Cine mexicano

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El término cine mexicano se refiere al conjunto de producción fílmica realizada en México o en el extranjero por un equipo de profesionales y presupuesto en su mayoría de origen mexicano. Tiene sus antecedentes en las diferentes "vistas" realizadas en el país por Gabriel Veyre y Ferdinand Bon Bernand (enviados de los hermanos Lumière) en 1896. La producción cinematográfica mexicana es una de las más destacadas de América Latina, aunque como industria mantiene un perfil irregular desde el fin del periodo conocido como Época de Oro del Cine Mexicano, cuando la industria mexicana logró su mayor penetración internacional (predominantemente en América Latina y España). A partir de 1898 aparecen los primeros realizadores mexicanos y extranjeros, y el cine nacional fue evolucionando desde las vistas iniciales, alcanzando un nivel técnico y creativo considerable durante la década siguiente.

Historia[editar]

Inicios[editar]

El cine llegó a México casi doce meses después de su triunfal aparición en París. La noche del 6 de agosto de 1896, el presidente Porfirio Díaz, su familia y miembros de su gabinete presenciaban asombrados las imágenes en movimiento que dos enviados de los hermanos Lumière proyectaban con el cinematógrafo en uno de los salones del Castillo de Chapultepec.

El éxito del nuevo medio de entretenimiento fue inmediato. Don Porfirio había aceptado recibir en audiencia a Claude Ferdinand Von Bernard y a Gabriel Veyre, los proyeccionistas enviados por Louis y Auguste Lumière a México, debido a su enorme interés por los desarrollos científicos de la época. Además, el hecho de que el nuevo invento proviniera de Francia, aseguraba su aceptación oficial en un México con un "presidente" que no ocultaba su gusto "afrancesado".

Después de su afortunado debut privado, el cinematógrafo fue presentado al público el 14 de agosto de ese mismo año, en el sótano de la droguería Plateros, en la calle del mismo nombre (hoy Madero) de la Ciudad de México. El público abarrotó el sótano del pequeño local -repetición de la sesión del sótano del Café de París, donde debutó el cinematógrafo- y aplaudió fuertemente las "vistas" mostradas por Bernard y Veyre. La droguería Plateros" se localizaba muy cerca de donde, unos años después, se ubicaría la primera sala de cine del país: el Salón Rojo.

México fue el primer país del continente americano que disfrutó del nuevo medio, ya que la entrada del cinematógrafo a los Estados Unidos había sido bloqueada por Thomas Alva Edison, aunque se rumorea que debido a que Don Porfirio, o bien su gobierno tenía una buena amistad con el gobierno de Francia en ese momento y debido a eso, los padres del cine prefirieron a México para que fuera el primer país americano en presenciar este medio. A principios del mismo año, Thomas Armant y Francis Jenkins habían desarrollado en Washington el vitascope, un aparato similar al cinematógrafo. Edison había conseguido comprar los derechos del vitascope y pensaba lanzarlo al mercado bajo el nombre de Biograph. La llegada del invento de los Lumière significaba la entrada de Edison a una competencia que nunca antes había experimentado.

Brasil, Argentina, Chile, Cuba, Colombia y las Guayanas fueron también visitados por enviados de los Lumière entre 1896 y 1897. Sin embargo, México fue el único país del continente americano donde los franceses realizaron una serie de películas que pueden considerarse iniciadoras de la historia de una cinematografía.

El mismo año llegó también el vitascope norteamericano a México; sin embargo, el impacto inicial del cinematógrafo había dejado sin oportunidad a Edison de conquistar al público mexicano.

El mismo año que Bernard y Veyre llegaron a México, filmaron El presidente de la república paseando a caballo en el bosque de Chapultepec y otros 35 cortometrajes en la capital, Guadalajara y Veracruz. Uno de los filmes de los realizadores franceses, titulado Un duelo a pistola en el bosque de Chapultepec, causó conmoción, ya que la gente no diferenciaba aún la realidad de la ficción. Este filme podría ser inspirado por el filme de Thomas Alva Edison titulado Pedro Esquirel y Dionecio Gonzales - Un duelo mexicano, realizado tres años antes. En 1897 se realizó la primera cinta silente de producción mexicana, llamada Riña de hombres en el Zócalo.

Los primeros realizadores mexicanos fueron el ingeniero Salvador Toscano (desde 1898), Guillermo Becerril (desde 1899), los hermanos Stahl y los hermanos Alva (desde 1906) y Enrique Rosas, que en 1906 produjo el primer largometraje mexicano, titulado Fiestas presidenciales en Mérida, un documental sobre las visitas del presidente Díaz a Yucatán.

En 1898 se presentó, en la Calle del Espíritu Santo, el aristógrafo, aparato inventado por el mexicano Luis Adrián Lavie que perfecciona los fallidos intentos de otros inventores por proyectar imágenes en relieve. "...inventando unos lentes y gemelos que contienen en su interior un mecanismo movido por una corriente eléctrica, de tal suerte que cada vez que la vista correspondiente a un ojo la del otro ojo queda interceptada. Las imágenes se suceden con tal rapidez que, por un efecto de persistencia de la impresión en la retina, las vistas no solamente parecen de relieve, sino que aparecen también enteramente fijas cuando se hace uso del anteojo".[1]

Según el crítico e historiador del cine mexicano Emilio García Riera, el surgimiento de los primeros cineastas mexicanos no obedeció a un sentido nacionalista, sino más bien al carácter primitivo que tenía el cine de entonces: películas breves, de menos de un minuto de duración, que provocaban una necesidad constante de material nuevo para exhibir.

