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Cultura de Colombia

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La cultura de Colombia es el resultado de una mezcla entre influencias indígenas, europeas y africanas. La llegada de los españoles en el siglo XVI marcó el inicio de un proceso de mestizaje cultural, especialmente con pueblos originarios como los muiscas en el altiplano cundiboyacense y los taironas en la región norte del país. Durante la colonización se introdujeron elementos como el catolicismo, el sistema de encomiendas y una estructura social jerárquica basada en castas, con peninsulares y criollos en la cúspide.[1]

Capitolio Nacional de Colombia, diseño inicial de Thomas Reed con la posterior intervención de diversos arquitectos.

Tras la crisis del Imperio español en el siglo XIX, surgieron en América movimientos independentistas liderados por criollos que buscaban establecer repúblicas autónomas. En Colombia, esto dio lugar a una vida política marcada por la pugna entre los partidos liberal y conservador. Los conservadores defendían la unión entre la Iglesia católica y el Estado, además del proteccionismo económico. En contraste, los liberales promovían la separación Iglesia-Estado y el libre comercio.[2]

El mestizaje entre europeos, indígenas y africanos dio lugar a nuevas categorías sociales como mestizos, mulatos, morenos y zambos. Esta diversidad se refleja en expresiones culturales como el Carnaval de Negros y Blancos.[3] Aunque las poblaciones mestizas y blancas son mayoritarias en la mayoría de las regiones, la abolición de la esclavitud en 1851 y el reconocimiento gradual de los derechos humanos han contribuido a mitigar algunas tensiones étnicas.[4]

A diferencia de otros países latinoamericanos, Colombia no experimentó grandes olas migratorias en el siglo XX, por lo que muchas de sus tradiciones conservan un fuerte componente hispánico. Sin embargo, los conflictos políticos entre liberales y conservadores continuaron marcando la historia nacional, alcanzando un punto crítico con la Guerra de los Mil Días (1899-1902) y, más tarde, con el período de violencia bipartidista conocido como La Violencia (1948-1958), eventos que contribuyeron al surgimiento de un prolongado conflicto armado interno.[2]

Lenguas

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Al ser un país multicultural, la forma de usar el idioma español varía en cada una de las regiones geográficas del país. Los dialectos principales en los que se suele clasificar el español colombiano son:

De tierras bajasDe tierras altas

En Colombia también se pueden encontrar más de 60 lenguas aborígenes, desde las lenguas amazónicas en el sur del país hasta las lenguas arawak en el norte.[5]

En las islas de San Andrés y Providencia, el inglés también es considerado lengua oficial. El árabe es oficial en el municipio de Maicao y es hablado de manera amplia en ciudades como Barranquilla, Cartagena y San Andrés; también tiene presencia en ciudades como Magangué, Montería, Sincelejo y, en menor medida, en otras poblaciones del Caribe colombiano, especialmente en las riberas de los ríos Magdalena, Sinú, San Jorge y Cauca.

Artesanía

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Mochila arhuaca, una de las artesanías más representativas de Colombia.

En Colombia se destacan las artesanías producidas por los grupos étnicos, tanto entre los habitantes locales como entre los turistas. El pueblo guajiro fabrica mochilas, cinturones y redes tejidas manualmente. Entre los principales centros de artesanías se encuentran:

  • Tuchín (Córdoba): sombrero vueltiao.
  • Galapa (Atlántico): máscaras y figuras de carnaval.
  • Ráquira (Boyacá): cerámica, como caballitos de Ráquira, materas, chorotes, jarras y alcancías.
  • Mompós (Bolívar): filigrana.
  • San Jacinto (Bolívar): hamacas, textiles y cestería.
  • Carmen de Viboral (Antioquia): loza fina a base de barro gris, cuarzo, feldespato y caolín.
  • Pitalito (Huila): utensilios de barro.
  • San Sebastián de Urabá (Córdoba): utensilios de barro.
  • Momil (Córdoba): utensilios de barro.
  • La Chamba (Tolima): utensilios de barro.
  • Tenza (Boyacá): canastos elaborados con chin o caña de Castilla.
  • Guacamayas (Boyacá): cestería con fique y paja de monte.
  • Iza y Nobsa (Boyacá): textiles, como ruanas y cobijas a base de lana de oveja.
  • Sandoná (Nariño): sombreros.

