Astrología

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La astrología (en griego: 'estudio de los astros') es un conjunto de creencias que intentan relacionar las características de una persona con su signo zodiacal; es decir, con la posición de los astros en el momento de su nacimiento. Supone el llegar a ese conocimiento mediante la observación de la posición de los astros y las características comunes de muchas personas con fechas de nacimiento idénticas. Las personas que estudian la astrología sostienen que las posiciones de los astros tendrían relación con los rasgos de la personalidad de una persona, con los sucesos importantes de su vida y con sus características físicas.

En la antigüedad, la astrología concurría con la astronomía, estudio científico de los astros, pero ambas se fueron separando después del Renacimiento a raíz del racionalismo, al igual que la alquimia se separó de la química. La Iglesia católica se opuso a la práctica de la astrología supersticiosa o judiciaria, a través de la Bula contra la astrología (1586) del papa Sixto V, por la cual la condenó oficialmente. En 1631, el papa Urbano VIII publicó una constitución contra la astrología.[1] [2]

En la actualidad, la comunidad científica considera que la astrología es una pseudociencia o una superstición, la cual cita una ausencia de predicciones astrológicas estadísticamente significativas, mientras que la psicología explica mucha de la fe ciega en la astrología como forma de prejuicio o sesgo cognitivo.[3] [4] [5] [6] El consenso científico, según lo expresado por la National Science Foundation, considera que la astrología es una creencia pseudocientífica.[7]

Etimología[editar]

La palabra «astrología» significa 'estudio de los astros'. Proviene del griego: αστρολογία (astrologuía), de άστρον (ástron): 'estrella' y λόγος (logos): 'palabra, estudio'.

En algunos textos astrológicos, se registra una etimología errónea (más «esotérica»): astro: 'ser', y logía: 'lógica'.

Historia[editar]

En la antigüedad[editar]

Los orígenes de la astrología se mezclan con los de la astronomía, ya que prácticamente todas las civilizaciones han acudido a los astros tratando de averiguar el destino de los seres humanos.

La observación del cielo proporcionó grandes instrumentos de cálculo y las bases de la astronomía y astrología actual, de las que destaca el actual horóscopo, por otra parte ya desfasado puesto que las estrellas sí se mueven, aunque despacio, a lo largo del tiempo. Otros pueblos desarrollaron su propia astrología, y aunque se combinaron durante toda la edad antigua conservaron sus diferencias. Los egipcios, por ejemplo, mejoraban la medición e incluían los ángulos relativos y no solo las colisiones.

Después pasó a Grecia y Roma, con predominio del vocabulario claramente zoroástrico. En Grecia y Egipto empezó a nacer la astronomía como conocimiento puro separándose de las supersticiones. En Roma se empezó a denunciar tímidamente a la astrología como superchería.

Ptolomeo en su Almagesto recupera la división clásica zoroástrica dándole una precisión astronómica a la división del cielo en 12 sectores. En China, de manera independiente, se desarrolló también una astrología, similar en algunas cosas a la occidental y distinta en otras muchas.

Edad Media[editar]

Astrónomos estudiando un eclipse, pintura de 1571 de Antoine Caron.

En sus inicios, el cristianismo ―sobre todo los Padres de la iglesia―, se dio cuenta de que la astrología contradecía la doctrina católica, pues de algún modo parecía contradecir el libre albedrío. La postura oficial de la Iglesia Católica fue la del rechazo y condenar a sus seguidores.

San Agustín condenó duramente la astrología, porque absolvía a los pecadores y le atribuía las culpas «al Creador y gobernante del cielo y las estrellas». Sin embargo, a pesar de las condenas oficiales, la astrología se conservó durante el oscurantismo de la Edad Media y con mejor suerte que el resto de tradiciones paganas, muchas de ellas realmente perseguidas bajo la acusación de brujería. Lo interesante es que muchos reyes católicos dentro de sus cortes, eran auxiliados por algún astrólogo, para la toma de decisiones.

Renacimiento[editar]

A partir del siglo XIV la astrología sufrió un duro revés. Nicolás Copérnico en su obra De revolutionibus orbium coelestium, propuso que los planetas se mueven alrededor del Sol, y no en torno a la Tierra, como creían casi todos los antiguos, incluyendo los astrólogos. Paradójicamente, su teoría contó con gran resistencia por parte de la Iglesia católica porque creía que contradecía las Escrituras.

