Astrología

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La astrología comprende un conjunto de sistemas de adivinación[1] basados en la premisa de que los fenómenos astronómicos (interpretados en la carta astral y el signo solar, entre otros) pueden influir en los rasgos de la personalidad de los individuos y en los sucesos importantes de su vida, así como en los acontecimientos mundiales, tales como crisis económicas, guerras etc.[2] Según la astrología, la repeticion en el tiempo de una serie de posiciones por parte un astro o conjunto de ellos debería producir en un individuo o sociedad acontecimientos análogos a los sucedidos la última vez que se reprodujo tal fenómeno, siendo posible predecirlos o atajarlos. Aunque tal creencia carece de base y no existe mecanismo físico alguno que justifique cómo los astros podrían influir en el comportamiento humano, algunos defensores de esta práctica han argumentado que tal influencia estaría relacionada con el concepto de arquetipos universales, argumentando que no se trataría tanto de una influencia objetiva y medible como de una creencia asumida por la colectividad consciente o inconscientemente que tendería a autocumplirse.[3]

Muchas culturas creen en la importancia de la astrología, y los indios, chinos y mayas han desarrollado diferentes sistemas para predecir los acontecimientos terrestres basándose en las observaciones celestiales. En Occidente, el sistema más comúnmente utilizado es el horóscopo, que afirma predecir aspectos de la personalidad de las personas, y poder predecir el futuro basándose en la posición del Sol, la Luna y otros astros en el momento del nacimiento.

Las raíces de la astrología comienzan con la elaboración de los primeros sistemas de calendarios, que permitían predecir las estaciones y los ciclos estelares. Una forma de astrología ya se practicaba en la primera dinastía de Mesopotamia (1950-1651 a. C.). La astrología china fue elaborada en la dinastía Zhou (1046-256 a. C.). La astrología helenística (hacia el 332 a. C.) unida a la astrología babilónica, egipcia y la astrología decánica de Alexandría dió lugar a la astrología horoscópica. Alejandro Magno conquistó Asia y permitió que la astrología se difundiera en la Antigua Grecia y en Roma. En Roma, la astrología se asociaba a la sabiduría de Caldea. Después de la caída de Alejandría en el siglo VII, la astrología fue adoptada por los eruditos islámicos, y los textos helenísticos fueron traducidos al árabe y al persa. En el siglo XII los textos arábicos fueron llevados a Europa y traducidos al latín, ayudando al inicio del renacimiento europeo, cuando los mayores astrónomos como Tycho Brahe, Johannes Kepler y Galileo la practicaron como astrólogos de la corte. Existen numerosas referencias literarias a la astrología en trabajos de poetas como Dante Alighieri y Geoffrey Chaucer, y en las obras de dramaturgos como Christopher Marlowe y William Shakespeare.

A través de su historia, la astrología fue considerada una tradición académica. Fue aceptada en contextos políticos y académicos, e influyó otros estudios como la astronomía, la alquimia, la meteorología y la medicina. Al final del siglo XVII, con el surgimiento de la nueva física y la astronomía (como el heliocentrismo y la mécanica newtoniana) comenzó a cuestionarse la astrología. La astrología comenzó a perder su estatus teórico y académico, y la creencia común en la astrología ha ido decayendo en gran medida. La astrología ha sido rechazada por la comunidad científica al no tener validez o poder explicatorio para describir el universo (una pseudociencia). Entre otras razones, porque no existe una propuesta sobre el mecanismo de acción por el cual la posición y el movimiento de las estrellas y los planetas puedan afectar a la gente y los acontecimientos terrenales sin contradecir las bases bien conocidas de la biología y la física. El estudio científico de la astrología ha demostrado que no hay evidencia para aceptar ninguna de las premisas ni de los supuestos efectos que la tradicción astrológica sostiene. Cuando la astrología ha realizado predicciones falsables, estas han sido refutadas.[4]

También la Iglesia católica se opuso a la práctica de la astrología supersticiosa o judiciaria, a través de la Bula contra la astrología (1586) del papa Urbano VIII, por la que la condenó oficialmente. Siguió una segunda bula papal, en 1631, que condenó esta clase de astrología por herética. En la actualidad, la comunidad científica considera que la astrología es una pseudociencia o una superstición, la cual cita una ausencia de predicciones astrológicas estadísticamente significativas, mientras que la psicología explica mucha de la fe ciega en la astrología como forma de prejuicio cognitivo o sesgo cognitivo.[5] [6] [7] [8]

Etimología[editar]

Etimológicamente, la palabra «astrología» proviene del latín astrologĭa, que a su vez deriva del griego ἀστρολογία (/astrologuía/), formado por el griego ἀστήρ (/astér/) que significa estrella y λόγος (/lógos/), que significa ‘palabra, expresión, tratado, estudio’.

La mayor parte de las ciencias utilizan el sufijo λογια (loguía: ‘tratado, estudio’), como por ejemplo cosmología, biología y antropología. De hecho, el estudio de los astros debería llamarse astrología, en vez de astronomía. Sin embargo, y debido a que en un principio ambas disciplinas fueron indistinguibles, no habiendo una verdadera separación entre ambas actividades (personajes como Johannes Kepler[9] fueron más reconocidos en su momento como astrólogos que por su labor científica), y que la crencia en la influencia de los astros en el destino humano se prolongó hasta bien entrada la Edad Moderna incluso en ámbitos ilustrados, el estudio científico riguroso tuvo que optar por un nombre «astronomía». [10]

A pesar de la etimología de la palabra, debe diferenciarse bien entre astrología y astronomía. Si bien, ambas comparten un origen común, son muy diferentes. Mientras la astronomía es una ciencia rigurosa estudiada a través del método científico, la astrología moderna es una pseudociencia sin base empírica que sigue un sistema de creencias no probadas.

