Nuestra Señora de Guadalupe (México)

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Virgen de Guadalupe
Virgen de Guadalupe
Una de las copias de la estatuilla de la «morena» Virgen de Guadalupe original, en un santuario de Guadalupe, en Rianjo (Galicia); foto de 2006
Una de las copias de la estatuilla de la «morena» Virgen de Guadalupe original, en un santuario de Guadalupe, en Rianjo (Galicia); foto de 2006
El ayate tal como se exhibe en la basílica de Guadalupe
El ayate tal como se exhibe en la basílica de Guadalupe
El Padre Eterno pintando a Guadalupe (pintor anónimo, siglo XVIII)
El Padre Eterno pintando a Guadalupe (pintor anónimo, siglo XVIII)

La Virgen de Guadalupe es una imagen religiosa que se exhibe en la basílica de Guadalupe (en México, D. F.). Para los católicos mexicanos, no es sólo la patrona de México, sino de toda América.

Se la venera como una pintura en un ayate (tipo de toga abierta por los lados).

El origen de su leyenda se remonta al Nican Mopohua, un texto de 1649 que cuenta sobre las apariciones —más de un siglo atrás, en 1531— de la Virgen María al indígena mexicano Juan Diego Cuauhtlatoatzin (convertido en santo en 2002).

Las apariciones fueron aceptadas como milagrosas por la Iglesia católica. Posteriormente se dio aceptación al culto de la Virgen de Guadalupe, otorgándole varios títulos y distinciones:[cita requerida]

  • patrona de la ciudad de México, D. F. (1737)
  • patrona de los ciudadanos de la ciudad de Ponce, en Puerto Rico (1757)
  • patrona de México (1895)
  • patrona de América Latina (1945)
  • patrona de los estudiantes del Perú (1951), por el papa Pío XII
  • reina de México y emperatriz de América (2000), por el papa Juan Pablo II.

Tabla de contenidos

[editar] Basílica

La basílica de Nuestra Señora de Guadalupe es el segundo santuario católico más visitado del mundo (después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano), con más de 14 millones de visitantes todo el año, aunque en 2006 superó a la Basílica de San Pedro en número de visitantes, convirtiéndose durante un año en el santuario católico más visitado del mundo.[1]

El gran templo en que se venera esta imagen ha sido declarado basílica y santuario nacional por el Vaticano, siendo este recinto uno de los primeros santuarios marianos de América.

[editar] Origen de la imagen

La imagen de la tela se basa en una estatuilla de una Virgen de Guadalupe venerada desde el siglo XIII en Cáceres (España). Fue llevada a México por el conquistador Hernán Cortés (que era devoto de la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura).

La estatuilla original española es de piel oscura (y no blanca, como se solían hacer los iconos religiosos europeos). Con respecto a este detalle, hay una canción española tradicional (sin influencia mexicana) que dice: «A mí me gustan las morenas, desde que sé que morena es la Virgen de Guadalupe».

[editar] Origen del nombre

El nombre Guadalupe (de la estatuilla extremeña) proviene probablemente de una mezcla de árabe (wadi: ‘río’) y latín (lupus: ‘lobo’).

[editar] Otra etimología del nombre

Según los guadalupanos mexicanos, el nombre de la Virgen mexicana de Guadalupe podría ser una deformación de un nombre original desconocido —pronunciado en idioma náhuatl— con el que el indígena Juan Diego mencionó a la Virgen que se le habría aparecido. El obispo fray Juan de Zumárraga puede haberlo entendido mal y puede haber creído que se estaba refieriendo a la conocida advocación de la Virgen de Guadalupe española.

Ese nombre original desconocido, pronunciado en náhuatl podría haber sido

  • cuahtlapcupeuh.
  • tequantlanopeuh (‘la que tuvo origen en la cumbre de las peñas’),
  • tequatlasupe (‘la que aplasta la cabeza de la serpiente’).
  • tlecuauhtlacupeuh (‘la que viene volando de la luz como el águila de fuego’)

[editar] Nican Mopohua

Puede apreciar el texto en náhuatl en el artículo de esa misma Wikipedia.