Al irse de México Bernard y Veyre, el material traído por ellos de Francia y el que filmaron en México fue comprado por Bernardo Aguirre y continuó exhibiéndose por un tiempo. Sin embargo, "...las demostraciones de los Lumière por el mundo cesaron en 1897, y a partir de entonces se limitaron a la venta de aparatos y copias de las vistas que sus enviados habían tomado en los países que habían visitado". Esto provocó el rápido aburrimiento del público, que conocía de memoria las "vistas" que hacía pocos meses causaban furor.

Salvador Toscano, primer cineasta mexicano

En 1898 se inició como realizador el ingeniero Salvador Toscano, quien se había dedicado a exhibir películas en Veracruz. Su labor es una de las pocas que aún se conservan de esa época inicial del cine. En 1950, su hija Carmen editó diversos trabajos de Toscano en un largometraje titulado Memorias de un mexicano (1950). Toscano testimonió con su cámara diversos aspectos de la vida del país durante el porfiriato y la Revolución Mexicana. Inició, de hecho, la vertiente documental que tantos seguidores ha tenido en nuestro país.


El Cine Mudo Mexicano[editar]

Un duelo a pistola en el Bosque de Chapultepec (1896) fue filmada por los franceses Bernard y Veyre, en base a un hecho real, ocurrido poco tiempo antes entre dos diputados en el Bosque de Chapultepec.

Las reconstrucciones de eventos famosos no eran novedad en 1896. Edison había filmado una pequeña cinta para su cinetoscopio, que bien pudo haber inspirado la cinta de Bernard y Veyre. Pedro Esquirel and Dionecio Gonzales - Mexican Duel (1894) presentaba quizás a los primeros mexicanos mostrados en película: dos hombres que se enfrentaban en un duelo a cuchilladas. Esta imagen del mexicano violento fue, desde entonces, el estereotipo impuesto por el cine norteamericano al referirse a México.

Salvador Toscano filmó en 1899 una versión corta de Don Juan Tenorio. Este filme mostraba la ambivalencia con que se tomaba la ficción en esa época: era documental porque registraba la representación teatral de la obra, pero era ficción porque únicamente mostraba el desempeño de los actores.

En 1907, el actor Felipe de Jesús Haro realizó la primera cinta ambiciosa de ficción filmada en México: El grito de Dolores o La independencia de México (1907). El mismo Haro interpretó al libertador Miguel Hidalgo y escribió el argumento. La película se exhibió, casi obligatoriamente, cada 15 de septiembre hasta 1910.

Otros filmes de ficción de esa época fueron: El san lunes del valedor o El san lunes del velador (1906), cinta presumiblemente cómica dirigida por Manuel Noriega; Aventuras de Tip Top en Chapultepec (1907), cortometraje del ya mencionado Haro; El rosario de Amozoc (1909) primer filme de ficción de Enrique Rosas; y El aniversario del fallecimiento de la suegra de Enhart (1912) de los hermanos Alva, el más antiguo filme de ficción del cual todavía se conservan copias. Esta cinta es una comedia interpretada por los actores Vicente Enhart y Antonio Alegría, cómicos del Teatro Lírico, que muestra una marcada influencia francesa en su estilo de realización.

La revolución marcó un gran paréntesis en la realización de filmes de ficción en México. Con la finalización oficial del conflicto, en 1917, pareció renacer esta vertiente cinematográfica, ahora en la modalidad del largometraje. En 1917, la principal importación de filmes hacia México provenía de Europa. Estados Unidos no terminaba de afianzarse como un gran centro productor cinematográfico, aunque Hollywood ya comenzaba a perfilarse como la futura Meca del cine. Además, las relaciones tirantes entre México y Estados Unidos, junto con la imagen estereotipada del "mexicano bandido" en muchos de los filmes norteamericanos, provocaba un rechazo, tanto oficial como popular, hacia muchas de las películas estadounidenses de la época.

Francia e Italia fueron los patrones a seguir para la "reinauguración" del cine mexicano de ficción en 1917. Ese año se estrenó en México El fuego (Il fuoco, 1915) filme italiano interpretado por Pina Menichelli, actriz que logró gran popularidad en nuestro país y que introdujo el concepto de "diva" del cine, anteriormente sólo utilizado para el teatro o la ópera.

María Tereza Montoya, actriz mexicana de teatro y protagonista de El automóvil gris (1919)

La luz, tríptico de la vida moderna (1917) es el título del primer largometraje "oficial" del cine mexicano. El adjetivo "oficial" se debe a que pocos autores reconocen el trabajo de los yucatecos Carlos Martínez de Arredondo y Manuel Cirerol Sansores, quienes un año antes filmaron 1810 ó ¡Los libertadores de México! (1916) el que probablemente sea el primer largometraje de ficción nacional. Otros filmes famosos de esta primera época de oro fueron: En defensa propia (1917), La tigresa (1917) y La soñadora (1917), producidos todos por la Compañía Azteca Films. Esta firma, fundada por la actriz Mimí Derba y por Enrique Rosas, constituyó la primera empresa de cine totalmente mexicana. Probablemente Derba haya sido la primera directora de cine nacional.[2]


Los temas que han acompañado a la cinematografía mexicana nacieron también en los años de 1917 a 1920. Tepeyac (1917), filme que relacionaba extrañamente las apariciones de la Virgen de Guadalupe con el hundimiento de un barco en el siglo veinte, fue filmado por Fernando Sáyago. Tabaré (1917) de Luis Lezama, que guarda una estrecha relación en su argumento con filmes como Tizoc: Amor Indio (1957): el indio que se enamora de la rica heredera de piel blanca. Finalmente llega Santa, la prostituta creada por el escritor Federico Gamboa, que hizo su primera aparición cinematográfica en la cinta dirigida por Luis G. Peredo en 1918, con la actriz Elena Sánchez Valenzuela como protagonista.