Historia[editar]

En la antigüedad[editar]

Los orígenes de la astrología se mezclan con los de la astronomía, ya que prácticamente todas las civilizaciones han acudido a los astros tratando de averiguar el destino de los seres humanos.

La observación del cielo proporcionó grandes instrumentos de cálculo y las bases de la astronomía y astrología actual, de las que destaca el actual horóscopo, por otra parte ya desfasado puesto que las estrellas sí se mueven, aunque despacio, a lo largo del tiempo. Otros pueblos desarrollaron su propia astrología, y aunque se combinaron durante toda la edad antigua conservaron sus diferencias. Los egipcios, por ejemplo, mejoraban la medición e incluían los ángulos relativos y no solo las colisiones.

Después pasó a Grecia y Roma, con predominio del vocabulario claramente zoroástrico. En Grecia y Egipto empezó a nacer la astronomía como conocimiento puro separándose de las supersticiones. En Roma se empezó a denunciar tímidamente a la astrología como superchería.

Ptolomeo en su Almagesto recupera la división clásica zoroástrica dándole una precisión astronómica a la división del cielo en 12 sectores. En China, de manera independiente, se desarrolló también una astrología, similar en algunas cosas a la occidental y distinta en otras muchas.

Edad Media[editar]

Astrónomos estudiando un eclipse, pintura de 1571 de Antoine Caron.

En sus inicios, el cristianismo ―sobre todo los Padres de la iglesia―, se dio cuenta de que la astrología contradecía la doctrina católica, pues de algún modo parecía contradecir el libre albedrío. La postura oficial de la Iglesia Católica fue la del rechazo y condenar a sus seguidores.

San Agustín condenó duramente la astrología, porque absolvía a los pecadores y le atribuía las culpas «al Creador y gobernante del cielo y las estrellas». Sin embargo, a pesar de las condenas oficiales, la astrología se conservó durante el oscurantismo de la Edad Media y con mejor suerte que el resto de tradiciones paganas, muchas de ellas realmente perseguidas bajo la acusación de brujería. Lo interesante es que muchos reyes católicos dentro de sus cortes, eran auxiliados por algún astrólogo, para la toma de decisiones.

Renacimiento[editar]

A partir del siglo XIV la astrología sufrió un duro revés. Nicolás Copérnico en su obra De revolutionibus orbium coelestium, propuso que los planetas se mueven alrededor del Sol, y no en torno a la Tierra, como creían casi todos los antiguos, incluyendo los astrólogos. Paradójicamente, su teoría contó con gran resistencia por parte de la Iglesia católica porque creía que contradecía las Escrituras.

En ese momento la astrología se separa de la astronomía. Johannes Kepler manifestó en sus escritos que no creía en la astrología pero que era el medio habitual de ganarse la vida y conseguir dinero de reyes y nobles. En esos tiempos difíciles, los astrónomos necesitaban una excusa para su supervivencia, y lo usaban como una forma de arte, o una forma de videncia.[11] [12]

Edad Moderna[editar]

La astrología sobrevivió al Renacimiento y a la eclosión de la ciencia adaptándose. Así, los astrólogos desecharon la teoría de los cuatro humores, aunque se mantuvieran algunos restos. A medida que se fueron descubriendo nuevos planetas en el Sistema Solar, a Escorpio, Acuario y Piscis, se les adjudicó una nueva regencia. Por lo tanto, estos planetas, además de tener su regente actual, tienen como co-regentes a sus primeros planetas. Por ejemplo, el signo Piscis estaba regido por Júpiter hasta que en 1846 se descubrió Neptuno, que se transformó en el planeta de dicho signo. Actualmente Júpiter rige a Sagitario y es coregente de Piscis y Neptuno, como regente del signo.

Tipos de prácticas en la astrología[editar]

Astrología occidental[editar]

Según la astrología occidental, el destino de cada ser humano se vería afectado en gran medida por el influjo de la posición de los astros, en el momento y lugar de su nacimiento, a partir de los cuales se obtiene su carta astral. El movimiento de los astros marcaría la suerte de individuos, e incluso de grupos, países, negocios, etc.

Los tamaños y formas de las constelaciones han sido fijadas por convención, siendo de tamaños muy variados. Según esta convención, se aceptan 88 constelaciones claramente delimitadas usando el sistema de coordenadas estelares.

El mapa astrológico[editar]

A diferencia de lo que se piensa habitualmente, la astrología no se reduce a la definición psicológica de los nativos de los signos zodiacales. Muestra por el contrario una compleja estructura de la que forman parte las posiciones de todos los planetas, junto con el Sol y la Luna, según la visión aparente que tenemos de ellos desde la Tierra. Desde aquí los vemos en línea con algún signo zodiacal, y el astrólogo entiende, por ejemplo, que «la Luna está en Piscis», o que «tu Mercurio está en Leo»... Cada uno de los planetas corresponde a un arquetipo que se relaciona con el signo en el que está emplazado, fusionándose las características de ambos.[13] Los modernos astrólogos definen a la astrología como un lenguaje simbólico.[14] [15] [16]

Lo mencionado se relaciona con lo que en astrología recibe el nombre de carta astral. Pero la formación de esta tiene en cuenta por otra parte, los ángulos que forman los planetas con la Tierra en un momento dado, unos respecto de otros, y que reciben el nombre de «aspectos». Por último, la carta astral tiene su estructura en las casas, que corresponden a la división de la superficie de nuestro planeta en doce secciones, las doce casas. La marca astrológica que da paso en el gráfico astral a la primera casa, es bien conocida por su nombre, el «ascendente». Se trata del signo que asciende por el horizonte en la fecha y hora de nuestro nacimiento.

La eclíptica[editar]

La eclíptica es la banda circular que define el plano que contiene a la órbita que la Tierra recorre alrededor del Sol. Visto desde la Tierra, es la región del cielo que recorre el Sol al moverse por el cielo. Los astrónomos la utilizan como plano fundamental de uno de los sistemas de referencia para medir la posición relativa de los objetos astronómicos, ya que permanece muy estable sobre el fondo de las «estrellas fijas».

