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Margarita Teresa de Austria

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Margarita Teresa de España
Emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico

Retrato de la infanta Margarita Teresa por Francisco Ignacio Ruiz de la Iglesia, c. 1665
Reinado
25 de abril de 1666 - 12 de marzo de 1673
Predecesor Leonor Gonzaga-Nevers
Sucesor Claudia Felicitas del Tirol
Información personal
Nombre completo Margarita María Teresa
Otros títulos
Nacimiento 12 de julio de 1651
Real Alcázar, Madrid, Reino de España
Fallecimiento 12 de marzo de 1673
(21 años)
Palacio Imperial de Hofburg, Viena, Sacro Imperio Romano Germánico
Sepultura Cripta Imperial de Viena
Familia
Casa real Habsburgo
Padre Felipe IV de España
Madre Mariana de Austria
Consorte Leopoldo I
Hijos

Margarita María Teresa de Austria y Habsburgo (Madrid, 12 de julio de 1651-Viena, 12 de marzo de 1673), fue infanta de España y posteriormente emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germánico, al contraer matrimonio con Leopoldo I, su tío materno y primo segundo. Perteneciente a la Casa de Habsburgo, fue hija de Felipe IV y Mariana de Austria, así como hermana del rey Carlos II. Con los años, se convertiría en una de las figuras más representativas de la dinastía y en la inmortal protagonista de Las Meninas, de Velázquez.

Biografía

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La infanta Margarita Teresa con vestido azul por Velázquez, 1659 (Museo de Historia del Arte de Viena).

La infanta Margarita Teresa nació del matrimonio consanguíneo entre Felipe IV de España y su sobrina, Mariana de Austria. Los abuelos paternos de Margarita Teresa, fueron Felipe III de España y Margarita de Austria-Estiria, ambos fruto de matrimonios entre tíos y sobrinas, además de ser primos entre sí en varios grados. Por línea materna, sus abuelos fueron el emperador Fernando III del Sacro Imperio Romano Germánico y María Ana de Austria. De este modo, Margarita Teresa descendía por ambas ramas familiares, de una cadena de enlaces consanguíneos. Esta acumulación de matrimonios endogámicos a lo largo de varias generaciones en la Casa de Austria, ha sido destacada por la investigación genética e historiográfica como un factor clave en la vulnerabilidad biológica de sus miembros y en la alarmante mortalidad de su descendencia.

El origen del matrimonio de sus padres, se remonta al repentino deceso del príncipe Baltasar Carlos en 1646, había dejado el trono sin heredero varón, empujando al monarca a contraer segundas nupcias tres años después. La elegida para garantizar la continuidad del linaje fue la archiduquesa Mariana, hija de su propia hermana, la emperatriz María Ana. El nacimiento de la infanta, en julio de 1651, fue motivo de gran celebración, al tratarse de la primera descendiente del matrimonio. Las graves secuelas del posparto en su madre, no solo afectaron profundamente la salud de la reina, sino que desataron la preocupación en la corte ante la posibilidad de que no pudiera volver a concebir.

En este contexto, debido a la preferencia del varón sobre la mujer y la prioridad del primer matrimonio en las leyes de sucesión hispánicas, Margarita Teresa ocupaba el segundo lugar en la línea sucesoria, situándose inmediatamente por detrás de su hermana mayor. Ante el continuado vacío de un sucesor masculino, las cortes llegaron a pedir formalmente que se reconociera oficialmente como heredera a su medio hermana, la infanta María Teresa, por ser la primogénita del rey.

Su posición dio un giro decisivo en noviembre de 1657, con el nacimiento de su hermano, el príncipe Felipe Próspero. El anhelado varón no solo reordenó la línea de sucesión, sino que facilitó las negociaciones de paz con Francia. Como fruto de este acuerdo, la infanta María Teresa se casó con Luis XIV, en 1660, tras renunciar a sus derechos al trono español. Con ello, Margarita Teresa se posicionó inmediatamente después del enfermizo recién nacido en la línea sucesoria, modificando de forma drástica su valor político y dinástico ante las potencias europeas.

