Giordano Bruno

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Giordano Bruno por Ettore Ferrari (1845-1929), Campo de' Fiori, Roma.

Giordano Bruno, de nacimiento Filippo Bruno (Nola, Nápoles, 1548-Roma, 17 de febrero de 1600), fue un astrónomo, filósofo y poeta italiano.

Sus teorías cosmológicas superaron el modelo copernicano, pues propuso que el Sol era simplemente una estrella; que el universo había de contener un infinito número de mundos habitados por animales y seres inteligentes. Miembro de la Orden de los Dominicos, propuso en el campo teológico una forma particular de panteísmo, lo cual difería considerablemente de la visión cosmológica sostenida por la Iglesia católica. Pero no fueron estos razonamientos la causa de su condena sino sus afirmaciones teológicas, que lo llevaron a ser condenado por las autoridades civiles de Roma después de que la Inquisición romana lo encontró culpable de herejía, fue quemado en la hoguera. Tras su muerte, su nombre ganó fama considerable, particularmente en el siglo XIX y principios del XX.

Datos biográficos y académicos[editar]

Nació en Nola, a unos 20 kilómetros de Nápoles, entonces bajo el dominio español. Estudió en Nápoles desde los diez años, a los quince en 1560, ingresó a la Orden de los Dominicos, donde se dedicó al estudio de la filosofía aristotélica y a la teología de Santo Tomás de Aquino (tomismo). Ese mismo año cambió su nombre de pila Felipe, por el de Giordano. En 1575 fue trasladado al convento de la Minerva en Roma y se ordenó sacerdote[1] .

Expresó en escritos y conferencias sus ideas científicas acerca de la pluralidad de los mundos y sistemas solares, el heliocentrismo, la infinitud del espacio y el Universo y el movimiento de los astros, lo cual escandalizaba a la cristiandad de la época, pero fueron sus teorías teológicas las que le traerán una persecución en su contra por parte de la Iglesia católica y la Inquisición. Sus opiniones suscitaron un escándalo, y se formularon 130 artículos de acusación contra él. Por temor a la Inquisición, a los veintiocho años abandonó la "prisión angosta y negra del convento" y huyó de Roma en 1576, comenzando una vida errante y aventurera. Desde entonces pudo decir con razón, que "toda la tierra es patria para un filósofo". Viajó por el norte de Italia: Génova, Savona, Turín, Venecia, Padua, enseñando gramática y cosmogonía a los niños para ganarse la vida. Al mismo tiempo estudio intensamente las obras de Nicolás de Cusa, Telesio y adoptó el sistema de Nicolás Copérnico, lo que le valió ser combatido tanto por los católicos como por los protestantes. Se trasladó luego otras regiones, como Ginebra 1579 y Lyon. En la Universidad de Toulouse se doctoró en teología y enseño dos años (1580-1581). Escribió la Clavis magna (lulista) y explicó el tratado De Anima de Aristóteles. Tras recorrer otras regiones y realizar diversos escritos, regresa a Italia, fijando su residencia en Venecia, donde la Inquisición veneciana, lo encarcela el 23 de mayo de 1592 y es reclamado por Roma el 12 de septiembre de 1592, pasando otros siete años en prisión, acusado de blasfemia, herejía e inmoralidad, para finalmente ser condenado, por herético, impenitente, pertinaz y obstinado, a la hoguera, en la que murió el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma. Murió estoicamente, sin exhalar un grito. Rechazó al sacerdote que quería darle a besar el crucifijo. En 9 de junio de 1889 se erigió por suscripción internacional una estatua en el lugar de su muerte, exaltando su figura como mártir de la libertad de pensamiento y de los nuevos ideales.

Según la Enciclopedia de filosofía de la Universidad de Stanford, «en 1600 no había una postura oficial de la Iglesia Católica sobre el sistema copernicano, y ciertamente no era una herejía. Cuando Giordano Bruno fue quemado en la hoguera como hereje, no tuvo nada que ver con sus escritos en apoyo de la cosmología copernicana.» Entre sus afirmaciones teológicas que se consideraron heréticas estaban las siguientes: que Cristo no era Dios, sino meramente un mago excepcionalmente hábil, que el diablo se salvará y otras.

Según Isaac Asimov, su muerte tuvo un efecto disuasorio en el avance científico de la civilización, particularmente en las naciones católicas pero, a pesar de esto, sus observaciones científicas continuaron influyendo en otros pensadores, y se le considera uno de los precursores de la revolución científica.[2]

El comienzo de la controversia[editar]

Sus problemas comenzaron durante su adoctrinamiento, al rechazar tener imágenes de santos, aceptó sólo el crucifijo. En 1566 tuvo lugar el primer procedimiento en su contra por sospechas de herejía. Dicho proceso no prosperó, y en 1572 fue ordenado como sacerdote dominico en Salerno y pasó al estudio de Santo Domingo Mayor, donde recibió en 1575 el título de Doctor en Teología de la Orden.

