Vino de Chile

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Viñedo chileno con vista de los cerros cordilleranos.
Vista de las viñas del valle de Casablanca.
Viña "Aquitania" en la comuna de Peñalolén.

Pese a que la producción de vino chileno es centenaria, las compañías vinícolas locales establecieron lazos comerciales permanentes con enólogos y viñedos franceses y estadounidenses solamente a partir de las últimas décadas del siglo XX. Esto ha traído como resultado que muchos vinos chilenos han escalado posiciones hasta situarse entre los mejores del mundo, ejemplo de aquello es la producción del mejor cabernet del orbe.[1]

Los más reconocidos viñedos en Chile se concentran en cinco zonas del centro del país: Maipo, Maule, Curicó, Rapel, Colchagua y la más reciente Casablanca para vinos blancos. Principalmente, se cultivan variedades de uvas francesas, refinando los ensambles y las técnicas de maduración con muy buenos resultados.

Historia[editar]

Historia del vino en América[editar]

Los conquistadores españoles encontraron vides silvestres en América —como las especies Vitis berlandieri, Vitis labrusca y Vitis rupestris—, pero el cultivo fue formalmente iniciado por los españoles en la isla de La Española, donde la vid llegó en uno de los viajes de Cristóbal Colón.

Años después, Hernán Cortés, marqués del Valle de Oaxaca y conquistador del Imperio azteca, fue el principal promotor del cultivo de la vid, ordenando traer desde la isla de Cuba semillas y plantas de la Vitis vinifera proveniente de España, siendo el virreinato de Nueva España el primer sitio de la América continental en cultivarse viñedos y producirse vinos para consumo.[2]

El 20 de marzo de 1524, Cortés firmó un decreto donde se ordenaba que todos los españoles con encomiendas debían plantar anualmente mil viñas españolas y autóctonas por cada cien indígenas a su servicio para lograr una hibridación rápida en las nuevas tierras. De Nueva España, se propagó por América Central y California.

El marqués Francisco Pizarro, conquistador del Tawantinsuyo, hizo lo propio introduciendo la vid en el virreinato del Perú, cuna de la vitivinicultura sudamericana, desde donde se propagó posteriormente a Chile, Argentina (Cuyo y la gobernación del Tucumán), la provincia de Charcas (hoy Bolivia y parte de Paraguay) y después a toda América del Sur.

Historia del vino chileno[editar]

Técnicas de elaboración de piscos y vinos según observaciones del explorador Myers.

La historia del vino chileno se inició con la llegada de los españoles al actual territorio chileno. Las primeras vides habrían sido introducidas en la Capitanía General de Chile entre 1541 y 1554. De acuerdo al científico francés Claudio Gay, las primeras plantaciones se realizaron en la ciudad de La Serena antes de 1548, siendo cosechadas las primeras uvas durante el año 1551 por los conquistadores españoles y encomenderos Francisco de Aguirre y de Pedro de Cisternas en el valle de Elqui, y en el valle de Limarí. Años más tarde, Diego Pizarro del Pozo y Clavijo Gálvez fue quien introdujo nuevas cepas y nuevas técnicas de vinificación en la zona.[3]

De acuerdo a Pablo Lacoste, las características del suelo, la temperatura y las aguas provenientes del río Elqui facilitaron el desarrollo de la industria de la vid y el vino en la zona. Tales condiciones ambientales produjeron uvas con mucha azúcar que habrían pemitido elaborar excelentes aguardientes. La Serena se habría hecho fuerte en la elaboración de vinos y aguardientes desde tempranos tiempos. Las cepas españolas correspondían a la variedad Negra, conocida como País en Chile y Misión en California, la que se adaptó rápidamente al suelo y la cual es posible encontrar aún en la zona central de Chile.

También algunas vides fueron plantadas en los alrededores de Santiago y posteriormente en los territorios que fueron siendo colonizados.