La infanta Margarita transcurrió su infancia en los aposentos de la reina dentro del Real Alcázar de Madrid, asistida por un nutrido séquito de damas de honor y servidumbre. Criada conforme al riguroso ceremonial de la corte hispánica, se le impartió una cuidada educación.[1]

El matrimonio de sus padres tuvo cinco hijos, pero la elevada mortalidad infantil que afectó a la descendencia de Felipe IV, hizo que únicamente Margarita Teresa y su hermano Carlos II, alcanzaran la edad adulta.

Sus hermanos de padre y madre fueron:

  • La infanta María Ambrosia de la Concepción (nacida y muerta en 1655).
  • Una niña mortinata, sin nombre (1656).
  • El príncipe Felipe Próspero, nacido en 1657 y muerto en 1661.
  • El infante Fernando Tomás de España, nacido en 1658 y muerto en 1659.
  • El rey Carlos II, nacido en 1661 y muerto en 1700. Se casó en primeras nupcias con la princesa María Luisa de Orleans y, en segundas nupcias, con la princesa Mariana de Neoburgo. Sin descendencia.

El valor estratégico en la sucesión española

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A partir de 1660, cuando tenía 8 años, Margarita Teresa comenzó a adquirir una importancia creciente en la diplomacia europea, al convertirse en una pieza fundamental de la política matrimonial de la Monarquía Hispánica.[2]Con la existencia de un heredero varón y la salida de su hermana mayor del mapa político hispánico, la relevancia de Margarita Teresa dejó de residir únicamente en la posibilidad de heredar la corona de forma directa. Su verdadero valor estratégico, pasó a centrarse en su proyección matrimonial. Su futuro matrimonio con un miembro de la rama austríaca de los Habsburgo, debía contribuir a estrechar nuevamente los vínculos entre las cortes de Madrid y Viena, en un contexto marcado por las transformaciones políticas y diplomáticas posteriores a la Paz de Westfalia.

El candidato elegido, fue su tío materno, el emperador Leopoldo I. Con el propósito de negociar el enlace,[3] la corte imperial envió a Madrid al conde de Pötting, como embajador. Además de su embajador ordinario en Madrid, Leopoldo I envió al barón de Lisola, como embajador extraordinario para impulsar las negociaciones matrimoniales. A esta representación diplomática se sumó el conde de Harrach, quien actuó como agente temporal en Madrid, desde octubre de 1665. Las negociaciones culminaron con el anuncio de los esponsales, el 6 de abril de 1663 y, posteriormente, con la firma de las capitulaciones matrimoniales, el 18 de diciembre del mismo año, suscritas por el conde de Pötting en representación de la corte imperial y el duque de Medina de las Torres, en nombre de Felipe IV.[4]Ese mismo día, se procedió a la lectura capitular del contrato nupcial en presencia de toda la corte.[5]El rey Felipe IV, le escribió a la monja Sor María de Ágreda, expresando su felicidad por el compromiso oficial y público de su hija Margarita, con el emperador Leopoldo.[6]

Su hermano, Felipe Próspero de Austria, fue un niño de salud frágil. Su delicado estado hizo temer por su supervivencia desde temprana edad. Murió el 1 de noviembre de 1661, pocos días antes de cumplir cuatro años y apenas cinco días antes del nacimiento de su hermano Carlos, quien posteriormente reinaría como Carlos II de España. Su muerte volvió a dejar a la Monarquía Hispánica sin un heredero varón superviviente y reavivó la incertidumbre sobre la sucesión, circunstancia que otorgó nuevamente especial relevancia a los derechos dinásticos de Margarita Teresa.[7]

Durante los últimos años del reinado de su padre, la salud del rey se había deteriorado considerablemente. Felipe IV murió el 17 de septiembre de 1665, en el Real Alcázar de Madrid, a los sesenta años. Su muerte dejó la Corona española en una situación sucesoria especialmente delicada, pues su único hijo varón superviviente, Carlos, contaba apenas cuatro años. De acuerdo con las disposiciones establecidas en su testamento, la reina Mariana de Austria asumió la regencia durante la minoría de edad de su hijo.[8]