Mención especial merece El automóvil gris (1919), sin lugar a dudas el filme más famoso de la época muda del cine mexicano. Filmado por Enrique Rosas -de gran trayectoria cinematográfica si consideramos las veces que ha sido nombrado en este texto- el filme en realidad no es tal; es una serie de doce episodios que cuenta las aventuras de una famosa banda de ladrones de joyas que se hizo célebre en la ciudad de México hacia 1915. La película fué estelarizada por María Tereza Montoya, actriz que gozaba de inmensa popularidad y reputación en el teatro latinoamericano.

Ramon Novarro, reconocido actor mexicano del Cine Mudo hollywoodense, considerado como rival, y posteriormente sucesor de Rodolfo Valentino.

Para 1919 se habían suavizado las fricciones con el vecino del norte, y el cine hollywoodense comenzaba a conquistar mercados en todo el mundo. La década de 1920 a 1929 fue testigo de la transformación del mundo. La Primera Guerra Mundial había alterado radicalmente los valores de gran parte de la sociedad, y la gente trataba de olvidar el horror vivido hasta 1919. En los "alegres veintes" nacieron la radio, el jazz y las faldas cortas, así como el fascismo, el nazismo y la depresión económica norteamericana.

En 1927 el cine habló por primera vez. The Jazz Singer (1927) de Alan Crossland, se convirtió en la punta de lanza de una novedad cinematográfica: el sonido. A partir de ese momento, el cine apostó todo a las palabras y a la música, inaugurando una nueva era en su historia. Después de 1920, el cine mexicano mantuvo una carrera dispareja en contra de la creciente popularidad del cine hollywoodense. Los nombres de Rodolfo Valentino, Tom Mix y Gloria Swanson competían, con gran ventaja, contra los de Carlos Villatoro, Ligia Dy Golconda y Elena Sánchez Valenzuela, por el gusto del público mexicano. En general, muy poco se puede rescatar del cine mudo mexicano de los veintes. Quizás lo más importante de esa década para nuestro cine fue la preparación que obtuvieron distintos actores, directores y técnicos mexicanos en el cine de Hollywood. Actores mexicanos como Ramón Novarro, Dolores del Río y Lupe Vélez, se cotizaron como grandes estrellas en el Hollywood de los años 1920's.

Entre los directores, Fernando de Fuentes, Emilio Fernández, Roberto y Joselito Rodríguez, recibieron su educación cinematográfica en Hollywood. De esta manera, el cine mexicano se preparaba para lo que sería la época de oro.

Cine sonoro[editar]

A pesar de que el sonido se incorporó al cine en 1927, fue hasta que el Director Miguel Contreras Torres filma el largometraje "El Águila y el Nopal" (1929) con las actuaciones de Joaquín Pardavé y Roberto Soto. Anteriormente, Gustavo Sáenz de Sicilia filmó "La boda de Rosario" (1929), Ángel E. Álvarez dirige el Documental de aviación "Alas de la gloria" (1929) y el director Charles Amador dirige y produce el cortometraje "El Inocente" (1929)con las actuaciones de Emilio Tuero y Adela Sequeyro , todas ellas películas sonorizadas en sistema Vitaphone y que fracasan en su exhibición pública. Meses más tarde, el Director Rafael J. Sevilla filma "Más fuerte que el Deber" (1930)en Vitaphone y tambièn fracasa su exhibiciòn por impericia de los técnicos en el manejo de la sincronización del sonido con las imágenes, Miguel Contreras Torres y Roberto Turnbull sonorizan en Febrero de 1930, "La Toma de Protesta del presidente Pascual Ortiz Rubio" , igualmente Contreras Torres dirige "Soñadores de la Gloria" (1930) coproducción sonora México-Norteamericana, en locaciones de Marruecos, hay que tener en cuenta el cortometraje Zitari (1931), de Miguel Contreras Torres, parcialmente sonorizado y la película sonora "Contrabando" (1931) con los actores Virginia Zuri y Ramòn Pereda. En 1931, se realizó la primera cinta sonora mexicana exitosa con sonido óptico: una nueva versión de Santa, dirigida por el actor español Antonio Moreno, interpretada por Lupita Tovar, con música de Agustín Lara y filmada con el sistema sonoro mexicano.

Lupita Tovar, protagonista de Santa, primera película comercial sonora de México.

. Estrenada en Marzo de 1932 en el Cine Palacio de la Ciudad de Mèxico.

Santa fue la primera película mexicana que incorporó la técnica del sonido directo, grabado en una banda sonora paralela a las imágenes en la misma película. Esta técnica fue creada en 1929 por el ingeniero en electrónica José de Jesús Rodríguez Ruelas conocido como Joselito Rodríguez, que inventó un aparato de grabación de sonido óptico para cine muy ligero y práctico. El invento se bautizó con el nombre de Rodríguez Sound Recording System] y revolucionó el embrionario sistema para obtener la sincronía perfecta entre la imagen y el sonido en el cine. Es el tercer equipo del mundo que consiguió el registro óptico sonoro para películas.

Entre otras innovaciones, resultó ser el primer equipo portátil del mundo, sólo 6 kg. (12 libras) que, comparado con los existentes de 90 kg (200 lb), peso promedio, por sus dimensiones, aparentaba ser un fallido intento más. En la actualidad (siglo XXI), se graba el sonido análogo bajo principios similares a los descubiertos por el ingeniero Joselito Rodríguez. Su invento ayudó a crear gran parte de las Normas Internacionales para la Grabación del Cine.