En ese momento la astrología se separa de la astronomía. Johannes Kepler manifestó en sus escritos que no creía en la astrología pero que era el medio habitual de ganarse la vida y conseguir dinero de reyes y nobles. En esos tiempos difíciles, los astrónomos necesitaban una excusa para su supervivencia, y lo usaban como una forma de arte, o una forma de videncia.[8] [9]

Edad Moderna[editar]

La astrología sobrevivió al Renacimiento y a la eclosión de la ciencia adaptándose. Así, los astrólogos desecharon la teoría de los cuatro humores, aunque se mantuvieran algunos restos. A medida que se fueron descubriendo nuevos planetas en el Sistema Solar, a Escorpio, Acuario y Piscis, se les adjudicó una nueva regencia. Por lo tanto, estos planetas, además de tener su regente actual, tienen como co-regentes a sus primeros planetas. Por ejemplo, el signo Piscis estaba regido por Júpiter hasta que en 1846 se descubrió Neptuno, que se transformó en el planeta de dicho signo. Actualmente Júpiter rige a Sagitario y es coregente de Piscis y Neptuno, como regente del signo.

Astrología occidental[editar]

Según la astrología occidental, el destino de cada ser humano se vería afectado en gran medida por el influjo de la posición de los astros, en el momento y lugar de su nacimiento, a partir de los cuales se obtiene su carta astral. El movimiento de los astros marcaría la suerte de individuos, e incluso de grupos, países, negocios, etc.

Los tamaños y formas de las constelaciones han sido fijadas por convención, siendo de tamaños muy variados. Según esta convención, se aceptan 88 constelaciones claramente delimitadas usando el sistema de coordenadas estelares.

El mapa astrológico[editar]

A diferencia de lo que se piensa habitualmente, la astrología no se reduce a la definición psicológica de los nativos de los signos zodiacales. Muestra por el contrario una compleja estructura de la que forman parte las posiciones de todos los planetas, junto con el Sol y la Luna, según la visión aparente que tenemos de ellos desde la Tierra. Desde aquí los vemos en línea con algún signo zodiacal, y el astrólogo entiende, por ejemplo, que «la Luna está en Piscis», o que «tu Mercurio está en Leo»... Cada uno de los planetas corresponde a un arquetipo que se relaciona con el signo en el que está emplazado, fusionándose las características de ambos.[10] Los modernos astrólogos definen a la astrología como un lenguaje simbólico.[11] [12] [13]

Lo mencionado se relaciona con lo que en astrología recibe el nombre de carta astral. Pero la formación de ésta tiene en cuenta por otra parte, los ángulos que forman los planetas con la Tierra en un momento dado, unos respecto de otros, y que reciben el nombre de «aspectos». Por último, la carta astral tiene su estructura en las casas, que corresponden a la división de la superficie de nuestro planeta en doce secciones, las doce casas. La marca astrológica que da paso en el gráfico astral a la primera casa, es bien conocida por su nombre, el «ascendente». Se trata del signo que asciende por el horizonte en la fecha y hora de nuestro nacimiento.

La eclíptica[editar]

La eclíptica es la banda circular que define el plano que contiene a la órbita que la Tierra recorre alrededor del Sol. Visto desde la Tierra, es la región del cielo que recorre el Sol al moverse por el cielo. Los astrónomos la utilizan como plano fundamental de uno de los sistemas de referencia para medir la posición relativa de los objetos astronómicos, ya que permanece muy estable sobre el fondo de las «estrellas fijas».

En este sistema de coordenadas, la posición de un planeta se calcula usando dos números, análogos a las coordenadas geográficas:

  • La latitud eclíptica mide la desviación del planeta del círculo en cuestión, y se mide en grados.
  • La longitud eclíptica se determina midiendo en el sentido contrario a las agujas del reloj, la dirección desde el punto cero en la eclíptica. Toma valores entre 0 y 360°.

El punto cero en la eclíptica se estableció usando el equinoccio vernal (que significa ‘de la primavera’) en el hemisferio norte ―el 21 de marzo― la jornada durante la cual el día y noche tienen la misma duración en todo el planeta (la palabra «equinoccio» proviene del latín aequi noctium, que significa ‘igual noche’). Este punto se define matemáticamente usando el punto de intersección entre el ecuador y la eclíptica (el plano formado por la órbita de la Tierra). El ecuador celeste se determina por la posición del eje de la Tierra en el espacio. Si este eje permaneciera siempre estable, el equinoccio vernal del 21 de marzo sería un punto fijo en el espacio.