En este sistema de coordenadas, la posición de un planeta se calcula usando dos números, análogos a las coordenadas geográficas:

  • La latitud eclíptica mide la desviación del planeta del círculo en cuestión, y se mide en grados.
  • La longitud eclíptica se determina midiendo en el sentido contrario a las agujas del reloj, la dirección desde el punto cero en la eclíptica. Toma valores entre 0 y 360°.

El punto cero en la eclíptica se estableció usando el equinoccio vernal (que significa ‘de la primavera’) en el hemisferio norte ―el 21 de marzo― la jornada durante la cual el día y noche tienen la misma duración en todo el planeta (la palabra «equinoccio» proviene del latín aequi noctium, que significa ‘igual noche’). Este punto se define matemáticamente usando el punto de intersección entre el ecuador y la eclíptica (el plano formado por la órbita de la Tierra). El ecuador celeste se determina por la posición del eje de la Tierra en el espacio. Si este eje permaneciera siempre estable, el equinoccio vernal del 21 de marzo sería un punto fijo en el espacio.

Al alcanzar la astronomía un alto desarrollo en la antigüedad durante la edad helenística entre el 200 a. C. y el 200 d. C., el equinoccio vernal en el hemisferio norte se situó entre las fronteras de las constelaciones de las estrellas fijas de Aries y Piscis. Los astrólogos de la época dividieron el círculo de la eclíptica en doce segmentos iguales de 30° usando este punto cero como un marco de referencia. A estos segmentos se les dieron los mismos nombres de las constelaciones de estrellas fijas que quedaban más o menos encuadradas por estas zonas. Es importante distinguir estos segmentos de 30° de la eclíptica (o signos del zodíaco), de la constelación zodiacal de estrellas fijas de fondo de las que tomaron su nombre en el pasado, y que, a diferencia de los signos del zodiaco, no corresponden a parcelas de la esfera celeste iguales entre sí.

La precesión de los equinoccios[editar]

Lo mismo que el de una peonza, el eje de la Tierra está sometido a un movimiento de precesión. Esto es consecuencia de que la Tierra no tiene una simetría esférica perfecta y de la atracción gravitatoria combinada de la Luna y el Sol, principalmente. Como resultado, el eje de la Tierra describe un movimiento cónico alrededor del polo casi-fijo de la eclíptica. Una rotación completa del eje de la Tierra alrededor del de la eclíptica siguiendo de este cono toma aproximadamente 26 000 años. Como resultado, el ecuador celeste también se desplaza, de modo que sus puntos de intersección con la eclíptica ―los puntos equinocciales― se trasladan de este a oeste a lo largo del círculo de la eclíptica; es decir, en dirección opuesta al zodíaco normal.

El equinoccio vernal, que corresponde al inicio de la primavera en el hemisferio norte, tarda aproximadamente 26 000 años en hacer una revolución completa alrededor de la eclíptica; es decir, a través de las doce constelaciones del zodiaco. Tarda una doceava parte de este tiempo ―aproximadamente 2160 años― para transitar cada signo zodiacal. En la antigüedad el equinoccio vernal se ubicó entre los signos de Piscis y Aries, y debido al movimiento de precesión, en la actualidad se ubica en la zona fronteriza entre las constelaciones de Acuario y Piscis, moviéndose lentamente hacia Acuario. Debido a que las constelaciones carecen de límites claros, es difícil definir exactamente cuándo el equinoccio vernal pasará de la constelación de Piscis a la de Acuario, es decir cuándo comenzará la llamada Era de Acuario. Dependiendo dónde se dibuje este límite, ocurrirá en algún momento entre el 2100 y el 2500 d. C.

La astrología occidental no usa el fondo de las estrellas fijas como referencia, sino que divide la eclíptica en doce segmentos iguales, de 30 grados cada uno, empezando por el equinoccio vernal y asignándoles los nombres de las antiguas constelaciones zodiacales, empezando por Aries. El equinoccio vernal es el punto de referencia a partir del cual se realizan medidas sobre la eclíptica y sobre el ecuador celeste. A causa de la precesión de los equinoccios, en la actualidad, el segmento del zodíaco conocido como Aries se sitúa, en realidad, sobre la constelación de Piscis.

Solo en algunas áreas específicas de la astrología ―como la astrología mundana que se ocupa de los grandes cambios de época― la relación entre estas constelaciones de estrellas fijas y la eclíptica se toma en consideración. De esta manera, se hace referencia a las grandes Eras (de Piscis, de Acuario, etc.).

Astrología horoscópica[editar]

La astrología horoscópica es un sistema que algunos dicen se desarrolló en la región mediterránea, específicamente en el Egipto helenístico alrededor de los siglos I y II a. C.[17] Sin embargo, ha sido practicada en la India desde tiempos ancestrales y la astrología védica es la forma más antigua de astrología Horoscópica en el mundo.[18] La tradición tiene que ver con diagramas en dos dimensiones de los cielos, llamados horóscopos, creados para momentos específicos en el tiempo. El diagrama es luego utilizado para interpretar el significado inherente en los alineamientos de cuerpos celestiales en el momento, basados en una serie de reglas y guías. Un Horóscopo era calculado normalmente para el momento del nacimiento de un individuo, o al principio de un emprendimiento o evento, bajo la premisa que los alineamientos de los cielos para ese instante determinan la naturaleza del sujeto en cuestión.

La astrología horoscópica es la forma de astrología más influyente en África, India, Europa y el Medio Oriente.