Joselito Rodríguez - Padre del Cine Sonoro Mexicano

El apoyo de un equipo entrenado en Hollywood para la filmación de Santa (1932) no fue casualidad: obedecía a todo un plan para establecer una industria cinematográfica mexicana, mismo que incluyó la fundación de la Compañía Nacional Productora de Películas.

Esta empresa adquirió unos estudios de cine existentes desde 1920 y se estableció como la compañía de cine más importante del país. La decisión de "importar" a casi todo el personal de la filmación se hizo con la idea de asegurar el éxito financiero de la película.


El ambiente intelectual mexicano se encontraba dividido entre la revolución y el socialismo. La revolución rusa de 1917 había impreso una huella tan importante como la revolución mexicana en el pensamiento de algunos intelectuales de nuestro país. México vivía el esplendor del Muralismo, un movimiento estético con una carga ideológica de izquierda que nunca se ocultó. Literatura, música, poesía, fotografía y pintura, fueron artes que tuvieron un gran desarrollo en la década de los treinta. Silvestre Revueltas, Xavier Villaurrutia, Carlos Pellicer, Salvador Novo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Frida Kahlo, María Izquierdo, Tina Modotti, Manuel y Lola Álvarez Bravo, entre otros grandes artistas, formaban parte del panorama artístico e intelectual del México moderno. Un común denominador en la temática de sus obras fue la revisión de la revolución mexicana.

En este ambiente, no es extraña la tendencia que siguió el cine mexicano una vez establecidas las bases de la industria cinematográfica nacional. Política y arte apuntaban hacia la revolución como tema principal, y ese fue el camino que siguió la nueva industria.

Para 1930, las aportaciones cinematográficas de Sergei Eisenstein y Vsevolod Pudovkin habían sido reconocidas mundialmente. La huelga (1924), El acorazado Potemkin (1925), La madre (1926) y Octubre (1927) eran ya piedras angulares en la historia del arte cinematográfico.

Entre 1930 y 1932, Eisenstein estuvo en México, acompañado por su asistente y traductor, Agustín Aragón Leiva, con el fin de filmar una película que sería un vasto fresco sobre el país: ¡Que viva México! (1930-1932). El cineasta soviético venía patrocinado por algunos intelectuales estadounidenses de izquierda, y había estado en Hollywood donde no pudo realizar ningún filme, por no haber podido conseguir el permiso de residencia en aquel país.

¡Que viva México! (1930-1932) no pudo ser concluida porque los patrocinadores de Eisenstein le retiraron el financiamiento y se quedaron con el material filmado. Sin embargo, las imágenes capturadas por el director soviético pudieron ser apreciadas en distintos filmes que se realizaron a partir de ellas: Tormenta sobre México, de Sol Lesser, y Tiempo del Sol de Mary Seaton, que serían fundamentales para el posterior estilo del cine mexicano.

La estética visual de ¡Que viva México! tuvo una gran influencia en el cine nacional. Los bellos paisajes, las nubes fotogénicas y la exaltación del indígena fueron tres elementos sobresalientes de esta propuesta estética. Este estilo fue visto como derivado de la pintura muralista, especialmente de la de Diego Rivera e influyó enormemente en un joven mexicano que se encontraba trabajando en Hollywood y vio el proyecto: Emilio Fernández.

La Época de Oro (1936-1957)[editar]

Según algunos historiadores y críticos de cine, los verdaderos "años dorados" del cine mexicano corresponderían al periodo coincidente con la Segunda Guerra Mundial que va de 1939 a 1945, sin embargo, años antes de que iniciara esta, el cine mexicano ya había alcanzado un gran nivel técnico y artístico y tenía un mercado bien establecido, tanto dentro como fuera del país, por lo que la Segunda Guerra Mundial, simplemente vino a incrementar la producción y expandir el mercado ya establecido lo que no le quita su lugar como un elemento extremadamente importante para poder mantener el nivel de la industria mexicana en esos años.

Lupe Vélez, estrella mexicana de Hollywood.

Con el apoyo norteamericano de la época pos-guerra, se dio un auge sin precedentes del cine nacional. Grandes estudios cinematográficos norteamericanos apoyaron de modo conjunto el desarrollo del cine nacional, por cuestiones estratégicas y por mantener un control sobre México, ya que era una época en la que la influencia comunista de la Unión Soviética se cernía sobre la posición estratégica mexicana y en todo el hemisferio latinoamericano, lo que se tradujo en una estrategia "mass media" sobre la escasamente educada e influenciable población mexicana. Algunas cintas mexicanas que alcanzaron un enorme éxito de crítica y comercial, fueron La mujer del puerto (1934), Janitzio (1934) y Dos monjes (1935). Figuras como Andrea Palma, Esther Fernández, Lupe Vélez, Tito Guízar y Domingo Soler, habían alcanzado ya el nível de mitos entre las audiencias mexicanas.

Entonces, el inicio de la "Época de Oro" vendría con el estreno de la película Allá en el Rancho Grande que inauguraría el género de "comedia ranchera"´, género cultivado en México sin parangón en el resto de mundo, debido a la cultura e idiosincrasia mexicanas. Y el final llegará con la muerte del actor y cantante Pedro Infante en 1957.

