Hiperdulía

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

De dos etimologías griegas:

Hiper: Prefijo derivado del griego ύπέρ, puede connotar un sentido de "más allá de", "sobre", "encima de". Por ejemplo en las palabras "hipérbole" -exageración- o "hipérbaton" -transposición, pasar por encima-. Denota una cantidad o grado superior al normal o grado excesivo.[1]

Según la Real Academia Española, el prefijo hiper significa "superioridad o exceso".[2]

Doulos Palabra griega δουλoυσ derivativa del significado de "siervo", "esclavo", brinda un sentido de esclavitud, "encadenado a". Para "Douleia", de donde deriva "dulía", significa "Hacerse esclavo de", "Dispuesto a esclavizarse".

En suma HIPERDULÍA podría ser interpretado como: Hacerse esclavo en forma máxima de...

Hiperdulía como término, fue mencionado por primera vez en el Concilio de Vaticano II según la Constitución Dogmática Lumen Gentium, en el capítulo 66[3] del año 1963, no existiendo referencia al término exacto desde antes del concilio a cargo del Papa Pío XI.[4]

El término Hiperdulía en la religión Católica es exclusivamente designado al culto que se rinde a la Virgen María. El culto de hiperdulía se diferencia del de dulía en que este último se emplea para venerar y profesar una consideración especial para objetos y bienes materiales que pertenecieron a alguna persona Santificada (pueden ser restos óseos, cabellos, una vestimenta, utensilio de uso personal u otro objeto que tuvo algún tipo de contacto con la persona Santa). Dulía también se aplica al culto aprobado por el Vaticano para la veneración de la persona santificada y en proceso de santificación.

Ya el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Lumen gentium distingue: "Este culto [...] aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo [considerados en el cristianismo los tres como personificaciones o prosopones del Uno y Único Dios es decir la Santísima Trinidad], pero lo favorece muy poderosamente" (LG 66). Este mismo texto es recogido por el Catecismo católico (cf. n. 971).

En el culto de la Virgen María el grado de veneración es mayor que los demás santos, pero menor a la que se considera de adoración. En la Religión Católica y en muchas otras de sus variantes se la considera como la madre del Salvador Jesús hijo de Dios, siendo que el hijo de Dios es Santo, por lo tanto la madre también adquiere la santidad. Se aúna el escrito de que fue escogida para llevar en su vientre al mesías, según la tradición cristiana.

La veneración a la Vírgen María, al igual que la Veneración de santos, es criticada por algunos grupos cristianos que identifican la hiperdulía con la adoración a Dios, basándose en que ningún pasaje de las escrituras hebreas y griegas describen algún tipo de veneración a la Virgen Maria.

La primera representación de la Vírgen María data del siglo II en la zona más antigua (segundo piso) de las Catacumbas de Priscila en Roma. Por la densidad de enterramientos en la zona, se dedujo que hubo culto en aquella área de la catacumba. En ella se representa a María junto al profeta Balaam, profeta pagano que profetizó a Israel (libro de los Números, 22-24), durante su travesía en el desierto , el nacimiento de una estrella del linaje de Jacob, y alabó la belleza de las tiendas de Israel. Esta evocación de la Tienda de la Reunión que contenía la Shekhiná (Presencia de Dios) fue aplicada a Cristo y a su Madre.

Referencias[editar]

  1. http://www.hipertexto.info/documentos/definic.htm
  2. http://lema.rae.es/drae/?val=hyper
  3. http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html
  4. Cf. Pío XI, enc. Ecclesiam Dei, 12 nov. 1923: AAS 15 (1923) 581. Pío XII, enc. Fulgens corona, 8 sept. 1953: AAS 45 (1953), 590-591.

Enlaces externos[editar]