Ramiro de Maeztu

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Ramiro de Maeztu
Ramiro de Maeztu, de Indalecio Ojanguren (Azpeitia, 1934).jpg
Fotografiado en 1934 en Azpeitia por Indalecio Ojanguren

Embajador de España en Argentina
febrero de 1928-febrero de 1930

Miembro de la Asamblea Nacional Consultiva
1927-1928

Diputado en Cortes
por Guipúzcoa
1933-1936

Información personal
Nacimiento 4 de mayo de 1874
Vitoria
Fallecimiento 29 de octubre de 1936
Aravaca
Causa de muerte Fusilamiento Ver y modificar los datos en Wikidata
Nacionalidad Española Ver y modificar los datos en Wikidata
Partido político Unión Patriótica
Renovación Española
Información profesional
Ocupación Escritor, diplomático
Seudónimo Rotuney y Cualquiera Ver y modificar los datos en Wikidata
Miembro de Acción Española (1931-1936)
Academia de Ciencias Morales y Políticas (1932-1936)
Academia Española (1935-1936)
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Ramiro de Maeztu y Whitney (Vitoria, 4 de mayo de 1874-Aravaca, 29 de octubre de 1936) fue un ensayista, crítico literario y teórico político español.

Afecto en su juventud a una cosmovisión nítidamente nietzscheana y darwinista social,[1]​ perteneció a la generación del 98. Enviado en 1905 como corresponsal al Reino Unido, allí flirteó ideológicamente en primera instancia con la Sociedad Fabiana, para después, hacia 1912, aproximarse a grupos distributistas y al socialismo corporativo.[2]​ Maeztu, que terminó migrando a posiciones reaccionarias, y que estuvo destinado durante la dictadura de Primo de Rivera en Argentina como embajador, fue un impulsor del concepto de «Hispanidad». Militarista convencido a lo largo de su trayectoria, destacó durante la Segunda República como figura de la sociedad cultural Acción Española, de cuño contrarrevolucionario y monárquico, así como de la revista homónima.

Diputado por Guipúzcoa en la segunda legislatura de las Cortes republicanas, fue asesinado al comenzar la Guerra Civil, en el curso de una de las numerosas sacas que fuerzas del bando republicano efectuaron en el Madrid posterior al golpe de Estado de julio de 1936.

Biografía[editar]

Fotografía publicada en 1915 por Whiteley.

Nacido el 4 de mayo de 1874 en Vitoria,[3]​ fue hijo del ingeniero Manuel de Maeztu Rodríguez, un hacendado cubano de origen navarro que conoció a su madre, Juana Whitney, hija de un diplomático británico, en París, y con la que se casó cuando ella tenía dieciséis años.

Del matrimonio nacieron cinco hijos: Ramiro, Ángela, Miguel, la pedagoga María de Maeztu, y el pintor Gustavo de Maeztu.

La familia se estableció en Vitoria. Pronto Ramiro queda huérfano de padre y en 1894 se hunden los negocios de la familia en Cuba por confusos problemas administrativos (el padre, Manuel, vivía de los negocios derivados de la pertenencia de Cuba a España; la independencia de Cuba acabó con sus actividades).

Para poder hacer frente a la repentina viudez y a las necesidades de sus hijos, su madre Juana marchó a Bilbao.

Ramiro pasó parte de su juventud en París y en La Habana dedicado a oficios diversos y se inició en el periodismo. Autodidacta y de ideas combativas, se trasladó a Madrid en 1897, un hecho decisivo en su vida literaria, ya que inició entonces una colaboración importante con distintos periódicos y revistas, como Germinal, El País (editado de 1887 a 1921), Vida Nueva, La España Moderna o El Socialista, entre otros, con una orientación socialista reformista. Empleó por esta época el pseudónimo «Rotuney».[4][nota 1]​ En esos años también da inicio a su amistad con regeneracionistas e intelectuales, especialmente con Azorín y Baroja, con quienes formó el grupo conocido bajo el nombre de «Grupo de los Tres» y fue un exponente destacado de la llamada Generación del 98. En sus colaboraciones de prensa, agrupadas en buena parte en su libro Hacia otra España, examina las causas de la decadencia española, hace una crítica muy dura de la vida nacional y propone una renovación de estilo europeísta.

Entre 1905 y 1919 residió en Bayswater, Londres, donde trabajó como corresponsal para La Correspondencia de España, Nuevo Mundo y Heraldo de Madrid. Viajó por Francia y Alemania y fue corresponsal de guerra durante la Primera Guerra Mundial en Italia entre 1914 y 1915. Este periodo representa su fase liberal y de admiración a las instituciones británicas, ocupando su atención en numerosas disciplinas (filosofía, política o literatura) cuya actualidad acercaba al público español. Publica en inglés Authority, Liberty and Function in the Light of the War (1916),[5]​ aparecido en español como La crisis del humanismo, donde examina los conceptos de autoridad y libertad en la sociedad moderna.

Caricaturizado en Nuevo Mundo (1920) por Sancha.