El testamento de Felipe IV

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Frente a los riesgos inherentes a una regencia durante la minoría de edad de Carlos II, el testamento de Felipe IV previó diversos escenarios: la muerte de la reina regente Mariana de Austria, la del joven heredero o el deceso de ambos. La hipótesis más crítica era la pérdida del heredero universal; de producirse, la corona recaería en la línea femenina de los Habsburgo, otorgando prioridad absoluta a los derechos de Margarita Teresa y a la rama austríaca.[9]En la cláusula 53 de su testamento, Felipe hace referencia a dicha eventualidad:

[...] Si... faltare el Príncipe, mi hijo, en edad pupilar, o despues de haber cesado la tutela, si la Emperatriz, mi hija, que ha de suceder en estos reynos o el Emperador, su marido, no se hallaren en ellos; en su ausencia... continuará el govierno de estos reynos la Reyna, si fuera viva, y se mantendrá y conservará la Junta en la forma y con las calidades que quedan dichas...[10]

Su padre estableció en su testamento diversas disposiciones destinadas a regular la sucesión, en caso de que Carlos II muriera sin descendencia. Las cláusulas 15 y 16,[11] contemplaban distintas posibilidades sucesorias y excluían expresamente a la rama francesa de los derechos a la Corona. Esta exclusión se fundamentaba en la renuncia efectuada por su medio hermana, María Teresa, hija de Felipe IV e Isabel de Borbón, con motivo de su matrimonio con Luis XIV de Francia, acordado en el marco de la Paz de los Pirineos. Felipe IV no contempló que el monarca francés ni sus descendientes pudieran suceder a Carlos II en caso de que este muriera sin herederos. En cambio, el testamento establecía una línea sucesoria vinculada a la rama austríaca de los Habsburgo. En caso de fallecimiento de Carlos II sin descendencia, los derechos sucesorios recaerían en los descendientes de Margarita Teresa, que en aquel momento se encontraba prometida al emperador Leopoldo I.[12]De este modo, el eventual matrimonio de la infanta y su descendencia, adquirían una especial importancia dinástica. Por otro lado, el testamento también contemplaba que, a falta de descendencia de Margarita Teresa, la línea sucesoria pasaría a los descendientes de la archiduquesa María Ana de Austria, hermana de Felipe IV, viuda del emperador Fernando III, y madre de Mariana de Austria. De haber fallecido ya María Ana, los derechos corresponderían a sus descendientes, entre ellos, el propio Leopoldo I y los hijos que pudiera tener con Margarita Teresa. Esta disposición reflejaba la voluntad de Felipe IV de preservar la sucesión dentro de la dinastía de los Habsburgo y de evitar que la Corona española pasara a la rama francesa.

Después de la línea sucesoria correspondiente a los Habsburgo de la rama austríaca, el testamento de Felipe IV contemplaba los derechos de la Casa de Saboya, cuya candidatura procedía de la infanta Catalina Micaela, hija de Felipe II y esposa del duque Carlos Manuel I de Saboya. En caso de extinguirse las líneas sucesorias de la rama austríaca de los Habsburgo, los derechos pasarían a los descendientes de Catalina Micaela. De este modo, Felipe IV mantuvo la sucesión vinculada a las ramas dinásticas tradicionalmente relacionadas con la Casa de Austria y excluyó a la descendencia de su hija María Teresa y Luis XIV. En virtud del derecho castellano, las mujeres no estaban excluidas de la línea de sucesión ni de la heredabilidad, principio que Felipe IV protegió en su testamento. Sin embargo, aunque las infantas gozaban de derechos casi paritarios a los de los varones, la prevalencia del principio de masculinidad, las postergaba en la sucesión al trono. Por ello, sus enlaces con otros soberanos o con el emperador solían exigir la renuncia a sus derechos dinásticos, como condición previa.