El Nican Mopohua (‘aquí se narra’, en idioma náhuatl) es el título de la narración en la que se cuentan las apariciones de la Virgen de Guadalupe. El elegante y complejo texto no está escrito en un náhuatl original sino en el lenguaje reformado en los conventos jesuitas.

Fue impreso en 1649 por el bachiller criollo Luis Lasso de la Vega (1605-1660), capellán del santuario de Guadalupe. Él se lo atribuye al doctor don Antonio Valeriano de Azcapotzalco (c. 1520 – c. 1605), que habría sido un indígena noble del siglo anterior (pariente de Moctezuma Xocoyotzin, noveno rey azteca) que habría estudiado en el Colegio de Santa Cruz de Santiago Tlatelolco y por lo tanto habría sido uno de los alumnos nahuas de fray Bernardino de Sahagún (1499-1590). Según Lasso de la Vega, el indígena Antonio Valeriano había oído la historia directamente de labios del indígena Juan Diego (quien —según el mismo Lasso— habría fallecido en 1548).

Basándose en la fecha del Primer Concilio Provincial Mexicano —que se celebró en la ciudad de México entre junio y noviembre de 1555—, el historiador Edmundo O’Gorman (1906-1995) opinaba que Antonio Valeriano había escrito el Nican mopohua en 1556. En ese sínodo, el arzobispo Montúfar ordenó que se examinaran las historias de los santuarios y de los iconos venerados en México, y que todos los que no tuvieran suficiente fundamento se destruyeran.

Montúfar le habría ordenado al indígena Valeriano que escribiera una historia milagrosa que legitimara en México el culto a la Virgen de Guadalupe de España (que era la devoción del arzobispado de México).

El título del libro se deriva de las dos primeras palabras del texto, impresas en gruesos caracteres en su primera publicación. Forma parte de un texto más extenso, el Huei tlamahuizoltica (‘muy maravillosamente’, que son las dos palabras iniciales del texto). Este Huei tlamahuizoltica incluye —además del Nican mopohua— textos introductorios, oraciones y el Nican motecpana (‘Aquí se pone en orden’) que es la lista de algunos milagros atribuidos a la Virgen en los años que siguieron a su primera aparición.

El sacerdote católico Luis Becerra Tanco (s. XVII) cuenta que en una fiesta del 12 de diciembre de 1666 —sólo diecisiete años después de la publicación del texto náhuatl— oyó a unos indígenas que durante la danza cantaban en náhuatl cómo la Virgen María se le había aparecido al indígena Juan Diego, cómo había curado al tío de éste y cómo se había aparecido en la tilma ante el obispo.[2]

La obra está escrita en fina prosa poética (tecpiltlahtolli: ‘lengua noble’) y tuvo varias traducciones, siendo las más difundidas las de:

  • 1666: presbítero Luis Becerra Tanco
  • antes de 1688: Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (historiador y gobernador de Texcoco, 1578-1650) traducción parafrástica al castellano, que aparece en La estrella del norte de México (1688) del presbítero Francisco de Florencia.
  • 1886, presbítero Agustín de la Rosa (traducción directa del náhuatl al latín)
  • 1926: licenciado Primo Feliciano Velázquez
  • 1978: presbítero Mario Rojas Sánchez (de la diócesis de Huejutla)
  • 1978: presbítero Ángel María Garibay Kintana (1892-1967)
  • 1989: Guillermo Ortiz de Montellano
  • 2002: Miguel León-Portilla (primera traducción laica).

[editar] Aparición ante san Juan Diego y Juan Bernardino

Según la historia narrada en el Nican Mopohua, la Virgen María se manifestó al indígena Juan Diego, quien era originario de Cuautitlán (que pertenecía al señorío de Texcoco), y a su tío Juan Bernardino, ambos convertidos al cristianismo pocos años atrás a raíz de la conquista española.

