José Martí

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José Martí
Jose-Marti.jpg
Nombre José Julián Martí Pérez
Nacimiento 28 de enero de 1853
Bandera de Cuba La Habana, Cuba
Fallecimiento 19 de mayo de 1895 (42 años)
Bandera de Cuba Dos Ríos, Cuba
Causa de muerte Muerto en combate
Educación Licenciado en Filosofía y Letras
Licenciado en Derecho Civil y Canónico
Alma máter Universidad de Zaragoza
Ocupación Político, escritor, pensador y periodista
Conocido por «El apóstol de la Independencia de Cuba»
Partido político Partido Revolucionario Cubano
Cónyuge Carmen Zayas Bazán
Hijos José Francisco Martí y Zayas-Bazán
Padres Leonor Pérez Cabrera
Mariano Martí Navarro
Obras Ismaelillo
La Edad de Oro
Versos sencillos
Sitio web
josemarti.cu

José Julián Martí Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853Dos Ríos, 19 de mayo de 1895) fue un político republicano democrático, pensador, escritor, periodista, filósofo y poeta cubano de origen español, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra Necesaria. Perteneció al movimiento literario del modernismo.

Carrera política[editar]

Monumento a José Martí en Esposizione Universale Roma, Roma.
Monumento a José Martí en Ciudad de México (DF).
Monumento a José Martí en la ciudad de Cienfuegos (Cuba).
Monumento a José Martí en el Central Park de Nueva York.
Monumento a José Martí en Ybor City (Tampa, Florida).
Monumento a Martí en Cádiz (España).
Monumento a José Martí en Sofia (Bulgaria).
Busto en Buenos Aires.
Busto en Lima.

Estudios y primera deportación[editar]

José Julián Martí Pérez nació en la calle Paula n.º 41, La Habana, el 28 de enero de 1853, hijo de Mariano Martí de Valencia y Leonor Pérez Cabrera, de Tenerife, en Canarias.

En 1866 se matricula en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana. Ingresa también en la clase de Dibujo Elemental en la Escuela Profesional de Pintura y Escultura de La Habana, más conocida como San Alejandro.

El 4 de octubre de 1869, al pasar una escuadra del Primer Batallón de Voluntarios por la calle Industrias n.º 122, donde residían los Valdés Domínguez, de la vivienda se oyen risas y los voluntarios toman esto como una provocación. Regresan en la noche y someten la casa a un minucioso registro. Entre la correspondencia encuentran una carta dirigida a Carlos de Castro y Castro, compañero del colegio que, por haberse alistado como voluntario en el ejército español para combatir a los independentistas, calificaban de apóstata.

Por tal razón, el 21 de octubre de 1869 Martí ingresa en la Cárcel Nacional acusado de traición por escribir esa carta, junto a su amigo Fermín Valdés Domínguez. El 4 de marzo de 1870, Martí fue condenado a seis años de prisión, pena posteriormente conmutada por el destierro a Isla de Pinos (actual Isla de la Juventud), al suroeste de la principal isla cubana. Llega allí el 13 de octubre. El 18 de diciembre sale hacia La Habana y el 15 de enero de 1871, por gestiones realizadas por sus padres, logró ser deportado a España. Allá comienza a cursar estudios en las universidades de Madrid y Zaragoza, donde se gradúa de Licenciado en Derecho Civil y en Filosofía y Letras.

De España se traslada a París por breve tiempo. Pasa por Nueva York y llega a Veracruz el 8 de febrero de 1875, donde se reúne con su familia. En México entabla relaciones con Manuel Mercado y conoce a Carmen Zayas Bazán, la cubana de Camagüey que posteriormente sería su esposa.

Del 2 de enero al 24 de febrero de 1877 estuvo de incógnito en La Habana como Julián Pérez. Al llegar a Guatemala trabaja en la Escuela Normal Central como catedrático de Literatura y de Historia de la Filosofía. Retorna a México, para contraer matrimonio con Carmen el 20 de diciembre de 1877. Regresa a Guatemala a inicios de 1878.

Segunda deportación[editar]

En 1878 vuelve a Cuba, el 31 de agosto, para radicarse en La Habana, y el 22 de noviembre nace José Francisco, su único hijo. Comenzó sus labores conspirativas figurando entre los fundadores del Club Central Revolucionario Cubano, del cual fue elegido vicepresidente el 18 de marzo de 1879. Posteriormente el Comité Revolucionario Cubano, radicado en Nueva York bajo la presidencia del Mayor General Calixto García, lo nombró subdelegado en la isla.