La trascendencia de Allá en el rancho grande es evidente en datos como éstos: "fue la primera cinta mexicana estrenada en mercados angloparlantes con subtítulos en inglés. Se presentó en Broadway (Nueva York) en el lanzamiento de su distribución nacional, en donde recibiría elogios de revistas como Newsweek. Este triunfo en particular provocó nuevas actividades comerciales del cine mexicano en Estados Unidos, en donde las empresas distribuidoras pronto establecieron múltiples sucursales: en San Antonio, El Paso y Nueva York y, por supuesto, Los Ángeles. Ahí, un ejecutivo, citado en el Filmográfico, declaró con emoción: “Las películas mexicanas se están imponiendo en los mercados del extranjero”. En los Estados Unidos, los filmes mexicanos ya ganaban más de dos veces lo que ingresaban las cintas hechas en español en Hollywood."[3]

El auge del cine mexicano favoreció el surgimiento de una nueva generación de directores. Para el público, sin embargo, fue más interesante la consolidación de un auténtico cuadro de estrellas nacionales que serían las figuras principales de un star system sin precedentes en la historia del cine en español.

En esos años, el cine mexicano abordó más temas y géneros que en ninguna otra época. Obras literarias, comedia, comedias rancheras, películas policíacas, comedias musicales y melodramas, formaron parte del inventario cinematográfico mexicano de aquellos años. Y también en la recta final de este periodo se inauguraría otro género que podría considerarse nacional y que al igual que la comedia ranchera, no tuvo rivales fuera de México, que fue el género de luchas o películas de Lucha Libre.

En 1943, la película Flor silvestre, reunió a un equipo cinematográfico conformado por el director Emilio Indio Fernández, el fotógrafo Gabriel Figueroa, el actor Pedro Armendáriz y la actriz Dolores del Río. Las cintas María Candelaria y La perla, son consideradas obras cumbre de Fernández y su equipo, y llenaron al cine mexicano de un enorme prestigio, paseándose a nivel mundial en importantes festivales cinematográficos (María Candelaria fué galardonada en 1946 con el Premio del Grand Prix del Festival de Cannes, el nombre anterior de la Palma de Oro, siendo la primera película de habla hispana en obtenerlo). Por su parte, La perla fué galardonada con el Globo de Oro de la industria fílmica estadounidense, siendo la primera cinta hispana en recibir dicho reconocimiento. El Cine mexicano en su Época de Oro, imitó el Star System que imperaba en Hollywood. De esta manera, y a diferencia de otras industrias fílmicas, en el cine mexicano se comenzó a desarrollar el "culto al actor", situación que propició el surgimiento de estrellas que causaron la sensación en el público y se convirtieron en auténticos ídolos, de una forma muy similar a la de la industria fílmica estadounidense. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedía en Hollywood, los estudios cinematográficos mexicanos nunca tuvieron un poder total sobre las grandes estrellas, y esto les permitió a estas brillar de una forma independiente y desarrollarse en una enorme multitud de géneros, principalmente las figuras surgidas en el Cine mexicano en la década de los 50's, mucho mas versátiles y completas que las de la década previa.

De estas figuras que alcanzaron el nivel de ídolos, destaca Pedro Infante, actor sumamente popular y carismático que logró cautivar al público, principalmente el de las clases populares. A Infante se le sumaba además su talento como cantante. Cintas como Nosotros los pobres (1947), Los tres García (1947), y A toda máquina (1949), por mencionar a algunas de las cintas más populares de Infante, fueron enormes éxitos de taquilla y rápidamente lo colocaron en la categoría de máximo ídolo popular mexicano.

Estatua ecuestre de Pedro Infante en Mérida, Yucatán

De forma similar destacó Jorge Negrete, actor y cantante que, a diferencia de Infante, se convirtió en un ídolo de un público más refinado. Su espectacular talento vocal y su apostura física lo convirtieron en una de las figuras mas cotizadas del Cine mexicano, y primera figura del cine de corte ranchero

Pedro Armendáriz se convirtió en un actor de éxito internacional de la mano del director Emilio "Indio" Fernández. Fernández supo sacar partido de las características físicas de Armendáriz (apostura, viril personalidad, un rostro de facciones indígenas muy fotogénicas) y lo convirtió en el prototipo del "macho" o galán viril mexicano. Mas tarde Armendáriz conquistó la industria fílmica de Hollywood y de algunos países de Europa.

De manera similar a Hollywood, en el cine mexicano existió también el "Culto a la Diva", la veneración de figuras femeninas que alcanzaron el nivel de Mitos (como Greta Garbo y Marlene Dietrich). Aunque surgieron muchas bellezas fílmicas en la Época de Oro, solo dos de ellas lograron trascender y convertir sus rostros en el sentido de todas sus películas: María Félix y Dolores del Río.

María Félix fué un caso excepcional en el Cine mexicano. Mujer de enorme belleza y fuerte personalidad que de inmediato dominó los roles de "vampiresa" y "mujer fatal" de las películas mexicanas. Antes del éxito de María Félix, las mujeres iban en papeles secundarios (madres abnegadas, novias sumisas). A partir del éxito de Félix, comenzaron a realizarse mas películas con temáticas femeninas. El filme Doña Bárbara (1943), dió inicio al mito de María Félix como La Doña, la mujer inalcanzable e indomable. La belleza y singular personalidad fílmica de María Félix la llevaron a conquistar el cine de Europa.

Dolores del Río representó en sus mejores momentos uno de los máximos ideales de la belleza femenina mexicana. El mito de Dolores del Río no comenzó en México, sino en Hollywood, donde alcanzó el estatus de "Diva" en los años veintes y treintas, algo muy difícil para una actriz de origen hispano. Tras una carrera más que digna en Hollywood, Dolores regresó a México, donde logró mantener, e incluso elevar el prestigio del que gozó en los Estados Unidos, gracias a una serie de películas, realizadas especialmente para ella, por su eterno admirador, el director Emilio Fernández. Películas como Flor silvestre y María Candelaria (1943), pasearon la imagen de México por todo el mundo, y Dolores del Río se convirtió en símbolo nacional, luego de ser, por muchos años, símbolo de "lo mexicano" en el extranjero.