El Nican Mopohua dice que la Virgen le reveló el nombre «Guadalupe» a Bernardino cuando éste se encontraba enfermo de gravedad, aunque los entendidos en el tema dicen que es imposible que la Virgen se haya nombrado a sí misma Guadalupe ante el anciano, ya que Juan Bernardino no entendía la lengua castellana traída por los españoles al Nuevo Mundo, por tanto el diálogo tuvo que haberse desarrollado en la lengua nativa, que era el náhuatl (lengua viva hablada por más de 2,5 millones de personas), en la que no existen las consonantes g ni d.

Una explicación de este error podría ser la aparición haya dicho que era la Virgen Tequatlasupe, y que —debido a que para los españoles era muy difícil de pronunciar ese nombre— los españoles la llamaron «Virgen de Guadalupe» (relacionándola con la Virgen de Guadalupe extremeña).

El obispo de México probablemente tenía interés en que el nombre de la virgen fuera el de Guadalupe, para así contar con la simpatía de Hernán Cortés, que era devoto de la Virgen de Guadalupe —patrona de su región (Extremadura, España)— y que llevaba consigo una imagen de madera.

Una segunda explicación es que quizá la Virgen de Guadalupe se comunicase en el idioma nativo de Juan Diego, pero usó su nombre de Guadalupe (extremeño de origen árabe).

Una tercera explicación de este error podría ser que todo el relato es falso.

Por otro lado, tequatlasupe significa ‘la que aplasta la cabeza de la serpiente’. En esa época en México se adoraba a Quetzalcóatl, el dios serpiente, y la Virgen llegaba para sustituir su culto.

[editar] Milagro ante fray Juan de Zumárraga

La narración dice que uno de los testigos de las apariciones de la Virgen de Guadalupe fue fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la ciudad de México, D. F..

Se dice que la Virgen María, en su advocación de Virgen de Guadalupe, se apareció en varias ocasiones ante el converso mexica Juan Diego Cuauhtlatoatzin el sábado 9 de diciembre de 1531 en el cerro del Tepeyac y le pidió que fuera en busca del obispo y le dijera que ella solicitaba la creación de un templo en ese lugar. Cuenta la historia que el indígena fue en busca de fray Juan de Zumárraga para contarle de la solicitud de la virgen, pero fray Juan no creyó en las apariciones. Pues era común este tipo de historias. Asi que Fray Zumárraga le pidió una prueba de las apariciones de la Virgen.

En respuesta a la petición del obispo, ésta pidió al indígena que cortara unas rosas de Castilla como pudiera de la cumbre del cerro y se las llevara al obispo. En ese tiempo era invierno y además la zona del cerro es una zona árida, no apto para el crecimiento de flores como las rosas, o sea, que las flores crecieron allí milagrosamente. El indígena lo hizo así y guardó las rosas dentro de su tilma o ayate (tipo de toga abierta por los lados). Luego baja Juan Diego del cierro, y la Virgen acomoda las rosas y le dice que pida una audencia al obispo para mostrarle la prueba. Al llegar adonde estaba el obispo, luego de un rato, este estira su ayate para tender las rosas sobre la mesa y ve como todos se inclinan rapidamente. La prueba para el fray no era solamente las rosas, sino el milagro de la "pintura" de la Virgen de Guadalupe sobre el ayate/poncho. La imagen que hoy en día conocemos es la misma que la de ese día del año 1531.

[editar] Incoherencia

Después de la fecha de las apariciones, fray Juan de Zumárraga vivió muchos años, escribió muchas cartas, notas y hasta un catecismo llamado Regla cristiana. Pero en ninguno de estos textos menciona haber sido testigo de aparición o milagro alguno. Por el contrario, dentro del catecismo que escribió muchos años después de las apariciones se pregunta lo siguiente: «¿Por qué ya no ocurren milagros?». Y responde él mismo: «Porque piensa el Redentor del mundo que ya no son menester».,

Cabe mencionar que el culto a la Virgen de Guadalupe es un sincretismo con la diosa mexica Tonantzin (que significa ‘nuestra madrecita’), la diosa de la muerte; la cual se sabe que los mexicas veneraban en ese mismo cerro del Tepeyac.