Arquitectura

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La arquitectura colombiana presenta influencias del arte español, que se manifestaron principalmente durante la época de la colonización española entre los siglos XVI y XVII. La arquitectura colombiana se divide en los períodos de arquitectura indígena, colonial —religiosa y militar—, del siglo XIX, republicana (1880-1930), de transición (1930-1960), modernista (1970-2015) y contemporánea.

Artes plásticas

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En la época colonial, la pintura colombiana estuvo marcada por los trabajos del taller de los Figueroa, considerados pioneros de este arte: Baltasar de Figueroa, el viejo; Gaspar de Figueroa, su hijo, y Baltasar Vargas de Figueroa, el joven. Gaspar fue maestro de artistas de relevancia, entre quienes se encuentra Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos. José María Espinosa Prieto, pintor, grabador y miniaturista, también es destacado por sus retratos, paisajes y caricaturas. A Epifanio Garay también se le menciona con frecuencia, sobre todo como retratista, aunque gran parte de su obra se desarrolló en Panamá.

Por su parte, la escultura de la época virreinal dio artistas de entidad como la familia de los Lugo, entre los cuales destacó Pedro de Lugo Albarracín, autor de Cristos de fuerte dramatismo. Ya en el siglo XVIII, Pedro Laboria combinó la expresividad con la gracia rococó.

Después de la independencia de España, en 1819, el arte colombiano tuvo poca representatividad y todavía fue muy dependiente de lo figurativo. Algunos historiadores explican este atraso en la evolución de los estilos artísticos colombianos por la propia geografía montañosa del país, que no permitía un contacto continuo entre las diversas tendencias creativas que se desarrollaban en él.

En las décadas de 1920 a 1940, Marco Tobón Mejía, José Horacio Betancourt, Pedro Nel Gómez, Ignacio Gómez Jaramillo, Santiago Martínez Delgado y Alipio Jaramillo consiguieron crear cierto dinamismo con la elaboración de murales, influenciados por el arte mexicano, aunque con características neoclásicas y del Art Nouveau. A comienzos de la década de 1940, debido a un creciente desinterés internacional por el arte colombiano, comenzaron a aparecer obras que no habían sido ensayadas allí, como el posimpresionismo y el estilo académico francés. El paisajista Ricardo Gómez Campuzano es un ejemplo de esto.

Muchos historiadores de arte consideran que el arte colombiano solo comenzó a tener un carácter propio a partir de mediados del siglo XX, al recrear, bajo un nuevo punto de vista, los elementos culturales y artísticos tradicionales, integrando conceptos desarrollados por el arte del siglo XX. Ignacio Gómez Jaramillo, cuya obra puede ser considerada modernista, presentó, por ejemplo en su Retrato de los hermanos Greiff, lo que el arte colombiano podía unir a las nuevas técnicas con respecto a la cultura y los temas típicamente colombianos. Carlos Correa, en su obra Naturaleza muerta en silencio, combinó la abstracción geométrica y el cubismo, inaugurando un estilo todavía recurrente en la actualidad. Pedro Nel Gómez, que se destacó en el dibujo, la acuarela, el fresco, la pintura al óleo y la escultura en madera, piedra y bronce, demostró, por ejemplo en Autorretrato con sombrero (1941), su familiaridad con las obras de Gauguin y Van Gogh, además de la influencia de otros autores como Cézanne y José Clemente Orozco. Alejandro Obregón, considerado por algunos críticos como uno de los artistas centrales del arte colombiano moderno, fue reconocido por sus pinturas de paisajes nacionales, caracterizadas por pinceladas expresivas y por el uso simbólico de animales, especialmente aves como el cóndor. En la actualidad, es de renombre internacional el aporte a la pintura que hacen artistas como Fernando Botero, David Manzur y Omar Rayo.

