Protociencia

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En la filosofía de la ciencia, el término protociencia se usa para describir una nueva área de esfuerzo científico en proceso de consolidación. A veces los escépticos científicos se refieren a las protociencias como ciencias patológicas. El término protociencia es usado a veces para describir una hipótesis que aún no ha sido probada adecuadamente por el método científico, pero que es por lo demás consistente con la ciencia existente o que, donde no lo es, lo indica abiertamente a la espera de nuevos hechos o investigaciones.

Las protociencias pueden ser disciplinas o campos del saber en un estadio anterior al de ser consideradas ciencias; las hipótesis presentadas pueden estar o no de acuerdo con las evidencias conocidas en el momento, porque las predicciones asociadas a las mismas aún no se hayan comprobado empíricamente o no puedan serlo debido a limitaciones tecnológicas. Ejemplos en ese sentido serían la teoría de la relatividad general, que empezó siendo una protociencia y hoy es considerada ciencia, o la teoría de cuerdas, considerada hoy día una protociencia a la espera de verificación experimental.

En el sentido histórico se considera protociencias a disciplinas como la astrología o la alquimia que dieron paso a la astronomía y la química con la aparición del método científico. Sin embargo, la negativa de sus practicantes a aceptar dicho método hace que hoy día sean consideradas pseudociencias.

Historia del término protociencia[editar]

El filósofo de la ciencia Thomas Kuhn fue el primero en usar esta palabra en un ensayo, publicado por primera vez en 1970:

En todo caso, hay muchos campos –los llamaré protociencias- en los que la práctica produce conclusiones contrastables pero que, sin embargo, se parecen a la filosofía y las artes en su modelo de desarrollo. Pienso, por ejemplo, en campos como la química y la electricidad antes de la mitad del siglo XVIII, en el estudio de la herencia y la filogenia antes de mediados del XIX, o en muchas de las ciencias sociales hoy. También en estos campos, aunque satisfacen el criterio de demarcación de sir Karl, la crítica incesante y el continuo esfuerzo para conseguir un nuevo comienzo son fuerzas primarias, y es necesario que lo sean. Sin embargo, como sucede en la filosofía y en las artes, esto no da como resultado un progreso nítido… En resumen, mi conclusión es que las protociencias, como las artes y la filosofía, carecen de algún elemento que, en las ciencias maduras, permite las formas más obvias de progreso.

Kuhn 2000, 168.

Mientras la protociencia es con frecuencia especulativa, ha de ser distinguida de la pseudociencia por su adhesión al método científico y a las prácticas establecidas de la buena ciencia, y más notablemente en la voluntad de ser refutada por nuevas evidencias (si éstas apareciesen) o suplantada por una teoría más predictiva.

Campos tales como la astrología y la alquimia, anteriores a la invención del método científico, pueden ser también considerados como protociencias. Con la llegada del método científico, produjeron rápidamente los campos científicos de la astronomía y la química respectivamente, dejando a aquellos que rehusaban adoptar el método científico en la práctica de una pseudociencia.

Más típicamente un campo protocientífico es aquél donde la hipótesis presentada está de acuerdo con las evidencias disponibles en aquel momento y donde se ha elaborado un corpus de predicciones asociadas, pero éstas no han sido aún probadas (o no pueden serlo, debido a limitaciones tecnológicas actuales).

Algunas protociencias progresan hasta ser una parte aceptada de la ciencia establecida. Otras fallan en esta consolidación, o se vuelven pseudocientíficas cuando sus seguidores persisten a pesar de carecer de evidencias científicas que sustenten sus puntos de vista.

Diversas ciencias comenzaron como ramas de la filosofía: matemáticas, filosofía natural, economía, psicología, sociología, etcétera.

Ejemplos de protociencias[editar]

El ejemplo moderno más famoso de protociencia podría ser la teoría de la deriva continental tal como fue originalmente propuesta por Alfred Wegener (que finalmente llegó a ser un modelo científico aceptado cuando los mecanismos de la tectónica de placas fueron comprendidos). Otros ejemplos incluyen:

  • Las diversas teorías de cuerdas de la física, o la ciencia cognitiva de las matemáticas. La teoría de cuerdas suele ser calificada de pseudocientífica por no demostrar lo que intenta a pesar de cumplir con el método científico en su totalidad y basarse en complejas ecuaciones matemáticas. Lo que imposibilita su demostración es que choca contra la concepción de la realidad por las dimensiones que postula como probablemente existentes.
  • La astrobiología, el estudio protocientífico de formas de vida extraterrestre, incluyendo la especulación sobre las propiedades de las formas de vida basadas en elementos distintos al carbono. La exobiología ha sido duramente críticada por no tener un objeto serio de estudio.
  • La memética, el estudio de hipotéticas ideas autorreproductoras llamadas memes.
  • La homotoxicología es una escuela de la homeopatía que ha tratado de salir del unicismo de la homeopatía tradicional. Cumple con el uso de un método científico más reciente que el modelo Hahnemmiano. Se le puede considerar protociencia a pesar de que no se han encontrado el mecánismo exacto de la misma. Además es un puente entre la homeopatía y la medicina ortodoxa, no niega las contribuciones de la medicina moderna y no curaciones milagrosas como otras medicinas. Reconoce sus limitaciones teorícas y técnicas.
  • Algunos campos como la acupuntura o los sueños lúcidos, las experiencias después de la muerte o EDMs, el psicoanálisis, pueden ser también categorizadas como protociencias, teniendo pendientes más evidencias y su consolidación teórica.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]