Conquistadores españoles

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Conquistador español, Pabellón de la navegación de Sevilla, España.

El término Conquistadores se refiere de forma genérica a los soldados y exploradores españoles que durante los siglos XVI y XVII conquistaron y poblaron grandes extensiones de territorio en América y Filipinas, incorporándolas a los dominios de la Monarquía española. La exploración y conquista de América tuvo lugar durante la llamada era de los descubrimientos, la cual siguió a la llegada de Cristóbal Colón en 1492. La 'conquista' como tal fue abolida oficialmente en 1573 mediante un decreto del rey Felipe II, el cual prohibía los actos de conquista, denominándose en adelante de pacificación las campañas llevadas a cabo por las fuerzas hispanas en los territorios indianos.

La conquista española de América[editar]

Fundación de Santiago de Nueva Extremadura, actual Santiago de Chile, por el conquistador Pedro de Valdivia.

Los cronistas de la época suelen describir la Conquista de América como una epopeya heroica. La extensión de territorios que abarcó y el corto espacio de tiempo en el que sucedió, no tienen parangón en la historia de las conquistas europeas. Otras crónicas, como los testimonios de los pueblos indígenas y de frailes españoles, han presentado la Conquista de América como un hecho moralmente cuestionable, movido por la explotación de recursos naturales y caracterizado por una invasión militar y cultural que terminó por extinguir en buena parte las tradiciones vernáculas del continente descubierto. La conquista sin embargo tuvo motivaciones tanto materiales como espirituales, siendo uno de los grandes objetivos de los monarcas españoles la evangelización de los pueblos indígenas. La Conquista de América también fue distinta a otras conquistas europeas por incorporar, por primera vez en la historia, una legislación para la protección de los pueblos indígenas. Las Leyes de Burgos de 1512 establecieron la condición de hombre libre de los indígenas, con la prohibición expresa de ser explotados, sin perjuicio de la obligación de trabajar a favor de la corona como súbditos de la misma. Más tarde fueron promulgadas las Leyes Nuevas de 1542, unas Leyes y ordenanças nuevamente hechas por su Magestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los Indios que revisaban el sistema de encomiendas concediendo una serie de derechos a los habitantes indígenas para mejorar sus condiciones de vida.[1]

Los historiadores han destacado la brevedad del proceso de conquista, mencionando también las adversas consecuencias demográfica tras la llegada de los europeos, especialmente por las enfermedades traídas por los viajeros transcontinentales, que se expandieron rápidamente cobrándose la vida de muchos aborígenes, los cuales no tenían defensas biológicas para esas enfermedades. Como ejemplo está el caso de los incas, diezmados por una epidemia de viruela que además causó la muerte de su emperador Huayna Cápac, lo cual desencadenó en una Guerra civil inca.

Historiadores de distinta procedencia y época han alabado o criticado la Conquista de América dependiento de su punto de vista. En contadas ocasiones se ha descrito la Conquista con una visión razonablemente neutral. El periodista estadounidense Charles C. Mann dice:

Cuando me dispongo a escribir para la gente de hoy y del futuro, acerca de la conquista y descubrimientos hechos aquí en Perú, no puedo más que reflexionar que estoy tratando con uno de los asuntos más grandes de los que uno posiblemente pueda escribir en toda la creación en cuanto respecta a la historia secular. ¿Dónde antes han visto los hombres las cosas que ellos han visto aquí? Y pensar que Dios ha permitido que algo tan grande permaneciese escondido del mundo por un tiempo tan largo, desconocido a los hombres, y después dejado para ser hallado, descubierto y ganado todo en nuestro tiempo!