En el bufete de su amigo Don Nicolás Azcárate conoce a Juan Gualberto Gómez. Entre el 24 y el 26 de agosto de 1879 se produce un nuevo levantamiento en las cercanías de Santiago de Cuba. El 17 de septiembre Martí es detenido y deportado nuevamente a España, el 25 de septiembre de 1879, por sus vínculos con la conocida como Guerra Chiquita, liderada por el citado general García. Al llegar a Nueva York, se establece en la casa de huéspedes de Manuel Mantilla y su esposa, Carmen Miyares.

El Partido Revolucionario Cubano[editar]

José Marti

Martí logró llevarse consigo a su esposa e hijo el 3 de marzo de 1880. Permanecen juntos hasta el 21 de octubre, en que Carmen y José Francisco regresan a Cuba. Una semana después resultó electo vocal del Comité Revolucionario Cubano, del cual asumió la presidencia al sustituir a García, quien había partido hacia Cuba para incorporarse a la fallida Guerra Chiquita.

Entre 1880 y 1890 Martí alcanzaría renombre en la América a través de artículos y crónicas que enviaba desde Nueva York a importantes periódicos: La Opinión Nacional, de Caracas; La Nación, de Buenos Aires y El Partido Liberal, de México. Posteriormente decide buscar mejor acomodo en Venezuela, a donde llega el 20 de enero de 1881. En Caracas fundó la Revista Venezolana, de la que pudo editar solo dos números. En el segundo número Martí, escribe un notable ensayo sobre el destacado intelectual Cecilio Acosta que disgusta al presidente Guzmán Blanco motivo suficiente para ser expulsado del pais. En esa época trabajó para la casa editorial Appleton como editor y traductor.[1]

A mediados de 1882 reinició la labor de reorganizar a los revolucionarios (los partidarios de la independencia total de Cuba de la metrópoli española), comunicándoselo mediante cartas a Máximo Gómez Báez y Antonio Maceo. El 2 de octubre de 1884 se reúne por vez primera con ambos líderes y comienza a colaborar en un plan insurreccional diseñado y dirigido por los generales Gómez y Maceo. Luego se separó del movimiento por estar en desacuerdo con los métodos de dirección empleados y las consecuencias que tendrían sobre la futura república cubana, según manifestó.

El 30 de noviembre de 1887 fundó una Comisión Ejecutiva, de la cual fue elegido presidente, encargada de dirigir las actividades organizativas de los revolucionarios. En enero de 1892 redactó las Bases y los Estatutos del Partido Revolucionario Cubano. El 8 de abril de 1892 resultó electo Delegado de esa organización, cuya constitución fue proclamada dos días después, el 10 de abril de 1892. El 14 de ese mes fundó el periódico Patria, órgano oficial del Partido. Entre 1887 y 1892, Martí se desempeñó como cónsul de Uruguay en Nueva York.[2]

El Plan de la Fernandina[editar]

En los años 1893 y 1894 recorrió varios países de América y ciudades de Estados Unidos, uniendo a los principales jefes de la Guerra del 68 entre sí y con los más jóvenes, y acopiando recursos para la nueva contienda. Desde mediados de 1894 aceleró los preparativos del Plan Fernandina, con el cual pretendía promover una guerra corta, sin grandes desgastes para los cubanos. El 8 de diciembre de 1894 redactó y firmó, conjuntamente con los coroneles Mayía Rodríguez (en representación de Máximo Gómez) y Enrique Collazo (en representación de los patriotas de la Isla), el plan de alzamiento en Cuba. El Plan Fernandina fue descubierto e incautadas las naves con las cuales se iba a ejecutar. A pesar del gran revés que ello significó, Martí decidió seguir adelante con los planes de pronunciamientos armados en la Isla, en lo que fue apoyado por todos los principales jefes de las guerras anteriores.

Camino a la Guerra[editar]

El 29 de enero de 1895, junto con Mayía y Collazo, firmó la orden de alzamiento y la envió a Juan Gualberto Gómez para su ejecución. Partió de inmediato de Nueva York a Montecristi, en República Dominicana, donde lo esperaba Máximo Gómez, con quien firmó el 25 de marzo de 1895 un documento conocido como Manifiesto de Montecristi, programa de la nueva guerra. Ambos líderes llegan a Cuba el 11 de abril de 1895, por Playitas de Cajobabo, Baracoa, al noroeste de la antigua provincia de Oriente.