Literatura

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En cuanto a la literatura durante la época colonial sobresalieron, en la poesía, Juan de Castellanos y la mística madre Inés del Castillo, y en la narrativa, Juan Rodríguez Freyle. En el siglo XIX se destacaron los poetas Gregorio Gutiérrez González, Luis Vargas Tejada, José Eusebio Caro y Rafael Pombo. Entre los modernistas se distinguieron José Asunción Silva y, posteriormente, Guillermo Valencia, Julio Flórez y Porfirio Barba Jacob. La prosa costumbrista tuvo notables representantes en Eugenio Díaz y José Manuel Marroquín.

Las grandes construcciones novelísticas aparecieron con Jorge Isaacs y Tomás Carrasquilla. En el primer tercio del siglo XX se impuso la obra Ibis, flor de fango, de José Manuel Vargas Vila, un novelista que alcanzó gran éxito de público, aunque no de crítica, en América y España. José Eustasio Rivera, con La vorágine (1928), fue el fundador de lo que podría llamarse la novela política e imaginativa colombiana. Dentro de la novela contemporánea se destacan Eduardo Caballero Calderón (El buen salvaje), Manuel Mejía Vallejo (El día señalado), Álvaro Mutis (La nieve del almirante), Gustavo Álvarez Gardeazábal (Cóndores no entierran todos los días) y, sobre todo, Gabriel García Márquez (El coronel no tiene quien le escriba, Cien años de soledad, El general en su laberinto, entre otras), quien obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1982.

Entre los poetas contemporáneos representativos se cuentan Jorge Zalamea, León de Greiff, Luis Carlos López, Rafael Maya y Luis Vidales. A la generación de «Piedra y Cielo» pertenece Eduardo Carranza, que marca la transición hacia una vanguardia posterior, en la que figuran Jorge Gaitán Durán y Eduardo Cote Lamus. Al mismo tiempo surge el movimiento nadaísta, con Gonzalo Arango y Jotamario Arbeláez. Entre las revistas literarias se encuentran El Malpensante, Arcadia, Número y Puesto de Combate.

Música

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«Fiesta en Palenque», música y baile tradicional de Palenque de San Basilio, Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, costa caribe colombiana.

En el campo de la música apenas existen datos sobre la música precolombina, y son pocos los instrumentos conservados, como sonajas, cascabeles, flautas, ocarinas y fotutos. El primer músico conocido fue el jesuita J. Dadey (1574-1660), considerado precursor de la música colombiana. Durante la época del virreinato sobresalieron diferentes músicos con clara influencia española. La música popular combina influencias indígenas, hispánicas y africanas.

La música tradicional colombiana se deriva de una mezcla de ritmos indígenas, influencias africanas, europeas —especialmente españolas—, y formas musicales modernas de América y del Caribe. Algunos ritmos populares son la cumbia y el vallenato en la zona caribeña, el bambuco y el pasillo en la zona andina, el joropo en la zona llanera y el currulao en la zona pacífica. La salsa también ha sido reconocida como uno de los ritmos predominantes del país, con artistas como Joe Arroyo.

La cumbia resulta de una mezcla de influencias indígenas y africanas. En el siglo XIX, la abolición de la esclavitud aumentó la influencia mutua entre diversos grupos étnicos. El siglo XX fue la época de oro del bambuco, el porro, la cumbia y el vallenato. Cuando el vals se volvió popular, en el mismo siglo, los colombianos produjeron su variante, el pasillo.

En el campo de la llamada música clásica se puede mencionar, por ejemplo, a Luis Antonio Calvo, Luis Antonio Escobar y Guillermo Uribe Holguín. Desde la década de 1980 ha tomado fuerza el rock como música nacional. El Festival Rock al Parque, que se realiza en Bogotá, es considerado uno de los más importantes de América Latina. Ejemplos del auge del pop latino y el rock en Colombia son artistas de reconocimiento internacional como el cantautor Juanes, Shakira, el cantante de vallenato pop rock Carlos Vives y Aterciopelados, banda de rock en español conformada por Andrea Echeverri y Héctor Buitrago.