En 1576 fue acusado de desviarse en la doctrina religiosa y tuvo que abandonar la orden y huyó a Roma, donde consiguió asilo en el Convento de Santa María en Minerva.

Después de viajar por Italia y Francia llegó a Ginebra. Allí abandonó los hábitos.

Sus primeros pasos[editar]

En Ginebra, Juan Calvino había instaurado una república protestante, doctrina a la que se adhirió Bruno, pero con la cual también se pronunció en disconformidad. En una ocasión publicó y distribuyó un panfleto donde acusaba a Calvino de cometer veinte errores en una lectura. Por este motivo fue hecho prisionero hasta que se retractó y abandonó el calvinismo bajo la acusación de coartar la libertad intelectual. Se trasladó a Francia donde, luego de varios tropiezos por la guerra religiosa, fue aceptado por Enrique III como profesor de la Universidad de París en 1581.

En esa etapa de su vida publicó sus dos primeras obras: Las sombras de las ideas y El canto de Circe.

En 1583 viajó a Inglaterra, tras ser nombrado secretario del embajador francés Michel de Castelnau. Allí se convirtió en asiduo concurrente a las reuniones del poeta Philip Sidney. Enseñó en la Universidad de Oxford la nueva cosmología copernicana atacando las ideas tradicionales. Después de varias discusiones abandonó Oxford. Sus escritos más importantes son De umbris idearum, de 1582; La cena de las cenizas, Del universo infinito y los mundos y Sobre la causa, el principio y el uno, las tres últimas escritas en 1584. En 1585 escribió Los furores heroicos donde, en un estilo de diálogo platónico, describe el camino hacia Dios a través de la sabiduría. Ese mismo año regresó a París con el embajador, para luego dirigirse a Marburgo, donde dio a la prensa las obras escritas en Londres. En Marburgo retó a los seguidores del aristotelismo a un debate público en el College de Cambrai, donde fue ridiculizado, atacado físicamente y expulsado del país.

Durante los siguientes cinco años vivió en diversos países protestantes, donde escribió muchos trabajos en latín sobre cosmología, física, magia y el arte de la memoria (fue uno de los grandes representantes de la tradición hermética). Llegó a demostrar, aunque por métodos falaces, que el Sol es más grande que la Tierra. En 1586 expuso sus ideas en la Sorbona y en el Colegio de Cambrai y enseñó filosofía en la Universidad de Wittenberg. En 1588 viajó a Praga, donde escribió artículos dedicados al embajador de España y a Rodolfo II. En 1590 se dirigió al convento de las Carmelitas en Fráncfort y Zúrich. Ahí escribió sus poemas.

El comienzo del fin[editar]

El proceso de Giordano Bruno a cargo de la Inquisición romana. Relieve de bronce de Ettore Ferrari (1845-1929), Campo dei Fiori, Roma.

A instancias de Giovanni Mocenigo,[3] noble veneciano, regresó a Italia. Mocenigo se convirtió en su protector, para impartir cátedra particular.

El 21 de mayo de 1591, Mocenigo, «no satisfecho de la enseñanza y molestado por los discursos heréticos de su huésped», le denunció a la Inquisición.[4] El 27 de enero de 1593 se ordenó el encierro de Giordano Bruno en el Palacio del Santo Oficio, en el Vaticano. Estuvo en la cárcel durante ocho años mientras se disponía el juicio –bajo el tribunal de Venecia–, en el que se le adjudicaban cargos por blasfemia, herejía e inmoralidad; principalmente por sus enseñanzas sobre los múltiples sistemas solares y sobre la infinitud del universo. Durante la ocupación napoleónica se perdieron la mayoría de los folios de ese juicio.

El proceso fue dirigido por Roberto Belarmino, quien posteriormente llevaría el similar proceso contra Galileo. En 1599 se expusieron los cargos en contra de Bruno. Las múltiples ofertas de retractación fueron desestimadas. Finalmente, sin que se tenga conocimiento del motivo, Giordano Bruno decidió reafirmarse en sus ideas y el 20 de enero de 1600 el papa Clemente VIII ordenó que fuera llevado ante las autoridades seculares.

El 8 de febrero fue leída la sentencia en donde se le declaraba herético, impenitente, pertinaz y obstinado. Es famosa la frase que dirigió a sus jueces: «Tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla».[cita requerida] Fue excomulgado y sus trabajos fueron quemados en la plaza pública.

Durante todo el proceso fue acompañado por monjes católicos. Antes de ser ejecutado en la hoguera uno de ellos le ofreció un crucifijo para que lo besara, pero Bruno lo rechazó y dijo que moriría como un mártir y que su alma subiría con el fuego al paraíso.