Muchos comediantes lograron la consagración en el cine mexicano. Desde parejas cómicas al estilo de El Gordo y el Flaco (como Viruta y Capulina o Manolin y Shilinsky) hasta actores independientes que lograron un enorme cartel.

Mario Moreno "Cantinflas", comediante y mimo surgido de las carpas populares, alcanzó una gran popularidad desde su ingreso al cine gracias a su interpretación de el personaje de Cantinflas, un "peladito" de barrio dicharachero, simpático e ingenioso con una forma de hablar muy peculiar (el "cantinfleo", hablar de forma enredada sin decir nada claro). Cantinflas gozó de un éxito inusitado. Aunque trabajo en la industria de Hollywood, el idioma siempre fué un problema para que su personaje cuajara entre las audiencias estadounidenses.

Mario Moreno Cantinflas

Otro destacado comediante fué Germán Valdés "Tin Tan". Poseedor de una enorme gracia y versatilidad, pues era ademas un excelente cantante. Hizo célebre en su tiempo al personaje del pachuco (movimiento cultural surgido en los años veintes en Chicago, entre la comunidad hispana de los Estados Unidos). Sus películas se basaron principalmente en la parodia y en situaciones absurdas, números musicales con personajes dotados de una gran picardía y un vasto atractivo visual femenino. "Tin Tan", posee, hasta el día de hoy, un enorme impacto cultural entre algunos sectores del público mexicano, y sus cine ha alcanzado el nivel de culto.

En el Star System Mexicano surgieron otras destacadas figuras como Arturo de Córdova, Joaquín Pardavé, Sara García, Ignacio López Tarso, los Hermanos Soler: Domingo, Andrés, Fernando y Julián; David Silva, Emilio Tuero, Roberto Cañedo, Ernesto Alonso, Columba Domínguez, Miroslava Stern, Marga López, Elsa Aguirre, Gloria Marín , María Elena Marqués, Carmen Montejo, Andrea Palma, Isabela Corona, Prudencia Griffel, Luis Aguilar, Antonio Aguilar, Carlos López Moctezuma, Miguel Inclán, Rodolfo Acosta, los hermanos Tito y Víctor Junco, Adalberto Martínez "Resortes" y Antonio Espino "Clavillazo", entre muchos otros.

Algunas otras figuras mexicanas lograron reconocimientos a nivel extranjero. Katy Jurado se convirtió en una importante y cotizada actriz en la industria de Hollywood, logrando una nominación al Premio Oscar de la Academia Americana de Cine, mientras que Silvia Pinal logró reconocimiento en el ámbito del "cine de arte", especialmente gracias a sus colaboraciones con el director Luis Buñuel.

En otros géneros, el Cine Musical estuvo representado en gran parte por el llamado Cine de rumberas, una curiosidad fílmica exclusiva de México, dedicado a la exaltación fílmica de la figura de la "rumbera" (bailarinas de ritmos musicales afro-antillanos). Las principales figuras de este género fueron María Antonieta Pons, Meche Barba, Amalia Aguilar, Ninón Sevilla y Rosa Carmina.

El Cine negro o Cine de Gángsters (tan popular en Hollywood en los años 30's y 40's) estuvo representado en México por el director "de culto" Juan Orol.

El género del Terror y la Ciencia-Ficción tuvo un nicho muy especial y alcanzó su mayor época de esplendor en los años sesentas. Las películas protagonizadas por el luchador mexicano El Santo, son las mas populares de la época. Otros actores destacados en el género fueron Germán Robles, Abel Salazar y Ariadne Welter.

Al ser México la principal potencia cinematográfica de Habla hispana, su industria atrajo a otras importantes figuras de otras industrias fílmicas de habla hispana. Las mas importantes fueron la española Sara Montiel y la argentina Libertad Lamarque.

Muchísimos directores de gran prestigio florecieron en la industria fílmica mexicana en su Época de Oro. Muchos de ellos se foguearon trabajando como aprendices en el Cine de Hollywood en los años treintas. Uno de los directores cinematográficos mas importantes, influyentes y reconocidos de esta etapa del Cine mexicano fué Emilio "Indio" Fernández. Emilio fué el creador de un cine mexicano de tipo folclórico e indigenista que contribuyó al descubrimiento cultural y artístico que vivió México en los años cuarentas, poseedor de una estética impecable y única (lograda en gran medida gracias a la ayuda de su fotógrafo de cabecera, Gabriel Figueroa). Con Gabriel Figueroa como fotógrafo, Mauricio Magdaleno como escritor y los actores Pedro Armendáriz, Dolores del Río, María Félix y Columba Domínguez, dirigió varias producciones que promovieron las costumbres y los valores nacionales asociados a la Revolución Mexicana.

Cabeza de Luis Buñuel, obra del escultor Iñaki, en el Centro Buñuel, Calanda, España.

Otra importante figura fílmica en México, fué el español refugiado, nacionalizado mexicano Luis Buñuel. El llamado "Padre del Surrealismo Cinematográfico", realizó en México la mayor parte de su extensa filmografía, contribuyendo enormemente al auge del Cine Mexicano en la segunda etapa de su Época de Oro, en los años cincuentas. La cinta Los olvidados (1950), logró un enorme impacto en el cine mundial, al grado de ser considerada por la UNESCO, como patrimonio cultural de la humanidad. Una de sus últimas cintas en México, fué la co-producción Hispano-Mexicana Viridiana (1961), que obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes. [4] Otras de las cintas mas celebres de Buñuel en México, fueron Subida al cielo (1952), El bruto (1953), Ensayo de un crimen (La vida criminal de Archibaldo de la Cruz, 1955), Nazarín (1958-1959), El ángel exterminador (1962) y Simón del desierto (1964-1965).

