Juegos Ístmicos

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Los Juegos Ístmicos fueron unos Juegos Panhelénicos de la Antigua Grecia, llamados así porque se celebraban istmo de Corinto, un año después de las fiestas Piticas en honor de Poseidón. El santuario panhelénico de este dios en Corinto fue acondicionado para darles acogida en 690 a. C..

La excepcional situación geográfica de Corinto «enclavada entre dos mares», en el estrecho istmo que une las dos partes de la Grecia continental, contribuyó al éxito y a la importancia política de los Juegos Ístmicos, con Poseidón y Melicertes como figuras clave.

Historia mítica[editar]

La tradición ateniense menciona a Teseo como fundador, en recuerdo de sus hazañas en el viaje desde Trecén a Atenas, una reminiscencia de la inicial dominación ateniense del Istmo:

Al principio, Teseo organizó las competiciones para poder medirse con Heracles: tal como éste logró instaurar unos juegos olímpicos en honor de Zeus, aquél quiso merecer el honor de haber reunido a los griegos en los certámenes en honor de Poseidón en el Istmo.

Plutarco, Teseo xv.4-5.

En la saga corintia, mejor atestiguada, el astuto Sísifo los fundó en honor de su pariente Melicertes.[1] Píndaro ya había descrito esta versión en un fragmento de sus Ístmicas.
Esta saga pertenece al ciclo Atamante - Ino, que inspiró a Esquilo, Sófocles y Eurípides en la creación de varias tragedias, de las cuales no se han conservado más que fragmentos.

Existen más leyendas sobre la fundación. como la atribuida a Glauco, el hijo de Sísifo y al propio Poseidón.<rdaniela ef>Schneider, K ., Isthmia RE 9, 2, cols. 2248-2255.</ref>

Leyenda sobre la fundación[editar]

En el escolio a Píndaro leemos la narración siguiente:

Ino y Atamante tenían dos hijos, Learco y Melicertes. En un acceso de locura (un castigo de Hera) Atamante mató a su hijito Learco: entonces la madre sumergió al niño en un cántaro de agua hirviendo (otra versión dice que lo hizo Atamante) y ella, también herida por la locura, saltó al mar con Melicertes. Así, Ino se convirtió en una de las nereidas con el nombre de Leucótea.

A su vez, Melicertes fue convertido en demonio conocido como Palemón ('el luchador'); de hecho, se convierte en un dios marino benévolo, que los romanos identificaron con Portuno). Un día, las nereidas, cabalgando sobre las olas, se le aparecieron a Sísifo y le ordenaron que organizase unos Juegos Ístmicos en honor de Melicertes.

En una variante poética, un delfín lleva hasta la costa el cuerpo de Melicertes y lo deposita bajo un pino (de aquí que inicialmente la corona se hiciese con ramas de pino), donde lo encontró Sísifo. Plutarco dice al respecto que cuando Ino se lanzó al mar desde la roca Molúride con su hijo Melicertes, éste fue llevado al Istmo de Corinto por un delfín, y que allí recibió el nombre de Polemón y se le tributó entre otros honores con la celebración de los Juegos.[2]

Por aquel entonces Corinto padeció hambre y el oráculo declaró que sólo unos juegos fúnebres en honor de Melicertes podrían remediar la situación. También añadió que la corona tenía que ser de apio para indicar que se trataba del infierno. La corona ulterior de pino se referiría otra vez al mar, porque el pino, como el mar sin cosecha no da frutos.

Los cambios de nombre entre Ino y Leucotea, y Melicertes y Palemón revelan la coincidencia entre dos figuras míticas que tienen ciertos elementos en común; por ejemplo el lanzarse al mar para salvar al niño de una persecución.

Historia[editar]

Comienzo oficial[editar]

El 582 a. C. figura como fecha inicial oficial, coincidiendo con el momento en que Cípselo, tirano de Corinto, logró dar resonancia panhelénica a unas competiciones locales en honor de Melircetes,[3] tal como hizo Pisístrato en Atenas con las Panateneas.