Fotografía

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Colombia ha tenido destacados maestros de la fotografía en el plano internacional, como Leo Matiz Espinoza, cuyos trabajos fueron reconocidos en México, Estados Unidos, Italia y Venezuela. Su fotografía Pavo real del mar está considerada una de las más importantes del país. Otros maestros de la fotografía colombiana son Ervin Kraus, Melitón Rodríguez, Saúl Ordúz, Miguel Ángel Rojas, Abdú Eljaiek, Gabriel Carvajal y Sady González, cuyas obras registran la historia del país desde mediados del siglo XIX o aportaron su talento a otras naciones.

Deportes

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El fútbol y el ciclismo son deportes de gran popularidad en Colombia, al igual que en otros países de América Latina. Ver partidos de fútbol en televisión es uno de los pasatiempos nacionales y una de las actividades populares. Las victorias de la selección nacional suelen ser celebradas de forma amplia.

Otro juego tradicional es el tejo, que consiste en lanzar pequeños discos de metal hacia un detonador de pólvora. El vencedor es aquel que logra causar el mayor número de explosiones, en relación con el número de lanzamientos.

Cine y televisión

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Colombia ha producido telenovelas, series y miniseries que se han exportado a otros países, como Yo soy Betty la fea y Café, con aroma de mujer.[6]

Gastronomía

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El pueblo colombiano da importancia especial al almuerzo, que suele tomarse entre el mediodía y la una de la tarde. La porción consiste, en general, en sopa, seguida de un plato llamado «seco» o «bandeja», y un refresco o jugo.

Entre las bebidas alcohólicas son populares el aguardiente, la cerveza y el ron. El café es muy apreciado, tanto que es considerado la bebida nacional, especialmente en la forma del «tinto». Entre las bebidas calientes también es popular el chocolate, tradicional en Bogotá (chocolate santafereño), servido con queso y pan. Colombia es uno de los principales mercados de gaseosas de América Latina; hay gaseosas nacionales como la Kola Román, originaria de Cartagena, la Kola Hipinto, originaria de Bucaramanga, y la Kola Sol, originaria de la zona de La Dorada-Mariquita-Girardot.

En Colombia se consumen muchas variedades de frutas nativas, algunas poco conocidas en Europa y América del Norte, como la guayaba, el zapote, el lulo, la curuba, el mamoncillo, el corozo, la uchuva, la feijoa, la granadilla, el mamey, el borojó, el mango, el chontaduro, el tamarindo, el tomate de árbol, la guanábana, la badea y la pitahaya. Algunas solo se consumen en determinadas regiones, por lo que su consumo no es generalizado.

Hormiga culona.

Las hojas de plátano son comunes en la cocina tradicional, por ejemplo en los quesillos y en los tamales.

Del Valle del Cauca son representativos el manjar blanco, el ceviche de camarón de Buenaventura, los pandebonos y las gelatinas andaluzas, derivadas de la cocción de patas de res, entre otros. El guarapo, zumo de caña de azúcar que se extrae en frío, se encuentra ampliamente disperso en esta región por el cultivo intensivo de caña de azúcar.

Para los paisas, la bandeja paisa, los fríjoles y las arepas de maíz son comidas típicas del departamento de Antioquia y sus alrededores.

Las comunidades indígenas de la Amazonia y la cuenca del Orinoco dan gran importancia al procesamiento de la yuca y al consumo de sus derivados, como la fariña y el casabe. Hay bebidas campesinas como la chicha, bebida de maíz fermentada, y el guarapo.

En Cundinamarca y Boyacá son típicos el mute santafereño, la mazamorra chiquita y los tamales.