Militarista convencido,[6]​ tras su regreso a España, en 1919, comienza su desconfianza en la democracia liberal y va cuajando su evolución hacia lo tradicionalista católico, que se consumó durante la dictadura de Primo de Rivera. Ingresó en la Unión Patriótica a comienzos de 1927.[7]​ Durante este período fue miembro de la Asamblea Nacional Consultiva de la dictadura, entre 1927 y 1928.[8]​ En diciembre de 1927 fue nombrado embajador extraordinario y plenipotenciario en Argentina,[9]​ ejerciendo el cargo entre febrero de 1928 y febrero de 1930.[10]​ Allí tuvo ocasión de tratar con el nacionalista Leopoldo Lugones y con el jesuita Zacarías de Vizcarra,[11]​ introductor este último en 1926 de la idea de la «hispanidad» (que propuso como sustituto del espurio término raza), que Maeztu asumió como propio y después abanderó. En esos años mantiene su concepto de decadencia, esencial en la actitud intelectual de los hombres del 98, e intensifica su defensa de los valores católicos y de las tradiciones hispánicas.

Casa madrileña en la que vivió Maeztu hasta su muerte.

Desde los días previos a la proclamación de la Segunda República Española colaboró en el movimiento y la revista Acción Española (que él propuso denominar Hispanidad), escribiendo también la presentación de la misma, que se publicó sin firma, y mereció el Premio Luca de Tena otorgado por el diario ABC. Desde el número 28 de la revista, Maeztu figuró formalmente como su director, y lo fue hasta el último número, el de junio de 1936.

El 20 de marzo de 1932 ingresó como miembro de número en la Academia de Ciencias Morales y Políticas con la lectura de El arte y la moral.[12]

En esta última fase su ideario intensifica su relación con el viejo tronco de pensamiento tradicionalista español (Donoso Cortés, Menéndez Pelayo, etc.), y mantiene afinidades con los teóricos del integralismo lusitano. Este ideario en pro de la civilización hispánica y católica, desarrollado en sus artículos publicados en Acción Española, fue recogido en su libro Defensa de la Hispanidad, que se convirtió en su obra más influyente y en exponente de su pensamiento. Su doctrina de la Hispanidad, un mundo espiritual que uniría a España y a sus antiguas colonias por medio del idioma español y la religión católica, constituyó una de las herramientas ideológicas de la derecha antirrepublicana y el franquismo.[13]​ Terminó militando en Renovación Española, partido político desde el que se significó por su oposición al régimen de la República, del que fue diputado en las Cortes por Guipúzcoa (1933–1935). Ya en 1931 abogaba por la instauración de una «monarquía militar» con el monarca como dictador.[14]​ Tras la huelga revolucionaria de octubre de 1934 exacerbó todavía más sus posiciones contrarrevolucionarias y abogó por llevar a cabo una represión ejemplar que dejara a España pacificada «por una o dos generaciones».[15]

El 30 de mayo de 1935 leyó como discurso de ingreso en la Academia Española, titulado La brevedad de la vida en nuestra poesía lírica.[16]

Al inicio de la Guerra Civil Española fue detenido por los milicianos republicanos. Tras haber sido encarcelado, en la madrileña cárcel de Ventas el 30 de julio de 1936, fue fusilado en el cementerio de Aravaca el 29 de octubre de 1936, víctima de una de las sacas (traslados y ejecuciones sumarias de presos) que ocurrieron durante la Guerra Civil. Sus últimas palabras, se ha dicho, fueron:[17][18]

Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por lo que muero: ¡Para que vuestros hijos sean mejores que vosotros!

En 1974 se le otorgaría de manera póstuma el título de i conde de Maeztu.[19]

En 2011 el Ayuntamiento de Madrid colocó una placa en la casa en que vivió hasta su muerte, situada en el número 13 de la calle Espalter.

Obras[editar]

Primera edición de Defensa de la Hispanidad (1934), libro que recoge artículos de Maeztu.

Aunque Maeztu escribió aisladamente poesía, algún cuento, una novela (La guerra del Transvaal) y una obra de teatro inédita (El sindicato de las esmeraldas), su tarea fue básicamente la de un periodista que pone su prosa al servicio de unas ideas. Algunos de sus artículos fueron recogidos en libros, aunque no todos: Hacia otra España (1899),[20]La crisis del humanismo (1920), Defensa de la Hispanidad (1934) y Defensa del Espíritu (póstuma). De esta última, por cierto, se perdieron algunos fragmentos durante su cautiverio, posiblemente desechados por los milicianos republicanos. Maeztu pensaba realizar una Defensa de la Monarquía, que quedó en mero proyecto. Con este plan pensaba reunir en sus tres defensas, una defensa de Dios, una de la patria y otra del rey.

Entre sus ensayos de carácter literario, cabe mencionar Don Quijote, don Juan y la Celestina (1926) —una meditación acerca de Don Quijote como héroe de una España decadente, de Don Juan como vacío espiritual y de la Celestina como degradación— y La brevedad de la vida en la poesía lírica española (1935), pronunciado como discurso de ingreso en la Real Academia Española.

Notas[editar]

  1. Formado por las últimas sílabas de su nombre y apellidos: Ramiro de Maeztu y Whitney.[4]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]


Predecesor:
Antonio de Zayas y Beaumont
duque de Amalfi
Embajador extraordinario y plenipotenciario
de España en Argentina

febrero de 1928-febrero de 1930
Sucesor:
Alfonso Danvila y Burguero