Muralismo mexicano

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Detalle de un mural de José Clemente Orozco en la Biblioteca Baker, Dartmouth College, Hanover, New Hampshire.

El Muralismo es un movimiento artístico iniciado en México a principios del siglo XX, creado por un grupo de intelectuales pintores mexicanos después de la revolución Mexicana, reforzado por la gran depresión y la primera guerra mundial.[1] Famosos por su gran escala y su contenido político-social, mediante los murales, los artistas buscaron educar a las masas, generalmente iletradas, haciéndoles saber más sobre su cultura para apreciar sus orígenes.

Los muralistas vivieron tres etapas primordiales: los veinte, los treinta y la comprendida desde los cuarenta hasta 1955. En cada periodo los temas y las técnicas fueron específicos y así el muralismo encontró una definición más clara como movimiento. Los muralistas mexicanos trabajaron sobre una superficie de hormigón (concreto) o sobre la fachada de un edificio, pero también les importó muchísimo la textura y los ángulos en los cuales plasmarían sus murales. La consistencia de sus temas radicaba en retratar la actualidad social y política del país vinculada con el viejo legado colonial. Los murales de Diego Rivera expresaban en especial la revolución, aunque en un principio su meta fue representar a los miembros mayoritarios de México, constituidos principalmente por campesinos, indígenas y mestizos.[2]

Existen murales en la mayoría de los edificios públicos de la Ciudad de México y de otras ciudades.

Aunque es considerado un movimiento artístico, el Muralismo también se puede considerar un movimiento social e incluso político.

Antecedentes[editar]

"La tortura de Cuahutemoc" de Leandro Izaguirre, ejemplo de pintura durante el porfiriato.

Durante la dictadura de Porfirio Díaz (1876-1910) el país se desarrolló económicamente, beneficiando sólo a la elite. Entre las ideas de Porfirio Díaz para desarrollar el país estaban la de hacer México más francés, relegando en cierta forma la cultura autóctona e intentando crear una imagen superior a la de la realidad mexicana. Durante su dictadura algunos nativos fueron trasladados a otras tierras y maltratados a fin de dar las mejores tierras a los inversores extranjeros, razones que llevaron a algunos grupos políticos a buscar un cambio.[3]

El deseo por una verdadera transformación aumentó y se comenzaron a hacer demandas más radicales, que buscaban una revolución social, política y económica. Los mestizos, la clase media y baja se unieron contra Porfirio Díaz. La revolución inició con Francisco I Madero y su Plan de San Luis en 1910, y se prolongó durante 10 años después de que Porfirio Díaz dejara el país y se trasladara a Francia.[3]

Cuando Álvaro Obregón llegó al poder muchos cambios fueron implementados. Tres millones de hectáreas de tierras fueron redistribuidas a los campesinos, los programas educativos fueron mejorados así como se asignaron fondos para fomentar las artes. Parte de estos fondos fueron utilizados por los muralistas para expresar con orgullo su pasado indígena y educar a la gente.[3]

José Vasconcelos fue contratado por Álvaro Obregón como secretario de Educación Pública de México en 1921. Cuando Vasconcelos encontró que el 90% de la población era analfabeta, buscó una manera de enseñar a la gente mucho más sencilla de entender. José Vasconcelos patrocinó a Dr. Atl Gerardo Murillo, (conocido como el sucesor de José María Velasco)[4]  Dr. Atl fue pintor y maestro considerado el padre del muralismo. Dr. Atl fundó el Centro Artístico en la Ciudad de México unos años antes. El Centro Artístico buscaba la creación de un arte nacional, utilizando los principios modernos para expresar sus ideas a través de murales. Dr. Atl invitó a animados jóvenes artistas a unirse a su programa, como Roberto Montenegro, Ramón Alva, José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, entre otros.[1] [5]

Homenaje a los muralistas de Mexico

Movimiento Muralista[editar]