Fundamento procesal[editar]

Luigi Firpo lista estos cargos que fueron puestos contra Bruno por la Inquisición:[5]

  • Tener opiniones en contra de la fe católica y hablar en contra de ella y sus ministros.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica sobre la Trinidad, la divinidad de Cristo y la encarnación.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación a Jesús como Cristo.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación a la virginidad de María, la madre de Jesús.
  • Tener opiniones contrarias a la fe católica en relación a la transubstanciación y la misa.
  • Decir que existen múltiples mundos.
  • Tener opiniones favorables de la transmigración del espíritu en otros seres humanos después de la muerte.
  • Brujerías.

Excepción[editar]

Lo habitual era matar al hereje y después quemar el cuerpo. En el caso de Giordano Bruno, tras una condena de más de 8 años, fue quemado vivo el 17 de febrero de 1600 en Campo dei Fiori, Roma.

Obras[editar]

Hay obras que aún no han sido publicadas en español, otras se consideran perdidas y alguna de cuya distribución se duda.

Sin fecha:

Datos anecdóticos[editar]

  • Giovanni Mocenigo –personaje que denunció a Giordano– fue acusado de herejía al descubrirse que intentaba dominar las mentes ajenas, cosa que Bruno se negó a enseñarle. Nunca fue apresado ni existió proceso en su contra.
  • El papa Clemente VIII dudó de la sentencia impuesta a Giordano antes de dictarla porque no deseaba convertir a Bruno en un mártir.
  • El cardenal Roberto Belarmino, santificado posteriormente por la Iglesia Católica, fue el encargado de llevar el proceso de acusación de herejía a Bruno; años después, en 1616, san Roberto Belarmino sería encargado de llevar el proceso de acusación de Galileo Galilei.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Fraile, Guillermo (1978). Historia de la Filosofía. Tomo III. Madrid: BAC. pp. 181-183. 
  2. Isaac Asimov. Historia y cronología de la ciencia y los descubrimientos. Barcelona: Ariel, 2007.
  3. «Giovanni Mocenigo. Ante la Inquisición veneciana» (en italiano). La vita di Giordano Bruno. Firenze: Istituto Nazionale di Studi sul Rinascimento. Consultado el 14 de julio de 2012.
  4. Giordano Bruno en http://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bruno_giordano.htm
  5. Luigi Firpo, Il processo di Giordano Bruno, 1993.

Bibliografía[editar]

  • Bruno, Giordano (2011). Expulsión de la bestia triunfante. Los heroicos furores. Madrid: Siruela. ISBN 978-84-9841-444-8. 
  • — (2011). De la causa, principio y uno. Buenos Aires: Losada. ISBN 978-950-03-9777-3. 
  • — (2009). Las sombras de las ideas. De umbris idearum. Prólogo Eduardo Vinatea. Traducción Jordi Raventós. Biblioteca de Ensayo. Serie Mayor 65. Madrid: Siruela. ISBN 978-84-9841-250-5. 
  • — (2008). De vinculis in genere. Tr. Schettino E., México: Editorial Pax. ISBN 978-968-860-871-5. 
  • — (2007). De la magia, De los vínculos en general. Tr. Ezequiel Gatto, Pablo Ires, Buenos Aires: Cactus. ISBN 978-987-21000-8-7. 
  • — (2007). El sello de los sellos. Tr. Silvestre Miralles, A. Libros del Innombrable. ISBN 978-84-95399-86-1. 
  • — (2004). La cena de las cenizas. Tr. Granada, M. A. RBA. ISBN 978-84-473-3191-8. 
  • — (2004). Candelero. Tr. Losada García, T. Ellago Ediciones, S.L. ISBN 978-84-95881-34-9. 
  • — (1998). Del infinito: el universo y los mundos. Tr. introd. y notas de Granada, M. A. Madrid: Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-7915-0. 
  • — (1997). Mundo. Magia. Memoria. Tr. Gómez de Liano Alamillo, I. Madrid: Biblioteca Nueva. ISBN 978-84-7030-487-3. 
  • — (1991). Expulsión de la bestia triunfante. Tr. Schettino, E. México: CONACULTA, Cien del mundo. ISBN 968-29-3809-0. 
  • — (1990). Cábala del Caballo Pegaso. Tr. Granada, Miguel A. Alianza Editorial. ISBN 978-84-206-2656-7. 
  • — (1985). Sobre el infinito universo y los mundos. Tr. Cappelletti, A. Ediciones Orbis. ISBN 978-84-7530-479-3. 
  • — (1984). La cena de las cenizas. Tr. Schettino, E. Swan. ISBN 978-84-85595-23-5. 
Sobre Bruno

Enlaces externos[editar]

Páginas con obras de Giordano Bruno en línea o descargables:

Páginas sobre Giordano Bruno:

Influencias de Giordano Bruno y la tradición hermética: