Artemisa

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Artemisa como diosa de la noche, de Anton Raphael Mengs

En la mitología griega, Artemisa[1] o Ártemis[2] (en griego antiguo Ἄρτεμις —nominativo— o Ἀρτέμιδος —genitivo—) fue una de las deidades más ampliamente veneradas y una de las más antiguas. Algunos investigadores[3] creen que su nombre, y de hecho la propia diosa, era originalmente pregriega.[4] [5] Homero alude a ella como Artemis Agrotera, Potnia Theron, ‘Artemisa del terreno virgen, Señora de los Animales’.[6] En el periodo clásico de la mitología griega, Artemisa fue descrita a menudo como la hija de Zeus y Leto, y la hermana melliza de Apolo. Fue la diosa helena de la caza, los animales salvajes, el terreno virgen, los nacimientos, la virginidad y las doncellas, que traía y aliviaba las enfermedades de las mujeres. A menudo se la representaba como una cazadora llevando un arco y flechas.[7] El ciervo y el ciprés le estaban consagrados.

En época helenística posterior, asumió incluso el papel de Ilitía como ayudante de los partos y acabó siendo identificada con Selene,[8] una titánide que era la diosa griega de la Luna (razón por la cual en ocasiones aparece representada con una luna creciente sobre la cabeza). También fue identificada con la diosa romana Diana,[9] con la etrusca Artume y con la griega o caria Hécate.[10]

Etimología[editar]

Cabeza de bronce praxiteliano del siglo IV de una diosa llevando una corona lunar, hallada en Issa (Vis, Croacia).

Una hipótesis relaciona a Artemisa con la raíz protoindoeuropea *h₂ŕ̥tḱos, ‘oso’, debido a los ritos de culto de las Brauronias y los restos neolíticos de la cueva Arkoudiotissa (Creta). Aunque se ha sugerido[11] [12] y confirmado una relación con nombres anatolios, a partir un «término de ambos géneros para ‘oso’ en hitita»,[13] la forma más antigua verificada del nombre «Artemisa» es la griega micénica a-ti-mi-te, escrita en alfabeto silábico lineal B en Pilos.[14] [15] [16] Artemisa fue venerada en Lidia como Artimus.[17] [18]

En una etimología más tradicional dentro del griego antiguo, el nombre ha sido relacionado[19] con ἀρτεμής artemes, ‘seguro’,[20] o ἄρταμος artamos, ‘carnicero’.[21]

Artemisa en la mitología[editar]

Nacimiento[editar]

En la mitología griega clásica se dan diferentes versiones acerca del nacimiento de Artemisa, si bien todas coinciden en que era hija de Zeus y Leto, y la hermana melliza de Apolo.

La versión de Calímaco es que Hera, encolerizada por la infidelidad de su esposo con Leto, prohibió que ésta pudiera dar a luz tanto en terra firma (el continente) como en una isla. Sin embargo, la isla de Delos (u Ortigia en el himno homérico a Artemisa) emergió de las profundidades del mar, o bien desobedeció sin más a Hera, y Leto dio a luz en ella.[22]

En otra de las versiones, recogida por Higino, cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada de Zeus, prohibió que diera a luz en cualquier lugar donde iluminara el Sol. Además, envió a la temible serpiente Pitón para que asesinara a Leto en el trance del parto. Pero Zeus envió al viento Bóreas para que recogiera a Leto y la llevara junto a Poseidón. Éste la llevó a su vez a la isla Ortigia y cubrió el lugar con una bóveda formada por sus olas. Allí, sin contravenir la prohibición de Hera, Leto alumbró a Apolo y a Artemisa aferrándose a un olivo. Más tarde, la isla de Ortigia fue llamada Delos y Apolo mató a la serpiente Pitón para vengar los sufrimientos de su madre.[23]

Según cuenta una tradición, Artemisa nació antes que su hermano y ayudó a su madre a dar a luz a Apolo.[24] En otra, la isla de Ortigia es una isla distinta de Delos; en la primera nació Artemisa y en la segunda, Apolo.[25]

Se decía también que Zeus transformó a Leto en una codorniz (ortux) para evitar que Hera descubriera su infidelidad.[26]

Infancia[editar]

La infancia de Artemisa no está completamente recogida en ningún mito conservado. La Ilíada reducía la figura de la pavorosa diosa a la de una muchacha que, tras haber sido azotada por Hera, buscaba consuelo en el regazo de Zeus.[27] Un poema de Calímaco dedicado a la diosa «que se deleita en las montañas con el arco» imagina algunas escenas encantadoras.

A los tres años, Artemisa pidió a su padre, mientras estaba sentada en sus rodillas, que le concediese seis deseos: permanecer siempre virgen; tener multitud de nombres para diferenciarse de Apolo; ser la Phaesporia o ‘Dadora de Luz’; tener un arco y flechas, y una túnica hasta las rodillas para poder cazar; tener sesenta «hijas de Océano», todas de nueve años, para su coro; y veinte ninfas amnisíades como doncellas para cuidar de sus canes y su arco cuando descansase. No pidió que se le dedicase ciudad alguna sino gobernar sobre las montañas, y también el poder de ayudar a las mujeres en los dolores del parto.

Artemisa creía que había sido elegida por las Moiras para ser comadrona, ya que había ayudado a su madre en el nacimiento de su hermano. Todas sus acompañantes debían permanecer vírgenes bajo pena de implacables castigos, y la propia Artemisa guardó celosamente su castidad. Sus símbolos incluían el arco y las flechas de plata, el perro de caza, el ciervo y la Luna.

Calímaco cuenta[28] cómo Artemisa pasó su niñez buscando lo necesario para ser una cazadora, obteniendo su arco y flechas en la isla de Lipara, donde trabajaban Hefesto y los Cíclopes. Las hijas de Océano estaban llenas de miedo ante la visión de los monstruosos herreros, pero la joven Artemisa se acercó valientemente y solicitó sus armas. También cuenta Calímaco cómo Artemisa visitó a Pan, el dios de los bosques, y éste le dio siete perras y seis perros. A continuación ella capturó seis ciervos de cornamenta plateada para tirar de su carro, y comenzó a practicar con su arco disparando primero a los árboles y después a las bestias salvajes.

Acteón[editar]

En una ocasión, Artemisa se encontraba tomando un baño en el bosque en compañía de su coro de ninfas, cuando el príncipe y cazador tebano Acteón (hijo de Aristeo y Autónoe), que pasaba por allí, la vio por casualidad. Las ninfas lo descubrieron y corrieron a ocultar a Artemisa. Ésta se disgustó tanto por haber sido contemplada desnuda que salpicó con agua al rostro de Acteón, transformándolo en un ciervo e incitando a sus propios sabuesos a que lo atacaran. Éstos lo destrozaron sin saber que el ciervo al que daban caza era su propio dueño.[29] Alternativamente, Acteón habría alardeado imprudentemente de ser mejor cazador que Artemisa, y ella, para castigar su jactancia, lo habría transformado en un venado que fue devorado por sus sabuesos.

Adonis[editar]

Mármol de Adonis. Torso antiguo restaurado y completado por François Duquesnoy.

En algunas versiones del mito de Adonis, que fue una adición tardía a la mitología griega durante la época helenística, Artemisa enviaba un jabalí a matarlo también como castigo por haber presumido de ser mejor cazador que ella.

En mitos posteriores, Adonis era descrito como favorito de Afrodita, y ésta era responsable de la muerte de Hipólito, a su vez favorito de Artemisa. Para vengarlo, Artemisa dio muerte a Adonis.

Incluso en otra versión, era Ares quien provocaba la muerte de Adonis como castigo por ser amante de Afrodita.

Orión[editar]

Tras abandonar a Eos, Orión se convirtió en un compañero de caza de Artemisa. Ésta terminó por matarle, aunque las razones dadas varían:

