Medusa (mitología)

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Medusa, de Caravaggio (Florencia, Uffizi).

En la mitología griega, Medusa (en griego antiguo Μέδουσα Médousa, ‘guardiana’, ‘protectora’)[1] era un monstruo ctónico femenino, que convertía en piedra a aquellos que la miraban fijamente a los ojos. Fue decapitada por Perseo, quien después usó su cabeza como arma[2] hasta que se la dio a la diosa Atenea para que la pusiera en su escudo, la égida. Desde la antigüedad clásica, la imagen de la cabeza de Medusa aparece representada en el artilugio que aleja el mal conocido como Gorgoneion.[3]

En la mitología clásica[editar]

Las tres hermanas gorgonas —Medusa, Esteno y Euríale— eran hijas de Forcis y Ceto, o a veces de Tifón y Equidna, en ambos casos monstruos ctónicos del mundo arcaico. Esta genealogía la comparten sus otras hermanas, las Greas, como en el Prometeo liberado de Esquilo, quien ubica ambas trinidades muy lejos, en la «espantosa llanura de Cistene»:

No lejos, las alígeras hermanas
Con serpientes por cabellos; las gorgonas
Enemigas del hombre

Perseo con la cabeza de Medusa, por Benvenuto Cellini, instalada en 1554.

Aunque los pintores de vasijas y talladores de relieves griegos antiguos imaginaban a Medusa y sus hermanas como seres nacidos con forma monstruosa, los escultores y pintores del siglo V empezaron a imaginarla como hermosa a la par que terrorífica. En una oda escrita en el 490 a. C. por Píndaro ya se habla de la «Medusa de bellas mejillas».[4] En una versión posterior del mito, narrada por el poeta romano Ovidio,[5] Medusa era originalmente una hermosa doncella, «la celosa aspiración de muchos pretendientes» y sacerdotisa del templo de Atenea, pero cuando fue violada por el «Señor del Mar», Poseidón, en el mismo templo, la enfurecida diosa transformó el hermoso cabello de la joven en serpientes.

En la mayoría de las versiones de la historia, Medusa estaba embarazada de Poseidón cuando fue decapitada mientras dormía por el héroe Perseo, que había sido enviado a buscar su cabeza por el rey Polidectes de Sérifos. Con la ayuda de Atenea y Hermes, que le dio las sandalias aladas, el casco de invisibilidad de Hades, una espada y un escudo espejado, el héroe fue a visitar las Grayas para que le dijeran donde se encontraba la cueva de las gorgonas. Finalmente Perseo cumplió su misión. El héroe mató a Medusa acercándose a ella sin mirarla directamente sino observando el reflejo de la gorgona en el escudo para evitar quedar petrificado. Su mano iba siendo guiada por Atenea y así cortó su cabeza. Del cuello brotó su descendencia: el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor.[6]

Jane Ellen Harrison argumenta que «su potencia sólo comienza cuando su cabeza es cortada, y aquella potencia reside en la cabeza; es en una palabra una máscara con un cuerpo más tarde añadido... la base del Gorgoneion es un objeto de culto, una máscara ritual incomprendida».[7] En la Odisea, Homero no menciona específicamente a la gorgona Medusa:

el pálido terror se apoderó de mí, temiendo que la ilustre Perséfone me enviase del Hades la cabeza del horrendo monstruo grisáceo[8]

Lo que Harrison traduce como «la gorgona fue creada del terror, no el terror de la gorgona.»[7]

Según Ovidio, Perseo pasó por el noroeste de África junto al Titán Atlas, que estaba allí sujetando el cielo, y lo transformó en piedra. De forma parecida, se decía que los corales del Mar Rojo se habían formado de la sangre de Medusa que salpicó las algas cuando Perseo dejó la cabeza petrificadora junto a la playa durante su breve estancia en Etiopía, donde salvó y se casó con la hermosa princesa Andrómeda. Incluso se decía que las víboras venenosas del Sáhara habían brotado de las gotas caídas de su sangre.[5] [9]

Perseo voló entonces a la isla de su madre, donde ésta estaba a punto de ser casada por la fuerza con el rey. Gritó «Madre, protege tus ojos», y todos menos ella fueron convertidos en piedra por la vista de la cabeza de la Medusa.

Entonces le dio la cabeza a Atenea, quien la colocó en su escudo, la égida. Según algunas fuentes, la diosa le dio la sangre mágica de Medusa al médico Asclepio, pues la que manaba del lado izquierdo del cuello era un veneno mortal, y la del lado derecho tenía el poder de resucitar a los muertos.[10]

Aunque algunas referencias clásicas aluden a las tres gorgonas, Harrison considera que la multiplicación de Medusa en un trío de hermanas era un rasgo secundario del mito:

La forma triple no es primitiva, sino simplemente un ejemplo de una tendencia general... que hace de cada diosa una trinidad, lo que nos ha dado a las Horas, las Cárites, las Erinias y una multitud de tríos más. Es inmediatamente obvio que las gorgonas no eran realmente tres sino una más dos. Las dos hermanas supervivientes son meros apéndices debidos a la costumbre: la auténtica gorgona es Medusa.[7]

Según cuenta Pausanias, el mito de Medusa es una versión novelada de la historia de una reina quien, tras la muerte de su padre, habría recogido ella misma el cetro, gobernando a sus súbditos cerca del lago Tritonide, en Libia. Habría muerto de noche durante una campaña contra Perseo, un príncipe del Peloponeso.[11]

Interpretaciones modernas[editar]

Medusa de Bernini.