La astrología horoscópica se ha dividido en varias ramificaciones, dirigidas a propósitos o sujetos específicos. Las principales son la astrología natal cuyo estudio es el horóscopo del momento de nacimiento de un individuo, la astrología horaria que es usada para responder una pregunta específica con la carta del momento que la pregunta se hace. La astrología mundana es la aplicación de la astrología a eventos del mundo, incluyendo el clima, los terremotos, el crecimiento de imperios y religiones. En principio cualquier organización u objeto puede ser el sujeto de un horóscopo para el momento de su «nacimiento».[19]

Astrologías no occidentales[editar]

Otros sistemas no occidentales de astrología trabajan en alguna medida con técnicas alternativas al sistema coordinado equinoccial eclíptico usado por los astrólogos occidentales.

La astrología hinduista (llamada en idioma sánscrito yiotir-veda, ‘verdad [sobre los] astros’) usa como referencia las estrellas fijas. Esto ha hecho que cada escuela astrológica de la India utilice un punto cero diferente. De todos modos, aunque no se sabe cuál es anterior, la astrología hinduista es bastante parecida a la persa y por lo tanto a la occidental. Los nacionalistas hinduistas afirman que su astrología fue la primera del mundo.[18]

En la astrología china se le da mayor importancia al año de nacimiento, asignándosele a cada año un signo:

Situación actual[editar]

La astrología no es una disciplina científica, ya que no hace uso del método científico para poner a prueba sus afirmaciones. El rechazo que la astrología hace del método científico hace que esta caiga dentro de la categoría de pseudociencia. La comunidad científica también rechaza la astrología como ciencia, dado que en la actualidad diferentes investigadores científicos (entre los que se incluyen astrólogos profesionales) han publicado artículos científicos en revistas científicas con revisión por pares en los que se buscó la relación entre diferentes variables astrológicas y variables de personalidad, mostrando como resultado que no aparece ninguna relación existente.

A pesar de que no se ha encontrado ninguna relación objetivamente observable, es incontable el número de personas que afirman que la astrología funciona, siendo esta capaz de predecir la personalidad de las personas. Es por ello que diversos estudios en el ámbito de la psicología se han interesado por investigar cómo ocurre este fenómeno. Se ha demostrado que la astrología funciona mediante el denominado efecto Forer, por el cual las personas que creen en la astrología son susceptibles a aceptar las predicciones de esta pseudociencia como acertadas de forma subjetiva.

La crisis religiosa y la contraposición de algunas personas contra la ciencia durante los siglos XIX y XX han logrado mantener la cifra de adeptos en esta creencia, cuya historia se prolonga desde antiguo y aún permanece vigente. En este sentido, religiones como la católica son muy críticas con la astrología y condenan su práctica o incluso su creencia. Esto se debe a que existen muchas personas medianamente religiosas (a veces no muy practicantes), que suelen creer a la vez tanto en su religión como en la astrología.

El auge de movimientos como la teosofía o la Nueva era, vino a cubrir el hueco que dejaron los rosacruces y otros grupos de índole esotérica.

Creencia en la astrología (estadísticas)[editar]

Según el estudio Jóvenes Españoles 99[20] (realizado en 1999 en España por la Fundación Santa María bajo la dirección del sociólogo Javier Elzo):

  • el 41 % de los jóvenes españoles creía en la astrología y el horóscopo,
  • el 33 % confiaba en la posibilidad de predecir el futuro,
  • el 29 % en los sanadores espirituales y
  • el 20 % en que existen personas capaces de comunicarse con el más allá.

Cada día miles de personas de todo el mundo toman importantes decisiones médicas, profesionales o personales basándose en los consejos de astrólogos o de publicaciones astrológicas.

Impacto cultural[editar]

India y Japón[editar]

En la India hay una gran tradición y una fuerte creencia en la astrología. Se utiliza comúnmente para el día a día, e influye particularmente en la toma de decisiones respecto al matrimonio y las carreras. Se hace un uso extensivo de la astrología eventual, horaria y kármica. Los políticos de la India también están fuertemente influenciados por la astrología. Se considera la astrología una de las 6 disciplinas principales de la Vedanga. En el 2001 hubo un controvertido debate entre científicos y políticos, en el cual se criticaba que el dinero destinado a la investigación dependía de predicciones astrológicas, lo que conllevó a que se diera permiso a las universidades de la India a impartir cursos de astrología.

En febrero de 2011 el Tribunal Superior de Bombay reafirmó la posición de la astrología en la India cuando se desestimó un caso que había desafiado a su estatus como una ciencia.

En Japón hay una fuerte creencia en la astrología, hasta tal punto que es capaz de influir en las tasas de nacimientos, así como en el número de abortos en los años catalogados como "Caballo de Fuego". Por ejemplo, se cree que las mujeres nacidas en el año hinoeuma jamás podrán casarse y que además traerán mala suerte tanto a su padre como a su marido. Es por ello que en años, como en 1966, el número de niños nacidos en Japón cayó un 25% ya que los padres evitaron el estigma de tener una hija nacida en un año "hinoeuma".

Críticas[editar]

La astrología es considerada como una pseudociencia por la comunidad científica al no cumplir con los requisitos básicos del método científico. Es decir, no ha superado las pruebas necesarias para ser considerada aceptable científicamente y no han sido encontradas evidencias concluyentes que soporten las teorías de los astrólogos. Por otra parte, el ilusionista y escéptico James Randi ofrece un premio de un millón de dólares a cualquiera que logre demostrar fehacientemente la existencia de un fenómeno o poderes paranormales,[21] incluyendo el tipo de eventos como los que se ocupa la astrología, pero el premio está desierto desde que se ofreció.

