Pío Baroja

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Pío Baroja
PioBaroja.JPG
Pío Baroja y Nessi
Nacimiento 28 de diciembre de 1872
San Sebastián, España
Fallecimiento 30 de octubre de 1956
(83 años)
Madrid, España
Nacionalidad española
Alma máter
Ocupación escritor; médico
Años activo Siglo XX
Movimientos Generación del 98
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Pío Baroja y Nessi (San Sebastián, 28 de diciembre de 1872-Madrid, 30 de octubre de 1956) fue un escritor español de la llamada Generación del 98. En el año 1900 publica la que será su primera novela: La casa de Aitzgorri, iniciando así su carrera como escritor y ensayista.[1] Escribió artículos periodísticos en diversos periódicos y realizó un total de seis obras de teatro,[2] así como el libreto de una zarzuela. La mayoría de su obra se centra en la novela. Ejerció muy brevemente como médico rural en un pueblo de Guipúzcoa.[3] Su familia estuvo relacionada con el mundo del arte y la literatura, su hermano Ricardo Baroja fue pintor y escritor, así como su hermana Carmen Baroja. Fue tío del conocido antropólogo Julio Caro Baroja, y del director de cine y guionista Pío Caro Baroja. Ávido lector, viajó por toda la península, pasando gran parte de su vida en Madrid. Sobre su obra literaria, técnica narrativa, lenguaje, multitud de personajes de ficción, biografía, pensamiento filosófico y político existen numerosas obras y estudios. Pío dejó escrito un abundante corpus de memorias (tituladas Desde la última vuelta del camino).[4] El volumen octavo se publicó inéditamente en 2005, narrando sus pensamientos de la Guerra Civil y del periodo de post-guerra.

Tuvo estrecha amistad con Azorín, Valle-Inclán, Rubén Darío, Ramiro de Maeztu, José Ortega y Gasset. Con ellos hizo gala de la bohemia de la época por los cafés de tertulia de Madrid, formando la denominada generación de 98. Nunca estuvo casado, y no hay familia tras de si. Se dedicó a la política siendo militante del partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux durante la primera década del siglo XX.[5] Su intento de entrar en política se concreta en la presentación a la candidatura de la concejalía por Madrid y de diputado por Fraga (Huesca) por el PRR. Ambos intentos fueron infructuosos. A pesar de ello participaba en los debates y polémicas de la política española de su tiempo, siempre desde su producción periodística.

Biografía[editar]

Pío Baroja creció en el seno de una familia acomodada de San Sebastián, relacionada con el periodismo y los negocios de imprenta. Su bisabuelo paterno, Rafael, fue en Oyarzun impresor del periódico La Papeleta de Oyarzun y de otros textos durante la guerra contra Napoleón. Su abuelo paterno del mismo nombre: Pío Baroja, editó en San Sebastián el periódico El Liberal Guipuzcoano (1820-1823) durante el Trienio Liberal e imprimió la Historia de la Revolución francesa de Thiers en doce tomos, con traducción de Sebastián de Miñano y Bedoya. Los hijos de Rafael Baroja, Ignacio Ramón y Pío, continuaron con el negocio de imprenta y un hijo de este último, Ricardo, tío del novelista, será, con el tiempo, editor y factótum del periódico donostiarra El Urumea. La madre de Pío Baroja: Andrea Carmen Francisca Nessi Goñi nace en Madrid (1849), y entre los ascendientes maternos desciende una rama italiana lombarda originaria de la ciudad de Como (ubicada a orillas del lago del mismo nombre), los Nessi, a la que el escritor debe su segundo apellido. Debido a la repentina muerte de su padre, la madre se educa en San Sebastián con el abuelo Justo Goñi. La rama de la familia Goñi materna era de ascendencia marinera, algo que influyó en la narrativa posterior de Pío.

El padre José Mauricio Serafín Baroja Zornoza fue un ingeniero de minas del Estado, hombre inquieto y periodista de ideas liberales, su posición de ingeniero de Minas llevó a la familia a constantes cambios de residencia por toda España. Su primer apellido paterno, Baroja, es originario del solar vasco si bien de etimología incierta, y desde luego no eusquérica. En sus Memorias[4] el propio don Pío aventura una posible etimología del apellido, según la cual «Baroja» sería una aféresis de ibar hotza, que en euskera significa 'valle frío' o 'río frío'. Aunque también podría tratarse de una contracción del apellido castellano Bar(barr)oja.

Pío fue el tercero de tres hermanos: Darío, que nació en Riotinto murió joven aún en 1894 de tisis; Ricardo, que sería en el futuro también escritor y un importante grabador, conocido sobre todo por sus espléndidos aguafuertes, y Pío, el hermano menor, que dejaría la profesión de médico por la de novelista hacia 1896. Ya muy separada de ellos temporalmente, nació la última hermana: Carmen, que habría de ser la inseparable compañera del novelista y la mujer del futuro editor de su hermano, Rafael Caro Raggio, ocasional escritora también. Es posible que naciera un cuarto hermano, César, y que falleciera a muy temprana edad.[6] La relación estrecha con sus hermanos se mantuvo hasta el final de sus días.

Infancia[editar]

Retrato de Pío realizado por Ramón Casas, se trata de un dibujo al carbón y pastel (ca. 1904-0) en su periodo inicial como escritor.

Pío nace en la ciudad de San Sebastián el 28 de septiembre de 1872 (el día de los Santos Inocentes), en la calle de Oquendo nº 6. En la casa que construyera su abuela paterna Concepción Zornoza. Al nacer se convirtió en el tercero de los tres hermanos: Darío (tres años), Ricardo (dos años). Durante el bombardeo de San Sebastián que amenazaban los Carlistas, la familia cambia repentinamente de domicilio a un chalet del paseo de la Concha. En 1879 la familia se traslada a Madrid cuando Pío tiene siete años a la calle Fuencarral, cerca de la era del Mico (comprendida entre la glorietas de Bilbao y Quevedo) espacio que marcó su infancia madrileña. El padre trabaja en el Instituto Geográfico y Estadístico de Madrid, y en un par de años cambia el domicilio de la familia a la vecina calle de Espíritu Santo. La infancia de Pío durante este periodo se nutre de los personajes madrileños de la época: los aguadores de origen asturiano, los soldados que llenaban las calles procedentes de la Guerra de Cuba, porteras, viajeros diversos.