Al alcanzar la astronomía un alto desarrollo en la antigüedad durante la edad helenística entre el 200 a. C. y el 200 de nuestra era, el equinoccio vernal en el hemisferio norte se situó entre las fronteras de las constelaciones de las estrellas fijas de Aries y Piscis. Los astrólogos de la época dividieron el círculo de la eclíptica en doce segmentos iguales de 30° usando este punto cero como un marco de referencia. A estos segmentos se les dieron los mismos nombres de las constelaciones de estrellas fijas que quedaban más o menos encuadradas por estas zonas. Es importante distinguir estos segmentos de 30° de la eclíptica (o signos del zodíaco), de la constelación zodiacal de estrellas fijas de fondo de las que tomaron su nombre en el pasado, y que, a diferencia de los signos del zodiaco, no corresponden a parcelas de la esfera celeste iguales entre sí.

La precesión de los equinoccios[editar]

Lo mismo que el de una peonza, el eje de la Tierra está sometido a un movimiento de precesión. Esto es consecuencia de que la Tierra no tiene una simetría esférica perfecta y de la atracción gravitatoria combinada de la Luna y el Sol, principalmente. Como resultado, el eje de la Tierra describe un movimiento cónico alrededor del polo casi-fijo de la eclíptica. Una rotación completa del eje de la Tierra alrededor del de la eclíptica siguiendo de este cono toma aproximadamente 26.000 años. Como resultado, el ecuador celeste también se desplaza, de modo que sus puntos de intersección con la eclíptica ―los puntos equinocciales― se trasladan de este a oeste a lo largo del círculo de la eclíptica; es decir, en dirección opuesta al zodíaco normal.

El equinoccio vernal, que corresponde al inicio de la primavera en el hemisferio norte, tarda aproximadamente 26.000 años en hacer una revolución completa alrededor de la eclíptica; es decir, a través de las doce constelaciones del zodiaco. Tarda una doceava parte de este tiempo ―aproximadamente 2160 años― para transitar cada signo zodiacal. En la antigüedad el equinoccio vernal se ubicó entre los signos de Piscis y Aries, y debido al movimiento de precesión, en la actualidad se ubica en la zona fronteriza entre las constelaciones de Acuario y Piscis, moviéndose lentamente hacia Acuario. Debido a que las constelaciones carecen de límites claros, es difícil definir exactamente cuándo el equinoccio vernal pasará de la constelación de Piscis a la de Acuario, es decir cuándo comenzará la llamada Era de Acuario. Dependiendo dónde se dibuje este límite, ocurrirá en algún momento entre 2100 y 2500 d. C.

La astrología occidental no usa el fondo de las estrellas fijas como referencia, sino que divide la eclíptica en doce segmentos iguales, de 30 grados cada uno, empezando por el equinoccio vernal y asignándoles los nombres de las antiguas constelaciones zodiacales, empezando por Aries. El equinoccio vernal es el punto de referencia a partir del cual se realizan medidas sobre la eclíptica y sobre el ecuador celeste. A causa de la precesión de los equinoccios, en la actualidad, el segmento del zodíaco conocido como Aries se sitúa, en realidad, sobre la constelación de Piscis.

Solo en algunas áreas específicas de la astrología ―como la astrología mundana que se ocupa de los grandes cambios de época― la relación entre estas constelaciones de estrellas fijas y la eclíptica se toma en consideración. De esta manera, se hace referencia a las grandes Eras (de Piscis, de Acuario, etc.).

Astrología horoscópica[editar]

La astrología horoscópica es un sistema que algunos dicen se desarrolló en la región mediterránea, específicamente en el Egipto helenístico alrededor de los siglos I y II a. C.[14] Sin embargo, ha sido practicada en la India desde tiempos ancestrales y la astrología védica es la forma más antigua de astrología Horoscópica en el mundo.[15] La tradición tiene que ver con diagramas en dos dimensiones de los cielos, llamados horóscopos, creados para momentos específicos en el tiempo. El diagrama es luego utilizado para interpretar el significado inherente en los alineamientos de cuerpos celestiales en el momento, basados en una serie de reglas y guías. Un Horóscopo era calculado normalmente para el momento del nacimiento de un individuo, o al principio de un emprendimiento o evento, bajo la premisa que los alineamientos de los cielos para ese instante determinan la naturaleza del sujeto en cuestión.

La astrología horoscópica es la forma de astrología más influyente en África, India, Europa y el Medio Oriente.