Otros importantes directores fueron Julio Bracho (Distinto amanecer, 1943), Ismael Rodríguez (Nosotros los pobres, 1947) y Roberto Gavaldón (Macario, 1960), entre otros.


A pesar de ello, el cine mexicano comenzó a manifestar síntomas de no estar del todo bien. Para preservar el ritmo de trabajo alcanzado durante la guerra, las compañías productoras decidieron abaratar los costos de producción de las películas. De esta manera proliferaron los llamados "churros": películas de bajo presupuesto, filmadas en poco tiempo y de mala calidad en general. Bajo el gobierno de Miguel Alemán Valdés, se decretó la Ley de la Industria Cinematográfica. En ella se dejaba a la Secretaría de Gobernación, por conducto de la Dirección General de Cinematografía, el estudio y resolución de los problemas relativos al cine. Esta decisión -que con el tiempo afectaría negativamente al desarrollo de nuestro cine- fue tomada por la necesidad de controlar al monopolio de la exhibición cinematográfica que existía en esos años.

A finales de los años 1950, una vez que Hollywood se vio desatado de sus compromisos como máquina propagandística, la industria mexicana comenzó a vivir serias dificultades y, aunque se continuaron haciendo películas de interés, su número y su calidad disminuyeron considerablemente. Los estudios mexicanos decidieron hacer películas en color, con el sistema Eastmancolor, por ser más barato que el Technicolor y Metrocolor.

Durante los años 1960 la producción cinematográfica mexicana se redujo a dramas familiares con guiones de baja calidad, y comedias ligeras que fueron más bien vehículos de lucimiento para cantantes de Rock and Roll.

Periodo de transición[editar]

Arturo Ripstein, uno de los cineastas mexicanos del Periodo de Transición, en los años 1970's.

En los años 1970 la producción cinematográfica tocó fondo. En gran parte gracias a los malos manejos del nepotismo gubernamental en los periodos de Luis Echeverría (1970-1976) y José López Portillo (1976-1982), este último colocó a su hermana Margarita López Portillo al frente de la RTC (Radio Televisión y Cinematografía) segregación de la secretaria de gobernación, quien con nula preparación en el campo, limitó los recursos destinados originalmente al cine. La represión política se vio reflejada en una autocensura por la mayor parte de los cineastas y productores. La producción se redujo a películas picarescas sin pretensiones o a producciones estatales que, aunque dieron cierta libertad de expresión, nunca reflejaron las inquietudes y necesidades artísticas de los directores, libretistas y productores, mucho menos la realidad cruda que vivía la sociedad de esos periodos. En las contadas ocasiones en que alguna producción independiente fue llevada a cabo, el gobierno no aceptó su proyección, además de que las censuró o las redujo a una distribución limitada por medio de presiones a las salas cinematográficas. De este periodo destaca el trabajo de cineastas como Arturo Ripstein, Luis Alcoriza, Jorge Fons y Felipe Cazals entre otros.

Durante los años 1980 las películas picarescas se volvieron monótonas y repetitivas, dando lugar al género conocido como cine de "ficheras" o "sexicomedias" y con ello a toda una estirpe de vedettes. Este género se caracterizó por el uso del "albur" o el humor en doble sentido, muy popular en México.

Entre los años 80 y 90, se dio el fenómeno del cine de acción, abordando temas y personajes cotidianos como choferes de camiones, "Tortilla Westerns" o también "Cabrito Westerns", trasplantados a la frontera con los Estados Unidos y en el contexto del narcotráfico.[5] Durante esta década, se dio también un fenómeno similar al del cine de los años 60, donde los cantantes más populares de la época transportaban su fama a la pantalla grande, como fue el caso de los Los Tigres del Norte y Bronco, dirigidos por José Luis Urquieta.

Cine de terror mexicano

El cine de terror ha sido parte fundamental del cine mexicano. Don Juan Tenorio (1898), del ingeniero Salvador Toscano, es de hecho la primera cinta de ficción mexicana, y su trama, de sobra conocida, maneja elementos fantásticos; pero en 1931, con La Llorona, del cubano Ramón Peón, el género se inició de alguna manera "oficialmente" en México. Juan Bustillo Oro merece una mención aparte a pesar de ser un cineasta conocido por su cine porfirista y revolucionario, ya que al inicio de su carrera impulsó el género de terror a través de guiones y dirección de obras importantísimas, como Dos monjes (1934), obra maestra del género e interesante muestra de cine expresionista, El fantasma del convento (1934), El misterio del rostro pálido (1935) y Nostradamus (1937). El género casi desapareció en la década de 1940, pero reaparecería en los 50 con películas de cómicos que emulaban los éxitos de la pareja cómica estadunidense Abbott and Costello; sin embargo, el género toma seriedad de la mano de Fernando Méndez, con El vampiro, y también en la década de los 60 con Carlos Enrique Taboada (Hasta el viento tiene miedo, El libro de piedra, Veneno para las hadas), los 70 con Juan López Moctezuma (Alucarda) y las inefables películas de Santo, el Enmascarado de Plata (popular luchador mexicano), pero ya en los 80 la producción del género y la calidad decrece.