El padre de Pío frecuentaba por aquel entonces los cafés de tertulias que proliferaban por la Puerta del Sol, algunos de los escritores y poetas de la época fueron invitados a la casa de la calle del Espíritu Santo. Un nuevo destino del padre obliga a la familia a trasladarse a toda la familia a la ciudad de Pamplona. Pío y su hermano Ricardo se trasladan a un nuevo Instituto, Darío el mayor acusó menos los cambios. Ricardo comienza en este periodo a mostrar interés por la pintura. Pío comienza a hacerse un gran lector. Baroja se aficionó a la literatura mientras era joven, habiendo leído buena parte de la literatura contemporánea desde el siglo XVIII después de clásicos juveniles como Stevenson, Julio Verne, Thomas Mayne-Reid y Daniel Defoe. En 1884 nace su hermana menor Carmen, Pío tenía 12 años. Una mujer entre tres chicos mayores. El periodo de Pamplona dejó huella en Pío.[7] [8] En este periodo pamplonica, el abuelo Justo Goñi, abre una fonda en el piso del mismo edificio donde vivía la familia. Pasan por el local, toreros, compañías de títeres, cantantes, escritores. El ambiente de Pamplona de final de siglo XIX dió abundantes aventuras a los componentes de la familia Baroja, así como a la adolescencia de Pío.[9]

El gusto de Serafín por cambiar a nuevos destinos hace que acepte un puesto en la ciudad de Bilbao, no obstante el grueso de la familia regresa de nuevo a Madrid en 1886 por intercesión de la madre. El argumento materno expuesto fue que los hijos podían desarrollar allí sus futuros estudios universitarios en la capital. Serafín, el padre, visita periódicamente Madrid a ver la familia y San Sebastián para cultivar las amistades de la infancia . La familia reside en esta segunda etapa madrileña en un caserón propiedad de doña Juana Nessi, esposa del empresario aragonés Matías Lacasa en la calle Misericordia. El caserón se encontraba adyacente al Monasterio de las Descalzas Reales, que fuera una mansión de Capellanes. La calle donde residían, gracias a la hospitalidad de Juana Nessi, poseía sólo un único número pero se encontraba cerca de la madrileña Puerta del Sol. En esta vivienda se encontraba cercano el Teatro de Capellanes (denominado también Teatro Cómico), que estuviera el local del Hospital de la Misericordia.[10] La vivienda madrileña de los Baroja se encontraba en este periodo justo en medio de la pujante sociedad madrileña de finales del siglo XIX.[11] Pío regresaría a esta casa de la calle Capellanes años después, en su etapa prolífica de escritor.

Darío y Pío comenzaron a ir a una academia preparatoria para el ingreso en la Escuela Politéctica recién fundada. Pío acabó el bachilerato en el Instituto San Isidro. En este intituto conocería a Pedro Riudavets con el que mantendría largas conversaciones que Pío incluyera posteriormente en Las Aventuras de Silvester Paradox.[12] Tras presentarse al examen de bachillerato Pío decidió estudiar la carrera de medicina iniciando el preparatorio correspondiente. Hasta el último instante estuvo indeciso si estudiar la carrera de medicina o la de farmacia. En los exámenes finales aprobó todas las asignaturas, excepto química.

Durante el verano, escapando del calor de Madrid, la familia se reunía en la ciudad de San Sebastián. Pío aprobó, a su regreso de septiembre, la asignatura de química que le faltaba para realizar el ingreso en la Facultad. La familia se trasladó a la calle de Atocha, cerca del Colegio de Cirugía de San Carlos cuando al padre le notificaron el traslado a Madrid de nuevo. En este periodo Pío comenzó a asistir a cafés de tertulias, a llevar una cierta vida social, a reunirse con escritores y artistas en casa de su amigo Carlos Venero. Este ambiente logra excitar la esencia escritora de Pío. Algunas de estas amistades serían los futuros compañeros de la facultad de San Carlos.[13]

Formación académica: Medicina[editar]

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Como estudiante de medicina no destacó, más por falta de interés que de talento,[14] y ya por entonces se le apreció un carácter crítico; ninguna profesión le atraía, solamente escribir no le disgustaba. Durante su periodo de prácticas en el Hospital de San Juan de Dios, el de San Carlos y en el General, descubrió su indiferencia por la atención sanitaria. Es en este periodo de estudios cuando comienza a escribir relatos cortos. Las reuniones en casa de Carlos Venero parecen provocar las anotaciones de escritor, se inician los primeros esbozos de dos de sus futuras novelas: Camino de Perfección y de Las Aventuras de Silvestre Paradox.[13]

Durante el cuarto año de la carrera tuvo como profesores en San Carlos a José de Letamendi y Benito Hernando y Espinosa, Pío tuvo la mala suerte no caer bien a ambos. Los encontronazos públicos en las clases fueron frecuentes. Ambos profesores se dedicaron a entorpecer su carrera. En este complicado estado de la vida de Pío, al padre le ofrecieron un cargo en Valencia.[15] Los hermanos podían continuar sus carreras en la nueva ciudad. Pío abandonó Madrid con un ánimo muy decaido por culpa de los incidentes con los dos profesores. La familia se traslada inicalmente a la calle de Cirilo Amorós, algo distante del centro de Valencia. Se traslada posteriormente toda la familia a la estrecha calle de Navellós cercana a la Catedral. Su hermano Darío empieza a mostrar síntomas de tuberculosis, algo que provoca la consternación de toda la familia.

Pío continúa los estudios de medicina en Valencia, uno de sus profesores de este nuevo periodo Enrique Slocker de la Rosa (seguidor de los textos de Letameni) le llega a suspender en la asignatura de Patología General. Acude frecuentemente al Hospital General Universitario y centra su trabajo en finalizar sus estudios lo antes posible. Aprobó las asignaturas teóricas, pero los catedráticos durante los exámenes le increparon irónicamente por su poca dedicación práctica. Finalizó sus estudios en Valencia licenciándose, pero se fue a Madrid para doctorarse por el medio más rápido posible. Durante este periodo escribe como articulista en La Unión Liberal (1ª fase 1889-1890) de San Sebastián, así como en algunos periódicos madrileños como La Justicia. Su hermano Darío fallece durante las Navidades de 1894. La melancolía y la pena hicieron que la familia se trasladase a una casa en Burjasot, escapando de la ciudad.[15] Casa que describiría posteriormente Pío en El Árbol de la Ciencia.[13]

