Capitanía General de Cuba

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Capitanía General de Cuba

Capitanía General del Imperio español

Flag of Cross of Burgundy.svg

1821-1898

Flag of Cuba.svg
US flag 45 stars.svg

Bandera de España

Bandera

Ubicación de
Ubicación de la Capitanía General de Cuba
Capital La Habana
23°07′N 082°21′O / 23.117, -82.350
Idioma principal Castellano
Religión Católica
Gobierno Capitanía General
Rey
 • 17591788 Carlos III
 • 18861931 Alfonso XIII
(Bajo la Regencia de María Cristina)
Capitán General
 • 17641779 Conde de Ricla
 • 18871898 Ramón Blanco y Erenas
Período histórico Imperio español
 • Reorganización administrativa 1821
 • Tratado de París 1898

La Capitanía General de Cuba fue una entidad territorial, integrante del Imperio español, establecida por la Corona española durante su periodo de dominio americano. Este territorio recibió mayor autonomía desde 1764 como fruto de las reformas borbónicas llevadas a cabo en el Virreinato de Nueva España por el Conde de Floridablanca, el cual orientó la política exterior de Carlos III hacia un fortalecimiento de la posición española frente al Reino Unido especialmente en el mar Caribe.

La administración cubana estuvo dominada desde entonces por Capitanes Generales, militares de oficio en su mayor parte. Algunos de ellos vieron recompensada su actuación siendo luego elevados a virreyes de Nueva España.

Desde 1825, el Capitán General de Cuba fue dotado con amplias atribuciones en los ramos de Gobierno, Justicia y Hacienda, además de seguir siendo la máxima autoridad militar. Y a partir de la segunda mitad del siglo XIX el Capitán General de Cuba fue también su Gobernador General al haberse perdido las colonias continentales en América.

La Capitanía General de Cuba comprendió además de la isla de Cuba, la Florida y La Luisiana.

Historia[editar]

Antecedentes[editar]

El teniente del virrey Diego Velázquez comenzó la conquista de Cuba en 1510, asumiendo como primer gobernador de la isla de Fernandina y manteniéndose en el cargo hasta 1524.

Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa fue fundada en 1512, San Salvador de Bayamo en 1513, Santísima Trinidad, Sancti Spíritus y San Cristóbal de La Habana en 1514, Santa María del Puerto Príncipe y Santiago de Cuba en 1515.

Desde el siglo XVI, la Provincia de Cuba estuvo bajo el mando del Gobernador y Capitán a Guerra de Santiago, dependiente de la Real Audiencia de Santo Domingo. La Audiencia autorizó el 26 de julio de 1553 que el gobernador residiera a La Habana.

En 1567 el gobernador de Cuba y Adelantado de La Florida, almirante Pedro Menéndez de Avilés, sometió definitivamente a los indígenas y anexionó la península de La Florida a la Gobernación de Cuba.

En 1579 fue agregado al cargo de gobernador de Cuba el de capitán general al ser nombrado gobernador el capitán Gabriel de Luján, quien asumió en 1581. En lo gubernativo siguió sujeto el gobernador al virrey de Nueva España, en lo relativo a la marina dependía de los generales de las flotas que se apostaban en el puerto, y en lo judicial dependía de la Audiencia de Santo Domingo.[1]

División en dos gobernaciones[editar]

Mediante la Real Cédula del 8 de octubre de 1607 el rey Felipe III dividió la Capitanía General de Cuba en dos gobiernos, el Occidental con sede en La Habana y el Oriental con sede en Santiago de Cuba. La jurisdicción que abarcaría el gobernador de La Habana fue fijada por el este hasta cincuenta leguas de la ciudad.[2]

(...) y quiero y es mi voluntad que el de los dichos dos gobernadores tuviere á su cargo el gobierno de la ciudad de San Cristóbal de La Habana y los dichos lugares de su distrito sea y se titule mi gobernador y capitán general de la isla de Cuba y de la dicha ciudad como se han titulado hasta agora los que lo han sido de toda la Isla (...)
Y por los inconvenientes que se considera podrían resultar de lo contrario, mando que mi gobernador y capitán á guerra de la ciudad de Santiago de Cuba y su distrito esté subordinado en todo lo que tocare y fuere dependiente de materias de gobierno y guerra al mi gobernador y capitán general de dicha Isla y ciudad de La Habana (...)

Las villas de Baracoa, Bayamo y Puerto Príncipe (hoy Camagüey) quedaron bajo jurisdicción del gobernador de Santiago de Cuba. Las villas de San Juan de los Remedios, Sancti Spíritus y Trinidad no fueron adjudicadas a ninguno de los gobiernos y quedaron exentas y sujetas directamente al capitán general. La isla fue dividida mediante la orden: mídanse 80 leguas a partir del cabo de San Antonio, y tírese una raya de norte a sur.