Calendario[editar]

Los Juegos Ístmicos tenían lugar cada dos años en primavera (marzo) y duraban varios días.

El programa era idéntico al de Olimpia. Abarcaba todos los deportes gimnásticos e hípicos, con especial énfasis en estos últimos. Se disputaban sucesivamente el pugilato, la carrera, el salto, el lanzamiento de disco y el de jabalina.

Cuando en el siglo IV a. C. se construyó el teatro. Según Plutarco se añadieron competiciones musicales y poéticas (entre otras el arte de la dicción) e incluso una prueba de pintura.

Hasta al menos el siglo V a. C., se premiaba a los vencedores con coronas de apio.[4] Más tarde con guirnaldas de pino.[5] [6]

Desde el 228 a. C. los romanos pudieron participar. En cambio los eleos estaban excluidos a perpetuidad. Según Pausanias, fueron excluidos porque durante la tregua sagrada Heracles tendió una emboscada y dio muerte a los hijos de Actor, que se dirigían a los Juegos Ístmicos.

Según la versión elea, fueron los eleos los que se negaron a competir porque dos hijos de Prolao, un distinguido ciudadano de Élide, fueron asesinados por unos rivales durante los Juegos.

Según la tercera versión, Cipselo, fundador de los Juegos, consagró una figura de oro a Zeus en Olimpia, pero murió antes de que su nombre figurara en ella. Los eleos no quisieron conceder permiso para reponer el nombre póstumamente, por lo cual los corintios excluyeron a los atletas de Élide.

Corinto se encargaba de la organización de los Juegos Ístmicos.

Devenir histórico del Istmo y de los Juegos[editar]

Por su fuerte carácter panhelénico y gracias a la situación central del istmo, los Juegos Ístmicos sirvieron de tribuna donde publicitar declaraciones y proclamas importantes.
Tras la Batalla de las Termópilas, los peloponesios se apresuraron a acudir al Istmo para deliberar sobre las medidas a tomar contra Jerjes.

En 338 - 337, Filipo II convocó una reunión pahhelénica en el Istmo, en la que Alejandro fue proclamado estratego supremo de todos los griegos en su lucha contra los persas.

En 196 -195 a. C. durante los juegos, Tito Quincio Flaminino, el vencedor de la batalla de Cinoscéfalos, en 197 a. C., proclamó la libertad e independencia de Grecia, liberada de Filipo V de Macedonia, que desgraciadamente duraría poco.

Cuando en 146 a. C., la ciudad fue destruida por el cónsul romano Memnio, la gobernaba Sición.

Julio César volvió a edificar Corinto en el 46 a. C. y desde aquel año Corinto volvió a organizar las competiciones como laus Iulia Corinthiesis.

Pasajera fue la libertad y exención de impuestos que prometió Nerón durante los Juegos Ístmicos en 67, el cual aprovechó la ocasión para dar la primera azadada que iniciaría los trabajos de excavación del canal de Corinto: "Al son de la trompeta empezó a picar, llenó un capazo de tierra y lo subió él mismo sobre los hombros".

Bajo Adriano, el mecenas Herodes Ático llevó a cabo obras de embellecimiento en el Istmo.

El fin del siglo II significó la decadencia económica de Corinto y la desaparición de los Juegos.

Bajo Justiniano, aquellos magníficos edificios fueron derribados, si no los habían destruido ya los terremotos y los pillajes, y se construyó una gran muralla, cuyos restos aún son visibles cercando el Istmo.

En 1303, los caballeros francos lucharon en el último torneo que ya jamás había de contemplar el Istmo.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Apolodoro, Biblioteca mitológica iii.4.; Pausanias, Descripción de Grecia ii.1.3
  2. Plutarco, op. cit. i.44.8.
  3. Cayo Julio Solino, Colección de hechos memorables o el erudito vii.14.
  4. Píndaro, op. cit. ii.16, 8.64
  5. Pausanias, op. cit. viii.48.2.
  6. Précis élémentaire de mythologie de M. l’abbé Drioux, Belin, 1898.