Pío se centra en el doctorado con el objeto de no prolongar sus estudios, y finalmente presenta en 1896 el título de tesis: El dolor, estudio de psicofísica.[16] La tesis fue defendida ante un tribunal de profesores de San Carlos. Regresa a Valencia y allí se entera de una vacante de médico rural en Cestona en Guipúzcoa. No había vacantes y se la concedieron sin problema. Pío comenzó a ejercer la medicina.[3] Su hermana Carmen y la madre se trasladan a Cestona cuando Pío se instala en un caserón. Alí Pío se traslada a los caseríos en auriga, sin apenas descanso. La vida de doctor rural era penosa y muy mal remunerada. Un suceso le cambiará la vida: a su padre le nombran Jefe de Minas de la provincia de Guipúzcoa, con residencia en San Sebastián. Pío abandonó la plaza de Cestona definitivamente, dejando una reputación (con razón/o no) de persona problemática.[17] Tuvo alguna diferencia de criterio con el médico viejo, con el alcalde, con el párroco y con el sector católico del pueblo, que le acusaba de trabajar los domingos en su jardín y de no ir a misa, pues, en efecto, era agnóstico; nunca simpatizó con la Iglesia desde su misma niñez, como cuenta en una de sus autobiografías, Juventud, egolatría. Tras un año escaso de actividad médica, Pío logra plaza en Zarauz, pero finalmente abandona.

Ruptura con el mundo médico: nace el escritor[editar]

El Monasterio de las Descalzas en Madrid (izquierda), la calle de Capellanes (derecha) donde pasó Pío Baroja parte de su juventud. En la actualidad esta calle se denomina de la Misericordia.

Tras su experiencia interrumpida como médico rural decide regresar a la bullente villa de Madrid; su hermano Ricardo dirigía una panadería (Viena Capellanes) que su tía materna Juana Nessi les había legado tras la muerte de su marido.[18] Ricardo le había escrito desde Madrid que estaba harto y quería dejar el negocio. Pío decidió encargarse él mismo de regentar la tahona de las Desclazas Reales, antígua casa de la familia (cerca de la Plaza de Celenque). Sobre esta situación laboral de Pío gastaron bromas que le agradaban poco: «Es un escritor de mucha miga, Baroja» —dijo de él Rubén Darío a un periodista. A lo cual respondió el escritor: «También Darío es escritor de mucha pluma: se nota que es indio». Instalado en Madrid, empezó a colaborar en periódicos y revistas, simpatizando con las doctrinas sociales anarquistas, pero sin militar abiertamente en ninguna. Al igual que su contemporáneo Miguel de Unamuno, abominó del nacionalismo vasco, contra el que escribió su sátira Momentum catastrophicum.[19]

La intervención de Pío en la panadería de Viena Capellanes atrajo los odios de los familares de Matías Lacasa. A esto se añadieron los problemas con los trabajadores de la panadería, la lucha con el gremio. Todo este ambiente hizo que dedicarse a la panadería no fuera de los negocios más felices de Pío. A pesar de todo, conoce durante este periodo de la panadería, trabajando en el obrador a los personajes curiosos que nutrirían algunas de sus novelas (Las aventuras de Silverstre Paradox). Eran épocas en la que se encontraban en la calle noticias de la guerra hispano-estadounidense, algo que desataba pasiones encontradas. Pío lee ávidamente en las largas horas en el mostrador. Durante los meses de verano Pío se iba a ver las obras de teatro que se representaban en los jardines del parque del Retiro de Madrid. Una vez su madre y la hermana Carmen regresan de nuevo a la vera de Pío en Madrid, al poco de su regreso, la tía Juana Nessi fallece. Los Baroja se instalan en la casa y cierran definitivamente la panadería de Capellanes. Esta estancia en Madrid coincide con el auge del modernismo y con una bohemia literaria más o menos pintoresca.

La afición por la literatura que ha surgido en su periodo de adolescencia, ahora se ve incrementada en sus largas estancias tras el mostrador de la panaderían en las que lee con avidez filosofía alemana, desde Inmanuel Kant a Arthur Schopenhauer, decantándose finalmente por el pesimismo de este último. Su amigo suizo Paul Schmitz le introduciría más tarde en la filosofía de Nietzsche. Baroja fue así acercándose cada vez más al mundillo literario. Estrechó una especial amistad con el anarquista José Martínez Ruiz, más conocido como Azorín. De igual manera cultivó la amistad de Maeztu. Con él y Azorín formaron durante un breve período el grupo de los Tres. En 1898 el animador de círculos literarios Luis Ruiz Contreras le visita repetidas veces para que escriba en Revista Nueva, pero Baroja tras escribir algunos artículos acaba renegando.

Periodo de Viajes[editar]

Monasterio del Paular, lugar donde Pío toma contacto con Nietzche. Las excursiones al entorno de este paraje fueron habituales en su periodo de bohemia.

En 1899 viaja Pío a París, lleva en el equipaje ideas de una primera novela. Allí presencia la vida parisiense, sus costumbres, el desorden y los alborotos. Presencia la vida nocturna de los cabarés. Se vive apasionadamente los sucesos del caso Dreyfus. Allí frecuenta a los hermanos Machado, preferiblemente a Antonio. Los jóvenes escritores empiezan a conocerse, la figura de Pío por esta época es la que da a conocer al público: barba recortada, calvo, ojos expresivos, tocado con la boina vascongada. Baroja regresa a Madrid y frecuenta en diversas excursiones la sierra de Guadarrama y el monasterio de Santa María de El Paular. Es en una de esas excursiones a la sierra madrileña es donde, gracias a su amigo suizo Paul Schmitz, tiene contacto con las ideas de Friedrich Nietzsche por primera vez. Con el viajero Ciro Bayo realiza varias excursiones a Extremadura. Estuvo haciendo senderismo igualmente por Jutlandia en Dinamarca. De la misma forma queda reflejado e este periodo su deseo de vagabundeo por ciudades: Madrid, Paris, Roma (1907), Londres.

Sus viajes por España los hizo casi siempre acompañado por sus hermanos Carmen y Ricardo, pero también por Ramiro de Maeztu, Azorín, Schmitz e incluso José Ortega y Gasset en una ocasión, en la que recorrieron en automóvil gran parte del recorrido realizado por el general Gómez con su famosa expedición durante la Primera Guerra Carlista. El periodo de viajes que inicia a comienzos del siglo XX coincide con su periodo más fértil desde el punto de vista literario. Es durante estos viajes donde se gestan las aventuras de los personajes que va conociendo poco a poco.