La astrología horoscópica se ha dividido en varias ramificaciones, dirigidas a propósitos o sujetos específicos. Las principales son la astrología natal cuyo estudio es el horóscopo del momento de nacimiento de un individuo, la astrología horaria que es usada para responder una pregunta específica con la carta del momento que la pregunta se hace. La astrología mundana es la aplicación de la astrología a eventos del mundo, incluyendo el clima, los terremotos, el crecimiento de imperios y religiones. En principio cualquier organización u objeto puede ser el sujeto de un horóscopo para el momento de su «nacimiento».[16]

Astrologías no occidentales[editar]

Otros sistemas no occidentales de astrología trabajan en alguna medida con técnicas alternativas al sistema coordinado equinoccial eclíptico usado por los astrólogos occidentales.

La astrología hinduista (llamada en idioma sánscrito yiotir-veda, ‘verdad [sobre los] astros’) usa como referencia las estrellas fijas. Esto ha hecho que cada escuela astrológica de la India utilice un punto cero diferente. De todos modos, aunque no se sabe cuál es anterior, la astrología hindú es bastante parecida a la persa y por lo tanto a la occidental. Aunque según los hindúes, su astrología fue la primera del mundo.[15]

En la astrología china se le da mayor importancia al año de nacimiento, asignándosele a cada año un signo:

Situación actual[editar]

La astrología no es una disciplina científica, ni hace uso del método científico. La crisis religiosa y la contraposición de algunas personas contra la ciencia durante los siglos XIX y XX han logrado mantener la cifra de adeptos en esta creencia, cuya historia se prolonga desde antiguo y aún permanece vigente. En este sentido, religiones como la católica son muy críticas con la astrología y condenan su práctica o incluso su creencia. Esto se debe a que existen muchas personas medianamente religiosas (a veces no muy practicantes), que suelen creer a la vez tanto en su religión como en la astrología.

El auge de movimientos como la teosofía o la Nueva era, vino a cubrir el hueco que dejaron los rosacruces y otros grupos de índole esotérica.

Creencia en la astrología (estadísticas)[editar]

Según el estudio Jóvenes Españoles 99 [17] (realizado en 1999 en España por la Fundación Santa María bajo la dirección del sociólogo Javier Elzo):

  • el 41% de los jóvenes españoles creía en la astrología y el horóscopo,
  • el 33% confiaba en la posibilidad de predecir el futuro,
  • el 29% en los sanadores espirituales y
  • el 20% en que existen personas capaces de comunicarse con el más allá.

Cada día miles de personas de todo el mundo toman importantes decisiones médicas, profesionales o personales basándose en los consejos de astrólogos o de publicaciones astrológicas.

La astrología y la precesión de los equinoccios[editar]

Uno de los argumentos más comunes usados en contra de la astrología es que las afirmaciones de los astrólogos quedaron obsoletas hace mucho tiempo. De hecho la mayoría de los astrólogos hablan de 12 signos zodiacales, es decir las doce constelaciones, cuando realmente son 13 las constelaciones que recorre el Sol a su paso por la eclíptica (incluyendo Ofiuco). No está reconocida dentro del zodíaco debido a que, a pesar de que ya se conocía en la antigüedad cuando se formularon las reglas de la astrología, hace 3000 años estaba lejos de la eclíptica. Pero con la precesión de los equinoccios se ha ido introduciendo entre Sagitario y Escorpio, de manera que durante la primera quincena de diciembre el Sol transita por esa constelación.

No se ha demostrado que los astros tengan alguna influencia astrológica en las personas. La única influencia comprobada que algunos cuerpos ejercen en las personas, sobre todo los más cercanos, pueden ser físicos (atracción gravitatoria) o psíquicos (por creencias personales), sin posibilidad aparente de dirigir la vida de nadie. Sin embargo, la fuerza gravitatoria que ejerce sobre un recién nacido el médico que ayuda en el parto es unas seis veces superior a la del planeta Marte.[18]

Los signos del zodíaco son dibujos caprichosos que los seres humanos diseñaron en el cielo con fines orientativos, y varían dependiendo de cada cultura. Si bien es cierto que han concordado en darle formas y supuestos atributos a constelaciones y planetas, existen grandes contradicciones entre diversas culturas, como por ejemplo, que Venus sea considerado el planeta del Amor cuando para la cultura maya representaba algo negativo. También se producen otros desajustes debido a la precisión de los equinoccios. Por ejemplo, la astrología afirma que alguien nacido el 30 de marzo tiene el Sol a 10° de Aries; mientras que en realidad el 30 de marzo, el Sol está claramente entre las estrellas fijas de la constelación de Piscis. La contradicción se debe a que se miden cosas distintas. En esta fecha el Sol está en el signo zodiacal de Aries y en las estrellas fijas de la constelación de Piscis.