[editar] La Virgen de Guadalupe en la historia de México

La Virgen María de Guadalupe ha tenido un lugar importante en la historia de México, desde un poco después de la Conquista de México, hasta nuestros días.

[editar] Independencia

Los Guadalupes, una sociedad secreta impulsada por los ideales liberales insurgentes, toman su nombre en honor de la Virgen de Guadalupe como símbolo de unidad nacional. Fueron los principales precursores de la Independencia de México. El movimiento de independencia de México tuvo como primer estandarte la Virgen de Guadalupe. En su camino de Dolores a San Miguel el Grande Miguel Hidalgo y Costilla se detuvo a orar en la iglesia de Atotonilco (Guanajuato) mientras sus seiscientos hombres esperaban en el atrio. Al salir enarboló la única imagen capaz de unir al pueblo para la empresa de la Independencia Nacional. La inscripción que se puso en las banderas de la revolución fue «Viva la religión. Viva nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno».

El 11 de marzo de 1813, desde Ometepec (Guerrero), expide José María Morelos un decreto exaltando a la Guadalupana, «para que sea honrada y todo varón declare ser devoto de la Santa Imagen, soldado y defensor de la Patria» y dos años después pediría como última concesión ir a orar a la virgen antes de ser ejecutado en Ecatepec en 1815.[3]

[editar] Primer Imperio de México

Agustín I de México crea la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe. A la muerte del emperador, en el otoño de 1821 cayó en desuso.

[editar] México independiente

  • Manuel Félix Fernández acampaba a un lado del arroyo en la Sierra Mixteca. Uno de sus hombres se atrevió a bajar hasta el agua y fue abatido por los arcabuces enemigos. El bravo general arrojó su sable a la otra orilla y gritó: «Va mi espada en prenda, voy por ella». Toda la tropa lo siguió hasta la victoria y él, agradecido, cambió su nombre por Guadalupe Victoria en agradecimiento a la Virgen por la victoria concedida. Posteriormente sería el primer presidente de México.
  • Otro presidente, el general Vicente Guerrero, peregrinó a Guadalupe para depositar personalmente a los pies de la Virgen las banderas y trofeos ganados a Barradas.
  • Antonio López de Santa Anna, Reactiva 30 años después de su fundación la Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe y consiguió el reconocimiento de la iglesia católica en 1854 por disposición del Papa Pío IX. Ese mismo año volvió a caer en desuso con el triunfo de la Revolución de Ayutla.
  • Ignacio Manuel Altamirano, en su libro: Pasajes y leyendas y costumbres de México, cuenta del presidente, general Juan N. Álvarez, antiguo insurgente, que «...hizo su peregrinación oficial a la Villa de Guadalupe», y repite la misma frase hablando del general Ignacio Comonfort, también presidente de México.
  • El licenciado Benito Juárez, presidente de la República, expide inteligentemente un decreto el 11 de agosto de 1859 por el que se declara día festivo el 12 de diciembre, y Sebastián Lerdo de Tejada, Ministro de Justicia, Relaciones y Gobernación, comenta este hecho llamando «intocable» a la fecha guadalupana. Ambos sucesos se realizaron con fines sociopolíticos, más que religiosos.
  • Valentín Gómez Farías encabeza una moción para «entronizar en el Congreso Nacional a Nuestra Santísima Madre de Guadalupe»

[editar] Segundo Imperio de México

Maximiliano I crea la Orden de Guadalupe una de las órdenes imperiales de México (originalmente Orden Nacional de Nuestra Señora de Guadalupe), conocida oficialmente en el imperio como Orden Imperial de Nuestra Señora de Guadalupe