Tres días después del desembarco, hicieron contacto con las fuerzas del Comandante Félix Ruenes. El 15 de abril de 1895 los jefes allí reunidos bajo la dirección de Gómez, acordaron conferir a Martí el grado de Mayor General por sus méritos y servicios prestados.

El 28 de abril de 1895, en el campamento de Vuelta Corta, en Guantánamo (extremo este de la provincia de Oriente), junto con Gómez firmó la circular «Política de guerra». Envió mensajes a los jefes indicándoles que debían enviar un representante a una asamblea de delegados para elegir un gobierno en breve tiempo. El 5 de mayo de 1895 tuvo lugar la reunión de La Mejorana con Gómez y Maceo, donde se discutió la estrategia a seguir. El 14 de mayo de 1895 firmó la «Circular a los jefes y oficiales del Ejército Libertador», último de los documentos organizativos de la guerra, la que elaboró también con Máximo Gómez.

El día 18 de abril, en el Campamento de Dos Ríos, Martí escribe su última carta a su amigo Manuel Mercado, ese documento se le conoce como su testamento político, en un fragmento de la carta Martí expresa:

"...ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas..."

Muerte[editar]

El 19 de mayo de 1895 una columna española se desplegó en la zona de Dos Ríos, cerca de Palma Soriano, donde acampaban los cubanos. Martí marchaba entre Gómez y el Mayor General Bartolomé Masó. Al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer en el lugar acordado. No obstante, en el transcurso del combate, se separó del grueso de las fuerzas cubanas, acompañado solamente por su ayudante Ángel de la Guardia. Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles ocultos en la maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas mortales. Su cadáver no pudo ser rescatado por los mambises (soldados cubanos). Tras varios entierros, fue finalmente sepultado el día 27, en el nicho número 134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

Visión política[editar]

Su visión política era un liberal clásico y demócrata. Además, su obra política y de propaganda muestra estas tres prioridades: la unidad de todos los cubanos como nación en el proyecto cívico republicano de postguerra; la terminación del dominio colonial español; y evitar expansiónes estadounidenses y españolas. Es casi unánime la información sobre su gran capacidad de trabajo y frugalidad, lo que, siendo evidente, junto a su palabra persuasiva, le valió reconocimiento por la mayoría de sus compatriotas.

Enfermedades[editar]

Memorial de José Marti.

La salud de José Martí no era buena. Estudios recientes realizados han mostrado que padecía sarcoidosis, diagnosticada en España a los 18 años. Probablemente a partir de esta enfermedad padeció afectaciones oculares, del sistema nervioso, problemas cardíacos y fiebre. También se ha investigado que padecía un sarcocele (tumor de testículo, de tipo quístico), con abundancia de líquido alrededor del tumor. Para aliviar sus dolores los médicos puncionaban el tumor con periodicidad. Finalmente fue operado por el Dr. Francisco Montes de Oca, que le realizó una exéresis total del testículo, extirpando el tumor.

Legado literario[editar]

Principales Obras: En el campo de la poesía sus obras más conocidas son las siguientes:

  • Ismaelillo (1882)
  • Versos sencillos (1891)
  • Versos libres (1878-1882)
  • Flores del destierro (1878-1895).

Sus ensayos más populares son:

  • El presidio político en Cuba (1871)
  • Nuestra América (1891)

Cabe también destacar su obra epistolar, por lo general bien apreciada literaria y conceptualmente. Se incluye entre sus obras "La edad de oro. Publicación mensual de recreo e instrucción dedicada a los niños de América" de la cual fue redactor (julio de 1889).

Fue precursor del modernismo, junto a Manuel González Prada (Perú), Rubén Darío (Nicaragua), Francisco Gavidia (El Salvador), Julián del Casal (Cuba), Manuel Gutiérrez Nájera (México), Manuel de Jesús Galván (República Dominicana), Enrique Gómez Carrillo (Guatemala), José Santos Chocano (Perú) y José Asunción Silva (Colombia), entre otros. Es todavía tema de debate entre los especialistas su importancia relativa en el modernismo.

Martí y la Niña de Guatemala[editar]

María García Granados y Saborío, hija del general Miguel García Granados y nieta de la hermana del general, la periodista y poetisa María Josefa García Granados[Nota 1] Se enamoró de Martí cuando éste llegó a Guatemala, y su temprana muerte dio origen a la leyenda de La Niña de Guatemala.