Psicoanálisis[editar]

En 1940 se publicó póstumamente el artículo de Sigmund Freud Das Medusenhaupt (‘la cabeza de Medusa’), en el que sentó las bases para un cuerpo de críticas sobre el monstruo. Medusa se representa como «el talismán supremo que proporciona la imagen de la castración —asociada en la mente del niño con el descubrimiento de la sexualidad materna— y su negación.»[12] [13] Los psicoanalistas continúan con la crítica arquetípica en la actualidad. Beth Seeley analizó el castigo de Medusa por el «crimen» de haber sido violada en el templo de Atenea como un resultado de los conflictos no resueltos de la diosa con su padre, Zeus.[14]

Feminismo[editar]

En el siglo XX, las feministas revisaron las apariciones de Medusa en la literatura y la cultura modernas, incluyendo su uso como logotipo de la marca de ropa Versace.[15] [16] [17] Mary Valentis y Anne Devane señalan que cuando preguntaban a las mujeres cómo les parecía que era la ira femenina, siempre era Medusa, el monstruo mitológico con serpientes en la cabeza, lo que les venía a la mente, aunque ninguna de las mujeres que entrevistaron podía recordar los detalles del mito.

En el arte[editar]

Cabeza de Medusa, por Peter Paul Rubens (1618).

Desde tiempos antiguos, Medusa fue inmortalizada en numerosas obras de arte, incluyendo:

Acompañando a la resurrección de la leyenda por la Mitología de Thomas Bulfinch, «Medusa se había convertido en un tema común en el arte» para el siglo XIX. Los cuadros del Ciclo de Perseo de Edward Burne-Jones y un dibujo de Aubrey Beardsley dieron paso a las obras del siglo XX de Paul Klee, John Singer Sargent, Pablo Picasso y Auguste Rodin, con su escultura en bronce Las puertas del infierno.[18] Medusa también ha sido representada en el arte desde su propia perspectiva psicológica y sociológica, como ilustra la escultura Medusa del artista contemporáneo David Master.[19]

Notas[editar]

  1. Probablemente de μέδω medō, ‘proteger’, ‘mandar’. Chantraine, Pierre (1999). «μέδω». Dictionnaire étymologique de la langue grecque. París: Klincksieck. pp. 675b. ISBN 2-252-03277-4. 
  2. Bullfinch, Thomas. Bulfinch Mythology - Age of Fable - Stories of Gods & Heroes. http://classiclit.about.com/library/bl-etexts/tbulfinch/bl-tbulfinch-age-15.htm. Consultado el 16 de octubre de 2008. «...y volviendo su cara hacia fuera, sostuvo la cabeza de la gorgona. Atlas, con toda su mole, se convirtió en piedra.» 
  3. Un ejemplo clásico de magia apotropaica.
  4. Píndaro, Píticas 12. Señalada por Marjorie J. Milne al discutir una vasija de figuras rojas del estilo de Polignoto, c. 450–30 a. C., en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Milne observó que «es una de las primeras ilustraciones de la historia que muestra a la gorgona no como un monstruo horrendo sino como una mujer hermosa. En este caso el arte quedó por detrás de la poesía.» (Milne, Marjorie J. (enero 1946). «Perseus and Medusa on an Attic Vase». The Metropolitan Museum of Art Bulletin 4 (5):  pp. 126. )
  5. a b Ovidio, Las metamorfosis iv.770.
  6. Apolodoro, Biblioteca mitológica ii,4,2.
  7. a b c Harrison, Jane Ellen (1903). «The Ker as Gorgon». Prolegomena to the study of the Greek religion. Cambridge: Harvard University Press. pp. 187. OCLC 154136463. 
  8. Homero, Odisea xi.634.
  9. Apolonio de Rodas, Argonáuticas iv.1515; Lucano, Farsalia ix.820.
  10. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii, 10, 3.
  11. Pausanias ii.21.5 y sig.
  12. «Medusa in Myth and Literary History» (en inglés). Modern American Poetry. Consultado el 16 de octubre de 2008.
  13. Freud, Sigmund (1940). «Das Medusenhaupt». Int. Z. Psychoanal. Imago (25):  pp. 150.  El manuscrito tiene fecha del 14 de mayo de 1922 y parece ser un esbozo para una obra más extensa (versión castellana Freud, Sigmund. La cabeza de medusa (1940 [1922]). En Escritos breves (1920-1922). Obras completas. XVIII. Buenos Aires / Madrid: Amorrortu editores. pp. 270-271. ISBN 9789505185948. )
  14. Seelig, Beth J. (2002). Int. J. Psycho-Anal. (83):  pp. 895–911. http://www.pep-web.org/document.php?id=ijp.083.0895a. 
  15. Pratt, A. (1994). Archetypal empowerment in poetry: Medusa, Aphrodite, Artemis, and bears: a gender comparison. Bloomington: Indiana University Press. ISBN 0253208653. 
  16. Stephenson, A. G. (1997). Endless the Medusa: a feminist reading of Medusan imagery and the myth of the hero in Eudora Welty's novels.. OCLC 39703715. 
  17. Garber, Marjorie (24 de febrero de 2003). The Medusa Reader. pp. 7. ISBN 0-415-90099-9. 
  18. Wilk (2000), pág. 200.
  19. «Medusa» (en inglés). BenZev Fine Art. Consultado el 16 de octubre de 2008.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]