Los críticos también señalan la excesiva vaguedad de las predicciones astrológicas, que permiten ajustarlas a casi cualquier evento futuro que ocurra, y la generalización que hace la astrología al encasillar a las personas en 12 signos. Argumentan, por ello, que decir que una persona nacida bajo el signo de Leo será poderosa y agresiva, es como decir que los nacidos en Acuario van a ser pescadores, marineros o submarinistas.

¡Cómo puede la ascendencia de Marte en el momento de mi nacimiento influir sobre mí, ni entonces ni ahora! Yo nací en una habitación cerrada, la luz de Marte no podía entrar. La única influencia de Marte que podía afectarme era su gravitación. Sin embargo, la influencia gravitatoria del partero era mucho mayor que la influencia gravitatoria de Marte. Marte tiene mayor masa, pero el partero estaba mucho más cerca.

Carl Sagan en Cosmos: Un viaje personal

Los estudios de Michel Gauquelin[editar]

Michel Gauquelin fue un psicólogo francés que realizó un estudio estadístico entre el momento del nacimiento de un individuo y su posterior profesión. Descubrió cierta correlación entre la profesión de una persona y la fecha y hora de nacimiento.[19]

Aunque este estudio en un principio no pudo refutarse, pronto se empezaron a averiguar varias circunstancias que le restaban credibilidad.[20] [21] [22]

El caso más claro del estudio fueron los deportistas. Existía una correlación significativa en la posición de Marte en el momento del nacimiento con la calidad de los deportistas del estudio. A esta correlación se la llamó efecto Marte. Sin embargo, se descubrieron una serie de manipulaciones de los datos del estudio, que terminaron desmintiéndolo:

  • Algunos deportes entraban dentro de las estadísticas, mientras que otros (que no cuadraban la correlación, como el baloncesto) fueron descartados.
  • Los deportistas tenían que cumplir una serie de características: ser franceses, belgas u holandeses, haber nacido de forma natural (las cesáreas no contaban), etc. En realidad, Gauquelin utilizó estas restricciones para separar a los deportistas que no cumplían la correlación.
  • Se comprobó que en el caso de algunos deportistas con hermanos gemelos, éstos tenían una profesión totalmente distinta a la del deportista.
  • El sistema no era predictivo. Tomando cualquier otra persona con una fecha de nacimiento favorable, no existía prácticamente ninguna correlación entre su profesión y su nacimiento.

Además, aunque los astrólogos en un principio cogieron con gran entusiasmo estas ideas, en realidad Gauquelin rompía con todas las normas de la astrología, ya que el estudio no tuvo en cuenta ninguna.

En los enlaces externos se puede encontrar información acerca de los estudios de Gauquelin, en artículos en castellano.

Parejas y su signo zodiacal[editar]

Según un estudio de la Universidad de Mánchester y en contra de una creencia habitual de la astrología, no existe una influencia del signo zodiacal en el matrimonio. Según este estudio no existen combinaciones de signos zodiacales entre los miembros de un matrimonio que sean más habituales que otras combinaciones. Esto estaría en contra de la creencia astrológica habitual de que para cada signo existen otros signos más compatibles que los otros. Para dicho trabajo se hizo un estudio estadístico sobre el censo británico de 2001, lo que supone una población de 10 millones de matrimonios.[23]

El experimento de los «gemelos temporales»[editar]

Más de 2000 bebés británicos nacidos a principios de marzo de 1958 en hospitales de Londres, muchos de ellos con diferencias de minutos en sus edades, fueron seguidos por médicos durante años. El objetivo del seguimiento era comprobar de qué manera afectan a largo plazo a la salud cuestiones relacionadas con las costumbres, como la dieta, pero incidentalmente la inmensa masa de datos acumulada sobre este grupo a lo largo de los años se utilizó con el fin de demostrar si la astrología funciona o no.