La etapa peripatética de Baroja por Madrid, lugar de más residencia, es ámplia y de sus impresiones quedan abundantes reflejos en los libros. Entre sus compañeros de paseo desgastaaceras (así se llamaban) se encontraba Valle-Inclán.[20] Entre sus amistades, Azorín no era aficionado a andar. Las paradas en los bajos del café de Fornos de la calle de Alcalá eran frecuentes. al igual que en el Lyon d'Or.[21] Allí solían ir los escritores y actores de teatro de la época.

A principios del siglo XX (1903) estuvo en Tánger como periodista corresponsal de prensa escrita de El Globo, impreso en Madrid. Viajó después por toda Europa (residió varias veces en París (1906) con su hermana Cármen y allí conoció a Corpus Barga y Francisco Iribarne. Estuvo algún tiempo en Londres (1906), y pasó por Italia, Bélgica, Suiza, Alemania, Noruega, Holanda y Dinamarca.

En 1902 se establece la familia en la casa de la calle Juan Álvarez Mendizabal (en pleno del novísimo barrio de Argüeles). La casa era un antíguo Hotel que necsitaba numerosas reformas. En esta casa vivieron hasta 1912 justo cuando falleció el padre y se casó su hermana Cármen. La casa se llenó de gatos, a los cuales se aficcionó su madre. Desde 1912 los veranos los pasaban en Vera de Bidasoa.

Primeras novelas: Bohemia[editar]

En 1900 publicó su primer libro, una recopilación de cuentos titulada Vidas sombrías,[22] la mayoría compuestos en Cestona sobre gentes de esa región y sus propias experiencias como médico. En esta obra se encuentran en germen todas las obsesiones que reflejó en su novelística posterior. El libro fue muy leído y comentado por prestigiosos escritores como Miguel de Unamuno, que se entusiasmó con él y quiso conocer al autor, por Azorín y por Benito Pérez Galdós. Siempre negó la existencia de la «Generación del 98» por considerar que carecían sus pretendidos componentes de las necesarias afinidades y similitudes.

Debido a su asistencia a las librerías de viejo madrileñas fue acumulando Pío una biblioteca especializada en ocultismo, brujería e historia del siglo XIX, que instaló en un viejo caserío del siglo XVII destartalado pero con magnífica construcción, que compró en Vera de Bidasoa y restauró paulatinamente y con gran gusto, convirtiéndolo en el famoso caserío de «Itzea», donde pasaba los veranos con su familia. En ese mismo verano, después de comprar el caserón, la familia se instala en Vera del Bidasoa, pero no en su casa que estaba inhabitable en ese momento, sino en un piso alquilado donde fallece el 15 de julio de 1912 su padre Serafín Baroja cuando las obras de la restauración del caserío aún no habían comenzado. Tras la muerte del padre y de las bodas de su hermano, y hermana. Pío y su madre se quedan solos.

Su principal aporte a la literatura, como él mismo confiesa en Desde la última vuelta del Camino (sus memorias compendiadas, Ed. Tusquets, 2006), es la observación y valoración objetiva, documental y psicológica de la realidad que le rodeó. Tenía conciencia de ser persona dotada de una especial agudeza psicológica a la hora de conocer a las personas. Es un mito su pretendida misoginia, habiendo descrito numerosos personajes femeninos encantadores o sin denigración alguna hacia éstos, más bien al contrario, mostrándose un observador imparcial de la mujer con sus virtudes y defectos. Valoraba las razas humanas, las formas de las cabezas de las personas, con cierto toque antropológico, hallándose en este particular muy influido por concepciones del siglo XIX y los estudios de su propio sobrino Julio Caro Baroja, quien fue en su juventud ayudante suyo.

En sus novelas reflejó una original filosofía realista, producto de la observación psicológica y objetiva («Ver en lo que es», como decía Stendhal), impregnada quizá con el profundo pesimismo de Arthur Schopenhauer, pero que predicaba en alguna forma una especie de redención por la acción, en la línea de Friedrich Nietzsche: de ahí los personajes aventureros y vitalistas que inundan la mayor parte de sus novelas, pero también los más escasos abúlicos y desengañados, como el Andrés Hurtado de El árbol de la ciencia o el Fernando Ossorio de Camino de perfección (pasión mística), dos de sus novelas más acabadas. El Madrid bohemio de comienzo de siglo XX es una ciudad zarzualera, y el autor Federico Chueca es el máximo exponente.

Actividad Política[editar]

Caserón en Vera del Bidasoa donde residió Pío Baroja durante los años del conflicto.

La vida política de Baroja acusa una gran incoherencia, al igual que otros aspectos de la vida del escritor.[23] Caben destacar periodos anarquistas, periodos republicanos, y totalitarios. Quedan reflejados estos periodos en la obra periodística de Pío. En una primera etapa de bohemia madrileña tuvo contacto con anarquistas españoles como fue Mateo Morral, del que inspirado en su atentado trazó una trilogía: La Raza. Igualmente tuvo contacto con anarquistas durante su estancia en Londres.

Se alineó con el partido radical republicano de Lerroux.[5] Participó activamente en campañas electorales, dando discursos en Barcelona. Impulsado por Azorín, hizo intento de entrar en política durante las elecciones generales de España de 1914, presentándose de concejal en Madrid y de diputado por Fraga, pero fracasó. Al acercarse Azorín al partido de Antonio Maura, rompió su antigua amistad con él. El gobierno del partido Liberal-Conservador de Eduardo Dato le era desagradable.

El 23 de septiembre de 1923 se produce el golpe de Estado de Primo de Rivera y Baroja no parece interesarse por el acontecimiento. Al poco tiempo da una conferencia en el Ateneo de San Sebastián en la que arremete contra la democracia liberal, a pesar de ello no abandona en ningún momento las ideas anticlericales,[24] En una entrevista realizada por Juan Aparicio López en la revista jonista "La Conquista del Estado" fundada por Ramiro Ledesma Ramos critica el advenimiento de la Segunda República Española.[25] En mayo de 1935 fue admitido en la Real Academia Española; el 7 de septiembre de 1935 en su casa de Vera fallece Carmen Nessi, la madre de Baroja.