  1. Artemisa mató a Orión para vengar los celos de los inmortales por el matrimonio de una de ellos (Eos) con un mortal (Orión).[30]
  2. Orión intentó violar a Artemisa. Ésta envió un escorpión desde la isla de Quíos a matarle, y ambos fueron situados entre las estrellas como constelaciones.[31] Esta leyenda explica por qué la constelación de Escorpio aparece justo cuando Orión empieza a ponerse: el escorpión aún lo persigue. El perro de Orión pasó a ser Sirio, la estrella perro.
  3. Artemisa lo mató por haber sido retada por Orión a lanzar el disco.[32]
  4. Orión había violado a Opis, una de las vírgenes que procedía de Hiperbórea. Por ello lo mató Artemisa con sus flechas.[32]
  5. Orión, siendo compañero de caza de Artemisa, se volvió arrogante, alardeando de su superioridad y ofendiendo a varios inmortales. Gea envió un escorpión gigante tras él, y Orión murió por la picadura del aguijón. Artemisa y Leto pidieron a Zeus que pusiera a Orión entre las constelaciones.[33]
  6. Apolo, hermano de Artemisa, temía que su hermana pudiera perder su virginidad con Orión, o bien estaba celoso porque su hermana ya no le prestaba atención, o creía que Orión tras abandonar a Eos acabaría también abandonando a su hermana. Por ello tramó un ardid para que Orión muriera. Explicó a Gea la vanidad del cazador y ésta envió un escorpión contra él. Orión trató de escapar nadando hacia la isla de Delos, donde esperaba que Eos lo protegiera, y entonces Apolo desafió a Artemisa a disparar sus flechas contra el que se alejaba nadando tras acusarlo de haber seducido a Opis. Artemisa disparó sus flechas y lo mató. Tras ello, descubrió que se trataba de Orión y por no poder hacerlo revivir, lo colocó entre las estrellas.

Los Alóadas[editar]

Oto y Efialtes, los Alóadas, eran dos gemelos hijos de Ifimedea y Poseidón que crecían cada año un codo a lo ancho y una braza a lo alto. Eran agresivos, buenos cazadores, y no podían morir salvo si se mataban entre sí. A los nueve años quisieron tomar al asalto el monte Olimpo. Lograron secuestrar a Ares y encerrarlo en una vasija durante trece meses. Oto pretendía a Artemisa y Efialtes a Hera, para tomarlas como esposas. Artemisa capturó una cierva (o en otra versión, se transformó en una) y la hizo saltar entre los dos. Los Alóadas, para evitar que huyera, arrojaron sus lanzas y se mataron uno al otro.[34]

Acoso a Artemisa[editar]

Como joven virgen, Artemisa despertó el interés de muchos dioses y hombres, pero ninguno de ellos logró ganar su corazón, a excepción de su compañero de caza Orión, quien murió accidentalmente a manos de la propia diosa o de Gea.

Alfeo, un dios río, estaba enamorado de Artemisa, pero sabía que no podía hacer nada para ganarse su corazón, así que decidió raptarla. Artemisa estaba con su séquito en Letrenoi cuando fue al Alfeo, pero sospechando sus motivos cubrió su rostro con barro para que el dios río no la reconociera. Otra historia donde aparece el dios es cuando intentó violar a Aretusa, una ayudante de Artemisa. Ésta sintió pena por ella y la salvó transformándola en una fuente en el templo de Artemisa Alfea en Letrini.

Búfago, el hijo del titán Jápeto, vio a Artemisa y pensó en violarla. Detectando sus pecaminosos pensamientos, la diosa lo atacó en el monte Foloe.

Sipretes era un muchacho cretense que vio accidentalmente a Artemisa bañándose desnuda o intentó violarla, y ésta lo transformó en una muchacha.[35]

Calisto[editar]

Diana y Calisto, de Tiziano (1556–1559).

Calisto era la hija de Licaón, rey de Arcadia, y también una ayudante de caza de Artemisa. Como miembro de su séquito, tomó un voto de castidad. Zeus se le apareció disfrazado como Artemisa o, en algunas versiones como Apolo que se ganó su confianza y se aprovechó de ella (o la violó, según Ovidio), y engendró así un hijo: Arcas. Enfurecida, Artemisa (o Hera, o ambas, según la versión) la transformó en una osa. Arcas casi la mató mientras cazaba, pero Zeus lo detuvo justo a tiempo. Compadeciéndose, Zeus subió a la osa al cielo, dando así Calisto origen a una constelación. Algunas versiones dicen que subió a ambos, formando la Osa Mayor y la Osa Menor.[36]

Ifigenia y la Artemisa Táurida[editar]

Artemisa castigó a Agamenón tras haber matado éste un ciervo sagrado en una arboleda sagrada y alardear de ser mejor cazador que la diosa. Cuando la flota griega estaba preparándose en Áulide para partir hacia Troya y empezar la Guerra de Troya, Artemisa calmó los vientos. El adivino Calcas dijo a Agamenón que la única forma de apaciguar a la diosa era sacrificar a su hija Ifigenia. Artemisa sustituyó en el altar a Ifigenia por una corza o una cierva. Distintos mitos cuentan qué ocurrió tras este rapto: unos dicen que la llevó a Táuride, en Crimea, para que fuera su sacerdotisa,[37] y otras que la convirtió en una compañera inmortal.