Óleo del puerto de La Habana 1639.

Asumió Pedro Valdés como capitán general de Cuba y Juan Villaverde y Ozeta como capitán a guerra de Santiago. En La Habana residía el gobernador y capitán general de la isla y en Santiago un gobernador y capitán a guerra.[3] En el ramo de guerra el gobernador de Santiago quedaba en dependencia del capitán general. Cada gobernador tenía autonomía en lo administrativo, entendiéndose directamente con la Corte del rey. En lo judicial ambas gobernaciones continuaron en la jurisdicción de la Real Audiencia de Santo Domingo.[4]

En 1655, durante la guerra anglo-española, los británicos expulsaron definitivamente de Jamaica a los españoles, los cuales emigraron a Cuba.

En 1756 fue creada la Intendencia de Marina de La Habana, que actuaba como «Real Fábrica» de barcos y navíos.

El 6 de junio de 1762, apareció una gran armada británica, con más de 50 navíos y 14.000 hombres. Para tomar la ciudad, los británicos tuvieron que rendir el Castillo del Morro, defendido por una decidida guarnición al frente del capitán de navío Luis de Velasco y del marqués Vicente Gómez. La Habana cayó tras dos meses de sitio. En un año los españoles restablecieron la soberanía, pero quedaron en evidencia muchas deficiencias defensivas. Los británicos de retiraron de Cuba el 10 de febrero de 1763 después del Tratado de París y a cambio de la cesión de Florida al Reino de Gran Bretaña. En compensación a la pérdida de La Habana, España recibió de Francia el territorio de Luisiana el 3 de noviembre de 1762 y lo mantuvo hasta el 1 de marzo de 1801, en que volvió a Francia, luego Napoleón Bonaparte se lo vendió a los Estados Unidos en 1803.

Luego de la evacuación británica, el rey de España comisionó al general Alejandro O'Reilly para llevar adelante una profunda reorganización militar en Cuba.

En 1763 se comenzó la construcción de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña en La Habana, la mayor de las construidas por España en el Nuevo Mundo. Su posición privilegiada la convertía en un bastión inexpugnable, se dice que las obras se prolongaron tanto y con tan alto coste que Carlos III, rey de España se asomó a la ventana de su palacio con un catalejo para que le indicaran donde se encontraba aquella construcción.

Desde las reformas borbónicas[editar]

Desde 1764 el gobernador de Santiago ya era Capitán General permanente y en 1774 se realizó el primer censo oficial de Cuba, que arrojó el resultado de 171.670 habitantes.

El 31 de octubre de 1764 fue establecida la Intendencia de La Habana, que fue la primera intendencia de hacienda y guerra creada en la América hispánica. Siendo su primer intendente, Miguel de Altarriba, quien asumió el 8 de marzo de 1765.

En 1766 fue creada la Intendencia de Nueva Orleans en Luisiana, que dependía de la Capitanía General de Cuba. Siendo su primer intendente, Juan José de Loyola y Mendoza, estando el mando militar a cargo de Antonio de Ullóa, pero poco después lo asumió también Loyola y Mendoza.[5]

Los españoles recuperaron la Florida Occidental en 1779 y tomaron San Carlos de Panzacola en 1781. España recuperó las Floridas por medio del Tratado de París de 1783.

En 1794 fue creado en La Habana un Real Consulado de Agricultura y Comercio. En 1795, por el Tratado de Basilea el territorio de Santo Domingo fue cedido a Francia.[6]

En 1800 se trasladó a Santa María del Puerto Príncipe (hoy Camagüey) la Real Audiencia de Santo Domingo, lo que fue dispuesto el 22 de mayo de 1797, ya que esta isla fue cedida a Francia, previamente se había instalado en Santiago de Cuba desde 1799. Permaneció en Puerto Príncipe hasta 1808 cuando se la trasladó a La Habana, volviendo luego a Puerto Príncipe.

Tras la ocupación estadounidense y aprovechando la difícil situación hispana provocada por las Guerras Napoleónicas una ley estadounidense de 1804, dictada por orden de Thomas Jefferson, declaró perteneciente a los Estados Unidos la costa de la Florida Occidental, entre el río Misisipí y el río Perdido.

En 1812 la Constitución de Cádiz expresaba:

El territorio español comprende (...) isla de Cuba con las dos Floridas, la parte española de la isla de Santo Domingo y la isla de Puerto Rico con las demás adyacentes a éstas y al continente en uno y otro mar.

Estableciéronse en 1812 las diputaciones provinciales de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico y por decreto del 23 de mayo de 1812 se creó la de Santiago de Cuba. Fueron abolidas por Fernando VII en 1814.

En 1813 fue creada la Intendencia de Puerto Príncipe junto con la Intendencia de Santiago de Cuba con jurisdicción sobre la hacienda.

En 1819 ante los hechos consumados y la debilidad militar española subsecuente a las Guerras Napoleónicas y la generalización de la Guerra de Independencia Hispanoamericana en la zona continental, y tras la llegada de ocupantes de origen estadounidense a Las Floridas, España debió aceptar la Compra de Luisiana y vender Las Floridas por el Tratado Adams-Onís.

En 1820 fueron restablecidas las diputaciones provinciales al ser restablecida la Constitución de 1812 y nuevamente abolida en 1823. Desde la Real Orden del 8 de mayo de 1825 el capitán general asumió amplios poderes y se creó la Comisión Militar Permanente, que asumió jurisdicción sobre asuntos políticos. Se comunicó el capitán general que desde ese momento obstentaría:

todo el lleno de las facultades que por las Reales Ordenanzas se conceden a los Gobernadores de plazas sitiadas.

Podía además suspender cualquier ley que considere conveniente, dando cuenta el rey para su aprobación.

La Constitución de 1812 volvió a entrar en vigencia entre 1836 y 1837. La nueva Constitución de 1837 establecía que Cuba, Puerto Rico y las Filipinas se regirían por leyes especiales, privándolas de representación en las Cortes de España y suprimiendo los ayuntamientos y diputaciones provinciales democráticamente electos, quedando gobernada directamente por la Corona a través del capitán general. La Constitución de 1845 mantuvo el mismo régimen.

La Real Audiencia de La Habana fue creada por Real Decreto del 18 de agosto de 1838. El territorio de la Real Audiencia de Puerto Príncipe fue limitado a las provincias o departamentos Oriental y Central de la Isla de Cuba, en el último de los cuales estaban comprendidos los gobiernos de Trinidad y Nueva Colonia Fernandina de Jagua. El resto del territorio de la isla de Cuba quedó asignado a la Audiencia de La Habana.

La Audiencia de Puerto Príncipe fue suprimida en 1853. En 1859 fue reformado el régimen municipal. En 1868 fue restablecida como Real Audiencia en Camagüey con jurisdicción sobre los departamentos Central y Oriental de Cuba. El 1 de julio de 1871 fue establecida la Real Audiencia de Santiago de Cuba, poco después abolida y recreada el 28 de noviembre de 1898.

Una fragata española remolcando un buque británico hasta La Habana. Óleo, circa 1770.

En la capitanía general de Cuba se operó una gran transformación socioeconómica durante el siglo XVIII. La isla pasó de ser una clave defensiva del Caribe, que se sostenía del situado y de alguna producción agropecuaria, a una floreciente colonia exportadora de azúcar, tabaco y café. Cuba no pudo prosperar antes de la década de 1760 debido a las regulaciones comerciales españolas. España había instalado un monopolio en el Caribe y su objetivo primario era proteger esto. No se permitió que las islas negociaran con ninguna nave extranjera. España estaba sobre todo interesada en el Caribe por su oro. La corona española pensó que si las colonias negociaban con otros países, se perdería su ventaja. Esto retardó el crecimiento del Caribe español. Este efecto era particularmente malo para Cuba. Tan pronto como España abriera los puertos de Cuba a las naves extranjeras, un gran auge del azúcar comenzó, durando hasta la década de 1880.

En 1852, el capitán general José Gutiérrez de la Concha hacía referencia a uno de los problemas más graves para la estabilidad socio-política de la isla de Cuba: la formación del partido españolista, con unos intereses no siempre coincidentes con los de la metrópoli. La desconfianza que siente hacia este grupo de poder la resume en los siguientes términos:

Todas las consideraciones que merece hasta la exageración del sentimiento nacional en los buenos españoles, deben desaparecer tratándose de los que pretenden especular en provecho propio con ese sentimiento, pues tanto ó más daño hacen á España éstos y los malos funcionarios públicos, que los que abiertamente conspiran contra el Gobierno, porque contra estos últimos están las leyes y la fuerza, que no siempre pueden aplicarse á los que de aquel modo disfrazan sus malas pasiones. Error grave, por tanto, seria en el que gobernase en Cuba el no apelar en casos dados y en circunstancias difíciles á las facultades extraordinarias de que el gobernador capitan general está y deberá estar siempre revestido.[7]

La Constitución española de 1869 estableció que:

Art. 108. Las Cortes reformarán el sistema de gobierno de las provincias de ultramar cuando hayan tomado asiento los diputados de Cuba o Puerto Rico para hacer extensivos a las mismas, con las modificaciones que se creyesen necesarias los derechos consignados en la Constitución.

El inició de la guerra de independencia en octubre de 1868 impidió la elección de diputados cubanos, por lo que el régimen constitucional no se aplicó en la isla.

El 30 de junio de 1876, el Rey Alfonso XII promulgó la Constitución que habría de regir hasta noviembre de 1897, en ella se contempló nuevamente el gobierno de la isla por leyes especiales. En 1879 los diputados cubanos volvieron a ser admitidos en las Cortes de España. Entre 1880 y 1886 la esclavitud fue abolida en Cuba.

Así se sucedieron las revueltas durante la segunda mitad del siglo XIX apoyados por ideólogos de la talla de José Martí, que el general Martínez Campos, enviado especialmente desde la metrópoli sofocó y sello en la Paz de Zanjón (1878). Ya en 1897 se separó la Capitanía General del Gobierno y se dotó a Cuba de un parlamento bicameral. Este sistema sólo duró unos meses ya que al poco tiempo estallaría la Guerra Hispano-Norteamericana en 1898 con desastrosas consecuencias para España, la pérdida de sus provincias de Ultramar.

El 25 de noviembre de 1897 se promulgó la Constitución Autonómica para las islas de Cuba y Puerto Rico:

El Gobierno de cada una de las Islas se compondrá de un Parlamento Insular, dividido en dos Cámaras y de un Gobernador General, representante de la Metrópoli, que ejercerá en nombre de ésta la Autoridad suprema.[8]

Organización eclesiástica[editar]

En 1518 fue erigida en la Diócesis de Asunción de Baracoa (o Cuba), sufragánea de la Archidiócesis de Sevilla. Fue trasladada a Santiago de Cuba en 1522.

El papa León X erigió el 5 de diciembre de 1520 la diócesis de Santiago de la Florida (o Tierra Florida), pero no sobrevivió.

Por medio de la bula Super universæ orbis ecclesiæ del 12 de febrero de 1546 fue erigida la Arquidiócesis de Santo Domingo, asignándole como una de sus sufragáneas a la Diócesis de Santiago de Cuba.

El 10 de septiembre de 1787 fue erigida la Diócesis de San Cristobal de La Habana, Louisiana y las Floridas, separada de la de Santiago de Cuba, quedando ambas como sufragáneas del arzobispado de Santo Domingo.

El 25 de abril de 1793 fue erigida la Diócesis de Louisiana y las dos Floridas como sufragánea de Santo Domingo.

A raíz de la Paz de Basilea, en 1795 desapareció la Arquidiócesis de Santo Domingo, por lo que en 1803 fue erigida la Arquidiócesis de Santiago de Cuba pasando a ser sus sufragáneas la Diócesis de San Cristóbal de la Habana, la de San Juan de Puerto Rico y la Diócesis de La Luisiana y las dos Floridas.

Véase también[editar]

  • Anexo:Gobernadores coloniales de Cuba
  • José Gregorio Cayuela Fernández y Ángel Bahamonde Magro, Hacer las Américas. Las elites coloniales españolas en el siglo XIX. Alianza Editorial, 1992. ISBN 84-206-4231-2
  • José Gregorio Cayuela Fernández, Bahía de Ultramar. España y Cuba en el siglo XIX. El control de las relaciones coloniales. Siglo XXI Editorial, 1992. ISBN 84-323-0788-2

Referencias[editar]

  1. Diccionario geografico, estadístico, histórico, de la isla de Cuba. Volumen 3. pp. 531. Autor: Jacobo de la Pezuela. Editor: Impr. del estab. de Mellado, 1863
  2. La Habana: cuatro siglos como capital oficial de Cuba
  3. El virreinato, Volumen 1. pp. 287. Autor: Jorge Ignacio Rubio Mañé. Edición 2. Editor: UNAM, 1983. ISBN 968-16-1354-6, 9789681613549
  4. Calendario Cubano
  5. COMMONS DE LA ROSA, Áurea. «La organización territorial de España y sus posesiones en América durante el siglo de las luces». MONCADA MAYA, J. O. (coord.) La geografía de la Ilustración. México: Instituto de Geografía, UNAM. 
  6. Sociedad civil y poder en Cuba: colonia y poscolonia. pp. 65. Autores: José Antonio Piqueras, José Antonio Piqueras Arenas. Editor: Siglo XXI de España Editores, 2005. ISBN 84-323-1231-2, 9788432312311
  7. GUTIÉRREZ DE LA CONCHA, J., Memoria sobre la guerra de la Isla de Cuba, 1875, p. 164 y ss.
  8. Constitución Autonómica de 1897