Durante el periodo de Guerra Civil publica el libro titulado "Comunistas, judíos y demás ralea" se publica en el Valladolid del bando nacionalista en 1938 y "Ayer y hoy" en 1939. A pesar de todo Ernesto Giménez Caballero le denomina "abuelo del fascismo español".[26] El pensamiento de Baroja durante este periodo queda cristalizado en tres novelas donde la acción transcurre, en parte o totalmente, durante la guerra civil española. a pesar de todo fue cofundador el 11 de febrero de 1933 de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética junto con otros autores no-marxistas como Concha Espina.[27]

Guerra Civil: Exilio intermitente[editar]

Prefería el clima, luz, paisaje y vegetación del Norte de España, por eso eligió Navarra para veranear en el 36. Fue arrestado por fuerzas carlistas (Requetés) que se dirigían desde Pamplona a Guipúzcoa y le retienen en el pueblo vecino de Santesteban con el objeto de reclutar fuerzas para el frente. Es liberado de la carcel municipal por mediación de Carlos Martínez Campos, duque de la Torre (años más tarde preceptor del príncipe de España, don Juan Carlos). Al regresar de nuevo a Vera, Baroja duda de la situación y decide marcharse a pie a la cercana frontera con Francia. Cruzando la frontera se traslada inmediatamente a Francia en un automóvil, estableciéndose inicialmente en San Juan de Luz y posteriomente en París, en el Colegio de España de la Ciudad Universitaria, gracias a la hospitalidad que le ofreció el director de dicho colegio, el Sr. Establier (hospitalidad que le fue agriamente reprochada al director por el entonces embajador de la República en Francia, Luis Araquistáin, que personalmente y a través de su esposa hizo repetidas gestiones ante el director Establier para que expulsase a Baroja de su alojamiento, gestiones que gracias a la caballerosidad de dicho director no dieron el menor resultado).

Debido a las gestiones que realizó el profesor Manuel García Morente a Pío le concedieron un salvoconducto para acceder a la España Nacional. El 13 de septiembre de 1937, tras un año de exilio regresa a España, cruza el puente internacional de Irún. Vive en la casa de Vera y se deja ver poco. En enero de 1938 invitan a Pío a Salamanca para jurar como miembro del recién creado Instituto de España y para gestionar la publicación de artículos periodísticos muy críticos con la República en general y con los políticos republicanos (como el conocido «Una explicación», publicado en el Diario de Navarra, 1-IX-1936).

Regresa a París, e inicia una serie de viajes de ida y regreso a España hasta el final de la guerra. A medida que se acercaba el año 1939, en París se anunciaba la proximidad de un confrontamiento. Regresa a España definitivamente en junio de 1940. Ese mismo año regresa a un Madrid de post-guerra. La Soledad de Pío Baroja' relata la vida de la familia en el periodo que va desde 1940 a 1950.[28]

Posguerra[editar]

Ruiz de Alarcón, 12, su último domicilio en Madrid.
Placa en el «Edificio Baroja», Ruiz de Alarcón, 12, su último domicilio en Madrid.

De algún modo, su mejor literatura termina con la guerra, salvo la composición de sus memorias Desde la última vuelta del camino, uno de los mejores ejemplos de autobiografía en lengua castellana. Terminada la Guerra Civil, residió todavía una corta época en Francia y se estableció más tarde definitivamente entre Madrid y Vera de Bidasoa. Siguió escribiendo y publicando novelas, sus Memorias (que alcanzaron gran éxito) y una edición de sus Obras completas. Sufrió algunos problemas con la censura, que no le permitió publicar su novela sobre la Guerra Civil, Miserias de la guerra, ni su continuación, Los caprichos de la suerte. La primera fue publicada por sus sucesores en 2006, en edición del escritor Miguel Sánchez-Ostiz, precedida, entre otros títulos, por Libertad frente a sumisión en 2001. Sostuvo en su domicilio de Madrid una tertulia de sesgo escéptico (en la cual participaban diversas personalidades, entre ellas novelistas como Camilo José Cela, Juan Benet y otros).

Su hotelito de la calle Mendizábal (paralela a la calle de la Princesa, cerca de la Plaza de España) fue destruido por una bomba nacional durante la Guerra Civil, perdiéndose muchísimos documentos de valor que allí tenía archivados. Tras la Guerra Civil, se mudó a la calle Ruiz de Alarcón, cerca de la Bolsa.

Toda su vida fue un gran andarín, habiendo paseado por Madrid y todos sus alrededores en su juventud, como queda reflejado en su trilogía La lucha por la vida (La busca, Mala hierba y Aurora roja). En sus últimos años fue un gran paseante por el Parque del Buen Retiro madrileño, de forma que se le levantó allí la estatua que guarda su memoria (cruce con la Cuesta de Moyano y Alfonso XII).

Su hermana Carmen murió en 1949 y su hermano Ricardo en 1953. Afectado poco a poco por la arterioesclerosis, murió en 1956 y fue enterrado en el Cementerio Civil de Madrid (junto al de La Almudena) como ateo, con gran escándalo de la España oficial, a pesar de las presiones que recibió su sobrino, el antropólogo Julio Caro Baroja, para que renunciase a la voluntad de su tío. Ello no obstante, el entonces ministro de Educación Nacional, Jesús Rubio García-Mina, asistió en su calidad de tal al entierro. Su ataúd fue llevado a hombros por Camilo José Cela, Pérez Ferrero entre otros. Ernest Hemingway asistió al sepelio y John Dos Passos declaró su admiración y su deuda con el escritor.

Obras[editar]

Baroja cultivó preferentemente el género narrativo, pero se acercó también con frecuencia al ensayo,[1] y más ocasionalmente al teatro,[29] la lírica (Canciones del suburbio) y la biografía. Existe una contribución de Pío al libreto de una opereta escrita por el músico Pablo Sorozábal titulada: Adiós a la bohemia (estrenada en el Calderón en 1933).

Obra narrativa[editar]

El propio autor agrupó sus novelas, un poco arbitrariamente, en ocho trilogías y dos tetralogías, aunque es difícil distinguir qué elementos pueden tener en común: Tierra vasca, La lucha por la vida, El pasado, El mar, La raza, Las ciudades, Agonías de nuestro tiempo, La selva oscura, La juventud perdida y La vida fantástica.

A las novelas de la última etapa de la vida del escritor se las suele llamar «novelas sueltas» porque no terminaron de formar trilogía, pero no por intención del autor, ya que debido en primer lugar a su agotamiento como escritor propio de un hombre de más de 70 años, como por razones de censura (así las de tema de la Guerra Civil) u otras razones no se hicieron así: Susana y los cazadores de moscas (1938), Laura o la soledad sin remedio (1939), Ayer y hoy (publicada en Chile en 1939). El caballero de Erlaiz (1943), El puente de las ánimas (1944), El hotel del Cisne (1946) y El cantor vagabundo (1950). Tanto el Puente de las ánimas como El cantor vagabundo formarían con otra no publicada o nunca escrita la trilogía Saturnales. El hotel del Cisne sería la primera pieza de otra inconclusa trilogía que llevaría por nombre Días aciagos. En sus últimos años intentó escribir una nueva trilogía sobre la Guerra Civil, pero la censura franquista impidió la publicación; sin embargo, con la llegada de la democracia, han empezado a imprimirse algunas de ellas; la primera ha sido Miserias de la guerra, y se anuncia la publicación de la siguiente, A la desbandada.