Matrimonio

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Ante un posible deceso de Carlos II sin descendencia, Felipe IV contemplaba a la infanta Margarita Teresa, prometida desde su infancia al emperador Leopoldo I, como la principal heredera de la corona. No obstante, las nupcias imperiales sufrieron prolongadas e inusuales demoras. Este aplazamiento estratégico obedecía a la convulsa diplomacia del momento: la perspectiva de una peligrosa regencia, la fragilidad biológica del heredero y la lucha encarnizada de las cortes europeas por el reparto territorial de la Monarquía Hispánica.[13][14] Tanto Felipe IV como la reina Mariana, deseaban fervientemente el matrimonio de su hija con el emperador Leopoldo I, como atestigua la correspondencia que mantenían con Sor María de Ágreda.[15] El título de Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico figuraba entre los más prestigiosos de Europa, convirtiendo este enlace en una alianza extraordinaria tanto para Margarita Teresa, como para la Monarquía Hispánica. Por ello, el soberano austriaco fue el único candidato considerado seriamente por la corte de Madrid. En 1659, el rey Felipe IV le expresó al emperador Leopoldo I su deseo de ofrecerle la mano de su hija Margarita en matrimonio, a través del embajador español en Viena. En febrero de 1660, el emperador Leopoldo pidió oficialmente al rey Felipe y a la reina Mariana la mano de Margarita Teresa en matrimonio, y ellos aceptaron en abril del mismo año.[16][17]

El emperador Leopoldo I, con traje de teatro, por Jan Thomas, Museo de Historia del Arte de Viena, 1667.

A pesar del compromiso existente, circularon rumores sobre un posible enlace entre Margarita Teresa y el archiduque Carlos José de Austria, hermano menor de Leopoldo I. Bajo esta hipótesis, de fallecer el joven Carlos II, la pareja asumiría el trono español.[18]La condición del archiduque como católico y miembro de la Casa de Austria lo convertía en un candidato ideal para la corte de Madrid, donde se rechazaba categóricamente a aspirantes de dinastías extranjeras o de fe protestante. No obstante, estas conjeturas se disiparon y la infanta mantuvo su compromiso con el emperador.

El matrimonio con Margarita Teresa revestía especial importancia para el emperador Leopoldo I, por diversos motivos. En primer lugar, necesitaba asegurar la continuidad de la dinastía mediante un heredero. En segundo lugar, el enlace reforzaba sus derechos potenciales a la sucesión de la Monarquía Hispánica en caso de que Carlos II muriera sin descendencia. Luis XIV de Francia, casado con María Teresa, constituía su principal rival en la cuestión sucesoria. Finalmente, el matrimonio contribuía a estrechar nuevamente los vínculos entre las ramas española y austríaca de la Casa de Habsburgo, cuyas relaciones se habían distanciado durante las décadas centrales del siglo XVII.

La emperatriz Margarita Teresa, con traje de teatro, por Jan Thomas, Museo de Historia del Arte de Viena, 1667.

Tras asumir el gobierno, la reina regente Mariana de Austria, solicitó a la Junta, la ratificación formal del matrimonio de Margarita Teresa con el emperador Leopoldo I, trámite que fue aprobado sin dilación.[19]Las nupcias por poderes se celebraron finalmente el Domingo de Pascua, 25 de abril de 1666, en la Capilla Real de Madrid, figurando como representante del soberano imperial, Ramiro Núñez de Guzmán, duque de Medina de las Torres.[20]La ceremonia contó con la presencia del pequeño Carlos, la reina regente, el embajador conde de Pötting y los Grandes de España, designándose al duque de Alburquerque como camarero mayor para custodiar a la infanta en su viaje a Viena.[21]Margarita Teresa y su comitiva partieron de Madrid, el 28 de abril del mismo año, con destino a Dénia. Tras unos días de reposo, el 16 de julio, embarcó en la Armada Real de España, escoltada por las galeras de Malta y del Gran Ducado de Toscana. La flota arribó a Barcelona, el 18 de julio, acompañada por 27 embarcaciones, cuando la joven tenía quince años.[22]Fue recibida con grandes salvas y agasajada durante toda su estancia. Un leve quebranto de salud retrasó la partida hasta el 10 de agosto, fecha en que reanudaron la navegación hacia Finale. Tras desembarcar el 20 de agosto, fue recibida por el gobernador del Estado de Milán, Luis de Guzmán Ponce de León. La comitiva prosiguió por vía terrestre el 1 de septiembre, hasta llegar a la capital lombarda el día 11, celebrándose la entrada triunfal el día 15. El 24 de septiembre abandonaron Milán para cruzar el Milanesado y aproximarse a Venecia, alcanzando el 8 de octubre la localidad de Rovereto, primer dominio del Imperio Habsburgo. Allí se formalizó la entrega solemne el 10 de octubre, momento en que el duque de Alburquerque, en representación de la Corona española, traspasó la custodia de la emperatriz al príncipe de Dietrichstein y al cardenal Harrach, comisionados por Leopoldo I.[23]