Níobe[editar]

Níobe, la reina de Tebas y esposa de Anfión, alardeó de su superioridad sobre Leto porque había tenido catorce hijos (los Nióbides), siete varones y siete mujeres, mientras Leto había tenido solo uno de cada. Cuando oyeron esta impiedad, Apolo mató a sus hijos mientras practicaba atletismo y Artemisa a sus hijas, que murieron en el acto sin un solo sonido. Apolo y Artemisa usaron flechas envenenadas para matarlos, aunque según algunas versiones dos de los Nióbides, un varón y una mujer, fueron perdonados. Al ver a sus hijos muertos, Anfión se suicidó. Una devastada Níobe y sus restantes hijos fueron convertidos en piedra cuando lloraban. Fueron enterrados por los propios dioses.[38]

Atalanta y Eneo[editar]

Artemisa salvó a la pequeña Atalanta de morir de frío, tras haber sido abandonada por su padre en la cima de una montaña. Artemisa envió una osa a amamantar al bebé, quien fue luego criado por cazadores. Entre otras aventuras, Atalanta participó en la cacería del jabalí de Calidón, que Artemisa había enviado para destruir Calidón, porque el rey Eneo se había olvidado de ella en los sacrificios de la cosecha.

Aura[editar]

En las Dionisíacas, de Nono de Panópolis, Aura era la diosa griega de las brisas y el aire frío, hija de Lelanto y Peribea.[39] Era una cazadora virgen, como Artemisa, y se enorgullecía de su castidad. Un día, afirmó que el cuerpo de Artemisa era demasiado femenino y dudó de su virginidad. Artemisa pidió a Némesis que vengara su dignidad y provocó la violación de Aura por parte de Dioniso. Aura enloqueció y se convirtió en una homicida peligrosa. Cuando parió dos hijos mellizos, se comió a uno de ellos, y el otro, Yaco, fue salvado por Artemisa. Más tarde, Yaco se convirtiría en ayudante de Deméter y en guía de los misterios eleusinos.

Guerra de Troya[editar]

Artemisa puede haber sido representada como partidaria de Troya porque su hermano Apolo era el patrón de la ciudad y ella misma era ampliamente adorada en Anatolia occidental en tiempos históricos. En la Ilíada[40] se enfrentó con Hera cuando los dioses aliados con los bandos en conflicto se involucraron en éste. Hera golpeó a Artemisa en los oídos con su propia aljaba, haciendo que perdiese las flechas. Artemisa huyó llorando con Zeus y Leto recogió el arco y las flechas caídas.

Artemisa jugó un papel importante en la Guerra de Troya. Además de calmar los vientos para impedir el viaje por mar de los griegos hasta que Agamenón accedió a sacrificar a Ifigenia, ayudó a Eneas junto a Leto y Apolo. Éste lo encontró herido por Diomedes y los llevó al cielo, donde los tres lo curaron en secreto.

Otros mitos[editar]

  • Zeus persiguió a Táigete, una de las Pléyades, quien rezó a Artemisa. La diosa transformó a Táigete en una cierva, pero Zeus la violó cuando estaba inconsciente. Así concibió a Lacedemón, el mítico fundador de Esparta.
  • Tras la muerte de Meleagro, Artemisa convirtió a sus afligidas hermanas, las Meleágrides, en pájaros.[41]
  • Artemisa mató a Quíone por su orgullo y vanidad atravesándole la lengua con una lanza que le produjo una herida de la que moriría poco después.[42]

Culto de Artemisa[editar]

Artemisa, la diosa de los bosques y colinas, fue adorada en toda la antigua Grecia.[43] Sus lugares de culto más famosos fueron la isla de Delos (su lugar de nacimiento), Braurón (en el Ática), Muniquia (cerca de Pireo) y Esparta. A menudo se la representaba en pinturas y estatuas en un escenario forestal, llevando arco y flechas, y acompañada de un ciervo.

Los antiguos espartanos solían dedicarle sacrificios como una de sus diosas patronas antes de emprender una campaña militar.