Entre 1913 y 1935 aparecieron los veintidós volúmenes de una larga novela histórica, Memorias de un hombre de acción, basada en la vida de un antepasado suyo, el conspirador y aventurero liberal y masón Eugenio de Aviraneta (1792-1872), a través del cual refleja los acontecimientos más importantes de la historia española del siglo XIX, desde la Guerra de la Independencia hasta la regencia de María Cristina, pasando por el turbulento reinado de Fernando VII. Son las siguientes: El aprendiz de conspirador (1913), El escuadrón del «Brigante» (1913), Los caminos del mundo (1914), Con la pluma y con el sable (1915), que narra el período en que Aviraneta fue regidor de Aranda de Duero, Los recursos de la astucia (1915), La ruta del aventurero (1916), Los contrastes de la vida (1920), La veleta de Gastizar (1918), Los caudillos de 1830 (1918), La Isabelina (1919), El sabor de la venganza (1921), Las furias (1921), El amor, el dandysmo y la intriga (1922), Las figuras de cera (1924), La nave de los locos (1925, en cuyo prólogo se defiende de las críticas hacia su forma de novelar vertidas por José Ortega y Gasset en El Espectador), Las mascaradas sangrientas (1927), Humano enigma (1928), La senda dolorosa (1928), Los confidentes audaces (1930), La venta de Mirambel (1931), Crónica escandalosa (1935) y Desde el principio hasta el fin (1935).

Baroja apareció publicado en 1938 en la editorial Reconquista: Comunistas, judíos y demás ralea, libro formado por fragmentos de obras y artículos de Baroja anteriores a 1936 y del tiempo de la propia guerra.[31]

Baroja publicó también cuentos, como los que recogió en Vidas sombrías (1900) e Idilios vascos (1902); libros autobiográficos y de memorias (Juventud, egolatría y los ocho volúmenes Desde la última vuelta del camino, compuestos por El escritor según él y según los críticos, 1944; Familia, infancia y juventud, 1945, Final de siglo XIX y principios del XX, 1946; Galería de tipos de la época, 1947; La intuición y el estilo, 1948; Reportajes, 1948; Bagatelas de otoño, 1949; y La Guerra Civil en la frontera, 2005).[32] Además redactó biografías como Juan Van Halen, el oficial aventurero (1933) o Aviraneta o la vida de un conspirador (1931); ensayos, como El tablado de Arlequín (1904), La caverna del humorismo (1919), Momentum catastrophicum, Divagaciones apasionadas (1924), Las horas solitarias, Intermedios. Vitrina pintoresca (1935), Rapsodias. Pequeños ensayos, El diablo a bajo precio, Ciudades de Italia, La obra de Pello Yarza y otras cosas, Artículos periodísticos y algunas obras dramáticas: Nocturnos del hermano Beltrán, Todo acaba bien... a veces, Arlequín, mancebo de botica, Chinchín, comediante y El horroroso crimen de Peñaranda del Campo.

Defensor de una novela abierta, ya que considera ésta como un fluir en sucesión («La novela en general es como la corriente de la historia: no tiene principio ni fin; empieza y acaba donde se quiera»), compone sus obras a través de una serie de episodios dispersos, unidos, muchas veces, por la presencia de un personaje central. La mayor parte de los personajes barojianos son seres inadaptados, que se oponen al ambiente y a la sociedad en la que viven, aunque impotentes, incapaces de demostrar energía suficiente para llevar lejos su lucha, acaban frustrados, vencidos y destruidos, en ocasiones físicamente, en muchas otras moralmente, y, en consecuencia, condenados a someterse al sistema que han rechazado.

El escepticismo barojiano, su idea de un mundo que carece de sentido, su falta de fe en el ser humano le llevan a rechazar cualquier posible solución vital, ya sea religiosa, política o filosófica y, por otro lado, le conducen a un marcado individualismo pesimista, y no por ello anarquizante. A menudo se ha reprochado a Baroja su descuido en la forma de escribir. Eso se debe a su tendencia antirretórica, pues rechazaba los largos y laberínticos periodos de los prolijos narradores del Realismo, actitud que compartió con otros contemporáneos suyos, así como el afán de crear lo que denomina una «retórica de tono menor», caracterizada por:

  • Empleo del período corto.
  • Sencillez y economía expresiva: «El escritor que con menos palabras da una sensación de que es mejor».
  • Impresionismo descriptivo: selección de rasgos significativos más que reproducción fotográfica al detalle característica de los minuciosos y documentados narradores del Realismo.
  • Tono agrio, selección de un léxico que degrada la realidad a tono con la actitud pesimista del autor.
  • Breves ensayos e intensos intermedios líricos.
  • Tempo narrativo rápido, cronotopo dilatado.
  • Diálogos respetuosos con la oralidad y la naturalidad.
  • Deseo de exactitud y precisión, rasgos estilísticos que confieren la amenidad, el dinamismo y la sensación de naturalidad y vida que el escritor pretendía para sus novelas.

Obra teatral[editar]

El acercamiento de Baroja al mundo teatral estuvo marcado de dudas.[2] No creía que fuese a ser representado debido a las exigencias de los empresarios teatrales. Uno de los primeros intentos corresponde a su obra más temprana La casa de Aizgorri (1900). Parece que le interesa bastante el teatro y todo lo que le rodea desde los primeros instantes de su vida como escritor. Pío se dedica a hacer crítica literaria por un tiempo en el El Globo, y participa incluso como actor esporádico en algunas obra de la época. Logra escribir seis obras de teatro. La obra teatral de Pío se caracteriza por una gran heterogeneidad.

  • La leyenda de Jaun de Álzate (leyenda vasca puesta en escena) - 1922
  • Arlequín, mancebo de botica - es un sainete
  • Chinchín comediante -
  • El horroroso crimen de Peñaranda del Campo - tildado por Pío como farsa villanesca
  • El nocturno del hermano Beltrán
  • Todo acaba bien... a veces, es una obra firmada en 1937 en París.

