Batalla de Cinoscéfalas (197 a. C.)

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Batalla de Cinoscéfalas
la Segunda Guerra Macedónica
Macedonia and the Aegean World c.200.png
Mapa del Mundo Egeo, circa 200 a. C.
Fecha 197 a. C.
Lugar Sierra de Cinoscéfalas, Tesalia
Resultado Victoria decisiva romana
Beligerantes
República romana
Aliados griegos
Macedonia
Tracia
Comandantes
Tito Quincio Flaminino Filipo V de Macedonia
Fuerzas en combate
23.000 infantes
1.100 jinetes
20 elefantes de guerra
23.500 infantes
2.000 jinetes[1]
Bajas
700 muertos[2] 8.000 muertos[2]
5.000 prisioneros[3]

La Batalla de Cinoscéfalas (197 a. C.) tuvo lugar en Tesalia y enfrentó al ejército romano del cónsul Tito Quincio Flaminino, apoyado por grupos helénicos disidentes, y fuerzas macedónicas, bajo el mando de Filipo V.

Antecedentes[editar]

Tras su llegada a Grecia en el marco de la Segunda Guerra Macedónica, el cónsul condujo una serie de negociaciones que culminaron con la alianza de la mayor parte de sus habitantes con Roma. Esto aportó al ejército romano unos refuerzos de aproximadamente 10.000 hombres venidos de la Liga Etolia. En total, el ejército de Flaminino constaba de 23.000 infantes, 1.100 jinetes y 20 elefantes (probablemente un regalo del rey númida, Masinissa).

Filipo tenía alrededor de 16.000 soldados de infantería en formación de falange, 2.000 hoplitas, 5.500 soldados de infantería ligera de Iliria, Tracia, y Creta, y 2.000 fuerzas de caballería, sumando 25.500 tropas en total.

Batalla[editar]

Flaminino y sus aliados de la Liga Etolia, estaban posicionados en Tebas, y decidieron marchar hacia Feres en busca de Filipo, quien se encontraba en Larisa. Conocedores de que no sería fácil mantener a sus aliados unidos durante mucho tiempo, ambos querían un combate rápido. Tropas de reconocimiento de ambos bandos se encontraron cerca de Feres, en Tesalia. Los comandantes de ambas fuerzas rehuyeron de una batalla a gran escala, dado que el terreno se hallaba cubierto de muros y granjas que impedían un despliegue adecuado. Sin embargo las tropas de Filipo fueron inicialmente derrotadas en una escaramuza de caballería en las colinas ubicadas a las afueras de la ciudad. Ambas partes marcharon luego hacia Escotusa. Los macedonios entonces se dispusieron a aprovisionarse para reponer sus reservas de comida, en paralelo a los romanos, que pretendían cortar su marcha y privarles del alimento. Ambas fuerzas se desplazaron separadas por una larga sierra conocida como Cinoscéfalas (llamada así por su similitud con una cabeza de perro).

Durante la marcha se desencadenó una tormenta, y a la mañana siguiente las colinas estaban cubiertas de una densa niebla. A pesar de esto, Filipo continuó con la marcha, pero las condiciones climáticas y del terreno crearon confusión entre sus tropas, que desorientadamente terminaron llegando a las colinas de Cinocéfalas. Flaminino envió a su caballería, la cual atacó de manera sorpresiva a las tropas de Filipo cuando llegaron por casualidad al campamento macedonio. Flaminino envió 500 unidades de caballería y 200 de infantería adicionales como refuerzo, forzando a Filipo a retroceder a lo alto de la colina. El comandante de los mercenarios de Filipo, Atenágoras, logró contraatacar y hacer retirar a los Romanos de la colina. Cuando Filipo se enteró de que los Romanos huían desordenadamente, decidió de manera imprudente movilizar sus tropas hacia la parte baja del valle.

Primera fase[editar]

Batalla de Cinoscéfalas, primera fase.

El rey macedonio tomó personalmente el mando del ala derecha, donde se encontraba la mayor parte de la caballería. Flaminino también posicionó sus tropas en el campo. Conservó su ala derecha como reserva, con sus elefantes al frente, y personalmente lideró el ala izquierda de la infantería ligera, atacando a Filipo. Flaminino se unió a los refuerzos que había enviado adelante con anterioridad, y arremetió contra la falange del ala derecha del ejército de Filipo. La falange logró repeler las legiones inicialmente, y las obligó a retroceder hacia terreno más agreste, pero esto representó una desventaja para la falange, ya que este tipo de terreno hacía muy difícil el manejo de sus largas lanzas. Esto obligó a Filipo a ordenar a sus falangistas pezhetairoi a abandonar sus lanzas y a continuar la batalla con sus espadas. Filipo dispuso sus tropas de forma diferente, estrechando y alargando sus líneas, probablemente buscando evitar el envolvimiento de la falange, y ubicando la caballería y la infantería ligera en el ala derecha.

