Calle de Atocha

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Comienzo de la calle en la plaza de Santa Cruz cercano a la Plaza Mayor.

La calle de Atocha es una de las calles principales de Madrid. Discurre entre la plaza de la Provincia (adyacente a la Plaza Mayor) y el Paseo del Prado, junto a la plaza del Emperador Carlos V (conocida popularmente como glorieta de Atocha).[1] El nombre de la calle proviene del camino, que antaño entre espartos,[2] [3] olivares y cañizares, llevaba al santuario de Atocha, antigua ermita de la Virgen de Atocha. El camino se encontraba en la época de los Austrias rodeado a ambos lados de numerosos hospitales, casas de recogida, ermitas, humilladeros y conventos. La calle cobró protagonismo al comunicar, desde finales del siglo XIX, el centro de la ciudad con la estación de Atocha.

Historia[editar]

Ya en la Edad Media se podía acceder a la ciudad de Madrid desde el poblado de Vallecas por un camino que finalizaba en la plaza del Arrabal (actual Plaza Mayor) ubicada a orillas de la muralla de Madrid. Este camino era muy transitado debido a las frecuentes romerías a la ermita de la Virgen de Atocha, fruto de la gran devoción del pueblo madrileño a la Virgen de Atocha.[4] [5] En los siglos XVI y XVII el camino se encontraba rodeado de conventos, asilos, y hospitales. El emperador Carlos V fue el primer monarca que comenzó a poblar el arrabal de Santa Cruz que se prolongaría desde la plaza de Santa Cruz hasta la puerta de Vallecas (ubicada en la actual plaza de Antón Martín).[6] Sin embargo, la calle de Atocha no aparece en los planos topográficos de la ciudad hasta mediados del siglo XVII: como es el caso del plano de Teixeira. Durante el reinado de Felipe IV se registraron los paseos que daba su mujer visitando a caballo las ermitas de la zona.

El arrabal de la Santa Cruz[editar]

Vista de la Puerta de Atocha con la fuente que se halla en sus inmediaciones [fuente de la Alcachofa] en el Paseo del Prado. Grabado de Vicente Camarón (Museo Municipal de Madrid).
La iglesia de Santa Cruz constituía el inicio del camino de Vallecas.

La parroquia de Santa Cruz se construyó a orillas de una laguna que posteriormente fue desecada, y su área fue empleada para celebrar mercados (es la actual Plaza Mayor).[6] Esta laguna y la parroquia quedaban fuera de la muralla. Las primeras casas en torno a la parroquia se construyeron en el siglo XV gracias a las cesiones de solares que hace el municipio (además de provisiones reales concedidas por Carlos V) a los que quisieran habitar la zona. Por este tiempo la calle era un camino que salía por la ciudad (que alcanzaba su límite en la plaza de Santa Cruz, y que posteriormente el siglo XVI llega a la plaza de Antón Martín) con dirección a Vallecas. La ciudad se iba poblando, y el crecimiento de número de viviendas en él se vertebraba a lo largo del camino extendiéndose a sus alrededores: se trataba del arrabal de la Santa Cruz. El capellán y limosnero mayor del rey Felipe II Luis Manrique de Lara, con el objetivo de poder acoger a aquellas mujeres que quisieran cambiar de vida (denominado por esta razón también como Recogidas), construyó en 1579, a la altura del número 30, el convento de la Magdalena. El convento fue derribado en 1836. El colegio y convento de Santo Tomás (denominado de Atocha y ubicado en la manzana 159) fue un edificio religioso fundado por Fray Diego de Chaves en en 1583 y perteneciente a los padres dominicos. Dos hospitales se crearon en la calle en 1657: el Hospital de la Pasión (dedicado a mujeres enfermas) y el de Monserrat (fundado por la corona de Aragón). En 1586 se estableció en la calle la imprenta de Juan de la Cuesta (junto al Asilo de Niños Desamparados).

Con el mandato de Felipe II se estableció la Corte en la ciudad. La administración de la ciudad hizo que la continua expansión demográfica se constriñese, conteniendo la población dentro de unos ciertos límites. Felipe II dictó algunas provisiones reales a este respecto y financió la creación de hospitales como el de la Anunciación. Se estableció una frontera que correría paralela por la actual calle de la Magdalena hasta encontrarse en la puerta de Vallecas (en la plaza de Antón Martín) donde se encontraba, ya a las afueras, el Hospital de San Juan de Dios. La puerta que se denominaba de Vallecas pronto tendría que desplazarse a una posición más alejada del centro de la parroquia de Santa Cruz, en el arroyo de Nuestra Señora de Atocha: se creaba así la primera puerta de Atocha. Es a partir del siglo XVI cuando se hace referencia a esta puerta en los documentos oficiales del municipio. El convento de Nuestra Señora de Atocha fue fundado extramuros, muy alejado, en el año 1523 por Fray Juan Hurtado de Mendoza. En 1643 se nombró a la Virgen de Atocha, por voto del reino, como protectora de la monarquía, siendo lugar de los festejos de la Corte. Se comenzó a construir la iglesia de San Sebastián bajo la dirección de Antonio Sillero. El convento de la Trinidad fue fundado en 1562 por Felipe II, encargándose de las obras de la iglesia el arquitecto Gaspar Ordoñez en 1547.[7] Por orden de Felipe II se construyó en 1581 el Colegio de Nuestra Señora de Loreto para las niñas huérfanas. Existió también una penitenciaría para mujeres denominada La Galera, así como otros centros de reclusión de mujeres en la calle de Atocha como San Nicolás Bari (números 119 y 121).[8]

La ermita del Cristo de la Oliva, cercana al convento de la Virgen de Atocha y a la ermita de San Blas, poseía en su interior una imagen del Cristo de la Oliva, que fue muy admirado en los siglos XVII y XVIII. Se celebraba inicialmente el 3 de mayo una romería (romería del Cristo de la Oliva) que consistía en trasladarse a la ermita para adorar la imagen. Esta romería se trasladó posteriormente al 14 de septiembre. Existieron otras ermitas a lo largo de su recorrido como la ermita de San Juan (en sus cercanías se celebraban antiguamente corridas de toros), o la ermita de San Roque.

De "camino de Atocha" a calle[editar]

El Teatro Calderón guarda en su esquina una historia profunda que concentra a tres instituciones: el teatro, las trinitarias, y el instituto industrial.

La calle fue conocida documentalmente a comienzos del siglo XVI. Su denominación aparece ya en los documentos administrativos de los últimos albores de los Austrias. Es posible que camino de Atocha apareciese sólo empleado en la jerga popular a partir del XVI. No obstante la calle se iba adecentando y acomodando para recibir un incremento de viviendas. De esta forma Francisco de Mora, el primer arquitecto municipal de Madrid, es el encargado de ejecutar en 1592 la alineación algunos de los edificios de la calle, como parte de un plan de reformas interiores ideado por Felipe II y su arquitecto Juan de Herrera.[9] En 1610 se creó en la calle el Colegio de los Niños Desamparados y se trasladaron a él los niños que había en Recogimiento de Santa Isabel (institución fundada por Felipe II).[10] En el palacio del caballero Francisco de Silva y Mendoza, ubicado en la calle de Atocha, se celebraba la Academia Selvaje, academia literaria fundada en 1612.[11] A esta tertulia acudiría lo más granado de la escritura literaria del Siglo de Oro español, entre otros Miguel de Cervantes, Lope de Vega y José Camerino. Otro lugar de tertulia en las cercanías fue Fonda de San Sebastián.