El 10 de mayo de 1878 murió la guatemalteca María García Granados y Saborío, lo que daría lugar a una triste leyenda inspirada por los amores frustrados entre Martí y María.[Nota 2] Martí dejó su tristeza plasmada en el poema IX de sus Versos Sencillos[Nota 3]

Además de los versos de Martí de 1891, existen documentos que han contribuido a esclarecer parcialmente el episodio:

  • Otros dos poemas, que le dedicara Martí a María antes de su fallecimiento
  • Algunos testimonios de amigos comunes
  • Un pequeño mensaje que María le hiciera llegar al cubano al regresar él casado, procedente de México
  • Una carta en que Martí la recordaba dolorosamente, dirigida a su amigo Manuel Mercado
  • Un personaje de su única novela.
Guatemala, 1877

Sobre María, Martí escribió:

Si en la fiesta teatral —corrido el velo—
Desciende la revuelta escalinata,
Su pie semeja cisne pequeñuelo
Que el seno muestra de luciente plata.
[…]
Quisiera el bardo, cuando al sol la mece,
Colgarle al cuello esclavo los amores;
¡Si se yergue de súbito, parece
Que la tierra se va a cubrir de flores!

¡Oh! Cada vez que a la mujer hermosa
Con fraternal amor habla el proscripto,
Duerme soñando en la palmera airosa,
Novia del Sol en el ardiente Egipto.

Y en un segundo poema de mayo de 1877:
Amo el bello desorden, muy más bello
Desde que tú, la espléndida María,
Tendiste en tus espaldas el cabello,
¡Como una palma al destocarse haría!

Desempolvo el laúd, beso tu mano
Y a ti va alegre mi canción de hermano.
¡Cuán otro el canto fuera

Si en hebras de tu trenza se tañera!

Tomado de: Martínez, M.B. Viejos datos reverdecen la leyenda: Martí y la Niña.[3]

La historia se inicia cuando Martí, con solo 24 años, llegó a Guatemala procedente de México. En el país azteca había tenido éxito profesional como periodista y escritor y se había reencontrado con su familia tras su deportación política a España (1871-1875). En Guatemala conoce a la actriz dramática Eloísa Agüero y, finalmente, se compromete en matrimonio con su futura esposa, Carmen. En realidad, arribaba a tierra centroamericana tras su decepción política frente al gobierno autoritario de Porfirio Díaz, aunque luego terminaría decepcionándole también el gobierno de Justo Rufino Barrios. Al llegar a Guatemala no deja de manifestar una visión crítica respecto a la inferiorización de que ha sido objeto la mujer en ese país: en un artículo denominado «Los códigos nuevos», publicado en El Progreso, el 22 de abril de 1877 realiza una reflexión a pedido de Joaquín Macal, ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala: «¿Cuál es el primero de los lastres coloniales de la legislación depuesta que menciona? El poder omnímodo del señor bestial sobre la esposa venerable. Da la patria potestad a la mujer, la capacita para atestiguar y, obligándola a la observancia de la ley, completa su persona jurídica. ¿La que nos enseña la ley del cielo, no es capaz de conocer la de la tierra?».[4]

Así pues, centró su atención en las damas guatemaltecas de «andar indolente, de miradas castas, vestidas como las mujeres del pueblo,—con las trenzas tendidas sobre el manto, que ellas llaman pañolón; la mano ociosa contando a las puntas flotantes del manto los goces infantiles o las primeras penas de su dueña»;[5] y cuando encontró a María García Granados, una dama semejante, pero más cosmopolita e ilustrada, quedó inmediatamente prendado de ella. He aquí algunas descripciones de la señorita García Granados:

  • M.B. Martínez: «Era una joven interesantísima. Llevé a Martí a un baile de trajes, que se daba en casa de García Granados, a los dos días de haber llegado [por primera vez] a Guatemala; estábamos los dos de pie, en uno de los hermosos salones, viendo desfilar las parejas [cuando vimos venir] del brazo dos hermanas señoritas. Me preguntó Martí, “¿Quién es esa niña vestida de egipcia?”—“Es María, hija de la casa” [le contesté]. La detuve y le presenté a mi amigo y paisano Martí, y se encendió la chispa eléctrica».[3]
  • José María Izaguirre la describió así: «Era alta, esbelta y airosa: su cabello negro como el ébano, abundante, crespo y suave como la seda; su rostro, sin ser soberanamente bello, era dulce y simpático; sus ojos profundamente negros y melancólicos, velados por pestañas largas, revelaban una exquisita sensibilidad. Su voz era apacible y armoniosa, y sus maneras tan afables, que no era posible tratarla sin amarla. Tocaba el piano admirablemente, y cuando su mano resbalaba con cierto abandono por el teclado, sabía sacar de él notas que parecían salir de su alma y pasaban a impresionar el alma de sus oyentes.»[6]

José María Izaguirre, cubano que quien vivía en Guatemala en ese tiempo y era director del entonces prestigioso Instituto Nacional Central para Varones, nombró a Martí profesor de Literatura y de Ejercicios de Composición. Izaguirre, además de ocuparse de las labores docentes, organizaba veladas artísticas y literarias a las que Martí asistía con frecuencia. Allí fue donde conoció a María el 21 de abril de 1877: una hermosa adolescente, siete años menor que él. El padre de ella, el general Miguel García Granados había sido presidente unos cuantos años antes y gozaba de mucho prestigio en la sociedad guatemalteca del gobierno de Barrios; pronto se hizo amigo del emigrado cubano y lo invitaba a su residencia a jugar al ajedrez con frecuencia, oportunidades en que Martí se encontraba con María.[3]

A fines de 1877, Martí se fue a México y regresó hasta inicios del siguiente año, ya casado con Carmen. Lo que sucedió después de su matrimonio, ha sido comentado con posterioridad también por quienes presenciaron los hechos[Nota 4] José María Izaguirre, por ejemplo, se propuso fortalecer el mito de muerte por amor: «Cuando Martí regresó con Carmen no fue más a casa del general, pero el sentimiento se había arraigado profundamente en el alma de María, y no era ella del temple de las que olvidan. Su pasión se encerraba en este dilema: verse satisfecha, o morir. No pudiendo verificarse lo primero, le quedaba el otro recurso. En efecto, su naturaleza se resintió del golpe, fue decayendo paulatinamente, un suspiro continuo la consumía y, a pesar de los cuidados de la familia y los esfuerzos de la ciencia, después de estar algunos días en cama sin exhalar una queja, su vida se extinguió como el perfume de un lirio.»[7]

Cuando Martí consiguió publicar los Versos Sencillos, en 1891, Carmen y su hijo habían ido a visitarlo a Nueva York[Nota 5] Poco después, Carmen embarcó hacia La Habana a escondidas, para lo cual solicitó colaboración a las autoridades españolas, produciéndose así la separación irreversible del matrimonio y el alejamiento definitivo de su hijo. Martí entonces le escribió a un amigo: «Y pensar que sacrifiqué a la pobrecita, a María, por Carmen, que ha subido las escaleras del consulado español para pedir protección de mí».[8]

Martí dejó entrever en su poema IX incluso más que una muerte por tristeza: insinúa, alegóricamente, el suicidio de la amante rechazada:

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.


Aunque persiste la leyenda creada como consecuencia de una interpretación demasiado recta del poema, no existen evidencias documentales de suficiente peso capaces de acreditar que María García Granados atentara contra su vida o, incluso, falleciera producto de un estado psicológico depresivo. Una entrevista con un descendiente de los García Granados,[Nota 6] da luz sobre la versión familiar, transmitida por tradición oral: se dice que María, aunque acatarrada, aceptó ir a nadar con su prima, lo que era actividad habitual para ellas, quizá para distraerse de la tristeza en que se hallaba sumida tras el regreso de Martí, ya casado con Carmen. Después del paseo, María empeoró y murió a causa de una enfermedad de las vías respiratorias que, según aseguraba la familia del informante, ya padecía.[3]

No debe dejarse de señalar que todo parece indicar que María no respondía al patrón de muchacha tímida y vulnerable; publicaciones guatemaltecas de la época hablan de su participación relativamente activa como música y cantante fuera del hogar, en actividades artísticas públicas, organizadas por sociedades e instituciones —coincide incluso con la presencia de Martí, quien interviene en una de ellas como orador. Al parecer, se trataba de una joven popular dentro de la sociedad capitalina de la época; María seguía así los pasos de su tía y abuela María Josefa, quien había muerto en 1848 y que había sido además de poetisa y periodista, muy influyente en los gobiernos de Guatemala. Tras el fallecimiento de María, aparecieron en la prensa guatemalteca varios poemas en calidad de homenaje póstumo, donde los autores confesaban la admiración que en ellos había despertado.

Pensamiento religioso[editar]

José Martí no asume una posición antirreligiosa, sino que hace críticas a las religiones establecidas, por sus desviaciones, por el abandono en un momento de su desarrollo histórico de los principios que la originaron y de los fundamentos de la religiosidad.