La vid encontró en el Corregimiento de Coquimbo y en la zona central en Chile un hábitat ideal, por su clima mediterráneo de inviernos lluviosos y veranos calurosos, y su producción fue creciendo, llegando al punto que Felipe II decretó prohibir nuevas plantaciones. La prohibición duró hasta 1678. Otra prohibición se decretó durante el régimen napoleónico en España, a comienzos del siglo XIX, al considerar que el vino producido en Chile competía en precio con el producido en España. Hay que agregar también la producción de aguardiente de uvas, destilado que podía alcanzar hasta los 50 grados, otro producido en la zona norte de mejor calidad que se denominó más tarde pisco , un destilado de alrededor de 70 grados, pero que se rebaja a un nivel de entre 30 y 50º por medio de la adición de agua desmineralizada.

En la época de la colonia e Independencia y hasta mediados del siglo XIX los vinos más afamados de Chile provenían del Norte del Corregimiento de Coquimbo y al sur del entonces Corregimiento de La Concepción, una reputación que parece explicarse principalmente por el menor rendimiento de las vides. Sobre esto último, Claudio Gay señala que mientras en Chillán seis vides en toda producción daban un galón de mosto, en Santiago daban seis y en Aconcagua ocho. Este mayor rendimiento se lograba con más riego; en cambio las viñas del sur eran de rulo.[4]

Lo mismo opinaba el agente norteamericano Teodorico Bland, quien calificaba los procesos para preparar el vino de "groseros, toscos y malos", sin perjuicio de rescatar "un excelente vino fabricado con esmero en Penco, cerca de Concepción y otros vinos preparados cerca de Coquimbo".[5] Cabe mencionar que los vinos producidos en la Zona Central de Chile en aquel entonces eran descaradamente adulterados con agua, ya que estos principalmente eran consumidos por el bajo pueblo, no así los de Concepción, Penco, y Coquimbo que eran los que consumía la elite.

A mediados de siglo, y siendo ya Chile una república independiente, se comenzó a considerar al vino como una importante fuente de ingresos de exportación, y los gobiernos empezaron a preocuparse en desarrollar su calidad. Un técnico agrícola francés, Claudio Gay, fue contratado para tal fin. Gay creó una estación experimental llamada Quinta Normal de Agricultura, que ya para 1850 tenía alrededor de 40 000 vides europeas de 70 distintos tipos plantadas en sus terrenos, las que fueron evaluadas científicamente.[6]

El siguiente paso, la modernización en la producción de vino, fue dado por Silvestre Ochagavía, un diplomático de carrera, a quien algunos consideran como el padre de las Viñas chilenas modernas -el término Viña se refiere a una empresa vitivinícola-. Ochagavía viajó comisionado a Europa y contrató expertos franceses, quienes comenzaron en 1851, a reemplazar la cepa País por cepas Cabernet Sauvignon, Cot o Malbec, Merlot, Pinot, Riesling, Sauvignon Blanc y Sèmillon. El buen resultado motivó a otros empresarios a seguir el ejemplo: Maximiano Errázuriz, Luis Cousiño, José Tomás Urmeneta, Domingo Fernández Concha, Bonifacio Correa Albano y Melchor Concha y Toro, entre otros, fundaron sus respectivas Viñas e iniciaron una exitosa tradición que se proyecta hasta la actualidad. En 1879, Alberto Valdivieso inició la producción de vino espumoso, importando de la región de Champagne, cepas Chardonnay y Pinot Noir, así como elementos técnicos para producirlo.

En 1863 se detectó una plaga de filoxera en Francia, la que fue extendiéndose por Europa, destruyendo las cepas de calidad europeas. En 1873 apareció en California, en 1875 en Australia, y en 1880 en África del Sur, transformándose en una catástrofe de carácter mundial. Las cepas chilenas, sin embargo, se mantuvieron libres de la plaga y contribuyeron posteriormente, en gran medida, a la recuperación mundial de la industria vitivinícola.[7] El período de bonanza que podría haber significado para Chile, al quedar como productor incólume, no fue aprovechado. La producción para exportación había estado orientada casi exclusivamente al mercado estadounidense y se hicieron algunos intentos para introducirla en el mercado europeo, sin mayor éxito, lo que decidió a los productores nacionales a orientarla a otros países latinoamericanos, con mercados mucho más reducidos.