El 20 de octubre, la corte reanudó la marcha desde Rovereto a través del Tirol, Carintia y Estiria, hasta arribar el 25 de noviembre a Schottwien, punto en el que Leopoldo I, recibió en persona a la infanta.[24]Tras su entrada solemne en Viena, el 5 de diciembre,[25]la capital albergó un monumental despliegue festivo.

El matrimonio de Margarita Teresa y Leopoldo I, aunque había respondido a importantes intereses dinásticos y políticos, parece haber adquirido también una dimensión afectiva. Las fuentes biográficas señalan que la vida familiar de la pareja fue relativamente armoniosa y que el emperador mostró un profundo afecto por su esposa. Esta cercanía se aprecia asimismo en la correspondencia privada conservada, particularmente en una carta escrita por Margarita durante su primer embarazo, cuyo tono íntimo y afectuoso ha sido estudiado como testimonio de la relación personal entre ambos.[26]Margarita mantuvo además una estrecha vinculación con su origen español durante sus años en Viena. Continuó rodeándose principalmente de españoles y conservó sus costumbres, su lengua y sus preferencias culturales, entre ellas la música y el teatro españoles. Esta identidad contribuyó a mantener en la corte imperial una presencia significativa de la cultura de la Monarquía Hispánica.[27]

Descendencia

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Aunque Margarita Teresa no manifestó las graves afecciones ni los retrasos en el desarrollo que padecía su hermano menor, el futuro rey Carlos II, la endogamia familiar dejó huella en su linaje: la carga genética acumulada pudo condicionar la pronta muerte de tres de sus cuatro hijos, así como la de sus tres nietos. Únicamente su hija, María Antonia, sobrevivió a la infancia. Del matrimonio entre Margarita Teresa y Leopoldo I nacieron cuatro hijos:

Fallecimiento

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Durante los años que permaneció en la corte de Viena, Margarita Teresa experimentó siete embarazos. Cuatro de ellos culminaron en partos, mientras que otros dos, terminaron en pérdidas gestacionales. La sucesión de embarazos, partos y pérdidas, tuvo lugar en un período relativamente breve y contribuyó a deteriorar progresivamente su salud. En 1672, después del nacimiento y posterior muerte de su cuarta hija, María Ana Antonia, Margarita volvió a quedar embarazada.[30]Este séptimo embarazo, sería el último. A comienzos de marzo de 1673, Margarita llevaba varias semanas padeciendo una enfermedad que había comenzado con síntomas catarrales y que posteriormente se agravó. El 8 de marzo, Leopoldo I comunicó su preocupación por el estado de salud de la emperatriz, que llevaba tres semanas enferma.

A pesar de los cuidados recibidos, el estado de Margarita Teresa continuó deteriorándose. La emperatriz Margarita falleció en Viena, el 12 de marzo de 1673, a los veintiún años de edad. Sus restos reposan en la cripta de los Capuchinos de Viena.[31]La autopsia realizada tras su muerte, confirmó que llevaba en el vientre un hijo varón que también había fallecido. De este modo, Margarita murió sin llegar a dar a luz al que habría sido su quinto hijo nacido.[30]