Un pueblo irreligioso morirá, porque nada en él alimenta la virtud. Las injusticias humanas disgustan de ella; es necesario que la justicia celeste la garantice.

Habiendo recibido Martí una educación religiosa fue capaz de darse cuenta y profundizar en las diferencias estimadas por las distintas religiones, logró demostrar a través de su propia experiencia lo necesario de la conciencia, la razón y la voluntad, elementos que relaciona con claridad en la actuación del hombre en la vida, la que siempre concebía relacionada a la honradez, la justicia y los sentimientos humanos. Las convicciones religiosas las veía con agrado cuando estaban en defensa de los aspectos expresados anteriormente, todo lo que fomentara su limitación y desarrollo constituían un elemento de freno al pensamiento sano y creador del hombre.

Influencia de Martí[editar]

Su influencia en los cubanos es grande. En general es considerado por sus compatriotas como el principal modelador de la nacionalidad cubana tal como la conocemos hoy. Su prestigio se refleja en los títulos que popularmente se le conceden. «El apóstol de la independencia» y «el maestro» son los más usados.

Descendencia[editar]

En 1876 Martí se casó con Carmen Zayas Bazán, con quien tuvo un solo hijo: José Francisco Martí Zayas-Bazan, apodado Ismaelillo (1878-1945). José Francisco se alistó en el Ejército Cubano durante la guerra de 1895, a los 17 años tan pronto como averiguó que su padre había muerto. En ese momento estudiaba en el Rensselaer Institute of Technology, en Troy, New York. Se unió a las fuerzas del general Calixto García y con gran modestia declinó usar a Baconao, el caballo blanco de su padre, el cual le había sido enviado por Salvador Cisneros Betancourt. Calixto García lo promovió a capitán por su valor en la batalla de Las Tunas. Fue asistente de William Taft antes de que éste fuera presidente de Estados Unidos. Durante la república, alcanzó el rango de general y fue Secretario de Defensa y de la Marina, bajo el mando de su amigo íntimo Mario García Menocal, en 1921.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Biblioteca de Traducciones Hispanoamericanas
  2. «Restituyen placa a José Martí». La República (26 de febrero de 2011).
  3. a b c d Martínez, M.B.. «Viejos datos reverdecen la leyenda: Martí y la Niña». La Jiribilla. Consultado el 23 de agosto de 2014.
  4. Martí, 2001, p. 5.
  5. Martí, 2010, p. 13.
  6. Izaguirre, 1953, p. 10.
  7. Izaguirre, 1953, p. 12.
  8. Ripoll, s.f., p. 18.

Bibliografía adicional[editar]

Sobre Martí[editar]