El astrónomo estadounidense Carl Sagan dedicó varios libros a criticar y refutar las afirmaciones teóricas de la astrología. Sin embargo declinó firmar una demoledora declaración promovida por la revista The Humanist debido a que la considerada sesgada:

A mediados de la década de los setenta, un astrónomo al que admiro redactó «Objeciones a la astrología» y me pidió que las firmara. Al final fui incapaz de firmar... No porque pensara que la astrología tenía algún tipo de validez, sino porque me pareció (y todavía me parece) que el tono de la declaración era autoritario. Criticaba la astrología porque sus orígenes estaban envueltos en la superstición. Pero eso ocurre también en la religión, la química, la medicina y la astronomía, por mencionar solo cuatro temas. Lo importante no es el origen vacilante y rudimentario del conocimiento de la astrología, sino su validez en el presente. [...] La declaración subrayaba que no se nos ocurre ningún mecanismo mediante el cual pueda funcionar la astrología. Es ciertamente un punto relevante, pero poco convincente por sí mismo. [...] Las objeciones a la pseudociencia basadas en un mecanismo del que no disponemos pueden ser erróneas... aunque si las opiniones violan las leyes de la física bien establecidas, las objeciones tienen un gran peso. En unas cuantas frases se puede formular un buen número de críticas válidas de la astrología: por ejemplo, su aceptación de la precesión de los equinocios al anunciar una «era de Acuario» y su rechazo de la precesión de los equinocios al hacer los horóscopos; su ignorancia de la refracción atmosférica; su lista de objetos supuestamente celestiales que se limita a objetos conocidos por Tolomeo en el siglo II e ignora una enorme variedad de nuevos objetos astronómicos descubiertos desde entonces (¿dónde está la astrología de asteroides cercanos a la Tierra?); la incoherente demanda de información detallada sobre el momento del nacimiento en comparación con la latitud y longitud de nacimiento; la imposibilidad de la astrología de pasar el test de los gemelos idénticos; las importantes diferencias en horóscopos hechos a partir de la misma información de nacimiento por diferentes astrólogos y la ausencia demostrada de correlación entre los horóscopos y los tests psicológicos, como el Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesotta. Yo habría firmado encantado una declaración que describiera y refutara los dogmas principales de la fe en la astrología. Una declaración así habría sido mucho más persuasiva que la que realmente se publicó y circuló.

Carl Sagan en El mundo y sus demonios.[22]

La astrología y la precesión de los equinoccios[editar]

Uno de los argumentos más comunes usados en contra de la astrología es que las afirmaciones de los astrólogos quedaron obsoletas hace mucho tiempo.

La precesión de los equinoccios se refiere la cambio gradual que le ocurre en el ángulo de eje de la tierra, debida a la presión gradual ejercida por la luna y el sol. El momento en el que el sol pasa del polo sur al norte (normalmente, el 21 de marzo, el equinoccio de primavera/otoño) lo hace por delante de una de las 12 constelaciones del horóscopo. Según la creencia astrológica, esto marca la era en la que nos encontramos, que actualmente se considera que va de la Era de Piscis a la Era de Acuario (un cambio completo de era ocurriría cada 2148 años). Una de las críticas a la astrología es que se tiene en cuenta esta rotación del eje de la tierra para interés de conocer las eras, pero es incongruente que no se tenga en cuenta a la hora de llevar a cabo cartas astrales y cálculo de horóscopos.

La mayoría de los astrólogos hablan de 12 signos zodiacales, es decir las doce constelaciones, cuando realmente son 13 las constelaciones que recorre el Sol a su paso por la eclíptica (incluyendo Ofiuco). No está reconocida dentro del zodiaco debido a que, a pesar de que ya se conocía en la antigüedad cuando se formularon las reglas de la astrología, hace 3000 años estaba lejos de la elíptica. Pero con la precesión de los equinoccios se ha ido introduciendo esta constelación Sagitario y Escorpio, de manera que durante la primera quincena de diciembre el Sol transita por esa constelación.[23]

También se producen otros desajustes debido a la precisión de los equinoccios. Por ejemplo, la astrología afirma que alguien nacido el 30 de marzo tiene el Sol a 10° de Aries; mientras que en realidad el 30 de marzo, el Sol está claramente entre las estrellas fijas de la constelación de Piscis. La contradicción se debe a que se miden cosas distintas. En esta fecha el Sol está en el signo zodiacal de Aries y en las estrellas fijas de la constelación de Piscis.

Crítica sobre el traslado del punto vernal hacia Piscis: este punto se ha tratado ya en este artículo. Como resultado de la precesión de los equinoccios, el punto vernal (0° de Aries) efectúa un lento desplazamiento anual de 50,2 seg. de grado[24] en sentido retrógrado (hacia Piscis) y por lo tanto se traslada a una velocidad de aproximadamente una vuelta completa cada 26 000 años. Los críticos a la astrología insisten en que los signos del zodiaco ya no están sobre las constelaciones originales y eso demuestra que la astrología está basada en un hecho incierto, lo que la invalidaría. Aquí se usa el mismo contra-argumento que en la crítica anterior: el concepto de ciclo y el simbolismo de cada signo según el lugar que ocupa en él.

Crítica sobre la extensión irregular de las constelaciones y los 30° de cada signo sobre la eclíptica: aquí la crítica se basa en que hay constelaciones que son más «extensas» en el cielo que otras. El argumento se rebate de varias formas. Para empezar, los límites de las constelaciones se establecieron por la IAU en época muy reciente (1928).[25] Para continuar, los astrólogos insisten en el concepto de ciclo y el simbolismo del lugar que ocupa cada signo.

La posición real del sol: Según algunos, la supuesta falta de conocimiento de los astrólogos sobre astronomía les llevaría no tener en cuenta los detalles sobre la posición real de los astros. Un ejemplo citado es la astróloga Elizabeth Teissier afirmó: "el sol termina en el mismo lugar del cielo en la misma fecha de cada año" como base para sostener que la gente con la misma fecha de nacimiento tienen la misma influencia planetaria sin importar la diferencia de años. Georges Chaprak (premio nobel en física) y Broch, puntualizaron que en realidad cada año hay una diferencia de 22 millones de millas entre la posición de la tierra en dos fechas determinadas en distintos años, por lo que no pueden recibir la misma influencia según la astrología. En tan solo un periodo de 40 años la diferencia llega a ser mayor que 780,000 millas, debido también en parte a la precesión de los equinocios. [26]

Estas críticas, provenientes en su mayoría del ámbito de la militancia "escéptica", serian irrelevantes para los defensores de la disciplina, al obviar, por ignorancia o deliberadamente, que lo único relevante es la posición relativa de los astros considerados desde el sistema de referencia "Tierra" o entre ellos, y no su posición real en el espacio o respecto a las estrellas, así como el hecho de que tal sistema de referencia es puramente convencional, tachando de pueriles cuestiones como el desplazamiento de los equinoccios u otros citados.