Por su parte, Fray Bernardino Sahagún enunció:

Esto a la letra ha acontecido a estos indios, con los españoles, pues fueron tan atropellados y destruidos ellos y todas sus cosas, que ninguna apariencia les quedó de lo que eran antes.[2]

Fray Bartolomé de las Casas consideraba la Conquista de América como una de las «maravillas» del mundo. Sin embargo, la definía también como «la destrucción de las Indias»:

En estas ovejas mansas, y de las calidades susodichas por su Hacedor y Criador así dotadas, entraron los españoles, desde luego que las conocieron, como lobos e tigres y leones cruelísimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no han hecho de cuarenta años a esta parte, hasta hoy, e hoy en este día lo hacen, sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, afligirlas, atormentarlas y destruirlas por las extrañas y nuevas e varias e nunca otras tales vistas ni leídas ni oídas maneras de crueldad.[3]

Algunos historiadores consideran estas afirmaciones tergiversadas y algo exageradas. Muchos cronistas del norte de Europa, se basaron inicialmente en los escritos de Bartolomé de las Casas para crear una propaganda destinada a ensuciar y menospreciar el nombre de España y de los españoles. Es lo que se conoce como la Leyenda Negra, creada por ciertos países enemigos de España para crear animadversión contra ella.

Factores que favorecieron a la conquista española[editar]

El morrión era el casco arquetípico del conquistador español. Este es un morrión hecho de hierro
Espada de acero toledano como las usadas en la conquista de América. Pueden observarse en su empuñadura la cazuela, los aretes y el guardamanos. Expuesta en el Pabellón de la navegación de Sevilla. España.

Si bien los avances tecnológicos y culturales jugaron el papel más importante en las empresas de los conquistadores, un factor colateral fueron las enfermedades traídas por los viajeros, especialmente la viruela. Hay quien afirma que aniquilaron poblaciones enteras antes del propio contacto con los españoles.

Otro factor fundamental fue la habilidad de los conquistadores de aliarse con pueblos indígenas aprovechando la enemistad existente entre algunos pueblos, bien apoyando a uno de los bandos de una guerra anual, como en el caso del Imperio Inca, o aliándose con los grupos sometidos por el reino que se pretendía conquistar, como fue el caso del Imperio Azteca.

Militarmente los conquistadores poseían algunas ventajas tecnológicas sobre los pueblos originarios, especialmente la tecnología de la navegación oceánica con velamen, las armas de fuego y el acero. Por otra parte las civilizaciones originarias tenían la ventaja numérica, si bien las desuniones y enemistades entre los pueblos indígenas jugaron a favor de los españoles. En todos los casos las naciones indígenas cuya conquista pretendían los españoles superaban a estos en número: en promedio los españoles peninsulares nunca superaron el 2% de la población de América. Sin embargo, era habitual que los conquistadores españoles realizaran alianzas para formar ejércitos numerosos. El ejército con el que Hernán Cortés atacó Tenochtitlán estaba integrado por 200.000 soldados,[4] de los cuales menos del 1% eran españoles.[4] Sin embargo, a nivel táctico los españoles eran muy superiores a aztecas e incas. Mientras los indígenas trataban de capturar prisioneros para sacrificar a sus dioses con un objetivo ritual, los españoles solían matar al enemigo en el cuerpo a cuerpo con un objetivo estratégico, lo que unido a su armamento más eficaz causaba gran mortandad entre los indios.

No se conocían el hierro ni el acero en América hasta la llegada de los españoles, a pesar de que muchas civilizaciones americanas habían desarrollado métodos avanzados para el tratamiento y fundido de los metales (oro, plata, bronce, estaño y cobre. Este conocimiento se aplicó principalmente para la elaboración de objetos religiosos, artísticos y simbólicos, así como de utensilios domésticos de uso cotidiano. Sólo los quechuas y los purépechas elaboraban armas de cobre, pero estas no alcanzaban el filo y dureza del hierro o del acero.

Los cascos y armaduras de hierro que utilizaron los conquistadores constituyeron un importante factor de defensa personal, diseñadas para resistir proyectiles o ballestas de las guerras europeas, y eran de sobra resistentes a las armas indígenas. Sin embargo, la depurada tecnología textil de las civilizaciones andinas, que permitía tejidos de hasta 500 hilos por pulgada estructurados en capas sucesivas, les permitió desarrollar eficientes armaduras de tejido acolchado (el escaupil) que fueron adoptadas finalmente por los españoles, abandonando sus cascos y corazas metálicas,[5] ya que estas no eran adecuadas para climas tropicales, tanto por el calor que daba a los portadores como por la corrosión que sufrían.