[editar] Siglo XX

  • El licenciado Manuel Garibi Tortoler cuenta que cuando se dio la orden de expulsar de México al general Plutarco Elías Calles (presidente de la República y fundador del Banco de México), los comisionados para ejecutar la orden lo sorprendieron durmiendo; en la mesa de noche, junto a su lecho, encontraron una imagen de la Virgen de Guadalupe y una lámpara encendida ante ella.
  • El entonces presidente de México Adolfo López Mateos (1958-1964) fue cuestionado en una gira por Venezuela por una periodista quien le preguntó si la imagen de la Virgen de Guadalupe iba a formar parte del intercambio cultural México-Venezuela y la respuesta del presidente mexicano fue: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no está sujeta a intercambio alguno, la imagen pertenece al pueblo creyente de México»; en rueda de prensa en Río de Janeiro, afirmó: «La imagen de la Virgen de Guadalupe no es considerada una obra pictórica porque las manos que la pintaron no son de este mundo..., es sin duda la más valiosa reliquia del género religioso que existe en México».
  • En el año 2000, el entonces presidente electo Vicente Fox Quesada al conocer el resultado de las elecciones levantó un estandarte de la Virgen de Guadalupe, así mismo visitó la Basílica de Guadalupe en los dias posteriores, hecho que molestó a no creyentes y a grupos masónicos.

[editar] Canonización de Juan Diego

En 1998, la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos decidió crear una comisión histórica para investigar la existencia histórica de Juan Diego. Esta comisión encontró en la tradición oral indígena, decisiva en cualquier estudio de los pueblos mexicanos, y en algunos documentos como el llamado códice Escalada, fundamentos suficientes para afirmar la historicidad del indígena.

En el año 2002 el papa Juan Pablo II canonizó a Juan Diego.

[editar] Controversia

[editar] Verosimilitud

La imagen de la tela no es naturalista: no trata de ser una fotografía de una persona real, sino que se trata claramente de una representación artística. El rostro y las manos no tienen ninguna pretensión de verosimilitud: son claramente artísticas.

Las fotografías de acercamiento indican que se han aplicado pigmentos para iluminar áreas del rostro y para oscurecer la textura de la tela. También se ve un obvio resquebrajamiento de pintura a lo largo de las costuras de la tela. El infrarrojo también muestra que hay líneas oscuras debajo de la pintura de las ropas de la Virgen, que sugieren que antes de pintar la tela se le hizo un bosquejo preparatorio.[4]

El retratista Glenn Taylor señala que la raya del pelo ha sido mal centrada (o sea, se ve centrada en este cuadro porque la Virgen tiene la cabeza inclinada, pero si irguiera la cabeza y mirara hacia el espectador, la raya le quedaría corrida varios centímetros hacia su izquierda). Los ojos, incluidos los iris, tienen rebordes —como sucede frecuentemente en las pinturas... aunque no en la realidad—. Esos rebordes parecen haber sido hechos con un pincel. Esa y otras evidencias sugieren que probablemente la pintura fue copiada (por un artista no muy experto) de un original expertamente pintado.

[editar] Marcos, el autor indígena

De hecho, durante una investigación formal de la tela en 1556 (año de la supuesta escritura del Nican Mopohua) se declaró que la pintura «la pintó un indio el año pasado», específicamente el pintor indígena Marcos. Probablemente sería el pintor azteca Marcos Cipac de Aquino, quien trabajaba en la ciudad de México en esos años.

En 1985, el analista forense John F. Fischer y el escritor Joe Nickell informaron estas evidencias en una investigación iconográfica y folclórica de la imagen de Guadalupe en la revista estadounidense Skeptical Inquirer. También mencionaron algunas de las seudociencias que la imagen había atraído. Por ejemplo, algunas personas declaraban ver rostros —incluido el de san Juan Diego— en fotografías magnificadas y retocadas del interior de los ojos de la Virgen, pero se considera una evidencia de pareidolia (la habilidad imaginativa para percibir imágenes, al estilo de un test de Rorschach).[5]

Recientemente estas apreciaciones fueron confirmadas por la revista Proceso, que informó acerca de los resultados de un estudio de la imagen de Guadalupe. Fue llevado a cabo en 1982 por el perito José Sol Rosales, exdirector del Centro Nacional de Registro y Conservación para Obra Mueble, del INBA, a pedido del director de la basílica, Guillermo Schulenburg.