Segunda fase[editar]

Batalla de Cinoscéfalas, segunda fase.

El ala derecha de Filipo estaba ahora en terreno más alto que el ala izquierda Romana, lo cual inicialmente le fue favorable a los macedonios. No obstante, dejaba al ejército macedonio partido en dos, con el ala izquierda al mando de Nicanor el Elefante aún en marcha subiendo la sierra y en proceso de despliegue.

Tercera fase[editar]

Batalla de Cinoscéfalas, tercera y última fase.

Flaminino entonces envió una carga de elefantes, desbaratando aún más la pobre formación macedónica y causando gran cantidad de bajas. Luego de esta carga, un tribuno romano desconocido, seguramente oficial de triarii, advirtió que el ejército macedónico estaba partido en dos con los flancos de su falange expuestos. Tomó veinte manípulos (una décima parte de una cohorte y una treintava parte de una legión, en total unos mil doscientos hombres), se introdujo por el espacio abierto por los elefantes y atacó por retaguardia la falange macedónica. Los soldados de Filipo, aunque ya habían abandonado sus largas lanzas, seguían en apiñada formación de falange y les fue imposible tomar nuevas posiciones con la misma rapidez que lo hacían los ágiles manípulos romanos. Atacados al mismo tiempo de frente y por la retaguardia, sufrieron cuantiosas bajas y comenzaron a rendirse y a tratar de huir.

Parece claro que la falange, unidad de combate diseñada para mantener la formación cerrada y el enemigo a distancia, estuvo perdida desde que dejó en tierra las lanzas y aceptó el combate cuerpo a cuerpo con los soldados romanos, con su agilísimo orden escaqueado y sus espadas cortas y bien templadas, manejadas como cuchillos. Las primeras escaramuzas de la batalla, en las que los romanos emplean jinetes e infantes combatiendo mezclados, atacando rápido y replegándose velozmente (forma característica de combate de las tribus íberas), así como la retirada de las legiones sin mostrar la espalda al enemigo, atrayéndolo hacia el terreno quebrado que sería finalmente el origen de su perdición, no debieron ser azares de la batalla sino calculada y finísima estrategia del gran general que fue Flaminino.

Flaminino permitió la huida de Filipo. De acuerdo con Polibio y Livio, 5.000 macedonios habían sido muertos (aunque Livio hace referencia a otras fuentes que calculan las bajas macedónicas en 32.000). Flaminino tomó también 1.000 prisioneros. Los romanos perdieron alrededor de 2.000 hombres.

Consecuencias[editar]

Esta derrota de los macedonios marca el final de su hegemonía imperial (mantenido desde los tiempos de Alejandro Magno por sus sucesores) y el inicio del esplendor de Roma. Al lado de la posterior Batalla de Pidna, esta derrota es muy famosa por haber mostrado que la alguna vez invencible falange macedonia, quizás la más efectiva unidad de batalla del mundo antiguo hasta el momento, era desde ese momento obsoleta, esto se debió principalmente a que las rígidas falanges macedonias tenía toda su fuerza en el ataque frontal, mientras que las legiones romanas, tácticamente más flexibles pero igual de disciplinadas podían flanquearlas y atacarlas por la retaguardia.

Aunque los acuerdos de paz posteriores permitieron que Filipo continuara a la cabeza de su reino, Flaminino proclamó que los estados griegos que estaban hasta ese momento bajo dominio macedónico eran ahora libres. Por otra parte, Filipo tuvo que pagar 1.000 talentos a los romanos (6.000.000 de dracmas). Del mismo modo su armada fue casi totalmente disuelta, al igual que la mayor parte de su ejército.

Referencias[editar]

  1. Hans Delbrück (1990). History of the Art of War: Warfare in Antiquity. Tomo I. Westport: University of Nebraska Press, pp. 238. ISBN 978-0-80329-199-7
  2. a b Richard A. Gabriel (2002). The Great Armies of Antiquity. Westport: Greenwood Publishing Group, pp. 18. ISBN 978-0-27597-809-9.
  3. Gabriel, 2002: 19

Enlaces externos[editar]