Las niñas y muchachas atenienses que se acercaban a la edad del matrimonio eran enviadas un año al santuario de Artemisa en Braurón para servir a la diosa, época en la que eran llamadas arktoi (‘oseznas’). Un mito explicando esta servidumbre cuenta que un oso había adoptado la costumbre de visitar regularmente la ciudad de Braurón, cuyas gentes lo alimentaban, de forma que con el tiempo el oso fue domado. Pero una niña provocó al oso y éste, según la versión, la mató o le sacó los ojos. En cualquier caso, un hermano de la niña mató al oso y Artemisa se enfureció, exigiendo que las niñas «actuaran como osas» en su templo como expiación por la muerte del oso. Otra explicación alternativa decía que a causa de la muerte del oso había una peste en Atenas y un oráculo había dicho que la peste solo cesaría si las jóvenes atenienses expiaban la muerte del animal.[44]

La virginal Artemisa fue adorada como una diosa de la fertilidad y los partos en algunos lugares, asimilando a Ilitía, ya que según algunos mitos había ayudado a su madre en el parto de su gemelo. Durante el periodo clásico en Atenas fue identificada por algunos con Hécate. También asimiló a Cariatis (Caria).

Epítetos[editar]

Las alusiones a la caza son frecuentes, en el cuadro una imagen con varios perros de caza.
  • Como Eginea (αιγανέα) era adorada en Esparta, significando el nombre ‘cazadora de rebecos’ o ‘la que blande la jabalina’.[45] [46]
  • Como Etole fue adorada en Naupacto, ciudad en cuyo templo había una estatua de mármol blanco que la representaba lanzando una jabalina.[47] Esta «Artemisa Etolia» no había sido introducida en Naupacto, antiguamente un lugar de la Lócrida Ozoliana, hasta que fue otorgada a los etolios por Filipo II de Macedonia. Estrabón registra otro recinto de la «Artemisa Etolia» a la cabeza del Adriático.[48]
  • Como Agorea fue la protectora del ágora.
  • Como Agrotera se la consideraba especialmente como la diosa protectora de los cazadores.
  • En Elis fue adorada como Alfea.
  • En Atenas era frecuentemente asociada con la diosa egina local, Afea.
  • Como Potnia Theron era la protectora de los animales salvajes; Homero usó este título.
  • Como Curótrofa (Kourotrophos) era la niñera de los jóvenes.
  • Como Loquia era la diosa de los partos y las comadronas.
  • A veces era conocida como Cintia o Delia, por su lugar de nacimiento en el monte Cinto en Delos.
  • También como Amarintia, por un festival en su honor originalmente celebrado en Amarinto (Eubea).
  • En ocasiones era identificada con el nombre de Febe, la forma femenina del de su hermano Apolo, Febo.

Fiestas[editar]

Santuario de Artemisa en Braurón.

Artemisa nació el sexto del día del mes, razón por la que le estaba dedicado. Los festivales en su honor incluían:

  • Brauronia, festival de Artemisa en Braurón, donde las niñas de entre 5 y 10 años vistiendo túnicas color azafrán imitaban oseznos para apaciguar a la diosa tras la plaga que envió cuando se mató un oso.
  • Fiesta de Artemisa Amarisia, una celebración para adorar a la diosa en el Ática. En 2007 un equipo de arqueólogo suizos y griegos encontraron las ruinas del templo de Artemisa Amarisia en Eubea (Grecia).[49]
  • Fiesta de Artemisa Saronia, para celebrar a Artemisa en Trecén, una ciudad de la Argólida. Un rey llamado Sarón construyó un santuario para la diosa después de que ésta le salvase la vida cuando estaba de caza y lo barrió una ola, por lo que instituyó una fiesta en su honor.[50]
  • El 16 de metagitnión (2.º mes del calendario ático) se realizaban sacrificios a Artemisa y Hécate en el demo de Erquia.[51]
  • La Caristeria celebraba el 6 de boedromión (tercer mes) la victoria de Maratón y también era la fiesta del agradecimiento ateniense.[51]
  • El 6 de elafebolión (9.º mes) se celebraban las Elafebolias o fiestas de Artemisa, la cazadora de ciervos, en la que se le ofrecían pasteles con la forma de venado, hechos de masa, miel y semillas de sésamo.[51]
  • El 16 de muniquión (10.º mes) tenían lugar las Muniquias, celebrándose a Artemisa como diosa de la naturaleza y los animales. Se le sacrificaba una cabra.[51]
  • El 6 de targelión (11.º mes) era el «cumpleaños» de la diosa, siendo el de Apolo el día siguiente.[51]
  • Se celebraba una fiesta para Artemisa Dictina (‘de la red’) en Hypsous.
  • La Lafria, una fiesta de Artemisa en Patras, incluía una procesión que empezaba disponiendo troncos de madera de 16 codos de largo alrededor del altar, sobre el que se ponían los más secos. Justo antes de la fiesta se construía una subida suave hasta el altar con tierra. La fiesta empezaba con una espléndida procesión en honor a Artemisa, y la doncella oficiando como sacerdotisa la cerraba sobre un carro tirado por un ciervo. Sin embargo, no se ofrecía el sacrificio hasta el día siguiente.
  • En Orcómeno se construyó un santuario para Artemisa Himnia, en el que se celebra una fiesta todos los años.