El arma principal de los ejércitos andinos era la honda, realizada con tejidos, con la que arrojaban piedras calentadas hasta el rojo vivo, envueltas en algodón y brea. Utilizando estas armas los quechuas arrasaron Cuzco, ocupada por los españoles en 1536.[5]

En el primer momento de la conquista las armas de fuego, y en especial los arcabuces, causaron gran impresión debido al estruendo pero su efecto militar fue escaso. Las espadas de acero y hierro, los cuchillos y las armaduras demostraron ser mucho más efectivos militarmente. Por esta razón, cuando alcanzaban el dominio de alguna nación, los españoles prohibían el acceso a las armas de hierro por parte de los pobladores sometidos.

Los animales fueron otro factor militar. Por un lado, la introducción del caballo por parte de los españoles, les permitió en algunos casos moverse con rapidez y lanzar rápidos ataques. Sin embargo, en las zonas montañosas y selváticas, los españoles se mostraron menos adaptados tecnológicamente que las culturas indígenas, que utilizaban la llama y técnicas especiales para construir caminos y puentes adaptados a ese tipo de terrenos. En algunos casos los pueblos originarios, principalmente en Norteamérica, la Araucanía, la pampa y la Patagonia, se apropiaron del caballo y desarrollaron técnicas de adiestramiento y monta, y se volvieron un factor decisivo para rechazar a los conquistadores. Los españoles utilizaron también perros de presa para rastrear y atacar indígenas y esclavos en la selva y en los bosques.

El factor decisivo en la derrota de las civilizaciones americanas fue la caída de sus líderes y emperadores, aunque posiblemente tuvo algún papel el colapso demográfico. Entre los investigadores y sectores sociales no hay consenso sobre las causas de ese colapso, atribuyéndolos unos a un genocidio, otros a la introducción de nuevas enfermedades y un tercer grupo a una combinación de ambas causas. El investigador norteamericano H. F. Dobyns[6] ha calculado que un 95% de la población total de América murió en los primeros 130 años después de la llegada de Colón. Por su parte, Cook y Borak, de la Universidad de Berkeley, establecieron luego de décadas de investigación, que la población en México disminuyó de 25,2 millones en 1518 a 700 mil personas en 1623, menos del 3% de la población original.[7] En 1492 España y Portugal juntas no superaban los 10 millones de personas.[8]

No hay consenso en considerar que el colapso demográfico de la población original de América fue la causa principal de su derrota militar. Cada caso fue particular. Sin embargo Steven Katz ha dicho al respecto:

Muy probablemente se trata del mayor desastre demográfico de la historia: la despoblación del Nuevo Mundo, con todo su terror, con toda su muerte.[9]

Sin embargo, nunca hubo voluntad de exterminio de la población indígena por parte de los españoles, sino que inicialmente lo que pretendian era someter a la población para explotar los recursos. Así fue al menos hasta la promulgación de las Leyes de Burgos y demás derecho indiano, que mostraban una seria preocupación por parte de la Corona por proteger de los abusos a los indígenas sometidos.

El escritor estadounidense Charles Mann dice que España «no habría vencido al Imperio (azteca) si, mientras Cortés construía las embarcaciones, Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que posteriormente asoló el Tahuantinsuyu. La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de población a raíz de la epidemia, incluido Cuitlahuac».

Algo similar sucedió con el Imperio inca, derrotado por Francisco Pizarro en 1531. La primera epidemia de viruela fue en 1525 y mató entre otros al Emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias de viruela se declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en 1614 y sarampión en 1618.[10] Dobyns estimó que el 90% de la población del Imperio incaico murió en esas epidemias.

Autores como Jared Diamond resumen las causas de la victoria de Pizarro (paradigma de la conquista española) en "tecnología militar basada en armas de fuego y acero y caballos, enfermedades infecciosas endémicas en Eurasia, tecnología marítima europea, la organización política centralizada de los Estados europeos, y en la escritura".[11]

En este último sentido, Diamond explica que los engaños de los españoles en los que cayeron Atahualpa y Moctezuma se debían a que los españoles pertenecían a una sociedad alfabetizada que, gracias a la escritura, tenía a su disposición un enorme corpus de conocimiento sobre comportamiento humano e historia. Con respecto a las afirmaciones de Jared Diamond, hay que tener en cuenta que las sociedades mesoamericanas habían descubierto la escritura varios milenios antes de la llegada de los españoles, si bien el sistema de escritura era logográmico (a diferencia de los europeos que era alfabético), el cual era más difícil de aprender.

El reparto de América entre las naciones europeas[editar]

Colonización española de América

La Colonización europea de América se inicia a finales del siglo XV luego de que Cristóbal Colón llegara en 1492 con el mecenazgo de los Reyes Católicos. A partir de ahí, el Imperio español el Imperio portugués, el Imperio británico, Francia y Holanda, conquistaron y colonizaron el continente, siendo el español el imperio más extenso.

El Imperio español fue el primero en realizar la conquista, y se asentaron principalmente en Norteamérica, Centroamérica y en el área andina de Sudamérica (imperios azteca e inca, respectivamente). A España se sumaría poco después Portugal alegando derechos territoriales sobre Brasil en virtud del Tratado de Alcáçovas, de las Bulas Alejandrinas y del Tratado de Tordesillas.

España fue la potencia que mayor presencia colonial impuso en América. Tomó posesión por la fuerza de los dos grandes imperios existentes en América en ese momento. España se apropió de toda la Costa Oeste de Norteamérica hasta Alaska y de territorios en el interior y de la península de Florida, además de toda Centroamérica, el Caribe y toda Sudamérica con la excepción de una zona costera atlántica que luego vino a ser Brasil. En dicha expansión el Imperio Español derrotaría al Imperio Azteca y al Imperio Inca, además de presentar batalla y dominar territorios de distintas tribus americanas.

Inglaterra estableció trece colonias en la Costa Este de Norteamérica y de buena parte de Canadá, además de conquistar a España algunas islas del Caribe, como Jamaica.

Francia ocupó la actual Guayana Francesa en Sudamérica (aún bajo su dominio), Luisiana en el Golfo de México, algunas islas del Caribe, y la región canadiense de Quebec. En el siglo XIX los españoles cederían a Francia la mitad occidental de La Española; el actual Haití.

Holanda estableció colonias en Norteamérica (Nueva Ámsterdam que luego sería Nueva York), el Norte de Sudamérica (Guyana holandesa, hoy Surinam) y algunos asentamientos en islas caribeñas (Antillas Neerlandesas y Aruba).

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. García Icazbalceta, Joaquín "Colección de documentos para la historia de México" "Leyes y ordenanzas" (Dada en la ciudad de Barcelona, a veinte días del mes de Noviembre, año del nacimiento de nuestro Salvador Jesucristo de mill e quinientos e cuarenta y dos años) y addenda 4 de junio de 1543; 26 de junio de 1543; 26 de mayo de 1544 texto en la web Cervantes Virtual
  2. Sahagún, Fray Bernardino de, Historia general de las cosas de Nueva España, T I, pag. 29
  3. De las Casas, Bartolomé. Brevísima relación de la destrucción de las Indias. (ver texto)
  4. a b Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 178
  5. a b Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 123
  6. Dobyns, H. F. (1983). Their number become thinned: Native American population dynamics in Eastern North America, Knoxville (Tenn.), University of Tennesee Press.
  7. Cook, S. F. y W. W. Borah (1963), The indian population of Central Mexico, Berkeley (Cal.), University of California Press
  8. Mann, Charles (2006). 1491; Madrid:Taurus, pag. 136
  9. Katz, S. T. (1994-2003). The Holocaust in Historical Context, (2 vols.), Nueva York, Oxford Universtity Press
  10. Mann, Charles (2006). 1491, Madrid, Taurus, pag. 133
  11. Jared Diamond, Guns, germs and steel, 1997, ISBN 0-09-930278-0, pg. 80.

Bibliografía[editar]

  • Conquistadores, Michael Wood (BBC Books, 2000).
  • Los Conquistadores, Hammond Innes (Penguin, 2002).

Enlaces externos[editar]