Bogotá posee una oferta gastronómica en la que destacan platos típicos como el ajiaco, el chocolate con queso y mogolla, la changua, la sobrebarriga, las fresas con crema, el arroz con leche, las brevas con arequipe y las almojábanas.

En la Costa Caribe, en el departamento del Atlántico, son típicos la sopa de guandú con carne salada, el bollo de yuca, el arroz de lisa, la butifarra y la arepa de huevo. También destacan productos de origen árabe como el Kibbeh, la pasta de ajonjolí, la berenjena, el suero atollabuey, los buñuelos de lenteja, los pinchos de carne basados en el kebab y el kafta, la boronía o alboronía, y el uso de especias como la albahaca, el orégano, la hierbabuena, el tomillo y el comino, usadas en preparaciones locales y en condimentos como el zataar. En otras zonas sobresalen la comida de mar, los pescados, el arroz con coco, las arepas, las caribañolas, el patacón, el sancocho trifásico, la fritanga y los dulces. El friche es un plato típico de La Guajira.

En la Región Pacífica, el tapao, el borojó y el chontaduro, junto al plátano y la comida de mar, son aportes gastronómicos significativos.

En los Santanderes, el mute santandereano, los tamales, el cabrito, la trucha al ajillo, las hormigas fritas (hormiga culona) y el bocadillo veleño son algunos platos de la comida regional. También son conocidas la oblea, típica de Floridablanca, la arepa amarilla o arepa de maíz pelao, la pepitoria y el caldo de papa con arepa. En Norte de Santander son características las arepas fritas, y en los páramos ubicados entre los municipios y corregimientos de Berlín, La Laguna y Silos se pueden encontrar ventas de papa criolla con sal en la carretera Bucaramanga-Cúcuta.

En Tolima y Huila, los platos típicos son la lechona tolimense, el tamal tolimense y el viudo de pescado.

En Nariño son apreciados el cuy y los ullucos.

En los Llanos Orientales, la carne a la llanera se acompaña de yuca, plátano, papa y ají o guacamole. Como bebida se suele tomar cerveza, cola y pola, mezcla conocida como refajo en Colombia.

En Cauca, son representativos el salpicón, la sopa de carantanta y los tamales de pipián, entre otros.

Religión

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La mayor parte de la población colombiana es católica, aunque existen grupos minoritarios que siguen otras creencias. Por el desarrollo histórico del país, el catolicismo fue la religión oficial de Colombia hasta 1991, cuando la Constitución de ese año consagró al Estado colombiano como un Estado aconfesional y brindó garantías a la libertad de cultos. De todas formas, la Iglesia católica ha continuado conservando privilegios sobre otras religiones, lo que ha creado algunas tensiones. Para mitigar los ánimos, en 2016 se decretó el 4 de julio como Día Nacional de la Libertad Religiosa y de Cultos. El resto de los habitantes forma parte de comunidades religiosas como evangélicos, testigos de Jehová, mormones, budistas, musulmanes, judíos, entre otros.

Algo habitual en la cultura colombiana es la existencia de leyendas desde tiempos de la colonia, transmitidas a través de generaciones, como el ánima sola, la candileja, el carrao, la llorona, la pata sola, el silbón y el sombrerón, entre otras.

Referencias

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  1. Wade, Peter (1993). Blackness and Race Mixture: The Dynamics of Racial Identity in Colombia. Johns Hopkins University Press. ISBN 9780801852510.
  2. 1 2 Bushnell, David (1993). The Making of Modern Colombia: A Nation in Spite of Itself. University of California Press. ISBN 0520082893.
  3. «Carnaval de Negros y Blancos». UNESCO. Consultado el 28 de abril de 2025.
  4. Palacios, Marco (2006). Entre la legitimidad y la violencia: Colombia 1875-1994. Editorial Norma. ISBN 958047155X.
  5. «Lenguas Nativas y Criollas de Colombia». mng.mincultura.gov.co. Consultado el 5 de julio de 2026.
  6. «‘Top 5’ de las novelas colombianas más exitosas». Infobae. 20 de abril de 2021.

Enlaces externos

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