Artemisa en el arte[editar]

Busto femenino, probablemente copia de una estatua de Artemisa por Cefisodoto (siglo IV a. C.) Mármol de Luni hallado en los Horti Vettiani (1873). Actualmente en el Palacio de los Conservadores de los Museos Capitolinos (Roma), ref. MC 1123.

Las representaciones más antiguas de Artemisa en el arte griego arcaico la retratan como Potnia Theron (‘señora de las bestias’), una diosa alada llevando un ciervo y un leopardo en sus manos, o a veces un leopardo y un león. Esta Artemisa alada perduró en exvotos como Artemisa Ortia, con un santuario cercano a Esparta.

En el arte griego clásico suele ser representada como una cazadora virgen, joven, alta y delgada, llevando un vestido corto,[52] con botas de caza, aljaba, arco[53] y flechas. A menudo aparece en la pose de disparar, y acompañada por un perro de caza o un ciervo. Cuando se la representa como diosa de la luna, lleva una túnica larga y a veces un velo cubriendo su cabeza. Su faceta oscura se revela en algunas vasijas pintadas, donde aparece como la diosa que trae la muerte, cuyas flechas cayeron sobre doncellas jóvenes y mujeres, como las hijas de Níobe.

En la ciudad cretense de Dreros fue hallada una estatuilla de Artemisa[54] [55] [56] [57] realizada en el estilo orientalizante temprano de finales del siglo VIII a. C.[57] (o bien hacia el 650 a. C.),[54] usando la técnica del sphyrelaton: martillando láminas de bronce sobre un núcleo de madera que les daba forma.[54] [55] [56] Tiene 40 cm y posee un cuerpo y vestido de estilo geométrico que anticipan ya el estilo dedálico.[57] Hoy se encuentra en el Museo Arqueológico de Heraclión.[56]

Solo en el arte posclásico se encuentran representaciones de Artemisa-Diana con la corona de la luna creciente, como Luna. En el mundo antiguo, aunque estuvo ocasionalmente relacionada con la luna, nunca fue retratada como ésta. Las estatuas antiguas de la diosa pueden hallarse a veces con lunas crecientes, pero sin embargo éstas son siempre añadidos renacentistas.

Atributos[editar]

Arco y flechas

Según el himno homérico a Artemisa, tenía arco y flechas dorados, pues se le aplicaban los epítetos Khryselakatos, ‘del asta dorada’ e Iokheira (‘que se deleita con las flechas’). Las flechas de Artemisa también podían causar la muerte inmediata y enfermedades a muchachas y mujeres. Artemisa obtuvo su arco y sus flechas por primera vez de los Cíclopes, tras haberlos pedido a su padre. El arco de Artemisa también se convirtió en testigo del juramento de virginidad de Calisto. En el culto posterior, el arco se convirtió en símbolo de la luna creciente.

Carros

El carro de Artemisa estaba hecho de oro y era tirado por cuatro ciervos de cornamenta dorada (Elaphoi Khrysokeroi). Sus bridas también eran de oro.

Lanzas y redes

Aunque muy pocas veces, Artemisa es retratada ocasionalmente con una lanza. Su culto en Etolia la mostraba así. La descripción sobre la lanza puede encontrarse en Las metamorfosis de Ovidio, mientras Artemisa con una red la conectaba con su culto como diosa patrona de la pesca.

Lira

Como diosa de los bailes y canciones de las doncellas, Artemisa es representada a veces con una lira.

Animales

Era retratada con un ciervo en las manos simbolizando la caza.

Artemisa como la «Señora de Éfeso»[editar]

La artemisa de Éfeso, siglo I d. C. (Museo Arqueológico de Éfeso).