Punto de vista geocéntrico[editar]

Se critica aquí que los astrólogos usen aún el punto de vista geocéntrico, cuando hace muchos siglos que se demostró que ese paradigma es falso.[27]

Falta explicación de un mecanismo de acción[editar]

No se ha demostrado que los astros tengan alguna influencia astrológica en las personas. La única influencia comprobada que algunos cuerpos ejercen en las personas, sobre todo los más cercanos, pueden ser físicos (atracción gravitatoria) o psicológicos (por creencias personales).

Los signos del zodiaco son dibujos caprichosos que los seres humanos diseñaron en el cielo con fines orientativos, y varían dependiendo de cada cultura. Si bien es cierto que han concordado en darle formas y supuestos atributos a constelaciones y planetas, existen grandes contradicciones entre diversas culturas, como por ejemplo, que Venus sea considerado el planeta del amor cuando para la cultura maya representaba algo negativo.

La fuerza de gravedad del médico o la matrona sobre el nacido es mayor que la ejercida por los planetas o las estrellas.[28]

¡Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces ni ahora! Yo nací en una habitación cerrada: la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del partero era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el partero estaba mucho más cerca.

Carl Sagan en Cosmos: Un viaje personal

Falsabilidad[editar]

Las predicciones astrológicas no son falsables. Esto quiere decir que son vagas e imprecisas, permiten ajustarse ante cualquier acontecimiento, permitiendo así la ilusión de que siempre se cumplen. Ante hechos que contradicen las predicciones, la astrología reinventa una explicación que satisface las expectativas.

Muchas de las críticas que se hacen a la astrología se basan en que las interpretaciones basadas en la interpretación de cartas astrales, normalmente relacionadas con el carácter o perfil psicológico del sujeto al que se le «construye» o «levanta» la carta natal, son tan vagas, genéricas o inconcretas.

Los estudios de Michel Gauquelin[editar]

Michel Gauquelin fue un psicólogo francés que realizó un estudio estadístico entre el momento del nacimiento de un individuo y su posterior profesión. Descubrió cierta correlación entre la profesión de una persona y la fecha y hora de nacimiento.[29]

Aunque este estudio en un principio no pudo refutarse, pronto se empezaron a averiguar varias circunstancias que le restaban credibilidad.[30] [31] [32]

El caso más claro del estudio fueron los deportistas. Existía una correlación significativa en la posición de Marte en el momento del nacimiento con la calidad de los deportistas del estudio. A esta correlación se la llamó «efecto Marte». Sin embargo, algunos quisieron ver en el estudio una serie de manipulaciones:

  • Algunos deportes entraban dentro de las estadísticas, mientras que otros (que no cuadraban la correlación, como el baloncesto) fueron descartados.
  • Los deportistas tenían que cumplir una serie de características: ser franceses, belgas u holandeses, haber nacido de forma natural (las cesáreas no contaban), etc. En realidad, Gauquelin utilizó estas restricciones para separar a los deportistas que no cumplían la correlación.
  • Se comprobó que en el caso de algunos deportistas con hermanos gemelos, estos tenían una profesión totalmente distinta a la del deportista.
  • El sistema no era predictivo. Tomando cualquier otra persona con una fecha de nacimiento favorable, no existía prácticamente ninguna correlación entre su profesión y su nacimiento.

Además, aunque los astrólogos en un principio cogieron con gran entusiasmo estas ideas, en realidad Gauquelin rompía con todas las normas de la astrología, ya que el estudio no tuvo en cuenta ninguna.

En los enlaces externos se puede encontrar información acerca de los estudios de Gauquelin, en artículos en castellano.

Parejas y su signo zodiacal[editar]

Según un estudio de la Universidad de Mánchester y en contra de una creencia habitual de la astrología, no existe una influencia del signo zodiacal en el matrimonio. Según este estudio no existen combinaciones de signos zodiacales entre los miembros de un matrimonio que sean más habituales que otras combinaciones. Esto estaría en contra de la creencia astrológica habitual de que para cada signo existen otros signos más compatibles que los otros. Para dicho trabajo se hizo un estudio estadístico sobre el censo británico de 2001, lo que supone una población de 10 millones de matrimonios.[33]

El experimento de los «gemelos temporales»[editar]

Es quizás la crítica más demoledora, por sencilla y lógica. Cualquier pretensión de la astrología de describir o predecir el carácter o futuro de una persona se basa en datar correctamente el momento de su nacimiento. En la realidad es posible hallar que frecuentemente los hermanos gemelos, cuyo nacimiento se encuentra separado por apenas unos pocos minutos, poseen gustos, caracteres, o sufren enfermedades o circunstancias vitales, totalmente distintas. Por lo tanto, cualquier posible efecto del momento del nacimiento sería insignificante comparado con las influencias del entorno y la herencia genética.

Más de 2000 bebés británicos nacidos a principios de marzo de 1958 en hospitales de Londres, muchos de ellos con diferencias de minutos en sus edades, fueron seguidos por médicos durante años. El objetivo del seguimiento era comprobar de qué manera afectan a largo plazo a la salud cuestiones relacionadas con las costumbres, como la dieta, pero incidentalmente la inmensa masa de datos acumulada sobre este grupo a lo largo de los años se utilizó con el fin de demostrar si la astrología funciona o no.