En el número 87 de la calle estuvo la imprenta donde se hizo en 1604 la edición príncipe de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. En 1780 se crea el colegio de Cirugía de San Carlos que se convirtió posteriormente en una facultad de medicina. En 1766, siendo rey Carlos III, tuvo lugar en Madrid y otros puntos de España la revuelta que ha pasado a la historia como Motín de Esquilache, en la que se calcula que participaron alrededor de 40 000 personas y que cerca estuvo de poner en peligro la figura real. El inicio del motín estuvo en la calle Atocha, a la altura del actual Teatro Monumental. A lo largo de la calle circularon dos mil personas protestando en voz alta «¡Viva el Rey! ¡Viva España! ¡Muera Esquilache!» en dirección al Palacio Real. En la plaza de Antón Martín se coloca la Fuente de la Fama construida por Pedro de Ribera en 1732, posteriormente ya en 1941, fue trasladada a su actual emplazamiento, junto a una de las fachadas del antiguo Real Hospicio de San Fernando. Los comercios que se van instalando en la calle de Embajadores (gracias a los privilegios extendidos por las embajadas) extiende pronto su influencia a Atocha.[12] Instante en el aparecen en la calle, artesanos, talleres y comercios.

En 1799, en el número 8 de la calle vivió el alférez de Milias llamado Simón Bolívar.[7] Comienzan a instalarse palacios como el de los condes de Tepa ubicado junto a la parroquia de San Sebastián, obra construida en 1808. Se construye un gran edificio que fundó Antonio Gimbernat y Arbós como Real Colegio de Cirujanos en 1788, coexistían el Real Colegio con la Facultad de Medicina, a la que se accedía por el gran portón de la Calle Atocha y el Hospital Clínico (hoy museo Reina Sofía), cuyo acceso daba a la Plaza del Dr. Mata. La calle se comienza a poblar de pensiones que acogen a los numerosos estudiantes de medicina que estudian en San Carlos.

Los primeros intentos de establecer un ferrocarril en Madrid se deben a las gestiones realizadas por el alcalde corregidor Marqués Viudo de Pontejos, que en 1829 intentó promover un proyecto con la intención de unir Aranjuez con Madrid mediante una vía ferroviaria.[13] Los frutos de este intento hicieron que se inaugurase el denominado Embarcadero de Atocha el 9 de febrero de 1851.[14] La denominación embarcadero era habitual en la época para definir a las primitivas estaciones ferroviarias.[15] Esta inauguración daría pronto un mayor tránsito de vehículos y de protagonismo a la calle. La Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA) inauguró la estación en 1883. El héroe nacional filipino José Rizal funda en 1889 el periódico llamado La solidaridad (Atocha, 43).

Se crea el Real Instituto Industrial de Madrid en en 1850 con el carácter de escuela industrial superior, sustituyendo al Conservatorio de Artes, que había desarrollado su actividad como lugar de formación de artesanos. El profesorado y el material del Conservatorio pasaron al Real Instituto.[16] El Banco de Isabel II (precursor del Banco de España) fundado en 1844 por José de Salamanca y el conde de Santa Olalla tiene su sede en la calle de Atocha, a la altura de la plaza de Jacinto Benavente.

Siglo XX[editar]

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El siglo XX nace con la aparición de nuevos espacios de asueto. De esta forma, primero el teatro, y posteriormente el cine, ambos aparecerán con edificios especializados en el que reunir a gran cantidad de personas. El 18 de junio de 1917 se inauguró en la plaza de Jacinto Benavente el teatro Odeón (conocido como el Teatro Calderón) que fue posteriormente sede de la Orquesta Sinfónica de Madrid. En los años 20 se abrió un cine (nª 37), el Monumental Cinema, que acabó siendo una sala de conciertos de la orquesta sinfónica de RTVE.[17] Años antes (en 1900) se instaló en la cercanías, en un pasadizo denominado Doré, el que fue cine Doré (cercano a la plaza de Antón Martín), cerrado en 1963 convirtiéndose posteriormente en la sede de la Filmoteca Española. Y en 1929 el Cine San Carlos ya muy cercano a la Glorieta (este cine se convertirá en una gran sala de fiestas y discoteca). La aparición de el tranvía en Madrid afecta a la calle, con una línea permanente que une la estación de ferrocarril con la Puerta del Sol. Los primeros tranvías subían costosos debido a la gran pendiente de la calle.