En Éfeso (Jonia, actual Turquía), su templo fue una de las siete maravillas del mundo antiguo. Fue probablemente el centro más famoso de su culto, aparte de Delos. Allí la Señora a la que los jonios asociaron con Artemisa por interpretatio graeca fue adorada principalmente como una diosa madre, semejante a la frigia Cibeles, en un antiguo santuario donde su imagen de culto representaba a la «Señora de Éfeso» adornada con múltiples protuberancias similares a pechos. Estas fueron tradicionalmente interpretadas como múltiples pechos accesorios, o (como afirmaron algunos investigadores posteriores)[58] testículos de toros sacrificados, hasta que una excavación del yacimiento del Artemision en 1987–88 identificó la multitud de perlas de ámbar con forma de lágrima que habían adornado la antigua xoana de madera. En los Hechos de los Apóstoles, cuando los herreros efesios se sintieron amenazados por las prédicas de la nueva fe que hacía Pablo, se alzaron en fervorosa defensa de la diosa, gritando: «¡Grande es Artemisa de los efesios!»[59] Solo una de las 121 columnas de Éfeso siguen en pie: el resto fueron usadas para construir iglesias, carreteras y fortalezas.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Ramírez Sádaba, José Luis. «Artemisa». Mitología Greco-Romana (2009). OCW Universidad de Cantabria Web site.. Consultado el 7 de marzo de 2012.
  2. Pierre Grimal (2008), Diccionario de mitología griega y romana, véase entrada Ártemis (1ªedición edición), España: Paidós Ibérica, p. 53, ISBN 978-84-493-2211-2, http://books.google.es/books?id=0ugaKWx_2icC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false, consultado en 2012 
  3. «Project Artemis in Arizona: Training and Transformation for Women Afghan Leaders» (en inglés). Knowledge@Wharton (1 de diciembre de 2010). Consultado el 21 de febrero de 2011.
  4. Rose, H. J. (1959). A Handbook of Greek Mythology. Dutton. p. 112. 
  5. Guthrie, W. C. K. (1955). The Greeks and Their Gods. Beacon. p. 99. 
  6. Homero, Ilíada xxi.470 y sig.
  7. Hammond y Scullard, ed (1970). The Oxford Classical Dictionary. Oxford: Clarendon Press. p. 126. «Su esfera correcta es la tierra, y específicamente las zonas sin cultivar, bosques y colinas, donde abundan las bestias salvajes» 
  8. Hammond. Oxford Classical Dictionary. pp. 970–1. 
  9. Hammond. Oxford Classical Dictionary. pp. 337–8. 
  10. Hammond. Oxford Classical Dictionary. p. 127. «Artemisa es identificada muy a menudo con diosas extranjeras de tipo más o menos parecido» 
  11. Campanile. Ann. Scuola Pisa (28):  p. 305. 
  12. Restelli. Aevum (37):  pp. 307, 312. 
  13. Brown, Edwin L. (2004). «In Search of Anatolian Apollo». Charis: Essays in Honor of Sara A. Immerwahr. Hesperia Supplements (33):  pp. 243–257.  Artemisa, como gemela inseparable de Apolo, se discuten en la p. 251 y sig.
  14. Chadwick, John; Baumbach, Lydia (1963). «The Mycenaean Greek Vocabulary». Glotta 41 (3/4):  pp. 176 y sig., s. v. Ἂρτεμις, a-te-mi-to- (genitivo). 
  15. Souvinous, C. (1970). «A-TE-MI-TO and A-TI-MI-TE». Kadmos (9):  pp. 42–47. 
  16. Christidis, T. (1972). «Further remarks on A-TE-MI-TO and A-TI-MI-TE». Kadmos (11):  pp. 125–28. 
  17. Schmidt, Karl Horst; Bielmeierzum, Roland (1994). Indogermanica et Caucasica. Etyma Graeca. W. de Gruyter. pp. 213–4. http://books.google.com/books?id=P3vb4KDB_UkC&pg=PA213. 
  18. Houwink ten Cate, H. J. (1961). The Luwian Population Groups of Lycia and Cilicia Aspera during the Hellenistic Period. Leiden: E.J. Brill. p. 166.  Citado en este contexto por Brown (2004) p. 252.
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  20. Liddell, Henry George; Scott, Robert (1940), «ἀρτεμής», A Greek-English Lexicon, Oxford: Clarendon Press, http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3Atext%3A1999.04.0057%3Aentry%3Da%29rtemh%2Fs 