Bodega de la viña Santa Carolina Construida en 1877, actualmente Monumento Histórico Nacional

En 1902 el vino comenzó a ser tributado con altos impuestos, lo que desanimó la producción. Posteriormente la Ley Seca en Estados Unidos contribuyó también a la baja en la producción chilena de vinos de exportación. Entre 1938 y 1974 se prohibió la plantación de nuevas cepas y la importación de tecnología para la producción. Otro aspecto descuidado, fue la tardanza, por razones económicas, del uso de barricas hechas de roble. Se usaba la madera de raulí, una madera chilena de buena calidad, pero sin las especiales cualidades del roble. Hay que señalar también, que la producción de vino de cepas País, suplían las demandas del mercado interno, siendo desde siempre muy populares en sus tipos pipeño y chicha.

La producción de vinos finos para exportación vio su recuperación en la década de 1980, cuando productores mundiales reconocieron la calidad de las cepas chilenas y decidieron invertir en ellas. Empresas internacionales como Miguel Torres y Domecq de España, y Margaux y Lafite Rotschild de Francia se hicieron presentes, iniciándose la recuperación del decaído mercado exportador chileno. Modernas tecnologías reemplazaron las ya anticuadas instalaciones, sumadas a una regulación y legislación en la producción de vino, hicieron que Chile, a finales de la década, ocupara un lugar destacado entre los productores mundiales de vino.

Clasificación de los vinos[editar]

Los vinos chilenos se clasifican en tres categorías, según lo establecido en el decreto Nº 464 publicado el 26 de mayo de 1995 del Ministerio de Agricultura, que estableció la zonificación vitícola del país y fijó las normas para su utilización.[8] Así, se distinguen los vinos con denominación de origen, los vinos sin denominación de origen y los vinos de mesa, obtenidos a partir de uva de mesa. Según su categoría, las etiquetas pueden mostrar menciones de zonificación, cepaje, año de cosecha y la expresión "Embotellado en Origen".

La zonificación establece cinco grandes regiones vitícolas: región vitícola de Atacama, región vitícola de Coquimbo, región vitícola de Aconcagua, región vitícola del Valle Central y región vitícola del Sur, que a su vez se dividen en subregiones, zonas y áreas menores, pudiendo los vinos mostrar las denominación relevante siempre que al menos un 75% de la uva utilizada para su elaboración proceda del lugar indicado.

Además, los vinos con denominación de origen pueden indicar el cepaje con que son producidos cuando este no sea inferior al 75% y el año de cosecha bajo las mismas condiciones.

Vista panorámica de la Viña Santa Cruz en el Valle de Colchagua

Variedades de uva[editar]

La uva Carménère es exclusiva de este país del Cono Sur, puesto que esta cepa europea fue extinguida en el siglo XIX por la filoxera. La cepa Carménère se consideraba extinta, hasta que a principios de la década de 1990, enólogos franceses, notoriamente el ampelógrafo Jean-Michel Boursiquot, percibieron que en Chile esta uva aún se cultivaba inadvertidamente, mezclada con pies de Merlot.

No es la primera vez que en Chile una cepa se confunde con otra. A fines del siglo XIX, se introdujo en Chile el Cabernet Sauvignon y en la década de 1970, un grupo de enólogos descubrió que entre las cepas del Cabernet Sauvignon se encontraba mezclada otra cepa de origen francés: el Merlot.

Tipos de vino[editar]

Vinos tintos[editar]

Vinos blancos[editar]

Producción y exportación[editar]

Vino chileno en pabellón Expo 2010.

Chile ocupó el año 2009 el octavo lugar mundial en producción de vinos con 9.869.000 hectolitros, después de Italia, Francia, España, Estados Unidos, Argentina, China y Australia.