Según el estudio, fue imposible encontrar ningún tipo de sesgo, preferencia o desvío en alguna dirección preferente entre los 2000 «gemelos del tiempo», como les denomina el artículo. Si la tesis central de la astrología fuese cierta la influencia de las esferas tendría que ser común a todos ellos, o muy similar, ya que nacieron casi a la vez y casi en el mismo lugar. Tendrían que tener alguna característica o querencia parecida. Pero las completas estadísticas sobre su estado de salud y psicológico que se han acumulado durante todos estos años no muestran ninguna; si hubiese alguna desviación estaría por debajo del umbral de detección estadística.[34]

El efecto Forer[editar]

El experimento que Bertram Forer condujo en 1948, demostrando que los individuos darán aprobación de alta precisión a descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para ser aplicadas a un amplio espectro de gente, ha sido considerado como una explicación a la pervivencia de las creencias astrológicas.[35] [36]

Respuesta a las críticas[editar]

Ante toda la serie de criticas citadas, los defensores de astrología han afirmado que son irrelevantes y se basan en prejuicios, malentendidos y/o simplificaciones. Concretamente, se ha señalado, entre otras cuestiones [37] :

  • Tendencia a la descalificación ad hóminem: los críticos tienden a presuponer que los practicantes de la astrología son individuos de un bajo nivel cultural y sin formación científica, lo que los lleva a descalificar a priori sus afirmaciones y tratar de ridiculizarlas, obviando que en el pasado, científicos de la talla de Newton[38] [39] o Kepler la practicaron, llegando a escribir tratados en su defensa.[9] Por otro lado, existe la tendencia a negar toda verosimilitud cualquier estudios científicos -salidos del ámbito universitario y publicados en revistas especializadas- [40] que apoyan, aunque sea muy marginalmente, alguna posible correlación entre las posiciones planetarias y el comportamiento humano, acusándolos sistemáticamente de fraude, manipulación o de no ser "estadísticamente significativo"[41] , criticas similares a las que recibieron teorías, hoy firmente asentadas, como la deriva continental [42] o la evolución darwiniana.
  • Incomprensión de la naturaleza de la disciplina: es común entre los críticos la errónea creencia de que la astrología se basa en la idea de que los astros "influyen" en el comportamiento humano. En realidad, y para la mayoria de sus defensores modernos, las posiciones planetarias serían meros hitos o señales que anunciarían procesos o tendencias independientes a los mismos, no su causa: relación de orden no implica causalidad.
  • Irrelevancia en la astrología occidental de la posición de las constelaciones: frente a la objeción de que, debido a la supuesta "ignorancia" de los astrólogos en temas de astronomía, estos no tuvieron en cuenta la precesión de los equinoccios, por lo que los signos astronómicos no coinciden con la posición real del Sol, basta recordar que la astrología no tiene en cuenta a las estrellas en sus cálculos, y que los signos zodiacales son meras etiquetas tradicionales para situar en el espacio las posiciones planetarias en segmentos de 30 grados. Si bien es cierto que la astrología afirma que los nacidos bajo un determinado signo tenderían a tener unos rasgos de caracter determinado, este estaría relacionado con el mes del año a través de factores como la irradiación solar u otros [43] , no de la verdadera posición sobre eclíptica que ocupe el Sol.
  • Frente a la crítica que niega la posiblidad del fenómeno, al no existir ningún mecanismo conocido que lo justique o explique, los defensores de la astrologia han apuntado que disciplinas o modelos teóricos hoy perfectamente aceptados por la ciencia fueron víctimas en su momento del mismo reproche. Ejemplo de ello, además de la ya citada deriva continental [44] , fue el concepto de la tabla periódica, que fue inicialmente ridiculizado por la comunidad científica por no ofecer ninguna explicación para la ordenación de los elementos en una época en la que se desconocía la estructura atómica [45]
  • Uso tendencioso del calificativo “pseudociencia”: si bien es cierto que, debido a sus características, esta disciplina entra dentro de las llamadas pseudociencias, no siendo posible atribuirle la calificación de ciencia por los motivos citados, no es menos cierto que otras disciplinas ―como la economía[46] o el psicoanálisis,[47] que comparten similares problemas de falta de falsabilidad, inconsistencia y dogmatismo―, son sin embargo convencionalmente aceptadas.
  • Desprecio por elementos psicológicos o inconscientes como motores del comportamiento humano: suele argumentarse la imposibilidad de que los astros puedan determinar o influir en la vida humana, dado que ninguna de las fuerzas conocidas (gravitatoria, electrodébil o fuerte) pueda justificarlo, obviando que ―como es bien sabido en campos como la psicología, la sociología o la economía― una creencia carente de fundamentos tiene a menudo efectos tangibles sobre un individuo o sociedad. Así, por ejemplo, y del mismo modo que un rumor sobre una inminente quiebra bancaria puede provocar un colapso económico, la creencia, perteneciente al acervo cultural o al subconsciente colectivo, de que un eclipse de sol es señal de mal agüero también podría tener efectos similares.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Astrology. Encyclopedia Britannica. 
  2. Real Academia Española (ed.): «Astrología».
  3. «La astrología y los arquetipos», artículo en el blog Blogs de la Gente.
  4. Science and engineering indicators 2006, National Science Board, National Science Foundation. Belief in pseudoscience (‘la creencia en la seudociencia’). Ver nota 29.
  5. «Activities With Astrology». Astronomical society of the Pacific.