Según el estudio, fue imposible encontrar ningún tipo de sesgo, preferencia o desvío en alguna dirección preferente entre los 2000 «gemelos del tiempo», como les denomina el artículo. Si la tesis central de la astrología fuese cierta la influencia de las esferas tendría que ser común a todos ellos, o muy similar, ya que nacieron casi a la vez y casi en el mismo lugar. Tendrían que tener alguna característica o querencia parecida. Pero las completas estadísticas sobre su estado de salud y psicológico que se han acumulado durante todos estos años no muestran ninguna; si hubiese alguna desviación estaría por debajo del umbral de detección estadística.[24]

El efecto Forer[editar]

El experimento que Bertram Forer condujo en 1948, demostrando que los individuos darán aprobación de alta precisión a descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para ser aplicadas a un amplio espectro de gente, ha sido considerado como una explicación a la pervivencia de las creencias astrológicas.[25] [26]

Críticas[editar]

La astrología es considerada como una pseudociencia por la comunidad científica por no tener capacidad explicatoria ni predictiva.[27] [28] [29] :1350 No existe evidencia alguna que apoye ninguna de sus premisas ni de los efectos alegados por los astrólogos.[30] :424 No existe ningún mecanismo de acción por el que las posiciones de los planetas y las estrellas puedan afectar a las acciones y hechos de las personas en la Tierra que no contradiga conceptos básicos de la física y la biología.[31] :249[32]

En cambio se ha demostrado que el sesgo de confirmación es un aspecto psicológico que influye en la creencia en la astrología.[33] :344[34] :180–181[35] :42–48 El sesgo de confirmación es un sesgo cognitivo por el que las personas tienden a recordar las predicciones que se han cumplido y olvidar aquellas que fallaron, dando la falsa impresión de que las predicciones astrológicas son más precisas de lo que son realmente.

Algunos de los puntos más criticados son:

  • Crítica de los gemelos: es quizás la crítica más demoledora, por sencilla y lógica. Cualquier pretensión de la astrología de describir o predecir el carácter o futuro de una persona se basa en datar correctamente el momento de su nacimiento. En la realidad nos encontramos que frecuentemente los hermanos gemelos, cuyo nacimiento se encuentra separado por apenas unos pocos minutos, poseen gustos, caracteres, o sufren enfermedades o circunstancias vitales, totalmente distintas. Por lo tanto, cualquier posible efecto del momento del nacimiento sería insignificante comparado con las influencias del entorno y la herencia genética. Se han realizado estudios sobre bebés nacidos en el mismo momento mostrando que no existe ninguna correlación entre el momento del nacimiento y el desarrollo futuro de su vida.
  • Crítica sobre el número de constelaciones: la eclíptica atraviesa más constelaciones que las doce que constituyen el zodiaco. En efecto, la eclíptica atraviesa las constelaciones de Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Ofiuco (el serpentario), Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. Pero la función de las constelaciones no es determinante. Los signos del zodiaco tomaron el nombre de las constelaciones sobre las que se hallaban en la época babilónica, pero no deben confundirse con estas, porque estos últimos son únicamente la representación de 1/12 de la eclíptica.[36]
  • Crítica sobre el traslado del Punto Vernal hacia Piscis: este punto se ha tratado ya en este artículo. Como resultado de la Precesión de los equinoccios, el Punto vernal (0° de Aries) efectúa un lento desplazamiento anual de 50,2 seg. de grado[37] en sentido retrógrado (hacia Piscis) y por lo tanto se traslada a una velocidad de aproximadamente una vuelta completa cada 26.000 años. Los críticos a la astrología insisten en que los signos del zodiaco ya no están sobre las constelaciones originales y eso demuestra que la astrología está basada en un hecho incierto, lo que la invalidaría. Aquí se usa el mismo contra-argumento que en la crítica anterior: el concepto de ciclo y el simbolismo de cada signo según el lugar que ocupa en él.
  • Crítica sobre la extensión irregular de las constelaciones y los 30° de cada signo sobre la eclíptica: aquí la crítica se basa en que hay constelaciones que son más «extensas» en el cielo que otras. Aunque los límites de las constelaciones se establecieron por la IAU en época reciente, (1928).[38] estas coinciden apróximadamente con las extensiones tradicionales de cada constelación.
  • Crítica sobre el punto de vista geocéntrico: se critica aquí que los astrólogos usen aún el punto de vista geocéntrico, cuando hace muchos siglos que se demostró que ese paradigma es falso.[39]
  • Crítica sobre el nulo o mínimo efecto de la gravedad de los planetas alejados, sobre el sujeto nacido: La fuerza de gravedad del médico o la matrona sobre el nacido es mayor que la ejercida por los planetas o las estrellas.[40]

El problema estriba aquí en que no se sabe qué fuerza es la que afecta, pero los astrólogos no se limitan a hablar de la gravedad (que afecta a los cuerpos con masa, es decir físicos). Los astrólogos a menudo recurren a fuerzas mágicas desconocidas y no detectables ni medibles por medios técnicos.[41]

  • Crítica sobre lo poco concretas que son sus predicciones: Las interpretaciones basadas en la interpretación de cartas astrales, normalmente relacionadas con el carácter o perfil psicológico del sujeto al que se le "construye" o "levanta" la carta natal, son tan vagas, genéricas o inconcretas, que pueden ser aplicadas a cualquiera que lea el informe, con más o menos acierto. Pruebas de este tipo se han realizado a menudo[42] con resultados bastante espectaculares, incluyendo la descripción del asesino en serie John Wayne Gacy como alguien con una «personalidad bien redondeada», que podría «ofrecer un buen modelo a imitar» y que podría ser «excelente para trabajar con niños» por parte de cinco astrólogos.«Astrology on the death row».