La década de 1990 atestigua dos factores que marcaron al cine mexicano: la desaparición de la Compañía Operadora de Teatros (COTSA) y Películas Nacionales, ambas organismos gubernamentales que subsidiaban la exhibición y distribución de Cine Mexicano en el país, y el llamado "Nuevo Cine Mexicano", que apuntó al "cine de calidad". Es así que sólo se filman tres títulos del género en los 90: Cronos (1992) de Guillermo del Toro, Sobrenatural (1996), de [Daniel Gruener y Angeluz (1997) de Leopoldo Laborde.

El Nuevo Cine Mexicano[editar]

El llamado "Nuevo Cine Mexicano" de los 90 se había convertido en un género propio que se dedicó exclusivamente a retratar muy cuestionablemente la realidad social de México pero siempre con miras a festivales de cine y a través de propuestas a veces muy discutibles de sus cineastas, haciendo así a un lado cualquier cine de género y por ende, el género del terror. La insistencia de los cineastas mexicanos muestran que el género no ha muerto por razones que tal vez apuntan a lo social y por qué no, a una bien ganada tradición de Cine Mexicano de Terror labrada por el cine mexicano a través de más de 70 años.


Cineastas como Arturo Ripstein, Jaime Humberto Hermosillo y Jorge Fons realizaron desde cintas de temática controversial (La tarea), hasta películas que examinaron sucesos políticos recientes, como la masacre de estudiantes en Tlatelolco en 1968 (Rojo Amanecer). Se impulsó también el reestreno de películas que habían sido prohibidas en el pasado como La sombra del caudillo. Salma Hayek, quien debutó en el ámbito de la televisión se perfila como una nueva estrella nacional y diva de Hollywood.

Salma Hayek en 2012.

En epocas recientes, el Cine mexicano ha recobrado paulatinamente, sino la fuerza, si el prestigio del que gozó en la llamada Época de Oro. El trabajo de cineastas contemporáneos como Alejandro Gonzalez Iñarritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro, ha logrado transpasar fronteras y hoy en día gozan de una gran reputación en los circuitos de cine internacional. El apoyo que el Cine mexicano esta recibiendo de patrocinadores privados o el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE), ha propiciado un nuevo auge de jóvenes directores mexicanos que poco a poco han logrado incrementar la producción de cintas mexicanas al año, y sobre todo, hacer frente en la taquilla a las grandes producciones de cine extranjeras, que habian acaparado las carteleras desde hace mas de tres décadas.


Festival Internacional de Cine en Guadalajara[editar]

Logotipo Oficial del Festival Internacional de Cine en Guadalajara

La Universidad de Guadalajara organiza desde 1985 el Festival Internacional de Cine en Guadalajara en el que se entrega el premio Mayahuel. En éste festival se exhibe una selección de largometrajes y cortometrajes nacionales e internacionales. Se lleva a cabo en el mes de marzo y convoca a las principales personalidades del cine nacional.

El Festival Internacional de Cine en Guadalajara llega al 2012 a su edición número 27. En el transcurso de su historia el FICG ha logrado consolidarse como el mejor Festival en México y la principal vitrina para el mundo del Cine Mexicano e Iberoamericano, gracias al talento de sus nominados y al trabajo de los organizadores (FICG).

El festival quiere ante todo cumplir un papel social, que ofrezca a Guadalajara y al país una alternativa cultural para todos aquéllos que disfrutan del cine y desean acercarse a él.

Con el fin de acercar el cine al público, se exhibe una selección de largometrajes en las plazas y lugares públicos de la ciudad utilizando pantallas inflables.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Tomado de El Imparcial, viernes 29 de abril de 1898, p. 3.
  2. Cine Silente Mexicano:Mimí Derba
  3. Castro Ricalde, Maricruz y Robert McKee Irwin. El cine mexicano se impone. Mercados internacionales y penetración cultural en la época dorada. México: UNAM, 2011, pp. 30-31.
  4. Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. «Premio Nacional de Ciencias y Artes». Secretaría de Educación Pública. Consultado el 1 de diciembre de 2009.
  5. Nota en La Jornada (sección Espectáculos, p. 6A del suplemento "La Jornada de enmedio", 17 de enero del 2010, consultado el 12 de julio del 2012) sobre homenaje a Alberto Mariscal, creador/precursor del chili western

Bibliografía[editar]

  • CASTRO RICALDE, Maricruz e IRWIN, Robert McKee (2011). El cine mexicano se impone. Mercados internacionales y penetración cultural en la época dorada. México: UNAM (Difusión Cultural, Dirección de Literatura).ISBN 978-607-02-2615-1
  • GARCÍA RIERA, Emilio (1986) Época de oro del cine mexicano Secretaría de Educación Pública (SEP) ISBN 968-29-0941-4
  • GARCÍA RIERA, Emilio (1992-97) Historia documental del cine mexicano Universidad de Guadalajara, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Jalisco y el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) ISBN 968-895-343-1
  • GARCÍA, Gustavo y AVIÑA, Rafael (1993) Época de oro del cine mexicano ed. Clío ISBN 968-6932-68-2
  • IRWIN, Robert McKee and Maricruz Castro Ricalde (2013). Global Mexican Cinema. Its Golden Age. London: British Film Institute, Palgrave MacMillan. ISBN 978-1-84457-532-9
  • PARANAGUÁ, Paulo Antonio (1995) Mexican Cinema British Film Institute (BFI) Publishing en asociación con el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) ISBN 0-85170-515-4
  • HERSHFIELD, Joanne (1996) Mexican Cinema, Mexican Woman (1940-1950) University of Arizona Press ISBN 0-8165-1636-7
  • AYALA BLANCO, Jorge (1997) La aventura del cine mexicano: En la época de oro y después ed. Grijalba ISBN 970-05-0376-3

Enlaces externos[editar]