La muerte de Margarita Teresa afectó profundamente a Leopoldo I. El diplomático sueco Esaias Pufendorf, que se encontraba en Viena, anotó al día siguiente del fallecimiento, que el emperador no había podido contener las lágrimas por la pérdida de su esposa. El propio Leopoldo, en una carta dirigida el 14 de marzo de 1673, al embajador imperial en Madrid, Franz Eusebius von Pötting, calificó la muerte de Margarita como una pérdida irreparable y declaró: «sé lo que he perdido y cómo nos amábamos».[31][32]Tras el fallecimiento de la emperatriz, Leopoldo se retiró de Hofburg y permaneció alejado de Viena durante varios días. Aunque no asistió al funeral inmediato, debido a las normas ceremoniales que tradicionalmente impedían al emperador participar personalmente en los funerales de su esposa, regresó posteriormente a Viena para participar en las solemnes ceremonias de duelo celebradas en abril. Los testimonios diplomáticos contemporáneos coinciden en señalar la intensidad de su pesar y el afecto que había sentido por Margarita Teresa.[31]

Ancestros

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Apariciones en el arte

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Las Meninas.

El hito cultural más relevante de su periodo en la corte, fue la puesta en escena de Il pomo d'oro (La manzana de oro), obra de Antonio Cesti, estrenada en julio de 1668. Este fastuoso montaje, calificado entonces como el mayor espectáculo de la época, constituyó el punto culminante de la ópera barroca del siglo XVII, en la capital imperial.[33]

Retrato de la infanta Margarita, con traje de luto, por la muerte de su padre, Felipe IV. Fue realizado entre 1665 y 1666, por Juan Bautista.

Margarita Teresa fue uno de los personajes más retratados por el pintor Diego Velázquez. Ella es la protagonista de Las Meninas (1656), obra cumbre de la pintura universal de todos los tiempos, donde se la ve rodeada de sus meninas (damas de compañía), así como de otros personajes de la corte española. Otros tres retratos de la infanta, realizados por Velázquez, se conservan en el Kunsthistorisches Museum de Viena: La infanta Margarita con vestido rosa (1653),[34] La infanta Margarita en blanco y plata (1656) y La infanta Margarita con vestido azul.

Otro retrato, Retrato de la Infanta Margarita a los 15 años (1665), pintado por el yerno de Velázquez, Juan Bautista Martínez del Mazo, se atribuyó alguna vez al menos en parte al sevillano.[35] Estos retratos responden en su mayoría a las solicitudes remitidas a la corte española desde diferentes lugares y muy en especial, desde la corte de Viena, donde residía Leopoldo I, prometido de la infanta.[36]También se conservan otros retratos de Juan Bautista Martínez del Mazo, Jan Thomas, Gérard Duchâteau, etc.

Tras la muerte de Velázquez en 1660, Martínez del Mazo continuó la tradición del retrato cortesano. Su Infanta Margarita de Austria, realizada hacia 1665, representa a la joven cuando ya estaba prometida a Leopoldo I. La obra fue atribuida durante mucho tiempo a Velázquez debido a su estrecha semejanza estilística con los retratos del maestro, pero actualmente se considera obra de Martínez del Mazo.

El Retrato de la infanta Margarita Teresa, de 1654, atribuido tradicionalmente a Velázquez, se conserva en el Museo del Louvre de París. Ha sido recientemente puesto en duda por los estudiosos de arte en cuanto a su autoría se refiere,[37] a pesar de lo cual es obra de gran importancia histórica, por la fascinación que ejerció en los artistas franceses del siglo XIX. Varios de ellos viajaron a Madrid a visitar el Museo del Prado, tras conocer esta obra.

Después de su llegada a Viena, Margarita continuó siendo representada como emperatriz por artistas vinculados a la corte imperial. Estos retratos muestran la transformación de su imagen oficial: de infanta española y futura esposa de Leopoldo I pasó a ser emperatriz y madre de una potencial línea sucesoria. Entre las obras de esta etapa, destaca el retrato de Margarita con su hija María Antonia, realizado por Jan Thomas, hacia 1670.