Se pueden formular un buen número de críticas válidas de la astrología: por ejemplo, su aceptación de la precesión de los equinoccios al anunciar una «era de Acuario» y su rechazo de la precesión de los equinoccios al hacer horóscopos; su ignorancia de la refracción atmosférica; su lista de objetos supuestamente celestiales que se limita principalmente a objetos conocidos por Tolomeo en el siglo II e ignora una enorme variedad de nuevos objetos astronómicos descubiertos desde entonces; [...] la imposibilidad de la astrología de pasar el test de los gemelos idénticos, las importantes diferencias en horóscopos hechos a partir de la misma información de nacimiento por diferentes astrólogos, etc.

Carl Sagan en El mundo y sus demonios.[43]

El astrónomo estadounidense Carl Sagan dedicó varios libros a refutar las afirmaciones teóricas de la astrología. Sin embargo declinó firmar una demoledora declaración promovida por la revista The Humanist:

Me es imposible avalar la declaración de las «Objeciones a la astrología» porque sentí, y sigo sintiendo, que el tono de la declaración es autoritario. La cuestión no reside en que la astrología tenga sus orígenes en la superstición, pues lo mismo se aplica a la química, la medicina y la astronomía. Analizar la motivación psicológica de quienes creen en ese arte me parece superficial en cuanto a su validez se refiere.

Carl Sagan al negarse a firmar una declaración en The Humanist contra la astrología.[32]