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  • Aguiar, Fernando (2012). «El modernismo republicano de José Martí». En Aguiar, F.; García, A.; Ribes, A.. Entre líneas. Ensayos sobre literatura y sociedad (Madrid: CSIC). pp. 57–71. 
  • Agramonte y Pichardo, Roberto Daniel (1971). Martí y su concepción del mundo. Río Piedras: Universidad de Puerto Rico. 
  • Belnap, Jeffrey Grant; Fernández, Raúl (1998). José Martí's "Our America": from National to Hemispheric Cultural Studies (en inglés). Durham: Duke University Press. 
  • Coleman, Alexander (1975). «"Martí y Martínez Estrada: Historia de una simbiosis espiritual». Revista Iberoamericana 41 (92-93):  p. 629-645. 
  • Cruz, Jacqueline (Marzo 1992). «Esclava vencedora: La mujer en la obra literaria de José Martí». Hispania (75.1):  p. 30-37. 
  • Delgado Correa, Wilkie (mayo 2011). «José Martí: Unlargo viaje hacia la guerra y la muerte». Consultado el 20 de mayo de 2012.
  • Franco, Jean (1979). Historia de la literatura hispanoamericana. Barcelona: Seix Barral. «véase "La tradición y el cambio: José Martí y Manuel González Prada", pp. 139-157.» 
  • González, Aníbal (1993). «Journalism and the self: the Modernist Chronicles» (en inglés). Journalism and the Development of Spanish American Narrative (Cambridge: Cambridge University Press):  p. 83-100. 
  • González, Manuel Pedro (1953). «Semblanza de José Martí». Hispania 36:  p. 43-51. 
  • Hernández, José M. (1996). Martí y Pérez, José Julián. 3. New York: C. Scribner’s Sons.  p. 534b-536b. 
  • Henríquez Ureña, Max: Panorama histórico de la literatura cubana 1492-1952. 2 tomos. New York: Las Américas, 1963; el capítulo XXXVII del segundo tomo se dedica a José Martí II: 210-231.
  • Hodelín Tablada, Ricardo: Enfermedades de José Martí. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2007. ISBN 978-959-11-0550-9.
  • Izaguirre, J.M. (1953). «Homenaje a José Martí en el Centenario de su Nacimiento». Revista Cubana (La Habana, Cuba: Publicaciones del Ministerio de Educación, Dirección General de Cultura). http://www.grm.jovenclub.cu/retablo/Obrasliterarias. 
  • Delgado Correa, Wilkie: José Marti y la Medicina. Editora Política, La Habana, 2000.
  • Henríquez Ureña, Pedro: Historia de la cultura en la América hispánica. México: FCE, 1979: 118-124.
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  • Leante, César: "Martí y el destierro". Revista Iberoamericana 152-153 (1990): 823-827.
  • Lizaso, Félix: "Normas periodísticas de José Martí". Revista Iberoamericana 56 (1963): 227-249.
  • Mañach, Jorge: Martí el apóstol. Prólogo de Gabriela Mistral. Nueva York: Las Américas Pub. Co, 1963.
  • Marbán, Jorge: "Evolución y formas en la prosa periodística de José Martí". Revista Iberoamericana 55 (1989): 211-222.
  • Masiello, Francine (junio de 1996). «Melodrama, Sex, and Nation in Latin America's "Fin de Siglo"» (en inglés). Modern Language Quarterly 57 (2):  pp. 269-278. 
  • Martí, José (2010). «La América Central». Obras completas. Edición crítica (La Habana: Centro de Estudios Martianos) 13. 
  • Molina de Galindo, Isis (1962). «El presidio político en Cuba de José Martí. Intento de un análisis estilístico». Revista Iberoamericana 54:  pp. 311-336. 
  • Molloy, Silvia (junio de 1996). «His America, Our America: José Martí Reads Whitman» (en inglés). Modern Language Quarterly 57 (2):  pp. 369-379. 
  • Oria, Tomás G. (1987). Martí y el krausismo. Boulder: Society of Spanish and Spanish American Studies. .
  • Pérez de Regules, Agustín (19 de abril de 1953). «La Madrina de Martí». Revista Bohemia (La Habana) 45 (16). 
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  • Ripoll, C. (s.f.). La Niña de Guatemala, la vida íntima y secreta de José Martí. Nueva York: Dos Ríos. http://eddosrios.org/marti/Vida_Intima/Intima_guatemala.htm. 
  • Sacoto, Antonio (1988). «Sarmiento y Martí y el aborigen americano». Del ensayo hispanoamericano del siglo XIX (Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana). 
  • Sacoto, Antonio (1988). «"Nuestra América" de José Martí». Del ensayo hispanoamericano del siglo XIX (Quito: Casa de la Cultura Ecuatoriana). 
  • Schulman, Ivan A.. «José Martí». Latin American Writers. 3 Vols.. |ubicación=Nueva York|editorial=Charles Scribner's Sons|año=1989|volumen=I|página=311-319}}
  • Stabb, Martín S. (1957). «Martí and the Racists» (en inglés). Hispania (40):  p. 434-439. 
  • Teja, Ada María (1990). «El origen de la nacionalidad y su toma de conciencia en la obra juvenil de José Martí: semantización de Cuba y España». Revista Iberoamericana:  p. 793-822. 
  • Ward, Thomas (1993). «La historia nacional como intertexto universal en las ideas de Sarmiento, Martí y González Prada». Literatura como intertextualidad; IX Simposio Internacional de Literatura (Vinciguerra). 
  • Ward, Thomas (2004). La resistencia cultural: la nación en el ensayo de las Américas. Lima: Universidad Ricardo Palma. p. 140-159. 
  • Ward, Thomas (2007). «Martí y Blaine: entre la colonialidad tenebrosa y la emancipación inalcanzable». Cuban Studies (38):  p. 100-124. 
  • Ward, Thomas (octubre 2007). «From Sarmiento to Martí and Hostos: Extricating the Nation from Coloniality» (en inglés). European Review of Latin American and Caribbean Studies (83):  p. 83-104. http://www.cedla.uva.nl/60_publications/PDF_files_publications/83RevistaEuropea/83-Ward-ISSN-0924-0608.pdf. 
  • Vitier, Cintio (1982). Temas martianos(Segunda serie). La Habana: Centro de Estudios Martianos. 
  • Siracusa, Jordi (2005). Adiós, Habana, adiós. «introducción de Eusebio Leal Spengler» 

