintia. Se caracterizaba por intrincadas hojas espinosas de acanto esculpidas en los capiteles de las columnas, que puede reflejar la influencia del Oriente Medio. La prestancia del estilo corintio lo convirtió en el estilo arquitectónico favorito de la arquitectura del Imperio romano. Los templos se pueden clasificar por el número de columnas que tienen:

-In antis, si sólo tienen dos en su fachada y muros de la cella.

-Tetrástilo: cuatro.

-Hexástilo: seis.

-Octástilo: ocho.

-Decástilo: diez.

-Próstilo: si sólo tiene un pórtico en la parte delantera.

-Anfipróstilo: si lo tiene también en la parte posterior

-Períptero: cuando las columnas exentas rodean la cella.

-Díptero: cuando son dos las filas de columnas.

-Pseudoperíptero: cuando está dispuesto con columnas adosadas a los lados.

-Áptero: si no tiene columnas.

-Hípetro: si no tiene techo.

Notas[editar]

  1. No se debe confundir al pintor griego Polignoto de Tasos con el antiguo pintor de cerámica, también llamado Polignoto.
  2. Las pocas estatuas que perduraron, fue porque quedaron enterradas u olvidadas.
  3. Las estatuas de bronce que no fueron fundidas se perdieron en el trasporte por mar.
  4. Con la idea de que fueran usados por el difunto en su próxima vida.
  5. Las ánforas eran empleadas para conservar y transportar alimentos sólidos o líquidos.
  6. En las cráteras se conminaba el agua y el vino.
  7. Jarrones específicos para el agua.