Cabe destacar también su colaboración con el cine en las dos adaptaciones de su novela Zalacaín el aventurero. En la versión de finales de los años veinte de Francisco Camacho él mismo interpreta el papel de carlista. En la de Juan de Orduña, de los cincuenta, hace de sí mismo junto con el propio director, que va a visitarle como prólogo a la historia. Si bien no era mucha su afición al teatro ni a los espectáculos populares, adaptó su obra teatral Adiós a la bohemia y compuso el libreto para la ópera chica homónima, con música de Pablo Sorozábal, estrenada en 1933.

Material periodístico[editar]

Pío nació en el seno de una familia de periodistas: abuelo Ignacio Ramón y su abuelo Pío Baroja, ambos fueron impresores y editores. Su padre, Serafín, era colaborador casual en diversos periódicos de San Sebastián. Los primeros trabajos literarios los realiza Pío precisamente escribiendo pequeños artículos en periódicos. Posee, a lo largo de su vida, una abundante y constante creación de materia periodística que ha sido objeto de profundos estudios.[33] Pío escribe en El Liberal, en La Justicia, en El Imparcial, todos diarios madrileños; pero igualmente en periódicos de tirada valenciana como el Mercantil Valenciano, El País. Así como en periódicos históricos donostiarras como La Unión Liberal, La Voz de Guipúzcoa y El Pueblo Vasco. Escribe en revistas finiseculares como Germinal, Revista Nueva, La Vida Literaria, Alma Española, Juventud, prosiguiendo luego en La Lectura y España.[34]

A los 17 años escribe sobre literatura rusa en La Unión Liberal de San Sebastián, periódico de corte monárquico. A veces lo hace empleando pseudónimos: doctor tirteafuera (como hicera Dionisio Pérez Gutiérrez), Pío Quinto, Juan Gualberto Nessy, etc. Hace labores de corresponsal de guerra. Durante su estancia en París, en el periodo de la guerra civil española, le obligó a colaborar activamente, y para ganarse la vida, escribió en La Nación de Buenos Aires desde fines de 1936 hasta mediados de 1940. En su primera etapa, tiene artículos con su hermano Darío. Tras su regreso a España y siendo un anciano colabora en Granada Gráfica, El Norte de Castilla, y el Heraldo de Aragón, así como otros tantos.

El primer periódico donde intenta escribir es en El Ideal propiedad del comandante Prieto, se trataba de un periódico de corte republicano, lo hace sin firmar. Tras este breve intento periodístico pasa a colaborar en La Justicia de Nicolás Salmerón. Las colaboraciones en El Globo marcan un hito en la carrera literaria de Baroja. Funda en 1915 la revista España, algunos de los colaboradors llegaron a ser ministros y cargos públicos durante la Segunda República.

Pío Baroja en la cultura popular[editar]

Las novelas de Baroja fueron traduccidas a diversos idiomas estando ya Pío en vida. Esto hace que su figura sea conocida desde comienzos del siglo XX. La sociedad española recuerda a Baroja en una serie de monumentos, plazas y calles, colegios que llevan su nombre como es el caso del CEIP Pío Baroja (Móstoles). En Madrid, en la salida del Ángel Caído a la calle calle Alfonso XII con la Cuesta de Moyano existe una figura de bronce de Pío Baroja, inaugurada por el alcalde Enrique Tierno Galván en 17 de marzo de 1980.[1] A la inauguración asistieron los sobrinos de Pío. En el pedestal puede leerse: "De Madríd a Pío". La estatua fue realizada por el escultor Federico Collaut-Vera. Placas conmemorativas de su estancia en Madrid pueden encontrarse en la calle Misericordia (junto a la plaza de Celenque).

El tranvía de de Bilbao dedica una de sus estaciones a su memoria: Estación de Pío Baroja (Línea A del EuskoTran). En 1966 una de sus novelas se traslada al cine español: La Busca dirigida por Angelino Fons.[35] Entre los biógrafos de Pío Baroja, y de algunos familiares populares, se encuentran ciertas disputas acerca de aspectos biográficos y de carácter sobre su vida y obra.[36]

En 12 de Mayo de 1935 fue admitido en la Real Academia Española en contestación a Gregorio Marañón. Con el discurso titulado "La formación psicológica de un escritor" comienza definiéndose como un escritor de calle, sin formación en el lenguaje; fue acaso el único honor oficial que se le dispensó. Posteriormente algunos académicos entrarían en la Academia con discursos relativos a la obra de Baroja. Se celebró en la Real Academia de la Historia el centenario de su nacimiento publicando artículos en el boletín haciendo estudios sobre la historicidad de la novela barojiana.[37]


Predecesor:
Leopoldo Cano y Masas
Coat of Arms of the Royal Spanish Academy.svg
Académico de la Real Academia Española
Sillón a