Véase también

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Referencias

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  1. Oliván Santaliestra, Laura (2014). «"My sister is growing up very healthy and beautiful, she loves me": The Childhood of the Infantas María Teresa and Margarita María at Court». En Grace Coolidge, ed. The Formation of the Child in Early Modern Spain. Ashgate Publishing. pp. 165-187. ISBN 978-1-47-242880-6.
  2. Álvarez-Ossorio Alvariño, Antonio: "La sacralización de la dinastía en el púlpito de la Capilla Real en tiempos de Carlos II" (pag.5)
  3. Oliván Santaliestra, Laura: Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII (pag. 184)
  4. Villa-Urrutia, W. R. de: Relaciones entre España y Austria durante el reinado de la Emperatriz Doña Margarita, Infanta de España, esposa del Emperador Leopoldo I
  5. Rudolf, Karl; Opll, Ferdinand: España y Austria (pags. 140-141).
  6. Silvela, Francisco: Cartas de la venerable madre Sor María de Ágreda y del Señor Rey Don Felipe IV, (vol. 2, pag. 696).
  7. «Infante Felipe Próspero, 1660 by Diego Velázquez». Diego Velázquez (en inglés). Consultado el 20 de agosto de 2026.
  8. García Pérez, Francisco José (1 de diciembre de 2022). «Entre pugnas y discursos de legitimación: la regencia de Mariana de Austria en los púlpitos de Madrid (1665-1675)». Investigaciones Históricas. Época Moderna y Contemporánea (42): 75-102. ISSN 2530-6472. doi:10.24197/ihemc.42.2022.75-102. Consultado el 20 de agosto de 2026.
  9. Como ha sido ya indicado con anterioridad, la infanta María Teresa, casada con Luis XIV, quedó excluida de una posible sucesión a través de la renuncia de sus derechos durante la firma de la Paz de los Pirineos, pues su padre Felipe IV no consideraba una opción posible la sucesión francesa en caso de muerte prematura de Carlos II. No obstante, este matrimonio no anuló totalmente las facultades de María Teresa para heredar la monarquía hispánica, ya que Felipe IV contempló la posibilidad de que su primogénita pudiera enviudar y concebir un nuevo vástago tras contraer un segundo matrimonio (Oliván Santaliestra, Laura: "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" (pag.303))
  10. Cláusula 53 del Testamento de Felipe IV en la que se hace referencia a los poderes de la reina regente doña Mariana de Austria en caso de sucesión de su hija Margarita. Domínguez Ortíz, Antonio, ed. Testamento de Felipe IV (pags. 66-67).
  11. "Testamento de Felipe IV" (1982) con prólogo de Antonio Domínguez Ortiz.
  12. Para más información sobre la fidelidad a la familia y la dinastía, véase entre otros: Sáenz de Miera, Jesús, "El archiduque Leopoldo Guillermo de Austria y el emperador Leopoldo I"
  13. Oliván Santaliestra, Laura: "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" (pag.302)
  14. Oliván Santaliestra, Laura: "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" (pag.304)
  15. Véase la edición de correspondencia real con Sor María de Ágreda. Silvela, Francisco: Cartas de la venerable madre Sor María de Ágreda y del Señor Rey Don Felipe IV, (vol. 2, pags. 696, 730).
  16. Rudolf, Karl; Opll, Ferdinand: España y Austria (pag. 140).
  17. Martínez López, Rocío (2021). ««Con la esperanza de un sucesor». El uso político de la fertilidad en las negociaciones matrimoniales de los Habsburgo durante la segunda mitad del siglo XVII». Hipogrifo 9 (1): 811.
  18. Catalano, Alessandro; Keller, Katrin (eds.): Die Diarien und Tagzettel des Kardinals Ernst Adalbert von Harrach (1598-1667), Vienna: Böhlau, 2010, vol. VII, p. 256.
  19. Mitchell, Silvia Z.: Reina, madre y estadista. Mariana de Austria y el gobierno de España.