El período revolucionario consistió en una independencia espiritual y cultural de Europa y el orgullo comenzó a ser evidente en la literatura, arquitectura, música, danza y arte.[6] Artistas e intelectuales mexicanos participaron en la construcción de una nueva identidad nacional. Buscaban consolidar los ideales sociales creados en la revolución, destacando el nacionalismo dentro de su arte, además de cambiar las ideas raciales preexistentes contra los indígenas, ideas que se habían creado durante el periodo colonial.[1]

En 1922 surgió un grupo llamado Sindicato Revolucionario de Obreros Técnicos y Plásticos (Unión Revolucionaria de Obreros Técnicos, Pintores, Escultores y Afines). Este grupo expresó las ideas socialistas a través del arte y muralismo, también quería incluir artesanos, talladores de madera y tejedores textiles que no fueron considerados artistas, lo cual hizo a una gran parte de la población a entender la importancia de los murales y sentirse incluidos en el movimiento. También imprimió información sobre el grupo, que terminó siendo un periódico semanal fácilmente accesible a la mayoría del pueblo, llamado “El Machete”.[1]

En 1923 el muralismo se volvió muy conocido dentro y fuera de México. “Los tres grandes” David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco continuaron pintando con los fondos del Departamento de Educación José Vasconcelos hasta que fue él sustituido por José Manuel Puig Casauranc, quien continuó apoyando solamente a Diego Rivera.[1]

Uno de los murales más conocidos por su polémica y contenido fue "Man at the Crossroads",[7] un mural encargado por Nelson Rockefeller. Se presentó por primera vez como una contienda entre Pablo Picasso, Henri Matisse y Diego Rivera. Los tres negaron inicialmente la solicitud, debido a las restricciones que se pidieron para la pieza. Las directrices fueron que tenía que ser monocromático y decorativo. Después de algunas negociaciones Diego Rivera aceptó el proyecto, siempre y cuando pudiera utilizar el color y hacer una narración.[1]

Eran tiempos de lucha, que inspiraron a Rivera para representar los acontecimientos políticos en su mural. Representó al mundo capitalista. Al un lado de la tecnología, mostrando a Charles Darwin y la teoría de la evolución, así como la gente de clase baja reprimida por la gente de clase alta. En cambio, la otra parte de la obra representaba el mundo socialista, donde dibujó a Friedrich Engels, Karl Marx y León Trotski. La parte más polémica de este trabajo, fue que pintó a Lenin en el centro, sosteniendo sus manos con un ruso y un soldado americano negro, para representar la unidad de la nación. Aunque Diego Rivera explicó sus ideas y puntos de vista políticos a Nelson Rockefeller antes de pintar el mural, Nelson le pidió a modificarlo después de haber sido aceptado, Diego se negó a modificarlo y el mural fue destruido.[1]

Después de este incidente, se le prohibió a Diego Rivera pintar en los Estados Unidos durante algún tiempo, lo cual motivó a la comunidad artística de Nueva York a tomar acción, el incidente junto a algunos expresionistas abstractos, a pensar en lo acontecido, así se les dio una plataforma para expresar sus puntos de vista acerca de la política y el arte público.[1]

Un año más tarde, Diego Rivera volvió a pintar el mismo mural en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, donde representó a la orientación comunista como un símbolo de esperanza, también en representación de las luchas de la Primera Guerra Mundial. Estos recuerdos fueron significativas cuando el mural fue pintado y también debido a la amistad de Rivera con Trotsky, que fue a México en exilio por orden de Stalin después de la muerte de Lenin.[1]

Polyforum Siqueiros

Triunfos del Muralismo[editar]

El muralismo cambió en muchos la manera de pensar acerca de los indígenas mexicanos, destacando su cultura y la enseñanza de su historia, así como influyó en los artistas del momento, tanto nacionales como internacionales en escala y contenido, muchos incluían ahora problemas de relevancia social en sus pinturas y buscaban hacer su arte útil para el público, comunicando sus pensamientos acerca de la política de la izquierda, así como provocando conciencia social.[8]

La idea de expresar ideas políticas y sociales en murales influyeron a muchos artistas del momento en México y Estados Unidos, así como llevó al desarrollo de nuevos estilos como el Movimiento Chicano en el sur de Estados Unidos.[9]