1935-1956
Sucesor:
Juan Antonio de Zunzunegui y Loredo

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c Saz Parkinson, Carlos Roberto (2011). Universidad Complutense de Madrid, ed. Positivamente negativo: Pío Baroja, ensayista (Primera edición). ISBN 8499381138. 
  2. a b Nueva Revista de Filología Hispánica, ed. (1987). El teatro de Pío Baroja: una curiosidad. México: T. 35, No. 1. 
  3. a b Sosa-Velasco, Alfredo Jesús (2010). Boydell & Brewer, ed. Médicos escritores en España, 1885-1955 (Primera edición). Madrid. ISBN 1855662183. 
  4. a b Desde la última vuelta del camino. Tomo IV (Galería de tipos de la época). Biblioteca Nueva, Madrid 1947, págs. 342 y 343.
  5. a b {cita libro |apellido= Bello Vázquez |nombre= Félix |título= El Pensamiento Social y Político de Pío Baroja |idioma= Español |edición= Primera |año= 1990 |editor= Ediciones Universidad Salamanca |ubicación= Salamanca |isbn= 8474815703}}
  6. José-Carlos Mainer, (2012), Pío Baroja (Españoles eminentes), Primera ed., Penguin Random House Grupo Editorial España, Taurus Digital, ISBN: 8430600035
  7. Miguel Sánchez-Ostiz, (2000), Derrotero de Pío Baroja, Alga Editores, Irún
  8. Napal Lecumberri, Saturnino (2013). Editorial Evidencia Médica S.L., ed. Itinerarios barojianos por Navarra (Primera edición). Pamplona. 
  9. Pío Baroja, (1982), Familia, infancia y juventud, Vol II de memorias, Caro Raggio, ISBN 8470350692
  10. García Velasco, Mónica. “La Sociedad de Cuartetos de Madrid (1863-1894)” Cuadernos de Música Iberoamericana, N. 8-9. Madrid: Fundación Autor, 2001. pp. 149-193.
  11. Juan Arbó, Sebastiá (1963). Pío Baroja y su tiempo (Primero edición). Barcelona: Editorial Planeta. 
  12. Lee Bretz, Mary (1979). Porrúa Turanzas, José, S.A., Librería-Editorial, ed. La Evolución Novelística de Pío Baroja (Primera edición). Madrid. ISBN 8473170857. 
  13. a b c Benet, Paloma (2000). Ediciones Rueda, ed. Pío Baroja (Primera edición). Madrid. ISBN 8484470334. 
  14. Sánchez Granjel, Luis (1973). Medline, ed. La personalidad médica de Pío Baroja (Primera edición). 
  15. a b Ranch Fuster, Eduardo (1999). Institució Alfons el Magnànim, Diputació de València, ed. Pío Baroja en Valencia: pequeños estudios barojianos (en eapañol) (Primera edición). ISBN 8478222928. 
  16. Baroja Nessi, Pío (1896). Facultad de Medicina, ed. Estudio acerca del dolor. Madrid. Consultado el 7 de junio de 2015. 
  17. Castilla Urbano, Francisco (2002). CSIC, ed. El análisis social de Julio Caro Baroja: empirismo y subjetividad (Primera edición). Madrid. ISBN 8400080858. 
  18. Baroja Nessi, Pío (2006). Tusquets Editores, ed. Pío Baroja: una vida en imágenes (Primera edición). Barcelona. pp. 43–45. 
  19. Almalel, Corazón (1973). Pío Baroja y el país vasco (Primera edición). Madrid: Helios. ISBN 847331025X. 
  20. Balseiro, José Agustín (1949). Blasco Ibáñez, Unamuno, Valle Inclán, Baroja: cuatro individualistas de España (Primera edición). Coruña: Eliseo Torres & Sons. 
  21. Estévez,Héctor Dona, María (2012). Roca Editorial, ed. Reina del duende: La vida, los amores y el arte de una mujer apasionada (Primera edición). Madrid. ISBN 8499184987. 
  22. Otero Seco, Antonio (15 de enero de 1957). «Pío Baroja, "el hombre malo de Itzea"». Ibérica 5 (1): 3–6. 
  23. Bayona Moreno, Moreno (2008). Qué hacemos con Baroja?: reflexiones sobre la "coherencia" barojiana (Pamiela edición). Madrid. ISBN 8476815433. 
  24. Miguel Sánchez-Ostiz, (2006), Pío Baroja a escena. Ed. Espasa Calpe. Madrid
  25. Juan Aparicio López , (1931), «Pío Baroja en la realidad de lo real». Semanario La Conquista del Estado. Número 1, 14 de marzo de 1931, pág. 2.
  26. ABC, Baroja y su Ralea, Madrid, 10 de Enero de 1975, pág. 11
  27. Marcial Pons Historia, ed. (2002). El antisemitismo en España: la imagen del judío, 1812-2002 (Primera edición). Madrid. ISBN 8495379449. 
  28. Caro Baroja, Pío (1953). Pío Caro Baroja (Primera edición). Madrid: editor. 
  29. C. Charlebois, Lucile (1987). El teatro de Pío Baroja: una curiosidad (Primera edición). Madrid. 
  30. Mainer, José-Carlos (2012). Pío Baroja. Madrid: Taurus. pp. 25; 129. 
  31. Un extracto de la obra: «Esta última época ha demostrado lo que muchos hemos creído: Que el parlamentarismo no es fecundo. Es imposible. El parlamentarismo es una hoguera que lo consume todo a su lado; la dictadura puede ser la salvación...».
  32. La guerra civil en la frontera — Pío Baroja • Hislibris.
  33. de Arcos Morales, Beatriz (1998). «Tesis "cum laude". Serie L, Literatura ; 2». En Fundación Universitaria Española. Pio Baroja: Literatura y periodismo en su obra (Primera edición). Madrid. ISBN 84-7392-403-7. 
  34. Rebollo Sánchez, Félix (1998). Huerga Y Fierro Editores, ed. Periodismo y movimientos literarios contemporáneos españoles [1900-1939] (Primera edición). Madrid. 
  35. Gregori, Antonio: El cine español según sus directores, págs. 726-737. Cátedra, Madrid, 2009. ISBN 978-84-376-2614-7
  36. Gil Bera, Eduardo (2001). Baroja o el miedo (Primera edición). Barcelona: Ed Península. 
  37. Boletín de la Real Academia de la Historia. TOMO CLXX. NUMERO I. AÑO 1973, págs

Bibliografía[editar]

  • Alarcos Llorach, E., Anatomía de «La lucha por la vida», Oviedo: 1973.
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  • Baeza, F. (ed.), Baroja y su mundo, 3 vols. Madrid: 1961.
  • Benet, J., «Barojiana», en Otoño en Madrid hacia 1950, Madrid: Alianza, 1987.
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  • Caro Baroja, P., Guía de Pío Baroja. El mundo barojiano. Madrid: 1987.
  • Ciplijauskaite, B., Baroja, un estilo, Madrid: Ínsula, 1972.
  • Cueto Pérez, Magdalena, Aspectos sistemáticos en la narrativa de Pío Baroja: «El árbol de la ciencia». Oviedo: Universidad de Oviedo, 1985.
  • Del Moral, C., La sociedad madrileña: fin de siglo y Baroja, Madrid: 1974.
  • Elizalde, I., Personajes y temas barojianos, Bilbao, 1975.
  • Gómez-Santos M., Baroja, médico rural y otros oficios. Madrid: IMC; 2006. ISBN 84-690-0884-6.
  • González López, E., El arte narrativo de Pío Baroja en las trilogías. Nueva York: 1972.
  • Iglesias, C. El pensamiento de Pío Baroja, México: 1963.
  • Mainer, J. C., Pío Baroja, Madrid: Taurus, 2012.
  • Navarro, K. Pío Barojaren Donostia, Irún: Alberdania, 2006.
  • Sánchez-Ostiz, Miguel, Pío Baroja, a escena, Madrid: Espasa-Calpe, 2006.
  • Sánchez-Ostiz, Miguel, Tiempos de tormenta. Pío Baroja 1936-1941, Pamplona: Pamiela, 2007.
  • Sánchez-Ostiz, Miguel, Derrotero de Pío Baroja. Irún: Alberdania, 2000.

Enlaces externos[editar]