Orto helíaco

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El orto helíaco de una estrella es su primera aparición por el horizonte este después de su período de invisibilidad –aproximadamente seis meses–. Es un caso particular de orto.[1]

Descripción[editar]

Dependiendo de la magnitud visual de la estrella, el orto helíaco se producirá en los crepúsculos matutinos náutico o civil, con el Sol a 12º ó 6º, respectivamente, por debajo del horizonte, antes del amanecer.[2] El día de su orto helíaco la estrella hace su primera aparición durante breve tiempo, porque enseguida el amanecer del Sol la ocultará. A partir de entonces la distancia angular estrella-Sol se incrementa y aquélla será visible durante períodos más prolongados de tiempo, hasta que finalmente brille en plena noche.[3]

Ejemplos[editar]

Algunas estrellas, vistas desde una latitud particular en la tierra, no tendrán un ajuste u orto helíaco. Estrellas circumpolares permanecen por encima del horizonte durante todo el año, haciendo siempre visible en el cielo al amanecer. Por el contrario, algunas estrellas nunca se ven en algunos lugares. Por ejemplo, la estrella del Norte no es visible en Australia o Chile y la Cruz del Sur no es vista en Europa, porque siempre permanecen por debajo del horizonte. Constelaciones conteniendo estrellas que crecian y se incorporaron en los primeros calendarios o zodiacos.

Hemisferio norte[editar]

Los antiguos egipcios basan su calendario en el orto helíaco de Sirio e idearon un método de contar el tiempo por la noche, basada en los levantamientos heliacos de 36 estrellas llamadas Estrellas decanos (uno para cada segmento de 10 ° del círculo de 360 ° de la zodiaco/calendario). Los sumerios, los babilonios y los griegos también utilizaron los ortos heliacos de varias estrellas para la sincronización de las actividades agrícolas.

Hemisferio sur[editar]

We tripantú[editar]

Los mapuche llamaban a las pléyades Ngaupoñi las que al acercarse el we tripantu desaparecerán por el poniente, lafkenmapu o ngülumapu en mapudungún, asomándose en la madrugada hacia el oriente, unos días antes de producirse el nacimiento de la nueva vida en la naturaleza. La salida heliaca de las Ngaupoñi, es decir Aparición de las Pléyades por el horizonte más una hora antes que el Sol anunciaba 12 días antes el Solsticio de invierno y el We tripantú.[4]

Inti Raymi[editar]

La interacción con los incas ayudó a los mapuches a intercambiar observaciones astronómicas. De acuerdo a Aveni,[5] la salida heliaca[6] de las Pléyades da inicio al año Inca, lo que ocurre unos 13 a 15 días antes del solsticio de invierno. Ellos vieron una relación entre el tiempo en que las Pléyades son visibles y el ciclo agrícola anual. De esta manera uno de los nombres con que designaban al cúmulo era Collca, que significa depósito de alimentos en quechua.[7] Las Pléyades están ausentes del cielo nocturno entre el 3 de mayo y 9 de junio, durante un período de 37 días, período que coincide con el que media entre la cosecha y la próxima época de siembra en el altiplano.[4]

La observación de la primera aparición de las Pléyades no sólo definía el inicio del año Inca y Mapuche, sino que también les permitía pronosticar las precipitaciones en la siguiente temporada y según esto adelantar o atrasar las siembras.

Otros[editar]

Los maoríes de Nueva Zelanda, llaman a las Pléyades Matariki y su orto helíaco significa el comienzo del nuevo año (alrededor de junio).

Referencias[editar]

  1. John Britton's & Christopher Walker's chapter 'Astronomy and Astrology en Mesopotamia' "Astronomy before the telescope", 1969, British Museum Press, Pg
  2. Show Me a Dawn, or "Heliacal," Rising
  3. Archaic Astronomy and Heliacal Rising
  4. a b Extractado de un documento elaborado por Armando Marileo Lefio "ngenpin" (sabio y guardian de la tradición) mapuche. Director de la Escuela Mapuche de Filosofía y Sabiduría Ancestral.
  5. Ruinas incas en el Cerro Mercachas, Chile sitio con un interesante relato de arqueastronomía chileno
  6. Aparición de un astro por el horizonte más una hora antes que el Sol.
  7. Galindo, J. Arqueoastronomía en la América Antigua. CONACYT 1994
Bibliografía