Símil

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Espadas como labios...
...labios como espadas. Símil reversible de Vicente Aleixandre.[1]

Símil es una figura retórica que utiliza el recurso de la comparación o semejanza entre términos. Su carácter es más simple que el de la metáfora, y por ello aparece con más frecuencia que ésta tanto en las epopeyas clásicas como en la poesía popular.[2]

Los símiles pueden ser reversibles (disponiendo sucesivamente los dos términos en distinto orden) o graduados (de inferioridad, igualdad o superioridad), así como asociarse a otras figuras (exemplum, alegoría, alusión, antonomasia, etc.)[3]

En la actualidad, los repertorios de figuras literarias no establecen distinción entre el símil y la comparación[4] y se insiste en el uso de elementos de relación como “como”, “cual”, “que” o “se asemeja a” para diferenciar formalmente a esta figura de la metáfora.

Con el nombre latino de similes se designan en retórica los razonamientos que se apoyan en la analogía o relación de semejanza entre los asuntos tratados.[5]

Uso de los símiles[editar]

Los símiles son ampliamente utilizados en la literatura, tanto en la moderna como en la antigua.

Aristóteles dijo que los buenos símiles dan un “efecto de brillantez”, pero él prefirió el uso de la metáfora, pues era más corta y, por lo tanto, más atractiva en uso creativo.

Homero hizo famoso el uso del “símil épico”. Un símil épico verdadero implica la comparación de una acción compuesta con o en la relación con otra acción compuesta. Virgilio y Dante refinaron el símil épico para desarrollar con gran precisión una multiplicidad de comparaciones con una sola imagen o acción extensa.

John Keats demuestra que es un "hombre del arte" demostrando esa habilidad en Hyperion, donde compara a los dioses caídos con Stonehenge.

William Shakespeare utiliza los símiles, implicando con frecuencia referencias históricas, por ejemplo en la obra Julio César.

Los símiles son también ampliamente utilizados en la literatura moderna. Sin embargo tienden a ser más espontáneos y expresivos. Los símiles se puede también leer como una alegoría formulada. En la lengua cotidiana también se incorporan símiles, tales como “es tan astuto como un zorro” o “negro como boca de lobo”.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Oposición muy comentada por la bibliografía. Véanse los resultados de la búsqueda en Google books.
  2. Símil o Comparación en Retórica, de Ángel Romero.
  3. Romero, op. cit.
  4. Cf. la voz «comparación» en el DRAE.
  5. Antonio Azaústre Galiana, Juan Casas Rigall, Manual de retórica española Ariel, 1997, ISBN 8434483912, pg. 135.

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