Murales Rivera - Ausbeutung durch die Spanier 1.jpg

Artistas[editar]

  • Diego Rivera (1886-1957): Trabajó durante un tiempo en Europa y fue amigo de Picasso y de Modigliani entre otros. A su regreso a México, buscó el influjo del arte maya y azteca, interesándose también por las artes populares. En sus murales recrea la cultura prehispánica y trata de responder con su carácter populista a las necesidades de las masas.
Fragmento de Mural La Hispanidad de Josep Renau Casino de la Selva. Cuernavaca.
  • José Clemente Orozco (1883-1949). Realizó numerosos murales en edificios públicos, con un impetuoso estilo narrativo que va de lo patético a lo trágico, del realismo al simbolismo, siempre dentro de la más estricta orientación mexicanista.
  • Pablo O'Higgins, murales de la Secretaria de Educación Pública y de la Escuela de Agricultura de Chapingo.

Obras[editar]

  • Oficinas centrales de la Secretaría de Educación Pública (SEP): murales de Diego Rivera, Adolfo Best, Cirilo Almeida Crespo, David Alfaro Siqueiros, Roberto Montenegro y Amado de la Cueva.[12]
  • Palacio de Bellas Artes:murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Jorge González Camarena, Rufino Tamayao, Manuel Rodríguez Lozano, Roberto Montenegro.[13]
  • UNAM: mural en mosaico de Juan O'Gorman en la Biblioteca Central de la Ciudad Universitaria.
  • Casino de la Selva: murales de Josep Renau, José Reyes Meza, David Alfaro Siqueiros, Jorge González Camarena, entre otros.
  • Escuela Preparatoria de Jalisco: murales de Jorge Navarro.
  • Tribunal Supremo de México.
  • Universidad de Guadalajara.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e f g h i Aguilar-Moreno, Miguel y Cabrera, Erika (2011). Greenwood Biographies, ed. Diego Rivera: A Biography (en inglés). ABC Clio. ISBN 978-0-313-35406-9. 
  2. Moyssén, Xavier. “El Retrato de Detroit” por Diego Rivera. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas. Volume XXIII-47, 1977. pp. 45-58.
  3. a b c Burns, E. Bradford y Charlip, Julie A. (1994). Latin America: A Concise Interpretive History (en inglés). Prentice hall. 
  4. CNN México (6 de julio de 2012). «José María Velasco 'retrata' al Popocatépetl en el 'doodle' de Google» (en español). Consultado el 6 de julio de 2012.
  5. Gonzalez, Alicia María, Murals, fine, popular or folk art? Aztlán: a Journal of Chicano studies. Volume 13 No. 1-2. pp. 149-163.
  6. Indych-López, Anna. Muralism without walls: Rivera, Orozco, and Siqueiros in the United States, 1927-1940. University of Pittsburgh Press, 2009.
  7. Richardson, William. The Dilemmas of a Communist Artist: Diego Rivera in Moscow, 1927-1928. University of California Press. Mexican Studies, Volume 3 No. 1 pp. 49-69, 1987
  8. Gonzalez, Alicia María, Murals, fine, popular or folk art? Aztlán: a Journal of Chicano studies. Volume 13 No. 1-2. pp. 149-163.
  9. Goldman, Shifra M. Mexican Muralism: Its social educative roles in Latin America and the United States. Aztlán: a Journal of Chicano studies. Volume 13 No. 1-2. pp. 111-133
  10. Palacio Nacional. «Los murales de Diego Rivera». Consultado el 10 de noviembre de 2014.
  11. Antiguo Colegio San Ildefonso. «El nacimiento del Muralismo Mexicano en San Ildefonso». Consultado el 10 de noviembre de 2014.
  12. Secretaría de Educación Pública. «Murales de la SEP». Consultado el 10 de noviembre de 2014.
  13. Palacio de Bellas Artes. «Museo del Palacio de Bellas Artes: Murales». Consultado el 10 de noviembre de 2014.
  14. Museo Nacional de Historia Castillo de Chapultepec. «Murales del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec». Consultado el 10 de noviembre de 2014.

Enlaces externos[editar]