El ilusionista y escéptico James Randi ofrece un premio de un millón de dólares a cualquiera que logre demostrar fehacientemente la existencia de un fenómeno o poderes paranormales,[44] incluyendo el tipo de eventos como los que se ocupa la astrología, pero el premio está desierto desde que se ofreció.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «¿Es fiable Wikipedia?». Aleteia. Consultado el 13 de diciembre de 2014.
  2. Georg Lutz, Urbano VIII, en la Enciclopedia dei Papi.
  3. «Activities With Astrology». Astronomical society of the Pacific.
  4. Paul Feyerabend: «Objections to astrology, and the strange case of astrology», 1982. Este ensayo es ratificado por decenas de científicos ([http://fisa.altervista.org/list_of_186.html ver lista.
  5. «The case for and against astrology: end of a shouting match». Consultado el 12 de septiembre de 2009.
  6. Jennifer Viegas: [http://web.archive.org/web/http://www.abc.net.au/science/news/stories/s1623400.htm «Scientists dump cold water on astrology». Consultado el 12 de septiembre de 2009.
  7. Science and engineering indicators 2006, National Science Board, National Science Foundation. Belief in Pseudoscience. Ver nota 29..
  8. «Astrology», artículo en el Merriam-Webster Online Dictionary. Consultado el 19 de julio de 2006.
  9. «Astrology», artículo en la Britannica Concise Encyclopedia, 2006. Consultado el 17 de julio de 2006.
  10. David Pingree. «The Dictionary of the History of Ideas, Astrology». Consultado el 18 de diciembre de 2007.
  11. Reinhold Ebertin (1994). Combination of Stellar Influences. Tempe, Ariz.: American Federation of Astrologers. ISBN 978-0866900874. 
  12. Michael Star. «Astrology FAQ, Basics for Beginners and Students of Astrology». Consultado el 17 de julio de 2006.
  13. Alan Oken. Alan Oken’s As Above So Below. ISBN 978-0553027761. 
  14. David Pingree: From astral omens to astrology from Babylon to Bikaner. Roma: Istituto Italiano per L'Africa e L'Oriente, 1997. pág. 26.
  15. a b David Frawley: [http://www.grahamhancock.com/forum/FrawleyD1.php?p=1 «The vedic literature of ancient India and its many secrets». Consultado el 13 de abril de 2009.
  16. Derek y Julia Parker: Ibid, pág. 184.
  17. Jóvenes españoles 99. Coord. por Javier Elzo Imaz. Fundación Santa María, 1999. ISBN 84-348-6831-8
  18. ARP-SAPC.org («kit de defensa antiastrológica»]
  19. M. Gauquelin: Cosmic influences on human behavior. Santa Fe (EE. UU.): Aurora Press, 1994.
  20. C. Benski et al: The «Mars effect»: a french test of over 1000 sports champions, 1996.
  21. M. Zelen, P. Kurtz, y G. Abell: «Is there a Mars effect?», artículo en The Humanist, 37 (6): págs. 36-39, 1977.
  22. Herbert Neisler en Skeptical: a handbook of pseudoscience and the paranormal. Canberra: Imagecraft, 1989. ISBN 0-7316-5794-2. pág. 3.
  23. Manchester.ac.uk («Love not in the stars», el amor no está en las estrellas)
  24. Blogs.20Minutos.es («La prueba de la astrología» por Pepe Cervera, con respecto a los 2000 gemelos londinenses).
  25. B. R. Forer: «The fallacy of personal validation: a classroom demonstration of gullibility», Journal of Abnormal and Social Psychology, 44, págs. 118-123, 1949.
  26. D. H. Dickson e I. W. Kelly: «The “Barnum Effect” in personality assessment: a review of the literature», en Psychological Reports, 57, pág. 367-382.
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  30. «Astronomy and astrology». Proceedings of the International Astronomical Union 5 (S260):  pp. 420–425. 2011. doi:10.1017/S1743921311002602. 
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  32. a b Peter D. Asquith, ed. (1978). Proceedings of the Biennial Meeting of the Philosophy of Science Association, vol. 1. Dordrecht u.a.: Reidel u.a. ISBN 978-0-917586-05-7. 
  33. «What Makes Some People Think Astrology Is Scientific?». Science Communication 33 (3):  pp. 341–366. 13 December 2010. doi:10.1177/1075547010389819. «This underlies the "Barnum effect". Named after the 19th-century showman Phileas T. Barnum, whose circus act provided "a little something for everyone", it refers to the idea that people will believe a statement about their personality that is vague or trivial if they think that it derives from some systematic procedure tailored especially for them (Dickson & Kelly, 1985; Furnham & Schofield, 1987; Rogers & Soule, 2009; Wyman & Vyse, 2008). For example, the more birth detail is used in an astrological prediction or horoscope, the more credulous people tend to be (Furnham, 1991). However, confirmation bias means that people do not tend to pay attention to other information that might disconfirm the credibility of the predictions.». 
  34. Nickerson (1998). «Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises». Review of General Psychology. 2 2 (2):  pp. 175–220. doi:10.1037/1089-2680.2.2.175. 
  35. Eysenck, H.J.; Nias, D.K.B. (1984). Astrology: Science or Superstition?. Harmondsworth: Penguin Books. ISBN 0-14-022397-5. 
  36. Vicent J. Martínez Pérez, et al.: Astronomía fundamental (pág. 64). Educació. Materials (volumen 81), Universitat de València (Colección Educación), 314 páginas, 2005; ISBN 84-370-6104-0, 9788437061047.
  37. Francisco Fernández Fontecha: Curso de astronomía náutica y navegación (pág. 36). Maxtor, 2001. ISBN 84-95636-28-X, 9788495636287
  38. Vicent J., MARTÍN PEREZ: Astronomía fundamental (pág. 48).
  39. Max Heindel: Simple scientific astrology (pág. 149). Kier, 2007. ISBN 950-17-1084-X, 9789501710847.
  40. Dennis Coon: Psicología. Cengage Learning, 2004. ISBN 970-686-395-8, 9789706863959 820 páginas, pág. 144.
  41. Julio C. Hiriart Corda: Lecciones adelantadas de astrología científica. Buenos Aires: Kier, 2.ª edición, 1978. ISBN 950-17-0415-7, 9789501704150, pág. 15.
  42. James Randi demostrando en un aula la falsedad de los informes astrológicos. Video de YouTube
  43. Carl Sagan: El mundo y sus demonios (pág. 330). Barcelona: Planeta, 2000.
  44. [http://www.randi.org/site/index.php/about-the-foundation.html «About the foundation», artículo en inglés en el sitio web de la James Randi Foundation. Consultado el 9 de mayo de 2009.

    The Foundation offers a $1,000,000 prize to any person or persons who can demonstrate any psychic, supernatural or paranormal ability of any kind under mutually agreed upon scientific conditions.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

Críticos con la astrología[editar]

Defensores de la astrología[editar]