  21. Liddell, Henry George; Scott, Robert (1940), «ἄρταμος», A Greek-English Lexicon, Oxford: Clarendon Press, http://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3Atext%3A1999.04.0057%3Aentry%3Da%29%2Frtamos 
  22. Hammond. Oxford Classical Dictionary. pp. 597–8. 
  23. Higino, Fábulas 140.
  24. Servio, comentarios a la Eneida iii, 73.
  25. Himno homérico iii, a Apolo, 14.
  26. Kenneth, McLeish. Children of the Gods. pp. 33 y sig. .
  27. Homero, Ilíada xxi.505–13.
  28. Calímaco, Himno a Artemisa 46.
  29. Ovidio, Las metamorfosis iii.155.
  30. Homero, Odisea v.121.
  31. Eratóstenes, Catasterismos vii.
  32. a b Apolodoro, Biblioteca mitológica i.4.5.
  33. Eratóstenes, Catasterismos xxxii; Ovidio, Fastos v.530. En esta última versión, el escorpión fue enviado contra Leto y Orión se interpuso en su camino.
  34. Apolodoro, Biblioteca mitológica i.7.4.
  35. La historia completa no se ha conservado en la obra de ningún mitógrafo, pero hay un breve resumen escrito por Antonino Liberal, en sus Metamorfosis xvii.5.
  36. Ovidio: Las metamorfosis, II, 409; Eratóstenes: Catasterismos, I; Apolodoro: Biblioteca mitológica, III, 8, 2; Higino: Fábulas, 177.
  37. Apolodoro, Epítome iii.21; Eurípides, Ifigenia entre los tauros 28; Eurípides, Ifigenia en Áulide 1582.
  38. Homero, Ilíada xxiv.600; Apolodoro, Biblioteca mitológica iii.5.6; Ovidio, Las metamorfosis vi.146.
  39. Aura no aparece en ninguna otra fuente literaria conservada y parece que no se le rindió culto.
  40. Homero, Ilíada xxi.470 y sig.
  41. Antonino Liberal, Metamorfosis ii; Ovidio, Las metamorfosis viii.532.
  42. Ovidio, Las metamorfosis xi.291.
  43. Hammond. Oxford Classical Dictionary. p. 126. «...una diosa universalmente adorada en la Grecia histórica, pero con toda probabilidad prehelénica.» 
  44. Escolio a la Lisístrata de Aristófanes 645.
  45. Pausanias iii.14.3.
  46. Smith, W., ed. (1867), «Aeginaea», A Dictionary of Greek and Roman biography and mythology, Boston: Little, Brown & Co., i.26, OCLC 68763679 
  47. Pausanias x.38.6 y sig.
  48. «Entre los heneti han sido decretados ciertos honores a Diomedes; y, de hecho, aún se le sacrifica un caballo blanco, y todavía se ven dos recitos: uno de ellos consagrado a la Hera Argiva y el otro a la Artemisa Etolia.» (Estrabón v.1.9.)
  49. «Search continues for temple of Artemis Amarysia» (en inglés). Passionate about History (4 de noviembre de 2007). Consultado el 28 de enero de 2011.
  50. «Saron» (en inglés). Greek Mythology Index. Consultado el 28 de enero de 2011.
  51. a b c d e «Ancient Athenian Festival Calendar» (en inglés). Winterscapes.com (24 de julio de 2007). Consultado el 28 de enero de 2011.
  52. Homero retrató a Artemisa como pueril en la Ilíada.
  53. Los poetas griegos no podían decidir si su arco era de plata u oro: en el himno homérico a ella dedicado («Sobre las umbrías colinas y los ventosos picos dispara su arco dorado») y en Las metamorfosis (i.693) es de oro, mientras Calímaco («¿Y cuán a menudo, diosa, probaste tu arco de plata?»; himno iii a Artemisa) cree que es un arco cidonio que le hicieron los Cíclopes.
  54. a b c «Dreros (Site)» (en inglés). Perseus Digital Library. Consultado el 21 de febrero de 2009.
  55. a b González Serrano, Pilar (2000). Historia Universal del Arte. Volumen 2: Grecia y Roma. Madrid: Espasa Calpe. p. 33. ISBN 8423961567. 
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  58. Goldberg, V. (21 de agosto de 1994). «In Search of Diana of Ephesus» (en inglés). The New York Times. http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html?sec=travel&res=9E04E3DB1130F932A1575BC0A962958260. Consultado el 21 de febrero de 2008. 
  59. Hechos 19:28.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]