Las exportaciones de vino chileno se distribuyen en un 25% a Estados Unidos y en un 55% a Europa, siendo el principal destino Gran Bretaña.

La producción de vinos en Chile se concentra mayoritariamente en las regiones VI, VII y Metropolitana, totalizando el 92% del total. La VII región se lleva el 47% del total de la producción del país.

La calidad del vino chileno[editar]

Bodega de maduración.
Antiguas barricas hechas de madera de raulí.

El vino chileno se ha caracterizado por una calidad excelente y constante, a un precio razonable, lo que lo ha posicionado como uno de los países vitivinícolas del nuevo mundo por excelencia.

La incorporación de tecnología ha permitido mejorar la calidad año tras año, lo que se ha traducido en mayores precios en el mercado internacional. Un factor determinante en la calidad del vino chileno es el clima mediterráneo, con estaciones bien marcadas, veranos secos, cálidos y con grandes variaciones de temperaturas entre el día y la noche, que puede alcanzar hasta 20 °C de diferencia. Los vinos blancos son descritos como frescos, fáciles de beber, frutosos y de adecuado equilibrio azúcar-acidez. En tanto los vinos tintos chilenos se distinguen por su color y su cuerpo. El Cabernet Sauvignon chileno sigue siendo destacado y valorado, aunque nuevas cepas —como el Syrah y el Carménère— ganan terreno.

Bebidas populares derivadas del vino tradicional[editar]

A pesar de la gran calidad que Chile maneja en cuanto a la obtención de vinos, la cultura apreciativa recién ha tomado fuerza a inicios del siglo XXI, en gran medida debido al auge económico del país que permitió la llegada de buenos mostos al consumo masivo. Anteriormente la clase media y baja consumían vinos de baja calidad o de poco trabajo, por lo que había una tendencia a realizar mezclas, que con el pasar del tiempo han adoptado nombres propios y que el folclore nacional ha preservado junto a la imagen del huaso campesino asiduo a la bebida, como ejemplos tenemos:

  • Bigoteado: vino compuesto por las sobras de otros vasos y jarras (que en forma anecdótica, antiguamente igual se vendía en algunos bares de poca categoría, a menor precio).
  • Borgoña: Vino tinto mezclado con fruta trozada (generalmente chirimoyas, duraznos o frutillas), azúcar y hielo. Bebida típica de verano.
  • Cacha floja: Es un trago con fama de aliviar los síntomas del resfrío, se prepara con 1 parte de vino blanco, 1 parte de cerveza, azúcar y bastante limón, también se puede agregar un poco de licor de cacao.
  • Chicha de uva: Jugo de uvas dulces fermentado.
  • Chimbombo: Mezcla de vino con jugo (natural o artificial) o solo vino de aproximadamente 4 a 6 litros de contenido por chuico o garrafa,
  • Chupilca: Variante alcohólica del original llamado ulpo, que es una mezcla de harina de trigo tostada, miel y agua. El agua se reemplaza por vino tinto.
  • Clery o Cleri: Versión del "borgoña" donde el vino tinto es reemplazado por vino blanco.
  • Jote: Mezcla de vino tinto y bebida de cola.
  • Melón con vino: Vino blanco escanciado en un melón abierto en uno de sus extremos y sin semillas. Se le puede adicionar un poco de azúcar y hielo.
  • Navegado: Algunos llaman así al vino tinto "chambrea'o" (entibiado) (del francés chambré) con cáscara o tajadas de naranja en el recipiente. Hay otra versión que lleva, azúcar, canela, clavo de olor y tajadas finas de naranja, entibiado a baño María. Otros dan esta denominación a los vinos que eran llevados en las barcas por las islas del archipiélago de Chiloé para su comercio.
  • Pipeño: Vino sin procesar proveniente de una pipa o (barrica).
  • Ponche: Vino ligeramente mezclado con aguardiente de uva o hecho a base de vino y fruta.
  • Terremoto: Vino blanco con helado de piña y fernet.
  • Tropical: Mezcla de vino blanco con bebida de piña.
  • Tsunami o Maremoto: Variante del "terremoto" donde el fernet es reemplazado por licor de menta.
  • Vino de la casa: Es aquel sugerido al cliente por el restaurante o bar donde es atendido; antiguamente era producido por el mismo establecimiento, cuyo dueño poseía una viña, y coincidía con un vino de buena calidad y de valor un poco elevado.