El nuevo medio de transporte denominado metro abre en las calles de Madrid la línea 1 del Metro de Madrid.[18] Supone un primer tramo (Sol-Cuatro Caminos) que fue inaugurado en octubre de 1919 y otras dos líneas que empezaron a funcionar respectivamente en diciembre de 1921 (Sol- Atocha) y 1923 (Cuatro Caminos-Vallecas), Madrid se preocupaba ya del transporte urbano subterráneo. Es decir, cercano a la plaza del emperador Carlos V, se abre en el año 1920 una estación de metro y un año después en la plaza de Antón Martín: estación de Antón Martín. A finales de diciembre de 1921 entra en servicio la línea de metro Sol-Atocha, itinerario realizado ya por el tranvía (de tracción animal hasta que fue electrificado en 1901) desde 1877. Tras la guerra civil, las instalaciones del metro quedan maltrechas.

En 1968 el intenso tráfico existente en la zona cercana a la Glorieta de Atocha, obliga a la solución de construir un paso elevado para los coches. El denominado Scalextric de Atocha estuvo en funcionamiento hasta que en 1985 el alcalde Enrique Tierno Galván decide su eliminación. Se produjo un atentado terrorista cometido por extremistas de derecha la noche del 24 de enero de 1977, en el marco del llamado terrorismo tardofranquista. Cinco sindicalistas fueron asesinados, marcando la transición española iniciada tras la muerte del dictador Francisco Franco.[19] La calle es frecuentemente lugar de protestas y manifestaciones que se dirigen a la puerta del Sol. Fue el eje de salvamento durante los atentados del 11 de marzo de 2004.

Descripción[editar]

Placa de azulejos del Callejero Histórico, obra del ceramista Ruiz de Luna.

Históricamente la calle comenzaba en la Plaza Mayor y se prolongaba hasta las afueras de la ciudad llegando al santuario de la Virgen de Atocha. La Plaza Mayor, ubicada a una cota superior, hace que la calle descienda en cuesta abajo hasta la Glorieta de Atocha. La calle desciende atravesando varias plazas menores durante su transcurso, una de las primeras es la plaza de la Provincia, lugar donde se encuentra el Palacio de Santa Cruz, siguiendo por la de Jacinto Benavente cercana a Puerta del Sol, la Parroquia de San Sebastián en la que se encuentran famosos ilustres enterrados en ella, la Plaza de Antón Martín, la parroquia de San Salvador y San Nicolás (Mencionadas en el Fuero de Madrid de 1202). El final de la calle es la plaza del Emperador Carlos V. En un instante del siglo XVI la calle pasa de ser un simple camino de romería hacia el devoto santuario de la Virgen, a una calle de metrópoli comunicada con la estación de ferrocarriles.

La calle ha tenido diferentes características a lo largo de la historia. Ha sido calle residencia de los estudiantes de medicina procedentes de la Escuela de Cirugía de San Fernando hasta comienzos del siglo XX (justo cuando se inauguró la Ciudad Universitaria). La inauguración en 1850 del Embarcadero de Atocha (posteriormente la estación de ferrocarriles principal de la ciudad) le ha dado cierto protagonismo debido al aumento de tránsito de personas. El aspecto comercial de la calle se ha visto reflejado en tiendas donde se vendían telas, instrumentos de ferretería, instrumentos musicales.

Esta plaza es la confluencia de varias avenidas y calles de gran importancia. Una de ellas es el paseo del Prado que hace esquina con el Jardín Botánico y la cuesta de Moyano (cuesta que finaliza en el cerro de San Blas), el paseo de Santa María de la Cabeza, el paseo de las Delicias, la ronda de Valencia (formando el denominado el denominado tridente Barroco). Posee varios edificios se encuentra el que era la entrada del Hospital Clínico San Carlos en la actualidad sede Ministerio de Administración Pública. La calle corre paralela a la calle de Santa Isabel. En a esquina opuesta se construyó en los años treinta el cine San Carlos (obra del arquitecto Eduardo Lozano), a comienzos del siglo XXI es una discoteca de gran tamaño.