Rosales examinó la tela con un microscopio estéreo y observó que la tela es de lino con alguna mezcla de cáñamo o fibra de cactus. Fue preparada con una pincelada de imprimidor blanco (sulfato de calcio) y luego se pintó la imagen en pintura al temple (agua, pigmento y un medio de unión). El experto opinó que el artista utilizó una paleta muy limitada, consistente en colores, de sulfato de calcio (conocido entonces como tizatl) y de un negro (extraído del hollín del humo del ocote), blanco, azul, verde y tierras, carmín (elaborado a base de cochinilla) y oro.

El análisis detalló otras características de la pintura: su estilo, los repintes que se le aplicaron a lo largo del tiempo, y las mutilaciones sufridas. Rosales concluyó que la imagen no se habría generado sobrenaturalmente sino que habría sido un artista que utilizó los materiales y métodos del siglo XVI.[6]

[editar] Guadalupanos anti-aparicionistas

Existieron algunas opiniones contrarias, dentro de la misma Iglesia. En 1995, Guillermo Schulenburg (abad-director de la Basílica de Guadalupe) declaró a la revista católica mexicana Ixtus lo siguiente:[cita requerida]:

Ixtus: ¿Existió Juan Diego?
Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es propiamente una beatificación.

Semanas después de esta serie de declaraciones, Schulenburg tuvo que renunciar a su cargo de abad de la basílica de Guadalupe (habiendo ejercido el cargo por más de treinta años).


[editar] La fiesta de Guadalupe

La fiesta de la Virgen se celebra el 12 de diciembre. La noche del día anterior, las iglesias en todo lo ancho y largo del país se colman de fieles para celebrar una fiesta a la que llaman «las mañanitas a la Guadalupana» o serenata a la Virgen.[cita requerida] El santuario de Guadalupe, ubicado en el cerro del Tepeyac en la ciudad de México, es visitado ese día por más de 5 millones de personas.

Se tiene por costumbre que tales peregrinaciones no sólo incluyan fieles y organizadores, sino danzantes llamados matachines, quienes lideran las procesiones hasta llegar a la basílica.

[editar] Lugares de veneración

[editar] Citas en Wikiquote

[editar] Véase también

[editar] Notas

  1. «La Basílica de Guadalupe es el santuario católico más visitado del mundo» (diario El Universal, 8 de julio de 2007).
  2. Clodomiro L. Siller Acuña: La evangelización guadalupana (pág. 3), México, D. F.: Cuadernos Estudios Indígenas n.º 1, 1984.
  3. Lucas Alamán (1849), Historia de México, desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, Imprenta de J. M. Lara. ISBN.
  4. Comisión para la Investigación Científica de Afirmaciones Paranormales ([1]).
  5. Según Joe Nickell y John F. Fischer: «The Image of Guadalupe: A folkloristic and iconographic investigation» (pág. 243-255). Revista Skeptical Inquirer 9:3, 1985.
  6. La virgen fue pintada por un artista humano [2]

[editar] Bibliografía

  • Galera Lamadrid, Jesús: Nican Mopohua, breve análisis literario e histórico. México: Porrúa, 2001.
  • Escalada, Xavier: Enciclopedia Guadalupana (5 tomos). México: Enciclopedia Guadalupana AC.
  • León Portilla, Miguel: Tonantzín Guadalupe, Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”. México: Fondo de Cultura Económica, 2000.
  • Siller Acuña, Clodomiro L.: La evangelización guadalupana. México, D. F.: Cuadernos Estudios Indígenas n.º 1, 1984.
  • Velázquez, Primo Feliciano: La aparición de Santa María de Guadalupe. México: Jus, 1931.

[editar] Enlaces externos

[editar] Vínculos de carácter religioso

[editar] Vínculos de carácter crítico

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