Lucio Mumio

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Lucio Mumio (en latín, Lucius Mummius L. F. L. N. Achaicus) fue un militar y político romano del siglo II a. C. Tras su consulado, recibió el cognomen de Achaicus como conquistador de la Liga Aquea.

Familia y carrera[editar]

Hijo del tribuno Lucio Mummio, era un buen orador y cercano al partido popular de los Gracos. Fue pretor en el año 154 a. C. y recibió la provincia de Hispania Ulterior,[1] donde después de varias derrotas consiguió finalmente algunas victorias notables sobre los lusitanos (153 a. C.). Logró un triunfo De Lusitaneis en el año siguiente.[2]

Consulado y destrucción de Corinto[editar]

Fue elegido cónsul en 146 a. C., y encargado de la dirección de la Guerra Aquea, sustituyendo a Cecilio Metelo. La Liga Aquea, bajo la dirección de Critolao y Dieo, fue derrotada en el año 146 a. C. por el pretor Quinto Cecilio Metelo Macedónico, pero Metelo no actuó con suficiente energía y la Liga siguió con su actividad bélica.

La Liga reunió un ejército en el Istmo antes de la llegada de Mummio, pero este, tras forzar el paso de Leucóptera, venció a Dieo y ocupó Corinto. Todos los hombres fueron pasados por la espada; las mujeres y los niños, vendidos como esclavos; las obras de arte, expoliadas y repartidas entre las ciudades griegas y romanas, y posteriormente el lugar fue reducido a cenizas. Sin embargo, al menos dos autores antiguos ofrecen relatos según los cuales Corinto no habría sido totalmente destruida.[3]

Esta crueldad aparentemente innecesaria, que no termina de encajar con el carácter del personaje que la llevó a cabo, es explicada por Mommsen como una consecuencia de instrucciones enviadas por el Senado romano, empujado por el partido con mayores intereses mercantiles, cuyo fin era acabar con un peligroso rival comercial. Según Polibio, que, había venido de África para mitigar, en la medida de lo posible, las calamidades de sus compatriotas, fue debido a su incapacidad de aguantar la presión que ejercían los que le rodeaban.

La destrucción de Corinto marca el final de la política tradicional de Roma en Grecia, benevolente hasta entonces, por la fascinación que producía la cultura griega. Se considera, generalmente, como uno de los crímenes menos perdonables de Roma, pero el Senado trató de dar un escarmiento ejemplar, una vez desoídos sus consejos de moderación por la Liga Aquea. El resultado fue el fin de las Ligas griegas, la anexión de la provincia de Acaya y la vigilancia del resto de Grecia por el gobernador romano de Macedonia.

Procónsul en Grecia[editar]

Algunas obras del saqueo de Corinto fueron vendidas al rey de Pérgamo y otras a Roma; no obstante Mummio respetó las propiedades religiosas. Permaneció en Grecia entre 146 a. C. y 145 a. C., el segundo año como procónsul y arregló la constitución fiscal y municipal de la nueva provincia. Se ganó la confianza de los provinciales por su integridad y justicia. Resultado del incendio de Corinto fue el descubrimiento accidental del llamado bronce corintio usado en escultura.

En los eventos posteriores, Mummio demostró una capacidad administrativa considerable, y un alto grado de justicia e integridad, lo que le granjeó el respeto de los habitantes. En especial, Mummio se abstuvo de ofenderles en materias religiosas.

Mummio fue uno de los pocos comandantes romanos en la era republicano que rindió homenaje a la religión helénica. Dedicó una estatua de bronce de Zeus en Olimpia, y rodeó el santuario del dios con escudos de bronce dorado.

A su vuelta a Roma en el año 145 a. C. recibió los honores de un triunfo. Su procesión se convirtió en un referente en la historia del arte romano. Los trenes de vagones cargados con las obras clásicas se trasladarón a lo largo de la Vía Sacra hasta el Capitolio. Mummio, con una modestia poco común en los conquistadores, se negó a inscribir el botín con su nombre. Él los considera como propiedad del Estado, y él los prestó generosamente para adornar los triunfos, los edificios, e incluso las casas particulares de los demás, mientras que su propia villa conservaba la sencillez de los primeros romanos.

Su censura y legado[editar]

En 142 a. C. sería elegido censor junto con Publio Cornelio Escipión Emiliano, con quien tuvo frecuentes conflictos por la severidad de Escipión. A pesar de que trajo tanta riqueza para las arcas del estado, Mummio murió pobre, y el pueblo pagó la dote de matrimonio a su hija.

Lucio Mummio fue el primer homo novus de origen plebeyo que obtuvo un cognomen por servicios militares. Su indiferencia por las obras de arte y la ignorancia de su valor quedan patentes en su observación acerca de los encargados de su transporte: «Si las pierden o dañan, tendrán que reponerlas». Por otro lado, erigió para las festividades teatrales un teatro que mejoró las condiciones acústicas y los asientos, siguiendo el modelo griego, lo que supuso un avance en la construcción de este tipo de estructuras de entretenimiento.[4]

Referencias[editar]

  1. Manuel de Faria e Sousa, (1730), Historia del reyno de Portugal, dividida en cinco partes, pág. 42
  2. Apia., Hispan. 56-57; Eutrop. iv. 9, Fastos
  3. Cicerón en Tusc. 3.53 y Dión Casio 21
  4. Polyb. iii. 32, xl. 7, 8,11; Liv. Ep. 52; Appian., Pun. 135; Dion Cass. 81; Flor. ii. 16; Eutrop. iv. 14; Val. Máx. vi. 4. § 2, vii. 5. § 4; Cic. in Verr. i. 21, iii . 4, iv. 2, pro Muraen. 14, de Leg. Agrar. i. 2, de Orat. ii. 6, Orat. 70, Brut. 22, de Off. ii. 22, ad Att. xiii. 4, 5, 6, 30, 32, 33, Parad. v. 2, Cornel., ii. fr. 8; Pseudo-Ascon. in Cic. Verr. ii. p. 173, Orelli; Plin. H. N. xxxiv. 2, xxxv. 4, 10; Diod. xxxi. 5, fr; Oros. v. 3; Vell. i. 12, 13, ii. 128; Tac. Ann. xiv. 21; Pausan. vii. 12; Estrabón, viii. p. 381; Athen. iv. 1; Zonar. ix. 20 a 23


Predecesor:
Publio Cornelio Escipión Emiliano Africano y Cayo Livio Druso
Cónsul de la República Romana
junto con Gneo Cornelio Léntulo

146 a. C.
Sucesor:
Quinto Fabio Máximo Emiliano y Lucio Hostilio Mancino