Turismo[editar]

En 1996, dado el auge de la empresa vitivinícola en el país, se forma en Santa Cruz, bajo la iniciativa de distintos empresarios vitivinícolas, "la Ruta del vino", con la idea de organizar y centralizar la operación del turismo en torno al vino, de hecho este valle fue considerado el año 2011 como "el segundo mejor destino vitivinícola del mundo" después de Alsacia, en Francia, según la revista estadounidense "Shermans Travel". La Ruta del Vino ofrece excursiones de día completo o de medio día por las viñas del Valle de Colchagua.

Otro atractivo turístico era el Tren del Vino, que recorría las viñas, llegando hasta la ciudad de Santa Cruz, en la ruta del vino en Colchagua (actualmente, el tren no realiza el tur). Además, algo que se puede incluir en el recorrido, es la visita al Museo de Colchagua; próximamente está contemplado inaugurar el primer Museo del Vino y del Campo Chileno.

Debido al éxito que ha tenido esta Ruta del vino de Colchagua, otros valles productores de vino han imitado la iniciativa, por lo que actualmente existen doce Rutas del vino en el país:

Las numerosas viñas de Chile han dado en el último tiempo, una mayor connotación al enoturismo. Esta clase de turismo busca dar mayor reconocimiento a la marca de una viña a través de actividades de catas de vinos, recorrido de las plantaciones e instalaciones, para que de esta manera los turistas puedan conocer todo el proceso de producción del vino chileno.

“Cada vez son más los turistas que se interesan en conocer acerca del patrimonio vitivinícola chileno, su historia y procesos productivos, por lo mismo, se ha ido especializando la oferta turística en torno a esta temática”, citando al director nacional (S) de Turismo, Daniel Pardo. [9]

Otra actividad que atrae al turista, son las diferentes fiestas de la vendimia que se desarrollan en las distintas ciudades de Chile, relacionadas con la vinicultura, estas fiestas de celebración de la cosecha de la uva, muestran algunas tradiciones del campo chileno, y se realizan generalmente en los meses de marzo y abril.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Me gusta el vino (21 de octubre de 2009). «“Chile produce el mejor Cabernet del Mundo”». Consultado el 12 de noviembre de 2013.
  2. John Dickenson y Tim Unwin,Viticulture in Colonial Latin America;liverpool,Reino Unido 1992.
  3. Testamento de don diego pizarro del pozo;28 de enero 1643;archivo nacional de chile;fondos notariales de la serena volumen IV,folio12
  4. Claudio Gay, Agricultura Chilena. Edición facsimilar de la Historia Física y Política de Chile, introducción, bibliografía e iconografía de Sergio Villalobos, R., Santiago, ICIRA, 1973, 2 vols. II, 201-202;
  5. Teodorico Bland, Descripción Económica i Política de Chile en el año de 1818, traducida por Domingo Amunátegui Solar, Santiago, Establecimientos Gráficos de Balcells & Co, 1926, 16.
  6. Historia del vino chileno, José Del Pozo; Editorial Universitaria, pág 70, 1998
  7. Campbell, Christy. "The Botanist and the Vintner: How Wine Was Saved for the World", Algonquin Books, 2005
  8. Ministerio de Agricultura (26 de mayo de 1995), Decreto 464: «Establece zonificación vitícola y fija normas para su utilización», http://www.leychile.cl/Navegar?idNorma=13601&idVersion=1995-05-26, consultado el 9 de abril de 2011 
  9. http://www.latercera.com/noticia/nacional/2013/01/680-503452-9-panoramas-que-ofrece-la-ruta-del-vino-en-la-region-metropolitana.shtml

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]