  6. VV. AA.: «Objections to astrology. A statement by 186 leading scientists» (‘objeciones a la astrología: una declaración de 186 científicos importantes’), artículo en inglés en el sitio web Astrosociety. Presenta un ensayo de Paul Feyerabend: «The strange case of astrology», 1982. Este ensayo es ratificado por decenas de científicos (ver lista.)
  7. «The case for and against astrology: end of a shouting match». Consultado el 12 de septiembre de 2009.
  8. Viegas, Jennifer: «Scientists dump cold water on astrology» (‘los científicos arrojan agua fría sobre la astrología’), artículo en el sitio web ABC (Australia). Consultado el 12 de septiembre de 2009.
  9. a b «La astrología de Johannes Kepler», extracto de libros de Kepler, entre ellos el titulado Sobre los fundamentos más ciertos de la astrología, de 1602.
  10. Etimología de la palabra «astrología», en el sitio web Etimologías de Chile.
  11. «Astrology», artículo en el Merriam-Webster Online Dictionary. Consultado el 19 de julio de 2006.
  12. «Astrology», artículo en la Britannica Concise Encyclopedia, 2006. Consultado el 17 de julio de 2006.
  13. David Pingree. «The Dictionary of the History of Ideas, Astrology». Consultado el 18 de diciembre de 2007.
  14. Ebertin, Reinhold (1994). Combination of stellar influences. Tempe (Arizona): American Federation of Astrologers. ISBN 978-0866900874. 
  15. Star, Michael. «Astrology FAQ, Basics for Beginners and Students of Astrology». Consultado el 17 de julio de 2006.
  16. Oken, Alan. Alan Oken’s as above so below. ISBN 978-0553027761. 
  17. Pingree, David: From astral omens to astrology from Babylon to Bikaner. Roma: Istituto Italiano per L'Africa e L'Oriente, 1997. pág. 26.
  18. a b Frawley, David: «The vedic literature of ancient India and its many secrets», artículo en el sitio web Graham Hancock. Consultado el 13 de abril de 2009.
  19. Parker, Derek; y Parker, Julia: ibídem, pág. 184.
  20. Jóvenes españoles 99. Coord. por Javier Elzo Imaz. Fundación Santa María, 1999. ISBN 84-348-6831-8
  21. «About the Foundation» (‘acerca de la Fundación’), artículo en inglés en el sitio web de la James Randi Foundation. Consultado el 9 de mayo de 2009.
    La fundación ofrece un premio de un millón de dólares estadounidenses a cualquier persona o personas que puedan demostrar alguna habilidad psíquica, sobrenatural o paranormal de cualquier especie, en virtud de condiciones científicas acordadas mutuamente. The Foundation offers a $1,000,000 prize to any person or persons who can demonstrate any psychic, supernatural or paranormal ability of any kind under mutually agreed upon scientific conditions.
  22. Carl Sagan: El mundo y sus demonios (pág. 330). Barcelona: Planeta, 2000.
  23. Martínez Pérez, Vicent J.; et al.: Astronomía fundamental (pág. 64). Educació. Materials (volumen 81), Universitat de València (Colección Educación), 314 páginas, 2005; ISBN 84-370-6104-0, 9788437061047.
  24. Fernández Fontecha, Francisco: Curso de astronomía náutica y navegación (pág. 36). Maxtor, 2001. ISBN 84-95636-28-X, 9788495636287
  25. Vicent J., MARTÍN PEREZ: Astronomía fundamental (pág. 48).
  26. Charpak, Georges; Holland, Henri Broch; translated by Bart K. (2004). Debunked!: ESP, telekinesis, and other pseudoscience. Baltimore u.a.9: Johns Hopkins Univ. Press. pp. 6, 7. ISBN 0-8018-7867-5. 
  27. Max Heindel: Simple scientific astrology (pág. 149). Kier, 2007. ISBN 950-17-1084-X, 9789501710847.
  28. Coon, Dennis (2004): Psicología. Cengage Learning, 820 páginas, 2004. ISBN 970-686-395-8, 9789706863959, pág. 144.
  29. Gauquelin, M.: Cosmic influences on human behavior. Santa Fe (Texas): Aurora Press, 1994.
  30. Benski, C.; et al: The «Mars effect»: a french test of over 1000 sports champions, 1996.
  31. Zelen, M.; Kurtz, P.; y Abell, G.: «Is there a Mars effect?», artículo en The Humanist, 37 (6): págs. 36-39, 1977.
  32. Herbert Neisler en Skeptical: a handbook of pseudoscience and the paranormal. Canberra: Imagecraft, 1989. ISBN 0-7316-5794-2. pág. 3.
  33. «Love not in the stars» (‘el amor no está en las estrellas’), artículo en el sitio web británico Manchester, de marzo de 2007.
  34. «La prueba de la astrología», artículo de Pepe Cervera con respecto al estudio de 2000 gemelos londinenses, en el sitio web 20 Minutos.es.
  35. Forer, B. R.: «The fallacy of personal validation: a classroom demonstration of gullibility», Journal of Abnormal and Social Psychology, 44, págs. 118-123, 1949.
  36. Dickson, D. H.; y Kelly, I. W.: «The “Barnum Effect” in personality assessment: a review of the literature», en Psychological Reports, 57, pág. 367-382.
  37. «Mitos científicos sobre la astrología», artículo en el sitio web Astropuerto.
  38. «Sir Isaac Newton y la astrología» artículo en el blog Coaching Astral.
  39. Isaac Newton predijo que», artículo en el blog Tito Macía.
  40. http://www.sumedico.com/nota5949.html
  41. «Malentendidos y objeciones comunes entorno [sic a Gauquelín y sus hallazgos»], artículo del 20 de marzo de 2013 en el sitio web Astrología Experimental
  42. http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/148/htm/sec_8.htm
  43. http://www.sumedico.com/nota5949.html
  44. http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/ciencia/volumen3/ciencia3/148/htm/sec_8.htm
  45. https://docs.google.com/presentation/d/1xyH1KKAtvlYEytHv58iVWK32KRAW0UmupXbN31-vA_Q/embed#slide=id.i0.
  46. Ferreira, José Luis: Economía y pseudociencia: crítica a las falacias económicas imperantes. Madrid: Díaz & Pons (Modelos para armar), 2013, 177 págs. Resumen.
  47. «Psicología y pseudociencia», artículo en el sitio web El Ojo Escéptico.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Críticos con la astrología[editar]

Defensores de la astrología[editar]