La calle en la cultura popular[editar]

La calle reúne en algunas expresiones artísticas. Una de las esculturas callejeras se encuentra en la plaza de Antón Martín dedicada a la matanza de Atocha de 1977 durante el periodo de transición: monumento 'El Abrazo', del escultor Juan Genovés. De esta forma en la literatura del siglo XVI y XVII se comienza describir la calle, algunos de sus edificios religiosos. Entre ellos se encuentra Lope de Vega que la menciona en la Dorotea, y en El acero de Madrid.

Un ejemplo del siglo XX es Agustín de Foxá retrata la calle en algunas escenas de su novela sobre los inicios de la Guerra Civil española titulada Madrid, de Corte a checa (Salamanca: Jerarquía, 1938; segunda edición corregida y aumentada San Sebastián: Librería Internacional, 1938), escrita al calor de los acontecimientos previos a las elecciones de 1931.

La calle es protagonista en el siglo XX y XXI siendo el recorrido de las manifestaciones sociales más diversas que se preparan en la capital.

Referencias[editar]

  1. Carmen Rubio Pardos, (1977), La calle de Atocha, Anales del Instituto de Estudios Madrileños, Vol. IX
  2. Diccionario de la Real Academia Española, 22ª edición, http://lema.rae.es/drae/?val=atocha
  3. abc.es http://www.abc.es/madrid/callejeando/20150312/abci-calle-atocha-madrid-201503111004.html, (2014), La planta del esparto que dio nombre a la basílica y la calle de Atocha
  4. Jeffrey Schrader, (2006), La Virgen de Atocha: los Austrias y las imágenes milagrosas
  5. Francisco Pereda, (1604), Historia de la santa y devotissima imagen de nuestra señora de Atocha, Madrid
  6. a b Ramón de Mesonero Romanos, (1861), El Antiguo Madrid: Paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta Villa, Madrid
  7. a b Juan Ortega Rubio, (1921), Historia de Madrid y de los pueblos de su provincia, Madrid, Ed. Imprenta Municipal, Primera edición (Reeditado: MAXTOR), pág. 230-231
  8. Pascual Madoz, (1850), Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Madrid, Volumen 10
  9. Navascués Palacio, Pedro (1979). «Introducción al Desarrollo Urbano de Madrid hasta 1830». Madrid, testimonios de su historia. Museo Municipal. p. 17. 
  10. Simón Palmer, María del Carmen, (1978), El Colegio de niños desamparados de Madrid ,Anales del Instituto de Estudios Madrileños XV: 73-84
  11. Jeremy Robbins, Love Poetry ofthe Literary Academies in the Reigns of Philip IV and Charles II, Londres: Támesis, 1997.
  12. Herrero Garima, Miguel: El comercio de Madrid,Revista de la Biblioteca, Archivo y Museo
  13. Pascual Madoz, (1846-1850), Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, Vol.9
  14. Ángel Fernández de los Ríos, (1876), Guía de Madrid,Madrid, Primera Edición, pp. 679 y 680
  15. Pedro Severo Robles, (1851), Ferrocarril madrid-aranjuez examen y evaluacion de sus obras y material, ejecutada en virtud de la real orden de 12 de noviembre de 1850, Madrid, AGA-MOPU, L. 8743
  16. José Manuel Cano Pavón, (1998), El Real Instituto Industrial de Madrid (1850-1867)medios humanos y materiales, Llull: Revista de la Sociedad Española de Historia de las Ciencias y de las Técnicas, ISSN 0210-8615, Vol. 21, Nº 40, págs. 33-62
  17. Nieves González Torreblanca, (2007),«Madrid-Patio de Butacas», Madrid, Ed. La Librería, págs. 76-78
  18. Antonio López Gómez, (1983), Los Transportes Urbanos de Madrid, Madrid, CSIC
  19. Bernat Muniesa i Brito,Bernat Muniesa, (1982), Dictadura y transición: la España lampedusiana, Edicions Univers. Barcelona, pág. 60

Referencias Externas[editar]