Sobre su prosa[editar]

  • Miller, Nicola (1999). In the Shadow of the State: Intellectuals and the Quest for National Identity in Twentieth-Century Latin America (en inglés). Londres: Verso. pp. 96–114. 
  • Molloy, Silvia (1997). «His America, Our America: José Martí Reads Whitman». En Foster, David William; Altamiranda, Daniel. Spanish American Literature: From Romanticism to 'Modernismo' in Latin America (en inglés) (New York y Londres: Garland). pp. 257–267. 
  • Fernández Retamar, Roberto (1997). «José Martí en los orígenes del antimperialismo latinoamericano». En Foster, David William; Altamiranda, Daniel. Spanish American Literature: From Romanticism to 'Modernismo' in Latin America (New York y Londres: Garland). pp. 247–255. 
  • Marbán, Jorge (enero-junio de 1989). «Evolución y formas en la prosa periodística de José Martí». Revista Iberoamericana 146-147:  pp. 211-222. 
  • Martí, José (2001). «Los códigos nuevos». Obras completas. Edición crítica (La Habana: Centro de Estudios Martianos) 5. 
  • Ramos, Julio (enero-junio de 1989). «Tres artículos desconocidos de José Martí». Revista Iberoamericana 146-147:  pp. 235-247. 
  • Schwartz, Kessel (1973). «José Martí, the New York Herald and President Garfield's Assassin» (en inglés). Hispania 56:  pp. 335-342. 

Sobre su poesía[editar]

  • Carter, Boyd (1962). «Gutiérrez Nájera y Martí como iniciadores del modernismo». Revista Iberoamericana 28:  pp. 295-310. 
  • Hauser, Rex (Enero-junio 1989). «La poética de la artesanía y las claves sociales en la obra de Martí y González Prada». Revista Iberoamericana 55 (146-147):  pp. 223-233. 
  • Henríquez Ureña, Max (1954). Breve historia del modernismo. México: Fondo de Cultura Económica. pp. 49–63. 
  • Omaña, Balmiro (Enero-junio de 1989). «Concepción de la poesía de José Martí». Revista Iberoamericana 55 (146-147):  pp. 193-209. 
  • Sánchez, Luis Alberto (1963). «Escritores representativos de América». Primera serie. Segunda edición. 3 tomos. Tomo II: José Martí (Madrid: Gredos). pp. 189–202. 
  • Schulman, Ivan A. (1960). Símbolo y color en la obra de José Martí. Madrid: Gredos. 
  • Schulman, Ivan A. (1963). «Las estructuras polares en la obra de José Martí y Julián del Casal». Revista Iberoamericana 56:  pp. 251-282. 
  • Schulman, Ivan A. (1968). Génesis del modernismo: Martí, Nájera, Silva, Casal. México: Colegio de México/Washington University Press. 
  • Schulman, Ivan A.; González, Manuel Pedro (1969). Martí, Darío y el modernismo. Madrid: Gredos. 

Traducciones[editar]

  • Хулиан дель Касаль. Хосе Марти. Средь сумерек и теней. Избранные стихотворения. Перевод с испанского Сергея Александровского. — М.: Водолей, 2011. – 256 с. (Julián del Casal. José Martí. Entre las densas sombras. Poesías escogídas. Traducción en ruso: Serguei Alexandrovsky. — М.: Editorial Vodoley, 2011. – 256 páginas).

Enlaces externos[editar]

Notas[editar]

  1. En el siglo XIX era práctica común que las familias aristocráticas realizaran matrimonios entre familiares cercanos.
  2. María García Granados, quien tambien es conocida como «La Niña de Guatemala», era hija del general Miguel García Granados, que fue presidente de Guatemala, y además era sobrina y nieta de María Josefa García Granados, influyente poetisa y periodista guatemalteca; en esa época, entre las familias de abolengo se acostumbraban los matrimonios entre parientes cercanos.
  3. La mayor parte de los Versos Sencillos de Martí recuerdan episodios personales ocurridos a lo largo de su vida y localizados en los diversos países por donde pasó o tuvo estancia durante su exilio obligado; en particular el poema IX es llamado La Niña de Guatemala
  4. La mayoría de esos testimonios se producen mucho después de la publicación del poema IX
  5. Para entonces, se trataba de una relación bastante quebrantada y apenas animada por la presencia del pequeño José Francisco.
  6. Sergio García Granados, en 2008