  20. de Mayoralgo y Lodo, José Miguel (2016). «Bodas nobiliarias madrileñas durante el periodo 1651-1700 (parte 1)». Anales de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía XIX: 155. ISSN 1133-1240.
  21. Rodríguez Villa, Antonio: "Dos viajes regios (1679-1666"), (pag.377)
  22. Véase la "Verdadera relación de las fiestas y recibimiento que en Barcelona se hizo á la Majestad Cesárea de la Serma. Sra. D.a Margarita de Austria, emperatriz de Alemania, y juntamente de su embarcaciór, Y acompañamíento». Madrid, 1666
  23. Véase Rodríguez Villa, Antonio: "Dos viajes regios (1679-1666")
  24. íbidem
  25. Polleross, Friedrich: Entre "majestas" y "modestas": sobre la representación del emperador Leopoldo I. Para más información sobre los festejos véase: Verdadera relación de la entrada y recibimiento que se hizo á la Sra. Emperatriz de Alemania, D. Margarita de Austria, en la ciudad de Viena, en cinco de Diciembre del año pasado de 1666, Granada, 1666
  26. Bonet, Clara (4 de enero de 2022). «Un mediador interior: La carta de Margarita a Leopoldo». Avisos de Viena (en inglés) 3: 18-24. ISSN 2710-2629. doi:10.25365/adv.2022.3.6581. Consultado el 20 de agosto de 2026.
  27. Casariego Castiñeira, Paula (25 de febrero de 2019). «Libros en español en la corte vienesa a finales del siglo XVII: un caso de biblioteca de mujeres». Neophilologus 103 (3): 349-364. ISSN 0028-2677. doi:10.1007/s11061-019-09600-1. Consultado el 20 de agosto de 2026.
  28. Oliván Santaliestra, Laura: "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" (pp. 397-398)
  29. Oliván Santaliestra, Laura: "Mariana de Austria en la encrucijada política del siglo XVII" (pag. 424).
  30. 1 2 Aichinger, Wolfram; Standhartinger, Christian (14 de septiembre de 2020). «Midwife Diplomacy. The Recruitment of a Midwife for Empress Margarita María Teresa de Austria (1666-1673)». Memoria y Civilización 23: 583-602. ISSN 2254-6367. doi:10.15581/001.23.028. Consultado el 20 de agosto de 2026.
  31. 1 2 3 Smíšek, Rostislav (1 de abril de 2023). «The Death, Burial and Funeral Ceremonies of Margaret Theresa of Spain in the Augustinian Church in Vienna in 1673». Opera Historica 23: 294-322. doi:10.32725/oph.2022.009. Consultado el 20 de agosto de 2026.
  32. Biographie, Deutsche. «Margarethe - Deutsche Biographie». www.deutsche-biographie.de (en alemán). Consultado el 20 de agosto de 2026.
  33. Todarello, Nazzareno Luigi: "Le Arti della Scena. Lo spettacolo in Occidente da Eschilo al trionfo dell'opera" (pp.420-423)
  34. www.khm.at
  35. Descripción de la obra en el sitio web del Museo del Prado
  36. Molina Cortón, Juan: "Troppo vero". Aspectos filosóficos y morales de la retratística velazqueña
  37. http://www.elcultural.es/noticias/ARTE/500591/Polemica_sobre_la_autoria_de_un_Velazquez_prestado_por_el_Museo_del_Louvre Polémica sobre la autoría de un Velázquez prestado por el Museo del Louvre]

Bibliografía

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  • ÁLVAREZ-OSSORIO ALVARIÑO, Antonio: "La sacralización de la dinastía en el púlpito de la Capilla Real en tiempos de Carlos II". Universidad Autónoma de Madrid, 2002.
  • ANDICS, Hellmut, Die Frauen der Habsburger (Viena: Jugend und Volk, 1985).
  • DIEZ BORQUE, José María & RUDOLF, Karl, eds., Barroco español y austriaco: fiesta y teatro en la corte de los Habsburgo y los Austrias (Madrid: Museo Municipal, 1994).
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  • HAM, Claudia, Die Verkauften Bräute: Studien zu den Hochzeiten zwischen Österreichischen und Spanischen Habsburgern im 17. Jahrhundert (Vienna: Diss., 1995).
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